AGUA

Invertir en infraestructura, clave para una gestión de agua eficiente

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La problemática del acceso al agua es una realidad en poblaciones rurales ubicadas en la mayoría de las zonas semiáridas de llanura del país. En especial, en la región de la llanura centro norte del país -este de Salta y Santiago del Estero, y centro y oeste de Formosa, Chaco y Santa Fe- que recibe entre 400 a 900 milímetros de precipitación media anual. Se trata de 25 millones de hectáreas que concentran menos de 0,02 habitante por km2 y cuyas condiciones socioeconómicas son desfavorables, principalmente, por la falta de acceso al agua.

Las precipitaciones registradas desde octubre confirman la llegada del fenómeno climático El Niño, lo que implica la probabilidad de ocurrencia de lluvias por encima del promedio histórico a escala regional. En consecuencia, se espera una recuperación progresiva en la recarga de los acuíferos, el llenado de represas y la recuperación de los aljibes. Frente a este pronóstico, desde el INTA Reconquista, Santa Fe, destacan la importancia del buen mantenimiento de los sistemas de captación, almacenamiento y distribución de agua para garantizar su disponibilidad para consumo humano, producción ganadera y la agricultura.

Para Mario Basán Nickisch –especialista del INTA Reconquista, Santa Fe–, “con sustentabilidad y eficiencia se puede realizar una utilización racional de los recursos naturales” y, en este sentido, ponderó la divulgación de tecnologías apropiadas para un uso eficiente de agua en ambientes rurales, en contexto donde aseguró que “el 75% del país es semiárido a seco y el mayor condicionante que tenemos es obtener agua subterránea de calidad y a una profundidad adecuada para el bombeo”.

Una alternativa sustentable es manejar correctamente el agua de lluvia para el consumo humano. Eso significa garantizar la cantidad necesaria almacenándola limpia y conservándola de esa manera hasta su tratamiento microbiológico con tecnologías blandas para que el agua sea segura para la ingesta de las personas.

En este sentido, Basán Nickisch, propone utilizar los sistemas de captación de agua de lluvia (SCALL) en lugares donde el agua subterránea o superficial tienen exceso de sales o elementos tóxicos como el Arsénico. “Si pensamos en agua para consumo humano, y la disponibilidad de agua, subterránea o superficial, no es de calidad, una alternativa válida es implementar los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia. Excepto donde llueve escasos milímetros o nada. Allí es válido pensar en destiladores solares, ya probados por INTA”, señaló.

En los sistemas SCALL, el agua es captada a nivel de techos de instalaciones edilicias mediante canaletas y tubos que la guían a un tanque o cisterna, pasando antes por un filtro que retiene los elementos que condicionan su adecuado almacenamiento que la limpia. Para garantizar su correcto uso, debe estar en óptimas condiciones antes de las precipitaciones. “Con los pronósticos de lluvias a corto plazo, eso no es complicado. Todas las partes deben tener un correcto mantenimiento, y las canaletas, filtros y depósitos deben estar limpios”, aconsejó Basán Nickisch.

Con tratamientos adecuados, con tecnologías blandas, el agua es segura para el consumo humano: “con el agua almacenada limpia, hay que realizar los tratamientos microbiológicos propuestos por INTA: Hervido del agua, dosificación con lavandina o tratamiento de rayos ultravioletas del sol (SODIS)”. Cualquiera de estos tratamientos está probado por el INTA y garantizan el consumo de agua segura para las personas. Debemos tener en cuenta los parámetros del Código Alimentario Argentino, que garanticen agua segura para el consumo, es decir, que las personas puedan consumirla sin riesgo de enfermarse.

Y agregó: “Hablar de acceso al agua significa hacer referencia a perforaciones, pozos calzados, represas, aljibes, lo cual debe ir acompañado de controles de calidad química y microbiológica, para garantizar agua de calidad durante todo el año para los diferentes usos”.

Eso se complementa con mecanismos de bombeo, que siempre alentamos a que se hagan con energías renovables, sin descartar los convencionales, donde los molinos de viento y las bombas con energía solar están probados y adaptados sus usos”.

En todos los sistemas, para consumo humano, agrícola o ganadero, contar con depósitos nos garantiza tener reservas de agua para contrarrestar días sin viento, poca radiación solar o desperfectos mecánicos en los mecanismos de extracción.

Para el uso en ganadería y agricultura, el profesional del INTA Reconquista remarcó la importancia de “cosechar agua de lluvia de manera eficiente y almacenarla ya sea en superficie o en profundidad recargando acuíferos”. Esto es considerado por el técnico como una “estrategia superadora”, incluso cuando el agua subterránea esté condicionada en calidad por el exceso de sales o elementos tóxicos para ser usada de manera directa, proponiendo una mezcla apropiada para potenciar el volumen y la calidad del agua final lograda.

La calidad de agua para la producción animal fundamentalmente dependerá de saber qué tipo de animales van a abrevar. Hay tablas orientativas para determinar parámetros óptimos de producción basados en las sales totales, cloruro de sodio, sulfatos y magnesio.

En el caso de que el agua de lluvia sea deficiente en sales para ganadería y se desea usarla directamente, Basán Nickisch aconsejó consultar con un veterinario para saber si se debe suplementar con Fósforo, Selenio, Cobre y/o Cloruro de Sodio. Y, a su vez, será conveniente que el veterinario consulte a un agrónomo acerca del aporte de minerales que proporcionan las pasturas o dieta que tengan los animales, para evaluar si realmente es necesario realizar la suplementación con minerales, de qué tipo y en qué dosis.

Para su uso en riegos, se deben seguir las recomendaciones actuales de la FAO y del RIVERSIDE. Fundamentalmente, tener en cuenta la conductividad eléctrica del agua, el calcio, magnesio, sodio, la conductividad eléctrica del suelo, el tipo de cultivo y el tipo de riego que se piensa utilizar.

Desde INTA siempre se propone el uso sustentable y eficiente de los recursos naturales y, en este caso, del uso de los recursos hídricos, planificando su uso y las inversiones a corto, mediano y largo plazo.

Todo lo expresado permite la disponibilidad de alternativas de acceso al agua a nivel predial para las diferentes demandas, teniendo en cuenta los ambientes, con eficiencia productiva, respetando los ecosistemas.

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El agua: un valioso recurso para la economía mundial

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Por: Guillermo Piccardo, Gerente de Línea de Negocio en Atlas Copco Argentina. Sin dudas, el estrés hídrico es uno de los grandes retos que deberá asumir el mundo para resolver los problemas de abastecimiento de la sociedad de cara al futuro. Un dato no menor, es que anualmente se vierten entre 300 y 500 millones de toneladas de efluentes en ríos, lagunas y océanos. Es tiempo que el sector público y privado implemente políticas en línea con el paradigma de la economía circular para mitigar la exigencia de la Tierra, dado por la sobrepoblación y un sistema excesivo de consumo.

Ante este panorama, desde el 2018, y en línea con la meta 6.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Banco Mundial ha buscado promover en América Latina y el Caribe iniciativas para el tratamiento de efluentes y la recuperación de recursos con el objetivo de incrementar la reutilización de agua segura a nivel global para el 2030. En otras palabras, a mejor tratamiento de efluentes, mejor calidad tendrá el agua a potabilizar para el consumo diario de las ciudades, y sus habitantes. Un dato no menor es que en la región solo se trata entre el 30% y el 40% del agua residual recolectada, lo que impacta negativamente tanto en la salud, como en el medioambiente.

Las aguas residuales o negras son aquellas cuya calidad se ve afectada por la actividad humana y pueden clasificarse en urbanas, domésticas e industriales, según su procedencia. Entre los sectores productivos con mayor consumo se pueden mencionar: las industrias químicas (25%), agroalimentarias y ganaderas (17%), la producción y transformación de metales –como, por ejemplo, el acero- (13%), la minería (7%), entre otras. De hecho, el 80% del agua que se utiliza se vierte al medioambiente sin haber recibido un tratamiento adecuado. La inversión en infraestructura y tecnologías de saneamiento es prioritaria para una gestión inteligente, ya que no solo ofrece beneficios económicos sino también productos derivados, como nutrientes y biogás que pueden aplicarse para la generación de energía limpia. Asimismo, los ingresos adicionales que se obtengan de este proceso podrían ayudar a cubrir costos operativos.

Tecnologías en el tratamiento de aguas residuales

Las plantas depuradoras son las que se encargan de gestionar, reciclar y convertir los efluentes -municipales e industriales- en valiosos recursos sociales y productivos. Uno de los elementos esenciales de estas instalaciones son los soplantes exentos de aceite, que garantizan un suministro continuo de oxígeno a las bacterias presentes en el agua. De esta manera, se busca acelerar el proceso de descomposición. A continuación, se describen las etapas de tipo físico, químico y biológico, que normalmente se llevan a cabo con el objetivo de tratar el agua.

1. Pretratamiento: da comienzo a la depuración mediante un proceso de separación de residuos sólidos grandes y medianos mediante rejas y tamices de diferente grosor.

Generalmente, se utiliza un soplador de aire para destapar los filtros de sedimentos gruesos, usando la menor cantidad de agua posible a una fuerza mucho mayor. Vale mencionar, que la presión con la que se inyecta agua pura consume mayor energía. Hoy, existen equipos que comprimen aire, siendo mucho más eficientes. De hecho, pueden generar entre un 20 y un 30% de ahorro en energía versus un soplante a lóbulo. Además, los compresores de velocidad variable, también conocidos como VSD, son una excelente opción para las instalaciones que tienen fluctuaciones en su demanda de aire, como las plantas que funcionan con varios turnos durante el día y aquellas en las que la demanda varía a lo largo de la jornada. La velocidad del motor se ajusta automáticamente según la demanda y ayuda a conseguir un ahorro de energía del 35-50 %, eliminando todo gasto innecesario.

2. Tratamiento primario: tiene por objetivo eliminar los sólidos suspendidos. Para ello, el agua queda retenida en decantadores para que la gravedad ayude a separar esas partículas. También es posible añadir sustancias para mejorar la sedimentación y neutralizar el pH del agua.

3. Tratamiento secundario: tiene la finalidad de degradar y eliminar la materia orgánica por medio de la utilización de bacterias y microorganismos, así como también de nutrientes tales como el nitrógeno y el fósforo. El tratamiento más extendido es el que se conoce como lodos activados. Es habitual que en las plantas depuradoras el tratamiento finalice en este punto, cuando el agua tratada cumple con los requisitos de vertido definidos y no hay requisitos adicionales de calidad para su reutilización o uso posterior.

4. Tratamiento terciario o químico: busca aumentar la calidad del recurso por medio de la utilización de rayos UV o cloro con el objetivo principal de eliminar a las bacterias y agentes patógenos; antes de devolver el agua al río, a la naturaleza. 

A pesar de las dificultades hídricas que enfrenta Latinoamérica, existen razones que permiten vislumbrar un futuro sustentable -con una mayor profesionalización del sector y la aplicación de soluciones innovadoras que contribuyan a mejorar la gestión del agua- y responden a casos de éxitos que van desde México hasta el sur de Argentina, recientemente publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo. En este sentido, la posibilidad de implementar actualizaciones en materia de infraestructura y de impulsar alianzas público-privadas son dos factores que permitirán sentar los cimientos para un mejor mañana.

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Sembrar las semillas del cambio para resolver la crisis del agua

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Por Saroj Kumar Jha – Resolver la crisis del agua es fundamental para nuestro futuro en un planeta habitable. La triple amenaza —ya sea en forma de exceso de agua, escasez de agua, o contaminación del agua—, exacerbada por el cambio climático, priva a miles de millones de personas de un acceso confiable a agua potable y saneamiento. Además, pone en riesgo a las economías, impulsa la migración y puede provocar conflictos. Necesitamos una acción global para garantizar la seguridad hídrica y un crecimiento verde, resiliente e inclusivo, y para abordar el nexo entre el agua, el clima y los conflictos.

A pesar de los avances, estamos atrasados en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con el agua, y esto tiene un efecto directo en el desarrollo general. Las tendencias actuales sugieren que, para 2030, 1600 millones de personas no tendrán acceso a agua potable gestionada de manera segura; 2800 millones carecerán de servicios de saneamiento seguros, y 1900 millones no contarán con instalaciones básicas para la higiene de manos.

Para una mejor gestión del agua deben estar presente las cuatro “i”: inversión, innovación, información e instituciones. El sector hídrico necesita un aumento masivo del financiamiento público y privado para satisfacer la demanda. La innovación puede aumentar la eficiencia, reducir los costos y disminuir el desperdicio. La disponibilidad de información —el intercambio de datos y conocimientos mundiales— ayuda a los Gobiernos a mejorar la seguridad hídrica y el saneamiento, al tiempo que promueve alianzas e inversiones específicas. Las reformas institucionales pueden generar un entorno más propicio para la inversión, aumentando la eficiencia e impulsando las economías y la creación de empleo.

Será necesaria una nueva forma de hacer las cosas, una nueva manera de pensar acerca del agua y de su gestión. Este es el propósito de la Semana Mundial del Agua de este año, cuyo tema es “Semillas de cambio: Ideas innovadoras para un aprovechamiento racional del agua en el mundo”. La conferencia, que tendrá lugar del 20 de agosto al 24 de agosto en Estocolmo (Suecia), es una invitación a replantear ideas, innovaciones y sistemas de gestión necesarios en un mundo cada vez más inestable y con escasez de agua.

Eventos mundiales de este tipo son los que pueden ayudar a generar ideas innovadoras y, fundamentalmente, inversiones. Las inversiones en agua ayudan a las personas, el planeta y la economía, y constituyen un factor crítico para acelerar la consecución de los ODS. A nivel mundial, las necesidades de inversión para el sector hídrico son superiores a USD 1,37 billones y los niveles actuales deben multiplicarse por seis para alcanzar el ODS 6 (agua limpia y saneamiento para todos) de aquí a 2030. Sin embargo, en la actualidad, el sector del agua atrae menos del 2 % del gasto público, y un nivel igualmente bajo de inversión privada en los países de ingreso bajo y mediano.

Se requieren medidas y financiamiento de los sectores público y privado, con una especial atención en los países y las regiones que están retrasados respecto de los ODS relacionados con el agua. Lo anterior tendrá impactos beneficiosos: cada dólar invertido en resiliencia genera un rendimiento de 4 dólares que se traduce en menores costos de la atención de la salud y mayor productividad, mejorando la calidad de vida y las perspectivas laborales, especialmente de las mujeres y los jóvenes. Ampliar las inversiones en el sector del agua dará como resultado personas y ecosistemas más saludables, mejores servicios para los agricultores, mejor almacenamiento de agua para lograr resiliencia a largo plazo y beneficios fiscales de larga duración. Los resultados positivos se sentirán especialmente en los países frágiles y vulnerables al clima y a los desastres, donde los conflictos y el cambio climático están ejerciendo una gran presión sobre las comunidades.

El Banco Mundial se focaliza en buscar soluciones. Como la principal entidad multilateral de financiamiento para el sector hídrico en los países en desarrollo, con una cartera de USD 27 000 millones, trabajamos para acrecentar el financiamiento público y privado y resolver la crisis del agua. En el ejercicio de 2023, los programas respaldados por el Banco Mundial proporcionaron acceso a servicios de abastecimiento de agua o saneamiento a casi 30 millones de personas.

Aprovecharemos este impulso y aceleraremos los avances en los próximos tres años. Tenemos previsto instalar sistemas de riego nuevos o mejorados en 8,5 millones de hectáreas, ayudar a 8 millones de agricultores (de los cuales 2 millones son mujeres) a adoptar tecnologías más avanzadas a través de la posible implementación en otros lugares del Programa por Resultados sobre Ahorro de Agua y Reducción de Metano en los Arrozales de Asia y África, y ampliar iniciativas de riego dirigidas por agricultores. También respaldaremos esfuerzos nacionales, como el Proyecto “One-WASH” en Etiopía, cuyo objetivo es proporcionar acceso a agua y saneamiento a 400 millones de personas. Los proyectos de resiliencia climática regional del Banco Mundial apuntan a reducir los riesgos de inundaciones y sequías que enfrentan 25 millones de personas en África oriental y meridional.

También seguiremos movilizando inversiones de hasta USD 50 000 millones en todo el sector del desarrollo y los Gobiernos a través de mecanismos de financiamiento innovadores que utilicen el capital privado y las garantías para mejorar la seguridad hídrica. Esta labor se basará en nuestro Plan de Acción sobre el Aumento del Financiamiento para el Sector del Agua, que se publicará próximamente, en el que se describirán las maneras que considera el Banco Mundial para aprovechar los instrumentos existentes y las nuevas soluciones de financiamiento a fin de movilizar más capital privado, innovación y conocimientos especializados para prioridades relacionadas con el agua y el clima a nivel nacional, regional y mundial.

Un aspecto más imperceptible, pero igualmente importante, del trabajo del Banco Mundial son sus documentos analíticos exhaustivos, respaldados por la Alianza Mundial para la Seguridad Hídrica y el Saneamiento (GWSP), que orientan las políticas y estrategias, fortalecen las instituciones y contribuyen a la agenda de desarrollo mundial. Por ejemplo, en el informe The Hidden Wealth of Nations: Economics of Groundwater in Times of Climate Change (La riqueza oculta de las naciones: La economía de las aguas subterráneas en épocas de cambio climático), publicado este año, se señala que las aguas subterráneas sirven como un seguro para múltiples riesgos de la naturaleza y son clave para la reducción de la pobreza, la resiliencia y la adaptación al cambio climático. En la publicación Droughts and Deficits (Sequías y déficits) se presentan nuevas estimaciones de los efectos de episodios secos y sequías en el producto interno bruto y se destaca la necesidad de proteger los bosques y otras formas de capital natural que afectan el ciclo hidrológico. En el documento What the Future Has in Store: A New Paradigm for Water Storage (Qué nos depara el futuro: Un nuevo paradigma para el almacenamiento de agua) se revela que, si bien la demanda de almacenamiento de agua va en aumento, se observa una reducción en el almacenamiento de agua dulce, lo que genera un déficit mundial en esta área. Además, se insta a una mayor cooperación entre las naciones a nivel de los recursos hídricos internacionales compartidos.

Junto con estas actividades de desarrollo de conocimientos, el Banco Mundial proporciona asistencia a los países en la toma de decisiones basadas en evidencias, a través de iniciativas como el Portal Mundial de Datos sobre el Agua, que se pondrá en marcha próximamente. Asimismo, movilizaremos y utilizaremos todas las asociaciones mundiales pertinentes que ya existen, y que han sido convocadas por el Banco Mundial, para aumentar el financiamiento dirigido a la seguridad hídrica y la adaptación al cambio climático. Todos estos esfuerzos cuentan con el apoyo de la GWSP, que reúne a asociados bilaterales y puede promover las inversiones proporcionando recursos en forma de donaciones ejecutadas por los beneficiarios para complementar las operaciones del BIRF y la AIF y ayudar a atraer financiamiento climático, y del Grupo de Recursos Hídricos 2030, una alianza mundial público-privada dedicada a la seguridad hídrica e integrada por representantes del sector privado y de otros ámbitos.

Pensamos en impulsar el cambio a través de estas asociaciones, como la GWSP y el Grupo de Recursos Hídricos 2030, y la convocatoria de eventos mundiales como la Semana Mundial del Agua, que congrega a asociados en el desarrollo para catalizar medidas concretas. Durante este evento, el Grupo Banco Mundial participará en varias sesiones sobre diversos temas, como la digitalización de las empresas de suministro de agua, las herramientas para gestionar los riesgos de inundaciones y sequías, los servicios de agua para los refugiados y la gestión inteligente del agua en el cultivo del arroz.

Puede seguir nuestras sesiones a través de @WorldBankWater usando la etiqueta #wwweek.

Enlaces Relacionados: 

Semana Mundial del Agua

GWSP

2030WRG

Agua: un recurso que puede acelerar el crecimiento verde, inclusivo y resiliente

SAROJ KUMAR JHA director global, Práctica Global de Agua

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Innovaciones que reducen y optimizan el consumo del agua

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En esta Semana Mundial del Agua, te presentamos tres innovaciones que hacen frente al problema del escasez de agua en la región.

Con el objetivo de reflexionar sobre el acceso y la problemática de escasez del agua en el mundo, del 20 al 24 de agosto se lleva a cabo la Semana Mundial del Agua. Este año se busca fomentar la innovación en un momento de retos sin precedentes con el lema “Semillas del cambio: Soluciones innovadoras para un mundo con recursos hídricos” e invita a replantear la gestión adecuada del agua. La organización World Water Week invita a reflexionar sobre las ideas, innovaciones y sistemas de gobernanza que harán frente a la falta de este recurso.

Soluciones innovadoras:
PepsiCo, una de las mayores empresas de alimentos y bebidas en el mundo, busca liderar el cambio a través de la innovación en los procesos de producción. Este año, puso en marcha la primera planta de recuperación de agua de lluvia en la región. Esto permitirá a la empresa recuperar, potabilizar y utilizar 2 mil m3 de agua al mes en Funza, Colombia.

Asimismo, instaló la primera máquina de producción de agua potable a partir de la humedad atmosférica, una tecnología pionera en Colombia que la compañía busca expandir a mayor escala al resto de la región.

A estas iniciativas se suma que en menos de dos años, PepsiCo ha asegurado la operación de cuatro de sus plantas en América Latina sin utilizar agua de la red pública, lo que equivale a cerca del 15% de su producción alimentaria regional. Entre enero de 2022 y julio de 2023, estas plantas ubicadas en México, Brasil y Colombia han acumulado más de mil días sin extraer agua fresca de los acuíferos locales.

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Ante la emergencia hídrica, el INTI ayuda a bodegas de Mendoza a cuidar el agua

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La empresa La Rural recibió asistencia técnica del instituto para aplicar buenas prácticas orientadas a un manejo más eficiente del agua en su planta elaboradora y para minimizar el impacto ambiental de los efluentes.
La industria vitivinícola no es ajena a la emergencia hídrica que afecta a la provincia de Mendoza. En este escenario, la empresa Bodegas La Rural se acercó al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) con el interés de hacer un uso más responsable del agua en su proceso productivo. El trabajo que se desarrolló para reutilizar la solución que se usa en la limpieza de tanques, disminuir la carga salina de los efluentes que se destinan a riego agrícola y reducir la materia orgánica soluble en los efluentes estará disponible para todas las bodegas del país.

“El rol del INTI es ayudar a cada proyecto y cada empresa que esté cambiando la estructura productiva para alcanzar una industria que esté en la frontera tecnológica, que innove en sus procesos y en la búsqueda de soluciones para una producción sostenible. El resultado del trabajo conjunto con Bodegas La Rural es una muestra concreta de la articulación virtuosa entre el sector público, los trabajadores y las empresas”, resaltó el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren.

La titular del INTI, Sandra Mayol, señaló que “el cuidado de los recursos y las prácticas sustentables en la industria son ejes de trabajo estratégicos para el INTI, en particular en regiones como Cuyo, donde el agua es un recurso escaso. En este sentido, trabajamos de manera articulada junto a las industrias y otros organismos para promover un uso responsable en la cadena de producción vitivinícola”.

El consultor técnico y responsable de la gestión ambiental de Bodegas La Rural, Miguel Escalante, explicó que el INTI les brindó “asistencia técnica para validar la reutilización de la solución que se emplea en la limpieza de tanques, caracterizada por una alta conductividad eléctrica”. Luego de una serie de ensayos en planta y estudios realizados en los laboratorios de la sede del INTI en Mendoza, profesionales del departamento de Producción Sustentable lograron la validación de este proceso.

“Desde el instituto nos propusimos demostrar que al reutilizar esta solución de limpieza en diferentes tanques era posible ahorrar insumos y, por consiguiente, la cantidad de agua empleada. La limpieza es uno de los puntos críticos en el trabajo a la hora de avanzar hacia un uso eficiente del agua en las plantas de producción”, explicó la ingeniera química Natalia Vanin, responsable de dicho departamento del instituto en la región Cuyo.

Este trabajo dio pie para que la cámara Bodegas de Argentina solicitara al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que incluya el procedimiento de limpieza como parte de las Buenas Prácticas dentro de las plantas elaboradoras de vino.

La empresa continuó su vínculo con el INTI con el objetivo de abordar una problemática que afecta los alrededores de la Bodega La Rural, ubicada en medio del entramado urbano del departamento de Maipú: el tratamiento de la carga orgánica de los afluentes y el olor que esto produce, sobre todo en temporada de vendimia. El INTI, en calidad de organismo técnico, estudió y validó la aplicación del reactivo de Fenton (tratamiento por oxidación) en la disminución de dicha carga y la consecuente neutralización de olores.

“Es un avance más que realizamos en favor de la agroindustria mendocina. Tenemos que seguir el camino virtuoso entre lo privado y lo estatal, con instituciones como la del INTI que ponen equipamiento, infraestructura y personal técnico de alta capacitación al servicio de la comunidad agroindustrial”, expresó el responsable de la gestión ambiental de la bodega.

En tanto, la especialista del INTI enfatizó que “la reutilización del agua industrial residual tratada es un recurso valioso y su demanda aumentará si disminuye la disponibilidad del recurso hídrico”.

Entre otros trabajos en los que el INTI ha participado en relación a esta industria, se destacan, por ejemplo, la elaboración digitalizada de la Guía de Sustentabilidad del Sector Vitivinícola. Se trató de un trabajo impulsado por el Ministerio de Ambiente de la Nación, con involucramiento de Bodegas de Argentina, el INV, el INTA y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

Otra experiencia de trabajo interinstitucional fue la puesta en marcha, a fines de 2022, de un curso específico destinado a propietarios y mandos intermedios de empresas vinculadas al sector, además de técnicos y profesionales. Los contenidos estuvieron a cargo de expertos de diversas organizaciones: además del INTI y el INV, aportaron especialistas en distintas temáticas del INTA, la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y Bodegas de Argentina.

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