Actividad Económica

Autos 0 km: enero cerró con 66.080 patentamientos

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Aunque el patentamiento de vehículos 0 km registró una baja interanual en enero, el arranque de 2026 dejó señales positivas para el sector automotor. Con 66.080 unidades registradas, se trató del mejor enero de los últimos ocho años, impulsado por una fuerte recuperación mensual y expectativas de mayor actividad a lo largo del año, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

La dinámica del mercado automotor volvió a mostrar contrastes en el inicio de 2026. De acuerdo al informe oficial difundido por ACARA, durante enero se patentaron 66.080 vehículos, lo que representa una caída del 4,9% interanual frente a las 69.520 unidades registradas en enero de 2025. Sin embargo, en la comparación mensual, el salto fue significativo: frente a diciembre de 2025, cuando se habían patentado 24.079 unidades, el crecimiento alcanzó el 174,4%.

Un enero en baja interanual, pero el mejor en ocho años

Pese a la contracción frente al mismo mes del año pasado, el sector destaca el nivel de actividad alcanzado. El presidente de ACARA, Sebastián Beato, subrayó que el desempeño de enero debe leerse en clave estructural y no solo coyuntural.

Con un día hábil menos, el año se inicia prácticamente con el mismo nivel de actividad del año anterior, y eso es una buena noticia ya que se trata de los mejores eneros de los últimos 8 años”, afirmó el titular de la entidad que nuclea a los concesionarios oficiales de todo el país.

El dato adquiere relevancia en un contexto en el que el mercado automotor venía de un cierre de año con niveles históricamente bajos de patentamientos mensuales, lo que explica en parte la fuerte recuperación respecto de diciembre. La estacionalidad propia del inicio del año, sumada a una mayor normalización de la operatoria comercial, contribuyó a explicar el repunte.

Proyecciones para 2026: financiamiento, estabilidad y carga impositiva

Más allá de la foto de enero, el sector proyecta un 2026 de crecimiento progresivo. Desde ACARA anticipan un año “de menor a mayor”, con una expansión que podría superar el 5% interanual.

Proyectamos un año que irá de menor a mayor y que finalizará con un crecimiento superior al 5%, cercano a las 640.000 unidades”, sostuvo Beato. En ese sentido, identificó tres factores clave para sostener la recuperación: el financiamiento, la estabilidad macroeconómica y el rol del Estado.

Según el presidente de la entidad, “será clave el rol que siga jugando la financiación, con tasas que tienden a seguir bajando”, en un escenario donde el acceso al crédito resulta determinante para la demanda de vehículos nuevos. A esto se suma la expectativa de continuidad de “una economía estabilizada” y la necesidad de que el sector público acompañe el proceso.

Un Estado que haga su aporte para estimular la actividad, acompañando este buen momento con medidas fiscales que reduzcan la carga impositiva”, completó Beato, marcando uno de los reclamos estructurales del sector automotor.

Impacto para el mercado

El comportamiento del patentamiento en enero tiene implicancias directas sobre la cadena automotriz, que incluye concesionarios, terminales, autopartistas y servicios asociados. El fuerte repunte mensual sugiere una recomposición del flujo comercial tras el cierre de 2025, mientras que la leve baja interanual refleja un mercado aún sensible a las condiciones macroeconómicas.

Para los concesionarios, el dato de enero funciona como un piso alto en términos históricos, lo que refuerza el optimismo de cara al resto del año. En paralelo, el foco está puesto en la evolución de las tasas de interés, la estabilidad de la demanda y eventuales definiciones en materia fiscal que puedan impactar en el precio final de los vehículos.

SIOMAA. Informe de Mercado enero 2026 by CristianMilciades

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La economista Dal Poggetto alertó por el impacto del programa económico en la clase media

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La economista Marina Dal Poggetto sostuvo que, en el actual programa económico, “la variable de ajuste es el salario de la clase media” y remarcó que el Gobierno prioriza el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad. En un diagnóstico crítico, advirtió sobre la pérdida de poder adquisitivo, el deterioro del consumo y las dificultades crecientes del sector industrial, en un contexto de apertura comercial, tarifas elevadas y competencia importada.

Salarios, tarifas y consumo: el nuevo eje del ajuste

En declaraciones a Radio Rivadavia, la directora de la consultora Eco Go, Marina Dal Poggetto, trazó un análisis del actual esquema económico y afirmó que “la variable de ajuste es el salario de la clase media”, en contraste con el modelo anterior, donde el control de tarifas funcionaba como amortiguador del impacto inflacionario sobre los ingresos.

“El gobierno anterior pisaba las tarifas para que la gente pagara bienes caros. Ahora, con tarifas altas, si los precios de los bienes no comprimen, la variable de ajuste termina siendo el salario de la clase media”, explicó. En ese sentido, ejemplificó que algunos precios mostraron caídas significativas en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) —como los electrodomésticos, que retrocedieron 45%, o los textiles, con una baja del 20%—, pero advirtió que esa corrección no alcanza para compensar el aumento de los servicios regulados.

Según Dal Poggetto, esta dinámica impacta directamente en la capacidad de consumo de los hogares: “El salario ya no alcanza para cubrir prepagas o colegios”, señaló, al describir el efecto combinado de tarifas más altas y salarios reales en retroceso.

Actividad económica, industria y apertura comercial

En su análisis, la economista subrayó que el Gobierno “prioriza el ancla cambiaria y la desinflación por sobre la tasa de interés y el nivel de actividad”, una decisión que condiciona el desempeño de amplios sectores productivos. Si bien reconoció que la economía crecerá 4,3% este año, aclaró que ese resultado responde principalmente al arrastre estadístico, más que a una recuperación homogénea.

“La actividad en noviembre estaba en los mismos niveles que el año anterior. Hay sectores ganadores y perdedores, y la industria es uno de los más rezagados”, afirmó. En ese marco, recordó que la Argentina atraviesa ciclos recurrentes de ajuste y expansión sin resolver problemas estructurales: “Argentina es pendular y siempre discutimos lo mismo”.

Dal Poggetto describió el cambio de escenario para el entramado industrial: “Antes jugaban en Disneylandia. Podían fijar precios y cantidades con pesos baratos y protección. Ahora tienen competencia importada y un fuerte aumento de costos por las tarifas y servicios indexados”. Según su diagnóstico, esta combinación está detrás del aumento de cierres de fábricas y despidos, que comenzaron a multiplicarse en distintos rubros.

Además, remarcó que el Gobierno avanza en una mayor apertura de la economía “en parte con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y con la baja de aranceles”, lo que refuerza la presión competitiva sobre la producción local.

Inflación, metodología del INDEC y perspectivas

En relación con la inflación, la economista señaló que, de acuerdo con los relevamientos de su consultora, “en las primeras tres semanas el ritmo viene en la zona del medio punto semanal”. Si bien reconoció que se trata de un nivel todavía elevado, destacó que es inferior al de meses anteriores.

“El dato de diciembre fue muy alto y dejó un arrastre importante para enero; estamos en la zona del 2,4%, después del 2,8% de diciembre”, precisó. En este punto, recordó que a partir de enero el INDEC implementa un cambio en la metodología del índice, con nuevos ponderadores y una estructura de consumo basada en 2017.

No obstante, relativizó el impacto de esta modificación estadística: “Dado que el ajuste tarifario fuerte se hizo principalmente en 2024, no debería haber casi diferencia entre un índice y otro; es probable que el número final esté en esa zona del 2,4%”.

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La actividad económica volvió a caer en noviembre y profundiza el cambio en la estructura productiva

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La actividad económica volvió a contraerse en noviembre, al registrar una caída mensual desestacionalizada del 0,3%, lo que marcó el segundo retroceso consecutivo y encendió nuevas señales de alerta sobre la dinámica del nivel de actividad en el tramo final del año. Además, el dato tuvo un peso simbólico y técnico relevante: fue la primera variación interanual negativa en catorce meses, con una baja del 0,3%, luego de que en noviembre de 2024 la economía aún mostrara crecimiento.

El dato surge del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y fue analizado por la consultora Ecolatina, que advirtió que la persistencia de la contracción no puede explicarse solo por factores coyunturales, sino que refleja cambios más profundos en la estructura productiva, en un contexto de estabilización macroeconómica y mayor apertura de importaciones.

Sectores ganadores y perdedores: una recuperación cada vez más desigual

A pesar del retroceso general, el desempeño sectorial volvió a mostrar una fuerte divergencia. Los denominados “sectores ganadores del modelo” mantuvieron tasas de crecimiento interanual elevadas. La intermediación financiera lideró con una suba del 13,9%, seguida por la agricultura, con un incremento del 10,5%, y la explotación de minas y canteras, que avanzó un 7,0%.

En contrapartida, las principales caídas interanuales se concentraron nuevamente en sectores intensivos en empleo. La industria manufacturera registró una baja del 8,2%, el comercio cayó 6,4% y la construcción retrocedió 2,3%, profundizando el perfil asimétrico de la actividad.

Desde Ecolatina subrayaron que, excluyendo al sector agropecuario, la caída interanual del EMAE en noviembre habría sido del 1,7%, lo que refuerza el peso del agro como principal sostén del nivel de actividad. Aun así, en el acumulado del año, la economía se mantiene 4,5% por encima de 2024, aunque con una tendencia que perdió dinamismo en la segunda mitad del período.

Impacto en el empleo y en la generación de ingresos

El cambio en la composición sectorial también comenzó a reflejarse en el mercado de trabajo y en la distribución del ingreso. Según los últimos datos del INDEC sobre la cuenta de generación del ingreso y el insumo de mano de obra, en el tercer trimestre del año la participación del excedente de explotación bruto (EEB) cayó 1,53 puntos porcentuales interanuales.

Esta caída estuvo explicada principalmente por la industria manufacturera (-2,24 p.p.) y el comercio (-2,46 p.p.), mientras que la intermediación financiera mostró una incidencia positiva de +0,66 p.p., y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler aportaron +2,59 p.p.

En términos de empleo, los puestos de trabajo totales crecieron 2,0% interanual, pero el aumento se explicó casi exclusivamente por el avance de modalidades más precarias. Los puestos no asalariados crecieron 5,2%, los asalariados no registrados aumentaron 2,8%, mientras que el empleo asalariado registrado no mostró variación (0,0%).

En la misma línea, las horas trabajadas de los asalariados registrados cayeron 1,7% interanual, frente a un aumento del 3,6% en las horas trabajadas por asalariados no registrados. Para la consultora, esta dinámica es coherente con una estructura productiva menos intensiva en empleo formal, dominada por sectores con mayor peso financiero y menor capacidad de absorción laboral.

Construcción, industria y consumo: señales mixtas hacia el cierre del año

De cara al último tramo del año, los indicadores adelantados mostraron señales heterogéneas. En la construcción, el Índice Construya avanzó 3,2% mensual desestacionalizado, mientras que los despachos de cemento crecieron 0,9%, sugiriendo una leve recomposición tras meses de debilidad.

La industria, en cambio, continuó mostrando señales negativas. La producción de automóviles cayó 3,4% mensual, y el patentamiento de vehículos 0 km retrocedió 0,4%, acumulando cinco meses consecutivos de bajas, un indicador clave del deterioro del consumo durable.

En materia de consumo, diciembre mostró cierta mejora: las ventas minoristas PYME crecieron 5,2% mensual, compensando parcialmente la fuerte caída del 9,1% registrada en noviembre. No obstante, el crédito al consumo continuó moderando su expansión y acumuló dos meses consecutivos de caída, con una baja del 0,4% en diciembre, lo que limita la posibilidad de una recuperación sostenida de la demanda interna.

Crecimiento por arrastre y un 2026 sin impulso estadístico

Con el desempeño observado en noviembre, Ecolatina proyecta que 2025 cerrará con un crecimiento promedio apenas superior al 4%, explicado en gran medida por el arrastre estadístico de 2024, más que por una expansión genuina de la actividad durante el año.

Según el análisis, la economía se mantendría prácticamente estable en los próximos meses, lo que implica que 2025 no dejaría un arrastre estadístico relevante para 2026. De este modo, el próximo año arrancaría sin un impulso automático del nivel de actividad, en un contexto donde la consolidación del nuevo esquema macroeconómico y la evolución sectorial seguirán siendo determinantes.

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El consumo no despega, caen supermercados y mayoristas, y los shoppings crecen con límites

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Las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras volvieron a mostrar un desempeño débil en noviembre, según los últimos datos difundidos por el INDEC. En un contexto de ajuste del poder adquisitivo y cambios en los hábitos de consumo, el indicador consolida una tendencia de bajo dinamismo, con caídas interanuales en los canales masivos y una recuperación parcial y heterogénea en los shoppings. El desempeño del consumo interno vuelve así a ubicarse en el centro del debate económico, por su impacto directo en la actividad, el empleo y la recaudación.

Supermercados: caída interanual y la mayor baja mensual desde diciembre de 2023

De acuerdo con el informe oficial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), las ventas totales en supermercados a precios constantes cayeron 2,8% interanual en noviembre, mientras que en la comparación mensual registraron una baja de 3,8% respecto de octubre, el retroceso más pronunciado desde diciembre de 2023.

Pese a ese resultado, el acumulado del año muestra una variación positiva de 2,2% frente a igual período de 2024. Sin embargo, la dinámica mensual refleja una clara fragilidad: solo cuatro meses del año cerraron con subas interanuales —enero (1,6%), febrero (0,7%), marzo (1,4%) y octubre (1,8%)— mientras que el resto presentó caídas.

A precios corrientes, las ventas en supermercados superaron los $2.211 millones, lo que implicó un incremento nominal del 21,2% interanual, una suba que no logra compensar la pérdida de volumen real.

En cuanto a los medios de pago, el informe detalla:

  • Efectivo: más de $359 millones (+20,8% interanual).
  • Tarjeta de débito: más de $557 millones (+22,1%).
  • Tarjeta de crédito: más de $986 millones (+13,7%).
  • Otros medios de pago: más de $307 millones (+52%).

La composición de los pagos refleja un consumo más administrado, con mayor uso de instrumentos alternativos y una moderación en el financiamiento con tarjeta de crédito.

Shoppings: suba interanual, pero retroceso mensual y consumo concentrado

En los centros de compras, el comportamiento fue diferente. Las ventas crecieron 17,3% interanual, aunque cayeron 2,3% respecto de octubre, lo que confirma una recuperación incompleta y sujeta a vaivenes mensuales.

En noviembre, los shoppings alcanzaron ventas por $572 millones a precios corrientes y $6.587 millones a precios constantes. Las ventas promedio por metro cuadrado se ubicaron en $554.631, mientras que el promedio por local fue de $108.076 millones.

El consumo se concentró principalmente en:

  • Indumentaria, calzado y marroquinería: 39,3%.
  • Patio de comidas, alimentos y kioscos: 17,1%.
  • Ropa y accesorios deportivos: 12,3%.

Estos datos sugieren que la recuperación en los shoppings se apoya más en consumos puntuales y estacionales que en una expansión generalizada del gasto.

Autoservicios mayoristas: fuerte caída interanual y señales mixtas en el acumulado

En los autoservicios mayoristas, las ventas a precios constantes disminuyeron 8,3% interanual en noviembre, aunque mostraron un leve repunte mensual del 1,3% frente a octubre.

En el acumulado de los once meses del año, el sector registra una caída del 7,7% interanual, reflejo de un consumo retraído y de estrategias defensivas tanto de comercios como de consumidores.

No obstante, el informe del INDEC señala que seis de los once meses mostraron subas mensuales, mientras que cinco registraron caídas, a la espera de conocer el desempeño de diciembre.

A precios corrientes, las ventas mayoristas superaron los $356 millones, con un aumento nominal del 13,3% interanual. Por medio de pago:

  • Efectivo: más de $83 millones (+1,9%).
  • Tarjeta de débito: más de $55 millones (–14,7%).
  • Tarjeta de crédito: más de $98 millones (+7,7%).
  • Otros medios de pago: más de $119 millones (+55,2%).

La caída en el uso de tarjetas de débito y el fuerte crecimiento de otros instrumentos refuerzan la idea de un consumo más selectivo y condicionado por el ingreso disponible.

Un consumo que sigue siendo el eslabón débil de la economía

Los datos de noviembre confirman que el consumo interno continúa sin mostrar una recuperación sostenida, a pesar de algunos repuntes puntuales. La caída en supermercados y mayoristas, sumada al comportamiento irregular de los shoppings, plantea un escenario de demanda frágil, con impacto directo en sectores clave de la economía.

Para el corto plazo, el desempeño del consumo seguirá siendo una variable crítica, tanto para la actividad comercial como para la recaudación fiscal y el empleo, en un contexto donde los hogares priorizan gastos esenciales y ajustan su patrón de compras.

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La economía se frenó en noviembre: el EMAE cayó 0,3% y rompió una racha de 14 meses en alza

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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en noviembre de 2025 su primera caída intermensual tras más de un año en alza. Aunque diez sectores crecieron en la comparación interanual, el retroceso de la industria, el comercio y la pesca arrastró al indicador general y encendió señales de alerta sobre la sostenibilidad de la recuperación.

De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad económica mostró en noviembre una baja del 0,3% respecto de octubre, en términos desestacionalizados, y también una contracción del 0,3% interanual, lo que marcó el primer registro negativo tras 14 meses consecutivos de crecimiento. El componente tendencia-ciclo, en tanto, no mostró variaciones.

El dato adquiere relevancia política y económica porque se produce en el tramo final del año y en la antesala del cierre del cuarto trimestre, período que permitirá conocer el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) en su conjunto.

Un freno tras más de un año de recuperación: qué pasó con el EMAE

El retroceso de noviembre representa un quiebre en la dinámica de recuperación que venía mostrando la economía desde fines de 2024. La última caída previa se había registrado en septiembre de 2024, con una baja del 2,4%, lo que dimensiona la magnitud del cambio de tendencia.

Pese al resultado mensual negativo, el acumulado del año mantiene un saldo positivo: la actividad económica creció 4,5% en los primeros once meses de 2025, en comparación con igual período del año anterior.

En paralelo, el desempeño trimestral del PIB hasta septiembre había mostrado una desaceleración progresiva:

  • Primer trimestre: crecimiento del 5,8%.
  • Segundo trimestre: expansión del 6,3%.
  • Tercer trimestre: aumento del 3,3%.

Con estos registros, el PIB acumuló una suba del 5,2% en los primeros nueve meses del año, aunque la caída del EMAE en noviembre plantea interrogantes sobre la fortaleza del cierre anual.

Sectores en alza y sectores en retroceso: el mapa productivo de noviembre

En la comparación interanual, diez de los sectores que integran el EMAE registraron subas, con un claro liderazgo de las actividades financieras y del agro.

La Intermediación financiera encabezó el ranking con un crecimiento del 13,9%, impulsado principalmente por la mayor actividad de los agentes y sociedades de bolsa. Le siguió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una expansión del 10,5%.

Ambos sectores no solo crecieron, sino que explicaron buena parte del resultado global: aportaron en conjunto 0,94 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, convirtiéndose en los principales motores del indicador.

Otros sectores que mostraron variaciones positivas fueron:

  • Explotación de minas y canteras: 7%.
  • Impuestos netos de subsidios: 3,4%.
  • Transporte y comunicaciones: 1,8%.
  • Electricidad, gas y agua: 0,6%.
  • Servicios sociales y de salud: 0,6%.
  • Enseñanza: 0,7%.
  • Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales: 0,7%.
  • Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler: 0,4%.
  • Hoteles y restaurantes: 0,3%.

En contraste, cinco sectores clave mostraron caídas interanuales significativas, con fuerte impacto sobre el nivel general de actividad.

La Pesca fue el rubro más afectado, con un desplome del 25%, seguida por la Industria manufacturera, que retrocedió 8,2%, y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con una baja del 6,4%. A estos se sumaron la Construcción (-2,3%) y la Administración pública y defensa (-0,6%).

En conjunto, estos sectores restaron 2,23 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, neutralizando el impulso de las actividades en expansión.

Impacto económico y señales para el cierre del año

La combinación de un freno mensual, una desaceleración del crecimiento trimestral y la persistente debilidad de sectores intensivos en empleo y consumo interno —como la industria, el comercio y la construcción— plantea desafíos relevantes para la política económica.

Mientras el agro y las finanzas sostienen el nivel de actividad, la caída de la industria manufacturera y del comercio refleja tensiones estructurales que podrían condicionar el desempeño del PIB en el último trimestre de 2025.

El dato de noviembre, además, refuerza la expectativa sobre el resultado del cuarto trimestre y el cierre anual, en un contexto donde el EMAE funciona como anticipo clave del Producto Interno Bruto, que se conocerá una vez publicados los datos completos del período.

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