La crisis de Ueno Bank golpea al guaraní: el dólar rozó los G. 6.500 y crece la incertidumbre en Paraguay
La crisis financiera de Ueno Bank y la escalada de la tensión política provocaron una fuerte depreciación del guaraní frente al dólar, que llegó a cotizar a G. 6.500 en el mercado cambiario paraguayo. En cinco jornadas, la moneda acumuló una pérdida superior al 8% frente a la divisa estadounidense, en un movimiento que combina mayor demanda de dólares por parte de importadores, búsqueda de cobertura de los ahorristas e incertidumbre institucional. El impacto trasciende las fronteras paraguayas y constituye una señal de atención para Misiones, por la intensidad de sus vínculos comerciales, turísticos y financieros con el país vecino.
El mercado cambiario paraguayo atraviesa una de sus jornadas de mayor volatilidad reciente. Este jueves 5 de noviembre, el dólar alcanzó valores cercanos a los 6.500 guaraníes en las operaciones de cambio efectivo, mientras que las cotizaciones interbancarias también registraron fuertes subas. Según datos de Bloomberg, a las 11:49 el dólar se negociaba a G. 6.487, con una depreciación diaria del 4,68% para la moneda paraguaya y una pérdida acumulada del 8,17% en cinco jornadas.
La velocidad del movimiento refleja un cambio en las expectativas de los agentes económicos. El viernes 30 de octubre, el tipo de cambio había cerrado en torno a G. 5.900. El lunes siguiente avanzó a G. 5.950, el martes saltó a G. 6.170, el miércoles alcanzó G. 6.250 y este jueves llegó a la zona de G. 6.500 en el mercado minorista. La aceleración coincidió con la intervención y posterior resolución de Ueno Bank, el deterioro de la situación política y el aumento de la demanda de cobertura cambiaria.
La crisis financiera adquirió, además, una dimensión institucional de mayor alcance. Este jueves, el presidente Santiago Peña anunció su renuncia en medio de las presiones políticas y lo que no freno el debate parlamentario donde los Legisladores pidieron avanzar con el juicio político. La Cámara de Diputados aprobó posteriormente la acusación por 78 votos contra cero, mientras quedaba pendiente la intervención del Senado sobre el proceso. La sucesión presidencial y la continuidad institucional pasaron así a ocupar un lugar central en la agenda paraguaya.
La renuncia de Peña modificó sustancialmente el escenario político que hasta horas antes estaba dominado por las versiones de juicio político. La crisis de Ueno Bank, que había comenzado como un problema de solvencia de una entidad financiera, terminó comprometiendo la estabilidad del Ejecutivo y la conducción de las instituciones económicas. El vicepresidente Pedro Alliana quedó en el centro del mecanismo de sucesión previsto por la Constitución paraguaya.
Ueno Bank, el detonante de la corrida hacia el dólar
La intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP) se produjo después de que la autoridad monetaria detectara que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del mínimo legal del 50%. La resolución de la entidad restringió el acceso de sus clientes a los depósitos y generó preocupación entre ahorristas, empresas y organismos públicos.
El banco tenía alrededor de 2,9 millones de clientes y depósitos por aproximadamente 17 billones de guaraníes, equivalentes a unos US$2.800 millones. Entre sus acreedores figuraba el Instituto de Previsión Social (IPS), con compromisos cercanos a US$355 millones. La magnitud de la entidad y sus vínculos con recursos públicos ampliaron las repercusiones del episodio sobre el sistema financiero y la política paraguaya.
La situación también expuso los antecedentes de la relación entre Peña y el grupo empresarial vinculado a Ueno. El mandatario había mantenido inversiones en la sociedad matriz de la entidad hasta marzo de 2025. Esa relación se convirtió en uno de los principales ejes de los cuestionamientos políticos, aunque las acusaciones sobre eventuales conflictos de intereses y favorecimiento deben distinguirse de responsabilidades judicialmente acreditadas.
La renuncia del presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, y la detención de directivos de la entidad profundizaron la incertidumbre. La investigación fiscal busca determinar las responsabilidades relacionadas con la situación patrimonial y las operaciones de la institución.
Dos factores presionan sobre el tipo de cambio
El analista económico y financiero Amílcar Ferreira identificó dos factores principales detrás de la suba del dólar: la demanda estacional de divisas por parte de los importadores y la pérdida de confianza en el guaraní como consecuencia de la crisis política.
«Hay mucha demanda de dólares; y creo que también cierta desconfianza en el guaraní por toda la situación política que está habiendo en este momento», explicó Ferreira.
El primer componente responde a una dinámica habitual del calendario comercial paraguayo. Las empresas importadoras comienzan a reforzar sus inventarios para abastecer las ventas de fin de año y necesitan divisas para cancelar operaciones con proveedores internacionales. Esa demanda agrega presión sobre el mercado cambiario, especialmente cuando coincide con una oferta limitada de dólares.
El segundo factor está relacionado con las decisiones de cobertura de los agentes económicos. En escenarios de incertidumbre política y financiera, empresas y particulares pueden reducir su exposición a la moneda local y trasladar parte de sus tenencias a dólares. Ese comportamiento incrementa la demanda de divisas y puede acelerar los movimientos del tipo de cambio.
Ferreira advirtió que algunos ahorristas y operadores económicos están liquidando posiciones en guaraníes para proteger sus recursos en moneda extranjera. También señaló que la prolongación de la crisis podría incentivar la salida de capitales y el traslado de depósitos hacia entidades financieras del exterior.
«Ante este tipo de escenarios y para dar tranquilidad a los agentes económicos, es que justamente se necesita una definición rápida de esto», sostuvo.
El analista también destacó una característica estructural del mercado paraguayo: su profundidad relativamente limitada frente a otros mercados regionales. Según explicó, operaciones de entre US$1 millón y US$3 millones pueden generar variaciones significativas en la cotización, lo que amplifica el efecto de los movimientos de cobertura cuando se concentran en pocas jornadas.
La economista Ingrid Herrera, gerente del Departamento de Economía de MF Economía e Inversiones, vinculó la depreciación con la incertidumbre política generada por el proceso de juicio político contra Peña, que finalmente desembocó en el anuncio de su renuncia. Su interpretación apunta a la incidencia de las expectativas institucionales sobre las decisiones de inversión y la demanda de divisas.
El impacto regional: una señal para Misiones
Para Misiones, la evolución del guaraní tiene una dimensión económica concreta. La provincia mantiene una relación cotidiana con Paraguay a través de los pasos fronterizos, el comercio minorista, el turismo, los servicios, el transporte y las actividades productivas que conectan a ambas economías.
Una depreciación pronunciada de la moneda paraguaya modifica los precios relativos entre los dos países y puede alterar las decisiones de consumo de quienes cruzan la frontera. Cuando el dólar sube en Paraguay y el guaraní pierde valor, los productos y servicios comercializados en ese mercado pueden encarecerse para quienes perciben ingresos en moneda argentina, aunque el impacto efectivo depende también de la evolución del peso, los precios locales y las cotizaciones aplicadas en cada operación.
La dinámica también puede influir sobre los comercios misioneros que reciben consumidores paraguayos. Una modificación del poder de compra relativo puede cambiar los flujos de compras fronterizas, especialmente en rubros sensibles a las diferencias de precios, como alimentos, indumentaria, combustibles, productos de consumo cotidiano y servicios turísticos.
En ciudades como Posadas, Puerto Iguazú y Bernardo de Irigoyen, donde la relación económica con Paraguay forma parte de la actividad habitual, la volatilidad cambiaria requiere seguimiento por parte de comerciantes, operadores turísticos y empresas que realizan operaciones en ambas monedas.
También existe una dimensión vinculada con los pagos y las transacciones comerciales. Las empresas que compran insumos, contratan servicios o mantienen compromisos financieros en Paraguay deben contemplar una mayor volatilidad en sus costos de conversión y en la planificación de sus operaciones.
Por eso, el comportamiento del guaraní no debe interpretarse exclusivamente como una variable del mercado financiero paraguayo. En una región caracterizada por la integración económica cotidiana, los cambios abruptos en el tipo de cambio pueden trasladarse a las decisiones de consumo, inversión y comercio de las localidades fronterizas argentinas.
La evolución de los próximos días dependerá de la capacidad de las autoridades paraguayas para ordenar la transición política, garantizar la devolución de los depósitos de Ueno Bank y preservar la confianza en el sistema financiero. La aprobación de la legislación que permite anticipar los pagos del Fondo de Garantía de Depósitos constituye una herramienta para atender a los ahorristas, aunque su implementación efectiva y la normalización de las operaciones serán determinantes.
Para Misiones, el seguimiento de estas variables resulta especialmente relevante. La estabilidad cambiaria paraguaya incide sobre una economía fronteriza en la que las decisiones de consumo y producción no reconocen las divisiones administrativas entre ambos países. La crisis de Ueno Bank demuestra, una vez más, que los acontecimientos financieros e institucionales del país vecino pueden tener consecuencias más allá de sus fronteras.
