Este año, en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, la UNESCO ha enfocado la atención en la importancia del agua dulce y ha abogado por su gestión sostenible, en línea con el ODS 6: agua limpia y saneamiento para todos.
La celebración del Día Mundial del Agua tiene el objetivo de crear conciencia sobre la relevancia de valorar este recurso que sustenta la vida de los seres humanos y todas las especies en la tierra. A su vez, busca dar a conocer la problemática de millones de personas que no tienen acceso al suministro de agua potable y la urgencia de tomar medidas al respecto.
El agua enfrenta desafíos significativos en el panorama global. Con solo el 3% del agua dulce en el mundo y una fracción aún menor disponible para consumo humano, la necesidad de una gestión cuidadosa y eficiente se hace evidente. El cambio climático, la deforestación y la contaminación amenazan la calidad y cantidad del agua, requiriendo una respuesta urgente y coordinada para garantizar su disponibilidad continua.
En este contexto, Misiones se destaca como una provincia líder en la promoción de prácticas sostenibles en el manejo del agua. La creación de Aguas Misioneras SE en 2009, mediante la Ley Nº 149, refleja el compromiso de la administración provincial con la protección y valorización de este recurso vital. La provincia ha establecido sus derechos sobre las aguas superficiales y subterráneas, adoptando enfoques racionales en su captación y uso.
Pero la labor de AMSE va más allá de esta mera gestión estratégica. A través de su Unidad Ejecutora, la institución lleva a cabo investigaciones continuas sobre la calidad del agua, garantizando su pureza y seguridad para el consumo humano y el medio ambiente. Además, desempeña un papel activo en la capacitación de organismos, empresas y personas en prácticas responsables del uso del agua, promoviendo una cultura de conservación y preservación.
Frente al desafío mundial, es esencial que cada individuo asuma su responsabilidad en el cuidado del agua. Desde nuestros hogares hasta los ámbitos comerciales e industriales, debemos adoptar prácticas que minimicen la huella ecológica y generen un impacto positivo en el ambiente. En el Día Mundial del Agua, Aguas Misioneras SE reafirma su compromiso de liderar el cuidado de los recursos hídricos en Misiones, promoviendo acciones que aseguren un desarrollo sostenible para todos los habitantes de la provincia.
En una destacada colaboración entre la cooperativa Coopabil, Vicegobernación de la provincia de Misiones, el municipio de Bernardo de Irigoyen y el Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS), se logró un importante avance en la mejora del servicio de suministro de agua potable. Equipos técnicos especializados llevaron a cabo la instalación de nuevos equipos de bombeo, prometiendo una mejora sustancial en la provisión de agua potabilizada.
Este progreso, fruto de la cooperación mancomunada, se espera que se refleje en los próximos días, marcando un hito significativo para los habitantes de los barrios Provincias Unidas, Soberanía, Martín Fierro, Zona Centro, 4 Hermanos y llegando hasta el Barrio Evita. La inversión conjunta demuestra el compromiso compartido de estas entidades para garantizar un suministro de agua más eficiente y de calidad para la comunidad local.
Cabe destacar la gestión del Intendente Municipal, Edgardo Aquino, y el compromiso del Vicegobernador de la provincia, Lucas Romero Spinelli, por el envío de la bomba y por mantener un constante diálogo, fortaleciendo así la colaboración entre el gobierno local y provincial para el beneficio de la población.
La problemática del acceso al agua es una realidad en poblaciones rurales ubicadas en la mayoría de las zonas semiáridas de llanura del país. En especial, en la región de la llanura centro norte del país -este de Salta y Santiago del Estero, y centro y oeste de Formosa, Chaco y Santa Fe- que recibe entre 400 a 900 milímetros de precipitación media anual. Se trata de 25 millones de hectáreas que concentran menos de 0,02 habitante por km2 y cuyas condiciones socioeconómicas son desfavorables, principalmente, por la falta de acceso al agua.
Las precipitaciones registradas desde octubre confirman la llegada del fenómeno climático El Niño, lo que implica la probabilidad de ocurrencia de lluvias por encima del promedio histórico a escala regional. En consecuencia, se espera una recuperación progresiva en la recarga de los acuíferos, el llenado de represas y la recuperación de los aljibes. Frente a este pronóstico, desde el INTA Reconquista, Santa Fe, destacan la importancia del buen mantenimiento de los sistemas de captación, almacenamiento y distribución de agua para garantizar su disponibilidad para consumo humano, producción ganadera y la agricultura.
Para Mario Basán Nickisch –especialista del INTA Reconquista, Santa Fe–, “con sustentabilidad y eficiencia se puede realizar una utilización racional de los recursos naturales” y, en este sentido, ponderó la divulgación de tecnologías apropiadas para un uso eficiente de agua en ambientes rurales, en contexto donde aseguró que “el 75% del país es semiárido a seco y el mayor condicionante que tenemos es obtener agua subterránea de calidad y a una profundidad adecuada para el bombeo”.
Una alternativa sustentable es manejar correctamente el agua de lluvia para el consumo humano. Eso significa garantizar la cantidad necesaria almacenándola limpia y conservándola de esa manera hasta su tratamiento microbiológico con tecnologías blandas para que el agua sea segura para la ingesta de las personas.
En este sentido, Basán Nickisch, propone utilizar los sistemas de captación de agua de lluvia (SCALL) en lugares donde el agua subterránea o superficial tienen exceso de sales o elementos tóxicos como el Arsénico. “Si pensamos en agua para consumo humano, y la disponibilidad de agua, subterránea o superficial, no es de calidad, una alternativa válida es implementar los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia. Excepto donde llueve escasos milímetros o nada. Allí es válido pensar en destiladores solares, ya probados por INTA”, señaló.
En los sistemas SCALL, el agua es captada a nivel de techos de instalaciones edilicias mediante canaletas y tubos que la guían a un tanque o cisterna, pasando antes por un filtro que retiene los elementos que condicionan su adecuado almacenamiento que la limpia. Para garantizar su correcto uso, debe estar en óptimas condiciones antes de las precipitaciones. “Con los pronósticos de lluvias a corto plazo, eso no es complicado. Todas las partes deben tener un correcto mantenimiento, y las canaletas, filtros y depósitos deben estar limpios”, aconsejó Basán Nickisch.
Con tratamientos adecuados, con tecnologías blandas, el agua es segura para el consumo humano: “con el agua almacenada limpia, hay que realizar los tratamientos microbiológicos propuestos por INTA: Hervido del agua, dosificación con lavandina o tratamiento de rayos ultravioletas del sol (SODIS)”. Cualquiera de estos tratamientos está probado por el INTA y garantizan el consumo de agua segura para las personas. Debemos tener en cuenta los parámetros del Código Alimentario Argentino, que garanticen agua segura para el consumo, es decir, que las personas puedan consumirla sin riesgo de enfermarse.
Y agregó: “Hablar de acceso al agua significa hacer referencia a perforaciones, pozos calzados, represas, aljibes, lo cual debe ir acompañado de controles de calidad química y microbiológica, para garantizar agua de calidad durante todo el año para los diferentes usos”.
Eso se complementa con mecanismos de bombeo, que siempre alentamos a que se hagan con energías renovables, sin descartar los convencionales, donde los molinos de viento y las bombas con energía solar están probados y adaptados sus usos”.
En todos los sistemas, para consumo humano, agrícola o ganadero, contar con depósitos nos garantiza tener reservas de agua para contrarrestar días sin viento, poca radiación solar o desperfectos mecánicos en los mecanismos de extracción.
Para el uso en ganadería y agricultura, el profesional del INTA Reconquista remarcó la importancia de “cosechar agua de lluvia de manera eficiente y almacenarla ya sea en superficie o en profundidad recargando acuíferos”. Esto es considerado por el técnico como una “estrategia superadora”, incluso cuando el agua subterránea esté condicionada en calidad por el exceso de sales o elementos tóxicos para ser usada de manera directa, proponiendo una mezcla apropiada para potenciar el volumen y la calidad del agua final lograda.
La calidad de agua para la producción animal fundamentalmente dependerá de saber qué tipo de animales van a abrevar. Hay tablas orientativas para determinar parámetros óptimos de producción basados en las sales totales, cloruro de sodio, sulfatos y magnesio.
En el caso de que el agua de lluvia sea deficiente en sales para ganadería y se desea usarla directamente, Basán Nickisch aconsejó consultar con un veterinario para saber si se debe suplementar con Fósforo, Selenio, Cobre y/o Cloruro de Sodio. Y, a su vez, será conveniente que el veterinario consulte a un agrónomo acerca del aporte de minerales que proporcionan las pasturas o dieta que tengan los animales, para evaluar si realmente es necesario realizar la suplementación con minerales, de qué tipo y en qué dosis.
Para su uso en riegos, se deben seguir las recomendaciones actuales de la FAO y del RIVERSIDE. Fundamentalmente, tener en cuenta la conductividad eléctrica del agua, el calcio, magnesio, sodio, la conductividad eléctrica del suelo, el tipo de cultivo y el tipo de riego que se piensa utilizar.
Desde INTA siempre se propone el uso sustentable y eficiente de los recursos naturales y, en este caso, del uso de los recursos hídricos, planificando su uso y las inversiones a corto, mediano y largo plazo.
Todo lo expresado permite la disponibilidad de alternativas de acceso al agua a nivel predial para las diferentes demandas, teniendo en cuenta los ambientes, con eficiencia productiva, respetando los ecosistemas.
Por: Guillermo Piccardo, Gerente de Línea de Negocio en Atlas Copco Argentina. Sin dudas, el estrés hídrico es uno de los grandes retos que deberá asumir el mundo para resolver los problemas de abastecimiento de la sociedad de cara al futuro. Un dato no menor, es que anualmente se vierten entre 300 y 500 millones de toneladas de efluentes en ríos, lagunas y océanos. Es tiempo que el sector público y privado implemente políticas en línea con el paradigma de la economía circular para mitigar la exigencia de la Tierra, dado por la sobrepoblación y un sistema excesivo de consumo.
Ante este panorama, desde el 2018, y en línea con la meta 6.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Banco Mundial ha buscado promover en América Latina y el Caribe iniciativas para el tratamiento de efluentes y la recuperación de recursos con el objetivo de incrementar la reutilización de agua segura a nivel global para el 2030. En otras palabras, a mejor tratamiento de efluentes, mejor calidad tendrá el agua a potabilizar para el consumo diario de las ciudades, y sus habitantes. Un dato no menor es que en la región solo se trata entre el 30% y el 40% del agua residual recolectada, lo que impacta negativamente tanto en la salud, como en el medioambiente.
Las aguas residuales o negras son aquellas cuya calidad se ve afectada por la actividad humana y pueden clasificarse en urbanas, domésticas e industriales, según su procedencia. Entre los sectores productivos con mayor consumo se pueden mencionar: las industrias químicas (25%), agroalimentarias y ganaderas (17%), la producción y transformación de metales –como, por ejemplo, el acero- (13%), la minería (7%), entre otras. De hecho, el 80% del agua que se utiliza se vierte al medioambiente sin haber recibido un tratamiento adecuado. La inversión en infraestructura y tecnologías de saneamiento es prioritaria para una gestión inteligente, ya que no solo ofrece beneficios económicos sino también productos derivados, como nutrientes y biogás que pueden aplicarse para la generación de energía limpia. Asimismo, los ingresos adicionales que se obtengan de este proceso podrían ayudar a cubrir costos operativos.
Tecnologías en el tratamiento de aguas residuales
Las plantas depuradoras son las que se encargan de gestionar, reciclar y convertir los efluentes -municipales e industriales- en valiosos recursos sociales y productivos. Uno de los elementos esenciales de estas instalaciones son los soplantes exentos de aceite, que garantizan un suministro continuo de oxígeno a las bacterias presentes en el agua. De esta manera, se busca acelerar el proceso de descomposición. A continuación, se describen las etapas de tipo físico, químico y biológico, que normalmente se llevan a cabo con el objetivo de tratar el agua.
1. Pretratamiento: da comienzo a la depuración mediante un proceso de separación de residuos sólidos grandes y medianos mediante rejas y tamices de diferente grosor.
Generalmente, se utiliza un soplador de aire para destapar los filtros de sedimentos gruesos, usando la menor cantidad de agua posible a una fuerza mucho mayor. Vale mencionar, que la presión con la que se inyecta agua pura consume mayor energía. Hoy, existen equipos que comprimen aire, siendo mucho más eficientes. De hecho, pueden generar entre un 20 y un 30% de ahorro en energía versus un soplante a lóbulo. Además, los compresores de velocidad variable, también conocidos como VSD, son una excelente opción para las instalaciones que tienen fluctuaciones en su demanda de aire, como las plantas que funcionan con varios turnos durante el día y aquellas en las que la demanda varía a lo largo de la jornada. La velocidad del motor se ajusta automáticamente según la demanda y ayuda a conseguir un ahorro de energía del 35-50 %, eliminando todo gasto innecesario.
2. Tratamiento primario: tiene por objetivo eliminar los sólidos suspendidos. Para ello, el agua queda retenida en decantadores para que la gravedad ayude a separar esas partículas. También es posible añadir sustancias para mejorar la sedimentación y neutralizar el pH del agua.
3. Tratamiento secundario: tiene la finalidad de degradar y eliminar la materia orgánica por medio de la utilización de bacterias y microorganismos, así como también de nutrientes tales como el nitrógeno y el fósforo. El tratamiento más extendido es el que se conoce como lodos activados. Es habitual que en las plantas depuradoras el tratamiento finalice en este punto, cuando el agua tratada cumple con los requisitos de vertido definidos y no hay requisitos adicionales de calidad para su reutilización o uso posterior.
4. Tratamiento terciario o químico: busca aumentar la calidad del recurso por medio de la utilización de rayos UV o cloro con el objetivo principal de eliminar a las bacterias y agentes patógenos; antes de devolver el agua al río, a la naturaleza.
A pesar de las dificultades hídricas que enfrenta Latinoamérica, existen razones que permiten vislumbrar un futuro sustentable -con una mayor profesionalización del sector y la aplicación de soluciones innovadoras que contribuyan a mejorar la gestión del agua- y responden a casos de éxitos que van desde México hasta el sur de Argentina, recientemente publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo. En este sentido, la posibilidad de implementar actualizaciones en materia de infraestructura y de impulsar alianzas público-privadas son dos factores que permitirán sentar los cimientos para un mejor mañana.
Por Saroj Kumar Jha – Resolver la crisis del agua es fundamental para nuestro futuro en un planeta habitable. La triple amenaza —ya sea en forma de exceso de agua, escasez de agua, o contaminación del agua—, exacerbada por el cambio climático, priva a miles de millones de personas de un acceso confiable a agua potable y saneamiento. Además, pone en riesgo a las economías, impulsa la migración y puede provocar conflictos. Necesitamos una acción global para garantizar la seguridad hídrica y un crecimiento verde, resiliente e inclusivo, y para abordar el nexo entre el agua, el clima y los conflictos.
A pesar de los avances, estamos atrasados en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con el agua, y esto tiene un efecto directo en el desarrollo general. Las tendencias actuales sugieren que, para 2030, 1600 millones de personas no tendrán acceso a agua potable gestionada de manera segura; 2800 millones carecerán de servicios de saneamiento seguros, y 1900 millones no contarán con instalaciones básicas para la higiene de manos.
Para una mejor gestión del agua deben estar presente las cuatro “i”: inversión, innovación, información e instituciones. El sector hídrico necesita un aumento masivo del financiamiento público y privado para satisfacer la demanda. La innovación puede aumentar la eficiencia, reducir los costos y disminuir el desperdicio. La disponibilidad de información —el intercambio de datos y conocimientos mundiales— ayuda a los Gobiernos a mejorar la seguridad hídrica y el saneamiento, al tiempo que promueve alianzas e inversiones específicas. Las reformas institucionales pueden generar un entorno más propicio para la inversión, aumentando la eficiencia e impulsando las economías y la creación de empleo.
Será necesaria una nueva forma de hacer las cosas, una nueva manera de pensar acerca del agua y de su gestión. Este es el propósito de la Semana Mundial del Agua de este año, cuyo tema es “Semillas de cambio: Ideas innovadoras para un aprovechamiento racional del agua en el mundo”. La conferencia, que tendrá lugar del 20 de agosto al 24 de agosto en Estocolmo (Suecia), es una invitación a replantear ideas, innovaciones y sistemas de gestión necesarios en un mundo cada vez más inestable y con escasez de agua.
Eventos mundiales de este tipo son los que pueden ayudar a generar ideas innovadoras y, fundamentalmente, inversiones. Las inversiones en agua ayudan a las personas, el planeta y la economía, y constituyen un factor crítico para acelerar la consecución de los ODS. A nivel mundial, las necesidades de inversión para el sector hídrico son superiores a USD 1,37 billones y los niveles actuales deben multiplicarse por seis para alcanzar el ODS 6 (agua limpia y saneamiento para todos) de aquí a 2030. Sin embargo, en la actualidad, el sector del agua atrae menos del 2 % del gasto público, y un nivel igualmente bajo de inversión privada en los países de ingreso bajo y mediano.
Se requieren medidas y financiamiento de los sectores público y privado, con una especial atención en los países y las regiones que están retrasados respecto de los ODS relacionados con el agua. Lo anterior tendrá impactos beneficiosos: cada dólar invertido en resiliencia genera un rendimiento de 4 dólares que se traduce en menores costos de la atención de la salud y mayor productividad, mejorando la calidad de vida y las perspectivas laborales, especialmente de las mujeres y los jóvenes. Ampliar las inversiones en el sector del agua dará como resultado personas y ecosistemas más saludables, mejores servicios para los agricultores, mejor almacenamiento de agua para lograr resiliencia a largo plazo y beneficios fiscales de larga duración. Los resultados positivos se sentirán especialmente en los países frágiles y vulnerables al clima y a los desastres, donde los conflictos y el cambio climático están ejerciendo una gran presión sobre las comunidades.
El Banco Mundial se focaliza en buscar soluciones. Como la principal entidad multilateral de financiamiento para el sector hídrico en los países en desarrollo, con una cartera de USD 27 000 millones, trabajamos para acrecentar el financiamiento público y privado y resolver la crisis del agua. En el ejercicio de 2023, los programas respaldados por el Banco Mundial proporcionaron acceso a servicios de abastecimiento de agua o saneamiento a casi 30 millones de personas.
Aprovecharemos este impulso y aceleraremos los avances en los próximos tres años. Tenemos previsto instalar sistemas de riego nuevos o mejorados en 8,5 millones de hectáreas, ayudar a 8 millones de agricultores (de los cuales 2 millones son mujeres) a adoptar tecnologías más avanzadas a través de la posible implementación en otros lugares del Programa por Resultados sobre Ahorro de Agua y Reducción de Metano en los Arrozales de Asia y África, y ampliar iniciativas de riego dirigidas por agricultores. También respaldaremos esfuerzos nacionales, como el Proyecto “One-WASH” en Etiopía, cuyo objetivo es proporcionar acceso a agua y saneamiento a 400 millones de personas. Los proyectos de resiliencia climática regional del Banco Mundial apuntan a reducir los riesgos de inundaciones y sequías que enfrentan 25 millones de personas en África oriental y meridional.
También seguiremos movilizando inversiones de hasta USD 50 000 millones en todo el sector del desarrollo y los Gobiernos a través de mecanismos de financiamiento innovadores que utilicen el capital privado y las garantías para mejorar la seguridad hídrica. Esta labor se basará en nuestro Plan de Acción sobre el Aumento del Financiamiento para el Sector del Agua, que se publicará próximamente, en el que se describirán las maneras que considera el Banco Mundial para aprovechar los instrumentos existentes y las nuevas soluciones de financiamiento a fin de movilizar más capital privado, innovación y conocimientos especializados para prioridades relacionadas con el agua y el clima a nivel nacional, regional y mundial.
Un aspecto más imperceptible, pero igualmente importante, del trabajo del Banco Mundial son sus documentos analíticos exhaustivos, respaldados por la Alianza Mundial para la Seguridad Hídrica y el Saneamiento (GWSP), que orientan las políticas y estrategias, fortalecen las instituciones y contribuyen a la agenda de desarrollo mundial. Por ejemplo, en el informe The Hidden Wealth of Nations: Economics of Groundwater in Times of Climate Change (La riqueza oculta de las naciones: La economía de las aguas subterráneas en épocas de cambio climático), publicado este año, se señala que las aguas subterráneas sirven como un seguro para múltiples riesgos de la naturaleza y son clave para la reducción de la pobreza, la resiliencia y la adaptación al cambio climático. En la publicación Droughts and Deficits (Sequías y déficits) se presentan nuevas estimaciones de los efectos de episodios secos y sequías en el producto interno bruto y se destaca la necesidad de proteger los bosques y otras formas de capital natural que afectan el ciclo hidrológico. En el documento What the Future Has in Store: A New Paradigm for Water Storage (Qué nos depara el futuro: Un nuevo paradigma para el almacenamiento de agua) se revela que, si bien la demanda de almacenamiento de agua va en aumento, se observa una reducción en el almacenamiento de agua dulce, lo que genera un déficit mundial en esta área. Además, se insta a una mayor cooperación entre las naciones a nivel de los recursos hídricos internacionales compartidos.
Junto con estas actividades de desarrollo de conocimientos, el Banco Mundial proporciona asistencia a los países en la toma de decisiones basadas en evidencias, a través de iniciativas como el Portal Mundial de Datos sobre el Agua, que se pondrá en marcha próximamente. Asimismo, movilizaremos y utilizaremos todas las asociaciones mundiales pertinentes que ya existen, y que han sido convocadas por el Banco Mundial, para aumentar el financiamiento dirigido a la seguridad hídrica y la adaptación al cambio climático. Todos estos esfuerzos cuentan con el apoyo de la GWSP, que reúne a asociados bilaterales y puede promover las inversiones proporcionando recursos en forma de donaciones ejecutadas por los beneficiarios para complementar las operaciones del BIRF y la AIF y ayudar a atraer financiamiento climático, y del Grupo de Recursos Hídricos 2030, una alianza mundial público-privada dedicada a la seguridad hídrica e integrada por representantes del sector privado y de otros ámbitos.
Pensamos en impulsar el cambio a través de estas asociaciones, como la GWSP y el Grupo de Recursos Hídricos 2030, y la convocatoria de eventos mundiales como la Semana Mundial del Agua, que congrega a asociados en el desarrollo para catalizar medidas concretas. Durante este evento, el Grupo Banco Mundial participará en varias sesiones sobre diversos temas, como la digitalización de las empresas de suministro de agua, las herramientas para gestionar los riesgos de inundaciones y sequías, los servicios de agua para los refugiados y la gestión inteligente del agua en el cultivo del arroz.
Puede seguir nuestras sesiones a través de @WorldBankWater usando la etiqueta #wwweek.