ALBERTO FERNÁNDEZ

A propósito de las palabras del Presidente: la madera y la estigmatización social

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Me cabe está reflexión sobre los dichos del Presidente de la Nación sobre la “dignidad” de las casas de madera. La Bio Economía Circular es el nuevo paradigma para superar la dicotomía de la era Industrial, entre ecología y economía; sociedad y naturaleza; mundo rural y urbano; con el objetivo de generar prosperidad y bienestar dentro de los límites renovables del planeta.  

La madera es sinónimo de Bio Economía Circular, sin dudas es el material constructivo del siglo XXI, el más noble, más sostenible.

El arquitecto holandés Alex de Rijke, (Decano de la Facultad de Arquitectura del Royal College of Art de Inglaterra y Director del Estudio dRMM Architects) define a la madera como el material constructivo de este este siglo: “Cada época tiene su material constructivo, el siglo: XVIII el ladrillo; XIX el hierro; XX el hormigón y XXI será de la madera. La madera será el hormigón del siglo XXI. Las casas de madera revalorizan los bosques y son el futuro de la construcción”.

El comentario del Presidente, no fue muy afortunado para la promoción de las viviendas de madera, pero no hay que descontextualizar cuando dice:”Debemos vivir en condiciones dignas y no: en casas de madera”,  pues hace referencia a las casas de madera, tipo casillas que se suelen observar en el conurbano bonaerense, de gran precariedad y vulnerabilidad.

La estigmatización social sobre que la vivienda de madera es precaria, de baja cualidades habitacionales, de bajos recursos, es algo muy arraigado en nuestra sociedad, en paralelo al concepto de que el ladrillo y el hierro, en la vivienda, son sinónimos de status social o progreso.

Está percepción social  requiere de fuertes campañas de promoción e incentivo para la construcción de viviendas de madera, o mayores incrementos en la utilización de la madera en la construcción.

Hoy los diseños de las viviendas populares, en los complejos de viviendas, no acompañan mucho este cambio de percepción social.

Cambiar  los diseños constructivos, la presentación de las viviendas populares, las calidades constructivas, en los complejos habitacionales, requiere también de un fuerte compromiso y acompañamiento del sector foresto-industrial.

Si se sigue haciendo lo que se viene haciendo, la estigmatización social con respecto a las casas de madera no cambiará.

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Alberto Fernández dijo que las casas de madera no son dignas y recibió fuertes críticas desde FAIMA

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El pasado martes el presidente Alberto Fernández inauguró, junto al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, el Mercado Lomas en el partido de Lomas de Zamora.

Allí repitió lo que según él eran declaraciones de uno de los productores y cometió un desafortunado desliz, diciendo “debemos vivir en condiciones dignas, no en casas de madera, y tienen razón“. Ante esto desde la industria forestal respondieron las afirmaciones del Presidente sobre las casas de madera.

Frente a las declaraciones emitidas por el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), recordó que uno de los “ejes estratégicos en los que trabaja es la Construcción con Madera, fundamental para nuestro futuro, no solo como sector si no como sociedad, ya que solo tendremos un futuro si este es sostenible, sustentable, reutilizable y carbono neutral”.

La vivienda de madera que impulsa nuestro sector es de alta prestación, aspirando a que sea una de las soluciones al problema habitacional de nuestro país. Por tal motivo, consideramos desafortunada la expresión del Presidente de la Nación durante la inauguración del Mercado Lomas, cuando dijo: “debemos vivir en condiciones dignas y no en casas de madera (…)”, apuntó la entidad que preside el misionero Román Queiroz.

La dignidad no es algo atribuible al material constructivo. Existen innumerables ejemplos de situaciones de precariedad profunda, y que es inherente a los materiales que se utilizan en la construcción de las viviendas. La madera es, en la actualidad, el único material noble que dispone la humanidad, en cantidad y calidad suficiente, como para cambiar la matriz constructiva y generar ciudades que de alguna manera sean grandes reservorios de carbono y aporten activamente a detener el cambio climático”, detalló Faima en un comunicado.

En la industria de la construcción, la madera es considerada el material del futuro, ya que es sostenible, regenerable y tiene un índice de eficiencia energética mejor que el del ladrillo y el hormigón. De esta manera, permite resolver los gravísimos problemas de contaminación que genera la actividad. En la mayoría de países desarrollados, la madera representa el 90% de la construcción de viviendas, y crece en la construcción de edificios.

“Existe en Argentina un nuevo sistema sustentable de construcción con madera que tiene mucho para aportar, por lo que las expresiones que la menoscaban van en el camino contrario a la búsqueda de soluciones para los desafíos de una sociedad moderna. No entender que la construcción con madera es parte de la solución, demuestra un profundo desconocimiento de los problemas ambientales a los que hoy nos enfrentamos y que sufrirán las siguientes generaciones, si no trabajamos activamente en la Agenda 2030, haciendo hincapié en construir más y mejor con MADERA”, refuta Faima.

“Desde FAIMA, deseamos acompañar al Gobierno y, muy especialmente al Presidente, en un profundo cambio sobre la percepción de nuestro activo más preciado. Estamos trabajando activamente en un cambio de la cultura constructiva de nuestro país. Para ello, buscamos organizar, unificar y homologar los esfuerzos que están realizando los distintos actores públicos y privados, y así lograr el objetivo común de tener más casas con más madera. No cejaremos en nuestro esfuerzo, y en pos de ello, pedimos de manera urgente reactivar la Mesa Foresto Industrial, y así conseguir de manera colaborativa, mostrarles el enorme potencial que tiene el sector maderero, en general, y el de la construcción con madera en particular. La Argentina está llamada a ser un país forestal y la madera es el mejor recurso“, sintetiza.

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En el centro de la escena

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La foto que ilustra esta columna, tomada por Franco Fafasuli, es sumamente descriptiva del estado de situación. Alberto Fernández sale del centro de la escena. Sergio Massa la ocupa, con ancha sonrisa. Toda la atención está puesta en el flamante ministro de Economía, cuyas promesas a priori, lograron algo que el Gobierno necesitaba con desesperación: un poco de calma.

El plan presentado por el nuevo superministro no se diferencia demasiado de lo que había esbozado Silvina Batakis, pero Massa cuenta con mayor peso específico para poder ponerlo en marcha. Gastar menos, mejorar ingresos, combatir la suba de precios y revisar planes sociales, son los ejes del paquete anunciado. Ninguna idea revolucionaria. Una dosis de sensatez necesaria, incluso hacia dentro del propio Gobierno. 

Pero aunque él mismo haya insistido en que no es un salvador ni un “superministro”, encarna la última oportunidad del Gobierno para encauzar la crisis. En definitiva, se ofrece como tributo para calmar a las fieras. Si tiene éxito, su carrera seguirá en ascenso. Sino, la crisis será aún mayor. 

Los pilares del plan Massa son tan sencillos como indiscutibles: orden fiscal, superávit comercial, fortalecer las reservas y generar desarrollo con inclusión social. 

Massa marcó territorio al anunciar que buscará cumplir con la meta del 2,5% del déficit primario y sorprendió al anunciar la decisión de no utilizar el saldo de adelantos del Tesoro para lo que resta del año. Este lunes se dará un hecho inédito en el contexto: habrá un reintegro por 10.000 millones de pesos al Banco Central.

Las palabras del titular de la cartera económica intentaron conformar a todo el espectro. Rigor fiscal, impulso a las exportaciones, control de los planes sociales. Poco para discutir. Se metió en terreno espinoso cuando anunció medidas para controlar abusos en las importaciones. 

Reveló que se detectaron “mecanismos de triangulación con subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones”, y anunció: “Vamos a abrir un registro por 60 días para que rectifiquen su posición frente a la Aduana”. 

Se trata de 13 mil operaciones de 722 empresas, muchas con menos de un año de antigüedad, con millonarios movimientos que serán denunciados ante la Justicia y eventualmente en Estados Unidos por lavado de dinero. ¿Será esa una explicación al enojo de Cristina Fernández con la pasividad de la AFIP? Mercedes Marcó del Pont fue eyectada de ese sillón para ocupar la silla de Gustavo Béliz en la inexpresiva secretaría de Asuntos Estratégicos.

En cuanto a los ingresos, dos medidas centrales. El nuevo índice de movilidad jubilatoria, con un refuerzo y una mesa de trabajo con empresarios y trabajadores para “asegurar un mecanismo que permita la recuperación de ingresos de los trabajadores del sector privado” que “ganen entre 50.000 y 150.000 pesos”. 

Por otro lado, Massa anunció “una política de reordenamiento de los programas sociales” que pondrá el foco en “la vuelta al mercado de trabajo, el fortalecimiento del trabajo asociativo y cooperativo y la protección de aquellas situaciones de grupos de vulnerabilidad”. 

Este sábado anunció que convocó para el martes a todos los ministros para “que conozcan las prioridades de inversión y los techos de gasto” y ratificó que no habrá más emisión hasta fin de año. 

También detalló que a la segmentación tarifaria se agregan topes de consumo para promover ahorro de recursos y un sistema más progresivo de subsidios.

Quien menos consume o menos ingresos tiene menos paga, quien más consume o más ingresos tiene, más paga. La segmentación y el tope de subsidio “tendrá un criterio federal con comprensión climática”. La entrada en vigencia será por sector y zona, y será informada el jueves por la secretaría de Energía. Con estas medidas, Massa espera ahorrar 500 mil millones.  

La hoja de ruta cayó bien. Hoy mide mucho mejor que la valoración positiva que tiene el Gobierno. Obviamente, habrá que ponerla en práctica. 

La auditoría de los planes sociales y el bono para los jubilados aparecen como las medidas mejor valoradas de los anuncios económicos. Ambas con más del 70% de aceptación, señala un estudio de Zuban&Córdoba.

La mayor parte de la opinión pública cree que Massa tiene el apoyo tanto de Alberto Fernández como de Cristina Fernández de Kirchner. Es probablemente el dato más crucial para la proyección política del nuevo ministro. Hay otro, del mismo estudio, que descoloca a la oposición: un 70% cree que debería negociar y consensuar las principales medidas del gobierno. Hasta ahora no parece haber un atisbo de racionalidad en las principales figuras de la alianza Cambiemos. La apuesta es “cuanto peor, mejor”, aunque en ello se vaya el destino de la Argentina. Lo mismo sucede en Misiones, donde la oposición repite los esquemas que bajan de Buenos Aires. 

Pasada la euforia de las primeras horas, más allá de la expectativa positiva, las primeras voces de advertencia llegaron de parte de los gobernadores. La mayoría de las provincias está en una situación mucho más cómoda que el conjunto de la Nación y los gobernadores no están dispuestos a ser nuevamente quienes paguen el costo del ajuste. En esa línea, rápidamente activaron la ratificación del último Pacto Fiscal, para no perder maniobrabilidad fiscal. 

El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, fue uno de los que advirtió que el peso de los recortes no debe caer sobre las provincias y también trazó una hoja de ruta para las negociaciones con el nuevo ministro. La relación es fluida con Misiones, ya que Massa fue uno de los que respaldó el principal pedido de Misiones: la creación de la Zona Aduanera Especial, sobre la que se insistirá ahora en el Presupuesto y se espera una posición más favorable que la que tuvo en su momento Martín Guzmán. 

“En el tratamiento del presupuesto 2021 y 2022 siempre hemos tenido respuesta de la Cámara de Diputados de la Nación. Esas medidas que pedía Misiones, muchas no salieron porque desde el ministerio de Economía no generaban los recursos”, recordó el mandatario.

“Después de haber apoyado el presupuesto, aunque finalmente no se aprobó, estas cuestiones de ajuste que no estaban previstas en el área presupuestaria, deberían ser muy contempladas y consensuadas y coordinadas con los gobernadores. En el caso nuestro, expectativas de que sea para bien”, definió Herrera Ahuad. 

No es el único pedido. Revisar la coparticipación y tarifas eléctricas diferenciales -para las industrias y el consumo- son otros pedidos de Misiones, además de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes. 

Herrera Ahuad marcó diferencias con la situación nacional. “En Misiones la conducción política es muy clara, con objetivos claros y una agenda de trabajo institucional que allana el camino para la construcción hacia delante. Hay una sana convivencia entre los diferentes espacios políticos. En el caso mío, mi trabajo es gobernar, no estar en la discusión de las cuestiones de la política. Cuando hay conducción, hay certezas y la población sabe que hay mayor estabilidad y posibilidades de construcción a futuro”, sentenció. 

La posición expuesta por Herrera Ahuad es coincidente con la de la Confederación Económica de Misiones, que el viernes envió una carta a Massa con un decálogo exclusivo para la tierra colorada. La entidad que preside Alejandro Haene hizo notar que “en las pautas que  dispuso para frenar la crisis que aqueja al país, no expuso aspectos específicos para las  pequeñas y medianas empresas (pymes)”.

Ante esta situación, la entidad empresaria pide que se incorporen al nuevo paquete medidas urgentes que propicien las herramientas  necesarias para que las pymes misioneras sean competitivas y puedan atenuar las desventajas  con las que conviven debido a las consecuencias relacionadas entre otras, con la distancia con  los grandes centros de producción y de consumo del país, los altos costos de logística y de la  energía para producir y a la incidencia de las asimetrías con los países limítrofes. 

Habilitación del Área aduanera Especial que fuera vetada por el presidente de la Nación Alberto  Fernández, cuya frustrada implementación Usted se comprometió públicamente a acompañar.  

Reglamentación del artículo 10 de la Ley Pyme

Incorporación al esquema “dólar soja” de las empresas misioneras que exportan como es el  caso de los sectores maderero, tealero, tabacalero, yerbatero, citrícola, entre otros, tal como se les ofreció a los productores de granos.  

-Encontrar alternativas para resolver el problema de la energía, considerando que producir en  Misiones es mucho más caro por carecer de gas natural. 

Modificar la ley de cabotaje para poder operar con barcazas y containers extranjeros en el puerto de Posadas es la última exigencia. 

Las advertencias tienen un sentido común: terminar con el esquema centralista que domina la Argentina desde tiempos inmemoriales. La economía misionera, pese a todo, atraviesa hoy uno de los mejores momentos, con un intenso movimiento turístico que cerró julio con números mejores a los de 2019 y comercial, una industria en alza y la agricultura con buenos precios. Un esquema más federal pondría a la provincia en otro escenario. 

Misiones cerró una temporada récord con la particularidad de que todavía no llegó el turismo extra Mercosur. Los visitantes se sorprenden con una provincia que supo combinar la selva, el monte y los saltos de agua con “experiencias”, gastronomía y hotelería de primer nivel que ya no está concentrada en un único atractivo. 

Hay que aprovechar la coyuntura cambiaria para consolidar el destino con visitantes de Brasil y Paraguay, para un turismo de compras que puede ser muy positivo. Hoy son miles los compradores de países vecinos que vienen a dejar su dinero en la provincia y eso produce un efecto cadena que estimula la inversión y el consumo. 

Misiones hoy está entre las diez provincias mayor alza en el empleo privado, con un crecimiento interanual del 1,2 por ciento. Tiene 102,1 mil empleos en el sector privado formal y sumó 683 nuevos empleos entre mayo y junio.  Además conserva en el NEA su posición como la  provincia con el mercado laboral formal privado más grande de la región (concentra el  36% del total regional) siendo además la única provincia en tener más de 100 mil  personas bajo esta condición (Chaco registra 76,6 mil; Corrientes 77,5 mil; y Formosa,  26,3 mil). 

Al analizar el desempeño de este indicador, en relación con el mes previo al inicio de la  pandemia (febrero 2020), se observa que el empleo formal privado misionero crece 4,7%, creando 4.536 puestos de trabajo y explicando casi el 33%  del total de los nuevos empleos creados en el NEA durante este período.

La paradoja de la economía argentina es tal que no puede celebrar la creación de empleo:  hoy hay 12.657.000 trabajadores, 544.000 más que en diciembre de 2019. El desquicio de la inflación hace que no alcance. 

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Problemas verdes

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La crisis del dólar vuelve a poner a la Argentina contra las cuerdas. Un round que se repite en forma cíclica y en el que ineludiblemente, los perdedores son siempre los mismos. Nada que  no se haya visto antes. La novedad es que hoy no se trata de un rasgo de “argentinidad”. El mundo está en llamas. El problema es que no se ha aprendido demasiado de las lecciones previas. Para frenar la sangría, se vuelve a recurrir a los apósitos que apenas tapan la herida.

Una aspirina para calmar la fiebre. El super cepo, usado antes por Cristina Fernández, reeditado por Mauricio Macri, no es más que eso. Mientras los grandes especuladores siguen haciendo su negocio en las sombras, la solución inmediata es bloquear las compras caseras y encarecer los viajes al exterior. Algunos a Miami o a Europa. Otros a Camboriú o Florianópolis. Mismas recetas, aunque ya hayan dado muestras de que son apenas un placebo. En la gran Argentina desigual, para conseguir los dólares que no aparecen, paga el mismo precio la clase media que ahorra para irse diez días al sur de Brasil que el sojero que espera paciente una devaluación.

El contraste es el dólar turista, que, aunque muy bueno para el turismo receptivo que alimenta a Misiones, genera la insoportable sensación de que en otros lados siempre están mejor. Es, al mismo tiempo, validar el precio de un dólar que se impone en el el “mercado informal (ilegal) y que genera otras paradojas indisimulables: el turista que ingrese con sus dólares, podrá cambiarlos a unos 325 pesos, mientras que el sojero -que retiene varios miles de millones de dólares- se debe conformar con un cambio a 136,60 pesos, más retenciones. Las filas de camiones con soja en negro rumbo a Brasil o Paraguay, se vuelven una “necesidad”. Cobran dólares cash y sin recortes ni impuestos. Negocio redondo.

Mientras tanto, el presidente Alberto Fernández promete “poner el pecho” al “desafío de enfrentar la inflación; de enfrentar a los que especulan con el dólar; de enfrentar a los que guardan 20 mil millones de dólares en el campo y no los liquidan, esperando una mejor rentabilidad, cuando el país lo necesita”. No es una prueba de masculinidad y, ante la evidencia, las palabras se le vuelven en contra. Falta acción. O mejor aún, que no recaiga siempre sobre los mismos. 

Peor aún, los datos del propio Gobierno muestran que la liquidación del sector agroexportador es récord: USD 19.100 millones en el primer semestre, superando incluso en 15 por ciento al 2021, año que había sido récord absoluto. En todo caso, la soja es una parte, pero no todo el problema. 

Con un planeta convulsionado y con los países del primer mundo también lidiando con la inflación descontrolada, está claro que una misma receta no parece ser adecuada para resolver la crisis. Es más, Argentina está cumpliendo las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y achicando su déficit, usado por la oposición como argumento para explicar la inflación interna. Los datos dados a conocer por el ministerio de Economía muestran que el déficit en el primer semestre fue de apenas el 1% del PBI.

Silvina Batakis todavía está a tiempo de pensar otras alternativas. Tiene respaldo político y Kristalina Georgieva parece estar dispuesta a ser comprensiva con la situación de Argentina. Pero las decisiones no se pueden demorar. La irresolución terminó por derrumbar la gestión de su antecesor hace, ya parece, un siglo. 

Tras una semana que supuso una prueba de fuego, Alberto Fernández organizó una reunión el viernes en la Casa Rosada con Batakis, y el titular del Banco Central, Miguel Pesce. Este fin de semana los tres funcionarios afinarán la letra chica de las medidas que posiblemente se anuncien en los próximos días.

Alberto Fernández necesita sacarse de encima esa imagen irresoluta. Hay un dato llamativo, que revela la última encuesta de Clivajes: pese a la recuperación económica y la creación de puestos de trabajo, sólo 6,9 por ciento de los entrevistados considera que ahora está mejor económicamente. Con Macri, respondieron 15,7 por ciento. Durante el primer mandato de Cristina, eligió el 28 por ciento, mientras que esa percepción bajó al 22 por ciento en la segunda etapa que culminó en 2015. El 60 por ciento coincide en que la situación económica seguirá en declive en lo que resta del año. 

El 57 por ciento de los argentinos, según el trabajo de Clivaje, coincide en que para salir de la crisis es necesario un gran acuerdo político. 

Sin embargo, ese acuerdo parece hoy improbable. La oposición disfruta de un agotador juego de desgaste, como si no fuera parte del problema, y como si la victoria -pírrica- no implicara la derrota de todos los argentinos. 

La alianza Cambiemos llevó al país a un default de su deuda en pesos y a un préstamo impagable de 45 mil millones de dólares que hoy condiciona la política económica. Es admirable que hoy den lecciones con rostros de consternación y prometan ideas mágicas que no tuvieron cuando fueron gobierno. De todos modos, las chances de Cambiemos están intactas. Solo hay que mirar qué hace el poder Judicial enquistado en los tribunales federales con sede en Capital Federal: reuniones sin disimulo con Horacio Rodríguez Larreta, quizás el elegido para continuar el legado de Mauricio Macri. Muchos de los jueces y camaristas que sacan fallos exprés a favor del ex presidente, lo acompañaron en la etapa dorada como mandamás en Boca Juniors. 

Esa desconexión entre oficialismo, oposición y la realidad, tiene como consecuencia una enorme desconfianza. Un sondeo de Zurban & Córdoba señala que 71,4 por ciento desconfía de los partidos políticos y que el 73,6 por ciento cree que el debate político se ha vuelto más agresivo y genera incertidumbres. Mala señal para la época.
En ese escenario, no sorprende el ascenso del economista Javier Milei, al que la política prefiere ningunear, pero que gana adeptos cada día. Este viernes presentaron en Misiones -donde Milei tiene la mejor imagen del país- su esquema para participar en las elecciones de 2023, para el que necesitan sumar afiliados. Llamó la atención la presencia de jóvenes desencantados con el radicalismo y su sociedad en la alianza Cambiemos. Buscan en Milei una opción que incluya a más que a los apellidos históricos. La decepción con el radicalismo se hizo evidente en las últimas elecciones en la Universidad Nacional de Misiones, donde la Franja Morada, que históricamente ganaba, perdió terreno. 

Es que el radicalismo, dentro de Cambiemos, al igual que el Frente de Todos, no muestran una proyección para Misiones, sino atada a las directivas que lleguen desde Buenos Aires. Con Cambiemos a Misiones no le fue bien, con duras frustraciones como el ninguneo a la reglamentación de la ley Pymes y el desconocimiento de las asimetrías regionales, la presión para desregular la producción yerbatera, entre otras posiciones distantes. Con Alberto Fernández mucho no ha mejorado. La Zona Aduanera Especial primero fue vetada por el Presidente, después cayó junto al Presupuesto rechazado por Cambiemos. En el medio, la parsimonia demoró eternos meses en dar respuestas. Recién con la llegada de Daniel Scioli al ministerio de Desarrollo Productivo, se pudo conseguir una herramienta clave como el Ahora Canasta, que se convertirá en un ahorro significativo para las familias misioneras, con el reintegro del IVA en la compra de alimentos y otros insumos. Una familia tipo con los dos padres trabajando, podrá ahorrar hasta nueve mil pesos mensuales en alimentación. 

La disociación de los partidos tradicionales con la actualidad de Misiones es llamativa. El diputado radical Ariel Pianesi preguntó a sus seguidores en redes que pensaban sobre la prohibición del glifosato en la producción misionera y reclamó que “se convoque” a todos los actores a discutir el proyecto. El tema está en discusión hace siete años y ya tiene dictamen y el radicalismo discutió el proyecto en las comisiones de la Cámara de Diputados. Parece que no le avisaron.

Pianesi también parece desconocer la larga lucha de Antonia Husulak, histórica dirigente de ese partido: “Cuando se conoce un problema pero no se quiere reconocer, la situación es grave”, dijo alguna vez Husulak, quien durante años acompañó a productores afectados por el uso del agroquímico e incluso asesoró en una demanda contra Monsanto.

El debate sobre la prohibición del glifosato es tan candente que encuentra posiciones encontradas y sin ambages en todo el arco productivo, que se expresa desde las instituciones. El Colegio de Ingenieros Forestales emitió un documento de respaldo a la prohibición, aunque propuso flexibilizar los plazos límite. No fue sencillo el debate interno, ya que muchos ingenieros trabajan en empresas forestales donde el uso del agroquímico es habitual para mejorar rendimientos y bajar costos. Pero la mayoría se inclinó por respaldar la prohibición, a tono con la idea de una provincia sustentable.

La pandemia obliga a repensar posiciones. La sustentabilidad dejó de ser una palabra abstracta. La agricultura que respete el ambiente, el verde del monte, las aguas cristalinas, son un activo valioso en un mundo cada vez más demandante de una vuelta a lo natural. 

Misiones ahí tiene mucho para dar. Por eso es rápida la recuperación del turismo. Misiones está hoy repleta de visitantes asombrados por la inmensidad natural, pero también de la extensión de la costanera capitalina, con sus bares colmados. Es una solución verde. 

El boom de los Saltos del Moconá no se frenó y hoy registra un 95 por ciento de ocupación hotelera, mientras que las Cataratas del Iguazú recuperaron el brillo de otros años, con plena ocupación. Este viernes se llegó a las 750 mil visitas, contra 766.336 del primer semestre de ese año. En lo que va de julio, ya ingresaron más de 130 mil turistas y se espera que en el segundo semestre la cifra trepe a más de 1,3 millones, un número generoso en el contexto, que incluso puede ser mayor si se mantiene el dólar turista, que puede atraer a visitantes de otros continentes, que todavía no son mayoría. Posadas, obligada a gestionar el turismo, se destaca por una intensa recuperación de los eventos corporativos y el año terminará con más de cien encuentros que dejan el triple de dinero que un turista tradicional. 

En paralelo al turismo, las otras actividades de la economía misionera pasan un muy buen momento a pesar del caótico momento argentino. Aún con problemas de importación, especialmente en la industria forestal, el sector de la madera está con pleno empleo, mientras que en la yerba mate, el precio sigue en alza. El té sigue aumentando su presencia en el mercado externo y el comercio vive un veranillo que elude a la inflación: paraguayos y brasileños compensan lo que deja de comprar el misionero. Hay proyecciones de un crecimiento económico inédito que desafía la crisis verde.

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Aceptar lo inevitable

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Durante los últimos días, escuchamos de parte de los economistas heterodoxos que hay que evitar una evaluación a toda costa. En realidad, esta discusión venia dándose hace tiempo, pero ahora se expresa “a cielo abierto” por la situación de público conocimiento. El argumento por el que hay que evitar la devaluación, es que la misma causaría un incremento de la pobreza, como pasó en 2001, como pasó en 2018… Supuestamente, el que pide una devaluación, quiere volver pobre a la sociedad y la impulsan los exportadores… es mentira. El sector exportador no esta haciendo ni mas ni menos que otros sectores: en medio del quilombo no quieren deshacerse de productos dolarizados, y tampoco podemos hacer nada para que liquiden porque se eliminó la obligación de hacerlo

La realidad, el elefante en la habitación es que quien no quiere una devaluación hoy por hoy es el sistema financiero ya que la misma generaría una inmensa licuación del stock de deuda del Estado y los Hogares, y que luego de esto, la tasa de interés sea muy inferior. El único y gran elefante rosa que esta en la habitación y nadie quiere ver son los 7 mil millones de pesos DIARIOS que le transferimos al sector financiero por pago de intereses y que van generando necesidad de mas y mas emisión de papeles que no son mas que promesas de pago (y emisión) a futuro con tasa de interés creciente. Y se sigue haciendo, porque si no, se van al dólar y generan un incremento en la brecha….. y así al infinito. Pensaban que habíamos inventado la alquimia de convertir nada en dólares y en realidad los ministros de Macri y Guzmán (porque fue la continuidad de lo mismo pero más nac and pop) estuvieron inflando un ponzi enorme que nos está explotando en la cara…..

Hoy la única solución es aceptar lo inevitable antes de caer en una crisis autoinfligida aún peor (y si amigues, puede ponerse muuuuucho más áspero esto) y desdoblar el tipo de cambio.

¿Qué implicaría hoy por hoy un desdoblamiento cambiario que blanquee esta situación? ¿Qué medidas podemos tomar para compensar y lo que es más importante: estabilizar?

1. Aumento de precios. Varios precios van a aumentar más aún, porque, aunque gran parte estan ajustándose al paralelo otros no. Por eso es importante seguir manteniendo el desdoblamiento para la exportación de alimentos (es una manera equivalente a poner retenciones), y la importación de energía. Algunos insumos difundidos mas, pero no mucho mas. Alimento y energía es la prioridad.

2. Caída en los ingresos reales: por eso es importantísimo que el día 1 despues de la unificación cambiaria se DECRETE aumentos de suma fija. Y generar una mesa de discusion para la reapertura de paritarias para los sectores que pueden pagar que no son pocos, Estamos creciendo y hay que cuidarlo. Ademas la mesa de negociación tiene que ser institucional, representar a todos los sectores y permitir administrar y arbitrar la puja distributiva.

3. Aceleración de la inflación. Durante varios meses los precios relativos se van a estar acomodando, hay que manejar la puja y dejar que los precios suban ordenadamente. Entender que el problema no es de precios sino de stocks de deuda y la unificación cambiaria la tenemos que hacer para licuar deuda, no para ganar competitividad (el dólar nunca define la competitividad, porque lo que importa es el tipo de cambio real no el nominal, la devaluación es un asunto de nominalidad). El aumento de precios, permitirá que se emita para acomodarse a los nuevos saldos reales y eso permitirá no renovar los bonos del BCRA y bajar la tasa de interes. IMPORTANTE: no emitir mas deuda atada al dólar ni a la inflación, reducir esa como primer y principal objetivo.

4. Fijar la tasa de acuerdo a la inflación que podemos aceptar, no al revés. No alimentar el monstruo del déficit cuasifiscal (el déficit del BCRA) vía tasa es principal para la estabilidad. La tasa baja, por otro lado, permite a la economía que crezca. La estabilidad en el tipo de cambio y la clausura de la posibilidad de hacer rulos que generen enormes ganancias jugando al tipo de cambio, genera mejores condiciones en la economía real y desincentivos a la especulación. El crecimiento es virtuoso y genera crecimiento y por lo tanto un incremento en la recaudación que permita por un lado absorber los saldos emitidos y por otro lado reducir el déficit fiscal.

5. Para atender la situación de los sectores mas vulnerables, relanzar el ingreso de emergencia. Usar los pesos que no se le van a pagar al sistema financiero para pagar jubilaciones y IFE… recordemos la promesa de campaña y hagámosla realidad. Entre los jubilados y los bancos…

6. La licuación puede ser tan grande que genere una crisis bancaria, por lo que es importante generar algún mecanismo de desagio. De hecho, el efecto riqueza de la licuación de deudas en pesos para los hogares es muy fuerte, y tiende a compensar el efecto de caída de ingresos transitorio. Por eso lo mas importante es observar la situación de los sectores vulnerables especialmente, que no se beneficiaran de esto.

7. Fomentar el ingreso de dólares vía exportaciones y vía repatriación de capitales. Por ejemplo, una billetera electrónica para exportadores de servicios, incentivos para que reingreso de dólares al tipo de cambio paralelo, para que los turistas metan la plata al sistema formal. De manera simple, fácil. Acumular dólares es el objetivo principal.

8. Fomentar el ingreso de inversiones (muchas de los propios argentinos, podemos generar lindas herramientas financieras con las nuevas tecnologías) a los sectores con capacidad exportadora que permitan crecer: vaca muerta, litio, agro, infraestructura.

9. Comunicar bien la situación, podemos generar un nuevo signo monetario con factores de conversión entre el nuevo y el viejo peso. Comunicar de manera muy clara la situación y hablarles a todos y todas, no sólo a los mercados o sólo a los sectores vulnerables. Explicando cuales son los costos y los beneficios y entender que administramos un concurso y que hay que ordenar los “pagos” si todos queremos recuperar algo y que no se no se esfumen los activos. Pero que claramente, los sectores más vulnerables no pueden seguir pagando.

En definitiva: vengo diciendo hace tiempo que le tenemos miedo a un cuco que no existe. Hoy estamos generando condiciones de crisis terribles que no se condicen con las condiciones reales de la economía argentina que tiene muchas fortalezas. No están dadas las condiciones para un 2001, ni para una hiper como en el 89: no tenemos a los hogares y las empresas endeudadas en USS, hay valores récord de la soja, el mundo esta demandante de lo que tenemos, inclusive mano de obra muy calificada que con la pandemia se abrieron muchísimas posibilidades de teletrabajar para el exterior (y que hoy no se puede cobrar) y es algo que puede generar muchos ingresos para el país y mejorar las condiciones de la clase media. El FMI no tiene ningunas ganas de empujarnos por el precipicio, como pasaba en el 2001, tenemos una gran red de protección social a la cual acudir para atender a los sectores vulnerables. En fin, ojala nos demos cuenta que es la última bala. Yo siempre creí que es lo que había que hacer desde un principio, dudo que ahora me escuchen, porque la ceguera intelectual que tenemos es enorme. Pero al menos cumplo con mi ética profesional de sentir que digo lo que creo que es correcto en un momento tan crítico para el país.

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