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Lory Máquinas apuesta a la mecanización de los pequeños yerbateros con un nuevo cabezal de cosecha

La industria metalmecánica de Misiones busca ampliar las alternativas de mecanización de la cosecha de yerba mate y llegar a un segmento que hasta ahora encontraba barreras de escala y costos para incorporar tecnología. Desde Oberá, Lory Máquinas presentó en las Jornadas Tecnológicas de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, en Apóstoles, un cabezal de corte más liviano y compacto, diseñado para productores de entre 50.000 y 100.000 kilos anuales. El desarrollo, que cuesta alrededor de $19 millones con impuestos incluidos, busca aprovechar tractores y equipos que los productores ya utilizan para la cosecha de té.

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La innovación tiene un destinatario concreto: el productor yerbatero de menor escala, que trabaja superficies de dos, cinco o diez hectáreas y que no encuentra en las cosechadoras convencionales una alternativa económicamente accesible o técnicamente adecuada a sus necesidades. La propuesta de la empresa familiar encabezada por Jorge Lory apunta a reducir esa brecha mediante un implemento que permite incorporar la cosecha mecanizada sin tener que adquirir una máquina de gran porte.

En diálogo con Economis, durante las Jornadas Tecnológicas de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, Lory explicó que la presentación representa una nueva etapa en el desarrollo de la empresa, que tiene su sede en Oberá y cuenta con un equipo de 17 trabajadores. Su actividad está concentrada en la fabricación de maquinaria e implementos destinados a la mecanización de las actividades productivas de Misiones.

«Es un orgullo para nosotros participar en esta fiesta y que nos hayan dado un lugar para poder mostrar nuestro trabajo, todo lo que hacemos con el equipo de Lory Máquinas», señaló el empresario.

La presentación del nuevo cabezal responde a una demanda que la firma identificó a partir de su experiencia en el mercado. Hasta ahora, el desarrollo de cosechadoras de yerba mate estuvo orientado principalmente a establecimientos de mayor escala, con capacidades productivas cercanas al millón de kilos por zafra. Ese segmento permitió avanzar en la mecanización, pero dejó pendiente una solución para explotaciones más pequeñas.

«Estamos en deuda con el productor chico, el que produce 100.000 kilos, 50.000 kilos, un productor de dos, cinco o diez hectáreas. No llega a comprar la máquina grande, porque es mucha máquina. Entonces la diseñamos justamente para ese productor», explicó Lory.

El nuevo implemento tiene un peso aproximado de 300 kilos, frente a los cerca de 700 kilos del cabezal convencional de mayor capacidad. La reducción de peso y dimensiones permite adaptarlo a tractores más pequeños y, particularmente, a equipos que ya trabajan en las explotaciones tealera y yerbatera.

Jorge Lory

La posibilidad de utilizar una misma base mecánica para dos actividades constituye uno de los principales argumentos económicos del desarrollo. Misiones cuenta con productores que combinan té y yerba mate en sus establecimientos, por lo que incorporar un cabezal específico para yerba permite aprovechar infraestructura existente y evitar una inversión integral en otra cosechadora.

«Lo que tiene que hacer simplemente es adaptar este cabezal, o lo adaptamos nosotros, y preparar su planta de yerba para futuras mecanizaciones», detalló el empresario.

La diferencia de capacidad también está directamente relacionada con el perfil productivo al que apunta cada equipo. Mientras los cabezales grandes que fabrica la empresa alcanzan rendimientos estimados de entre 15.000 y 20.000 kilos diarios, el nuevo modelo está diseñado para cosechar entre 3.000 y 5.000 kilos por jornada, dependiendo de las horas de trabajo y las condiciones operativas.

No se trata, por lo tanto, de competir con las cosechadoras de mayor capacidad, sino de ofrecer una herramienta ajustada a otra escala de producción. La decisión de diseño parte de reconocer que la mecanización no puede evaluarse exclusivamente por el volumen máximo de cosecha, sino también por la relación entre inversión, superficie trabajada, capacidad del tractor y rendimiento esperado.

El precio informado por Lory para el nuevo cabezal es de aproximadamente $19 millones, impuestos incluidos. Para el productor que ya dispone de un tractor compatible y de una cosechadora utilizada en la actividad tealera, la alternativa permite incorporar tecnología específica para yerba mate sin afrontar el costo de un equipo completo de mayor dimensión.

La trayectoria industrial de la firma constituye otro elemento relevante para comprender el desarrollo. Lory Máquinas lleva alrededor de cinco décadas vinculada a la fabricación de maquinaria para el sector tealero. Jorge Lory explicó que buena parte de la experiencia acumulada proviene del trabajo iniciado por su padre en la fabricación de cosechadoras de té montadas sobre tractores Fiat U25, equipos compactos que tuvieron amplia difusión en las chacras misioneras.

Sobre esa base tecnológica y productiva, la empresa fue avanzando hacia nuevos implementos para la cosecha de yerba mate. Durante esta edición de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate se realizó la entrega de la máquina número 100 de su línea de cabezales de mayor porte, lo que marcó un punto de referencia en ese proceso y abrió la posibilidad de desarrollar una versión más pequeña, adaptada a productores que hasta ahora no podían acceder a esa tecnología.

La mecanización, sin embargo, no se limita a mejorar los tiempos de corte o reducir los requerimientos de mano de obra. También plantea desafíos vinculados con las condiciones de trabajo dentro de las cosechadoras y el esfuerzo físico que demandan determinadas tareas. En ese terreno, Lory Máquinas desarrolló otro implemento: un acomodador de yerba destinado a facilitar el trabajo del horquillero.

El empresario explicó que, en los sistemas tradicionales, la operación de la tolva requiere una o dos personas encargadas de acomodar la yerba cosechada. Es una tarea que se desarrolla mientras la máquina está en movimiento y exige mantener un ritmo sostenido durante jornadas que pueden extenderse entre ocho y diez horas.

La repetición de movimientos, el esfuerzo físico y la necesidad de mantener la carga correctamente distribuida llevaron a la empresa a buscar una alternativa mecánica. La solución consiste en un sistema hidráulico con un piso móvil que permite acomodar el material mediante el accionamiento de una palanca.

«Se diseñó un acomodador que simplemente con una palanca, un sistema hidráulico, es un piso móvil en realidad», explicó Lory al describir el funcionamiento del dispositivo.

El objetivo es que un solo operario pueda realizar la tarea con menor exigencia física y sin necesidad de incorporar una segunda persona exclusivamente para acomodar la yerba en la tolva. El desarrollo retoma una lógica que la empresa ya había aplicado en la cosecha de té: simplificar las operaciones y permitir que un trabajador pueda controlar distintas etapas del proceso con asistencia mecánica.

La presentación de ambos desarrollos en las Jornadas Tecnológicas de Apóstoles refleja una línea de innovación industrial vinculada con problemas concretos de la producción primaria. Por un lado, ampliar el acceso a la mecanización para establecimientos de menor escala; por otro, mejorar las condiciones operativas de quienes participan de la cosecha.

En una economía regional como la yerbatera, donde conviven explotaciones familiares, productores medianos y establecimientos de mayor volumen, la disponibilidad de tecnologías diferenciadas puede incidir en la productividad y en la estructura de costos de cada unidad productiva. La posibilidad de adaptar implementos a equipos existentes también abre una alternativa para reducir las barreras de inversión inicial.

Desde Oberá, Lory Máquinas busca posicionarse en ese espacio entre la fabricación metalmecánica local y las necesidades específicas de las chacras misioneras. Su apuesta consiste en desarrollar soluciones de escala, peso y capacidad diferentes, con la experiencia acumulada durante 50 años en la industria tealera y una incorporación progresiva de tecnología para la cosecha de yerba mate.

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