ENTREVISTAS

El nombre detrás de McDonald’s en Misiones: Martín García, de las raquetas a los negocios y las papas fritas

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Durante años, Martín García recorrió el mundo con una raqueta en la mano. Integró la elite del tenis profesional, disputó torneos de Grand Slam y construyó una carrera que le enseñó a convivir con la presión, la planificación y el riesgo. Hoy, esas mismas herramientas las aplica en otro terreno: los negocios. Vinculado a Misiones a través de su familia, desde su llegada decidió apostar por la tierra colorada, con franquicias como Havanna y la llegada de McDonald’s, la marca global de hamburguesas que es líder en el mundo. Así como era un obsesivo por los detalles para ganar un partido, se juega en cuerpo y alma por los negocios. Para conseguir la franquicia tuvo que pasar una rigurosa etapa de formación que incluyó desde el plan de negocios hasta freir papas y hamburguesas. 

Este viernes abrió las puertas del segundo McDonald’s de Posadas, una inversión que refuerza la apuesta de Arcos Dorados por Misiones y que incorpora más de 60 nuevos puestos de trabajo, muchos de ellos correspondientes a jóvenes que acceden a su primera experiencia laboral.

La inauguración no es solamente la expansión de una franquicia internacional. También representa una señal de confianza en una provincia que sigue atrayendo inversiones privadas aun en un contexto económico en el que las noticias están dominadas por los cierres. Un día antes, Café Martínez abrió sus puertas en Oberá de la mano de inversiones misioneras.

“Generar más de 60 empleos, la mayoría primer empleo, nos hace muy felices”, resume García apenas minutos antes de la apertura oficial del local.

-¿Qué significa para usted esta segunda inauguración en Posadas?

-Es una enorme satisfacción. No solamente por lo que implica desde el punto de vista empresarial, sino por todo lo que genera alrededor. Estamos incorporando más de 60 nuevos trabajadores y eso tiene un valor enorme. Cuando abrimos el primer local sentimos un gran acompañamiento de la comunidad y esperamos que ocurra lo mismo ahora. Hay mucha expectativa y creemos que este local también va a tener una excelente recepción.

-¿Por qué eligieron el shopping del centro para esta nueva apuesta?

-Porque entendemos que es un punto estratégico. Estamos en el corazón de Posadas. Analizamos distintas alternativas junto a Alberto Selva, propietario del predio, realizamos estudios de factibilidad y finalmente encontramos la escala adecuada para cumplir con los estándares que exige McDonald’s. La ubicación es clave porque nos permite estar más cerca de la dinámica cotidiana de la ciudad.

-¿Qué características diferenciales tendrá este nuevo restaurante?

-Incorpora segmentos que el primer local no tenía. Vamos a contar con McCafé y con un centro de postres que tendrá una vinculación directa con la calle. Además, suma toda la tecnología que McDonald’s viene implementando a nivel global para mejorar la experiencia del cliente.

-¿La inversión tiene también una mirada urbana?

-Sin dudas. Cuando uno emprende también busca generar un efecto positivo en el entorno. Creemos que espacios modernos, seguros y cómodos ayudan a revitalizar zonas de la ciudad. Queremos que este local contribuya a fortalecer el centro de Posadas y a potenciar el movimiento comercial de toda el área. Estamos muy entusiasmados con esta nueva apertura porque representa mucho más que un nuevo restaurante: es una apuesta al crecimiento de Misiones, a la innovación y al encuentro. Queremos que quienes nos visiten disfruten de una experiencia cercana, con ingredientes de la mejor calidad y con opciones para todos los gustos. Este local será Open 24 horas los días viernes y sábados, así que los esperamos con muchas sorpresas”.

La apertura fue recibida con enorme expectativa por parte de la comunidad. Durante la jornada hubo juegos y descuentos especiales para todos los que se acercaron. Además, los primeros 100 clientes recibieron un Big Mac de regalo al presentar el voucher físico que fue distribuido días atrás.

Recientemente, McDonald’s fue reconocido con el puesto N°1 del ranking Great Place to Work 2026, consolidándose como el mejor lugar para trabajar en Argentina gracias a una cultura enfocada en el crecimiento, la inclusión y las oportunidades de desarrollo profesional. La sustentabilidad también ocupa un rol central en esta apertura. El restaurante fue diseñado bajo estándares orientados a optimizar recursos y reducir el impacto ambiental, incorporando iniciativas enfocadas en una operación más eficiente y responsable.

Entre sus principales características se destacan la iluminación LED de bajo consumo, filtros UV en vidrios para mejorar la eficiencia térmica, sistemas automáticos de iluminación, equipos de aire acondicionado con control programable, medidores de consumo de energía y agua, grifos con reducción de caudal, separación de residuos y sistemas de monitoreo que permiten optimizar el uso de recursos.

-La economía argentina atraviesa un período complejo. ¿Fue difícil decidir una segunda inversión?

-No. La decisión estaba tomada desde el año pasado. Este tipo de proyectos se planifican a mediano y largo plazo. Es cierto que el contexto actual presenta desafíos, pero cuando uno invierte no puede mirar solamente la coyuntura. Hay que observar el potencial de una ciudad y de una provincia.

-¿Qué pesa más en esa ecuación: el negocio o la convicción personal?

-Las dos cosas son importantes. Obviamente un emprendimiento tiene que ser sustentable económicamente. Pero también existe una motivación personal. Uno quiere aportar algo al lugar donde vive, donde desarrolla su vida y donde piensa seguir estando. A mí me moviliza mucho la posibilidad de seguir sumando propuestas para Posadas.

-¿El éxito del primer local fue determinante?

-Absolutamente. Superó nuestras expectativas. Y eso nos dio confianza para avanzar. Por supuesto que cada ubicación tiene sus particularidades, pero creemos que este segundo restaurante tiene condiciones para repetir ese desempeño.

-Muchos se preguntan si el próximo paso podría estar fuera de Posadas. ¿Oberá, Puerto Iguazú?

-McDonald’s y Arcos Dorados siempre evalúan oportunidades de expansión. Hoy queremos disfrutar esta apertura, pero si continuamos cumpliendo los objetivos y las expectativas, seguramente surgirán nuevas oportunidades para llevar la marca a otras ciudades de Misiones.

La transición de deportista de alto rendimiento a empresario no parece casual. García habla de inversiones con la misma serenidad con la que antes enfrentaba un tie-break decisivo. Su apuesta por Posadas combina rentabilidad, desarrollo urbano y generación de empleo. Y, el partido parece jugarse a favor.

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Del exilio al regreso: Teatro Colibrí trae a Misiones cuatro décadas de arte titiritero y una historia de resiliencia latinoamericana

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Esa es la esencia del Teatro Colibrí, una de las agrupaciones históricas de marionetas de Venezuela, que este fin de semana desembarcará en Posadas con dos funciones que forman parte de la gira internacional “Retorno al Nido”, un recorrido artístico que atraviesa Argentina, Uruguay y Brasil antes del regreso definitivo de la compañía a su país de origen.

Las presentaciones tendrán lugar el sábado 30 de mayo en Tanta Tinta con El pequeño circo más grande del mundo y el domingo 31 en el Centro Cultural Vicente Cidade con Érase una vez, dos espectáculos construidos sobre una característica que distingue al grupo desde hace más de cuatro décadas: la ausencia de palabras.

“No trabajamos con personajes principales y antagonistas. Trabajamos con imágenes, música y objetos que permiten que cada espectador construya su propia historia”, explica Jica Rivas, integrante de la nueva generación familiar que hoy sostiene el legado artístico iniciado por Betty Osorio y Humberto Rivas, discípulos directos del legendario titiritero argentino Javier Villafañe.

La propuesta desafía las convenciones tradicionales del teatro infantil. No busca transmitir una moraleja cerrada ni imponer una interpretación única. Por el contrario, apela a la imaginación como herramienta narrativa. “Son obras para personas de uno a cien años”, resume Rivas. La frase sintetiza una filosofía artística que convierte al espectador en protagonista del relato.

La llegada a Posadas no es un episodio aislado. Forma parte de una travesía iniciada hace años, cuando la familia abandonó Venezuela en medio de una profunda crisis económica. Lo que originalmente iba a ser una gira de apenas doce meses terminó transformándose en un proyecto de vida que se extendió por gran parte de América Latina.

Argentina ocupó un lugar central en ese recorrido. Primero como escenario artístico y luego como espacio de arraigo. Córdoba se convirtió en su base de operaciones desde donde desplegaron funciones, talleres y encuentros culturales en distintas provincias.

La experiencia argentina dejó una huella profunda en la familia, no solamente por el respaldo recibido desde el ámbito cultural, sino también por las oportunidades de formación y desarrollo que encontraron en el país.

“Hay cosas que en otros lugares de América Latina parecen imposibles. Acá existe una licenciatura en títeres, una tecnicatura en escenografía, carreras vinculadas a oficios artísticos que en otros países ni siquiera se imaginan”, señala Rivas.

Esa valoración excede el campo artístico. Durante la entrevista con Economis, tanto Jica Rivas como Lugdwin Echeverría destacaron el entramado cultural argentino, la formación de públicos construida durante décadas y el acceso de niños y jóvenes a experiencias artísticas en escuelas, jardines y centros culturales.

En Argentina descubrimos algo extraordinario: generaciones enteras crecieron viendo títeres. Hay abuelos que llevan a sus nietos porque ellos mismos fueron espectadores cuando eran chicos. Esa construcción cultural no es casual. Es el resultado de muchos años de trabajo”, sostienen.

La historia familiar también estuvo atravesada por un desafío personal que reforzó el vínculo con el país. Su hijo Tiago, nacido en Argentina, fue diagnosticado dentro del espectro autista. La experiencia de inclusión educativa y acceso a tratamientos especializados terminó convirtiéndose en uno de los principales motivos para permanecer varios años más de lo previsto.

“Lo que vimos acá fue impresionante. Nuestro hijo pudo integrarse desde el primer día a una escuela común, acompañado por profesionales y compañeros. Descubrimos un sistema que entiende la inclusión como algo natural”, relata Echeverría.

Ahora, después de casi una década de residencia en Argentina, la familia se prepara para regresar a Venezuela. No lo hacen impulsados por razones económicas ni políticas, aclaran, sino por una decisión afectiva y vital: reencontrarse con sus raíces y trasladar a su país muchas de las experiencias acumuladas durante estos años.

Queremos volver. Queremos que nuestros hijos crezcan cerca de sus abuelos. Y también sentimos la necesidad de llevar todo lo aprendido. Venezuela necesita reconstruir espacios culturales y creemos que podemos aportar desde ahí”, explican.

La gira que los trae a Misiones tiene entonces un significado especial. No es solamente una serie de funciones. Es una despedida simbólica de un territorio que los recibió cuando salieron de Venezuela y que terminó transformándose en una segunda casa.

En Posadas, el público encontrará mucho más que marionetas. Encontrará una experiencia construida desde la poesía visual, la música latinoamericana, el trabajo artesanal y la convicción de que el arte puede seguir derribando fronteras cuando la política, la economía o las diferencias culturales parecen levantar nuevas barreras.

Después de recorrer miles de kilómetros por Sudamérica, Teatro Colibrí llega a Misiones para recordar una verdad simple: cuando una historia está bien contada, no necesita palabras para emocionar.

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La biotecnología es negocio: la Biofábrica tuvo balance positivo

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Por primera vez en 18 años, Biofábrica Misiones cerró un balance con ganancias. El dato no es menor: se trata de una empresa pública de base tecnológica, nacida para acercar innovación al sistema productivo provincial, que durante años fue vista como una inversión estratégica de largo plazo. Hoy, según su presidente Federico Miravet, ese horizonte empieza a mostrar resultados concretos.

“La ganancia no es solamente un número contable. Es una señal política, productiva y tecnológica: demuestra que la biotecnología puede ser sustentable, puede generar valor y puede ser parte real de la economía de Misiones”, sostiene.

Luego de muchos años la Biofábrica dio ganancias en su balance. ¿Qué significa ese dato?

Significa muchas cosas al mismo tiempo. Primero, que hay una empresa pública de base tecnológica que puede ordenarse, producir, vender, prestar servicios y cerrar un ejercicio con resultado positivo. Eso, para una institución como la Biofábrica, es un cambio muy importante.

Pero también significa algo más profundo: que la biotecnología en Misiones no es un discurso futurista ni una promesa lejana. Es una actividad concreta, con impacto productivo, con capacidad comercial y con una enorme proyección.

Durante muchos años se pensó a la Biofábrica como una inversión estratégica. Y estaba bien que así fuera. Pero hoy podemos empezar a mostrar que esa inversión también puede traducirse en sustentabilidad económica.

¿La ganancia era un objetivo central de la gestión?

Era un objetivo, pero no el único. La Biofábrica no es una empresa común. Tiene una misión pública, tecnológica y productiva. Su rol es fortalecer al agro, acompañar a productores -esta semana estuve en El Saltito, Santa Rita, 25 de Mayo, Puerto Piray y Colonia Victoria-, desarrollar soluciones biotecnológicas y agregar valor desde Misiones.

Ahora bien, que tenga una misión pública no significa que no tenga que ser eficiente. Al contrario. Si queremos defender el rol del Estado en sectores estratégicos, tenemos que demostrar que se puede gestionar bien, ordenar recursos, abrir mercados y generar resultados. Esto es lo que nos pidió el Gobernador desde el día uno. Para mí, este balance positivo es una base. Nos permite decir: este modelo puede funcionar, puede crecer y puede escalar.

Federico Miravet asumió la presidencia de Biofábrica en 20225.

¿Cómo se llega a este resultado?

Junto a la gerencia pusimos foco en producción, ventas, en líneas de negocio y en algo que para mí es fundamental: que cada área entienda para qué produce y hacia dónde va.

La Biofábrica tiene una capacidad técnica enorme. Tiene laboratorio, vivero, conocimiento acumulado, profesionales, técnicos, protocolos desarrollados y una historia muy valiosa. Lo que hacemos todos los días es conectar mejor esa capacidad con una estrategia de gestión.

Ordenar no es solamente mirar números. Es definir prioridades. Qué producimos, para quién producimos, cómo vendemos, cómo medimos resultados y cómo transformamos conocimiento científico en valor productivo. Y en medio de todo eso, seguimos entregando plantines a quienes de verdad lo necesitan en los municipios como productores y productoras. También tenemos un programa de embellecimiento de accesos a municipios y nuestro programa “Producir con Bioinsumos” que consiste en la entrega de Mihoba pero también la capacitación concreta en establecimientos educativos para alumnos, padres, productores y cooperativas. Se trata de una acción a costo cero para las y los beneficiarios, por eso lo hacemos con mucha responsabilidad. Todo esto sin tener que pagar nada.. 

¿Dónde está hoy el mayor potencial económico de la Biofábrica?

Está en varias líneas. La primera es la producción vegetal de alta calidad genética y sanitaria. Ahí Biofábrica tiene una trayectoria muy importante: plantines, especies ornamentales, frutales, forestales, cultivos regionales, material vegetal con trazabilidad y sanidad.

La segunda línea son los bioinsumos. Ahí hay un mundo enorme. Misiones tiene una oportunidad histórica para discutir una transición productiva más saludable, menos dependiente de agroquímicos y más conectada con la demanda global de alimentos y producción sustentable.

Y la tercera línea son los servicios biotecnológicos: diagnóstico molecular, certificación de identidad genética, investigación aplicada, desarrollo de protocolos y transferencia de conocimiento. Eso es clave, porque no vendemos solamente plantas. Vendemos tecnología, conocimiento y soluciones.

Vos decís que la biotecnología es una de las industrias del futuro. ¿Por qué?

Es LA industria del futuro. Porque es una industria que puede cambiar la matriz productiva sin necesidad de destruir lo que ya existe. La biotecnología no viene a reemplazar al agro, viene a potenciarlo. No viene a negar nuestras economías regionales, viene a hacerlas más competitivas. Misiones tiene una ventaja enorme: biodiversidad, producción agrícola, conocimiento técnico, universidades, talento joven y una tradición de políticas públicas vinculadas a la innovación. Todo eso puede convertirse en un ecosistema. Nosotros estamos trabajando para ello. 

Cuando hablamos de biotecnología hablamos de producir más y mejor, con menos impacto ambiental, con más sanidad, con más trazabilidad y con más valor agregado. Eso es futuro, pero también es presente.

¿Este resultado demuestra que la biotecnología puede ser negocio?

Sí, pero hay que entender bien qué significa negocio. No hablo de negocio como una mirada puramente financiera. Hablo de una actividad que genera valor, que se sostiene, que vende, que abre mercados, que permite reinvertir y que mejora la vida de productores y consumidores.

La biotecnología puede ser negocio, puede ser política pública y puede ser desarrollo regional. Esa es la potencia que tiene. No hay que elegir entre rentabilidad e impacto. El desafío es construir modelos donde ambas cosas convivan.

Este balance positivo demuestra que se puede empezar a transitar ese camino.

¿Cuál fue el rol del equipo humano en este proceso?

Central. Absolutamente central. La Biofábrica no se explica solamente por sus laboratorios, sus biorreactores o su infraestructura. Se explica por su gente. En cada una de las áreas y así como los laboratorios y el vivero son importantes, la parte administrativa también.  

Hay trabajadores y trabajadoras que conocen los procesos desde hace años, que sostuvieron la empresa, que desarrollaron protocolos, que cuidaron material vegetal, que hicieron investigación, producción, administración y ventas. La tecnología sin recurso humano no sirve de nada. Y el recurso humano de la Biofábrica además es altamente calificado, con alta capacidad para resolver situaciones in situ que son las que sostienen la empresa.

A veces se habla de innovación como si fuera solamente comprar equipamiento. Y no. La innovación real ocurre cuando hay conocimiento, compromiso y capacidad de resolver problemas. Eso en la Biofábrica existe, y es uno de sus mayores activos.

¿Cómo se combina una empresa pública con una lógica de mercado?

Con equilibrio. La Biofábrica tiene que tener sensibilidad pública y disciplina empresarial. Nosotros acompañamos a pequeños productores, pero también competimos. Investigamos, pero también vendemos. Pensamos en el desarrollo provincial, pero también en la sustentabilidad de las cuentas. Ese equilibrio es el desafío. No podemos administrar una empresa de base tecnológica solamente como una oficina pública, pero tampoco podemos perder de vista su función estratégica.

La clave está en profesionalizar la gestión sin perder identidad pública. Y eso estamos demostrando que se puede. 

¿Qué lugar puede ocupar Biofábrica dentro de la economía misionera?

Puede ocupar un lugar mucho más importante del que históricamente tuvo. Misiones tiene economías regionales muy fuertes: yerba mate, té, forestal, tabaco, horticultura, frutales. Todas esas actividades pueden beneficiarse con biotecnología.

Hoy estamos encaminados en  que la Biofábrica sea una plataforma de soluciones para esas cadenas, el impacto puede ser enorme. No solo por lo que vende la empresa, sino por lo que mejora en el sistema productivo.

La pregunta no es solamente cuánto factura Biofábrica. La pregunta es cuánto valor puede ayudar a generar en toda la provincia.

¿La Biofábrica puede exportar?

Sí. Y ese tiene que ser uno de los próximos pasos. Hay productos, servicios y conocimiento que pueden proyectarse hacia otros mercados. Tenemos una ubicación estratégica: Misiones está en el corazón de una región transfronteriza, con Brasil y Paraguay muy cerca, y con demandas productivas similares.

Pero exportar no es solamente mandar un producto afuera. Exportar también puede ser transferir conocimiento, desarrollar convenios, prestar servicios, validar protocolos, construir alianzas tecnológicas.

La Biofábrica tiene que pensar en Misiones, pero también desde Misiones hacia la región.

¿Qué lectura política hace de este primer balance positivo?

Que cuando hay decisión, orden y visión estratégica, las empresas públicas pueden dar resultados. En un contexto donde muchas veces se discute al Estado desde lugares muy simplificados, la Biofábrica muestra otro camino.

No se trata de Estado grande o Estado chico. Se trata de un Estado inteligente. Un Estado que invierte en sectores estratégicos, que genera capacidades, que acompaña al sector privado y que también exige eficiencia.

Este resultado ayuda a discutir con más argumentos. Porque no estamos hablando de una idea abstracta. Estamos hablando de una empresa pública misionera de biotecnología que, por primera vez en 18 años, cerró con ganancias.

¿Qué viene ahora para la Biofábrica?

Viene una etapa de consolidación y crecimiento. Queremos fortalecer las líneas de negocio, ampliar mercados, profundizar el desarrollo de bioinsumos, mejorar la capacidad productiva, seguir trabajando con municipios y productores, y posicionar a la Biofábrica como un actor central del ecosistema biotecnológico regional.

También queremos instalar una idea: Misiones puede ser una provincia líder en biotecnología aplicada. No desde el discurso, sino desde la producción, la investigación, el empleo calificado y la innovación concreta. Biofábrica empezó a demostrar en números lo que durante años se sostuvo como visión: que la biotecnología es una herramienta real de desarrollo para Misiones. Y agregaría algo más: el futuro no siempre llega con grandes anuncios. A veces llega cuando una empresa pública, después de varios años, ordena sus cuentas, produce mejor, vende más y demuestra que la innovación también puede dar ganancias. Los estados contables reflejan una recuperación sustancial de los resultados del ejercicio, revirtiendo las pérdidas registradas en 2024 y alcanzando ganancias tanto en términos históricos como ajustados por inflación.

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Cuidafy: tecnología misionera para conectar familias con cuidadores verificados

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En un tiempo donde el envejecimiento poblacional, las enfermedades crónicas y la necesidad de asistencia domiciliaria crecen de manera sostenida, una startup desarrollada en Misiones busca resolver uno de los problemas más sensibles de muchas familias: encontrar cuidadores confiables, capacitados y disponibles cuando más se los necesita.

Se trata de Cuidafy, una plataforma tecnológica nacida en Posadas que utiliza herramientas digitales e inteligencia artificial para vincular familias con cuidadores domiciliarios, acompañantes terapéuticos y enfermeros previamente verificados. Detrás del proyecto está el desarrollador misionero Eduardo Carlos Toledo, referente de Toledo Consultora IT, quien decidió transformar una experiencia familiar compleja en una solución concreta con impacto social.

“La idea nace de una experiencia personal muy cercana. Nos tocó vivir una situación donde toda la familia estaba involucrada en el cuidado de un familiar, pero llega un momento donde el desgaste físico, emocional, económico y humano se vuelve insostenible”, cuenta Toledo. “Ahí entendimos que sí o sí necesitábamos apoyarnos en cuidadores de la salud que acompañen a esa persona de forma constante, muchas veces las 24 horas del día”.

Con más de cinco años de experiencia en desarrollo de software, Toledo decidió abordar ese problema desde su especialidad. “Tomé la determinación de resolver un problema que afecta a la sociedad con la tecnología que conozco”, explica en una entrevista con Economis.

Así nació Cuidafy, una plataforma web pensada no solo como una herramienta digital, sino como una red de confianza.

Inteligencia artificial aplicada 

La propuesta combina tecnología tradicional de plataformas web con inteligencia artificial para simplificar la búsqueda y el “match” entre familias y profesionales del cuidado.

El sistema funciona a partir de una base de datos donde los cuidadores atraviesan un proceso de onboarding y validación exhaustiva. La plataforma exige documentación personal, certificado de domicilio, boletas de servicio, antecedentes penales y acreditación de estudios o certificaciones vinculadas al área de atención.

“Queremos transmitir confianza y garantía. No se trata solo de registrarse, sino de demostrar que realmente están capacitados para cuidar personas en situaciones delicadas”, explica Toledo.

Las especialidades son amplias: acompañamiento terapéutico, cuidado geriátrico, enfermería general, curaciones, inyectables, higiene personal, traslados, trámites, acompañamiento infantil y atención de pacientes con movilidad reducida, entre otras. Actualmente la plataforma trabaja con unas 22 categorías de servicios.

Una vez validado el perfil, la inteligencia artificial interviene del otro lado de la experiencia: cuando una familia ingresa a buscar asistencia, el sistema autodetecta ubicación, consulta el tipo de necesidad y, mediante agentes automatizados, ofrece fichas con los candidatos más adecuados según cercanía, horarios y especialización.

“La plataforma va llevando al usuario por caminos intuitivos y simples. Primero identifica la localidad, luego pregunta qué tipo de cuidado necesita y a partir de ahí ofrece las mejores opciones disponibles”, detalla el desarrollador.

Romper con la lógica de las agencias

Uno de los puntos más innovadores de Cuidafy está en su modelo económico.

En lugar de retener un porcentaje del ingreso de los cuidadores -como suele ocurrir en muchas agencias tradicionales- la plataforma cobra únicamente una tarifa de conexión de $1.500 al familiar o cliente final para sostener la infraestructura tecnológica.

“Es muy común que las agencias se queden con parte de lo que cobra el cuidador. Nosotros no hacemos eso. Cada profesional maneja libremente sus horarios, define su propia tarifa y nosotros solo cobramos una conexión mínima para el mantenimiento tecnológico”, explica Toledo.

Actualmente existen valores que van desde los $2.500 hasta los $9.000 por hora, dependiendo del nivel de especialización y el tipo de servicio requerido.

La integración con Mercado Pago permite que el acceso sea simple, sin necesidad de cargar tarjetas de crédito ni procesos complejos de alta. Además, el registro de cuidadores se agiliza mediante inicio de sesión con Google, reduciendo fricción y mejorando la experiencia de uso.

Objetivo Argentina

La plataforma fue lanzada oficialmente el 20 de abril y en apenas los primeros días logró reunir más de 65 cuidadores registrados en Posadas, donde hoy funciona como prueba piloto.

“Nuestra zona está delimitada inicialmente a Posadas, pero la plataforma ya está preparada para recibir usuarios de toda la Argentina. El próximo paso es escalar nacionalmente y, más adelante, llegar a Brasil”, adelanta Toledo .

Incluso ya comenzaron a recibir pedidos para ampliar la oferta hacia otros servicios vinculados al cuidado domiciliario: kinesiólogos, podólogos, masajistas, peluqueras, acompañamiento integral de salud y otros servicios complementarios.

“La herramienta tiene una potencialidad enorme para abarcar todo lo que sea cuidado de la salud a domicilio”, sostiene.

Por ahora, la telemedicina no forma parte del roadmap principal. La apuesta está enfocada en el cuidado presencial de personas que no pueden trasladarse y necesitan atención directa en sus hogares.

Más que una app: una solución emocional

Detrás del componente tecnológico, Cuidafy trabaja sobre una problemática profundamente humana: la angustia de no saber en quién confiar cuando un familiar necesita ayuda.

Por eso, lejos de apostar exclusivamente a campañas digitales, el equipo decidió acompañar personalmente a cada cuidador durante el proceso de registro y validación.

“Muchas personas tienen dudas, creen que pueden perder beneficios sociales o no entienden cómo funciona la plataforma. Entonces empezamos a hacer un acompañamiento mucho más humano y personalizado”, señalan desde el equipo.

Ese diferencial -mezclar tecnología con cercanía- parece ser hoy una de las principales fortalezas del proyecto.

Porque en el negocio del cuidado, la confianza sigue siendo el verdadero activo.

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BIVO, la billetera que quiere derribar fronteras y convertir a Misiones en hub regional de pagos digitales

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Mientras millones de brasileños naturalizaron el uso de Pix como una herramienta cotidiana que transformó la economía de frontera, en Misiones todavía persistía una anomalía: cruzar a Paraguay seguía implicando efectivo, cambistas, pérdida de valor y una burocracia impropia de ciudades que, en los hechos, funcionan como una sola comunidad económica.

Sobre esa falla estructural nació BIVO, una billetera virtual desarrollada íntegramente en Misiones que ya opera en Argentina y Paraguay, y que busca resolver uno de los grandes dolores silenciosos del comercio regional: los pagos transfronterizos.

Detrás del proyecto está Damián Pinto, CEO y founder de la fintech, quien resume la visión con una frase simple: “Queremos que la frontera no sea un límite, sino una comunidad donde todos puedan operar sin restricciones”.

BIVO funciona hace apenas cinco o seis meses, ya suma casi 10.000 usuarios activos y prepara su desembarco en Bolivia y Brasil, con una lógica clara: construir una infraestructura financiera pensada desde la frontera y no desde Buenos Aires.

A diferencia de muchas fintech diseñadas desde los grandes centros urbanos, BIVO nació en Posadas, donde el cruce permanente con Paraguay convierte las dificultades cambiarias en una experiencia diaria.

“La idea surgió porque vivimos eso todo el tiempo. Tenemos empresas en Argentina y Paraguay, cruzamos constantemente el puente y cada vez que había que comprar algo aparecía el mismo problema: cambiar pesos, perder plata con el tipo de cambio, depender del cambista o manejar efectivo en lugares poco seguros”, explica Pinto en una visita a Open1017.com.

Damián Pinto CEO & Founder

La fintech es, en realidad, una evolución natural de otra empresa del grupo: CrediSí, firma financiera con 18 años de operación en Misiones y una década de presencia en Paraguay.

Inicialmente pensaron en una billetera más tradicional, similar a otras del mercado. Pero la realidad fronteriza terminó redefiniendo el producto.

“Nos dimos cuenta de que había una necesidad mucho más concreta: automatizar y hacer seguras las transacciones que hacemos todos los días entre Argentina y Paraguay”, sostiene.

Así nació BIVO.

Cómo funciona: pesos, guaraníes, QR, Mastercard y Pix

La plataforma opera como una PSP (Proveedor de Servicios de Pago) legalmente constituida tanto en Argentina como en Paraguay, lo que le permite ofrecer cuentas de pago, transferencias, cobros y pagos interoperables.

En la práctica, un usuario argentino puede cruzar a Paraguay y pagar directamente con sus pesos mediante QR o transferencia, convertir saldo automáticamente a guaraníes o recargar una tarjeta Mastercard digital que opera en dólares y sirve para comprar tanto en Paraguay como en cualquier parte del mundo.

El paraguayo, a su vez, puede venir a Argentina y pagar con QR interoperable en cualquier comercio, utilizando guaraníes desde su wallet.

“El cambio se hace de manera totalmente automática y transparente dentro de la aplicación. No hay que ir a buscar cambistas ni aceptar tipos de cambio abusivos. Todo sucede en el acto”, explica Pinto .

Además, BIVO ya permite pagar y cobrar mediante Pix, el exitoso sistema brasileño que revolucionó los pagos instantáneos en Brasil y se convirtió en referencia regional.

Ese puente con Pix es la antesala del próximo objetivo: desembarcar formalmente en Brasil durante el próximo año.

La frontera como oportunidad económica, no como problema

La tesis de Pinto es sencilla: Posadas y Encarnación funcionan como una sola ciudad económica, pero el sistema financiero todavía actúa como si existiera una muralla.

“Consumimos productos y servicios de ellos y ellos consumen los nuestros todo el tiempo. Es prácticamente una sola ciudad, pero cuando cruzás esa línea empieza toda la burocracia”, señala. Ese problema impacta directamente sobre el comercio.

Muchos paraguayos llegan a Posadas y no pueden pagar fácilmente. Muchos argentinos cruzan a Paraguay y terminan perdiendo dinero en conversiones poco transparentes. BIVO busca eliminar esa fricción.

“No existe hoy una billetera en Paraguay que permita venir a Argentina y pagar con QR interoperable en cualquier comercio. Nosotros resolvemos eso sin que el comerciante tenga que cambiar nada. Ni siquiera necesita tener BIVO”, remarca.

Ese detalle es central: el comercio argentino cobra normalmente con su QR habitual o terminal POS, mientras el paraguayo paga desde su moneda de origen. La experiencia cambia para ambos lados.

BIBOT: vender por WhatsApp, cobrar online y tener una web gratis

En paralelo al negocio financiero, BIVO acaba de lanzar una nueva herramienta orientada al comercio digital: BIBOT.

Se trata de una solución que permite a comercios de Argentina y Paraguay crear, con un solo click, un catálogo digital, vender por WhatsApp, automatizar respuestas con inteligencia artificial, aceptar pagos con tarjeta, débito, transferencia y además obtener una página web gratuita.

“Con esto pueden vender 24/7, administrar su catálogo, cobrar automáticamente y tener su propia vidriera digital sin costo”, explica Pinto .

La apuesta no es menor: no solo facilitar pagos, sino también expandir la capacidad comercial de pequeñas y medianas empresas que operan en frontera.

Un comercio paraguayo puede venderle directamente a un argentino y viceversa, sin intermediarios ni fricciones bancarias.

Actualmente, las transferencias y cobros por efectivo no tienen costo. Solo los pagos con tarjeta de crédito y débito generan una comisión del 4,5%, con acreditación a siete días, una estructura similar a la de otras plataformas del mercado.

La app ya está disponible para Android y en las próximas semanas llegará a iOS. La tarjeta Mastercard digital se habilita instantáneamente y puede integrarse con Google Pay.

Tras una primera etapa de prueba piloto entre conocidos y comercios cercanos, BIVO ya alcanzó casi 10.000 usuarios activos y comenzó una campaña de difusión masiva.

El próximo paso será Bolivia, luego Brasil y más adelante otros mercados como Colombia, Venezuela, México y Estados Unidos.

La lógica es siempre la misma: zonas donde la frontera no es una línea política, sino una realidad económica cotidiana.

Una fintech misionera con ambición regional

En un ecosistema donde las grandes billeteras digitales nacen en Buenos Aires o São Paulo, BIVO aparece como una rareza valiosa: una fintech nacida en Posadas, desarrollada por talento misionero y pensada desde una necesidad profundamente regional.

“Somos la única billetera virtual oriunda y nativa de Misiones. Está hecha por una empresa misionera, con desarrolladores misioneros, pensada desde acá”, afirma Pinto .

Quizás ahí esté su mayor fortaleza. Porque nadie entiende mejor los problemas de frontera que quienes viven todos los días en ella. Y en ese territorio donde el comercio, la vida cotidiana y la economía no reconocen aduanas emocionales, BIVO quiere convertirse en algo más que una billetera: quiere ser la infraestructura financiera natural de una nueva región sin fronteras.

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