AMAZONAS

El proyecto social y cultural financiado por el Papa Francisco en el Amazonas

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La arquitecta Juliana Mombrelli, será quien lleve adelante a este proyecto que pretende beneficiar a comunidades que viven en la selva amazónica.  

Este proyecto de carácter social, cultural, ecológico y eclesial, se llevará a cabo a través de la financiación del Papa Francisco, con el objetivo de preservar y beneficiar a las comunidades que viven en la selva amazónica. La arquitecta que lleva adelante esta obra es Juliana Mombrelli, la cual en una serie de entrevistas dio a conocer más del proyecto.

Mombrelli explica el contexto social que atraviesan las comunidades del lugar, lo que a su vez afirma el carácter fundamental de la realización de esta obra: “Hoy en día lo que sucede en las zonas de fronteras es que hay mucha trata de personas, narcotráfico y pobreza. Además, en estos lugares hay caza furtiva y tala indiscriminada. Allí viven 60 comunidades nativas. Estas tribus al vivir en la selva y con los cambios climáticos, son expulsadas y llegan a vivir en la ciudad. Ellos al no conocer sus derechos terminan siendo esclavizados y van perdiendo su cultura”.

En este sentido, la arquitecta señala que el sentido del proyecto es construir un centro urbano donde convivan las comunidades recién llegadas que fueron desarraigadas de su lugar y deben adaptarse a una ciudad de frontera donde ocurren muchas cosas: “es crear un centro urbano que reciba a estas comunidades”.

Con respecto a la labor que cumplirá como profesional, al frente de las obras Mombrelli afirma: “A mí me contratan para hacer un proyecto en el Amazonas, en el medio de Colombia, Perú y Brasil. Específicamente el terreno va a estar en el poblado de Caballococha que se ubica en Perú, está al límite de Colombia y, navegando, a 2 horas de Brasil”.

Ahondando en el proyecto, la arquitecta explica que, dentro de los 3.500 metros cuadrados del terreno, se construirá un centro social, un centro cultural, un centro ecológico y un centro eclesial. Lo que tiene que ver con lo social, será un espacio donde los recién llegados de la selva tendrán un lugar donde reunirse, encontrarse y mantener viva la sabiduría de su tierra.

Con una visión de mantener el entorno, la profesional explica que se utilizarán materiales dentro de lo natural, con un objetivo fundamental que es brindar trabajo a la gente del lugar: “esta es una obra grande que les va a dar continuidad de trabajo, tanto a las personas que construyen como la que se encargará del mantenimiento”.

Por otro lado, Mombrelli, cuenta cómo llegó al proyecto: “Yo hice la primera escuela primaria de Ciudad Oculta. Siempre trato de buscar proyectos sociales donde se genere un poco de justicia social para los habitantes y hago muchas construcciones para la gente de Ciudad Oculta”. De esta manera, el párroco que estará al frente del “Proyecto Amazona” estuvo presente en la inauguración de la escuela que la arquitecta construyó, por ello la convocó para que se encargara de esta nueva construcción.

“Dentro del centro cultural, no queremos que se pierda la lengua y vamos a contar con un profesor que va a continuar con el legado. También vamos a tener material biográfico para que ellos conserven su cultura” explicó.

Profundizando su labor, la arquitecta mencionó “Yo simplemente voy a ayudar porque considero que el proyecto es de la comunidad”. Por otra parte, invita a quienes quieran acompañar el desarrollo de esta obra a seguirla en sus redes sociales (@julianamombelliarquitectura) en donde irá compartiendo los avances.

Fuente: Infocielo

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Brasil anuncia reducción del 59% en la deforestación amazónica y continúa la tendencia a la baja

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La deforestación en la Amazonía brasileña disminuyó 59% en septiembre en comparación con el mismo período del año pasado y mantiene así la tendencia a la baja registrada en los últimos meses, informó hoy el Instituto Nacional de Investigaciones Especiales (INPE) de Brasil.

De acuerdo con los datos arrojados por el sistema de vigilancia satelital DETER, del INPE, el mes pasado fueron destruidos 590,3 kilómetros cuadrados de selva tropical brasileña, la más grande de todo el planeta, mientras que en el mismo mes de 2022 se deforestaron 1.454,7 kilómetros cuadrados.

El dato confirma la tendencia a la baja de la deforestación en la Amazonía, que ya había sido registrada en los primeros meses del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. 

Lula regresó al poder en enero pasado con la promesa de revertir las políticas ambientales del exmandatario de ultraderecha Jair Bolsonaro, en cuya gestión la deforestación amazónica avanzó en un 75% frente al promedio de la década anterior. 

Entre enero y septiembre de este año, el área destruida llegó a 4.302 kilómetros cuadrados, poco más de la mitad de los 8.590 kilómetros cuadrados registrados en igual periodo de 2022, según reportó la agencia de noticias AFP.

Sin embargo, estos datos alentadores sobre la reducción de la deforestación en la Amazonía son acompañados de un nuevo aumento de la deforestación en el Cerrado, una sabana tropical de enorme biodiversidad que se extiende al este y al sur de la Amazonía, y que pierde parte de su vegetación nativa principalmente debido al avance del agronegocio.

En ese bioma se reportó en septiembre pasado una destrucción de 516,7 kilómetros cuadrados, un 89% más que en el mismo mes de 2022 y un récord para el mes de septiembre desde el inicio de las mediciones en 2018. 

En la Amazonía, septiembre suele ser un mes seco, de mayor riesgo de destrucción con tala e incendios. 

La región atraviesa actualmente una sequía extrema -potenciada por el fenómeno de El Niño- que disminuyó el nivel de los ríos y mantiene en alerta a las autoridades.

Esta semana, el Gobierno de Lula envió refuerzos al estado de Amazonas para combatir los incendios y garantizar el abastecimiento de agua y alimentos entre la población.

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Corte de Brasil falla a favor de indígenas y niega pedido del agronegocio sobre tierras ancestrales

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El Supremo Tribunal Federal, la máxima corte de Brasil, falló hoy por mayoría contra la tesis del marco temporal que obligaba a reducir las reservas indígenas y las tierras ancestrales en la selva amazónica, en una resolución que le aplica un duro golpe a los planes expansionistas del agronegocio vinculado al expresidente Jair Bolsonaro.

La corte rechazó por 7 contra 2 – restan otros dos votos- la presentación de las entidades rurales que querían que no se reconocieran las tierras indígenas reivindicadas después de la Constitución de 1988, que actualmente está en vigor.

La votación que se extiende desde hace cuatro años motivó movilizaciones en todo el país de los movimientos indígenas.

Brasil tiene poco más de un millón de habitantes de los pueblos originarios.

El relator del caso, Edson Fachin, sostuvo que el derecho de los pueblos indígenas a la tierra es anterior a la creación del Estado y que, por lo tanto, no debe definirse en ningún marco temporal.

El juez Fachin recordó que la Constitución define los derechos indígenas como “fundamentales” y dice que los pueblos tienen “derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan”.

El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se oponía a la tesis de los ruralistas, al punto que es el primer gabinete con un Ministerio de Pueblos Originarios.

Por el contrario, los dos votos del máximo tribunal que respaldaron la solicitud del agronegocio fueron de los jueces designados por Bolsonaro: el jurista y pastor presbiteriano André Mendonça y Nunes Marques.

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Líderes debaten sobre la Amazonía mientras los pueblos indígenas enfrentan presiones

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Escribe Jack Lo Lau de Dialogo Chino – Mientras los mandatarios se reúnen en Colombia, analizamos algunas de las grandes luchas de los pueblos indígenas amazónicos en la actualidad

Durante esta semana, del 6 al 8 de julio, se está desarrollando en Leticia, Colombia, la reunión denominada Camino a la Cumbre Amazónica 2023. La cumbre reunió a delegados de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, junto con el presidente del país anfitrión, Gustavo Petro, y el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dos de los jefes de Estado que más interés están mostrando en proteger estos bosques tropicales, considerados la selva más grande del planeta, y donde viven más de un millón de indígenas.

La reunión de Colombia, que reúne a representantes de gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil, espera concluir con una serie de propuestas y compromisos al 2025 y 2030, que se tendrían que firmar en la Cumbre Amazónica de Presidentes que se llevará a cabo en la ciudad brasileña de Bélem de Pará durante los primeros días de agosto.

Entre las cuestiones que probablemente ocuparán un lugar destacado en la agenda del evento figura el bienestar de los aproximadamente 400 pueblos indígenas que viven en la Amazonía  y que se enfrentan a continuas amenazas a sus tierras y modos de vida, en gran parte relacionadas con intereses económicos externos que pretenden explotar los recursos naturales.

“Esta podría ser nuestra última oportunidad para revertir la destrucción del Amazonas, y requerimos acciones ambiciosas, coordinadas y a gran escala a lo largo de los países de la región”, dijo hace unas semanas Juan Bello, Director Regional y Representante para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Para mostrar el panorama actual, reunimos algunos sucesos que resumen la vulnerabilidad de los pueblos amazónicos, quienes están exigiendo que los tomen en cuenta en la reunión en Belém de Pará.

Perú: leyes que protejan

En todos los países amazónicos existen marcos legales que promueven la protección del medioambiente, de los bosques y por ende de las poblaciones. A pesar de ello, “sufrimos persecución, nos denuncian, y pretenden promover normas que promoverían en genocidio de los pueblos indígenas en aislamiento”, dijo Julio Cusurichi, dirigente indígena de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), que representa a los pueblos indígenas en Perú, y que exige el cumplimiento de las leyes y normas que protegen a sus poblaciones.

Un ejemplo de ello, fue la tensión que vivieron los representantes indígenas durante los últimos días de junio en Perú. En el Congreso de este país se debatió el Proyecto de Ley 3518, que pretendía quitar funciones al Ministerio de Cultura ―que protege a las poblaciones indígenas― y entregárselas a los gobiernos regionales que buscan promover actividades económicas y construcción de infraestructura en reservas indígenas y en territorio protegido para los Pueblos Indígenas en situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI). Luego de muchos pedidos para evitar esta ley, incluidos los de la activista Greta Thunberg y el actor de Hulk, Mark Ruffalo, la misma fue archivada, pero las organizaciones indígenas aseguran que las presiones no se detendrán.

Colombia: víctimas de violencia

2022 fue el año donde más violencia se registró contra las comunidades indígenas en Colombia. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), se reportaron 453.018 víctimas de confinamiento (vinculado a conflictos armados en curso), desplazamiento, afectaciones a territorios, amenazas y muertes. A estas cifras, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), añade que en ese mismo año 42 líderes indígenas fueron asesinados.

A pesar de estos números y los discursos pro Amazonía de Gustavo Petro, la situación se sigue agravando en este año. En las últimas semanas, cinco mil indígenas awá han sido desplazados de sus territorios al suroeste de Colombia debido a la violencia entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), agrupación que se disolvió formalmente tras un acuerdo de paz en 2017. En medio de esta violenta situación, las poblaciones indígenas son de las más afectadas: 19% de las víctimas del conflicto armado son indígenas.

Ecuador: lucha por hidrocarburos

El próximo 20 de agosto se llevará  a cabo la consulta popular en Ecuador para decidir si se continúa con la explotación de las reservas de petróleo del Parque Nacional Yasuní o se paralizan. Este es el área natural protegida más grande de Ecuador y a su vez uno de los lugares con mayor biodiversidad en el planeta.

Este tema ha sido durante mucho tiempo motivo de controversia y conflicto en Ecuador. Representantes indígenas denuncian que las empresas petroleras están dividiendo a las comunidades que se ven impactadas por los trabajos en el Bloque 43-ITT (Ishpingo, Tambococha y Tiputini), que representa el 11% de la producción nacional.

Hasta el momento se sabe que dos de las siete comunidades están a favor. “Nos ha dado desarrollo, salud y educación”, dijo a la agencia EFE hace unas semanas Lauro Papa, representante de la comunidad Boca Tiputini, que junto con la comunidad de Kawymeno quieren que la actividad se mantenga.

Por otro lado, Juan Bay, presidente de la Nación Waorani y a favor de la paralización de la actividad petrolera, se mostró preocupado por “la mala costumbre de la industria petrolera al dividir (a las comunidades). Llamamos a la unidad de los pueblos”, sostuvo, reafirmando que “el Yasuní es un estandarte de la biodiversidad amazónica y tierra de pueblos en aislamiento voluntario”.

Bolivia: contaminación alarmante

Un reciente estudio en Bolivia ha demostrado que existe población indígena contaminadas por mercurio debido a la minería de oro en la Amazonía de La Paz. La investigación, organizada por la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP) y desarrollada por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), analizó a 302 personas de las etnias Esse Ejjas, T´simanes, Tacanas, Mosetenes, Lecos y Uchupiamonas, impactadas por la actividad minera. Al 74,5% de las personas les detectaron cantidades de mercurio encima de lo aceptable.

“Urge tomar medidas sanitarias que ayuden a controlar estos efectos”, declaró el líder del CPILAP, Gonzalo Oliver, que además pidió ayuda para revertir esta situación y exigió al gobierno “luchar contra la minería ilegal y destructiva”.

A esto se suma otro estudio recién publicado en la revista Environmental Research: Health, que destacó que las poblaciones indígenas amazónicas tienen el doble de probabilidad de morir de forma prematura a causa de los incendios forestales que en otras zonas de Sudamérica. Según los investigadores, las partículas del humo generadas por estos eventos son responsables de dos muertes prematuras por cada 100.000 personas al año en Sudamérica. Cifra que se duplica en las comunidades indígenas.

Brasil: infraestructura polémica

En Brasil, los pueblos indígenas están preocupados por la posible construcción del Ferrogrão, un proyecto de ferrocarril que transportaría principalmente granos de soja y maíz, uniendo a Mato Grosso con el puerto de Miritituba, cruzando por el estado de Pará. Estos mil kilómetros cruzarán territorios indígenas y además impactará en el Parque Nacional Jamanxim.

Es considerado uno de los proyectos antiambientalistas de Lula, que meses atrás dijo que “vamos a demostrar una vez más que es posible generar riqueza sin destruir el medioambiente”.

También conocido como EF-170, viene siendo impulsado hace muchos años y por distintos gobiernos. En 2016 se propuso durante el gobierno de Dilma Rousseff, pero no salió adelante. Jair Bolsonaro tampoco pudo avanzar con ello. Y ahora el gobierno de Lula, que busca apoyar al sector agrario, también está intentando hacerlo realidad.

“Mi impresión es que la Corte Suprema aprobará el avance de este proyecto, pero, aunque este se destrabe dentro del gobierno, enfrentará temas complejos”, dijo Luis Baldez, presidente de la asociación de transporte de carga ANUT, que además confirmó que este proyecto ha dividido a sectores dentro del gobierno por el impacto que ocasionaría en la Amazonía y su población.

Para Márcio Astrini, del Observatorio del Clima, Ferrogrão “es una contradicción porque sucede en un gobierno que dice tener una agenda ambiental diferente, que pretende ser líder en esta materia”.

Jack Lo Lau es editor de Diálogo Chino para la región andina.

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Un barco sanitario continúa el legado de Bruno Pereira en la Amazonía

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Escribe Flávia Milhorance* de Dialogo Chino – La embarcación fue un proyecto ideado por el especialista en temas indígenas asesinado en 2022 junto al periodista británico Dom Phillips

Esta semana comenzó a funcionar un barco que servirá de centro de salud móvil para los indígenas de algunas de las comunidades más remotas de la Amazonía brasileña, según informó el Ministerio de Salud de Brasil a Diálogo Chino. El proyecto fue creado por el experto en temas indígenas Bruno Pereira, pero sólo ahora se ha vuelto realidad, a un año de su brutal asesinato durante un viaje de investigación en la selva tropical junto con el periodista británico Dom Phillips. 

El nuevo barco sanitario atenderá a grupos de todo el Valle del Javarí, un territorio de 8,5 millones de hectáreas situado en el extremo occidental del estado de Amazonas, cerca de la frontera con Perú, y donde Pereira y Phillips trabajaban cuando fueron asesinados.

Este tramo casi intacto de la selva amazónica alberga a la mayor concentración mundial de grupos indígenas aislados, así como a varios pueblos recientemente contactados. Estas comunidades corren el riesgo de contraer enfermedades infecciosas y tienen algunas de las peores cifras sanitarias del país, lo que impulsó a Pereira a empezar a trabajar en el proyecto del barco durante la pandemia de Covid-19, que amenazó a poblaciones indígenas enteras.

“Bruno quería proteger a los Korubo, un pueblo indígena recién contactado, para evitar que tuvieran que desplazarse largas distancias para pedir ayuda”, declaró Eliésio Marubo, activista y abogado de la organización indígena Univaja, del Valle del Javarí, con la que trabajaba Pereira.

Los funcionarios del gobierno establecieron el primer contacto con los Korubo en 1996, y en la actualidad se calcula que el grupo indígena cuenta con menos de 130 personas. Tras este contacto, parte del grupo permaneció aislado, mientras que otros han mantenido una interacción poco frecuente con personas externas a su comunidad. En el reciente documental Vale dos Isolados (Valle de los aislados en español), el líder indígena Malevo Korubo explicó que tenían “miedo del hombre blanco” debido a las matanzas y enfermedades que azotaron a su pueblo en el pasado.

Ahora, los Korubo vuelven a estar amenazados por las crecientes invasiones de su territorio por parte de mineros ilegales, pescadores y narcotraficantes, en medio de los recortes presupuestarios en la aplicación de la legislación medioambiental promulgados por el expresidente brasileño Jair Bolsonaro (2019-2022). Los asesinatos de Pereira y Phillips han sido vinculados a mafias locales, según la policía brasileña. Tres personas están siendo juzgadas por el crimen mientras permanecen en prisión. 

Además de la escalada de violencia, la falta de presencia del Estado en el Valle del Javarí se tradujo en una asistencia sanitaria aún más deficiente en una región con escaso progreso social. “Tenemos problemas sanitarios muy graves”, afirma Marubo. “Algunas enfermedades están empeorando”.

Los datos facilitados por el Ministerio de Salud de Brasil no sólo muestran la propagación de enfermedades infecciosas en la región, sino que también apuntan a unas perspectivas de futuro terribles: la mortalidad infantil indígena en el Valle del Javarí alcanzó las 50 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 2022, cuatro veces más que la media nacional.

Estas cifras proceden del distrito sanitario del Valle del Javarí, que se encarga de supervisar a más de 6.000 indígenas de la ciudad de Atalaia do Norte y aldeas del territorio indígena. Según el Ministerio de Salud, los niños son los más vulnerables a las enfermedades infecciosas y parasitarias que afectan a la mayoría de las zonas indígenas de Brasil.

“La salud indígena tiene varias lagunas, varios retos que superar”, declaró Ricardo Weibe Tapeba, Secretario de Salud Indígena de Brasil, nombrado en enero por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. “Ahora estamos realizando un estudio de pasivos para buscar soluciones. Queremos ampliar el presupuesto, pero también buscar alternativas para financiar el trabajo”.

También se ha descubierto que el Valle del Javarí es el segundo distrito sanitario indígena de Brasil con mayor riesgo de paludismo, sólo por detrás del territorio Yanomami, que actualmente se enfrenta a una grave crisis humanitaria. Las pruebas sugieren que la deforestación aumenta la transmisión del paludismo en la Amazonía, sobre todo cerca de las explotaciones mineras, donde se ha deforestado para abrir piletas en el suelo, que facilitan la reproducción de los mosquitos.

Los intentos de Pereira de combatir la creciente minería ilegal en la región desencadenaron una crisis que lo llevó a renunciar a un cargo en la agencia indígena del gobierno, Funai, en 2019. Dijo a sus amigos que fue perseguido por funcionarios del gobierno de Bolsonaro, que desmanteló varias de las agencias ambientales del país.

Ese mismo año se incorporó a Univaja, donde se propuso mejorar el monitoreo del valle con personal y recursos propios. Esto incluía la embarcación de la unidad sanitaria. “Bruno negoció la balsa, buscó financiadores… lo ha hecho todo”, afirma Marubo.

La embarcación fue entregada por Univaja al distrito sanitario en febrero, pero no ha empezado a funcionar hasta ahora. Marubo se quejó del retraso, a lo que el distrito dijo que la embarcación necesitaba equipo sanitario adicional antes de poder comenzar a operar.

Aunque se trata de un logro que Pereira trágicamente no ha podido ver materializado, las personas más cercanas al especialista destacan el impacto y el legado de su trabajo, entre ellas Beatriz Matos, su viuda y recientemente nombrada directora de un organismo gubernamental para la protección de los pueblos aislados. “Esta es la materialización del trabajo de Bruno y de otras personas”, dijo Matos.

*Flávia Milhorance, es editora de Diálogo Chino para Brasil

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