AGROECOLOGIA

¿Por qué la agroecología es el camino?

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La evidencia agronómica y edafológica contemporánea converge en un diagnóstico incuestionable: la República Argentina ha transitado el punto de máxima capacidad productiva sustentable de sus suelos –el denominado peak soil– y se encuentra en la fase descendente de degradación acelerada. Este fenómeno no constituye una proyección teórica, sino una realidad cuantificada mediante métricas precisas de pérdida de masa, desestructuración y colapso bioquímico.

La erosión hídrica y eólica moviliza anualmente entre 1.000 y 2.000 millones de toneladas de horizonte superficial, equivalente a la desaparición de aproximadamente 240.000 hectáreas de capa arable por año. Este proceso opera a una velocidad que supera en órdenes de magnitud la capacidad pedogenética natural, que requiere entre doscientos y mil años para regenerar un centímetro de suelo fértil. La región pampeana, núcleo histórico de fertilidad, exhibe actualmente contenidos de materia orgánica por debajo del 2,5% en extensas áreas, umbral crítico en el que la actividad biótica edáfica –el metabolismo fundamental del suelo– entra en disfunción irreversible. Este agotamiento se correlaciona con un balance mineral profundamente negativo: la agricultura extractivista remueve anualmente 3,5 millones de toneladas de nitrógeno, fósforo y potasio, restituyendo menos del 45% mediante fertilización sintética, configurando así una minería de nutrientes que trata al suelo como substrato inerte y no como ecosistema.

Paralelamente, la compactación inducida por el tráfico de maquinaria pesada ha generado horizontes densificados –pisos de arado– que afectan al 60% de la superficie agrícola, reduciendo la porosidad, limitando la infiltración hídrica en más del 70% y estrangulando el desarrollo radical. Esta asfixia mecánica se agrava con procesos de acidificación generalizada, donde el 65% de los suelos de la región núcleo presentan pH inferiores a 6,0, induciendo la fijación de fósforo y la solubilización de aluminio tóxico.

La dimensión biológica del colapso resulta aún más elocuente: análisis comparativos de biomasa microbiana revelan reducciones superiores al 70% en suelos bajo régimen convencional respecto de sistemas agroecológicos. La drástica disminución de la diversidad fúngica –esencial en la formación de agregados estables y en el ciclo del carbono– junto al colapso de la mesofauna, desmantela la arquitectura biológica que sostiene la fertilidad a largo plazo.

Este conjunto de datos no describe una mera degradación, sino una transgresión de umbrales ecosistémicos irreversibles bajo el modelo extractivo vigente. La productividad presente se mantiene mediante subsidios energéticos masivos –fertilizantes de síntesis, agroquímicos, laboreo intensivo– que enmascaran el agotamiento del capital edáfico. El peak soil argentino constituye, por tanto, la contraparte terrestre del peak oil: el momento en que el costo energético y ecológico de continuar la explotación supera cualquier beneficio neto, revelando la falacia terminal de un modelo que confundió riqueza natural con renta minera. La agroecología emerge aquí no como alternativa ideológica, sino como la única disciplina científica capaz de revertir la entropía edáfica mediante la reconstrucción de los ciclos biogenéticos, reinstalando al suelo no como recurso, sino como sujeto metabólico de la producción futura.

La tierra que trabajas con tus manos, las semillas que guardas con devoción, el abono que elaboras con paciencia, no son solo actos de cultivo. Son actos de guerra silenciosa contra un sistema que se derrumba. Estamos en la década más decisiva de la historia humana, y la agroecología es nuestra trinchera, nuestra arma y nuestra profecía. Los datos, fríos e incontrastables, gritan la urgencia.

El agronegocio industrial devora el 12% de todo el petróleo que se consume en el planeta. Para producir una caloría de comida, gasta hasta diez calorías de energía fósil. Es un sistema termodinámicamente suicida, un dinosaurio que se alimenta de su propia cola. Mientras, cada hectárea bajo manejo agroecológico secuestra en el suelo entre 2 y 5 toneladas de CO2 al año, revirtiendo la crisis climática que el extractivismo provocó. No es una metáfora: tu huerta es una tecnología de geoingeniería popular y accesible.

El pico del petróleo convencional, el momento en que la mitad del recurso fácil se agotó, ocurrió en 2005. Desde entonces, la industria se arrastra hacia fuentes cada vez más desesperadas y destructivas: el fracking, que contamina acuíferos con más de 750 químicos tóxicos; las arenas bituminosas, que requieren arrasar bosques y usar tres barriles de agua limpia por cada barril de crudo extraído. Esta es la cruda realidad energética que sostiene el supermercado global. El modelo se sostiene externalizando la destrucción: el 92% de la deforestación en la Amazonía y el Gran Chaco tiene un solo destino: la ganadería industrial y la soja transgénica para forraje. Nuestra comida barata se paga con la sangre de los territorios.

Frente a esto, la agroecología no es un hobby. Es el proyecto político de soberanía más radical del siglo XXI. Cada policultivo rompe el monopolio de las corporaciones que controlan el 60% del mercado mundial de semillas. Cada biofábrica local de insumos le resta poder a las seis megacorporaciones que dominan el 75% del mercado de agrotóxicos. Cada cosecha consumida en circuitos cortos desmonta la lógica de un sistema alimentario que es responsable del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Latinoamérica no es el patio trasero de nadie. Somos la reserva biocultural del planeta, custodios del 40% de la biodiversidad mundial y de innumerables saberes ancestrales. Cuando defendemos una huerta, defendemos un territorio. Cuando intercambiamos una semilla, tejemos una red de inteligencia colectiva indestructible. Cuando compostamos, estamos declarando que la muerte no es un desecho, sino el principio de un nuevo ciclo. Eso es política en su estado más puro: la gestión del poder sobre la vida misma.

No nos pidieron permiso para envenenar nuestros ríos, patentar nuestros patrimonios genéticos o calentar la atmósfera. Pero tampoco nos lo van a dar para construir el mundo nuevo. La audacia no es una opción, es un mandato biológico. Hay que ser tan audaces como la naturaleza que imitamos: invasivos como las raíces, resilientes como las semillas del monte, implacables como la vida que se abre paso entre el cemento. No estamos cultivando lechugas. Estamos cultivando el futuro, y el futuro será agroecológico, o no será. La tierra nos llama no solo a sembrar, sino a organizar, a luchar y a ganar. El movimiento está listo. Ahora es el tiempo de la cosecha política.

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Destacan la producción orgánica de Misiones

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Con una mención especial de la Cámara de Comercio Suizo Argentina, la provincia consolida su predominio en el fomento de modelos productivos sostenibles. El Programa de Promoción de la Producción Orgánica, impulsado por el Ministerio del Agro, afianza logros que posicionan a Misiones como un ejemplo nacional en el sector.

El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones fue distinguido con una Mención Especial en la V Edición del Concurso Acciones Positivas de la Cámara de Comercio Suizo Argentina, en la categoría Sustentabilidad Ambiental y Social. El reconocimiento fue otorgado por el Programa de Promoción de la Producción Orgánica de Misiones, una iniciativa pública integral que fortalece a agricultores, fomenta la capacitación técnica, propicia marcos regulatorios y promueve la visibilidad de este esquema productivo en la provincia.

Ejecutado a través de la Subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal, el programa ha logrado resultados concretos: 63 establecimientos primarios y 28 elaboradores orgánicos registrados, 4.260 hectáreas certificadas y un aumento del 56% en el consumo nacional de yerba mate orgánica en 2024. Además, se capacitó a 45 implementadores y 25 auditores internos, y se consolidó la Mesa Provincial de Producción Orgánica como espacio de articulación público-privada.

Este reconocimiento no es solo para el Ministerio, sino para cada productor, cada técnico y cada intendente que entiende que la sostenibilidad es una oportunidad estratégica para Misiones. Nuestro desafío es seguir transformando la producción con identidad y valor agregado”, expresó el ministro Facundo López Sartori.

Asimismo, Luciana Imbrogno, subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, expresó con relación al trabajo institucional que “desde el Ministerio del Agro llevamos adelante numerosas acciones para promover la producción orgánica, tanto de índole técnica como de formación, promoción y comunicación. Consolidamos la Mesa Provincial con amplia participación del sector privado para nutrirnos de sus propuestas y tener acciones más asertivas en territorio.

La producción orgánica, regulada por la Ley Nacional N° 27.127, es un sistema sostenible que promueve el cuidado ambiental mediante el fortalecimiento de la biodiversidad y la actividad biótica del suelo. Se basa en el uso mínimo de insumos externos, sin fertilizantes ni plaguicidas sintéticos, ni organismos genéticamente modificados. En Misiones, es crucial que los productores adopten este sistema, ya que las chacras de yerba mate y té están rodeadas de monte nativo y arroyos, inmersas en un ecosistema rico en biodiversidad.

Cada hectárea certificada es el resultado de un compromiso colectivo. La expansión de la superficie certificada va acompañada de un notable incremento en el consumo interno de yerba mate orgánica, que en 2024 llegó un 56% más que en el año récord de 2022”, afirmó Tatiana Bida, directora de yerba mate y té de la cartera agraria.

Por su parte, Analía Mango, directora general de Frutihorticultura, Cultivos Anuales e Intensivos, quien presentó la candidatura del programa, resaltó: “La iniciativa ha generado impactos significativos y sostenidos, tanto cualitativos como cuantitativos, que consolidan a la provincia como un referente nacional en este modelo productivo”.

Es importante destacar que el trabajo de posicionamiento sobre la producción orgánica ya había sido reconocido en diciembre de 2023 con el premio a la “Mejor Campaña de Comunicación” en los Premios Argentina Orgánica. Esta nueva mención de la Cámara de Comercio Suiza ratifica el compromiso de la subsecretaría y de la Dirección de Comunicación del ministerio, quienes trabajan articuladamente no solo en cuestiones técnicas, sino también en la fundamental tarea de comunicar y visibilizar los esfuerzos de la provincia por construir un sistema agroalimentario más justo y ambientalmente responsable.

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Agroecología en crecimiento: yerbateros de Guaraní y Los Helechos adoptan prácticas sostenibles

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Productores de yerba mate en Misiones dan un paso clave hacia la certificación agroecológica

En la cooperativa La Caiyal, ubicada en Colonia Yapeyú, municipio de Guaraní, 12 productores de yerba mate provenientes de Los Helechos y Guaraní firmaron su adhesión al Sistema de Certificación Participativa, marcando el inicio de su transición hacia la producción agroecológica. Durante el encuentro, también recibieron los certificados de inscripción que formalizan su incorporación al sistema, consolidando su compromiso con un modelo de agricultura sostenible y respetuoso del medioambiente.

El Sistema de Certificación Participativa se presenta como una herramienta clave en este proceso. Este enfoque incluye a productores, organizaciones y consumidores en la evaluación y validación de prácticas agroecológicas, garantizando la calidad de los alimentos mientras fomenta vínculos más estrechos entre quienes producen y quienes consumen.

Compromiso con la agroecología y la soberanía alimentaria

Con la adhesión formal, los productores se comprometen a implementar técnicas agrícolas que regeneren los suelos, preserven la biodiversidad y reduzcan el uso de insumos químicos. Esta transición no solo contribuye al cuidado del ambiente, sino que también promueve la soberanía alimentaria al priorizar métodos de producción locales y sostenibles.

“La agroecología representa una alternativa concreta para construir un futuro más equitativo, consciente y respetuoso con nuestro entorno. Este avance refuerza el compromiso del sector yerbatero con una visión que beneficia tanto al medioambiente como a las comunidades,” destacaron referentes del sistema.

Un puente hacia la sostenibilidad

La entrega de certificados y la firma de adhesión son pasos fundamentales que reflejan el interés creciente por prácticas agrícolas sostenibles dentro del sector yerbatero de Misiones. El rol de la certificación participativa resulta crucial, no solo como un mecanismo de validación, sino también como un puente para fomentar una agricultura más consciente y equilibrada.

Esta iniciativa destaca el impacto positivo de la colaboración entre diversos actores y reafirma el liderazgo de Misiones en la promoción de modelos productivos que integran la sostenibilidad con la salud de las comunidades. La transición agroecológica de estos productores de yerba mate se posiciona como un ejemplo a seguir en el camino hacia un sistema agroalimentario más justo y respetuoso con el medioambiente.

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Presentarán en Misiones el programa: “Crecer Cooperando”

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El Programa “Crecer Cooperando. Transición hacia agricultura regenerativa para la reducción del impacto ambiental” se presentará este martes a las 8:30 hs. en el Centro Regional de INTA Misiones (Ruta Nacional 12 km 7 ½) en la ciudad de Posadas, Misiones. Este proyecto beneficiará a productores y pequeñas cooperativas agrícolas de provincia de Misiones vinculadas a la producción de yerba mate y mandioca

La Fundación Banco Credicoop implementará una nueva edición del Programa “Crecer Cooperando”, cofinanciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID – LAB). En esta oportunidad estará ligado a la agricultura regenerativa, cuya finalidad consiste en técnicas para reconstruir la materia orgánica y la biodiversidad del suelo, siendo el principal objetivo el del control y disminución de la huella de carbono.

En este marco y en continuidad con una agenda de acciones innovadoras ligadas al cuidado del medio ambiente, se desarrollarán prácticas que permitan restaurar las características de la naturaleza y la salud del suelo, como así también aumentar la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas, garantizando la disponibilidad y seguridad de agua y alimento, logrando mejorar las condiciones de las regiones, como así también incrementar el valor de la producción.

Las actividades se llevarán a cabo durante los próximos 4 años, contando con la colaboración técnica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), mediante una metodología especialmente diseñada para este proyecto que incluirá diagnósticos y análisis de suelo en las fincas de los beneficiarios para obtener la huella de carbono, y en función de ello determinar una estrategia de reducción del impacto ambiental a través de planes de mejora que contemplan la capacitación y asistencia técnica a los productores, finalizando con mediciones, evaluación de resultados y las posibilidades de vinculación para el financiamiento. Estas acciones serán realizadas en las Estaciones Experimentales del INTA como así también en chacras y cooperativas.

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Certificaciones participativas en Misiones, el camino a la agroecología

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Escribe Sergio Alvez, Agencia Tierra Viva. Sistema Único de Certificación Participativa (SUCP). Así se denomina el proceso que deben aprobar los emprendimientos productivos de Misiones para constatar que completaron la transición a la agroecología. El certificado que los reconoce como “sistemas productivos 100% agrecológicos” ha sido completado, hasta el primer trimestre de 2024, por doce chacras (unidades productivas rurales de hasta 25 hectáreas), que obtuvieron el sello otorgado por la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar provincial. 

Estos doce emprendimientos se encuentran distribuidos en los municipios de Wanda, Puerto Iguazú, Colonia Guaraní, Oberá, El Soberbio, Salto Encantado y Puerto Iguazú. Además, existen otras ochenta chacras que están atravesando el proceso de transición, de alrededor de cuatro años. El SUCP es una herramienta que surge de la Ley Provincial Nº 68 de Fomento a la Producción Agroecológica —sancionada en 2014 y reglamentada en 2020—, que creó también el Registro de Productores Agroecológicos.

Por norma, el SUCP se realiza en articulación entre la secretaría de Agricultura Familiar, las familias de productores, organizaciones no gubernamentales y de consumidores. Cuenta también con un Manual Operativo, diseñado por el Técnico Superior en Agroecología David Sendra y la Técnica en Producción Agropecuaria Viviana Sieb.

“Las grandes empresas agroalimentarias poseen el control de los mercados y de las cadenas establecidas entre productores, distribuidores y consumidores, monopolizando los canales de comercialización. Esta situación trae aparejada la necesidad de crear e implementar procedimientos que otorguen confianza a los diferentes productos que pretenden destacar atributos particulares. Así es que nace la necesidad de marcar una diferencia entre productos agroecológicos y los denominados convencionales, para garantizar la confianza de las personas consumidoras en los alimentos que adquieren y consumen”, explican los autores del manual.

El municipio de Apóstoles adhirió a la ley de Agroecología Provincial
Foto: Agrifam Misiones

Los mecanismos comprendidos en el sistema apuntan a “dar respuesta a los pequeños y medianos productores que desean comercializar su producción en el mercado interno y que optan por no entrar (o no pueden por limitaciones socioeconómicas y territoriales) en la dinámica exportadora. Al tratarse de un movimiento de generación espontánea, este proceso se genera de abajo hacia arriba, siendo los grupos de productores, con un objetivo común, la base y el motor del sistema, siguiendo un modelo de autogestión” aseguran.

Wanda, al frente de la transición agroecológica en Misiones

Situada a cincuenta kilómetros de las Cataratas de Iguazú y con una población cercana a las 15.000 personas, el municipio de Colonia Wanda es una de las tantas localidades de la provincia de Misiones que durante las primeras décadas del siglo XX fueron colonizadas por inmigrantes oriundos de Polonia. De hecho, el nombre del pueblo remite a una antigua princesa polaca.

Wanda se caracteriza por la presencia de minas de piedras preciosas que atraen a turistas nacionales y extranjeros. Sin embargo, la principal actividad económica del municipio es la forestación de pino y eucaliptos. De las 54.000 hectáreas que componen el territorio wandense, 10.000 corresponden a plantaciones de la compañía forestal de capitales chilenos Arauco, según información brindada por la propia empresa. Además, existe un pequeño polo yerbatero y emprendimientos (alojamientos, locales gastronómicos, venta de artesanías, entre otras actividades) que intentan captar parte del flujo incesante de turistas hacia Cataratas.

En materia de producción de alimentos, Wanda se destaca por su producción frutihortícola y cuenta con experiencias de pollos y huevos agroecológicos como la Cooperativa de Trabajo Wanda. Es parte del entramado territorial norteño, que en Misiones ostenta la mayor cantidad de chacras  certificadas como agroecológicas.

Una de las certificadas en Wanda es la chacra Biodiversidad, encabezada por Beatriz Zemunich, productora que también integra la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM) y es vicepresidenta del Consejo de Producción Agroecológica, establecido por la ley provincial.

Foto: Agrifam Misiones

Junto a su familia, “Betty” lleva más de dos décadas abocada a la producción libre de agrotóxicos, en la que destacan las frutas, verduras, plantas medicinales y flores. “Mi inclinación hacia la agroecología se dio gracias al contacto con la cosmovisión del Pueblo Mbya Guaraní. Eso cambió en mí la forma de relacionarme con la tierra”, afirma Beatriz en diálogo con Tierra Viva.

La chacra Biodiversidad divide su producción en áreas destinadas al cultivo de mandioca, maíz, zapallo, pepino, melón, sandía, porotos, maní, caña dulce, frutales y un vivero que mixtura las plantas medicinales con las ornamentales. “Además hay muchas plantas nativas como guavira, pitanga, jabuticaba, ubajay y otras.  También hago rescate de orquídeas nativas y elaboro tinturas madres y repelentes”, cuenta Betty, quien actualmente asesora más de 150 huerteros de la zona.

La mayor parte de su producción se comercializa en mercados y ferias de la región norte de la provincia, donde el flujo de turistas hacia Iguazú constituye una parte importante de la demanda. Los productores de la zona norte de la provincia, cuyas chacras ya han sido certificadas como agroecológicas (y otras que se encuentran en proceso de transición) están unificados en el Grupo de Certificación Participativa Tekoa Porá.

“Cada mes nos juntamos en una chacra distinta. Se busca dar soluciones a determinados problemas que tiene el productor en su proceso agroecológico; se les va capacitando en forma conjunta y participativa. Nos acompañamos, siempre con apoyo técnico de la Secretaría de Agricultura Familiar. Valoramos mucho el sistema de certificación, porque no sólo deja un aprendizaje enorme y una transformación definitiva, sino que genera un efecto contagio muy poderoso”, advierte la agricultora.

Foto: Agrifam Misiones

El interés por la agroecología está creciendo entre los productores de la zona norte. Lo que los colonos van entendiendo, en función de las experiencias que estamos teniendo, es que la agroecología mejora nuestro espacio de producción porque cuida el medio ambiente, cuida el agua, cuida el suelo, nos cuida a nosotros, nuestra salud, nuestro alimento, nuestro sustento. El alimento que sana es el alimento que nutre. Es fundamental entender que la agroecología involucra a la salud ante todo”, enfatiza Zemunich.

Wanda y la primera Dirección de Agroecología municipal

Con estas experiencias en territorio, la Municipalidad de Wanda formalizó la apertura de su Dirección de Agroecología, un espacio institucional único entre los 78 municipios de la tierra colorada. “Esta localidad es la primera en contar con una dirección exclusiva para la agroecología, capaz de proporcionar respaldo a los productores locales en su transición hacia prácticas agroecológicas y fomentar el desarrollo de mercados locales y turísticos para los productos”, explicó tras la apertura, la secretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira.

La encargada de la Dirección de Agroecología de Wanda es la técnica agrónoma Kovina Grahl, quien viene de cumplir tareas territoriales y de asistencia a pequeños productores y cooperativas en diferentes puntos de la provincia. Grahl fue convocada por la intendenta electa Romina Faccio, primera mujer que alcanza la jefatura comunal en la historia de Wanda.

“Durante la campaña, cuando me convocaron, planteé la idea de constituir una Dirección de Agroecología y apuntar a que Wanda pueda transformarse en un municipio agroecológico, para abrazar a muchos productores que hoy ya están trabajando y haciendo producciones en forma agroecológica, darles impulso y acompañarlos en cuestiones organizativas, comerciales, burocráticas y en todo lo que necesiten para afianzarse como productores agroecológicos”, indicó Grahl en diálogo con Agencia Tierra Viva.

La flamante directora afirma que “el objetivo es llevar un registro de todos estos productores, iniciar un proceso de transformación junto a aquellos que estén interesados en hacer una transición desde lo convencional hasta llegar a un sistema agroecológico en sus chacras, y fomentar mucho más el mercado, que sea más accesible para toda la población y para la región”.

Chacra El Hormiguero de la familia Mampaey en la localidad de Ruiz de Montoya, se realizó la presentación del Sistema Único de Certificación Participativa,
Foto: Agrifam Misiones

La Dirección también se encargará de llevar adelante la restauración y protección de  arroyos y vertientes. “Necesitamos redireccionar cauces, trabajar mucho en la cosecha de agua de lluvia, ya que tenemos aproximadamente 2.000 milímetros anuales de agua de lluvia se desperdician, no se almacenan”, propone Grahl.  

Un sistema de participación que extiende la agroecología

En el municipio de El Soberbio, a 200 kilómetros de Wanda y  cerca de los Saltos del Moconá, se ubica otra de las chacras certificadas en el marco del SUCP. Fortaleza es un emprendimiento nacido en 2014 que nuclea a varias familias en torno a la producción de alimentos agroecológicos (con especial incidencia de la cúrcuma), el agroturismo, la jardinería, la bioconstrucción y capacitaciones basadas en agricultura sintrópica —un proceso que busca regenerar la fertilidad de los suelos a través de la reforestación de árboles nativos—.  

Ricardo Martín, referente de chacra Fortaleza, califica de positivo al proceso de certificación participativa y cuenta que ofrecen su producción en el mercado agroecológico de El Soberbio, por dónde pasan por año miles de turistas rumbo a Moconá, y también a espacios de otros puntos del país. Además de cúrcuma, un pilar de su producción es el jengibre en polvo. “Estamos fortaleciendo el agroturismo, los eventos y capacitaciones en nuestra chacra, los ciclos de voluntariado y otras actividades”, indica.

En el incipiente mapa de las chacras certificadas por el SUCP, también se encuentra Silvestre, el espacio de la familia Sand, históricos productores de yerba mate y té de la localidad de Oberá. Iván Sand, responsable de Silvestre, explica que —junto a otros productores de la zona centro— conforman el grupo Oberá Agroecológica.

Foto: Agrifam Misiones

“Fueron varios años de trabajo para obtener la certificación agroecológica de nuestras chacras, de acuerdo con las normas que establece la ley provincial. Somos productores que trabajamos y vivimos de la chacra, en nuestro caso produciendo té en hebras de manera artesanal y una yerba mate agroecológica que se vende en diferentes puntos de la provincia y el país. Con la certificación damos un valor agregado a nuestros productos y al consumidor la seguridad de que acceden a alimentos elaborados y producidos bajo normas de cuidado del medio ambiente, seguridad social y económica también. Queremos promover que otros productores se sumen y avancen en esta línea”, indicó Sand.

En el territorio conocido como 2.000 Hectáreas, en Puerto Iguazú, existen dos proyectos que lograron la certificación agroecológica y que tienen en ambos casos una característica similar: están integrados mayoritariamente por mujeres productoras. Se trata de las chacras “Ranchos Flores del Cielo” y “San Francisco de Asís”

Andrea Capelari, miembro de “Ranchos Flores del Cielo”, expresa que “la transición hacia la producción agroecológica es un camino sin retorno, y, en ese sentido, el sistema de certificación brinda muchas herramientas técnicas y la posibilidad de estar en contacto con otros productores que apuestan a lo mismo”.

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