Inteligencia artificial para entender inteligencia natural

Compartí esta noticia !

¿Acaso jamás pensó usted en poder hablar con su perro? ¿O en entender el lenguaje de los leones? Esa fantasía, tan a menudo tachada de infantil e ingenua, tiende a volverse parte de nuestra cotidianeidad. Así es, estamos rozando la posibilidad de entender el lenguaje de los animales, tal y como si se tratase del traductor de Google. Un muy apasionado grupo de 10 científicos de California, EEUU, plantean que la interpretación de datos masivos conformados por material bioacústico de diversas especies puede ser interpretado de manera eficaz mediante el uso de inteligencia artificial. Su lema es: “Mas de 8 Millones de especies comparten nuestro planeta. Solo entendemos el idioma de uno”

Este proyecto nació en el año 2008, y desde ese entonces hasta el día de hoy, no deja de ser una magnífica idea. En 2017 se suma Reid Hoffman, cofundador de la plataforma LinkedIn, hoy Líder del proyecto. Earth Species Project, no tiene fines de lucro y se basa en la tecnología Open Source, lo que quiere decir que su código matriz está libre al público, tal y como si Coca-Cola diera libre acceso a su tan polémica receta de la gaseosa. 

Rebobinamos a los años 60, donde un profesor de poligrafía se relajaba en su oficina, (El, su polígrafo y una planta). Este señor, se llamaba Cleve Backster y ese día, en esa oficina descubriría algo tan impresionante que lo dejaría obsesionado por el resto de su vida. Backster descubrió, entre otras cosas, que las plantas sienten y convertiría su mera existencia en la prueba científica más fehaciente de ello. Lastimosamente, su trabajo fue atrozmente ignorado por parte de la comunidad científica, dejando de lado toda posibilidad de considerar a las plantas conscientes. Aun así, hasta la actualidad, ha resultado inútil intentar refutar sus investigaciones, dotando su trabajo de un muy bien camuflado prestigio científico. 

Te puede Interesar  A sala llena comenzó el Oberá en Cortos

Al día de hoy, la poligrafía es una disciplina en extremo perfeccionada y refinada mediante el uso de modernas máquinas que solamente un profesional podría manejar. Más allá de ello, un polígrafo, no es nada de otro mundo. Al punto tal de que, quien escribe esto, pudo crear uno funcional sin mayores inconvenientes. Programé una plaqueta “Arduino”, para que interpretara la variación de conductividad entre dos electrodos y lo convirtiera en un gráfico inteligible, algo que he visto hacer en niños de 6 años sin mayores dificultades. 

Por mi experiencia, la cual recomiendo a cualquiera que pueda replicarla, me di a entender de que la interpretación de las lecturas proporcionadas por el dispositivo, a menudo tienden a ser complejas de interpretar. Unos días atrás, dí por casualidad con el trabajo de este grupo de científicos y resonó en mí la posibilidad de combinar estas tecnologías. Es decir, desarrollar una inteligencia artificial capaz de interpretar las lecturas del polígrafo en plantas, convirtiendo unas pocas variaciones eléctricas en palabras representativas tal y como: “Necesito más sol”, “El jueves me echaste demasiada agua”, “El electricista que vino ayer me cae mal” …

Quizás estés pensando: “Qué el electricista… ¿qué? O ¿Qué tiene que ver eso con la planta? Creo firmemente que este es un tema caracterizado por su vastedad, a tal punto de que, si me pusiera a explicar el porqué de todo, me extendería a sobremanera. Aún así, puedo dar fe, en que esas “frasecitas” tan inocentes, tienen un muy profundo asidero científico y son una síntesis muy didáctica de una extensa y apasionada investigación sobre la temática. En última instancia, puedo invitarlos a que investiguen al respecto, porque lo que yo sé, lo sé por información dispersa en toda la red del internet, a la cual todo el mundo tiene un relativo fácil acceso.

Te puede Interesar  Pusieron en funciones los CAPS modulares en Santiago de Liniers y 9 de Julio

Si bien por mi parte estoy trabajando en el desarrollo de neuronas artificiales capaces de realizar esta tarea, mi énfasis se centra hoy en que la posibilidad de indagar en estas cuestiones está en las manos de quien simplemente se lo proponga. Backster hubiese soñado con que cada niño de la primaria pudiese estar jugando con un polígrafo con total naturalidad, creo que el fácil acceso a esta tecnología y a esta información es el más preciado regalo del que nos podría haber dotado el siglo XXI. Lastimosamente, en las instituciones educativas, a menudo se subestima la inteligencia de los individuos y se busca disciplinarlos en función de un propósito unificado “Ser alguien en la vida”

Quizás Backster, en su niñez, hacía “machetes” para aprobar los exámenes. Luego, vino internet, y los niños del 2000-2020 reinventaron las “trampas” al recurrir a una búsqueda rápida en la red. Pero, hoy… ¿Cómo podemos seguir enseñándoles que las plantas son seres “Pasivos”? Les obligamos a memorizar la fórmula para calcular la velocidad, o el uso de poleas, en una era en la que tienen la biblioteca de Alejandría en el bolsillo. Sin dudas es tiempo de que la educación cree personas capaces de afrontar la crisis climática, social, medioambiental y energética que se nos avecina. 

Creo en la educación disruptiva, creo en los científicos audaces, en el Open Source y en Albert Einstein cuando dijo “El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación”

About The Author

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin