YPF

Marín: “La primera YPF con Mac Donalds va a estar pronto en Libertador y Melo”

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La incorporación forma parte de una estrategia orientada a ampliar la actividad de las estaciones más allá de la venta de nafta y gasoil: para Horacio Marín, presidente de YPF, esos establecimientos representan el principal punto de contacto entre la petrolera y sus consumidores.

Durante el conflicto de Medio Oriente entre Irán, Estados Unidos e Israel el valor local del litro debió haber aumentado en el mismo nivel que el barril de petróleo pero la compañía subsidió durante semanas el precio final.

Ahora que el crudo descendió su cotización porque la presión internacional se estabilizó, los costos para los automovilistas no bajan porque la petrolera está recuperando lo invertido.

La diferencia negativa para YPF generada en la primera etapa será compensada durante la segunda hasta recuperar todo el dinero inyectado.

¿Jefe de gabinete?

Frente a las versiones que lo ubicaron al frente de los ministros del gobierno argentino, Marín negó cualquier intención de incorporarse a la política.

“No vine a la política. Vine a hacer de YPF la compañía que tenía que ser, que tenga ganancias extraordinarias, y me voy con eso. Ese es mi ciclo y eso es lo que sé hacer”.

Con respecto a las nuevas chances para que la gente común invierta en la petrolera, soltó una llamativa afirmación:

“La mujer que repone verdura en Jumbo me preguntó cómo comprar acciones de YPF. Lo que me puso contento es que compró acciones de YPF la gente de a pie”.

Desde comienzos de agosto, cualquier persona puede abrir una cuenta de inversión y comprar una acción de YPF sin salir de la aplicación que usa para pagar el combustible. Nosotros sacamos una cuenta comitente para gente que ni sabe lo que es eso. Compraron de a 1 y 2 acciones. Ese era el objetivo.

Tras ser consultado Marín sobre cuántas personas lo hicieron, respondió: “El primer día de operaciones se sumaron unos 400 usuarios, movilizando cerca de $ 45 millones (US$ 30.000)”.

La iniciativa nació tras la circulación de estafas que usaban la imagen de la compañía mediante inteligencia artificial, y fue precedida por un split que redujo el valor de cada acción a unos $ 8.000.

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YPF retoma la exploración de Palermo Aike y Santa Cruz apuesta a convertirla en un nuevo polo energético

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YPF volverá a perforar en Palermo Aike entre noviembre y diciembre, en una nueva etapa de exploración sobre la formación no convencional de Santa Cruz que concentra expectativas por su potencial para ampliar la producción hidrocarburífera provincial. Conocida como la “hermana menor de Vaca Muerta”, la formación todavía debe atravesar una etapa decisiva: demostrar mediante nuevos pozos que su potencial geológico puede convertirse en producción económicamente viable.

El reinicio de los trabajos fue comunicado después de una reunión mantenida en Buenos Aires entre el secretario general del Sindicato del Petróleo, Gas Privado y Energías Renovables de Santa Cruz (SIPGER), Rafael Güenchenen, y el vicepresidente de Asuntos Públicos de YPF, Lisandro Deleonardis. El encuentro permitió avanzar sobre las condiciones laborales y operativas necesarias para poner en marcha la próxima campaña.

El acuerdo incorpora una dimensión productiva que excede la perforación. Desde el sindicato señalaron que vienen trabajando junto con trabajadores y empresas de servicios para mejorar la productividad de los equipos y resolver dificultades operativas que condicionaron etapas anteriores. La discusión también incluyó un reclamo para que trabajadores, proveedores y compañías de servicios santacruceñas tengan participación en las nuevas tareas.

La cuestión resulta estratégica para Santa Cruz porque el verdadero impacto de Palermo Aike no se medirá únicamente por la cantidad de barriles que eventualmente pueda producir. Si la formación confirma su potencial, el desafío será construir alrededor de la actividad una cadena de valor capaz de retener parte de la renta dentro de la provincia, mediante empleo, proveedores, servicios especializados e inversiones.

Palermo Aike está ubicada en el sur santacruceño y forma parte de las áreas donde YPF busca aplicar conocimientos y técnicas desarrolladas en Vaca Muerta. El objetivo inmediato de la exploración es obtener información más precisa sobre las características de la formación y reducir la incertidumbre geológica que todavía existe sobre su capacidad productiva.

Ese punto es determinante. En los desarrollos no convencionales, contar con recursos geológicos no garantiza por sí mismo una explotación comercial rentable. La productividad de los pozos, los costos de perforación y completación, la infraestructura disponible y la capacidad de sostener una operación a escala son variables que deben probarse en el terreno.

Por eso, los próximos pozos tendrán un valor que excederá la producción inicial que puedan aportar. Cada perforación permitirá acumular información sobre el comportamiento de la formación y establecer parámetros para determinar si Palermo Aike puede pasar de una fase exploratoria a un desarrollo de mayor escala.

Para Santa Cruz, una confirmación positiva podría modificar el mapa energético provincial. Una expansión de la actividad tendría potencial para atraer nuevas compañías interesadas en el no convencional, ampliar la demanda de servicios y generar inversiones vinculadas con infraestructura y logística.

En ese escenario aparece Río Gallegos como uno de los posibles beneficiarios indirectos. La capital provincial reúne infraestructura, aeropuerto, capacidad hotelera, empresas de servicios, pymes y trabajadores con experiencia vinculada a la industria hidrocarburífera, condiciones que podrían permitirle funcionar como una base logística y de servicios para una eventual expansión de Palermo Aike.

El impacto potencial, por lo tanto, podría extenderse mucho más allá de los yacimientos. Transporte, alojamiento, gastronomía, talleres, alquileres, comercio y servicios especializados forman parte del entramado que acompaña a los proyectos energéticos cuando alcanzan una escala significativa.

Para que ese derrame ocurra, sin embargo, será necesario que la provincia pueda desarrollar proveedores competitivos y garantizar que una proporción creciente de la demanda sea atendida localmente. La participación de empresas santacruceñas que reclama el sindicato apunta precisamente a esa dimensión del desarrollo.

El desafío combina entonces geología, productividad y política económica. Primero habrá que demostrar que Palermo Aike puede producir de manera competitiva; después, generar las condiciones para que esa producción se traduzca en inversiones, empleo y actividad económica dentro de Santa Cruz.

La expectativa encuentra un antecedente inmediato en Vaca Muerta, donde la combinación de conocimiento técnico, inversión, infraestructura y escala permitió transformar una formación no convencional en uno de los principales motores energéticos de la Argentina. Replicar ese proceso en Santa Cruz requerirá, sin embargo, resolver sus propias restricciones de costos, infraestructura y logística.

Por ahora, Palermo Aike sigue siendo una promesa en etapa exploratoria. La campaña que YPF prevé retomar hacia fin de año será una prueba concreta para determinar cuánto de esa promesa puede convertirse en producción. Para Santa Cruz, la oportunidad no pasa solamente por encontrar hidrocarburos, sino por construir alrededor de ellos un nuevo circuito productivo capaz de generar valor en la provincia.

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Marín anticipó exportaciones de GNL por US$10.000 millones anuales y US$29.000 millones de inversión

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El proyecto argentino para convertir el gas de Vaca Muerta en una plataforma de exportación de gas natural licuado (GNL) comienza a tomar dimensión no solo por el volumen de inversión comprometido, sino también por su potencial impacto sobre el ingreso de divisas y el empleo. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la iniciativa permitirá generar exportaciones por unos US$10.000 millones anuales y crear alrededor de 20.000 puestos de trabajo.

“Vamos a exportar 10.000 millones de dólares por año. Esto va a generar 20.000 puestos de trabajo”, afirmó Marín en declaraciones al programa “Vamos Rivadavia”, conducido por Nelson Castro en Radio Rivadavia.

El planteo supone que la Argentina puede avanzar desde una posición de productor de hidrocarburos hacia un esquema de exportación energética de escala global. El gas producido en Vaca Muerta será procesado y licuado para ser transportado en barcos hacia mercados internacionales, particularmente Europa y Asia, donde existe una demanda estructural de energía.

Marín proyectó que el flujo exportador podría sostenerse durante unos 20 años. Bajo esa hipótesis, los US$10.000 millones anuales representarían aproximadamente US$200.000 millones acumulados durante dos décadas. La cifra, más que una proyección de corto plazo, muestra el objetivo de construir una fuente estructural de divisas para la economía argentina.

El proyecto se apoya además en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que busca ofrecer un marco de previsibilidad para inversiones de gran escala y facilitar la participación de capital extranjero. Para YPF, esa herramienta es relevante porque la infraestructura necesaria para desarrollar la cadena de GNL requiere desembolsos que exceden ampliamente la capacidad de financiamiento de una única compañía.

“Es un proyecto muy robusto, porque exportamos petróleo y gas. Y pueden haber inversiones extranjeras gracias al RIGI”, sostuvo Marín, al explicar el papel que tendrá el régimen en la etapa de financiamiento.

El punto inmediato, sin embargo, todavía no es la exportación sino conseguir el financiamiento necesario para poner en marcha las obras. Marín señaló que el proyecto se encuentra actualmente en esa etapa y estimó que el cierre financiero se producirá hacia fines de este año. A partir de 2027 comenzarían las obras de infraestructura.

La inversión prevista para los próximos cuatro años alcanza los US$29.000 millones, una escala que convierte al proyecto energético en uno de los mayores programas de inversión privada de la historia reciente argentina. Ese desembolso deberá financiar instalaciones de producción, transporte, procesamiento y licuefacción, además de la perforación de los pozos necesarios para sostener el volumen de gas requerido.

La relevancia económica del proyecto está precisamente en la integración de esa cadena. El desafío no consiste únicamente en producir más gas, sino en disponer de infraestructura suficiente para llevarlo desde Vaca Muerta hasta las instalaciones de procesamiento y posteriormente convertirlo en un producto exportable por vía marítima.

La apuesta por el GNL también busca superar una restricción histórica de la matriz energética argentina: la dependencia de la infraestructura regional para colocar excedentes de gas. La licuefacción permite transportar el recurso en barcos y acceder a mercados que no están conectados por gasoductos con el país.

Ese cambio abre una ventana comercial particularmente relevante porque permite diversificar destinos. Europa y Asia cuentan con mercados de gran escala y necesidades energéticas diferentes, mientras que el GNL se comercializa globalmente y puede ser redirigido según precios y demanda.

Marín planteó además una visión de largo plazo sobre la transformación de la matriz exportadora argentina. Afirmó que el país puede convertirse en el segundo exportador mundial de etanol, alcanzar el quinto lugar global en líquidos utilizados para garrafas y posicionarse como sexto exportador mundial de gas natural.

El desafío es convertir esas ventajas potenciales en capacidad exportadora efectiva. Para lograrlo, Argentina necesita resolver financiamiento, infraestructura, disponibilidad de equipos, desarrollo de proveedores y formación de trabajadores especializados. La magnitud de las inversiones también exige estabilidad regulatoria durante períodos que exceden ampliamente un mandato presidencial.

En ese punto, Marín buscó diferenciar el proyecto de las discusiones políticas coyunturales y remarcó que la estrategia de YPF está pensada en horizontes de largo plazo. “Nosotros estamos construyendo para el futuro y para las inversiones”, afirmó, al subrayar que la empresa trabaja con una perspectiva que trasciende las declaraciones de corto plazo.

La cuestión central será entonces la ejecución. Los US$29.000 millones previstos para los próximos cuatro años no representan solamente una cifra financiera: implican obras, contratos, empleo, demanda de bienes y servicios y oportunidades para proveedores argentinos.

Si el proyecto alcanza los volúmenes previstos, el efecto económico podría extenderse mucho más allá de Vaca Muerta. Una cadena de GNL de escala internacional puede generar actividad en Neuquén, infraestructura y logística en otras provincias y una nueva plataforma exportadora vinculada con el litoral marítimo patagónico.

Para la economía argentina, la oportunidad es doble. Por un lado, convertir los recursos de Vaca Muerta en una fuente sostenida de divisas; por otro, utilizar la inversión energética como motor para desarrollar capacidades industriales y tecnológicas locales.

La condición para que esa oportunidad se materialice es que el proyecto avance desde los anuncios hacia el financiamiento y luego hacia las obras. El cierre financiero previsto para fin de año será, por eso, el próximo hito relevante. Si se concreta, 2027 marcaría el comienzo de una etapa de inversión que podría redefinir el lugar de Argentina en el mercado energético global.

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Argentina LNG: YPF presentó el RIGI más grande por US$51.000 millones para exportar GNL desde Vaca Muerta

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YPF formalizó el proyecto de inversión más grande presentado hasta ahora bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Denominado “Argentina LNG”, contempla una inversión total de US$51.000 millones para transformar el gas de Vaca Muerta en gas natural licuado (GNL) destinado a los mercados internacionales, en una alianza entre la petrolera argentina, la italiana Eni y XRG, compañía energética de Emiratos Árabes Unidos.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó la magnitud de la iniciativa y la definió como la inversión “más importante presentada hasta el momento” bajo el régimen. El proyecto representa, además, un cambio de escala para la estrategia energética argentina: no se trata solamente de incrementar la producción de gas, sino de construir una cadena industrial y logística capaz de convertir ese recurso en una plataforma permanente de exportación.

“Este proyecto transformará el gas natural de Vaca Muerta en exportaciones de GNL destinadas a los mercados internacionales”, sostuvo Marín. La adhesión al RIGI, agregó, constituye un paso fundamental para avanzar hacia una nueva etapa de Argentina como exportador global de energía.

La arquitectura del proyecto combina producción de gas en Neuquén, infraestructura específica de transporte, plantas de procesamiento, trenes de fraccionamiento de líquidos y dos unidades flotantes de licuefacción, conocidas como FLNG. En conjunto, las dos unidades tendrán una capacidad de 12 millones de toneladas por año (MTPA) y estarán ubicadas frente a la costa de Río Negro, en el golfo San Matías.

El primer gran tramo de inversión se concentra en el período que llega hasta 2031, cuando está prevista la puesta en operación de las dos unidades de licuefacción. Durante esa etapa se desembolsarían cerca de US$29.000 millones, una cifra que permite dimensionar la magnitud de la infraestructura necesaria para transformar el gas no convencional en un producto exportable por vía marítima.

De ese monto, unos US$24.000 millones estarán destinados a infraestructura, mientras que los US$5.000 millones restantes financiarán el desarrollo del upstream y la perforación de los pozos necesarios para alcanzar la producción requerida por las dos unidades de licuefacción.

El dato es estratégico porque establece una conexión directa entre el crecimiento de Vaca Muerta y la infraestructura de exportación. La expansión de la producción de gas por sí sola no garantiza mayores ventas externas si no existe capacidad suficiente para procesarlo, transportarlo y convertirlo en GNL. “Argentina LNG” busca resolver esa restricción mediante una cadena integrada que abarque desde el pozo hasta el mercado internacional.

El impacto sobre el empleo también será significativo. Entre 2026 y 2030, durante la etapa de construcción, el proyecto prevé generar más de 20.000 puestos de trabajo anuales. Una vez que las instalaciones entren en operación, se estima que se sostendrán alrededor de 8.000 empleos anuales vinculados con la puesta en marcha y funcionamiento del complejo.

A ese efecto directo se suma el potencial sobre la industria nacional. YPF estima una contratación de bienes y servicios de proveedores argentinos por unos US$15.000 millones. La cifra convierte al proyecto en una oportunidad para ampliar capacidades industriales, desarrollar proveedores especializados y aumentar el contenido local de una de las cadenas productivas con mayor potencial exportador del país.

Ese componente será determinante para medir el impacto económico más allá de las inversiones iniciales. La transformación del gas en GNL puede generar divisas, pero el desarrollo de proveedores locales permite que una parte mayor de ese valor quede dentro de la economía argentina en forma de empleo, servicios, equipamiento, conocimiento e inversión.

El proyecto también modifica la geografía económica de la expansión energética. Vaca Muerta seguirá concentrando la producción de gas, pero el procesamiento y la salida exportadora tendrán un fuerte componente asociado a Río Negro y al golfo San Matías. La escala de la iniciativa abre así la posibilidad de desarrollar nuevas cadenas logísticas y de servicios alrededor de la infraestructura portuaria y energética.

Desde la perspectiva macroeconómica, “Argentina LNG” representa una apuesta de largo plazo por transformar un recurso natural abundante en una fuente estructural de divisas. La exportación de GNL permitiría diversificar los mercados de destino del gas argentino y reducir la dependencia de la demanda regional, particularmente de los mercados vinculados a los gasoductos.

La magnitud del proyecto también permite dimensionar el rol que el sector energético puede desempeñar dentro del RIGI. Los 21 proyectos que ya habían sido aprobados acumulaban inversiones por US$46.708 millones, según datos citados por la Agencia Noticias Argentinas. “Argentina LNG” supera por sí solo ese monto, una diferencia que evidencia el peso creciente de las inversiones energéticas dentro del régimen.

El anuncio había sido anticipado por el ministro de Economía, Luis Caputo, durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba. En aquella oportunidad había señalado que todavía quedaban proyectos de gran escala por conocerse y anticipó la posibilidad de iniciativas individuales de hasta US$50.000 millones.

Ahora, el desafío pasa de la aprobación regulatoria a la ejecución. Un proyecto de esta dimensión requiere coordinar perforación, transporte, procesamiento, infraestructura marítima, licuefacción, financiamiento y contratación de proveedores durante varios años. La escala financiera reduce el margen para interrupciones y vuelve determinantes la estabilidad regulatoria, la infraestructura y la continuidad de las condiciones que hicieron posible la inversión.

También será relevante la capacidad argentina para acompañar el crecimiento productivo con infraestructura energética y logística. El aumento de la demanda de bienes, servicios, trabajadores especializados y transporte puede convertirse en un multiplicador económico para las provincias vinculadas con la cadena si existe planificación suficiente para evitar cuellos de botella.

La oportunidad, en ese sentido, excede a YPF y a sus socios. Un programa de US$51.000 millones puede convertirse en una plataforma para ampliar la base industrial argentina si los US$15.000 millones estimados en compras nacionales se traducen en proveedores competitivos, incorporación tecnológica y capacidades exportables.

El proyecto marca, finalmente, un punto de inflexión en la estrategia energética argentina. Vaca Muerta deja de ser solamente una fuente de hidrocarburos para convertirse en el núcleo de una cadena de valor orientada a mercados globales. El paso siguiente será demostrar que esa ventaja geológica puede sostenerse con infraestructura, capital, empleo y proveedores locales.

Si “Argentina LNG” logra avanzar según el cronograma previsto, la puesta en operación de las dos FLNG en 2031 no representará solamente la incorporación de capacidad de licuefacción. Significará la consolidación de un nuevo modelo exportador en el que el gas de Vaca Muerta pueda convertirse en una fuente de divisas de largo plazo y en un motor de inversión productiva para buena parte de la economía argentina.

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Diego Santilli se queda con el sillón de Manuel Adorni en el Directorio de YPF

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El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ocupará otro puesto que quedó vacante tras la salida de Manuel Adorni, quien renunció al Directorio de YPF en junio pasado. El funcionario representará así al Estado mediante la Acción de Oro, que le otorga poder de veto sobre decisiones estratégicas y participación directa en la Asamblea de Accionistas.

También tendrá un voto determinante ante eventuales procesos de fusión, reorganización o privatización de la petrolera.

El Estado conserva el 51% de las acciones de YPF desde la expropiación de la compañía en 2012.

Director de YPF ad honorem

Diego Santilli no percibirá el salario correspondiente al cargo ya que, según se informó oficialmente, ejercerá el cargo ad honorem, tras renunciar a la remuneración correspondiente a esa función.

En efecto, la renuncia a los honorarios como director de YPF es una práctica que se repitió con los últimos jefes de Gabinete que ocuparon la Acción de Oro.

Manuel Adorni asumió como Director Titular Clase A el 31 de enero de 2026, al hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete en reemplazo de Guillermo Francos. Al igual que ahora Santilli, Adorni renunció a los honorarios que le correspondían como director de la petrolera y percibió únicamente el sueldo de funcionario público.

Antes de Adorni, Francos había ocupado ese mismo lugar tras asumir como jefe de Gabinete en mayo de 2024, en reemplazo de Nicolás Posse. Francos también declinó cobrar el sueldo como director y se mantuvo únicamente con sus haberes como funcionario. El propio Posse, primer jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei, había sentado ese precedente al frente del directorio de la petrolera estatal.

Cuánto cobra un director de YPF

Según el balance de YPF, la remuneración promedio de un director ronda los US$954.000 anuales.

El nombramiento se conoció después de que YPF presentara el mejor trimestre de su historia, con una ganancia neta de US$1.205 millones.

La compañía también informó un EBITDA ajustado récord de US$2.804 millones y un crecimiento de 42% en sus ingresos, hasta US$6.574 millones.

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