Menos consumo y más impuesto: la venta de nafta cayó 5,36% y el tributo subió 1.387%

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Los argentinos compran menos nafta, pero pagan un impuesto cada vez mayor por cada litro. Entre enero y agosto de 2026, el consumo alcanzó 6.477,5 millones de litros, un 5,36% menos que los 6.845,2 millones registrados en el mismo período de 2023. En esos ocho meses, el mercado perdió 367,7 millones de litros, mientras la carga tributaria avanzó muy por encima de la inflación.

Los datos de la consultora Argentina Grande muestran una tensión que atraviesa al negocio de los combustibles: el surtidor se encarece, el impuesto gana participación en el precio y la demanda retrocede. La combinación comienza a condicionar las estrategias de las petroleras, que deben equilibrar sus ingresos por litro con el riesgo de seguir perdiendo ventas.

Desde noviembre de 2023, el impuesto a los combustibles líquidos -ICL- acumuló un aumento nominal de 1.387%. Según Argentina Grande, descontada la inflación, la suba fue de aproximadamente 240%: el monto del tributo más que se triplicó en términos reales.

El efecto se observa en la composición del precio. El ICL pasó de representar 8,9% del valor final de la nafta en noviembre de 2023 a 19,8% en septiembre de 2026. Son 10,9 puntos porcentuales adicionales y una participación que más que se duplicó.

Así, por cada $100 que paga un automovilista en el surtidor, casi $20 corresponden ahora al ICL, frente a menos de $9 en noviembre de 2023. Esa proporción mide exclusivamente el peso de este tributo, no la totalidad de los impuestos incluidos en el combustible.

La diferencia entre las dos variaciones resulta clave para comprender la magnitud del cambio. El aumento de 1.387% expresa cuánto creció el impuesto en pesos; el incremento real de 240% indica cuánto avanzó una vez descontada la inflación. La carga fiscal por litro se elevó considerablemente en un mercado que comercializa menos volumen.

Ese comportamiento tampoco permite equiparar automáticamente la suba del impuesto con un incremento equivalente de la recaudación: los ingresos fiscales dependen también de la cantidad de combustible vendido. Lo que sí muestran los datos es que cada litro soporta una carga real mucho mayor que al comienzo del período.

La caída de las ventas empieza a poner un techo

El deterioro del consumo continúa en la comparación más reciente. De acuerdo con Argentina Grande, entre enero y agosto de 2026 las ventas de nafta cayeron 1,93% frente al mismo período de 2025. El mercado permanece por debajo de 2023 y vuelve a retroceder respecto del año anterior.

La debilidad de la demanda reduce el margen para trasladar aumentos al consumidor. Para las compañías, cobrar más por litro puede mejorar el ingreso de cada operación, pero también profundizar la pérdida de ventas. El precio empieza a encontrar una restricción en el bolsillo de quienes cargan combustible.

La última ronda de ajustes relevada por la consultora expone esa tensión. Shell aumentó 2,4% la nafta súper, 4,7% la premium y 5% el gasoil de mayor calidad. Axion aplicó incrementos de entre 2,3% y 4,2%, según el producto, mientras Puma ajustó entre 2% y 5%. YPF, en cambio, decidió una suba de apenas 1%.

En la nafta súper, el aumento de Shell fue más del doble que el aplicado por YPF. La diferencia adquiere relevancia en un mercado donde cada compañía compite por conservar clientes y sostener el volumen despachado.

La decisión de YPF puede leerse como una apuesta a preservar ventas y ampliar su participación. Un ajuste menor al de sus competidores mejora su posición relativa frente a consumidores que buscan reducir el gasto de movilidad.

Argentina Grande plantea, además, que la caída general de las ventas podría facilitar la atención de una eventual mayor participación de mercado: parte de ese desplazamiento de clientes podría absorberse con la capacidad disponible. Es una hipótesis comercial que dependerá de la respuesta de la demanda y de las condiciones de abastecimiento en cada zona.

Más cara que en Estados Unidos y Brasil

La presión sobre el consumo también aparece al comparar los precios en dólares. Según Argentina Grande, desde el inicio del conflicto en Medio Oriente la nafta argentina aumentó 20,7% en moneda estadounidense, hasta ubicarse por encima de los valores de Estados Unidos y Brasil.

En la comparación presentada por la consultora, el litro de nafta en Argentina es 14,8% más caro que en Estados Unidos. El relevamiento también lo sitúa por encima del precio brasileño, aunque la información aportada no precisa la brecha porcentual con ese país.

La comparación corresponde a los valores y criterios utilizados por Argentina Grande. Los precios pueden variar por región, calidad del combustible y tipo de cambio, pero el indicador muestra que el encarecimiento local también se verifica al medirlo en dólares.

Para Misiones, la referencia brasileña tiene especial importancia. En una economía de frontera, las diferencias de precios influyen sobre las decisiones de compra y sobre la capacidad del comercio local para retener consumidores. El combustible forma parte de esa competencia cotidiana.

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