Los mercados globales profundizan caídas tras el ataque a Irán y el petróleo salta hasta 6%

Bolsas caen y el petróleo salta 6% tras el ataque a Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz.

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La segunda rueda tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán consolidó el clima de aversión al riesgo en los mercados globales. Las bolsas de Europa y Asia volvieron a operar en terreno negativo este martes, mientras el petróleo y el gas aceleraron su escalada ante la confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del suministro mundial de crudo.

En Europa, París cayó 2,15%, Fráncfort 2,78%, Milán 3,21%, Londres 2,02% y Madrid 3,56%. El índice Euro Stoxx 50 se desplomó 4% y el Ibex 35 perdió 5%, su mayor caída en 11 meses, con más de 1000 puntos evaporados en las primeras dos ruedas tras el estallido del conflicto.

En Asia, Tokio retrocedió 3,06%, Hong Kong 1,23% y Seúl 7,24%, tras reabrir luego del feriado del lunes. El impacto no fue homogéneo, pero sí generalizado.

El dato político que atraviesa la reacción financiera es claro: el conflicto dejó de ser un foco regional para convertirse en un factor sistémico. La incógnita ya no es solo militar, sino energética y geoeconómica.

El Estrecho de Ormuz como epicentro del riesgo global

La confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz alteró el eje de la crisis. Por esa vía transita cerca del 20% del suministro global de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción en un shock directo sobre precios y expectativas inflacionarias.

El barril de Brent, referencia para Europa, trepó hasta la zona de los US$82, con un alza cercana al 6%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 5,32% hasta US$75.

El gas amplificó el movimiento. En Europa, los contratos TTF negociados en Países Bajos superaron los 57 euros por MWh, casi el doble que hace un mes. Este martes subieron 30%, tras un salto previo del 40%, en un contexto en el que Qatar mantiene cerrada una planta de gas licuado que representa el 20% de la oferta global transportada por vía marítima.

La energía volvió a ser el canal de transmisión inmediata del conflicto. El mercado descuenta una prima de riesgo estructural mientras persista la incertidumbre sobre la navegación y posibles ataques a infraestructura petrolera.

Volatilidad histórica y señales mixtas en Wall Street

El impacto también se refleja en Estados Unidos. El comportamiento histórico del S&P 500 frente a shocks geopolíticos muestra un patrón: retrocesos iniciales que, en promedio, alcanzan un drawdown del 5% en aproximadamente 22 ruedas de negociación.

En el 68% de los episodios registrados en las últimas ocho décadas, el índice se ubicó en terreno positivo un año después del inicio de las hostilidades, con un rendimiento mediano de 8,4%. El mercado suele recuperar las pérdidas en un plazo medio de 47 días.

La lectura estratégica que circula en el mercado es prudente. Mientras no se configure una recesión global prolongada, vender en el pico del pánico suele resultar contraproducente. Sin embargo, la actual combinación de riesgo bélico y shock energético introduce un elemento adicional: la posibilidad de inflación renovada.

Los bonos del Tesoro estadounidense reflejan esa tensión. La búsqueda de refugio impulsa compras, pero la expectativa de mayores precios de la energía presiona los rendimientos al alza. No hay señal única. Hay fuerzas contrapuestas.

Oro, dólar y diplomacia: los factores a seguir

El flujo de capitales migra hacia el oro y el dólar estadounidense como activos defensivos. La clave de las próximas jornadas estará en dos frentes políticos: la capacidad de China para intervenir diplomáticamente y la rapidez con la que Estados Unidos logre asegurar la libertad de navegación.

Mientras persista la incertidumbre sobre una respuesta terrestre o nuevos ataques a infraestructura energética, la volatilidad será la norma. El mercado ya incorporó el riesgo inmediato; ahora evalúa la duración.

El inicio del tercer mes del año quedó marcado por un shock geopolítico de alto impacto. El tablero financiero global se mueve al ritmo de decisiones militares y diplomáticas. Si el conflicto se contiene, la historia sugiere recuperación. Si se amplía, el canal energético puede transformar la crisis en algo más profundo.

Por ahora, el precio del crudo y el gas funcionan como termómetro. Y el mercado, como siempre, anticipa antes de confirmar.

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