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Presentaron en Misiones un programa que combina educación ambiental, inclusión y economía circular

La iniciativa impulsada por Spire Tea, con KLIMIUK Infusiones como sede de su presentación y la coordinación operativa de la Fundación Male, apunta a fortalecer el trabajo en escuelas rurales. El programa contempla la entrega de calzado y útiles, la reutilización de materiales, la creación de huertas escolares y la reforestación, con un alcance informado de 43 establecimientos y más de 10.000 alumnos.

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La empresa KLIMIUK Infusiones fue sede este lunes 19 de octubre, en Campo Viera, de la presentación de SOLARA, un programa de sostenibilidad promovido por Spire Tea que articula acciones de educación ambiental, inclusión social y promoción de hábitos saludables en escuelas primarias de Misiones, con especial atención a las comunidades rurales.

La propuesta, coordinada en Argentina por la Fundación Male, busca vincular al sector privado con instituciones educativas, municipios y organizaciones locales para desarrollar iniciativas que respondan a necesidades concretas de las comunidades escolares. Según los datos difundidos por sus impulsores, el programa alcanza a 43 escuelas rurales y más de 10.000 estudiantes de la provincia.

El planteo combina asistencia directa con actividades educativas y ambientales. La entrega de materiales escolares y calzado convive con proyectos de reciclaje, producción de alimentos, conservación de la biodiversidad y capacitación de docentes y alumnos. El desafío es que esas acciones no queden limitadas a una asistencia puntual, sino que puedan incorporarse a la dinámica cotidiana de las escuelas y sostenerse en el tiempo.

Durante la presentación, el ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, destacó la importancia de la articulación entre empresas, fundaciones y Estado para atender necesidades sociales. En ese marco, propuso acompañar la entrega de cada par de zapatillas con un paquete de semillas de estación, una iniciativa que, según expresó, podría canalizarse desde el área provincial para sumar herramientas de producción y aprendizaje a la asistencia escolar.

Calzado, útiles y recursos para las escuelas

Uno de los componentes centrales de SOLARA es la inclusión social a través de la provisión de elementos necesarios para la escolaridad. El programa contempla la entrega de 2.500 pares de zapatillas para niños, con la intención de sostener la iniciativa anualmente hasta alcanzar a todos los estudiantes de los establecimientos participantes.

El acceso al calzado tiene una dimensión práctica que impacta en la asistencia y la participación en actividades escolares, incluida la educación física. Durante el encuentro también se mencionaron dificultades que enfrentan algunos alumnos para llegar a sus escuelas, una situación que refuerza la importancia de identificar barreras materiales que condicionan la continuidad educativa.

La iniciativa incorpora, además, un concurso para que los estudiantes diseñen el logotipo del programa. El alumno ganador recibirá una bicicleta todo terreno, mientras que la escuela a la que pertenece obtendrá una inversión de 2.500 dólares para destinar a mejoras edilicias, equipamiento u otras necesidades institucionales. Según se informó durante la presentación, la definición del ganador se comunicaría en los días posteriores al evento.

El esquema busca ampliar la participación de los propios estudiantes en la construcción de la identidad del programa y, al mismo tiempo, generar recursos para las instituciones educativas. La decisión sobre el destino del aporte económico quedará vinculada a las necesidades que identifique la escuela beneficiaria.

Reciclaje para producir mochilas, cartucheras y pilotos

La economía circular constituye otro de los ejes de SOLARA. El programa prevé fabricar anualmente 500 mochilas y 1.000 cartucheras a partir de jeans reciclados, que serán acompañadas por la entrega de útiles escolares. La iniciativa combina así el aprovechamiento de materiales que pueden reutilizarse con la producción de elementos de uso cotidiano para los alumnos.

Durante la jornada también se presentaron pilotos para lluvia confeccionados con materiales plásticos reutilizados, entre ellos sachets. El proyecto apunta a transformar residuos en productos útiles para los estudiantes y ampliar la asistencia a quienes necesitan mejores condiciones para trasladarse hasta los establecimientos educativos.

Uno de los responsables de la confección explicó durante el encuentro las dificultades técnicas que implica trabajar con plástico y tela, pero destacó la intención de sostener el proyecto mediante donaciones y otras acciones que permitan financiar su continuidad. La propuesta procura desarrollar un circuito en el que la recuperación de materiales y la producción de indumentaria se integren a objetivos sociales y ambientales.

La posibilidad de extender la fabricación y entrega de pilotos forma parte de las proyecciones futuras del programa. Su alcance dependerá de la capacidad de producción, los recursos disponibles y la continuidad de los aportes que sostienen el trabajo.

Huertas escolares, árboles frutales y biodiversidad

La promoción de hábitos saludables incluye acciones relacionadas con la producción y el acceso a alimentos. Para este año, SOLARA prevé distribuir más de 200 árboles frutales, entre ellos mandarinos, con el propósito de generar oportunidades de aprendizaje sobre el cultivo y contribuir a la disponibilidad de alimentos en las comunidades educativas.

Además, diez escuelas reciben acompañamiento para desarrollar huertas escolares, mediante herramientas e insumos destinados a producir alimentos para el consumo de sus integrantes. Estas experiencias pueden funcionar como espacios de aprendizaje práctico sobre alimentación, producción, cuidado del suelo y aprovechamiento de los recursos disponibles.

La agenda ambiental incluye también la reforestación con más de 4.000 árboles nativos, de acuerdo con la información proporcionada por los organizadores. El objetivo es contribuir a la conservación de la biodiversidad y promover una mayor conciencia sobre el valor de los ecosistemas locales.

En materia de reciclaje, durante 2025 se instalaron 25 ecopuntos en articulación con municipios. El sistema permite recuperar materiales para su posterior comercialización y destinar los ingresos obtenidos a necesidades de las escuelas participantes. El mecanismo vincula la gestión de residuos con la generación de recursos para las comunidades educativas, aunque su impacto depende de la continuidad operativa y de la participación local.

Capacitación para sostener las prácticas ambientales

La formación de docentes y estudiantes es otro de los pilares de la propuesta. Según los datos difundidos por sus responsables, durante 2025 y 2026 se realizaron más de 50 jornadas de capacitación vinculadas con educación ambiental, sostenibilidad y hábitos saludables. Las actividades alcanzaron a más de 3.500 docentes y a más de 10.000 alumnos de Misiones.

La capacitación busca que los contenidos ambientales se traduzcan en prácticas concretas dentro de las escuelas, desde la separación de residuos y el reciclaje hasta el mantenimiento de huertas y el cuidado de árboles. Para que esos aprendizajes tengan continuidad, resultan relevantes el acompañamiento docente, la disponibilidad de insumos y la articulación con los municipios y otras instituciones del territorio.

El programa se presenta así como una experiencia de cooperación entre actores con responsabilidades y capacidades diferentes. Las empresas aportan recursos y apoyo, la fundación coordina la implementación y las comunidades educativas participan en el desarrollo de las actividades. La participación estatal puede contribuir a ampliar el alcance y vincular las iniciativas con políticas públicas existentes.

El principal desafío será sostener las acciones y evaluar sus resultados en el tiempo: cuántas escuelas mantienen sus proyectos, qué materiales se recuperan, qué mejoras se concretan y cómo se incorporan los hábitos promovidos en la vida cotidiana de los estudiantes.

En un territorio con una presencia significativa de población rural, la articulación de recursos, conocimientos y capacidades locales puede ayudar a responder a necesidades educativas y ambientales. SOLARA busca avanzar en esa dirección mediante proyectos que combinan inclusión, aprendizaje y aprovechamiento de materiales, con el objetivo de que los beneficios alcancen a las escuelas y permanezcan en sus comunidades.

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