ECONOMIA

La crisis abrió la zona comercial de Posadas

La crisis abrió la zona comercial de Posadas
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Empresarios prefieren alquilar en las avenidas en las afueras o los barrios más poblados como Itaembé Miní. Los altos precios de alquileres en el centro explican buena parte de la decisión. En 2016 se cerraron 254 comercios por las asimetrías con Encarnación.

La fuerte caída en las ventas en los locales de Posadas por la merma del poder adquisitivo y la competencia que significa la ciudad de Encarnación, modificó el escenario de la denominada zona comercial: decenas de empresarios prefieren o se ven obligados a salir de la exclusividad del microcentro para instalarse en las afueras.

Desde la municipalidad de Posadas son cada vez más los pedidos de alta (habilitación) que se requieren en las avenidas Lavalle, Blas Parera, Uruguay,  Cocomarola o en barrios con gran cantidad de población como Itaembé Miní.

Las razones se explican en buena parte por los altos precios de los alquileres dentro de las cuatro avenidas que superan los 30 mil pesos, a los que hay que sumarle las cargas sociales de los empleados, la compra de mercadería, el pago de impuestos, que combinados a las bajas ventas (la caída es superior al 40 por ciento de acuerdo a datos de la Cámara de Comercio) ya no son sinónimo de rentabilidad.

Datos de Rentas de la municipalidad de Posadas a los que accedió Economis, refieren que 2016 concluyó con el cierre de 254 locales, 1311 pedidos de alta (habilitaciones) y 645 aprobados hasta el momento.

Desde el área, explicaron que la cantidad de altas alcanzadas se explica por el nuevo sistema de habilitaciones comerciales que “incentiva” a la apertura de nuevos comercios, mientras que en los casos en los que propietarios decidieron cerrar sus persianas.

Algunos lo hicieron para reconvertirse a otro rubro, en su mayoría de tiendas de indumentaria a almacenes – despensas.

Esta decisión tiene dos lecturas, por un lado el cambio en el comportamiento del consumidor local que decide priorizar la compra ante la falta de dinero circulante, es decir, antes de adquirir una prenda de vestir o zapatos, compra alimentos, y por el otro, que al cambiar de rubro se reduce la cantidad de empleados que se necesitan para la atención. En una boutique por ejemplo se requieren a razón de cuatro, cinco trabajadores, mientras que para una despensa, uno, quizás dos.

La diferencia de precios con Encarnación y el dinero en efectivo que se escurre por el puente mantiene en alerta a los comerciantes de Posadas que siguen en la búsqueda de estrategias para retener al consumidor, como abrir en horario de corrido los fines de semana, ofertas por pago al contado, 2X1, que no logran darles sin embargo los resultados que esperan y que los llevaron a concentrarse semanas atrás en la plaza 9 de Julio y entregar un pedido de ayuda al gobernador, Hugo Passalacqua, para unificar reclamos a la Nación.

“Ya no se observa el cierre masivo del año pasado, y eso es porque los que están en el microcentro son los que tienen espalda para aguantar un poco más la crisis, o las grandes cadenas”, analizó una fuente consultada.

En esta pelea por sostener las fuentes de trabajo, la Oficina de Empleo municipal juega un papel central. El año pasado logró la inserción de aproximadamente 300 jóvenes en el mercado, y en lo que va de este ya suman alrededor de 190 con un “mejoramiento mensual promedio”.

El programa tiene dos etapas: por un lado el entrenamiento laboral por cuatro horas diarias, cinco días a la semana la Nación aporta hasta 3600 pesos, y la municipalidad brinda las capacitaciones y el soporte administrativo. La segunda etapa del programa llega después de seis meses de entrenamiento cuando la empresa decide si contrata al empleado o no. Si lo hace, Nación aporta 4.300 pesos del sueldo y el dinero restante queda a cargo de la empresa.

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