Iguazú llevó al Senado el reclamo por las demoras en el Tancredo Neves: piden decisiones para agilizar la frontera

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Las largas filas en el puente Tancredo Neves dejaron de ser este miércoles solamente un reclamo de Puerto Iguazú y llegaron a una mesa con los organismos nacionales que tienen capacidad de intervenir sobre la frontera. Representantes del turismo y el comercio de la ciudad se reunieron en el Senado con funcionarios del Gobierno nacional para buscar medidas que permitan acelerar el cruce entre Puerto Iguazú y Foz de Iguazú.

La convocatoria fue realizada por el senador por Misiones Martín Goerling, quien reunió a empresarios y dirigentes de las principales entidades de Iguazú con representantes de Interior, Migraciones, Seguridad y Cancillería. Entre los participantes del sector privado estuvieron Patricia Durán Vaca y Jorge Antonio, junto con referentes de cámaras vinculadas al turismo, la hotelería, la gastronomía y el comercio, representantes de agencias de viajes, atractivos turísticos y entidades empresarias de la ciudad.

El diagnóstico que llegó desde Iguazú fue directo: la demora para atravesar una frontera ubicada en el corazón de uno de los principales corredores turísticos internacionales de Sudamérica se convirtió en un obstáculo para captar visitantes que ya están a pocos kilómetros de Misiones.

Hoy es un día importante para Misiones”, sostuvo Goerling después del encuentro. El senador señaló que el objetivo fue sentar en una misma mesa al sector turístico y comercial de la Triple Frontera y a los organismos nacionales responsables del funcionamiento del paso.

Para Goerling, el problema no requiere necesariamente una nueva ley sino decisiones administrativas y operativas del Poder Ejecutivo. “Ya tuvimos suficientes diagnósticos. Ahora necesitamos una decisión política con fechas concretas: qué se hace, quién lo hace y cuándo”, había planteado antes de la reunión.

La discusión apunta, entre otras cuestiones, a revisar la organización de los controles migratorios y aduaneros. Entre las alternativas que venían siendo analizadas aparece una reorganización del Centro de Frontera y de la distribución de controles entre ambos lados del puente, además de cambios en la operatoria del transporte de cargas. El nuevo Puerto Seco de Foz de Iguazú también aparece dentro de las posibilidades bajo estudio para una eventual reorganización fronteriza.

Cuatro horas para cruzar un puente

Patricia Durán Vaca puso números cotidianos al problema. Según explicó, un turista internacional puede volar desde San Pablo hasta Foz de Iguazú en alrededor de una hora y media, pero luego enfrentar esperas de hasta cuatro horas para atravesar el puente Tancredo Neves durante los períodos de mayor movimiento.

Incluso fuera de la temporada alta, señaló, las demoras pueden extenderse durante horas, particularmente para ingresar a la Argentina.

La paradoja es especialmente sensible para Puerto Iguazú. Del otro lado del puente existe un flujo permanente de visitantes internacionales que llegan a Foz de Iguazú y también a Ciudad del Este, pero una parte de ese mercado encuentra una barrera práctica para incorporar el destino argentino a su recorrido.

“Los pasajeros están al lado”, resumió Durán. El planteo empresario es que reducir los tiempos de frontera permitiría convertir una mayor porción de ese movimiento regional en visitantes, consumo y estadías dentro de Misiones.

La dirigente explicó que viajaron a Buenos Aires representantes de las distintas organizaciones del turismo y el comercio con una posición común: conseguir acompañamiento político para acelerar una solución operativa.

“Lo único que queremos es el bienestar de nuestra provincia”, expresó.

Una frontera que condiciona al principal destino turístico

El planteo excede la incomodidad que supone permanecer durante horas en una fila. Para las empresas de Iguazú, el funcionamiento del paso tiene consecuencias económicas directas.

Puerto Iguazú compite dentro de un destino internacional integrado en los hechos por tres ciudades, pero con sistemas fronterizos que todavía pueden transformar pocos kilómetros de distancia en varias horas de viaje. Esa diferencia condiciona excursiones, traslados hacia los aeropuertos, estadías y decisiones de turistas que organizan recorridos cortos por la región.

Las entidades empresarias vienen reclamando desde hace años mejoras de infraestructura, mayor disponibilidad de personal y cambios en los mecanismos de control. Antes del encuentro de este miércoles, representantes del sector habían anticipado que las distintas organizaciones de Iguazú llegarían al Senado con una posición conjunta para reclamar una solución.

Goerling sostuvo que las demoras terminan traduciéndose en pérdida de turistas y actividad económica para Misiones. “Iguazú no puede seguir perdiendo turistas, actividad económica y oportunidades por una frontera que no está a la altura de su importancia”, afirmó.

La reunión del miércoles no cerró todavía una solución definitiva. Sí trasladó el reclamo directamente a los organismos nacionales involucrados y abrió una instancia para discutir cambios operativos.

Para el sector privado de Iguazú, sin embargo, el próximo paso será el decisivo: transformar una discusión que lleva años en un cronograma concreto de medidas.

Después de diagnósticos, reuniones y proyectos, el reclamo que llegó desde la Triple Frontera a Buenos Aires puede resumirse en una cuestión elemental: que cruzar los pocos kilómetros que separan Puerto Iguazú de Foz de Iguazú deje de demandar más tiempo que el vuelo internacional que lleva a muchos turistas hasta las Cataratas.

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