Fotos gentileza Marcos Otaño.

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La Iglesia respaldó a productores que piden declarar la emergencia yerbatera

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La crisis de la producción yerbatera sumó este jueves un nuevo capítulo institucional. Representantes de los productores fueron recibidos por el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, en busca de respaldo frente a una situación que califican como “crítica”, marcada por el derrumbe del precio de la hoja verde tras la desregulación del mercado impulsada por el Gobierno nacional.

El obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, respaldó el reclamo de los productores yerbateros y definió la situación que atraviesa el sector como una verdadera emergencia social. Tras recibir a representantes de las organizaciones rurales, explicó que el encuentro tuvo como eje una escucha directa de quienes representan a miles de familias de pequeños productores y tareferos.

Martínez señaló que, si bien conoce la problemática por sus recorridas pastorales por el interior de la provincia, la reunión permitió profundizar en la dimensión de una crisis que ya trasciende al sector yerbatero y afecta a la economía de numerosas localidades. “Ellos representan a miles de familias. En Misiones hablamos de pequeños productores y tareferos, gente humilde que hoy padece circuitos de injusticia y que no logra sostener su actividad”, resumió.

El Obispo advirtió que la caída de la actividad repercute en toda la vida económica de los pueblos. Explicó que cuando el productor deja de tener ingresos también se resienten los comercios, los supermercados y el empleo, generando un efecto dominó que golpea a toda la comunidad.

En ese contexto, valoró que las organizaciones rurales se mantengan unidas para expresar su situación y reclamar la declaración de la emergencia yerbatera. Además, confirmó que surgió la propuesta de conformar una mesa de emergencia para abordar la problemática de manera conjunta.

Martínez recordó que la diócesis cuenta con la Comisión de Justicia y Paz, un espacio que ya tuvo participación durante la crisis de 2001 acompañando conflictos sociales y productivos. Consideró que esa experiencia puede volver a ser útil frente a una realidad que afecta especialmente a quienes poseen pequeñas explotaciones familiares y hoy, según relataron los propios productores, ya no logran sostenerse económicamente.

“Los números macro no alcanzan si la gente queda afuera”

El Obispo aprovechó la oportunidad para formular una reflexión más amplia sobre la situación económica del país. Afirmó que toda política económica debe medirse por su impacto sobre las personas.

“Todo proyecto económico que no incluye a la gente no nos sirve. Todos queremos estabilidad y que los números cierren, pero esos resultados tienen que alcanzarse con la gente adentro. Si la macroeconomía mejora mientras aumentan la pobreza, el cierre de comercios, la pérdida de empleo y el deterioro de las rutas, estamos frente a un modelo que daña profundamente a la sociedad”, sostuvo.

También relató que durante la reunión varios productores se emocionaron al describir la situación que atraviesan sus familias, reflejando una realidad que, dijo, representa a miles de trabajadores rurales de Misiones.

Como mensaje final, convocó a sostener la esperanza, evitar el desaliento y fortalecer la organización comunitaria. “Nunca hay que bajar los brazos. En estos momentos difíciles es fundamental mantenerse unidos y organizados”, expresó.

Rechazo al proyecto sobre tierras

Durante la conferencia, Martínez también ratificó la posición de la Iglesia frente al proyecto nacional de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, actualmente en debate en el Congreso.

Recordó que tanto la Conferencia Episcopal Argentina como la Pastoral Social manifestaron su rechazo a la iniciativa porque, a su entender, absolutiza el derecho de propiedad privada y desconoce el principio del bien común que sostiene la doctrina social de la Iglesia.

Además, advirtió sobre el riesgo de que grandes intereses económicos avancen sobre recursos estratégicos del país.

“Valoramos la propiedad privada, pero no puede absolutizarse. Hoy quizá ya no sean gobiernos los que vienen por nuestros recursos, sino grandes empresas interesadas en los minerales, el litio o el Acuífero Guaraní. Tenemos que defender nuestra independencia y evitar que, por beneficios inmediatos, terminemos hipotecando el futuro de la Argentina”, concluyó.

Carlos Ortt, histórico productor yerbatero, explicó que la estrategia apunta a buscar apoyo en todos los ámbitos posibles. “Estamos tratando de encontrar todos los recursos e influencias que puedan ayudarnos a salvar la situación que vive hoy el sector productivo. Es crítica. La mayor parte de la provincia está semiparada porque los costos ya no cierran y no hay materia prima”, afirmó.

Según Ortt, la crisis ya comenzó a trasladarse al conjunto de la economía provincial. “Esto va a significar un retroceso muy grande para la economía de Misiones. Esperamos encontrar alguna solución con el Gobierno, con el Obispado y con todos los sectores que puedan colaborar”, sostuvo.

Una crisis que combina precios, clima y falta de mano de obra

El productor describió un escenario en el que convergen múltiples factores negativos. A la fuerte caída de los precios de la hoja verde se suman los efectos climáticos de un año con abundantes precipitaciones y un problema creciente: la escasez de trabajadores rurales.

“No solo nos afecta el clima. Hoy prácticamente no tenemos obreros rurales porque muchos están migrando hacia Brasil. La baja rentabilidad del sector hace imposible pagar mejores salarios y los trabajadores buscan oportunidades donde les ofrecen mejores ingresos”, explicó.

La cercanía con la frontera facilita ese proceso migratorio, que complica aún más las tareas de cosecha y mantenimiento de las plantaciones.

Temor por la venta de chacras y la concentración de tierras

Ortt también manifestó preocupación por el impacto estructural que puede tener la crisis sobre el modelo productivo misionero.

Advirtió que la pérdida de rentabilidad está acelerando la venta de chacras familiares y favoreciendo un proceso de concentración de tierras.

“Es impresionante la cantidad de chacras que se están vendiendo. Muchos productores abandonan la actividad porque ya no pueden sostenerla. Si esto sigue así, vamos hacia una concentración de la tierra en manos de quienes tienen mayor capacidad económica”, alertó.

En ese contexto cuestionó las políticas nacionales que, a su entender, favorecen la concentración económica mientras el pequeño productor pierde competitividad.

“El modelo productivo de Misiones no puede reemplazarse”

El dirigente también rechazó las propuestas que plantean reemplazar la producción tradicional por cultivos extensivos como soja o maíz.

Recordó que la estructura agraria de Misiones, con chacras promedio de unas 25 hectáreas y una topografía compleja, hace inviable ese esquema.

“La unidad económica histórica en Misiones fue de unas 25 hectáreas. Los modelos que proponen requieren establecimientos de más de 100 o incluso 300 hectáreas y terrenos aptos para maquinaria pesada. Nuestra geografía no lo permite. Ni siquiera la mecanización de la cosecha de yerba puede implementarse en toda la provincia”, explicó.

Por eso insistió en que el desafío es sostener el modelo de agricultura familiar que caracteriza a Misiones y evitar que la crisis derive en un proceso irreversible de abandono de chacras.

“Necesitamos que el Gobierno provincial, la Iglesia y todas las instituciones que puedan influir nos ayuden a equilibrar una situación que hoy está golpeando de lleno a los productores misioneros”, concluyó.

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