Novedades en el panorama electoral

En los últimos días se produjeron algunas novedades en el mapa pre-electoral, que algo nos dicen sobre cómo se organizará la oferta de candidatos de cara a las PASO. Entre otros sucesos, De la Sota declinó su postulación en Córdoba, Lousteau se divorció -aparentemente, sin retorno- del PRO capitalino, Daniel Scioli se desdibuja en la provincia, Cristina Kirchner admitió que podría participar, Randazzo insiste, y Elisa Carrió condicionó su permanencia en el oficialismo. Todos los actores importantes del comicio han movido fichas.

A menos de un mes del cierre de listas, y a poco más de dos meses de las primarias, hoy sabemos lo siguiente:

– Cambiemos arranca la campaña con ventaja. El presidente Macri tiene buenos niveles de popularidad y aprobación de gobierno. Y también los tienen el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y la gobernadora María Eugenia Vidal; de hecho, estos últimos gozan -en sus respectivos distritos- de niveles de aprobación e imagen positiva aún mejores que los del Presidente. Asimismo, Cambiemos es la marca política con mayor intención de voto de la Argentina: 38% a nivel nacional. Consistentemente con este punto de partida favorable, el oficialismo solo presentará listas únicas en las elecciones primarias del 13 de agosto: su planteo será la nacionalización de la elección, con un discurso unificado y candidatos que sean representantes del Presidente en las listas. La excepción sería Elisa Carrió, si es que finalmente lidera la lista de Cambiemos en la Ciudad: la famosa diputada es prácticamente la única voz disonante del oficialismo, que pone bolillas negras a ciertas decisiones del Presidente y, por momentos, condiciona su permanencia en el oficialismo a que sus demandas sean atendidas. Ella es plenamente consciente de que Cambiemos no puede darse el lujo de una ruptura. Pero aun así, en caso de que ella lidere la oferta de Cambiemos en la Ciudad, el PRO intentará retener el control de la campaña -hasta donde pueda. Macri ya lanzó a rodar el nombre de su candidato a senador bonaerense, Esteban Bullrich, esperando a saber si cuenta con la instalación suficiente: el dato saliente es que se trata de un ministro del gabinete nacional, y no una figura asociada a una “provincialización” de la elección.

– El peronismo, en cambio, aún debate formatos y estrategias, pero Cristina Kirchner se consolida como un actor protagónico. Cristina Kirchner, quien tiene más votos que otras opciones, y pretende que el peronismo en la provincia de Buenos Aires tenga una sola lista y un discurso unificado frente al oficialismo. Tiene varios argumentos de su lado, y uno de ellos es que hacer una PASO cuesta plata, y al peronismo hoy no le sobran recursos. Quien sigue decidido a competir contra ella en las primarias es Florencio Randazzo. Que haya una segunda lista peronista es el escenario preferido de Cambiemos -la fragmentación del peronismo es vital paria el triunfo cambiemita- y también de muchos intendentes del PJ, que pueden maximizar la cantidad de concejales. En una entrevista televisiva por C5N del 25 de mayo, Cristina Kirchner admitió que podría ser candidata, y presentó un conjunto de propuestas fuertemente críticas de la política económica de Dujovne y Sturzenegger. Habló de emergencia alimentaria y farmacológica, con regulación de precios “en toda la cadena de valor”; también habló de reversión de los aumentos tarifarios en servicios públicos, y de revisar la deuda emitida desde que Macri llegó al gobierno. Si Cristina Kirchner llegara al Senado, no solamente ocuparía un lugar destacado dentro del bloque peronista por el peso propio de su persona, sino que también podría liderar muchas iniciativas legislativas que podrían limitar la política económica del Presidente. Algo así como lo que pasó con el Grupo A del año 2009.

– La “Tercera Vía” dio algunos pasos, pero no termina de constituirse como tal. Lo más relevante de los últimos días fue el lanzamiento definitivo de Martín Lousteau en la Ciudad. Paralelamente, Sergio Massa y Margarita Stolbizer hicieron lo propio en la provincia de Buenos Aires. Allí, Massa y Stolbizer dijeron que buscarán acercamientos programáticos con Lousteau, pero aclarando que pertenecen a espacios políticos diferentes. Lousteau es aliado de los socialistas porteños, que son fines a Stolbizer y están emparentados con los socialistas santafesinos. Pero el partido que lideran Binner, Bonfatti y Lifschitz rechaza una alianza con Massa. A su vez, Massa tiene un acuerdo con De la Sota -fueron aliados en las elecciones de 2015- pero Schiaretti y Rogelio Frigerio lograron que De la Sota se baje de la campaña, y que el cordobecismo tenga una participación “de baja intensidad” en las elecciones nacionales. Todos los actores de la “Tercera Vía” (Massa, Stolbizer, De la Sota, Lousteau, el PS santafesino) están vinculados, pero no son capaces de conformar un frente electoral nacional. Esto beneficia a Cambiemos, pero no quita que cada una de estas fuerzas pueda hacerle daño al oficialismo nacional en sus respectivos distritos.

En suma, Cambiemos arranca con ventajas, pero enfrenta incertidumbres y dilemas aún no resueltos en esta elección de dos tramos (PASO el 13 de agosto, general el 22 de octubre) que tendrá gran incidencia en el rumbo de su gobierno para 2018 y 2019. Quedan por delante diversos interrogantes, cuya evolución deberemos monitorear en las próximas semanas:

– ¿Los candidatos de Cambiemos podrán capitalizar los niveles de popularidad y aceptación de Macri, Larreta y Vidal? El comando electoral cambiemita parte de este convencimiento, y es probable que así suceda, pero conviene recordar que la historia no es tajante al respecto. ¿Cambiemos, como coalición electoral, se mantendrá unida? Los riesgos de ruptura son bajos, pero el malestar en algunos dirigentes radicales, las acusaciones de Carrió contra funcionarios macristas y el pase de Lousteau a la oposición son señales de alerta.

– ¿El peronismo logrará unirse, y aceptará sin reticencias una candidatura de CFK en la provincia de Buenos Aires? La ex Presidenta no solo tiene un buen caudal de votos, sino que representa opciones de política económica más heterodoxas que el resto de los dirigentes peronistas; entre CFK, Magario y Randazzo el peronismo se debatirá hasta el final, y decidirá en función de qué candidatura garantice mejores resultados electorales.

– ¿La “Tercera Vía” podrá construir una alianza nacional? Las probabilidades lucen bajas, porque no hay un liderazgo claro y porque los gobiernos provinciales de Córdoba y Santa Fe no parecen proclives a meterse en una empresa tan ambiciosa. Pero no hay que descartar que prospere un entendimiento entre Massa, Stolbizer y Lousteau.

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