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Parques nacionales del mundo amenazados por el cambio climático y la contaminación

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Escriben Prof. Norberto Ovando y Gpque. Alberto Palmerio – La contaminación del aire y el cambio climático continúan dañando los parques nacionales de Estados Unidos y amenazando a otros de diferentes países, inclusive en Argentina.

El Servicio de Parques Nacionales de los EE.UU., gestiona 429 Unidades/Parques en los 50 Estados, albergando algunos de los paisajes más emblemáticos y los sitios históricos y culturales mejor conservados.

Estas áreas necesitan aire limpio y un clima saludable para prosperar. Sin embargo, la contaminación del aire y el cambio climático global siguen siendo algunas de las amenazas más graves a la salud de nuestros parques y reservas naturales en la actualidad, y los problemas que causan incluyen el debilitamiento de la salud de las plantas y los animales, el daño permanente a los ecosistemas y el impacto negativo en la salud y el disfrute de los visitantes.

La National Parks Conservation Association (NPCA) de EE.UU., igual que la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) en Argentina abogan por una acción rápida para frenar la contaminación del aire y limitar las amenazas climáticas que afectan a las personas y los parques. Debemos actuar ahora para garantizar que los parques prosperen para las generaciones venideras.

En Estados Unidos

Los parques nacionales de Estados Unidos pueden evocar visiones de naturaleza prístina y cielos despejados. Pero muchos de estos paisajes públicos protegidos están sufriendo la contaminación del aire y enfrentan amenazas derivadas del cambio climático causado por el hombre, según un nuevo informe del Servicio de Parques Nacionales, resume tres categorías evaluadas: cielos brumosos, aire no saludable y daños a la naturaleza.

Con impresionantes montañas, cavernas, bosques y secuoyas de más de 2000 años de antigüedad, la “Tierra de los Gigantes” puede parecer invencible. En verdad, estos majestuosos parques, y las plantas y toda la vida silvestre que dependen de ellos, enfrentan las consecuencias únicas y devastadoras de la contaminación del aire y el cambio climático causados por el hombre.

Este cambio climático afectó con sequía a 74 parques; con especies invasivas (el problema más frecuente) a 113; los incendios forestales ocurrieron en 90 parques y el aumento del nivel del mar a 48 de esas áreas
protegidas. 97% de los parques nacionales sufren niveles significativos o insatisfactorios de daño debido a la contaminación del aire.

Los parques tienen niveles insatisfactorios de deterioro de la visibilidad en general, lo que indica que están lejos de lograr aire limpio o cielos despejados. Esta contaminación por humo y polvo en suspensión forma cielos brumosos que oscurecen las vistas panorámicas y los monumentos que atraen a millones de visitantes cada año.

Los estudios muestran que las visitas a los parques disminuyen cuando la contaminación del aire es alta, lo que indica el efecto directo que tiene la calidad del aire en la experiencia del visitante y también amenaza las economías locales que dependen de los parques.

96% de los parques nacionales tienen especies sensibles y hábitats naturales perjudicados por la deposición de azufre y nitrógeno y la contaminación por ozono. La mayor parte de la contaminación del aire en el parque se origina en otros lugares.

El ozono puede ser “bueno o malo” para la salud y el medio ambiente dependiendo de dónde se encuentre en la atmósfera. La capa de ozono estratosférico es “bueno” porque es el “protector solar” de la Tierra: protege a los seres vivos de demasiada radiación ultravioleta del Sol.

El ozono troposférico, en el aire que respiramos es el que más preocupa, es “malo” porque puede desencadenar una variedad de problemas de salud, especialmente en los días calurosos y soleados. Incluso niveles relativamente bajos de ozono pueden tener efectos sobre la salud.

Las personas que corren mayor riesgo al respirar aire que contiene ozono son los que tiene asma, los niños que aún están desarrollando sus pulmones, adultos mayores y personas que realizan actividades al aire libre, especialmente trabajadores y Guardaparques en las áreas protegidas. 57% de los parques y reservas nacionales sufren al menos una amenaza climática de alto riesgo.

Gran parte de la contaminación del aire proviene de la extracción, desarrollo y quema de combustibles fósiles.

La contaminación del aire viaja a los parques con el viento, depositando compuestos de nitrógeno y azufre que pueden acidificar (cambios en la química del agua) o fertilizar (enriquecer) artificialmente los suelos, favoreciendo a algunas plantas y dejando a otras en desventaja.

California tiene nueve parques nacionales -más que cualquier otro estado-. California puede tener los parques nacionales más contaminados, pero su liderazgo ambiental también podría convertirlo en el estado mejor equipado para enfrentar el problema. Sin embargo, el smog, incluido el ozono a nivel del suelo y la contaminación por partículas, sigue siendo una pesadilla insidiosa.

Un estudio reciente de la UC Berkeley (Universidad de California en Berkeley), los parques nacionales son más frágiles y susceptibles al cambio climático y se calientan “en promedio, el doble que el resto de la nación”.

El nitrógeno depositado proviene tanto de fuentes naturales (incendios forestales y rayos) como humanas (centrales eléctricas, instalaciones industriales y agricultura). El exceso de nitrógeno también puede causar proliferación de algas tóxicas, muerte de peces y pérdida de diversidad vegetal y animal.

Cuatro amenazas climáticas de alto riesgo, también evaluadas en el informe, enfatizan la situación urgente de que los parques enfrentan consecuencias graves e irreparables debido al aumento de las temperaturas globales.

En Argentina

Las amenazas naturales son eventos que pueden ocurrir en cualquier momento y pueden causar daños significativos en las personas, la flora y fauna nativa, estos fenómenos naturales son los terremotos, erupciones volcánicas, lluvias torrenciales, deslizamientos de tierra y sequías entre otros.

Según informes producidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por su sigla en inglés), el cambio climático global es una de las mayores amenazas para los parques nacionales.

El aumento de la temperatura y la disminución de las precipitaciones pueden afectar a la flora y fauna del lugar, provocando la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad. Además, el cambio climático puede provocar fenómenos meteorológicos extremos como lluvias torrenciales, sequías, incendios forestales o rurales.

No se tiene detalle de cada parque.

Tal como describimos en los Parques estadounidenses, otra de las amenazas importantes es la contaminación. La emisión de gases contaminantes, la generación de residuos y la contaminación acústica pueden afectar gravemente a la calidad del aire y del agua, así como a la salud de la flora y fauna en cada área protegida.

No existe un registro detallado de cada parque nacional.

Otra de las amenazas importantes es la proliferación de especies exóticas.  La introducción de especies no autóctonas (animal, planta, hongo o alga) son una de las principales causas de pérdida de biodiversidad. Los animales y plantas invasoras pueden causar la extinción de especies nativas ya que compitan por los recursos de alimentación y refugio, y también porque alteran el hábitat donde se encuentran.

Las áreas protegidas patagónicas en jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales (APN) tienen una importante cantidad de especies animales exóticas invasoras, y hay más de 400 especies exóticas vegetales.

Se tienen registros más exactos de las diferentes especies de flora y fauna exótica que habita en cada parque nacional.

Conclusión

Se necesitan más investigaciones en los parques y reservas nacionales de todo el país para demostrar que la deposición de nitrógeno y azufre está provocando cambios en los ecosistemas sobre todo en los más pobres en nutrientes.

Reducir la contaminación, hacer la transición a energías limpias y aumentar la eficiencia energética son soluciones fundamentales para proteger nuestros parques nacionales, nuestras comunidades y nuestro clima.

Pero para lograr planes sólidos, ¡necesitamos la ayuda de defensores de los parques como usted! “El cambio climático es la amenaza global más importante de nuestros tiempos” dijo Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM)

Fuente: NPS/NPCA/AAPN

Prof. Norberto Ovando Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

Gpque. Alberto Palmerio Coordinador Área Patagónica Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN)

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El cambio climático amenaza a la mayoría de los trabajadores

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Inter Press Service – Un número “asombroso” de trabajadores, más de 70 por ciento de la mano de obra mundial, está expuesta a graves riesgos para la salud relacionados con el cambio climático, según un informe publicado este lunes 22 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Muchos de estos trabajadores, un número asombroso, pierden la vida tras esas exposiciones, sucumbiendo a enfermedades mortales como cánceres y enfermedades cardiovasculares, o desarrollando enfermedades crónicas y discapacidades”, expuso el informe.

De acuerdo con el documento, titulado “Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante”, las graves repercusiones del cambio climático ya se sienten en la seguridad y la salud de los trabajadores en todas las regiones del mundo.

La OIT calcula que más de 2400 millones de trabajadores (de una población activa mundial de 3400 millones) pueden verse expuestos a un calor excesivo en algún momento de su trabajo, según las cifras más recientes disponibles, del año 2020.

Si se calcula como porcentaje de la población activa mundial, la proporción ha aumentado de 65,5 % a 70,9 % por ciento desde el año 2000.

Además, el informe estima que cada año se pierden 18 970 vidas, y 2,09 millones de años de vida, ajustados por discapacidad, debido a los 22,87 millones de lesiones profesionales atribuibles al calor excesivo.

Ello sin olvidar a los 26,2 millones de personas en todo el mundo, también según cifras de 2020, que padecen enfermedades renales crónicas relacionadas con el estrés térmico en el lugar de trabajo.

El impacto del calor excesivo varía según los sectores, pero los más expuestos son los trabajadores que desempeñan su actividad al aire libre en trabajos físicamente exigentes y los trabajadores de interior en lugares de trabajo mal ventilados donde la temperatura no está regulada, de acuerdo con el estudio.

El informe registra que el aumento de las temperaturas globales debido al cambio climático provocará olas de calor más frecuentes y graves, causando un aumento de la mortalidad, una reducción de la productividad y daños en las infraestructuras.

Sin embargo, según el informe, el impacto del cambio climático en los trabajadores va mucho más allá de la exposición al calor excesivo y crea otros graves riesgos para la salud.

Numerosas afecciones de salud de los trabajadores se han relacionado con el cambio climático, entre ellas el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias, las disfunciones renales y las afecciones mentales.

El impacto incluye a 1600 millones de trabajadores expuestos a la radiación ultravioleta, con más de 18 960 muertes anuales relacionadas con el trabajo por cáncer de piel no melanoma.

A la contaminación atmosférica en el lugar de trabajo probablemente están expuestas 1600, con un resultado de hasta 860 000 muertes anuales relacionadas con la labor entre los trabajadores al aire libre.

Más de 870 millones de trabajadores de la agricultura están probablemente expuestos a pesticidas, con más de 300 000 muertes anuales atribuidas al envenenamiento con esos productos químicos.

Además, la OIT estima en 15 000 las muertes anuales relacionadas con el trabajo debido a la exposición a enfermedades parasitarias y transmitidas por vectores.

“Está claro que el cambio climático ya está creando importantes riesgos adicionales para la salud de los trabajadores», afirmó Manal Azzi, jefa del equipo de seguridad y salud en el trabajo de la OIT,

Para la experta “es esencial que prestemos atención a estas advertencias. Las consideraciones sobre seguridad y salud en el trabajo deben formar parte de nuestras respuestas al cambio climático, tanto en las políticas como en las acciones”.

Agregó que “trabajar en entornos seguros y saludables está reconocido como uno de los principios y derechos fundamentales de la OIT en el trabajo. Debemos cumplir ese compromiso en relación con el cambio climático, al igual que en todos los demás aspectos del trabajo”.

La OIT aboga por actualizar las leyes para garantizar que los trabajadores estén debidamente protegidos; investigar más, para evaluar las medidas de seguridad y salud en el trabajo, y dar más visibilidad al nexo entre salud y trabajo.

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“Proyecto Deseo”, la convocatoria que busca posicionar el mueble argentino en el mundo

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMAa través de su Instituto del Mueble Argentino (IMApresentaron hoy una nueva edición de PROYECTO DESEO, un espacio interdisciplinario que busca crear, producir y llevar a todo el mundo la excelencia del talento argentino en diseño y fabricación de muebles. Ya están abiertas las inscripciones para fabricantes de muebles, estudios de diseño y profesionales vinculados, artesanos y todo el público interesado a sumarse a esta iniciativa que pretende lograr una marca país poderosa, sólida y de alcance internacional para la industria nacional de muebles y el talento argentino.

Llega la edición 2024 de PROYECTO DESEO, un laboratorio de diseño y una ventana de oportunidades al futuro del equipamiento nacional organizada por FAIMA y el IMA. Proyecto Deseo es una articulación que convoca a las empresas muebleras más destacadas del país para trabajar en conjunto con los más notorios talentos del diseño nacional con el objetivo de pensar, crear y ejecutar el mueble argentino del futuro utilizando madera y otros materiales. Para participar de esta convocatoria, todas las empresas muebleras y de otras áreas interesadas en expandir sus negocios y líneas de productos, pymes y organizaciones que deseen formar parte de este espacio deben inscribirse vía correo electrónico a ima@faima.org.ar, con fecha límite el 30 de abril.

Proyecto Deseo busca ser un espacio de desarrollo para la creación de un producto o una línea de productos innovadores para el sector y para la empresa participante. Una vía de comunicación con el mundo, para construir, además, una nueva marca país en la cual se destaque y distinga al mueble argentino por su calidad, excelencia, diseño, uso de materiales nobles, innovación y – así como lo ha logrado la industria del vino nacional o la italiana en cuanto a moda – lograr que los muebles de Argentina sean la puerta de entrada de nuevas inversiones y oportunidades para el desarrollo de las más diversas áreas productivas (turismo, RRHH, industrialización, comercio exterior, arte, etc.)

“Este proyecto tiene un doble objetivo, por un lado, es simbólico y, por el otro, comercial. Queremos empezar a construir la marca paraguas que posicione el sector del mueble a nivel nacional e internacional, demostrar la productividad del sector y detectar y acompañar a la nueva vanguardia sectorial e identificar a los líderes dispuestos a marcar el rumbo” explica Pablo Bercovich, asesor de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) en el Instituto del Mueble Argentino (IMA) y coordinador de Proyecto Deseo. “Pensamos al diseño como una herramienta integral y estratégica que posibilita a las empresas a pensar, sentir y actuar en consecuencia para lograr distinguirse y mostrarle al mundo cuáles serán los muebles argentinos del futuro”.

El IMA actuará – durante todo el proceso y duración del certamen – como intermediario y guía de los participantes, aportando metodología de seguimiento y apoyo. Habrá reuniones periódicas individuales y conjuntas para monitoreo de resultados. Tambien mentorías temáticas (nuevos materiales, comercialización, marca, etc.) Y, más cerca de la finalización, se trabajará en la exposición de los trabajos, actividades de difusión y rondas de negocios. “Proyecto Deseo es como un hito, con perfil asociativo y gran impacto sectorial que potencia esfuerzos individuales” culmina Bercovich.

Para FAIMA Proyecto Deseo es una columna fundamental en el camino de mejorar la productividad y competitividad de las empresas muebleras argentinas, invitándolas e incentivándolas a crear, a animarse a probar nuevos caminos con la mirada puesta en el desarrollo de productos que interpelen mejor a los consumidores.

Cronograma de Proyecto Deseo

  • Abril: Inscripción de las empresas interesadas.
  • Mayo: selección de empresas y estudios de diseño y comienzo del diagnóstico.
  • Junio-octubre: generación y desarrollo de propuestas con mentorías especializadas.
  • Noviembre-diciembre: eventos de exhibición, comercialización, prensa y posicionamiento.

La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) es la única entidad de 2º grado que representa a nivel nacional al sector industrial maderero a través de sus 28 Cámaras asociadas en las distintas provincias del país. En FAIMA se encuentran representados productores de envases y pallets, pisos y revestimientos, molduras, aserraderos, carpintería en general, fabricantes de aberturas, maderas y piezas para la construcción, láminas, chapas, maderas compensadas, tableros de partículas y de fibras, pellets de madera, viviendas industrializadas, muebles y demás manufacturas de madera.

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Piden moratoria para frenar la minería en el fondo marino

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Por: Nicolás Bustamante Hernández en SciDev.Net Impulsar una moratoria para hacer estudios a largo plazo. Ese fue el pedido de 115 organizaciones no gubernamentales durante la reunión de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, en inglés). Desarrollada en Kingston, Jamaica, la última semana de marzo, la cita tuvo como objetivo evaluar un documento borrador sobre minería marina presentado en febrero, que será decisivo para aprobar o no esta actividad en los océanos del mundo.

La 29° reunión de ISA, que congregó a delegados de varios países del mundo, es previa a los encuentros de julio y agosto, cuando se analizará el documento y, de ser aprobado, hará posible la minería marina. Debido a que esa actividad se podría hacer en ambientes aún inexplorados, muchos alegan que se desconoce el impacto que podrá tener en los ecosistemas.

El grupo de ongs, denominado Coalición para la Conservación del Fondo Marino (DSCC, en inglés), manifestó preocupación por el bienestar de estos ecosistemas. Además, 25 países se oponen a la minería del fondo marino. Entre los latinoamericanos que apoyan una pausa de precaución están Chile, Costa Rica, Ecuador, Panamá, República Dominicana y Brasil. Por su parte, México (con Nueva Zelanda, Suiza, Canadá y Reino Unido) promueven la moratoria minera. En contraste, China, India, Japón y Corea del Sur impulsan la aprobación de esta actividad.

“Esperamos que se unan otros países de la región como Guatemala, Perú, Colombia y Argentina”, aseguró a SciDev.Net Daniel Cáceres Bartra, biólogo marino peruano y representante de la organización Sustainable Ocean Alliance (SOA), quien participó en la reunión de Kingston.

Alertó que la minería afectaría a la región de una manera que aún no se puede predecir específicamente. “Tenemos que prepararnos para la asamblea de julio en la que se discutirá políticamente la moratoria global de estas actividades”, afirmó Cáceres.

“La reunión del Consejo muestra que sigue habiendo una gran división entre los Estados con respecto al desarrollo de un Código de Minería en ausencia de una ciencia sólida. Ante el aumento diario de las crisis en nuestros océanos, las profundidades marinas, como patrimonio de la humanidad, deben servir como fuerza unificadora. Para salvaguardar nuestro patrimonio colectivo debemos unirnos detrás de una moratoria global”, dijo en un comunicado, Sofia Tsenikli, líder de la campaña global de minería en aguas profundas del DSCC.

Consultado por SciDev.Net, Travis Aten, director de campaña de comunicaciones de DSCC, explicó que entre las actividades humanas que plantean un riesgo para la salud de las profundidades marinas está la pesca y la minería en aguas profundas, entre otras.

“Los principales impulsores de estas amenazas son los gobiernos que priorizan la explotación sobre la protección de los océanos, el incumplimiento de los compromisos, la falta de transparencia y una explotación y extracción inadecuadamente reguladas”, señaló Aten.

Según Aten, América Latina vive una situación particular, principalmente en el Océano Pacífico, que se vería afectado por la minería en aguas profundas, pues la primera área que las compañías mineras esperan explotar es la Zona Clarion Clipperton (CCZ, en inglés), entre México y Hawaii.

“Un motivo importante de preocupación es el tamaño de las zonas de la CCZ que podrían verse afectadas por la minería de nódulos [rocas del tamaño de un puño incrustadas en el fondo marino que concentran minerales de interés comercial]. Se espera que una sola operación minera extraiga 15.000 km2 de lecho marino en un contrato minero de 25 a 30 años, con impactos indirectos que se extenderán a 75.000 km2 o más por operación”, indicó Aten.

En la reunión, la DSCC y más de 20 estados propusieron que se aplique una moratoria a la emisión de contratos de explotación y exploración hasta que se comprendan los riesgos ambientales, sociales y económicos de estas actividades.

Luisa Dueñas, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia e investigadora en ecosistemas de mar profundo, aseveró que en el fondo marino se han descubierto zonas de depósitos ricos en níquel, cobre, manganeso, cobalto, zinc, plata, oro, platino y tungsteno, entre otros minerales usados en aplicaciones electrónicas. De ahí el interés en explotar estas zonas.

Para Dueñas, por mucho tiempo se consideró que el mar profundo era un gran desierto de diversidad biológica, pero estudios a lo largo de los años han demostrado la gran variedad de organismos que habitan allí.

“Por eso los ambientes profundos pueden ser una fuente de nuevos productos farmacéuticos para combatir enfermedades. Aunque el conocimiento de estas zonas creció en las últimas décadas, hace falta por explorar gran parte del suelo oceánico”, reconoció.

“No se tiene conocimiento certero de los daños ambientales que puede generar la industria que usa métodos destructivos para la explotación, que podría desestabilizar el sumidero de carbono más grande del planeta, lo cual traería pérdidas irreversibles de ecosistemas y biodiversidad. No vale la pena arriesgar lo que tenemos cuando pueden existir otras fuentes de minerales o tecnologías que permitan reciclar o reutilizar los materiales necesarios para las aplicaciones electrónicas”, puntualizó Dueñas.

Este artículo fue producido por la edición de América Latina y el Caribe de SciDev.Net

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No hay justicia ambiental, si no hay paz positiva y viceversa

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Por Prof. Norberto Ovando* – Los cambios ambientales globales están transformando el panorama deseguridad en el que tienen lugar tanto los conflictos como los procesos deconsolidación de la paz. Si bien las investigaciones existentes subrayan laimportancia de los enfoques sensibles al clima para la consolidación de lapaz, la atención se ha centrado en los conflictos violentos y la degradaciónambiental.

Un grupo de investigadores analizaron cómo los componentes específicos de la paz y la sostenibilidad ambiental – conceptos que se sabe que están intrínsecamente relacionados pero que a menudo se investigan por separado – se influyen mutuamente para informar mejor las políticas y la toma de decisiones.

Se sabe que la paz y la sostenibilidad ambiental – dos objetivos nobles pero vitales para todos los países – están intrínsecamente relacionadas, según Dahlia Simangan, profesora asociada de la Escuela de Posgrado de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Hiroshima. Sin embargo, los investigadores todavía tienden a investigarlos por separado, y, cuando se los ve juntos, a menudo es a grandes rasgos, con poco examen de los matices de la paz o la sostenibilidad ambiental.

El análisis de las características específicas de estas categorías podría proporcionar información sobre qué elementos específicos de la paz influyen en qué elementos específicos de la sostenibilidad ambiental, y viceversa, que podrían informar mejor la adopción de políticas y decisiones.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Hiroshima que incluye a Simangan ha explorado los matices y ha encontrado que los elementos del comportamiento ambiental están más fuertemente asociados con la paz positiva, específicamente su pilar relativo a la distribución equitativa de los recursos, que con la paz negativa, especialmente su indicador sobre el grado de militarización.

Los investigadores publicaron sus resultados en Earth System Governance (Gobernanza del Sistema Tierra).

“Estos conceptos [de paz y sostenibilidad] son muy amplios, y su relación está influenciada por muchos otros factores,” dijo Simangan, quien es el primer autor y corresponsal del artículo y también afiliado a la Red de Educación e Investigación sobre Paz y Sostenibilidad y al Instituto IDEC de la Universidad de Hiroshima. “En este estudio, analizamos cómo sus componentes específicos influyen entre sí”.

Los investigadores señalaron que si bien existen índices para medir la paz e índices para medir el bienestar ambiental, no existe un índice que incorpore ambos de manera integral. Además, los análisis anteriores sobre la intersección de la sostenibilidad ambiental y la paz tendían a centrarse en la paz negativa o en la ausencia de violencia. Para superar estas limitaciones previas, los investigadores examinaron tres índices diferentes.

“Para el componente de paz, utilizamos los conjuntos de datos del Índice de Paz Global (GPI por sus siglas en inglés) y el Índice de Paz Positiva (PPI por sus siglas en inglés) para incluir formas directas e indirectas de conflicto y violencia”, dijo Simangan. “Para el componente de sostenibilidad ambiental, utilizamos el Índice de Desempeño Ambiental (EPI por sus siglas en inglés), que mide la salud ambiental y la vitalidad del ecosistema”.

El PPI se mide utilizando ocho pilares: buen funcionamiento del gobierno, un entorno empresarial sólido, la distribución equitativa de los recursos, la aceptación de los derechos de los demás, las buenas relaciones con los vecinos, el libre flujo de información, altos niveles de capital humano y bajos niveles de corrupción.

El GPI utiliza tres ámbitos: el alcance de los conflictos internos e internacionales en curso, el nivel de seguridad social y el grado de militarización. El PAI tiene dos objetivos principales: la salud ambiental, que abarca la calidad del aire, el saneamiento y el agua potable, los metales pesados y la gestión de desechos; y la vitalidad ambiental, que incluye indicadores de biodiversidad y hábitat, servicios ecosistémicos, cambio climático, etc.

Los investigadores realizaron varias pruebas de correlación y encontraron un patrón consistente.

“Descubrimos que el comportamiento ambiental – especialmente con respecto a la calidad del aire, el saneamiento seguro y el agua potable segura – está más estrechamente asociado con la paz positiva que con la paz negativa”, dijo Simangan. El estudio también reveló que, “contrariamente a las expectativas generales, algunos países de bajos ingresos obtienen resultados bastante buenos tanto en términos de paz negativa como de sostenibilidad ambiental. Sin embargo, a menudo no logramos alcanzar resultados positivos en materia de paz. Estos hallazgos confirman la hipótesis de que la paz positiva es más propicia para acomodar las consideraciones ambientales”.

A medida que los resultados muestran cuán interconectados están el ambientalismo y la paz positiva, y cómo las mejoras en un área pueden ayudar a las mejoras en el otro, los investigadores dijeron que su próximo paso es buscar la creación de un modelo integrado.

“Vamos a seguir concretando los diversos componentes de una paz holística y la sostenibilidad multidimensional con el fin de proporcionar un índice más amplio que ilustra la miríada de caminos entre los dos”, dijo Simangan.

“Nuestro objetivo final es desarrollar este índice integrado con conjuntos de datos actualizados anualmente disponibles para investigadores y responsables políticos”.

Los otros autores son: Chui Ying Lee de la Universidad de Eikei en Hiroshima; Ayyoob Sharifi profesor del Instituto IDEC de la Universidad de Hiroshima. Japón, tanto de la Red de Educación e Investigación sobre Paz y Sostenibilidad como de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Hiroshima; y John Lee Candelaria, de la Escuela de Posgrado para el Desarrollo Internacional y la Cooperación de la Universidad de Hiroshima.

Conclusión

Las consecuencias de una destrucción atroz y el sufrimiento humanitario generado por las guerras y los conflictos armados permanecen durante un largo tiempo. Más allá del impacto directo sobre la vida de las personas, el conflicto armado y las consecuencias del conflicto, también impactan sobre los recursos naturales, los medios de vida y los ecosistemas. Hay una tendencia cada vez más extendida de hacer que los actores militares, tanto estatales como no estatales, se hagan responsables por los daños ambientales, ya sea mejorando las actuales prácticas legales o desarrollando nuevos principios bajo el Estatuto de Roma, como Ecocidio.

Fuente: HU/AAPN

Prof. Norberto Ovando Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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