Progresar bajo ajuste: el poder adquisitivo de las becas cayó 44% y hay 500 mil jóvenes menos
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El ajuste llegó a las becas: el Gobierno recortó medio millón de beneficiarios de Progresar y redujo 90% el presupuesto en términos reales
En apenas 15 meses, la administración de Javier Milei redujo drásticamente el alcance del Programa Progresar: 500 mil jóvenes menos acceden al beneficio y el poder adquisitivo cayó un 44%. Para 2025 se proyecta otro recorte del 18%.
Caída en la cobertura y en el poder de compra
El Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina (Progresar) atraviesa su mayor ajuste desde su creación en 2014. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde la asunción de Javier Milei el número de beneficiarios se redujo en 500 mil personas, al tiempo que el presupuesto del programa cayó un 90% en términos reales.
En paralelo, el poder adquisitivo de las becas se derrumbó un 44% en los últimos 15 meses. El congelamiento nominal del beneficio frente a una inflación acumulada superior al 270% explica este deterioro.
Proyección 2025: menos fondos, menos estudiantes
De acuerdo al CEPA, el Presupuesto 2025 prevé una caída adicional del 18% en términos reales, lo que sugiere que el ajuste continuará. Aunque la meta oficial declara que se alcanzará a 1,5 millones de beneficiarios, durante 2024 solo un millón accedió efectivamente a las becas, pese a que el presupuesto era mayor.
El recorte no solo afecta la cantidad de estudiantes, sino también el volumen real de la ayuda que reciben: si se pretendiera recuperar el valor real de abril de 2015, cada beca debería ser de $127.186 mensuales. En cambio, los beneficiarios cobraron apenas $35 mil, lo que implica una licuación histórica.
Qué es Progresar y a quiénes alcanza
El programa fue lanzado en 2014 como una política de inclusión educativa. Consiste en una transferencia monetaria mensual para jóvenes de entre 18 y 24 años, cuyo grupo familiar no supere un salario mínimo. El objetivo es fomentar la finalización de estudios secundarios, terciarios, universitarios o de formación profesional.
Actualmente, existen tres líneas activas:
- Progresar Obligatorio: para terminar el secundario.
- Progresar Superior: para educación terciaria y universitaria.
- Progresar Trabajo: para cursos de formación laboral.
Ajuste estructural y cambio de prioridades
El informe del CEPA destaca que, en términos históricos, el componente presupuestario de Progresar acompañó —en mayor o menor medida— los ciclos económicos y las prioridades gubernamentales. Sin embargo, entre 2019 y 2025 la caída fue constante, en especial en el primer año de la administración Milei, marcada por una lógica de reducción drástica del gasto social.
En términos políticos, la licuación del programa se inscribe dentro de un plan más amplio de ajuste fiscal basado en la contracción del gasto público. El mensaje de las autoridades es claro: el equilibrio fiscal se antepone a la cobertura social.
La fuerte contracción del programa Progresar no solo afecta el presente educativo de cientos de miles de jóvenes, sino también su proyección laboral y económica futura. Con becas que no alcanzan para cubrir gastos mínimos y una cobertura cada vez más restringida, el acceso igualitario a la educación vuelve a ser una deuda pendiente en la agenda del Estado.
