Lotocki declaró por la muerte de Cristian Zárate y cuestionó la demora de la ambulancia
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Aníbal Lotocki declaró por primera vez en el juicio por la muerte de Cristian Zárate, ocurrida en abril de 2021 después de una cirugía en el Centro Médico Conde (CEMECO), y centró parte de su exposición en la condición cardíaca que, según sostuvo, tenía el paciente y en la demora del servicio de emergencias. El médico afirmó que la ambulancia tardó más de dos horas en llegar y que Zárate “se presentaba como un paciente sano”.
La declaración se produjo ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 17 de la Ciudad de Buenos Aires, durante una audiencia en la que Lotocki respondió preguntas de su defensa, de la Fiscalía y del tribunal. Su testimonio constituye la versión del acusado dentro de un proceso en el que todavía deben completarse distintas etapas y valorarse las pruebas incorporadas al debate.
La versión de Lotocki sobre el estado de Zárate
Según relató el médico, Zárate había llegado a la consulta decidido a realizarse una intervención y recomendado por personas que habían sido pacientes suyas. Lotocki sostuvo que no conocía antecedentes que permitieran advertir la gravedad de una eventual enfermedad cardíaca y describió al paciente como alguien que “se presentaba como si no tuviera ningún problema de salud”.
El profesional señaló que después de la intervención observó alteraciones en el comportamiento de Zárate, con confusión, desorientación y dolores que, según su relato, no podían localizarse con precisión. Posteriormente, una enfermera le informó que el paciente se había descompensado y presentaba una frecuencia respiratoria acelerada.
Lotocki afirmó que se realizaron maniobras de asistencia respiratoria y que Zárate fue intubado. En su reconstrucción de los hechos, el principal problema posterior estuvo relacionado con el traslado: sostuvo que la primera ambulancia llegó aproximadamente media hora después del llamado, pero que el operativo completo se extendió durante más de dos horas porque se requirió una unidad con equipamiento adecuado.
“La ambulancia tardó más de dos horas desde que hicimos el llamado”, afirmó durante la audiencia. También aseguró que se ofreció a acompañar y asistir al paciente durante el traslado hacia un centro de mayor complejidad.
Una causa con versiones contrapuestas sobre la emergencia
La demora de la ambulancia es uno de los puntos que deberán ser confrontados con los testimonios ya incorporados al juicio. La Fiscalía informó previamente que profesionales de las ambulancias que llegaron a CEMECO describieron un cuadro crítico y señalaron dificultades vinculadas con las condiciones en las que se encontraba Zárate para un eventual traslado. Una de las médicas declaró que el paciente no presentaba pulso ni mecánica respiratoria cuando lo encontró y que las maniobras de reanimación se extendieron durante unos 40 minutos.
También declaró personal de emergencias que intervino en el despacho de las unidades. Según esos testimonios, cuando se trata de un paciente intubado deben comunicarse determinadas condiciones para enviar un móvil con el equipamiento necesario. La Fiscalía señaló que esas declaraciones forman parte de la prueba que el tribunal deberá analizar junto con el resto de los elementos de la causa.
La diferencia entre ambos relatos será relevante para establecer qué ocurrió durante la emergencia y qué decisiones fueron tomadas antes de la llegada de la segunda unidad. Pero ese análisis corresponde al tribunal una vez concluida la producción de prueba, no a partir de una sola declaración.
La condición cardíaca, otro eje de la defensa
Lotocki también puso el foco en estudios posteriores y afirmó que Zárate tenía una cardiopatía y una coronariopatía que no habían sido advertidas antes de la intervención. Según su interpretación del informe, el corazón presentaba hipertrofia y un volumen del músculo cardíaco superior al considerado normal.
El planteo se suma a una discusión médica que ya forma parte del expediente. En audiencias anteriores, peritos que participaron de juntas médicas y de distintos informes expusieron sus conclusiones sobre el deterioro que sufrió Zárate y sobre la evolución de su estado después de las intervenciones.
Por lo tanto, la existencia y relevancia de una eventual enfermedad cardíaca previa, así como su relación con el desenlace, deberán ser determinadas a partir de la evidencia médica incorporada al proceso y de la valoración que realice el tribunal.
El funcionamiento de CEMECO también está bajo análisis
El juicio no se limita a reconstruir la atención médica recibida por Zárate durante la emergencia. En las audiencias anteriores también fueron examinadas las condiciones en las que funcionaba el Centro Médico Conde.
Cuatro inspectores del Ministerio de Salud de la Nación declararon que, durante una inspección realizada el 4 de mayo de 2021, detectaron que el establecimiento no estaba habilitado para internaciones ni autorizado para realizar cirugías mayores. También informaron sobre medicamentos vencidos y sobre fentanilo y propofol sin los registros correspondientes. Estos testimonios fueron incorporados al debate y deberán ser valorados junto con las restantes pruebas.
La Fiscalía también había informado previamente que profesionales de las ambulancias describieron las condiciones en las que encontraron a Zárate y las dificultades surgidas durante la asistencia y el eventual traslado. Esos testimonios forman parte de una secuencia probatoria que busca reconstruir qué ocurrió desde la intervención quirúrgica hasta el fallecimiento.
Lotocki está acusado en este expediente por homicidio simple con dolo eventual. Junto con él son juzgados los médicos Daniel Enrique Zambrano García, Santiago Luis Olguín y Polansky Peláez Hoyos, además de Andrea Isabel Torelli, directora del Centro Médico Conde. La instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek enfrenta una acusación separada por presunto encubrimiento agravado.
La declaración de Lotocki agrega ahora la versión del principal acusado sobre la condición previa de Zárate, la evolución de la emergencia y la respuesta del servicio de ambulancias. El desafío del proceso será contrastar ese relato con los testimonios médicos, los informes periciales, las inspecciones y el resto de la evidencia antes de que el tribunal adopte una decisión sobre las responsabilidades penales que se investigan.
