Quirno prometió abrir el 80% del comercio mundial y presentó a Malvinas como una batalla económica
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
La diplomacia argentina dejó de pensarse solamente en términos de comunicados, cumbres y declaraciones formales. Bajo el Gobierno de Javier Milei, la Cancillería pretende convertirla en una herramienta económica: abrir mercados, atraer inversiones, proteger exportaciones y utilizar el potencial energético y minero del país como instrumento de poder.
Ese fue el eje de la exposición del canciller Pablo Quirno durante el almuerzo de cierre del Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, realizado en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú. Ante empresarios y referentes del sistema financiero, el funcionario presentó la apertura internacional como una segunda etapa del programa económico, posible -según argumentó- después de haber estabilizado las principales variables macroeconómicas.
“El orden es lo que nos hace ganar la batalla de la credibilidad, de la confianza y de la previsibilidad”, sostuvo.
Quirno aseguró que la Argentina pasó de comerciar, mediante sus acuerdos vigentes, con economías que representaban apenas el 10% del producto bruto interno mundial a cubrir alrededor del 30%. El objetivo oficial es llegar rápidamente al 50% y alcanzar el 80% al finalizar un eventual segundo mandato de Milei, en 2031.
La estrategia combina acuerdos comerciales, desregulación interna, defensa de mercados y valorización de activos estratégicos. En esa ecuación aparecen la energía, la minería y la producción de alimentos, pero también la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas.
El canciller comenzó su discurso recordando el punto de partida del Gobierno: inflación elevada, reservas internacionales negativas, falta de confianza y la posibilidad de una crisis terminal.
En ese contexto, destacó la decisión de Milei de mantener el rumbo aun en los momentos de mayor incertidumbre política.
“Las negras juegan y tratan de embarrar la cancha, pero el Presidente siempre mantuvo sus convicciones intactas”, afirmó.
Quirno señaló que el equilibrio fiscal y la estabilidad macroeconómica permitieron comenzar a ejecutar proyectos que, dos años atrás, no tenían condiciones de financiamiento. Puso como ejemplo el proceso de concesión de rutas: sin estabilidad, costo de capital razonable y previsibilidad, explicó, ningún inversor podía calcular adecuadamente la relación entre riesgo y retorno.
La misma lógica se aplica a la política exterior. Para abrir mercados no alcanza con una negociación diplomática: también deben existir productores preparados para exportar, certificaciones sanitarias, reglas claras y capacidad para sostener los contratos.
“Nosotros estamos para generar las condiciones necesarias para que el sector privado invierta, produzca, emplee gente, disponga de sus ganancias y pueda avanzar en el crecimiento del país”, definió.
Quirno presentó como uno de los principales logros del Gobierno la ampliación del acceso comercial de la Argentina. Mencionó los acuerdos entre el Mercosur y la Unión Europea, Singapur y la Asociación Europea de Libre Comercio, conocida como EFTA, además del proceso de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico.
Según sus cifras, durante el último año fueron abiertos 24 mercados nuevos y se concretaron 268 reaperturas para productos argentinos.
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ocupó un lugar central. Quirno recordó que demandó 26 años de negociaciones y sostuvo que la administración de Milei consiguió firmarlo, obtener su primera aprobación dentro del bloque y ponerlo provisionalmente en vigencia desde el 1 de mayo.
El desafío, explicó, era que la oportunidad encontrara preparados a los exportadores. Como ejemplo, señaló que los productores argentinos agotaron en apenas diez horas el cupo anual de miel habilitado por el acuerdo. La cuota fue cubierta principalmente por producción de Concordia y otras zonas de Entre Ríos.
“Lo mismo pasó con los huevos y con el arroz. Había estabilidad económica, pero también un proceso de desregulación que permitió conseguir las aprobaciones y certificaciones necesarias. Cuando el acuerdo entró en vigencia, estábamos listos”, afirmó.
Para una provincia exportadora como Misiones, atravesada por la necesidad de ampliar los destinos de la yerba mate, el té, la madera y otros productos regionales, la apertura de mercados aparece como una oportunidad. Sin embargo, el canciller no hizo anuncios específicos para esas cadenas productivas durante su paso por Iguazú.
Quirno advirtió que firmar acuerdos constituye apenas el primer paso. La nueva etapa consiste en defender activamente los mercados conquistados.
Relató que, cuando comenzaba a implementarse el entendimiento con el Mercosur, la Unión Europea clasificó a la soja argentina como producto de alto riesgo. La decisión podía afectar severamente las exportaciones de biodiésel.
La Cancillería trabajó entonces con las provincias y el sector privado para presentar datos sobre el sistema productivo argentino. Según Quirno, la evidencia consiguió que las autoridades europeas retiraran la objeción.
“Estamos desacostumbrados porque nunca habíamos pasado por este proceso. No alcanza con anunciar que abrimos un mercado: después hay que defenderlo”, sostuvo.
El funcionario afirmó que los resultados también desmienten las advertencias sobre una supuesta falta de competitividad cambiaria. Aseguró que la Argentina registra los niveles de exportación más altos de su historia, tanto en cantidades como en divisas obtenidas.
Energía y minería: “Dos nuevas pampas”
El canciller describió la transformación energética como uno de los cambios estructurales de la economía. Recordó que, pocos años atrás, el país registraba un déficit energético de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares. Para este año, en cambio, proyectó un superávit cercano a los 10.000 millones.
“En dos o tres años vamos a estar en el nivel de exportaciones promedio del sector agroexportador. Vamos a tener una nueva pampa”, aseguró.
La segunda “pampa” será la minería. Quirno contrastó los 60.000 millones de dólares anuales que exporta Chile en minerales con los aproximadamente 6.000 millones de la Argentina, pese a compartir la misma cordillera.
“No es que todos los minerales cayeron del lado chileno. Nosotros tenemos los recursos naturales y el capital humano. Lo que siempre nos faltó fue generar las condiciones necesarias”, explicó.
La herramienta elegida para cerrar esa brecha es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Según Quirno, ya existen 25 proyectos aprobados con compromisos de inversión por alrededor de 55.000 millones de dólares, mientras que la cartera completa en evaluación llega a 155.000 millones.
El régimen busca garantizar previsibilidad a emprendimientos cuyo retorno excede ampliamente un período presidencial. Una mina iniciada después de diciembre de 2023, ejemplificó, difícilmente habría comenzado a producir durante el primer mandato de Milei. Sin garantías de continuidad, esa inversión no se habría concretado.
“El equilibrio fiscal es el que al final del día da seguridad jurídica, porque evita la necesidad de meterse en los contratos entre privados”, planteó.
Malvinas: hacer elegir a las petroleras
Quirno vinculó directamente la valorización de Vaca Muerta, la minería y los demás activos argentinos con la nueva estrategia sobre las Islas Malvinas.
La Ley 26.659 permite sancionar a las petroleras que operan en las islas sin autorización argentina y les prohíbe desarrollar actividades en el territorio continental. El problema, explicó, es que cuando la norma fue sancionada Vaca Muerta todavía no tenía el valor económico actual. Las compañías no perdían demasiado al quedar excluidas del mercado argentino.
El Gobierno pretende cambiar esa ecuación.
“Van a tener que elegir entre invertir en un territorio disputado, con licencias ilegales, o venir a la Argentina, con seguridad jurídica y una potencialidad de negocios mucho mayor”, advirtió.
El decreto reglamentario anunciado por Milei busca acelerar las sanciones no solamente contra las operadoras petroleras, sino también contra sus proveedores de servicios financieros, seguros, logística y asistencia técnica.
Según el canciller, cerca de 180 compañías ya fueron notificadas de que deberán elegir entre mantener sus vínculos con las operaciones en Malvinas o acceder al mercado argentino.
La declaración jurada exigida a quienes pretendan ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones incluirá la obligación de informar que no se encuentran en infracción a la legislación sobre hidrocarburos en las islas.
Quirno anticipó además que el Ejecutivo enviará al Congreso una reforma de la Ley 26.659 para ampliar las sanciones y, al mismo tiempo, crear un mecanismo de salida para las empresas que abandonen las actividades consideradas ilegales.
La legislación actual, reconoció, castiga a las compañías, pero no les ofrece incentivos para corregir su conducta. La nueva norma buscará que puedan regresar al sistema si desisten de operar en las islas sin autorización argentina.
El segundo componente de la estrategia será la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego. Quirno sostuvo que el proyecto llevaba años en carpeta, pero que nunca había contado con recursos suficientes.
El ordenamiento de las cuentas públicas permitió, según explicó, generar el espacio fiscal necesario sin abandonar la regla del déficit cero.
“Hoy compramos el espacio fiscal para poner recursos directamente en una base naval estratégica. Eso también es algo novedoso, que no se pudo hacer nunca”, afirmó.
La base permitirá reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur, mejorar la logística hacia la Antártida y ampliar la capacidad para custodiar los recursos naturales de la zona.
El canciller insistió en que no se trata de medidas aisladas ni adoptadas “a la marchanta”, sino de una estrategia coordinada que combina herramientas diplomáticas, jurídicas, económicas y financieras.
Definió ese enfoque como una “diplomacia ejecutiva” y aseguró que sus primeros efectos ya podían observarse en la cotización bursátil de las compañías vinculadas con las operaciones en Malvinas.
La advertencia a Chile
La estrategia también alcanza a los países vecinos que ofrecen apoyo logístico a las actividades económicas desarrolladas en las islas.
Quirno reveló que el tema fue planteado durante una conversación entre Milei y el presidente de Chile. Según explicó, la Argentina cuestionó la asistencia chilena en materia de hidrocarburos, pesca y logística a las empresas que operan en Malvinas.
El comunicado posterior al encuentro, dijo, reconoció la preocupación argentina y abrió una instancia de revisión.
Para el canciller, la posibilidad de condicionar esas decisiones deriva del nuevo peso económico del país. La Argentina necesita del mundo, afirmó, pero el mundo también comienza a necesitar de la Argentina como proveedor confiable de alimentos, gas, petróleo y minerales críticos.
Quirno ratificó el alineamiento geopolítico del Gobierno con Estados Unidos e Israel y la decisión de insertar a la Argentina dentro del bloque occidental.
“Está muy claro con quién comerciamos, cómo comerciamos, de dónde vienen las inversiones y por qué hacemos lo que hacemos”, señaló.
El funcionario también celebró el giro político registrado en varios países latinoamericanos y atribuyó parte de ese movimiento a la influencia regional de Milei. Mencionó los cambios de signo en Bolivia, Honduras, Costa Rica, Colombia, Chile y Perú, y expresó su deseo de que Brasil y México sigan el mismo camino.
“Si uno tiene la mejor casa, pero todo el barrio está lleno de problemas, es mucho más difícil que las inversiones se animen a venir”, graficó.
Quirno sostuvo que la Argentina respalda a los gobiernos regionales que defienden “las ideas de la libertad” y mencionó la asistencia brindada a Bolivia frente a un intento de desestabilización.
“Las negras también juegan y no van a dejar de tratar de voltear lo que se está haciendo de manera incipiente en la región”, afirmó.
El canciller cerró su presentación con un mensaje de continuidad política. Dijo que al Gobierno le queda un año y cuatro meses de mandato, pero se mostró confiado en que contará con otros cuatro años para profundizar las reformas.
“Nosotros estamos confiados en que nos quedan cinco años y cuatro meses de gobierno. En ese período vamos a ver cambiada la Argentina de una manera impresionante”, pronosticó.
Aseguró que el equipo nacional se mantiene unido, que conserva vínculos permanentes con los gobernadores y que las alianzas legislativas permitieron acelerar el programa después de las elecciones de 2025.
La Argentina, resumió, comenzó el Gobierno de Milei con apenas el 10% del Senado, el 15% de Diputados y ningún gobernador propio. Pese a esa debilidad inicial, consiguió aprobar la Ley Bases y luego avanzar con la modernización laboral, la inocencia fiscal, la reforma de la legislación sobre glaciares, la Carta Orgánica del Banco Central y distintos acuerdos internacionales.
Para Quirno, el proceso ya construyó cimientos suficientes para resistir las crisis externas y la incertidumbre electoral.
“El cambio a esta altura es irreversible”, sentenció.
