Quita de subsidios y tarifas más caras: cómo se preparan hogares y administraciones para un verano de boletas recargadas
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Los servicios que se consumen en todos los hogares tienen diferentes porcentajes de reajuste en el primer mes del año. A partir del 1 de enero de 2026, las boletas de electricidad y gas natural presentarán una suba del 2,5%; mientras que el servicio de agua potable en la región metropolitana tendrá un alza del 4%.
En este contexto, administraciones de consorcios, clubes de barrio, complejos deportivos y espacios que dependen fuertemente del consumo energético están empezando a buscar alternativas para amortiguar el impacto. La agenda se corre hacia la eficiencia, la gestión inteligente y la posibilidad de recortar desperdicios sin resignar funcionamiento.
Dentro de ese movimiento aparece una camada de soluciones tecnológicas que se volvió más visible a partir del anuncio de la quita de subsidios.
Un ejemplo es Simple Domótica, desarrollada por Simple Solutions, que permite automatizar el uso de luces y espacios. Por ejemplo, permite reservar una cancha, encender sus luces desde una app, sin intervención de terceros.
La ventaja principal para clubes y administraciones es la trazabilidad del consumo, el control de gastos y la reducción del uso innecesario de luminarias, algo que empieza a tener otro peso cuando cada kilovatio sube.
No es la única herramienta del mercado, pero sí una que muestra menos operación manual, más control de datos y un enfoque que prioriza ahorro y eficiencia en tiempos en los que las tarifas dejan de estar amortiguadas por el Estado.
Martín Eliçagaray, especialista en Tecnología aplicada a la Propiedad Horizontal y Founder de Simple Solutions, señaló que “Las boletas llegarán más abultadas. La pregunta, ahora, es quién se prepara mejor para enfrentar el cambio. Probablemente, sean quienes ajusten su modo de consumo antes de que la factura llegue”.
También advirtió que “el problema no pasa solo por el aumento, sino por la falta de información que tienen muchas administraciones sobre su propio consumo. Cuando no se mide, no se gestiona. Y cuando no se gestiona, se paga de más. La eficiencia empieza por saber exactamente qué, cuándo y cuánto se está usando”.
