Rosamonte, el legado que se mantiene firme y la búsqueda de nuevos mercados

José Hreñuk, uno de los líderes de la nueva generación yerbatera, con la misión de mantener el legado que convirtió a Rosamonte en una de las principales marcas de Misiones y del país. Con la visión de Ramón “Nene” Hreñuk, Rosamonte es más que yerba y se transformó en una empresa de agroalimentos que cada día capta más mercados.

“Somos una empresa familiar desde hace 55 años. Nos dedicamos en mayor medida a la producción de yerba mate, pero tenemos té, piscicultura, ganadería, forestación. Tuvimos un par de años difíciles, pero no como el año difícil que tuvieron los del sector turístico, gastronómico o de servicios: Al ser de primera necesidad, no paro un día la empresa. De la plantilla de empleados, que son 650, un 10% estuvo dispensado, por edad, por enfermedad preexistente, esas 60, 70, personas en su mayoría tuvimos que reemplazarlas, recién el mes pasado se terminaron de reincorporar”, cuenta Hreñuk en una entrevista concedida a Economis después del debate con otros empresarios misioneros.  

La presencia de don Nene todavía se hace sentir. En febrero hará tres años de su muerte. “Fue muy duro para todos, sobre todo en lo personal, se lo extraña todos los días. Él nos fue enseñando, delegando, hace quince, 20 años, que estamos en la empresa. Fue un cambio fuerte en lo emocional”, lo recuerda José. 

El ejecutivo sostiene que el último ciclo fue bueno para la economía yerbatera. “Tuvimos un año bueno. Cuando digo un año, digo 2020-2021, la industria de la yerba no dejó de trabajar ni un día. Hubo problemas, incertidumbres, protocolos, sobrecostos, de 650 empleados, 70 licenciados por edad, hubo que suplir todas esas personas, los protocolos tuvieron su costo, pero pudimos trabajar, que no es poca cosa. Peor la pasaron la gastronomía, el turismo y otras regiones del país, que estaba todo cerrado y no podían producir”, analizó.

¿Pudieron sostener todo el empleo?

Todo, todos, ninguna persona quedó sin trabajo. Tuvimos que tomar gente y pagar 70 sueldos adicionales todos los meses. 

Hreñuk ratifica que seguirán apostando a los agroalimentos. “El fuerte siempre fue la yerba, pero la pisciultura tiene muy buena aceptación. En la pandemia se derivó la parte de hotelería y gastronomía a los supermercados, se cambió rápido el canal comercial, así que no hubo impacto. También tenemos té, secaderos, té envasado y a granel, forestación, ganadería extensiva”, enumera.

Para Rosamonte es importante cuidar el mercado en un negocio que se volvió ultracompetitivo entre las principales marcas. La de Apóstoles “está en cuarto o quinto lugar dependiendo del mes, sosteniendo las ventas, acompañando a la producción”.  En el año terminó cuarta entre las misioneras, con 15,6 millones de kilos en el mercado interno, sin contar exportaciones. 

“Seguimos trabajando con mucha prudencia y precaución”, señala Hreñuk.

Rosamonte tiene una política particular. Pese a ser uno de los gigantes del mercado, tiene relativamente poca yerba. Compra mucho en la zona sur y por eso también mueve la economía de la región. “Nos abastecemos de la hoja verde de más de 800 productores, que nos entregan a nosotros, de tres hectáreas, 100 hectáreas, 10 hectáreas, es decir, de todo tipo. Hace 3, 4 años se pagaba a 90 días, en 2021 y 2020, el productor bajaba la yerba e iba a la oficina y quería cobrar al contado. Las empresas grandes tuvimos que ir al banco para poder cubrir la necesidad de hoja verde, para pagar prácticamente de contado y al precio que el productor quería. Pero pudimos trabajar, control de precios de por medio, nosotros ya venimos desde hace muchos años con Precios Máximos, Precios Cuidados, hay una amplia gama de precios, como la empresa es grande casi todas están en esos programas. Lo bueno, es que, con toda la incertidumbre, los problemas que todos pasaron, no dejamos de pagar un día, la cadena de pagos está bastante complicada, pero se cobra, se sigue con clientes de siempre, estamos”, define.

¿Cuáles son las expectativas para el año que se inicia?

Hay variables que nadie está sabiendo, el tipo de cambio influye en importaciones y exportaciones, tarifas, precio de combustible. Para proyectar no hay datos concretos. Tratamos de mantener la actividad en los niveles que estamos hoy, tenemos capacidad ociosa y podemos producir más en algunos sectores. En otros no, en piscicultura, estamos trabajando al límite. Pero es una empresa familiar con un rumbo claro. Somos siete primos, cada uno con sus responsabilidades. Nene y Negro, Doña Marta y Marisa, nos marcaron eso, los pilares de la empresa.

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