economía de Misiones

Kicillof cerró su gira en Misiones con fuertes críticas a Milei y un llamado a reconstruir el peronismo

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El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, cerró este miércoles su paso por Misiones con un acto político en la sede del Partido Justicialista, acompañado por el presidente partidario Christian Humada y ante cerca de cuatro mil personas, según la estimación de los organizadores.

El encuentro fue el punto final de una gira que tuvo previamente un marcado perfil institucional y productivo. Kicillof visitó la Biofábrica de Misiones, donde conoció desarrollos biotecnológicos provinciales, y mantuvo una reunión con el gobernador Hugo Passalacqua. El recorrido permitió al bonaerense articular dos planos: mostrar gestión y cooperación entre provincias y, horas después, elevar el tono político frente al Gobierno nacional.

En el PJ, Kicillof construyó buena parte de su discurso alrededor de una crítica frontal al presidente Javier Milei, aunque introdujo una definición menos habitual en el debate interno opositor: reconoció explícitamente que la experiencia nacional anterior encabezada por el peronismo terminó generando frustración.

“En Argentina venimos de una etapa donde los gobiernos, primero el de Macri, un desastre absoluto, luego un gobierno peronista que también nos dejó en la frustración, y vino Milei a decir que él traía las soluciones y las respuestas para los problemas que teníamos en la Argentina”, sostuvo.

La frase marcó uno de los ejes políticos de su intervención. Kicillof buscó diferenciar la construcción de una nueva alternativa tanto del macrismo como de los errores del último gobierno peronista, mientras profundiza una agenda territorial que en las últimas semanas lo llevó por distintas provincias.

El gobernador bonaerense apuntó especialmente contra una de las principales promesas con las que Milei llegó a la Presidencia: terminar con la denominada “casta”.

“Dijo que iba a combatir contra la casta. Pasa un día, pasa otro día y yo no conozco un gobierno más lleno de casta que el de Javier Milei”, afirmó.

También cuestionó el destino del ajuste fiscal y económico. Según Kicillof, la motosierra que el Presidente había prometido aplicar sobre los sectores privilegiados terminó afectando principalmente a trabajadores, jubilados, sectores medios, empresarios nacionales, comerciantes, industriales y productores.

“Hoy vemos que el ajuste y la desgracia recayeron sobre los pobres, los humildes, sobre los trabajadores, sobre los sectores medios, sobre los empresarios nacionales, sobre los productores de toda la Argentina”, enumeró.

El gobernador incluyó entre los sectores afectados a la universidad pública y al sistema científico y tecnológico nacional, dos áreas que vienen ocupando un lugar central en su confrontación política con la Casa Rosada.

Kicillof sostuvo además que varias de las principales promesas disruptivas del libertario no se concretaron y cuestionó la presencia dentro del Gobierno de dirigentes y funcionarios que anteriormente integraron la administración de Mauricio Macri.

A partir de esa lectura lanzó una de las frases más fuertes de la noche: calificó al gobierno libertario como “la estafa electoral más grande de la historia argentina”.

“Llegó a través de unas elecciones, pero también podemos decir que estamos ante la estafa electoral más grande de la historia argentina”, aseguró.

A diferencia de un discurso puramente nacional, Kicillof buscó aterrizar sus críticas sobre la estructura económica misionera. Mencionó específicamente la forestoindustria, la yerba mate, el té y el turismo, cuatro actividades centrales para la generación de ingresos y empleo provincial.

“Misiones es una provincia que tiene enormes riquezas y gente de laburo, comprometida”, señaló antes de referirse a la situación de la actividad forestal.

Para el gobernador bonaerense, la crisis del sector está relacionada con la caída del mercado interno y el freno de la construcción. “La actividad forestal cae y tiene crisis por decisión de Milei, que destruyó el mercado interno y paró la construcción”, afirmó.

También dedicó un tramo particular a la yerba mate, una de las economías regionales que más sintió el cambio regulatorio iniciado por el Gobierno nacional.

Kicillof vinculó la crisis yerbatera con la pérdida de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate, la debilidad del consumo interno y el esquema cambiario. “La yerba mate está en una de las crisis más profundas”, sostuvo.

En rigor, el INYM no fue cerrado: continúa funcionando, aunque el DNU 70/2023 eliminó facultades centrales como la fijación de precios de la materia prima y posteriormente se profundizó la desregulación de la actividad. La precisión resulta relevante porque el cuestionamiento político de Kicillof apunta fundamentalmente al vaciamiento de las herramientas regulatorias que históricamente tuvo el organismo.

En el mismo diagnóstico incorporó al té y al turismo interno, sectores particularmente sensibles para Misiones por su peso en las exportaciones, el empleo y la actividad económica provincial.

Kicillof comparó además el discurso económico libertario con experiencias anteriores de gobiernos liberales y cuestionó la promesa de que el ajuste inicial desembocaría rápidamente en una recuperación.

Recordó las metáforas de la “luz al final del túnel”, el “segundo semestre” y los “brotes verdes” utilizadas durante otras etapas de la política argentina y las vinculó con las promesas actuales de crecimiento posterior al sacrificio.

“Empezó diciendo que hay que sufrir, que hay que hacer un sacrificio, que hay que transitar un tiempo difícil, pero que después vendrá el paraíso, que hay que atravesar el desierto”, señaló.

Y contrapuso: “La realidad es que el gobierno de Milei sólo nos trajo un desierto en términos de trabajo, salario y producción”.

La elección de esos tres conceptos -trabajo, salario y producción- no fue casual. Son precisamente los ejes con los que Kicillof intenta estructurar su discurso económico frente al modelo libertario y ampliar su llegada más allá del electorado tradicional del peronismo hacia pequeños y medianos empresarios, productores, comerciantes, trabajadores y sectores universitarios.

La visita a Misiones tuvo además una particularidad política. Kicillof llegó después de recorrer Chaco y Corrientes y mencionó también sus recientes pasos por Córdoba, Tierra del Fuego y La Pampa, en una secuencia de viajes que empieza a adquirir dimensión nacional.

En Misiones procuró separar la agenda institucional de la partidaria. Primero recorrió la Biofábrica y conoció la experiencia provincial en biotecnología, innovación y producción vegetal. Allí tomó contacto con el desarrollo del Phytolab, tecnología misionera que será instalada en Miramar para la producción de plantas de kiwi, una experiencia concreta de cooperación entre Misiones y Buenos Aires.

Posteriormente mantuvo un encuentro institucional con Passalacqua y finalmente desembarcó en el PJ para cerrar la jornada con el acto partidario.

Esa secuencia permitió mostrar una doble faceta: gobernador que busca acuerdos de gestión con otras provincias y dirigente opositor que comienza a recorrer el país con un discurso nacional.

“¿Qué le trajo Milei a Misiones?”

En el tramo más confrontativo de su discurso, Kicillof recordó la visita presidencial a Misiones y contrastó el estilo de Milei con el que, según sostuvo, debería tener un jefe de Estado frente a las provincias.

“¿Qué le trajo a Misiones Milei en tres años? Nada de nada”, lanzó.

Cuestionó además los viajes internacionales del Presidente y su permanente interlocución con inversores y mercados. “Ser presidente es darle respuesta al pueblo”, afirmó, antes de expresar su “repudio” a la reciente visita presidencial.

Más allá de la dureza retórica, el mensaje buscó instalar una disputa concreta: quién puede representar políticamente a los sectores productivos que sienten el impacto de la caída del consumo y de la actividad económica.

El acto en Misiones también dejó una señal hacia el interior del peronismo. Kicillof evita por ahora formalizar una candidatura presidencial, pero sus recorridas provinciales, las reuniones con gobernadores, dirigentes políticos y sectores productivos y la construcción de un discurso sobre los problemas de las economías regionales comienzan a darle volumen nacional a su figura.

En ese esquema, Misiones tiene una significación particular. No solamente por tratarse de una provincia gobernada por una fuerza política provincial, sino porque concentra varios de los sectores que permiten al bonaerense discutir el programa económico nacional desde la producción: yerba mate, té, madera, turismo, comercio fronterizo, economía del conocimiento y biotecnología.

El mensaje que dejó en Posadas tuvo, por eso, dos destinatarios. Uno fue Milei. El otro fue el propio peronismo.

Al reconocer la “frustración” provocada por la última experiencia nacional del PJ, Kicillof admitió implícitamente que la oposición no puede limitarse a esperar el desgaste del Gobierno libertario. Su apuesta pasa por reconstruir una propuesta capaz de convocar nuevamente a trabajadores y sectores populares, pero también incorporar a productores, empresarios nacionales, comerciantes, estudiantes, científicos y sectores medios.

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Yerba, forestación y mandioca en rojo: triple alerta para la economía productiva de Misiones

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El mapa de las economías regionales exhibe una triple señal de alarma para Misiones. La yerba mate lleva 28 meses consecutivos en rojo, el sector forestal acaba de caer desde amarillo a la zona crítica y la mandioca continúa también en rojo, atravesada por una fuerte presión de las importaciones.

Son tres actividades profundamente vinculadas con la estructura productiva provincial y las tres aparecen simultáneamente comprometidas en el último Semáforo de Economías Regionales de Coninagro, correspondiente a julio.

El relevamiento contabilizó 9 actividades en rojo, 6 en amarillo y apenas 4 en verde. Forestación y cítricos dulces fueron las dos cadenas que empeoraron con respecto al mes anterior.

El denominador común es el deterioro de la rentabilidad. Coninagro advierte sobre precios al productor que no acompañan los costos, debilidad de la demanda y, en algunas cadenas, una creciente incidencia de las importaciones.

Yerba: 28 meses sin salir del rojo

La situación más persistente para Misiones continúa siendo la yerba mate. Coninagro contabiliza 28 meses consecutivos en rojo desde abril de 2024, más de dos años sin que la combinación de negocio, producción y mercado permita abandonar la zona crítica. La evaluación de Coninagro contrasta con la visión que tiene el Gobierno nacional sobre la yerba mate, ya que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, asegura que “la industria” está bien, con volumen interno y exportaciones. 

En cambio, durante julio, el productor recibió alrededor de $260.000 por tonelada de hoja verde, unos $260 por kilo, con una caída real del 13% interanual. A valores constantes, el promedio de los últimos cinco años se ubica alrededor de $620.000 por tonelada.

La superficie se mantiene en 231.000 hectáreas, pero la producción de los últimos doce meses retrocedió 9%, desde 887.000 hasta 807.000 toneladas, lo que también relativiza la idea de que hay una sobreproducción.  

Las exportaciones, en cambio, crecieron 7% y generaron USD 127 millones. 

A la pérdida del precio se agrega otro dato particularmente sensible: el productor captura apenas el 15% del precio final de la yerba, contra una participación histórica del 23%. Es una pérdida de ocho puntos porcentuales dentro de la cadena.

Forestación: la nueva alarma

La novedad del semáforo es el ingreso de la actividad forestal al rojo.

Los precios acumulan una mejora interanual de apenas 4% y permanecen sin variaciones desde octubre. Coninagro vincula el deterioro con la contracción de la demanda interna, particularmente por la menor actividad de la construcción y la obra pública, los elevados costos internos y la competencia importada.

El comercio exterior muestra una señal contundente: durante los últimos doce meses las exportaciones forestales alcanzaron USD 192 millones, con un crecimiento del 16%, pero las importaciones llegaron a USD 196 millones, 13% más. Es decir, las compras externas ya superan a las ventas externas en esa medición.

Coninagro ubica estructuralmente al sector entre las economías deficitarias y señala que las importaciones representan el 112,3% de las exportaciones.

Mandioca: importaciones saltaron 198%

El tercer foco rojo tiene también un fuerte componente misionero: la mandioca.

En julio, la bolsa de 40 kilos se pagó $26.000, con un incremento nominal interanual del 125%. Sin embargo, el problema central aparece por el lado del mercado y, particularmente, del comercio exterior.

Durante los últimos doce meses, según Coninagro, no se registraron ingresos por exportaciones de mandioca, mientras que las importaciones alcanzaron USD 8,1 millones y aumentaron 198% interanual.

La dimensión del desequilibrio se observa también desde una perspectiva más larga. Coninagro identifica a la mandioca como una de las economías regionales deficitarias y describe su situación como extrema debido a la combinación de exportaciones prácticamente inexistentes y compras externas.

Para Misiones, el indicador adquiere particular relevancia porque la presión importadora impacta sobre una cadena que tiene capacidad productiva local y potencial industrial a través de la elaboración de fécula y otros derivados.

El Semáforo de Coninagro deja así una fotografía especialmente adversa para Misiones: tres cadenas representativas de su matriz productiva están simultáneamente en rojo.

El cuadro adquiere todavía mayor peso porque no se trata de una señal aislada. De las 19 economías regionales relevadas por Coninagro, 9 están en rojo, 6 en amarillo y sólo 4 en verde.

El deterioro de las economías regionales vinculadas a Misiones se inserta, además, en un escenario nacional bastante más extendido. Nueve de las 19 actividades relevadas por Coninagro terminaron julio en rojo, seis quedaron en amarillo y apenas cuatro consiguieron mantenerse en verde. Junto con yerba mate, forestación y mandioca, permanecen en zona crítica el arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y cítricos dulces. Estos últimos, al igual que el sector forestal, descendieron de amarillo a rojo en la última medición.

No existe una única explicación para la crisis. En algunas cadenas el problema está concentrado en el precio que recibe el productor; en otras pesa la retracción del consumo, la caída de la producción o la competencia importada. El denominador común es la dificultad para recomponer márgenes en un contexto en el que los costos avanzaron más rápido que los ingresos de buena parte de la producción primaria. Coninagro identifica precisamente al componente “negocio” como uno de los principales factores detrás del deterioro actual.

La yerba tampoco es la única economía que arrastra una crisis prolongada. El caso más extremo es el vino y mosto, que acumula 42 meses consecutivos en rojo desde enero de 2023. La yerba aparece inmediatamente detrás, con 28 meses desde abril de 2024. La perspectiva histórica de Coninagro revela un problema todavía más estructural: siete de las 19 economías relevadas permanecieron en rojo durante más de la mitad de los meses analizados en los últimos ocho años.

Hay, además, situaciones en las que los buenos números comerciales conviven con una mala ecuación en el origen. El arroz, por ejemplo, incrementó 17% sus exportaciones hasta USD 437 millones, pero su precio actual, medido en términos constantes, se encuentra 50% por debajo del promedio de los últimos cinco años y la producción proyectada cae 12,5%. En la lechería, las exportaciones crecieron 19% y la producción 6%, mientras el precio recibido por el productor aumentó apenas 11,5% interanual frente a una inflación del 33,8%.

Ese contraste es clave para interpretar también lo que sucede con la yerba y la madera: exportar más no necesariamente significa que el productor esté mejor. El propio diseño del semáforo busca capturar esa diferencia al combinar tres dimensiones -negocio, producción y mercado- y darle un peso decisivo a la evolución del precio recibido por el productor frente a la inflación y sus costos.

De hecho, el frente externo presenta números positivos en términos agregados. Entre enero y julio, las 19 economías relevadas generaron USD 37.725 millones en exportaciones, 17% más que en el mismo período de 2025, frente a importaciones por USD 2.987 millones. Por cada dólar importado, el conjunto exportó aproximadamente 13 dólares. La generación de divisas, sin embargo, convive con nueve semáforos en rojo, lo que expone la distancia que puede existir entre el desempeño exportador de una cadena y la rentabilidad de quienes producen la materia prima.

En el otro extremo aparecen apenas cuatro actividades en verde: bovinos, ovinos, granos y miel. Allí Coninagro observa una combinación más favorable de precios, demanda y condiciones de mercado. La miel, por ejemplo, registró un incremento interanual del 64% en el precio destinado a exportación y ventas externas por USD 321 millones, 39% superiores a las del período anterior. En bovinos, los precios al productor aumentaron alrededor de 60% y las exportaciones crecieron 35%, hasta USD 5.964 millones.

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La mora se dispara en Misiones: los créditos en problemas se duplicaron en un año y golpean al agro y al comercio

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La morosidad financiera alcanzó al 10,2% de los préstamos en Misiones al cierre de junio de 2026, cuatro veces el nivel registrado tres años atrás. El deterioro ocurre al mismo tiempo que se expandió con fuerza el crédito: el stock de préstamos de la provincia creció 65% en términos reales frente a 2023. Producción primaria, comercio y créditos al consumo aparecen como los sectores más comprometidos, según un informe del IERAL Regional NEA elaborado con datos del Banco Central.

El crédito volvió, pero también volvió el riesgo. Y en Misiones esa combinación comienza a mostrar una cara cada vez más preocupante: uno de cada diez pesos prestados por el sistema financiero se encuentra en situación no normal, una proporción que prácticamente se duplicó durante el último año y que cuadruplica el nivel observado tres años atrás.

El último informe de coyuntura del IERAL Regional NEA, basado en estadísticas del Banco Central, muestra que la tasa de morosidad de Misiones llegó al 10,2% al 30 de junio de 2026, frente al 5,1% registrado en junio de 2025 y apenas 2,5% en junio de 2023.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa lo ocurrido con el financiamiento. Durante el mismo período, el stock real de préstamos creció significativamente. Entre junio de 2023 y junio de 2026 aumentó 65% en Misiones, por encima de Chaco (+49%) y Formosa (+43%), y apenas por detrás del crecimiento observado en Corrientes (+61%, según el informe) en el universo regional comparado. A nivel nacional, la expansión alcanzó al 81%.

Es decir: hay considerablemente más crédito que tres años atrás, pero también una proporción mucho mayor de deudores con dificultades para cumplir.

El IERAL advierte precisamente sobre esa contracara. Una mayor disponibilidad de financiamiento puede impulsar consumo e inversión, pero también eleva el endeudamiento de familias y empresas y aumenta la vulnerabilidad frente a cambios de ingresos, costos o tasas de interés. El informe señala particularmente el salto de las tasas ocurrido durante agosto de 2025 como uno de los factores que coincidió con la aceleración de la mora entre el segundo y el tercer trimestre de ese año.

En un año, el stock de créditos morosos creció 99% en Misiones

Hay dos indicadores diferentes que permiten dimensionar el problema.

El primero es la tasa de morosidad, es decir, qué porcentaje de los préstamos existentes se encuentra en situación no normal. En Misiones pasó de 5,1% a 10,2% entre junio de 2025 y junio de 2026.

El segundo es el stock de préstamos en situación no normal, medido en términos de volumen. En ese caso, el crecimiento interanual fue del 99% en Misiones.

Aunque es un salto considerable, la provincia no aparece como el caso más extremo del Nordeste. Chaco registró un incremento del stock moroso de 496%, Formosa de 339% y Corrientes de 154%. Todas las provincias de la región tuvieron aumentos superiores al promedio nacional.

La fotografía del NEA, por lo tanto, es homogénea en la dirección —la mora aumenta en las cuatro provincias— pero profundamente diferente en intensidad y en los sectores que explican el deterioro.

El campo, el sector más comprometido de Misiones

La apertura sectorial revela dónde está concentrado el problema misionero.

Al 30 de junio de 2026, la producción primaria tenía el mayor porcentaje de préstamos en situación irregular: 16,3%, frente al 7,8% de un año antes.

En apenas doce meses, por lo tanto, la incidencia de la mora en el sector primario se duplicó.

El IERAL señala que dentro de esa categoría el deterioro se explica principalmente por actividades vinculadas con cría de ganado y producción de leche, lana y pelos.

El segundo foco de tensión es el comercio, donde la tasa de irregularidad pasó de apenas 3,5% en junio de 2025 a 12,8% un año después.

El salto es particularmente significativo: representa un aumento de más de nueve puntos porcentuales en doce meses y ubica al comercio —fundamentalmente el minorista— como uno de los segmentos más vulnerables del mapa crediticio provincial.

Misiones: porcentaje de préstamos en situación no normal

SectorJunio 2025Junio 2026
Producción primaria7,8%16,3%
Comercio3,5%12,8%
Personas físicas / consumo5,8%10,4%
Industria manufacturera2,1%8,5%
Construcción5,2%6,0%
Servicios6,2%5,6%

Fuente: IERAL Regional NEA sobre datos del BCRA. El gráfico sectorial compara los períodos al 30 de junio de 2025 y 2026.

Las familias tampoco escapan: la mora de consumo llegó al 10,4%

El deterioro no se limita a empresas y actividades productivas.

Los créditos de personas físicas vinculados al consumo muestran una morosidad de 10,4%, contra 5,8% doce meses antes.

En otras palabras, también se duplicó prácticamente la proporción de financiamiento personal que presenta problemas de cumplimiento.

El fenómeno adquiere especial relevancia porque convierte al deterioro crediticio en algo más que un problema empresarial. También constituye una señal sobre la capacidad de pago de los hogares.

El mismo patrón aparece, con distinta intensidad, en las demás provincias del Nordeste. En Corrientes, por ejemplo, la mora de los préstamos al consumo llegó al 17,6%, mientras que en Formosa alcanzó el 10,4%. El propio IERAL interpreta este último crecimiento como una señal del empeoramiento de parte de las economías familiares.

La industria misionera cuadruplicó su nivel de mora

Otro de los movimientos más fuertes aparece en la industria manufacturera.

La proporción de préstamos irregulares pasó de 2,1% a 8,5% en doce meses. Aunque permanece debajo de producción primaria, comercio y consumo, es una de las variaciones relativas más pronunciadas de la provincia.

La construcción, en cambio, muestra un deterioro mucho más moderado: pasó de 5,2% a 6%.

Y hay una única excepción dentro del mapa misionero.

Los servicios redujeron su morosidad del 6,2% al 5,6%, principalmente por una mejora en actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.

Chaco, el caso más crítico del Nordeste

Aunque la tendencia preocupa en Misiones, el cuadro regional muestra situaciones todavía más extremas.

Al cierre de junio, la mora total alcanzó:

Chaco: 24,2%
Corrientes: 14,9%
Formosa: 12,1%
Misiones: 10,2%
Promedio nacional: 9,6%

Misiones aparece así como la provincia con menor tasa general de mora entre las cuatro jurisdicciones del NEA, aunque igualmente se ubica por encima del promedio nacional y muestra una aceleración considerable respecto de 2023 y 2025.

El caso chaqueño es particularmente llamativo. En Servicios, el porcentaje de préstamos en situación no normal saltó del 5% al 67,1%, impulsado principalmente por correos y telecomunicaciones. En la industria manufacturera pasó del 1,8% al 23,9%, fundamentalmente por el deterioro de la industria textil.

Corrientes también muestra señales fuertes: la industria manufacturera pasó de 7,3% a 24,8%; consumo, de 10% a 17,6%; y construcción, de 1,4% a 16,5%.

Apertura, desregulación y obra pública: la lectura del IERAL

El informe no se limita a describir los números. También plantea una interpretación del deterioro.

Según el IERAL, la apertura de la economía y la desregulación expusieron a determinadas industrias locales a una competencia mayor, con impacto particularmente visible en sectores como el textil. A eso suma las dificultades del comercio, la construcción —en un contexto de freno de la obra pública— y determinados servicios.

El resultado, sostiene el análisis, es que numerosas empresas encuentran crecientes dificultades para mantener sus obligaciones financieras al día.

Es una conclusión relevante porque desplaza el análisis desde una lectura exclusivamente financiera hacia la economía real: la mora aparece como una consecuencia de empresas y familias que tomaron más crédito, pero enfrentan mayores dificultades para generar el flujo de ingresos necesario para pagarlo.

El desafío ya no es solamente conseguir crédito

Durante buena parte de los últimos años, uno de los problemas centrales de la economía argentina fue la escasez de financiamiento.

Los números del IERAL muestran que ese escenario cambió parcialmente. El volumen real de préstamos creció 81% en el país y 65% en Misiones respecto de junio de 2023.

Pero el incremento de la morosidad introduce una segunda etapa del problema.

Ya no alcanza con que exista crédito. También importa a qué tasa se presta, qué plazo tiene, cuánto pesa la carga tributaria sobre el financiamiento y, fundamentalmente, si familias y empresas generan ingresos suficientes para devolverlo.

El IERAL plantea precisamente que uno de los desafíos pasa por bajar las tasas de interés, reducir el componente tributario del costo financiero y desarrollar instrumentos de financiamiento de mediano y largo plazo.

También reclama que provincias y municipios alivien las cargas fiscales aplicadas sobre distintas líneas de crédito bancario y no bancario y plantea la necesidad de fortalecer la educación financiera.

Para Misiones, los números dejan una señal concreta: el crédito se expandió con fuerza, pero la capacidad de pago no creció al mismo ritmo.

Y el deterioro ya no está concentrado en un único segmento. Atraviesa producción primaria, comercio, industria y consumo familiar.

La mora todavía es menor que en Chaco, Corrientes y Formosa. Pero su velocidad de crecimiento marca la señal de alerta: en apenas tres años, Misiones pasó de tener 2,5% de sus préstamos en situación irregular a superar el 10%.

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Daniel Artana: “El verdadero indicador macroeconómico que da mal es la inversión”

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La economía argentina consiguió ordenar algunas de sus variables fundamentales, resistió una sucesión de shocks y comenzó a desplegar una potencia exportadora que promete cambiar su estructura durante la próxima década. Pero todavía tiene un punto débil que condiciona todo el programa: la inversión no reacciona.

Daniel Artana puso allí el foco durante una entrevista con Economis en el Encuentro de Ejecutivos de Finanzas realizado en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú. Para el economista, la estabilidad alcanzada es una condición necesaria, pero no garantiza por sí misma un ciclo de crecimiento sostenido. Sin inversión, productividad y reformas estructurales, el orden macroeconómico puede convertirse en una plataforma prolija, aunque insuficiente.

La estabilidad es condición necesaria, pero no suficiente. Los países no crecen porque tienen inflación; al contrario, la inflación complica el crecimiento económico. Pero se necesitan otras cosas: más inversión y más productividad”, definió.

Artana considera que la Argentina todavía necesita ampliar su horizonte. Aunque el Gobierno haya corregido desequilibrios importantes, entre los empresarios persiste la duda sobre la continuidad política de esas transformaciones. El temor a que el país vuelva a aplicar políticas que no existen en otras economías desalienta decisiones que requieren años para recuperar el capital comprometido.

Esa incertidumbre, sumada a problemas coyunturales, explica por qué la inversión sigue rezagada. No ocurre lo mismo con las exportaciones, que muestran un fuerte dinamismo, ni necesariamente con el producto bruto interno, que soportó numerosos impactos sin desplomarse. Tampoco es el consumo, según su lectura, la principal señal de alarma.

El verdadero indicador que da mal macroeconómicamente es la inversión. Está muy baja”, remarcó.

La estabilidad no compra el crecimiento

El planteo de Artana atraviesa el debate económico de fondo. Bajar la inflación, reducir el déficit y ordenar los precios relativos son pasos imprescindibles, pero no producen automáticamente nuevas fábricas, infraestructura, tecnología ni empleos de mayor productividad.

Para que eso ocurra, el sector privado necesita previsibilidad suficiente para invertir y el Estado debe avanzar en reformas capaces de remover obstáculos acumulados durante décadas. La estabilidad evita que la economía se desordene, pero el crecimiento requiere aumentar la cantidad y la calidad del capital productivo.

La Argentina todavía enfrenta, además, el riesgo de volver atrás. Una parte de las decisiones empresariales continúa suspendida por la pregunta que acompaña a todos los programas económicos del país: cuánto de lo realizado permanecerá después de la próxima elección.

Artana considera que un programa será verdaderamente consistente cuando pueda atravesar la alternancia política sin que se discutan nuevamente sus principios elementales. Lo que definió como el “ABC” económico -aquello tan básico como aceptar que dos más dos es cuatro- debería sobrevivir a los cambios de presidente.

El problema es que todavía existe una parte de la dirigencia dispuesta a desconocer esas reglas. Mientras esa amenaza siga abierta, el horizonte permanecerá corto y la inversión tendrá dificultades para despegar.

La falta de infraestructura apareció como uno de los puntos centrales de la entrevista. La retirada del Gobierno nacional de la obra pública dejó proyectos paralizados y trasladó presión hacia provincias que, al mismo tiempo, enfrentan una menor disponibilidad de recursos y reclamos para reducir impuestos.

Para Artana, la explicación debe buscarse en la forma en que creció el gasto público durante las últimas décadas. El Estado expandió fuertemente sus erogaciones, pero concentró buena parte de ese incremento en gastos corrientes.

En el nivel nacional, los mayores recursos se destinaron principalmente a subsidios económicos y moratorias previsionales. En las provincias y los municipios, el aumento estuvo asociado, en gran medida, con la expansión del empleo público. El economista aclaró que su descripción no supone necesariamente un juicio sobre la legitimidad de esas decisiones, sino la constatación de una restricción básica: el dinero es limitado.

Si uno gasta más en gasto corriente, gasta menos en gasto de capital”, sintetizó.

La Argentina habría recorrido una historia diferente si el auge del gasto público se hubiera dirigido hacia rutas, energía, conectividad, puertos y otras obras capaces de elevar la productividad. Otros países aprovecharon períodos de abundancia para ampliar su infraestructura. El país, en cambio, consolidó compromisos corrientes que luego resultaron difíciles de reducir.

Cuando el Gobierno nacional decidió recortar el déficit fiscal, una de las partidas más castigadas fue la inversión pública. También cayeron con fuerza las transferencias de capital destinadas a las provincias. Los gobiernos subnacionales ajustaron menos, pero quedaron frente a la misma disyuntiva: revisar el gasto corriente o resignarse a invertir poco.

“Las provincias siempre tienen la opción de ser austeras por el lado del gasto corriente para poder gastar más en infraestructura. Tampoco hay mucho espacio para seguir subiendo impuestos. La plata tiene que salir de algún lado, porque mágicamente las cosas no se resuelven”, señaló.

La definición resulta especialmente sensible para Misiones, una provincia que necesita inversiones nacionales para compensar déficits históricos de infraestructura, pero que también debe competir con Brasil y Paraguay, reducir costos internos y sostener servicios públicos con recursos propios.

Artana considera que el Gobierno nacional podría haber moderado algunos movimientos del programa económico. La alternativa, explicó, habría sido acumular una mayor cantidad de reservas y sostener un tipo de cambio “un poco más depreciado” que el actual.

No propone regresar a una devaluación permanente ni construir competitividad exclusivamente a partir de un peso débil. Su observación apunta a la velocidad con la que se produjo el encarecimiento de la economía argentina en dólares y al impacto que ese proceso genera sobre sectores que todavía no alcanzaron niveles suficientes de productividad.

De todos modos, advirtió que el país probablemente será más caro en dólares que en otros momentos de su historia. Esa tendencia no necesariamente expresa una anomalía: puede ser el resultado de una economía que aumenta con fuerza su capacidad de generar divisas.

“Si no matamos la gallina de los huevos de oro que nos da el campo, la minería, los hidrocarburos y muchos sectores industriales que están aumentando sus exportaciones, esta economía va a ser más cara en dólares de lo que fue históricamente”, explicó.

La proyección que trazó es ambiciosa: en menos de una década, la Argentina podría alcanzar exportaciones por 200.000 millones de dólares anuales. El salto sería impulsado por los recursos naturales, pero también por actividades industriales que ya consiguen colocar más producción en el exterior. La carne es uno de los ejemplos mencionados por el economista.

Ese flujo de dólares cambiaría la estructura económica. También tendería a apreciar los costos internos y obligaría a elevar la productividad. El problema, otra vez, es qué ocurre durante la transición con los sectores que no participan del boom exportador.

No todas las actividades cuentan con petróleo, gas, minerales o una demanda externa en expansión. Parte de la industria depende del mercado interno, arrastra problemas de escala y debe competir después de años de operar dentro de una economía protegida.

Para Artana, esos sectores deberán reconvertirse. El proceso no será inmediato ni indoloro.

“Hay actividades con problemas de demanda interna y esas reconversiones no son fáciles”, reconoció.

La construcción sufrió el golpe más directo por el derrumbe de la inversión pública. Después de una caída muy fuerte, mostró una recuperación parcial, volvió a retroceder y todavía no consiguió estabilizar un sendero de crecimiento. La industria, por su parte, permanece estancada en un nivel relativamente bajo.

Sin embargo, Artana encontró una señal menos negativa: la producción industrial lleva varios meses sin continuar cayendo. El piso puede ser bajo, pero al menos dejó de profundizarse el deterioro.

“Uno puede decir que está en un nivel bajo, y es cierto. Pero por lo menos no cae desde hace varios meses”, observó.

Su expectativa es que la industria empiece a reaccionar a medida que las empresas introduzcan mejoras, eleven su productividad y adapten sus estructuras. No habrá una recuperación uniforme: algunas compañías conseguirán reconvertirse y otras encontrarán mayores dificultades para sobrevivir en una economía más abierta y competitiva.

La combinación entre menor obra pública nacional, presión tributaria elevada y gasto corriente rígido deja a las provincias ante una ecuación incómoda. Necesitan invertir para mejorar su competitividad, pero tienen poco margen para aumentar impuestos y enfrentan resistencias para reducir estructuras estatales consolidadas.

Artana no ofreció una salida sencilla. Precisamente, advirtió que no existe. Si las provincias quieren recuperar capacidad de inversión, deberán revisar prioridades y liberar recursos actualmente absorbidos por gastos corrientes.

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Misiones explica 44 de cada 100 dólares exportados del NEA con Brasil y Estados Unidos como destinos clave

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De acuerdo con el informe de Origen Provincial de las Exportaciones difundido por el INDEC, correspondiente al primer semestre del 2026, las exportaciones de Misiones totalizaron USD 273 millones, lo que marca un récord para la provincia y además, contiene el volumen más alto de la región del NEA, con el 43,8% de las ventas al exterior de la región. 

Respecto al primer semestre de 2025, las exportaciones misioneras crecieron 3,5%, un  ritmo inferior al registrado por el conjunto del NEA (+14,6%). 

Sin embargo, este dato debe analizarse considerando la elevada base de comparación de Misiones: frente al primer semestre de 2023, las exportaciones provinciales acumulan un crecimiento del 47,3%, el más elevado de la región y muy por encima del promedio del NEA (+36,4%). 

La serie del Instituto Nacional de Estadística y Censos muestra que las exportaciones misioneras pasaron de 185 millones de dólares en el primer semestre de 2023 a 234 millones en 2024, 264 millones en 2025 y 273 millones en 2026.

Entre 2023 y 2026, el crecimiento acumulado fue de 47,3 por ciento, superior al incremento regional de 36,4 por ciento para el mismo período.

En este  sentido, el menor incremento interanual observado en 2026 se explica, en buena medida,  porque Misiones parte de un nivel de exportaciones considerablemente más alto que el  resto de las provincias de la región, producto del fuerte crecimiento registrado durante los años previos. 

Al analizar por rubros, Misiones ratificó su perfil manufacturero: las exportaciones de origen agropecuario explicaron el 49% del total provincial (por USD 134 millones) y las de origen industrial, el 29,4% (USD 80 millones), mientras que los productos primarios explicaron el 21,7% (USD 59  millones). Es decir, el 78% de las exportaciones misioneras son manufacturas, cuando en la región es del 58%

En ese mismo sentido, Misiones explica el 59% del total de manufacturas del NEA; específicamente, el 52% en las agropecuarias y el 74% en las industriales.  

Respecto a los principales subrubros de exportación de Misiones, té y yerba mate  explicaron el 27,8% del total con USD 76 millones y mostraron una suba del 2,1%  interanual. En segundo lugar quedó papel y cartón con el 27,1% (USD 74 millones) que  descendió 1,8% interanual. Finalmente, el podio se completa con el subrubro de “Otros MOA” que con USD 58 millones, explicó el 21,1% del total y creció de manera muy fuerte (+19,4%). 

En este período, Brasil con USD 63 millones (-5,3%) y Estados Unidos con USD 55 millones  (+32,9%) fueron los principales socios comerciales de Misiones, pero con una clara  diferencia en el desempeño: mientras que el mercado brasileño se achicó, el  norteamericano se amplió notablemente. 

Más atrás se ubicaron la Unión Europea con USD  37 millones (-15,8%), China con USD 33 millones (+12,0%) y Medio Oriente con USD 29 millones (-5,5%).

En todo el país, las exportaciones de bienes alcanzaron los 49.511 millones de dólares durante el primer semestre, con una expansión interanual de 24,6 por ciento.

La región Pampeana concentró el 66,2 por ciento de las ventas nacionales, con 32.760 millones de dólares. Patagonia representó el 17,8 por ciento; el Noroeste, el 6,5 por ciento; Cuyo, el 5,1 por ciento; y el NEA, apenas el 1,3 por ciento.

Por grandes rubros, las exportaciones nacionales se distribuyeron de la siguiente manera:

  • Manufacturas de origen agropecuario: 15.843 millones de dólares, 32 por ciento del total y crecimiento de 15,2 por ciento.
  • Manufacturas de origen industrial: 13.384 millones, 27 por ciento y aumento de 27,5 por ciento.
  • Productos primarios: 12.639 millones, 25,5 por ciento y expansión de 24,5 por ciento.
  • Combustibles y energía: 7.646 millones, 15,4 por ciento y crecimiento de 43 por ciento.

El contraste exhibe el principal desafío para Misiones: conservar su liderazgo regional mientras recupera dinamismo y amplía el valor agregado de sus cadenas exportadoras. La provincia domina el mapa comercial del NEA, pero en el primer semestre de 2026 corrió bastante más lento que la región y que la economía exportadora nacional.

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