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YPF reúne a las petroleras y define si traslada la suba del petróleo a los surtidores

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YPF encabezará este lunes una reunión clave con las principales petroleras del país para definir qué ocurrirá con los precios de los combustibles tras el vencimiento del mecanismo de “buffer” aplicado desde abril para contener el traslado de la suba internacional del petróleo a los surtidores locales.

La discusión llega en un contexto de fuerte volatilidad global. El Brent todavía opera por encima de los USD 100 por barril, mientras persiste la tensión geopolítica en Medio Oriente tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán. A eso se suma la actualización de impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono dispuesta por el Gobierno nacional desde mayo.

El resultado de esa combinación puede impactar directamente sobre inflación, logística, transporte y consumo interno, especialmente en provincias periféricas como Misiones, donde el costo del combustible tiene incidencia estructural sobre la economía regional.

Se termina el “buffer” que desacopló el petróleo internacional del precio local

El mecanismo impulsado por el CEO de YPF, Horacio Marín, comenzó el 1° de abril y vence el próximo 15 de mayo.

El esquema funcionó como una herramienta de amortiguación temporal frente a la disparada del petróleo internacional. Mientras el Brent llegó a superar los USD 120, las refinadoras continuaron operando internamente con un valor de referencia cercano a los USD 70 por barril, equivalente al precio vigente en marzo.

La diferencia entre el valor real y el valor reconocido internamente quedó registrada en cuentas compensadoras a saldar posteriormente si el precio internacional descendía.

Participaron del acuerdo: refinadoras, empresas integradas, y productoras puras del sector. Entre ellas: YPF, Shell, Axion, Puma, Raízen, Trafigura, Tecpetrol, Pluspetrol, y Fénix.

La decisión permitió moderar el impacto inmediato de la crisis energética global sobre los consumidores argentinos, aunque el mercado ahora espera una corrección gradual del atraso acumulado.

El petróleo bajó, pero la presión sobre los surtidores sigue intacta

Durante los últimos días, el mercado internacional mostró cierta desaceleración tras las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán.

El WTI cayó hasta los USD 95 por barril, mientras el Brent retrocedió a la zona de USD 101–104. Sin embargo, las petroleras consideran improbable un regreso a los valores previos al conflicto, cuando el crudo cotizaba cerca de los USD 60.

La expectativa del sector es que el petróleo permanezca en torno a los USD 90 incluso si disminuye la tensión militar.

Eso mantiene abierta la presión sobre los surtidores argentinos.

Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, los combustibles acumularon un incremento cercano al 23% en el país.

El Gobierno actualizó impuestos y suma otra presión sobre los precios

La discusión entre las petroleras no se limita al petróleo internacional.

El 30 de abril, el Gobierno nacional oficializó una actualización del 0,5% en los impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono.

Según cálculos difundidos por SDC Asesores Tributarios, la carga impositiva implicaría un aumento potencial de: $11,035 por litro de las naftas, incluyendo impuestos líquidos y CO₂.

La decisión de trasladar total o parcialmente ese costo quedó en manos de las compañías.

La caída del consumo condiciona la decisión de las petroleras

El mercado enfrenta además otro dato sensible: la demanda comenzó a retroceder. Según un informe citado por el sector, las ventas de combustibles cayeron 1,8% en marzo de 2026, mientras la nafta súper registró una baja interanual del 4,1%.

El dato refleja: menor uso de vehículos, deterioro del poder adquisitivo, y límites crecientes para seguir trasladando aumentos al consumidor. Ese escenario explica parte de la cautela que mantuvieron las petroleras durante las últimas semanas.

En provincias como Misiones, el precio de los combustibles tiene efectos más amplios que en los grandes centros urbanos. Cada suba del gasoil repercute sobre: costos logísticos, precios minoristas, competitividad exportadora, y márgenes industriales.

Además, las llamadas asimetrías fronterizas amplifican el problema. Cuando el combustible aumenta en Argentina, la diferencia de costos frente a Paraguay y Brasil afecta el comercio local y el consumo interno.

La presión energética global termina así trasladándose a las economías regionales con más intensidad que en áreas metropolitanas.

La decisión de YPF también tiene impacto político

El rol de YPF durante la crisis energética volvió a posicionar a la petrolera de mayoría estatal como actor central en la administración de precios sensibles para la economía.

El “buffer” permitió desacelerar parcialmente el traslado inmediato del shock internacional sobre inflación y consumo.

Ahora, el fin de ese esquema abre una nueva discusión: cuánto del atraso acumulado absorberán las compañías, cuánto se trasladará a surtidores, y qué margen político existe para nuevos aumentos en un contexto de caída de ventas.

La reunión de este lunes será observada tanto por el mercado energético como por el Gobierno nacional, que enfrenta el desafío de administrar inflación y actividad económica bajo un escenario internacional todavía inestable.

Un mercado pendiente de Medio Oriente y del precio del Brent

La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán seguirá condicionando las decisiones locales. El sector energético observa especialmente: el comportamiento del Brent, la estabilidad del estrecho de Ormuz, y el impacto de nuevas tensiones militares sobre el comercio global de petróleo.

Por ahora, el mercado descuenta que habrá ajustes en surtidores. La incógnita es la magnitud, el ritmo y la capacidad del consumo argentino para absorber otro incremento en combustibles.

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Desregulación fallida: El Estado declara fracasada la licitación de combustibles para la flota oficial

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La Jefatura de Gabinete, mediante la Decisión Administrativa 17/2026, declaró desierta y fracasada la licitación pública nacional para la provisión de combustibles a la flota oficial. La desestimación de las ofertas de YPF y Trafigura por incumplimientos técnicos expone las dificultades de implementar el nuevo régimen de libre competencia en un mercado aún condicionado por estructuras de costos rígidas.

El Gobierno Nacional dio un paso administrativo en falso en su estrategia de eliminar las prerrogativas de las empresas estatales. A través de la normativa publicada hoy, se confirmó que el proceso licitatorio bajo la modalidad de Acuerdo Marco no logró adjudicar ninguno de los doce renglones previstos. La descalificación de YPF Sociedad Anónima y Trafigura Argentina S.A. (operadora de Puma Energy) deja al Sector Público Nacional sin un contrato centralizado de suministro para los próximos dos años, forzando una revisión de los pliegos o una extensión de la precariedad en las contrataciones directas.

El fin del privilegio y el choque con la realidad operativa

Desde la derogación del Decreto 1189/2012, que obligaba a los organismos públicos a comprar exclusivamente a YPF, el Ejecutivo busca “procedimientos de selección competitivos”. Sin embargo, el dictamen de evaluación revela que los oferentes no lograron adaptarse a las nuevas especificaciones técnicas y requisitos económicos exigidos por la Oficina Nacional de Contrataciones.

Renglones fracasados: Ocho categorías que incluían combustibles para automotores y aeronaves fueron declaradas fracasadas por ofertas inadmisibles.

Ausencia de competencia: Cuatro renglones resultaron desiertos por falta total de interesados, evidenciando el escaso atractivo del pliego para los actores privados en el contexto actual.

Fallas formales: YPF fue excluida por condicionar especificaciones técnicas y no subsanar omisiones; Trafigura, por incumplir el requisito económico-financiero estipulado.

Logística de frontera y asimetrías

Para la provincia de Misiones, la falta de un acuerdo marco nacional tiene implicancias que exceden la mera burocracia de Buenos Aires. El funcionamiento de las fuerzas de seguridad federales (Gendarmería y Prefectura) y organismos como Parques Nacionales o Vialidad Nacional depende críticamente de la disponibilidad de combustible a granel en zonas remotas de la tierra colorada.

En una provincia signada por asimetrías fronterizas, donde el precio del combustible es un factor de competitividad sistémica, la atomización de las compras oficiales podría encarecer los costos logísticos del Estado en el interior. Mientras en el centro del país la logística es fluida, en el NEA la capilaridad de las estaciones de servicio y la infraestructura de almacenamiento a granel son limitadas, lo que requiere acuerdos de largo plazo para garantizar el abastecimiento en la frontera con Brasil y Paraguay.

Perspectivas para el sector productivo

La incapacidad del Estado para consolidar un proveedor único bajo reglas de mercado abierto envía una señal de alerta al sector empresarial:

Incertidumbre en Precios: La falta de un contrato de referencia podría generar disparidad de costos en los servicios que el Estado presta o concesiona.

Oportunidad para Privados: Si el Gobierno flexibiliza los pliegos en un segundo llamado, se abre una ventana para que petroleras con fuerte presencia regional en el NEA logren penetrar en un mercado antes cautivo de la petrolera estatal.

Presión sobre el surtidor: El desabastecimiento de flotas oficiales por vía mayorista suele trasladar la demanda a las estaciones de servicio minoristas, tensionando el stock disponible para el consumidor final y el sector productivo local.

Lo que hay que seguir de cerca

Es inminente un nuevo llamado a licitación con pliegos corregidos. La clave para los tomadores de decisiones será observar si el Ministerio de Economía autoriza una segmentación regional de la provisión. Esto permitiría a operadores locales participar en renglones específicos, evitando que las exigencias de una licitación nacional terminen, nuevamente, en un escenario de ofertas inadmisibles que paralice la operatividad del Estado en las provincias.

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YPF volvió a mover el precio de los combustibles y rompió la promesa de “congelamiento” por 45 días

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Precios de combustibles YPF en Misiones

Valores por litro en pesos

Combustible Posadas Interior de Misiones
Nafta Súper $2.166 $2.152
Infinia Nafta $2.316 $2.362
Infinia Diesel $2.446 $2.469
Diesel 500 $2.202 $2.250
Fuente: relevamiento de precios en estaciones YPF de Posadas e interior de Misiones.

Las estaciones de servicio de YPF volvieron a remarcar este martes los precios de los combustibles, pese a que la petrolera había anunciado el 1 de abril que no trasladaría nuevas subas vinculadas al precio internacional del crudo durante un plazo de 45 días.

El ajuste, aunque de bajo impacto porcentual, rompe la estabilidad prometida por la compañía y vuelve a modificar el mapa de precios en la provincia, tanto en Posadas como en el interior, donde históricamente los valores son más altos que en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En la capital misionera, los nuevos valores quedaron establecidos en $2.166 para la nafta Súper, $2.316 para Infinia, $2.446 para Infinia Diesel y $2.202 para Diesel 500.

En tanto, en estaciones del interior de Misiones, los surtidores ya muestran precios aún más elevados: la nafta Súper pasó a $2.152, la Infinia a $2.362, la Infinia Diesel a $2.469 y el Diesel 500 a $2.250.

La brecha de precios entre Buenos Aires y Misiones vuelve a profundizarse. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la nafta Súper de YPF se ubica en $2.062 por litro, en Posadas ya trepó a $2.166 y en el interior de Misiones alcanza los $2.152, consolidando una diferencia de hasta $104 por litro respecto de la capital del país.

En el caso de la nafta premium, la Infinia cuesta $2.197 en Buenos Aires, frente a $2.316 en Posadas y $2.362 en el interior, con una brecha máxima de $165 por litro. En gasoil premium, la Infinia Diesel vale $2.338 en Buenos Aires, mientras que en Posadas se vende a $2.446 y en el interior a $2.469, es decir hasta $131 más cara.

Incluso el Diesel 500 presenta diferencias significativas: $2.219 en Buenos Aires, $2.202 en Posadas y $2.250 en el interior. La disparidad vuelve a exponer una de las principales asimetrías estructurales del Norte Grande: pagar más caro por combustibles en provincias donde el transporte y la logística tienen un peso mucho mayor sobre la actividad económica.

La diferencia vuelve a poner en evidencia una de las principales quejas del sector productivo y de los consumidores del Norte Grande: pagar más caro por combustibles en regiones alejadas de los centros logísticos y de refinación, aun cuando el impacto del transporte y la competitividad regional exigen alivios fiscales y logísticos.

La promesa que duró menos de un mes

En medio de la escalada internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente y la volatilidad del Brent, YPF había anunciado a comienzos de abril una política de “buffer” de precios para amortiguar el impacto local.

“El 1 de abril comenzamos un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este período, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”, había afirmado el presidente de la petrolera, Horacio Marín.

La empresa sostenía entonces que no buscaba “especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo” y que el objetivo era cuidar la demanda en un contexto de incertidumbre global.

Sin embargo, el nuevo ajuste aplicado antes de cumplirse ese plazo vuelve a instalar dudas sobre la efectividad real de esa estrategia y sobre la capacidad de sostener precios estables en un escenario de presión cambiaria, impuestos móviles y subas internacionales del crudo.

Desde la firma habían aclarado que si bien absorberían parte del impacto del Brent, no podrían evitar traslados al consumidor si se modificaban variables como impuestos o tipo de cambio.

El encarecimiento de los combustibles ya comenzó a mostrar consecuencias concretas sobre el consumo.

Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, en marzo -tras subas superiores al 20% en los surtidores en medio de la tensión internacional- las ventas al público registraron una caída interanual del 1,8% en todo el país.

En Misiones, el fenómeno es aún más sensible por el peso del transporte, la logística regional y la fuerte dependencia del automóvil particular en buena parte del territorio provincial. La caída fue de 10,2 por ciento. 

Además, YPF ya había reconocido que el impacto fue mayor en el interior del país que en Buenos Aires, donde la nafta Súper llegó a $1.999 por litro, todavía sensiblemente por debajo de los valores que hoy pagan los misioneros.

La brecha refuerza un viejo reclamo provincial: que la estructura tributaria y logística contemple las asimetrías regionales para evitar que las provincias periféricas terminen financiando, con mayores costos, la estabilidad del centro del país.

Mientras tanto, el surtidor sigue marcando el pulso de una economía donde cada peso adicional en combustibles se traduce rápidamente en más presión inflacionaria, mayores costos empresariales y menor poder de compra para las familias.

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La Corte redefine el alcance de Ingresos Brutos en disputas con Chubut y provincia de Buenos Aires

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó el 23 de abril de 2026 dos fallos que impactan de lleno en la relación fiscal entre empresas y provincias, al pronunciarse sobre el alcance del impuesto a los Ingresos Brutos en casos que involucran a YPF S.A. y a Verónica S.A.C.I.A.F.E.I. Las decisiones, en causas originarias contra Chubut y Buenos Aires, abordan un punto sensible del esquema tributario argentino: hasta dónde pueden las jurisdicciones gravar actividades vinculadas a exportaciones o condicionar beneficios fiscales según la localización industrial. El dato central no es solo jurídico: el tribunal vuelve a intervenir en una zona de fricción estructural entre recaudación provincial y reglas federales. ¿Se trata de un ajuste técnico o de una señal más amplia sobre los límites del poder tributario subnacional?

El marco institucional: federalismo fiscal bajo revisión

Ambos expedientes se tramitaron como acciones declarativas de certeza, un instrumento que busca resolver estados de incertidumbre jurídica. En el caso de YPF, la controversia con la Provincia del Chubut giró en torno a la inclusión en la base imponible de Ingresos Brutos de ingresos derivados de exportaciones de hidrocarburos extraídos en esa jurisdicción pero industrializados fuera de ella.

La petrolera cuestionó el criterio provincial que pretendía gravar esos ingresos, incluso cuando una parte de la producción se destinaba a exportación tras ser procesada en otra provincia. El planteo se inscribe en la aplicación del Convenio Multilateral, eje del sistema que regula la distribución de la base imponible entre jurisdicciones.

En paralelo, la causa contra la Provincia de Buenos Aires expuso otro tipo de tensión: la empresa Verónica impugnó una norma que la excluía de una alícuota reducida del impuesto por no tener su establecimiento industrial radicado en ese territorio. La discusión, en este caso, no fue sobre exportaciones sino sobre condiciones de acceso a beneficios fiscales.

En ambos fallos, la Corte se posiciona como árbitro del equilibrio entre potestades provinciales y reglas federales, un rol que adquiere mayor peso en un contexto de presión recaudatoria.

Dos criterios en juego: exportaciones y radicación

Aunque los casos son distintos, comparten una lógica común: definir qué puede gravar una provincia y bajo qué condiciones. En el expediente de YPF, el núcleo del conflicto radica en si los ingresos por exportaciones —cuando hay procesos productivos interjurisdiccionales— deben integrar la base imponible del tributo.

La discusión remite a un principio clásico: la no imposición de exportaciones como herramienta de política económica. En cambio, en el caso de Verónica, el foco está en la diferenciación de alícuotas en función de la ubicación de la planta productiva, un criterio que puede afectar la competitividad entre provincias.

Traducido en términos políticos, ambos fallos delimitan hasta dónde puede avanzar una provincia en la captura de recursos sin alterar reglas de juego que exceden su territorio.

Impacto y correlación de fuerzas

Las decisiones del tribunal tienen efectos inmediatos sobre la relación entre empresas y fiscos provinciales. Para las compañías, implican una mayor previsibilidad en escenarios donde la interpretación tributaria varía según la jurisdicción. Para las provincias, introducen límites concretos en estrategias de recaudación que, en muchos casos, buscan ampliar bases imponibles o incentivar radicación productiva.

El impacto no es homogéneo. En el caso de los hidrocarburos, la discusión involucra recursos estratégicos y exportaciones, lo que amplifica su dimensión económica. En el ámbito industrial, la definición sobre alícuotas puede incidir en decisiones de inversión y localización.

En términos de poder, la Corte vuelve a equilibrar la balanza a favor de un criterio más uniforme dentro del esquema federal, lo que condiciona márgenes de acción de las administraciones provinciales.

Otro precedente que proyecta nuevas disputas

Más allá de los efectos concretos, los fallos del 23 de abril se inscriben en una tendencia: el creciente protagonismo del Poder Judicial en la regulación del federalismo fiscal. Esta es la tercera intervención en el mes donde redefine, aunque sea parcialmente, los incentivos del sistema.

La clave hacia adelante estará en observar cómo reaccionan las provincias. ¿Ajustarán sus normativas o buscarán nuevos mecanismos para sostener la recaudación? También será relevante el comportamiento de las empresas, que podrían apoyarse en estos precedentes para cuestionar otros esquemas impositivos.

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YPF congela el precio del combustible por 45 días y busca contener el impacto del petróleo en plena volatilidad global

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Una decisión con impacto político y económico inmediato. Desde este miércoles 1° de abril, YPF puso en marcha una estrategia que trasciende lo comercial: decidió no trasladar al surtidor las variaciones del precio internacional del petróleo durante un plazo de hasta 45 días. El anuncio, realizado por su CEO Horacio Marín, introduce un “buffer” de precios que apunta a sostener cierta estabilidad en los combustibles en un escenario global marcado por la volatilidad del Brent.

El dato es concreto y sensible: en un país donde el precio de la nafta funciona como referencia para toda la estructura de costos, la decisión abre una pregunta de fondo. ¿Es un movimiento táctico para sostener la demanda o una señal más amplia sobre el rol de la principal petrolera en un mercado que se define como libre?

El mecanismo: absorber el shock externo sin alterar el surtidor

La medida se limita a una variable clave: el precio internacional del crudo. Durante los próximos 45 días, YPF absorberá ese componente sin trasladarlo al consumidor, en un intento por amortiguar el impacto de la suba del Brent, influida por el conflicto en Medio Oriente.

La empresa dejó en claro los límites de la decisión. El congelamiento no alcanza a otras variables que componen el precio final, como impuestos o tipo de cambio, que podrían eventualmente generar ajustes. Es decir, el “buffer” no es un congelamiento total, sino una contención parcial del componente más volátil.

El contexto en el que se inscribe la medida también es relevante. Desde la compañía señalaron que la demanda muestra signos de debilidad, especialmente en el interior del país, lo que refuerza la necesidad de evitar nuevos aumentos que profundicen la caída del consumo.

Señales hacia adentro y hacia afuera

La decisión de YPF se ubica en una zona híbrida. Por un lado, la empresa ratifica que opera en una economía de libre mercado, donde las decisiones responden a oferta y demanda. Por otro, introduce un criterio de estabilidad que tiene impacto directo en la dinámica inflacionaria y en el humor social.

En términos de correlación de fuerzas, el movimiento posiciona a la petrolera como un actor que puede moderar, al menos temporalmente, las tensiones de precios en un insumo clave. Esto no es menor en un contexto donde los combustibles inciden en transporte, logística y precios finales.

Al mismo tiempo, la medida marca un contraste implícito con el resto de las variables que no controla la empresa. Al dejar abierta la posibilidad de ajustes por impuestos o tipo de cambio, YPF delimita responsabilidades dentro del esquema económico más amplio.

Que dijo Marín

El CEO de YPF, Horacio Marín indicó en sus redes sociales “desde YPF hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent, quedando liberadas el resto de las variables que componen el precio”.

Explicó que “desde el comienzo de esta guerra en Medio Oriente, no buscamos especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo, siendo nuestro objetivo generar valor en el largo plazo para nuestra compañía. Mediante este acuerdo buscamos renovar el compromiso honesto y moral con nuestros consumidores cuidando la demanda en un contexto de incertidumbre global. Operamos en una economía de libre mercado: las empresas observamos la oferta y la demanda y definimos las mejores estrategias comerciales para acompañar a nuestros clientes”.

Sostenibilidad y efecto rebote

El “buffer” tiene fecha de vencimiento: 45 días. Ese plazo funciona como ventana de contención, pero también como límite operativo. La incógnita es qué ocurrirá cuando el mecanismo se agote, especialmente si las condiciones internacionales no se estabilizan.

En el corto plazo, la decisión podría sostener el consumo y evitar un traslado inmediato a precios. En el mediano, la acumulación de tensiones podría reconfigurar el escenario.

Lo que queda en juego es más que una política comercial. Es la capacidad de una empresa clave de intervenir —aunque sea parcialmente— en un mercado sensible, sin desdibujar su lógica de funcionamiento. Esa tensión, por ahora, sigue abierta.

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