La agricultura que se viene, no sólo es una agricultura sin campesinos, es transhumanista. Cuando un ingeniero en informática quiere llevar una solución real al pequeño productor, está ignorando muchos factores, como si realmente el campesino necesita modernas herramientas que le ayuden a eficientisar su producción.
En la práctica, no sólo no se necesitan mejores herramientas para llevar a cabo la producción en el campo, sino que el campesino seguirá siendo inmensamente feliz sin importar esos factores.
Apuntalar la producción agroecologica en el campo, no es una tarea sencilla, pero no podemos seguir creyendo que lo que hace falta es cambiar la forma tradicional de producción de los chacreros autóctonos. La tecnología en general no tiene por qué ser una nueva forma de enfrentar el mundo y sus necesidades, tiene que estar a disposición de las necesidades vigentes al día de hoy, que no es poco.
Cuando se llega al productor de hortalizas, con un moderno sistema de producción en hidroponía, no sólo estamos forzando a reorganizar totalmente la manera en que produce, sino que le damos una solución a un problema que, en la mayoría de los casos, ni siquiera tenía.
Si bien en la chacra donde se producen alimentos, la rentabilidad se ve en disminución a tal punto de provocar un éxodo rural constante, la solución no tiene que ver con evaluar la manera más eficiente de producir. Sino en comunicar a quien ahí reside, que técnicas o tecnologías se dispone para ayudar al mismo a apuntalar su metodología, para que sea éste quien gestione las herramientas disponibles.
Lo más valioso que tiene el dueño de la tierra, es su cosmogonía ancestral, donde fueron sus padres y los padres de sus padres quienes le enseñaron a trabajar su lugar. Forzar esto es transhumanismo, el campesino que no se adapte a estas nuevas metodologías de producción, se verá forzado a abandonar su tierra. Llenando las ciudades de tristes obreros que buscan subsistir en la ciudad por ser un lugar donde el trabajo es “seguro” y se ve reflejado en resultados materiales.
Lo realmente triste e injusto, es que este inadaptado chacrero con tierra bajo las uñas es quien pone la comida en la mesa del ciudadano que cómodo lo señala de retrógrado. Es éste el único vínculo que nos queda con la tierra al día de hoy, donde la ciudad tiene hambre, y el campesino le pasa este mensaje directo a su tierra año tras año.
Suele decirse que nunca sabemos lo que tenemos, hasta que ya no está, así es con la producción de alimentos orgánicos para su consumo. Si bien la agricultura convencional puede crear una flamante lechuga incluso con mejor aspecto que la que es producida de manera orgánica, el verdadero aporte nutricional se está viendo cada vez más afectado e irá disminuyendo.
¿Sabía que por la manera en la que venimos produciendo hace décadas, para adquirir los nutrientes que tenía una manzana de los años 50, hoy necesitamos comer 25? Imagino que no, porque estos datos no suelen ser relevantes para nuestra trastornada sociedad de consumo.
Ayudar a nuestros campesinos es esencial, pero no podemos seguir creando soluciones a problemas que no existen, a menos que el objetivo sea simplemente demostrar que se les está ayudando cueste lo que cueste. Sin cultura ancestral no hay reconciliación con la Hermana Tierra y sin campesinos no habrá humanidad que perdure en el modelo actual.
Ser resilientes implica un cambio en la manera de relacionarnos con el mundo y nuestro entorno, estemos donde estemos, buscando apuntalar la salud como un pilar fundamental para la supervivencia de la especie. Esto implica, de mínima, respetar a quien produce las manzanas como le enseñaron los abuelos de sus abuelos. Porque en sus manos está el destino de nuestra frágil especie.
Fue en el Salón de las Dos Constituciones, donde expusieron la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira; el director nacional de Agroecología, Eduardo Cerdá; y el director de la base experimental agroecológica El Ceibalito, Juan Furlán. La bienvenida estuvo a cargo de la diputada provincial Laura Duarte.
Durante la apertura, la legisladora destacó la importancia del trabajo realizado por la Secretaría de Agricultura Familiar, resaltó el rol del presidente de la Cámara, Carlos Rovira, y del presidente del Bloque Renovador, Martín Cesino, al igual que la implementación de la normativa que efectúa la Secretaría de Agricultura Familiar.
También resaltó que “en Misiones hay muchísimos emprendimientos que vienen trabajando fuerte con la agroecología y la certificación”, así como también la participación de escuelas, como el caso del Instituto de Enseñanza Agropecuaria 7 de Garupá.
Habló de nuevas iniciativas legislativas “para fortalecer con la norma toda la actividad que se pueda realizar”, como el programa de “agricultura inteligente bajo cubierta aprobado hace poco”.
“Cuando las leyes se convierten en normas vigentes que circulan desde los programas e iniciativas, significa fortalecimiento para el sector, e inteligencia porque los recursos hay que cuidarlos cada vez más, ya que debemos mucho a la naturaleza”, expresó.
Por su parte, Ferreira afirmó: “los cambios son lentos, sobre todo cuando se trata de paradigmas, aunque quisiéramos que el proceso sea mucho más rápido”.
Puso énfasis en la importancia de “encontrarse para reflexionar y dialogar” y consideró que “contar con una Dirección Nacional de Agroecología es importantísimo”.
Llamó a dar “un paso más cada día, no es algo que se realice de hoy para mañana, somos una sociedad que tenemos que trabajar en conjunto, ya que vivimos con distintos modelos, pero juntos tenemos que comprometernos para ir cambiando”.
“Nos importa la vida, la salud, la porción del planeta que nos toca a cada uno”, expresó, y convocó a “comprometerse con este camino que es uno solo que es la agroecología, es la salud, es la vida, es la alimentación”.
“Cuando hablamos de soberanía alimentaria y agroecológica estamos hablando de lo mismo, y ese es el compromiso de nuestra provincia: queremos alimentarnos de lo que producimos, y para lograr eso necesitamos que todos estemos comprometidos y ojalá que lo que comamos pueda ser cosechado en el patio de casa”, expresó.
“Esa es la bandera que queremos poner en alto en la Casa de las Leyes, donde se construye política”, reseñó, y expresó su “orgullo por la visión que tiene el presidente de la Cámara, Carlos Rovira”.
Con ella coincidió Cerdá, quien manifestó que “no se puede hacer un cambio de un día para el otro” y que hablar de agroecología implica entender que “el suelo es un organismo vivo que hay que alimentar y proteger”.
También se refirió a “las bacterias y hongos que habitan el suelo”, por los cuales “el suelo tiene vida”, y a las diferentes sustancias que se utilizan para controlar las malezas.
Consideró que se necesita “un campo con gente” y resaltó que “Misiones tiene una cantidad importante de agricultores” y que “quizás sea una de las provincias que menor cantidad perdió”.
“Queremos más productores en el campo, porque el suelo hay que cuidarlo”, destacó. “Necesitamos tener otras miradas, en otros lugares lo estamos haciendo y ahora estamos iniciando este proceso en Misiones”, concluyó.
El pasado sábado (5/11) se inauguró la biofábrica Reverdecer en Salto Encantado. Esta planta de bioinsumos agrícolas fortalecerá la transición agroecológica en la zona centro de la provincia de Misiones.
Con una concurrencia de más de cien personas, entre colonos de diferentes localidades, feriantes, cooperativas, autoridades municipales de Salto Encantado y Aristóbulo del Valle, el cuerpo de guardaparques de Salto Encantado, diversas escuelas de la zona e integrantes de Somos Red de diferentes puntos de la provincia se realizó un emotivo acto de inauguración de la Planta de Elaboración de Bioinsumos Agroecológicos ya en funcionamiento en el predio de la Ex Ruta 14 (Km 942). Además, en el predio se desarrolla un Vivero de Especies Nativas y actividades de Educación Ambiental.
Se trata de iniciativas que fomentan el empleo verde, la transición agroecológica y el uso sustentable de la biodiversidad “para fortalecer el arraigo de los/as jóvenes y las familias rurales a sus territorios”, señaló Marianela Scharschinger, responsable del Nodo Salto Encantado de Somos Red.
A partir de diversas articulaciones la Asociación Civil Ampliando Pueblo, junto al Proyecto USUBI y otros actores, “gestionaron fondos para construir la infraestructura y desarrollar la tecnología apropiada para la producción de bioinsumos agroecológicos”, señaló Fernando Puzzo, responsable provincial del proyecto en Somos Red. En particular la producción del denominado Súper abono Bokashi se llevará adelante con una máquina volteadora autopropulsada única en el país, que “se diseñó a partir de prototipos pre existentes y fue desarrollada por graduados de la Facultad de Ingeniería de la UNaM”, aclaró Alejandro Borgmann, referente técnico de Somos Red quien ademas como profesor en el Procaypa venía haciendo experiencias con biopreparados.
El marco de articulación de las organizaciones y los proyectos mencionadas es la plataforma provincial Somos Red, la cual que genera sinergias entre distintos sectores para favorecer una transición ambiental justa. Además gestiona capacidades, recursos e innovaciones para el desarrollo de esquemas productivos sustentables de base asociativa con anclaje territorial. “A través de la articulación técnica, social, financiera y comercial posibilita, fortalece y expande iniciativas productivas sustentables generando empleo verde, arraigo y comercio justo; a la vez que contribuye a recuperar un tejido social que promueva valores de solidaridad y cooperación”, señaló Marcos Niemzson, referente de la Biofábrica Reverdecer.
“En tiempos en que el cambio climático recrudece generando sequías, incendios, enfermedades, inundaciones; impulsar otros modelos socio productivos no es solo una opción, es una necesidad urgente”, indicó Marina Parra, responsable de gestión de proyectos en Somos Red.
El rol de las mujeres que han impulsado la organización local dando lugar a los proyectos de sus hijos e hijas es una muestra de generosidad y visión de un futuro mejor, agregó Rosa Szulepa, presidenta de la Asociación Civil Mujeres Soñadoras.
En un ciclo de cuatro clases se dictará este curso de formación sobre Cambio Climático y transición hacia la Agroecología. Comenzará este sábado 15 y tendrá una clase semanal en la Ex Estación de Trenes de Posadas.
Un retorno a una naturaleza que clama por hallar co-creadores de un mundo sustentable.
El curso se desarrollará a lo largo de 4 jornadas, con una duración de 2 horas cada una. Dirigido a estudiantes secundarios y universitarios de ciencias forestales, exactas y humanidades.
Hugo Sand, el reconocido dirigente agrario y uno de los fundadores de la Asociación Productores Agrícolas de Misiones(APAM) dialogó con Economissobre la producción misionera y destacó que el productor debe dejar de pensar en hectáreas solo con yerba mate, solo con pino o té y pensar en la diversificación productiva. Refloto el pensamiento de Alberto Roth con la chacra misionera como una extensión inteligente del monte.
Para Sand estamos en un momento clave donde “hay muchas cosas que tenemos que conversar para el futuro, me parece que este es el momento de tomar fuerza entre todas las organizaciones ambientalistas sociales y pensar en una provincia totalmente distinta porque el rumbo por el que vamos nos lleva al desierto y el desierto es muerte”.
Consideró que “si nosotros hacemos un paralelo en la vida y la muerte, hoy usamos muchos insecticidas herbicidas, fungicidas que es muerte y nosotros debemos apostar a la vida. A la vida en todos sus conceptos y nuestro objetivo es mirar a la selva misionera, al monte misionero que ya está en vías de extinción, pero nosotros también formamos parte de ese entorno”.
“Así que entre todos tenemos que volver a a repensar el futuro de esta de esta provincia”, afirmó.
Destacó lo que se viene haciendo desde la provincia con la legislación para erradicar el glifosato de la zona productiva. Pero explicó que no es suficiente con cambiar una empresa multinacional por otra que abastezca de bioinsumos, sino que planteó que “hay que darle el conocimiento al colono, el colono no tiene que ir a la agropecuaria a comprar los bioinsumos, no tiene que esperar que la camioneta del Ministerio del Agro, le entregue los bioinsumos, porque va a seguir siendo dependiente”.
Por ello planteó que “hay que darle el conocimiento al colono para que a partir del estiércol de sus animales a partir de la guarapa de caña de azúcar, a partir de algunas especies vegetales a partir del agua a partir de el polvo de piedra o de la harina de roca que es la la roca madre original de la cual se por la evolución se logra la tierra roja, profunda hacer un pequeño laboratorio en sus chacras”.
Indicó que este laboratorio “consiste en un tambor de 200 litros en donde por anaerobiosis, o sea con la ausencia de Oxígeno, esto se fermenta y en 40 a 60 días de acuerdo a las temperaturas y depende de qué época del año vos estás realizando tenés biofertilizante. Podés también hacer repelentes de insectos”.
El productor agrario remarcó que “tenemos todos los mecanismos que nos brinda la agroecología para hacerle libre a los productores y también le debe interesar esto a ustedes que viven en las grandes ciudades porque van a tener un producto sano”.
Sand recordó que hay un informe del “año 2018 donde la estadística nos dice que por cada argentino le correspondía 7 litros de Roundup, 7 litros de glifosato y a los Pueblos Fumigados más de 40 litros, después cuando nos sorprendemos de los labios leporino, de las columnas bífidas, de los cánceres, de las leucemias, dónde está el origen. El origen está en que todo lo que nosotros le hacemos a la Madre Tierra, nos estamos haciendo eso a nosotros mismos. De la tierra venimos. somos tierra y por eso tenemos que proteger la tierra, el agua, el ambiente, los vegetales, los animales”.
Para Sand las premisas para producir son la “Sustentabilidad ambiental, social y económica“. Reconoció que el sistema capitalista solo pone foco en lo económico, por ello llamó a replantearse los conceptos y los fines de para que producimos, porque “este este pensamiento netamente capitalista está destruyendo el mundo, nos está destruyendo a nosotros“.
Explicó que en el caso de los productores yerbateros, deben dejar de pensar en usar herbicidas para eliminar las “malezas” ya que primero tenemos que pensar que “la maleza tiene que ser bueneza, tenemos que cambiar de nombre primero. Y luego esas buenezas son un excelente alimento para las ovejas, sí, animales que son livianos que con potreros rotativos vos podés manejarlos dentro del yerbal y van transformando esas buenezas en estiércol, en orín y en carne de cordero excelente para el consumo familiar y para la venta”.
“Ese es un principio el otro principio es que nunca nosotros vamos a tener que clasificar a una hectárea por un monocultivo. Nunca tenemos que pensar que es solamente pino o solamente yerba, o solamente té. Si vos sacás 3.500 kilos de yerba es muy poco contra los 15 mil kilos que saca el que usa todos los fertilizantes. Pero si a esos 3.500 kilos de yerba por hectárea, le estas agregando varios kilos de carne de cordero, le sumas varios kilos de miel de abeja, le estás agregando varios metros cúbicos de leña de las ramas que van cayendo, ves que es mucho más rentable que hacer solo el monocultivo”.
“A esto hay que sumarle todo el valor del cuidado ambiental que significa este tipo de producción diversificada”, remarcó Sand.
El productor explicó que “además, lo que nosotros llamamos maleza y que vamos a la agropecuaria desesperados y compramos veneno y las matamos son simplemente los carteros que nos están trayendo la información de que estamos trabajando mal”.
“A ver, si dentro de un yerbal, te encontrarás gramilla, la pata parrilla, el pasto común digamos así. Significa que estás trabajando mal el yerbal. ¿Por qué? Porque estas especies son amantes del sol, quiere decir que está entrando demasiado sol al yerbal. Eso quiere decir que tenés pocas plantas por hectárea, quiere decir que tenés que replantar con más plantas de yerba o que en vez de poner yerba, podes poner naranja común, limón, banana, pone frutas para tu consumo, para la venta y para todos los pájaros”, expresó.
Sand recordó que “nosotros tenemos la ayuda de las aves, de los pájaros para el control de muchísimos insectos. Fíjate en el tema del rulo de la Yerba Mate están todos desesperados porque hay ataque de rulo, entonces hay que aplicar Dimetoato (un organofosforado) un veneno fuertísimo. Pero resulta ser que hay 30 especies benéficas en la yerba y 27 que podrían llegar a causar daño; si nosotros preparamos el ambiente para que estén en estas 30 especies benéficas y ya se van a controlar, ese es el equilibrio biológico. Ese es el equilibrio que existe en la selva Paranaense”.
“Por eso tenemos que volver a a a releer los conceptos de don Alberto Roth, ese gran suizo ecologista, no que nos decía que la que la chacra misionera tiene que ser una extensión inteligente del monte. Sí, el monte tiene que entrar dentro de los yerbales tiene que entrar dentro de los teales. Porque al entrar el monte trae toda la vida y volvemos de vuelta a que la vida es necesaria en la chacra”, dijo.
Al ser consultado sobre las empresas yerbateras que están optando por instalar plantas industriales en Paraguay para poder exportar en mejores condiciones desde allí la yerba mate, Sand aseveró que “ante todo aquel que deja una silla, vamos a ocuparla nosotros. Yo le invito a los colonos a que vuelvan a construir los barbacuas, esos sistemas antiguos entre dos o tres vecinos, hay muchas ventas, mucha demanda de yerba a barbacua con estacionamiento natural. A eso tenemos que apuntalar”.
Cerró con un reclamo a las autoridades, expresando que “habría que pedirle al gobierno a Bromatología no sé a quién que investigue las cargas de yerba que están trayendo de los países vecinos, la cantidad de cadmio y de plomo que tienen y preguntémonos de dónde sale, porque el suelo rojo que tenemos acá no tiene cadmio, ni plomo. Posiblemente sea por el uso de fertilizantes químicos fosforados y Brasil y Paraguay están por sobre los niveles máximos permitidos, por eso es que quieren que en el Mercosur autorice elevar los valores permitidos de esos metales, porque esas empresas envenenarte a vos y a mí y no dejar de ganar plata”.
Emiliano Viana
Aclaró que “volvemos al principio la sustentabilidad es solamente económica, para algunos pocos o tenemos que luchar por la sustentabilidad social, la sustentabilidad ecológica o natural y eso no lo van a hacer los industriales, no lo va a hacer el gobierno lo tiene que hacer la gente a través del conocimiento”.
“Y tenemos que comenzar ya porque el Cambio Climático ya nos clavó las garras en la espalda. Ya lo vimos el año pasado. Y seguramente que este año podrían haber grandes inundaciones o grandes sequias nuevamente. Ya se instaló el Cambio Climático“, aseveró Sand.