El empleo formal sigue creciendo

La semana pasada la consultora Ecolatina realizó un informe acerca de la temática del pluriempleo, un fenómeno que corre en paralelo a lo que se conoce como el efecto “trabajador adicional”, que tiene lugar cuando nuevos miembros de los hogares se insertan en el mercado de trabajo para apuntalar los ingresos familiares.

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La semana pasada la consultora Ecolatina realizó un informe acerca de la temática del pluriempleo, un fenómeno que corre en paralelo a lo que se conoce como el efecto “trabajador adicional”, que tiene lugar cuando nuevos miembros de los hogares se insertan en el mercado de trabajo para apuntalar los ingresos familiares.

Más allá de la caracterización de estas problemáticas y su evolución en el último tiempo, ponen en consideración el hecho de que los argentinos no tienen tanto problema para conseguir un empleo, sino que el problema son las remuneraciones de los mismos, que impide sostener un determinado estándar de vida o consumo, así como la calidad de los puestos de trabajo.

Si bien esta situación abarca al empleo en general, la parte formal del mercado de trabajo muestra información en esta línea: el último viernes, el Ministerio de Trabajo publicó los datos del empleo formal a junio, reforzando la idea de que el empleo formal no está, por el momento, sintiendo la recesión: creció 4,3% i.a. en el sexto mes del año y acumula una mejora del 4,6% i.a. en lo que va de 2023.

Si bien el cuentapropismo (compuesto por monotributistas -incluyendo los sociales- y autónomos) continúa mostrando una significativa expansión (+7,7% i.a.), esta dinámica sigue siendo sostenida por los asalariados formales (representan casi la mitad del trabajo registrado), que exhiben un aumento de 3,6% i.a., acumulando un crecimiento del 4% i.a. en el año.

Más allá de estos números, resulta interesante ver lo que sucede en la serie desestacionalizada, que permite analizar las variaciones mensuales. El empleo total crece 1,8% entre junio y diciembre, impulsado por el avance de casi 3% de los trabajadores independientes, pero con números igualmente altos para los asalariados: los públicos crecen 1,7% y los privados 1,6%.

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Si bien a priori se puede pensar en una fuerte disociación con los niveles de actividad económica del primer semestre, lo cierto es que la medición de esta última es mucho más sensible al golpe que la sequía le propinó al agro: excluyendo este sector, estimamos que la economía creció 1,3%, un guarismo más en línea con lo acontecido con el empleo formal.

De hecho, se observa que el crecimiento fue -con matices- constante en todo el país durante el primer semestre. Esto abarcó incluso a la zona pampeana, en donde lógicamente más fuerte impactó la sequía. Por su parte, vale destacar la mejor performance de la región patagónica y el impacto diferencial de Vaca Muerta: alrededor del 40% del crecimiento se explica por el avance del empleo de Neuquén.

Así, las mayores presiones en la balanza de pagoscaída de las reservas internacionales y aceleración de la inflación fueron la contracara de una economía que logró compensar parcialmente la caída del agro, sino que, al menos hasta junio, sostuvieron el empleo de la economía. Esto resultó fundamental para afirmar la demanda agregada, en particular con elevados niveles de consumo privado, en un contexto en el que el salario real no recuperó terreno: el poder adquisitivo de los trabajadores registrados cayó 1,5% entre junio y diciembre del año pasado.

Los costos asumidos condicionaron aún más la ya endeble situación macroeconómica e, incumplimiento de las metas con el FMI mediante, desembocó en la devaluación post-PASO, al tiempo que se estableció un todavía más férreo control a las importaciones vía trabas administrativas.

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Por lo tanto, al igual de lo que prevemos ocurrirá con la actividad económica, el crecimiento que se viene observando en el empleo formal, y en particular de los asalariados del sector privado, comenzará a desinflarse en la segunda mitad del año. Esto no solamente estará vinculado a la profundización del escenario recesivo sino también a la mayor incertidumbre acerca de lo que ocurrirá luego de los comicios.

En cualquier caso, esperamos que, a diferencia de la actividad económica, el promedio del año cierre en terreno positivo, y el avance del empleo sea uno de los principales activos de la actual administración: terminados los 4 años de gobierno habrá crecido alrededor del 5% si tenemos en cuenta el crecimiento poblacional. La contracara ¿o la explicación?, sin embargo, estará en el salario real que, incluso en el caso de los trabajadores registrados, retrocederá más de 6% a lo largo del mandato.

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