ENTREVISTAS

Estados Unidos en las puertas de una crisis maderera ¿una oportunidad para Misiones?

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“La madera siempre vino de Canadá” admite un contratista en uno de los tantos suburbios que se construyen al norte de la ciudad de Detroit, en Michigan. “Esto siempre fue así, desde que comencé en este negocio” repite el mismo hombre a las cámaras de CNN que buscan explicar un mercado que claramente muestra su dependencia estructural con el vecino del norte. 

El dato es contundente: Estados Unidos consume más madera de la que produce. En el mercado de softwood lumber (madera blanda utilizada en estructuras, vigas y entramados de viviendas), el país cubre alrededor del 63% de su demanda con producción local, mientras que el resto proviene de importaciones. 

Y ahí es donde aparece Canadá como socio indispensable. Aproximadamente 85% de la madera importada por Estados Unidos proviene de Canadá.  En términos de consumo total, cerca del 32% de toda la madera utilizada en Estados Unidos es canadiense. Cada año ingresan al país alrededor de 26 millones de metros cúbicos de madera importada para cubrir ese déficit estructural. Para Canadá esto se traduce en que el 80% de la madera que produce, la exporta. 

Esto significa que millones de viviendas estadounidenses dependen directa o indirectamente de la madera producida en los bosques de la Columbia Británica, Quebec o Alberta.

El problema es que ese flujo hoy está atravesado por una escalada de tensiones comerciales que parecen no tener punto de retorno. 

Aranceles, disputa histórica y nuevas tensiones

La disputa por la madera blanda entre Estados Unidos y Canadá no es nueva: lleva décadas. Washington acusa a Ottawa de subsidiar su industria forestal mediante el control estatal de los bosques, lo que -según la posición estadounidense- abarata artificialmente la madera canadiense.

En los últimos años la tensión se intensificó y, por supuesto, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, el enfrentamiento escaló a niveles impensados por la constante presión de nuevos aranceles y dejó el escenario en las puertas de una crisis de abastecimiento nunca antes vista. 

Las autoridades estadounidenses elevaron significativamente los derechos antidumping y compensatorios sobre la madera canadiense, que podrían superar el 30-34% en algunos casos

El resultado es un mercado cada vez más volátil.

Los precios de la madera ya alcanzaron máximos de tres años, impulsados por la expectativa de menor oferta y mayores costos de importación. 

Al mismo tiempo, Canadá anunció programas de asistencia para su industria forestal por hasta 1.200 millones de dólares canadienses, con el objetivo de resistir el impacto de los aranceles y diversificar mercados. 

El conflicto no sólo afecta a los productores: también golpea al corazón del mercado inmobiliario estadounidense.

Impacto directo en el sector de la construcción

La vivienda es el principal destino de la madera en Estados Unidos. La mayoría de las casas unifamiliares se construyen con estructuras de madera (wood frame), lo que hace que cualquier alteración en el mercado tenga efectos inmediatos.

Según estimaciones de la National Association of Home Builders, las políticas arancelarias y el encarecimiento de insumos podrían aumentar el costo de construcción de una vivienda nueva entre 9.000 y 10.900 dólares en promedio

Las consecuencias potenciales incluyen: aumento del precio final de las viviendas, reducción de proyectos de construcción, caída en remodelaciones y una feroz presión inflacionaria sobre el sector inmobiliario.

Esto ocurre en un momento en el que Estados Unidos ya enfrenta un déficit estructural de viviendas, por lo que cualquier shock de oferta en los materiales puede profundizar el problema.

El dato clave es que reemplazar completamente la madera importada exigiría construir alrededor de 75 nuevos aserraderos modernos en Estados Unidos, algo inviable en el corto plazo. 

En otras palabras: Estados Unidos necesita si o si proveedores externos.

Canadá y el giro hacia India

Frente a este escenario, Canadá comenzó a acelerar una estrategia de diversificación comercial para reducir su dependencia del mercado estadounidense.

Uno de los destinos en los que el país está poniendo la mirada es India, un mercado con enorme potencial debido a su crecimiento urbano y demográfico. La semana pasada el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, (quien le dijo a Trump “no vamos a rogar”) visitó Nueva Delhi para reunirse con su par Narendra Modri. La firma del acuerdo llamó la atención, pero cuando se conocieron los detalles llegó el verdadero golpe: no se usarán dólares estadounidenses ni bancos de ese país para ninguna de las transacciones. El objetivo principal es “puentear” a Estados Unidos en un acuerdo que asciende a los 50.000 millones de dólares anuales

India enfrenta un déficit creciente de materiales de construcción, y está ampliando el uso de madera en viviendas y edificios de mediana altura. Al mismo tiempo, el país más poblado del mundo tiene un ambicioso plan energético y necesita uranio para sus centrales nucleares. Canadá tiene una de las grandes reservas del mundo de tierras raras. Esto representa una oportunidad estratégica: diversificar exportaciones y disminuir la vulnerabilidad frente a los aranceles estadounidenses.

Si esa estrategia prospera, podría ocurrir un fenómeno paradójico: parte de la madera, minerales y otros recursos canadienses que históricamente iban a Estados Unidos podrían redirigirse a Asia, reduciendo aún más la oferta disponible en el mercado norteamericano.

Y ese vacío podría abrir nuevas oportunidades para otros proveedores.

¿Puede Misiones crecer en el mercado estadounidense?

Misiones posee una de las mayores reservas forestales cultivadas de América Latina, con plantaciones de pino y eucalipto que crecen a ritmos muy superiores a los de los bosques del hemisferio norte.

Para la empresaria forestal misionera Silvina Oliva, con gran experiencia en producción e incluso exportación a Estados Unidos y Canadá, el momento exige una lectura estratégica.

“El mundo se está convirtiendo en un lugar incierto, peligroso y volátil. Sí creo que nosotros como polo foresto-industrial debemos convertir esta crisis en una oportunidad para que nuestra madera sea apreciada y requerida tanto en Canadá como en Estados Unidos”.

La empresaria sostiene que el potencial productivo existe.“Nuestra materia prima crece en tiempo récord al lado del crecimiento en aquellos lares, y hasta estructuralmente podría resultar interesante”.Entre los productos con potencial exportador menciona: tablas cepilladas, tableros encolados, molduras y otros productos industrializados de mayor valor agregado. “Todo eso puede ser de interés y de hecho lo es”, señala.

Silvina Oliva lidera Valerio Oliva Forestal y exportó a Estados Unidos y Canadá.

Pero aprovechar una oportunidad internacional no depende sólo del mercado. Según Oliva, existen obstáculos estructurales que hoy limitan la competitividad de la industria forestal argentina.

“Tenemos ciertas debilidades coyunturales que tenemos que solucionar antes, y lamentablemente no dependen de nosotros: los costos altos debido a impuestos, los costos laborales y los costos logísticos que siguen siendo altísimos”.

En 2025 el complejo forestal representó apenas 0,9% del total de exportaciones del país. Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. 

Como otras economías regionales, el sector maderero-forestal enfrenta un deterioro de su competitividad externa. La baja del dólar mayorista combinada con un fuerte aumento de los costos internos está presionando los márgenes de exportación. Los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja, lo que genera un combo de baja rentabilidad. 

A esto se suman desafíos internos del propio sector: necesidad de inversión en modernización, escasa escala exportadora, baja asociatividad entre empresas.

“En términos de calidad, certificaciones, tipo de productos: tenemos capital humano y excelente materia prima. Nos falta tecnología, inversión y aggiornamiento para poder ajustar los costos puertas para adentro”, explica Oliva.

Una ventana de oportunidad…que podría cerrarse rápido

El mercado internacional de la madera es profundamente cíclico. Las oportunidades aparecen y desaparecen con rapidez según cambian los flujos comerciales.

Por eso el interrogante de fondo no es sólo si Estados Unidos profundizará sus problemas de abastecimiento, sino si Misiones está preparada para responder, al menos en parte, a esa gran demanda.

Oliva lo resume con una pregunta que resuena en todo el sector forestal argentino:

“Ahora, ¿qué hacemos con todas las variables que dependen de las voluntades políticas? ¿Perderemos nuevamente una oportunidad más?”…

Si la tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá continúa escalando, el mercado global de la madera podría reconfigurarse.

Y en ese escenario la industria forestal misionera podría encontrar una oportunidad histórica… siempre que logre superar sus propias limitaciones estructurales.

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El llamado de la selva

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Emanuel Grassi es Doctor en Ciencias Biológicas y especialista en hongos. Vino a Misiones, con una tésis de estudio que se convirtió en práctica y terminó, como suele suceder, prendado de la tierra roja que no se despega de la piel. Hoy se describe como un apasionado de la selva, del monte, casi como una regresión ancestral, que comparte en charlas con la presidenta del Instituto Misionero de Biodiversidad, Viviana Rovira, a la sazón, su mentora y responsable de haberlo convertido en director ejecutivo de ese ente que pasó de estudiar algunas especies de la flora y fauna a encabezar un proyecto inédito: reforzar la población de yaguaretés en la selva misionera. 

Su historia empieza lejos del monte misionero. En Buenos Aires, cuando era niño, Emanuel ya experimentaba con el mundo natural con la curiosidad irreverente de la infancia.

“De chico siempre me gustó la experimentación con los animales. A veces un poco desde el lado de la maldad, viste… jugaba con sapos en la casa de mis padres”, recuerda entre risas. Pero esa curiosidad pronto encontró una dirección.

Su abuelo era paisajista. Las plantas y el diseño de jardines estaban presentes en la vida familiar. Y luego apareció un mentor inesperado: el botánico Osvaldo Morrone, investigador que había trabajado con orquídeas en Misiones.

Fue él quien lo empujó hacia el mundo de las ciencias biológicas.

Grassi estudió la licenciatura y el doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Pero el destino ya estaba trazado.

El primer viaje a Misiones fue casi casual. Corría el año 2006 y vino con su entonces novia, cuya familia era de Garupá.

“Cuando conocí Misiones fue un flechazo”, recuerda. “Me acuerdo que la abuela me dijo: ‘Mirá que la tierra roja mancha… y se pega’. Y fue tal cual”.

La advertencia terminó siendo una profecía. Durante su doctorado decidió estudiar hongos de la selva misionera. El trabajo académico se convirtió en un puente con la provincia. Y cuando apareció la posibilidad de radicarse definitivamente, no hubo dudas.

La selva ya lo había elegido.

Fotos Sofía Schiavoni.

Hoy Grassi está al frente del IMiBio, un organismo científico que abrió sus puertas hace ocho años para estudiar y proteger la biodiversidad de Misiones. Pero también para algo más ambicioso: poner la ciencia al servicio de las decisiones políticas.

La institución nació con una idea impulsada por Viviana Rovira -presidenta del instituto y su mentora-: construir una ciencia diferente.

“No queríamos repetir el modelo clásico de investigación encerrada en los laboratorios”, explica. “La ciencia tiene que escuchar a la sociedad y estar al servicio de quienes toman decisiones”.

Esa lógica llevó al instituto a involucrarse en proyectos concretos: restauración ambiental, investigación aplicada, monitoreo de especies y asesoramiento científico para políticas públicas.

Pero también implica convivir con una paradoja de nuestro tiempo.

La ciencia dejó de ser el faro en algunos debates. Hoy estamos discutiendo cosas que parecían saldadas hace siglos”, dice. “Pero eso también nos obliga a salir del laboratorio, a explicar, a dialogar”.

El estado de la selva

Cuando se le pregunta por la salud de la selva misionera, Grassi no elige ni el optimismo ingenuo ni el pesimismo alarmista.

Prefiere una definición más precisa: “Está estable, pero es muy sensible”.

La selva paranaense que sobrevive en Misiones es uno de los relictos mejor conservados del Bosque Atlántico, un ecosistema que alguna vez cubrió gran parte de Brasil, Paraguay y Argentina. Pero también es un sistema frágil.

“El gran riesgo es que se rompan los corredores biológicos”, explica. “Si se corta la conectividad entre las poblaciones, empezamos a aislar especies y aparecen problemas genéticos”.

Por eso la palabra clave de la conservación actual es restauración.

Restaurar bosques, restaurar corredores ecológicos y, en algunos casos, restaurar poblaciones animales.

Ese es el corazón de uno de los proyectos más ambiciosos que hoy se discuten en Misiones: reforzar la población de yaguaretés.

El yaguareté -el mayor felino de América- es el símbolo máximo de la selva. Pero su presencia es cada vez más escasa. Se estima que en toda la región sobreviven alrededor de 90 ejemplares, con mayor presencia en el norte misionero.

El plan del IMiBio apunta a fortalecer la población en la Reserva de Biosfera Yabotí, un territorio de más de 250 mil hectáreas donde aún sobreviven condiciones ecológicas adecuadas, en la frontera con Brasil.

La estrategia no es una reintroducción o rewilding, como ocurrió en Corrientes. En Misiones el animal nunca desapareció completamente. Lo que se busca es reforzar la población.

Grassi plantea una diferencia conceptual importante con la idea más difundida del rewilding: mientras la reintroducción se aplica en territorios donde una especie ya desapareció por completo, en Misiones lo que se proyecta es un refuerzo poblacional, es decir, intervenir en un ambiente donde el yaguareté todavía existe, aunque en números críticos. Para el director del IMiBio, antes de liberar animales hay que resolver las causas que llevaron a la retracción de la especie y garantizar que el hábitat siga siendo funcional. Por eso su mirada pone menos énfasis en el gesto épico de “devolver” fauna y más en una estrategia integral de restauración: recomponer corredores, asegurar presas, sostener el control sobre la caza y preservar la genética local. 

En términos ecológicos, ambos modelos -Iberá y Misiones- forman parte de una misma corriente global de conservación: la restauración de grandes ecosistemas a través de especies clave. El objetivo final es el mismo: devolver al yaguareté su rol como ingeniero ecológico de los ecosistemas, capaz de regular poblaciones de herbívoros y mantener el equilibrio natural del bosque.

En esa lógica, Misiones no busca copiar el modelo de Corrientes, sino diseñar uno propio, ajustado a una selva que aún resiste y cuya prioridad no es volver a empezar desde cero, sino evitar que lo que todavía late termine por apagarse.

“Tenemos un macho residente en la zona desde hace más de diez años. La idea es introducir una hembra para generar un núcleo reproductivo”, explica Grassi.

Si el proyecto prospera, la reserva Yabotí podría albergar entre 20 y 30 yaguaretés en el futuro. Pero el objetivo va más allá de los números.

“La idea es preservar esa genética y generar un flujo de individuos que pueda conectarse con otras poblaciones, incluso con Brasil”.

En ese mismo espíritu de redescubrimiento de la selva, otro episodio marcó a los investigadores del IMiBio: el regreso inesperado del águila harpía. Durante años se la consideró prácticamente extinta en Misiones, al punto de que casi no existían estudios sobre su presencia porque las probabilidades de encontrarla eran mínimas. Pero fue un colono de la zona de la Reserva de Biosfera Yabotí quien cambió la historia al fotografiar un ejemplar posado en el monte.

A partir de ese primer registro comenzaron a multiplicarse los avistamientos, hasta confirmar incluso la presencia de un juvenil. Para Grassi, ese dato tiene un valor enorme: significa que hubo reproducción reciente en la selva. “Si apareció un juvenil, quiere decir que hace uno o dos años eclosionó un huevo. Eso implica que hay un nido activo en algún lugar del corredor entre Argentina y Brasil”, explica.

En los extremos de su distribución -desde México hasta el norte argentino- la harpía había desaparecido casi por completo. Por eso su presencia en Misiones no es solo una rareza biológica: es una señal de que la selva aún conserva la estructura ecológica necesaria para sostener a uno de los depredadores más poderosos de América. la confirmación de que la especie aún persistía en uno de los extremos de su distribución -donde se la consideraba prácticamente extinta- generó un impacto inmediato en la comunidad científica internacional.

En México, donde la harpía también había desaparecido de los registros recientes, investigadores y organizaciones de conservación lanzaron entonces un programa específico de búsqueda para verificar si aún sobrevivían ejemplares en las selvas del sur del país. Para Grassi, el caso demuestra cómo un hallazgo local puede activar procesos de conservación a escala continental: “Cuando aparece en uno de los extremos de su distribución, automáticamente surge la pregunta de si en otros lugares donde se creía perdida todavía puede estar”. El avistamiento en Misiones no solo devolvió esperanza para la selva paranaense, sino que volvió a encender la búsqueda de uno de los depredadores más imponentes de América.

Sin embargo, la conservación no depende solo de científicos.

La caza furtiva, la presión económica sobre el territorio y la fragmentación del bosque siguen siendo amenazas reales. “Cuando la economía se deteriora, la cacería aumenta”, admite Grassi. “Por eso la conservación también tiene que entender el contexto social”.

En ese escenario, el rol de los guardaparques, las comunidades locales y los productores rurales resulta clave. Y también el de las organizaciones ambientales. “Hay diferencias, claro. Pero el objetivo común es la conservación”, dice.

Educar para coexistir

Padre de dos hijas, Grassi también piensa en el futuro desde una perspectiva personal. La educación ambiental es parte de la vida cotidiana en su casa. “Intento que se pregunten cuál es el impacto de nuestras acciones sobre la biodiversidad”, cuenta. “Que entiendan que la naturaleza no es algo separado de nosotros”.

Para él, la clave no es la convivencia con la naturaleza, sino algo más profundo. “La idea es la coexistencia”.

Cuando se le sugiere que el trabajo que hoy impulsa podría ser histórico -un proyecto que cambie el destino del yaguareté en la selva misionera-, Grassi se revuelve en su asiento, incómodo.

No soy consciente de eso”, responde.

Tal vez porque la ciencia se mueve en tiempos largos, invisibles para el vértigo de la actualidad.

Tal vez por eso, cuando Grassi habla de la selva, parece escuchar algo más que el rumor del monte. Hay en su relato una intuición antigua, casi instintiva, como la que Jack London narró en El llamado de la selva: ese impulso profundo que empujaba a Buck a volver a lo esencial. En Misiones, ese llamado no proviene de la nostalgia, sino del futuro. De una selva que resiste y que, si la ciencia, la política y la sociedad logran escucharlo a tiempo, puede volver a llenarse de vida, de alas enormes en el dosel y del rugido del yaguareté.

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Martínez advierte sobre el deterioro social: “La clase media se va debilitando”

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El obispo de Posadas, monseñor Juan Ramón Martínez, expresó una fuerte preocupación por la situación social y económica del país. Cuestionó que “el ajuste lo están haciendo las clases baja y media”, reclamó mayor diálogo institucional en debates sensibles como la baja de la edad de imputabilidad y planteó una pregunta directa al presidente Javier Milei sobre la dignidad humana.

¿Cómo analiza la Iglesia la situación social que se está viviendo?

—El pensamiento general para nosotros es de una gran preocupación por la situación social en la que está inmersa gran parte de la población argentina. La pobreza nos preocupa mucho porque hoy es una realidad extendida. Vemos gente en cierta marginalidad, pero también percibimos que la clase media se va deteriorando, porque la relación entre los sueldos y los gastos de la vida no es buena. Cada vez las cosas están más caras. Incluso nos sorprenden algunos datos del Indec sobre inflación.

Inclusive a la gente se le agrega el no poder pagar los servicios…

Es una preocupación muy genuina. No es un análisis abstracto ni distante, sino lo que vemos caminando los barrios. Tenemos parroquias, sacerdotes, religiosas y muchos laicos comprometidos en la realidad cotidiana. Lo que vemos es preocupante.

¿Ha aumentado la cantidad de gente que necesita ayuda social de la Iglesia?

Sí. Permanentemente tenemos situaciones complejas con personas muy necesitadas. Algunos comedores ya no tienen las respuestas del Estado que tenían antes y se sostienen gracias a la solidaridad. Hay gente que no llega a fin de mes, pero igual comparte alimentos con vecinos que están peor.

¿Tienen más consideración que los políticos?

Nosotros estamos en la calle, en los barrios, y no lo hacemos previo a una campaña electoral. Hace poco se incendiaron viviendas humildes en un barrio de Posadas y la intervención de la parroquia fue muy importante. No vimos presencia política.

¿El tema social está produciendo que adolescentes cada vez más chicos delinquen o se acerquen a las drogas?

Sí, tanto en la venta como en el consumo.

En provincias limítrofes se observa que jóvenes se van a Brasil a trabajar. ¿Cuál es su opinión?

Van temporalmente porque a veces un sueldo de un mes allá equivale a lo que aquí ganan en un año. Son problemas de Estado que deberían dialogarse entre todos.

Se debate la baja de la edad de imputabilidad. La Iglesia expresó su desacuerdo…

Lamentablemente asistimos a un país donde para tratar esta ley se dialoga con gobernadores, pero no con otros sectores. Nunca fuimos convocados para aportar nuestra mirada. Emitimos un documento el día de San Juan Bosco.

Tal vez hubiera sido interesante un diálogo con la Iglesia…

Sí, deberían haberse convocado representantes de las distintas iglesias.

Redes sociales y dignidad humana

España anunció restricciones al uso de redes sociales para menores. ¿Cómo ve este tema?

No tengo una posición totalmente definida, pero es cierto que la inteligencia artificial y las tecnologías vinieron para quedarse. Debe haber un discernimiento ético. El papa León XIV planteó cómo compatibilizar la inteligencia artificial con la dignidad humana. Allí entran nuestros niños y jóvenes.

“El presidente Milei”

Si pudiera hablar a solas con el presidente Javier Milei, ¿qué le diría?

Le preguntaría qué piensa sobre la infinita dignidad humana que tienen las personas. Le haría una pregunta concreta sobre su valoración de que toda persona es infinitamente digna.

¿Ve futuro para la Argentina?

Futuro siempre hay. Me preocupa que el ajuste no lo está haciendo la casta política sino el pueblo, las clases baja y media.

¿Coincide en que muchos políticos viven otra realidad social?

—Sí.

La democracia tiene deudas pendientes…

No podremos madurar nuestra democracia si la educación no está entre los principales problemas a resolver.

Sin educación y salud como prioridad, ¿el futuro es difícil?

Sin educación y sin salud como temas prioritarios el futuro es muy difícil. En Misiones, debo decirlo, la salud y la educación son prioridad. Pero estamos ligados a contextos nacionales. Tenemos crisis en la yerba, en el té, apertura de importaciones. Se habla de inversión y no viene capital. Se van industrias a Paraguay y nadie analiza suficientemente por qué.

Martínez citó la encíclica Laborem Exercens de Juan Pablo II para sostener que el trabajo tiene prioridad sobre el capital. “El trabajo es el que produce el capital. Cuando se destruye el trabajo o se reemplaza por subsidios permanentes, tampoco se dignifica a la persona”, afirmó.

La “mea culpa” y el legado papal

¿Hay alguna mea culpa que deba hacer la Iglesia?

Sí. Tenemos defectos y debemos acercarnos más a la gente pobre. Hay una gran apertura en la Iglesia.

¿Qué dejó el papa Francisco?

Nos dejó muchísimo. Fue un hombre de Dios coherente con el Evangelio.

¿Qué expectativa tiene con León XIV?

Muchas. Creo que es continuidad de Francisco, con un estilo diferente.

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“Siempre soy el mismo, así como soy en la televisión, soy en la vida cotidiana”

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Palo Hernán Lautaro Rubín, es uno de los empresarios y periodista más importantes de la televisión y radio de Paraguay.
Durante más de 30 años y, empezando desde muy abajo, creó una productora que lleva adelante el programa más exitoso de la televisión guaraní: “El Conejo” que da trabajo en forma directa a unas 40 personas y un número similar en forma indirecta.

Hijo del extinto periodista Humberto Rubín quien enfrentó a la dictadura de Alfredo Stroessner aprendió de su padre no “vender” su dignidad y pelear por sus ideales.

Comparado con Marcelo Tinelli asegura que no le molesta. “Admiro a Marcelo Tinelli”. Desde hace 30 años cuando puso al aire el programa El Conejo, nunca dejó de conducirlo. Es más no faltó a ningún programa y nunca interrumpió su trasmisión.
No le interesa la política ni estar presente en los medios, más allá de su trabajo diario.

Se autodefine como cabalista. “Sigo la Cabalá”, aunque si bien lleva puesto en su cabeza una kipa (casquete que los hombres judíos usan para cubrirse la cabeza como señal de respeto a Dios,) y respeta el judaísmo dejó esta religión.
Reacio a las entrevistas Palo Hermán Lautaro Rubín recibió a Economis.com.ar en su productora en la ciudad de Asunción, Paraguay

“Soy siempre el mismo”

¿Quién es Palo Rubín?; ¿es un personaje? ¿es el que se ve en televisión conduciendo El Conejo, el programa de entretenimientos más visto de la televisión paraguaya?

Yo soy el mismo siempre. Me tocó estar en dos aguas diferentes en cuanto a la comunicación, ahora son tres, porque estoy en el entretenimiento de televisión hace 30 años y en radio un poco más, haciendo totalmente algo diferente que es periodismo. Y hace unos cuantos años se sumaron las redes sociales. Así que no hay ningún personaje ni persona distinta

Vos tenés un programa de entretenimientos en la TV pero sos periodista. ¿Dónde te situas mejor?

Me da igual. Yo soy una persona muy agradecida por las bendiciones que llegan a mi vida y las respeto muchísimo. En el corto período en que yo no estuve en los medios conseguí la distribución de Audi para la ciudad brasileña Itajaí . Y cuando ya estaba por alquilar el lugar se dio una oportunidad de venir a hacer el primer CEO de un grupo comunicacional en Asunción, y eso me tocó el corazón porque es lo que me gusta la comunicación. ¿Por qué te cuento eso?, porque estaba dispuesto a dejar todo para volverme vendedor de autos, no tengo problema. No tengo apego, nunca tuve estrés, no tengo pantalla, si Dios me quiere dar, en hora buena. Estoy muy agradecido y lo hago todos los días de mi vida. Tengo mucha apreciación, pero no tengo apego

Si mañana tendrías que dejar…

No tengo apego. Sin problema. En diciembre hizo un año que renuncié a la radio histórica de Ñandutí por diferencias con los nuevos dueños teniendo el programa de mayor rating y facturación

La familia Rubín en Paraguay es sinónimo de televisión y radio; más allá de haberse desprendido de varios medios de comunicación. ¿Cuál fue el motivo?

La crisis. Imagínate que ahora Netflix compró la Warner. O sea, es parte de la dinámica, del proceso.

¿Cómo está hoy la televisión de Paraguay?

Ha crecido. A mí me gusta dónde está, quizás falta un trabajo más corporativo. La televisión paraguaya es muy barata.

¿A qué te referís con barata?

El segundo de publicidad es barato y eso hace que no se aprecie, aunque parezca una contradicción

¿Nunca te interesó escalar en la Argentina?

Sí me interesó incluso gracias a un director del canal de Paraguay que fue el que me resurgió en Telefuro. Con él formateamos el Conejo y a lo mejor el ego me jugó en contra porque él me decía, ´empecemos con Bolivia, que yo conozco, me acabó convenciendo porque muchos años viajé por lo menos seis veces al año. Yo quería Perú porque sentía que, si yo iba Perú, se abría América. No salió

¿Te molesta que te comparen con Marcelo Tinelli?

No. Admiro profundamente a Marcelo. Es un honor que te comparen con un ganador y sobre todo con personas que nunca dejaron de trabajar a pesar de todo

¿Por qué crees que tiene tanta vigencia el programa El Conejo? (comenzó a emitirse el 5 de enero de 1996, es decir hace 30 años que se emite en forma ininterrumpida)

Varias razones. Una de ellas es que la vida me enseñó a escuchar. Entonces muchos de los bloques éxitos del programa a mí no me gustaron, pero los hice igual. Lo otro es que en la época de la dictadura cuando con mi familia nos quedamos en la calle, yo estaba recién casado, tenía tan solo 19 años y vendía libros y joyas en cuotas a las enfermeras en los hospitales. ¿Qué hizo eso? Yo me recibí en el ´85 en el colegio me voy un año a vivir a Israel, plena dictadura de Alfredo Stroessner. Mi papá (Arturo Rubín) estaba bloqueado en todos los sentidos, consiguió 200 dólares, me los dio y me fui a Israel teniendo 17 años. Mi padre no pudo enviarme nada, o sea, me quedé ahí colgado y sobreviví de la mejor manera, ¿por qué te cuento esto? porque al conocer la realidad de la vida, no puedo expresar mejor eso en televisión. Que yo veo que hay muchos errores de mis colegas productores, porque en mi caso esa es la bendición que yo tengo, yo soy productor general y a la vez soy el conductor específicamente de El Conejo, entonces me da un conocimiento del sentir de la gente. Y eso me ayuda mucho. Eso se traduce después en el programa. Después el respeto porque la televisión cambió mucho. Antes, por ejemplo, lo que era políticamente correcto en los últimos años ya no lo es. En las cámaras ocultas, en el piso, en las opiniones. Nosotros siempre fuimos respetuosos de eso

La TV ha cambiado. Hoy, por ejemplo, no podés hacer chistes mostrando la cola o los pechos de una chica, tuviste que cambiar vos también…

Sí. Nosotros tuvimos un cambio muy importante. Creo que son pocos los programas en la región que hacen lo que hace El Conejo. Nosotros tenemos un desfile de más de 40 artistas que compiten todos los sábados en 2,30 horas de programa. En los últimos cuatro años estamos manteniendo un promedio de share de 49 puntos con pico de 69 habiendo 10 canales abiertos y 200 de cable, o sea, fue una migración exitosa.,

¿Cuánta gente trabaja con vos?

Son muchos. Unas 40 de forma directa en la productora, pero cada programa otra vez genera más fuentes de trabajo, cada sábado no hay menos de 200 personas en el estudio. Y después los anunciantes que también es otra locura porque casi no tenemos anunciantes pasivos, yo les pido a los anunciantes que se involucren, que den premios, que hagan obligación de compra, que sumen a su gente. Entonces, eso otra vez genera todo un movimiento para la acción. Entonces, si vos vas sumando la cantidad de gente y el efecto dominó de las acciones del programa, son demasiados

¿Hasta cuándo El Conejo?

Hasta que Dios diga basta

Hoy estas transitando los 57 años, ¿a los 70 te vez haciendo El Conejo?

¿En serio?

Es más, ya me di cuenta de que hay que escuchar al corazón a veces y no al entorno, que es al revés lo que te acabo de decir porque me di cuenta en el caso del conductor chileno Don Francisco ( cuyo nombre real es Mario Kreutzberger) se retiró siendo un récord Guinness. Si Dios me da esa longevidad puedo llegar a superar su récord en tiempo al aire.

¿Cómo es ser una estrella de TV y radio y poder manejar la intimidad? O sea, que no que no se metan en tu vida privada, cuando la exponen por ganar más popularidad

Yo creo que es mejor así. La vida me dio tres hijos y cinco nietos

Su padre, un ejemplo de resistencia

¿Qué te dejó tu papá? (El padre de Palo Rubín es el recordado comunicador radial paraguayo Humberto Rubín, fue una figura icónica del periodismo y la radiodifusión en Paraguay, fundador de Radio Ñandutí y también padre de otros hijos como Rubén, político y actual diputado, y Leo, también relacionado con los medios).

Muchísimo por su tenacidad incondicional, compromiso entrega y amor incondicional,

Esa imagen de tu padre que tenés con los brazos en alto de triunfo en tu portal de WhatsApp. ¿Qué representa?

Cuando Stroessner cerró por segunda vez la radio, que fue la definitiva., siempre peleó contra el régimen dictatorial; él fue más de 40 veces preso. Se fue a llorarle al entonces Ministro del interior y le pidió que le permitan despedirse de su única hermana porque se estaba muriendo de cáncer y no le dejaron. Él como líder de ese grupo nos transmitía lo que está en esa foto.

¿Por qué crees que él nunca emigró a Israel, o a otro país?

Porque amaba Paraguay. Los entonces embajadores de Israel, de Alemania y de Estados Unidos, los tres embajadores de la época más dura de la dictadura le ofrecieron a él y a todos nosotros refugio, pero no aceptó

¿Le reprochás que no se haya ido?

Para nada. Yo no le reprocho nada a él ni a nadie. Yo me quedo con lo mejor de mi papá

“La política no es para mi”

¿Te ofrecieron participar en Política?

Muchas veces. Nunca acepté. Capaz en algún momento dudé, pero tengo mi cable a tierra, que es mi alma gemela, mi esposa y ella no quiere saber nada. Y como a mí sí me puede ordenar, pero mi hijo no, él dio el paso y es diputado nacional.

La Cabalá

¿Qué es ser judío?

Eso sí que es una pregunta complicada para mí

¿Por qué?

Y porque yo encontré mi espiritualidad en la Cabalá

Explicale a la gente cuál es la diferencia.

La diferencia principal es espiritualidad versus religión. O sea, tú tienés casi 9 millones de estudiantes en el mundo de Cabalá. El 70% son católicos y cristianos, probablemente un 18% judíos y el resto de diferentes corrientes. Entonces, la Cabalá lo que te da y por eso se define como la tecnología del alma son herramientas para tu camino espiritual. En mi caso yo decidí ser cabalista. no judío. Tengo un amigo, que decidió ser judío cabalista. Tengo otro que es católico cabalista.

Wikipedia te presenta como hinduista…

Se deben de haber equivocado con mi hermano Leo. Él sí es hinduista.

¿No te queda nada de judaísmo?

Queda todo. No hay contradicción. Si yo no hubiese hecho ese camino de la Torá, el camino de los Tefilim, pequeños cubos de cuero negro que los hombres judíos se colocan en la cabeza y el brazo durante las oraciones matutinas, conteniendo pergaminos con pasajes de la Torá, para recordar su conexión con Dios, uniendo mente, corazón y acción en cumplimiento de un mandamiento bíblico. Es el camino de entender las mitzvot (palabra hebrea que significa “mandamiento” o “precepto”, refiriéndose a los 613 mandamientos divinos encontrados en la Torá, los primeros cinco libros de la Biblia, que guían la vida judía.

Paraguay hoy…

Por último, ¿cómo ves hoy a Paraguay? – –

Lo veo muy bien. Es un país muy próspero, entonces los errores, las cleptomanías y demás se ocultan al éxito como país

Paraguay crece mucho. Hoy la llaman la Suiza de América, le sacó ese apodo a Uruguay…

Y esto va a seguir. Paraguay es el corazón económico y cultural de Sudamérica.

Epitafio

Cuando son entrevistas más personales, las culmino con la siguiente pregunta. ¿Qué queres que diga tu epitafio?

“Lo mismo que escribimos en la tumba de mi padre una frase del Tanaj, (biblia hebrea, también conocido como Mikrá, es el conjunto de los veinticuatro libros sagrados canónicos en el judaísmo. Se divide en tres grandes partes: la Torá (Ley), los Nevi’im (Profetas) y los Ketuvim (Escritos)… A pesar que parece que los hijos de la oscuridad son más; somos más los hijos de la luz

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La “Golden Visa”, clave para nuevas inversiones hoteleras de lujo en Cataratas del Iguazú

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La irrupción de un nuevo esquema nacional para atraer capitales extranjeros ya empieza a generar efectos concretos en el mapa de inversiones sobre la Argentina. Y Misiones, con Iguazú como imán, aparece entre los primeros territorios elegidos.

Sergio Dobrusin, ex ministro de Turismo de Misiones y hoy asesor en inversiones turísticas, en las últimas semanas actuó como nexo entre un fondo inversor internacional y el sistema turístico argentino.

“El contacto surgió hace dos meses por internet. Me escribieron desde una firma con sede en Inglaterra, con oficinas en Dubai y Lisboa, que estaba explorando oportunidades en Argentina a partir del decreto 524/25 del Gobierno Nacional, que crea el régimen de ciudadanía por inversión”, explicó Dobrusin.

El esquema, conocido internacionalmente como “golden visa”, es utilizado por países como Portugal, España o el Reino Unido para atraer capitales de alto patrimonio: quienes realizan una inversión mínima definida por el Estado acceden a la residencia y posteriormente a la ciudadanía del país receptor.

El atractivo no es solo migratorio, sino estratégico.
“Existe un ranking mundial de pasaportes. Argentina está entre los primeros quince del mundo, lo que permite viajar sin visa a una enorme cantidad de países. Para empresarios de Turquía, Filipinas o Sudáfrica -países con pasaportes restrictivos- eso es clave para hacer negocios y para el futuro de sus hijos”, detalló Dobrusin.

El grupo inversor Arish Capital Partners, opera bajo un modelo financiero-inmobiliario. No administra hoteles ni los opera directamente: estructura proyectos, compra tierra, construye y luego entrega el activo terminado a una marca internacional bajo contratos de gerenciamiento.

“Ellos no vienen a atender hoteles. Arman el proyecto, lo capitalizan, lo construyen y se lo entregan a una cadena internacional. Después el fondo rota la inversión y busca nuevos destinos”, señaló Dobrusin a Economis.

En su cartera global combinan desarrollos de real estate, espacios de coworking, residencias estudiantiles y hoteles, según la demanda de cada mercado. En Argentina, el foco está puesto exclusivamente en la hospitalidad de alta gama.

El diagnóstico que recibió el fondo fue claro: Argentina ofrece destinos de clase mundial con margen para crecer en infraestructura hotelera internacional. En ese mapa, Iguazú apareció como una elección natural.

“El corazón me tiró para Misiones. Iguazú tiene demanda internacional, conectividad, marca global y todavía una brecha en hoteles cinco estrellas”, sostuvo Dobrusin.

La semana pasada, los ejecutivos realizaron una visita relámpago al destino. Recorrieron Cataratas, la Garganta del Diablo y el circuito del parque.

“Les dije: usen cuatro horas para ver Cataratas y diez minutos para ver terrenos. Lo importante era que entiendan la dimensión del atractivo”, relató.

Incluso en temporada baja, los trenes hacia la Garganta del Diablo estaban completos, con turistas de todas las nacionalidades.
“Eso es lo que cualquier inversor necesita ver: flujo real, diversidad de mercados y demanda sostenida”, afirmó.

El proyecto ya ingresó al circuito institucional. El ministro de Turismo de Misiones, José María Arrúa, mantuvo una reunión formal con ejecutivos de Arish Capital Partners, en el marco de una agenda coordinada con el Gobierno nacional a través del secretario de Turismo, Daniel Scioli.

Por la firma participaron Rosalía Torres Ruiz Olivares, directora general de Ventas, y Rakesh Majithia, director general de Inversiones.

Según lo expuesto en esa reunión, el grupo evalúa la construcción de un hotel cinco estrellas de aproximadamente 90 habitaciones en un lote ubicado dentro del área de la Selva Iryapú, uno de los corredores turísticos y ambientales más demandados de Puerto Iguazú.

El proyecto se encuentra en etapa de análisis técnico y financiero, pero ya forma parte de una agenda concreta de inversiones, atada al desempeño turístico del destino y a la reglamentación definitiva del régimen nacional.

Por escala y categoría, la inversión se ubica claramente en el segmento premium.
“Un hotel cinco estrellas de 90 a 150 habitaciones no baja de los 20 millones de dólares. Ese es el piso para ese estándar”, explicó Dobrusin.

Durante su estadía en Buenos Aires, el grupo mantuvo reuniones con tres cadenas hoteleras internacionales interesadas en operar el futuro establecimiento, además de encuentros con autoridades nacionales.

Entre ellos, una reunión con Daniel Scioli y con funcionarios del Ministerio de Economía, que trabajan en la reglamentación final del régimen de ciudadanía por inversión. Además, el fondo ya constituyó su sociedad anónima en Argentina y se inscribió oficialmente en Arca.

La lógica global del fondo

Desde la compañía explicaron que su interés por Argentina se inscribe en una estrategia internacional ya en marcha.

“Esta modalidad de inversiones a cambio de ciudadanía es una de nuestras estrategias de inversión, que ya estamos implementando en países como Portugal, Reino Unido, España y Turquía”, señalaron desde Arish Capital Partners.

En ese marco, Iguazú aparece como la puerta de entrada del grupo al mercado sudamericano.

Todo el proceso depende ahora de un punto clave: la publicación del decreto reglamentario que fijará montos mínimos de inversión, plazos y condiciones de acceso a la ciudadanía.

“El interés es real, las estructuras ya están armadas. Ahora falta que Nación termine de definir cómo se implementa el régimen. Cuando eso ocurra, los proyectos empiezan a correr”, señaló Dobrusin.

Para Iguazú, eso abre la posibilidad de captar inversiones de alta gama, elevar su perfil hotelero y consolidar su inserción en las grandes redes internacionales.

“Cuando un fondo global pone a Iguazú en el mismo radar que Mendoza o Ushuaia, algo cambió. Y eso es una oportunidad que Misiones no puede desaprovechar”, concluyó Dobrusin.

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