Crisis del gas en Europa

Por motivos esencialmente geopolíticos, en el marco de las agresivas políticas de provocación de la OTAN contra Rusia, de las supuestas amenazas de invasión rusa a Ucrania (muy dudosamente creíbles), y las claras advertencias de Putin ante las provocaciones; la escasez del estratégico gas natural que es consecuencia de ese enfrentamiento está provocando inusitadas alzas en los precios de ese vital insumo energético en la Unión Europea.

Claramente es evidente que al operar la Unión Europea como la subordinada principal de EEUU (pero subordinada al fin), siente las fuertes presiones de esa mega potencia, que buscan disminuir al mínimo posible las muchas e importantes vinculaciones del “Oso Euroasiático” con la “Babel de naciones, idiomas e intereses dispares” que es la UE.

Y una de las vinculaciones más fuertes entre la vieja Europa y el gigante bicontinental, son los varios gasoductos que proveen el vital fluido a la energéticamente muy necesitada UE, muy particularmente su “locomotora económica germana”, acentuadamente ávida de insumos energéticos.

Tan fuertes parecen ser las presiones del otro lado del Atlántico, que no se habilita el despacho de gas en el recientemente terminado mega gasoducto del Báltico, que une sin intermediarios a la proveedora Rusia con la consumidora Alemania.

La gran capacidad de transporte de ese gasoducto báltico, tornará a Alemania como uno de los grandes nodos de redistribución del gas, reexportándolo a varios de sus socios y vecinos de la Comunidad Europea. Pero la sumatoria de trabas y enredos que se interponen, han provocado la escasez de gas, precisamente en el crudo invierno nórdico. Y con ello, grandes subas en los precios, que más que se triplicaron.

En ese contexto, EEUU se presenta como “el salvador” dispuesto a suplantar el relativamente económico gas ruso provisto por gasoductos; con el más costoso y operativamente más complicado gas de EEUU, el cual debería transportarse mediante buques metaneros.

Y todo eso sucede mientras con sordina suenan tambores de alerta (¿o de impensable guerra con ribetes dantescamente apocalípticos nucleares?); a ambos lados “muestran músculos”, y en forma preocupante, desde la OTAN parecen alentar a Ucrania a una aventura militar imposible, o a provocar una impensable y desmedida reacción rusa.

Volvamos a enfatizar que, en lo estrictamente energético, el proto caos actual, demuestra las insalvables limitaciones de las energías eólica y solar, que solo operan como meros complementos. Por eso, Europa necesita energía de base, de calidad y confiabilidad técnica, y dentro de ese concepto, el gas natural se muestra como una solución sin alternativas concretas de reemplazo en el corto y mediano plazo.

Así están las cosas, y esperemos que prime la cordura, por sobre las ideas de posibles halcones dispuestos a todo, con tal de -supuestamente- detener la imparable marcha hacia el predominio mundial de la formidable “entente” chino/rusa; que está dejando de lado y sin alternativas viables a los anglosajones de ambos lados del Atlántico y sus socios o aliados menores.

Esa mega crisis deja otra enseñanza muy valiosa, que pocos o ningún analista parecen evaluar, menos aun en su estratégico contexto. Es que EEUU, el gran consumidor mundial, pudo en muy breve tiempo, transformarse de principal importador masivo de hidrocarburos, a potencialmente gran exportador de gas natural.

Esa rápida reversión de su rol, de importador a exportador en gran escala, de gas natural, la pudo concretar en términos de tiempo muy cortos, por las decididas y grandes inversiones realizadas para extraer gas de yacimientos no convencionales, mediante técnicas de fracking.

Y como es habitual en el accionar de las mega potencias, hicieron caso nulo a las presiones de las ONGs “ecologistas”, presiones que aparentemente fueron mucho menos severas que las que esas organizaciones hacen en terceros países, excluidos del núcleo duro del Poder Atlantista.

En Argentina, ese tipo de muy bien financiadas ONGs “ecologistas”, con libretos diseñados en Gran Bretaña y otras Potencias Atlantistas, buscaron abortar y luego entorpecer la explotación de nuestro mega yacimiento hidrocarburífero no convencional de Vaca Muerta.

Lo que en realidad buscan, esas agresivas ONGs “ambientalistas”, es oponerse constantemente a todas las iniciativas que al ser desarrolladas nos proyectan a la necesaria senda del desarrollo socio económico.

En realidad, esas ONGs “ambientalistas”, buscan atarnos al subdesarrollo crónico.

Pero el tema de Vaca Muerta y otros similares, de oposiciones virulentas y maliciosas del ecologismo cavernario, será desarrollado aparte, Dios mediante.

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