Sarmiento y Colón: la esquina recobrará brillo con un nuevo Duomo
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Hay esquinas que son apenas una intersección de calles y otras que forman parte de la memoria de una ciudad. El cruce entre Sarmiento y Colón pertenece a esta segunda categoría.
Frente al antiguo Hotel Savoy, durante décadas fue uno de esos puntos donde se cruzaban el comercio, la vida cotidiana y las conversaciones de una Posadas que tenía en el microcentro buena parte de su pulso social. Por allí pasaron comercios que todavía sobreviven en el recuerdo de varias generaciones: la Cigarrería Londres, la Tabaquería Alabarda, la Joyería y Relojería París y la tradicional revistería Lezcano.

El edificio, que durante años perteneció a la familia González, fue testigo de aquella época en la que el entorno del Savoy constituía uno de los lugares de encuentro de los posadeños. Después llegaron los cambios comerciales, nuevas centralidades urbanas y un progresivo apagamiento de algunos sectores históricos del centro.
Ahora, la esquina se prepara para comenzar otra historia.
La propiedad fue adquirida por el empresario Omar Closs, quien decidió recuperar el inmueble con una premisa que condicionó todo el proyecto: modernizarlo sin borrar su identidad.
La obra fue rediseñada cuidando especialmente la apariencia original del edificio. No se trató simplemente de aprovechar un terreno estratégico para levantar una construcción nueva, sino de conservar la imagen de una esquina reconocible para los posadeños y, al mismo tiempo, adaptarla a nuevos usos comerciales y residenciales.

El proyecto incorpora locales comerciales en la planta baja y departamentos destinados al alquiler en los niveles superiores. Pero el corazón de la recuperación estará precisamente sobre la esquina.
Allí abrirá, en poco más de un mes, una heladería Duomo, que tendrá una particularidad: no funcionará bajo el modelo de franquicia, sino que será administrada directamente por la propia empresa de Carlos Lancioni.
La elección de Duomo no apareció cuando la obra ya estaba terminada. Por el contrario, estuvo incorporada desde la concepción misma del proyecto.
Fue Closs quien le propuso personalmente a Lancioni instalar la heladería en ese lugar y, a partir de ese acuerdo, buena parte de la intervención del inmueble se realizó pensando específicamente en el futuro local. La arquitectura, la distribución y la recuperación de la planta baja tuvieron en cuenta desde el inicio el funcionamiento de la heladería.
La apuesta excede, por eso, la apertura de un nuevo comercio.
El objetivo es que la actividad gastronómica vuelva a generar movimiento sobre una esquina que durante décadas fue sinónimo de encuentro. Mesas, circulación de personas y actividad durante una franja horaria más extensa pueden producir un efecto que muchas veces las grandes intervenciones urbanísticas no consiguen: devolver peatones a una cuadra.
La llegada de Duomo también se inscribe en el proceso de crecimiento que viene atravesando la empresa misionera.
La firma encabezada por Carlos Lancioni viene ampliando su presencia comercial y recientemente extendió sus operaciones fuera de Misiones, con la apertura de un local en Corrientes capital y en Formosa, donde por primera vez estará la marca.
La nueva heladería de Sarmiento y Colón tendrá, sin embargo, un componente diferente por su ubicación y por la decisión de gestionarla directamente.
No será un local más dentro de una expansión territorial. Estará instalado en uno de los inmuebles históricos del microcentro posadeño y frente a otro edificio inseparable de la memoria urbana de la capital provincial: el antiguo Hotel Savoy.
Ese diálogo entre ambos edificios puede convertirse también en parte del atractivo de la propuesta.
Porque durante muchos años la esquina tuvo brillo precisamente por lo que ocurría alrededor de ella. El Savoy aportaba huéspedes, reuniones y movimiento; los comercios cercanos completaban un pequeño ecosistema urbano en el que convivían hoteles, tabaquerías, joyerías, revistas, cafés y negocios tradicionales.
El tiempo modificó aquel paisaje. El hotel cerró, algunos comercios desaparecieron y el centro de Posadas fue desplazando parte de su actividad hacia otras zonas. Sin embargo, la recuperación de edificios y la llegada de nuevas propuestas gastronómicas comenzaron a producir un movimiento inverso en algunos puntos del casco histórico.
