La dictadura de la felicidad: Un mundo feliz

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A menudo recurre a mí la idea de señalar en “la sociedad” el defecto de la “aceptación” para con respecto a las condiciones inhumanas a lasque sus integrantes son sometidos, tanto materialmente, como ética, moral y psicológicamente hablando. Reniego a estos pensamientos porque creo que no terminan por hacer más que cegarme de la respuesta que busco; ¿Por qué nos dejamos someter, a cambio de la promesa de la felicidad? “La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos”, en palabras de Tyler Durden.

En la mal encasillada obra de “ficción distópica” de Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932), se hace una parodia al sistema de control ejercido por las grandes firmas y corporaciones más poderosas del mundo. La postura, en su momento futurista de Huxley, se complementa con el reciente análisis realizado por el filósofo sur coreano Byung-Chul Han “La sociedad del cansancio” (2010), el cual detalla el masivo y alucinante fenómeno que atraviesa la sociedad actual en el cual destaca el concepto que muestra al control de la ética como un factor que es manejado por el propio condicionamiento y autoflagelo del individuo. En estas dos obras podemos apreciar una preocupante coincidencia, viendo el análisis del moralmente atroz comportamiento social por parte de Han, dejamos a Huxley como un profeta que era tratado de pesimista y atrevido al componer sus líneas hace ya casi cien años.

En la actualidad podemos constatar que a persecución del éxito, la desidia sociocultural y la autoexplotación son los ingredientes que llevan a la tan ansiada sociedad perfecta. Huxley supone un escenario futuro ficticio, el cual transcurre en el año (632 después de Ford) o 2540 en el calendario gregoriano. En esta etapa de la historia, se habrían erradicado problemas tales como la guerra y el hambre. Por consiguiente, “todos son felices”. Las “castas” sociales son definidas incluso a partir del nacimiento mismo, en las “centrales de condicionamiento” y los niños son educados y criados por artefactos tecnológicos que, a través del proceso de aprendizaje, condicionan al niño a adecuarse a la posición social que le sea asignada, evitando la negación individual a la misma.

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Está prohibido frenar el avance de la tecnología, siendo esta apuntada al reemplazo progresivo de los operarios y manufactureros humanos, priorizando el desarrollo de técnicas y dispositivos creados para generar algún tipo de satisfacción. Se cree que cuantas más variables sean controladas por la tecnología, todo será mejor. La tecnología debe desarrollarse en pos de garantizar el control de las masas. No hay ética ni moral, no hay filosofía ni abstracciones, por el simple hecho de que éstas no pueden ser cuantificadas. En cambio, el placer, si puede ser cuantificado, a través del consumo, de esta manera, el vacío existencial conduce al ser humano a usar solamente las sensaciones corporales como brújula para determinar los valores éticos, morales y racionales.

En la ficción de Huxley, la humanidad habría desarrollado un químico capaz de provocarnos satisfacción y felicidad instantánea. Soma es una droga consumida en el mundo cada vez que las personas se encuentran deprimidas, con el fin de curar las penas y controlar los sentimientos.En la novela se dice que un gramo de soma cura diez sentimientos melancólicos y que tiene todas las ventajas del cristianismo y del alcohol, sin ninguno de sus efectos secundarios. El anuncio del soma era el siguiente: “Si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda el soma: medio gramo para una de asueto, un gramo para fin de semana, dos gramos para viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la Luna”.

Sería justo comparar al soma con la dopamina, que es la hormona que expide nuestro propio cerebro ante la sensación de satisfacerse a si mismo, ya que segregamos esta hormona a la par que el soma era requerido en la novela: los personajes consumen helados de soma, agua con soma, solución de cafeína (café) con soma, etc. en cuanto al aspecto sexual, el acto de la fertilización era reemplazado por la crianza de humanos por medios artificiales, convirtiendo al sexo en una forma más de obtener satisfacción y la cual sería suplida por medios mecanizados.

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Más allá de la historia de Huxley y solo poniendo el foco en el tema del sexo, podemos ver en nuestro contemporáneo a una sociedad ampliamente sexualizada, pero también nos toca ser la generación que menos relaciones practica en contraste con sus antecesoras. Aduciendo a que es más práctico recurrir a otras formas de autosatisfacción que no involucren a otros humanos, nada mas basta con observar la creciente cantidad de contenido pornográfico en internet, o el desarrollo de los robots de compañía y los juguetes sexuales, para determinar que la taza de natalidad irá descendiendo a la par que la tecnología avance, asemejando nuestro destino al contado en la novela.

La técnica no evoluciona algo, sino que lo reemplaza: La imprenta no evolucionó a los copistas, sino que los reemplazó; La televisión no revolucionó a la imprenta, sino que la reemplazó. De igual manera, en “Un mundo feliz”, la tecnología reemplazó a las familias como formadoras, reemplazó la necesidad de control y/o madurez emocional con el soma (Un químico que hace alusión a las ya muchas pastillas y formas instantáneas de acceder a la satisfacción), reemplazó la necesidad de elección al proveer de ambientes y sociedades eficientemente controladas.

Quizás sería inútil señalar a Huxley como un profeta, ya que el mismo no hizo más que descifrar el rumbo de su mundo observándolo y prediciendo su destino sin filtros ni optimistas ni pesimistas. Huxley simplemente se sinceró en una poética historia que, como nos muestra el análisis de Byung-Chul Han, terminaría por coincidir lamentablemente en nuestra modernidad.Aldous Huxley no es un ser humano prodigioso por predecir el futuro, sino por resignar sus miedos al sincerar el rumbo que su cotidiano le determinaba comoatrozpero innegable.

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