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El INYM convocó a productores pero no habrá cumbre si no participan todas las asociaciones yerbateras

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El nuevo presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Rodrigo Correa, citó para este martes 13 de enero a una primera cumbre con los productores, pero esta cita podría fracasar por la negativa de los productores a asistir en forma fragmentada, ya que el llamado salió para unas pocas asociaciones.

La Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) adelantó que no asistirá a la reunión con Correa, por considerar que el método que dispuso para el desarrollo “es contraproducente para el sector yerbatero, ya que pone un límite de participación de cuatro asociaciones de productores y siendo así, no estará representada toda la zona productora, acotando la información y diagnóstico socio económico a ser socializado, dividiendo a los productores y sembrando dudas sobre la transparencia y objetivos que encabeza la nueva presidencia de la institución”. 

La misma posición tomaron productores de la zona norte. 

“La exclusión de asociaciones, de mujeres y hombres comprometidos con el crecimiento y desarrollo de la producción de yerba mate, en una reunión como esta, con la máxima autoridad de la Institución más importante del sector, en un momento de profunda crisis como la actual, no puede ni debe ser admitida”, señalaron desde la APAM. 
“La APAM ratifica principios como el trabajo en conjunto, la diversidad y la ayuda mutua para superar los desafíos colectivamente, en línea con los hechos históricos, de público conocimiento, que nos dieron buenos resultados, y también ratifica el reclamo permanente de la restitución de todas las facultades del INYM, acorde a la Ley 25.564 que le dio origen y está vigente”, remarcaron desde la entidad que lidera Hugo Sand.

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Otro joven productor y dirigente yerbatero y tealero se presentará como candidato en Oberá

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Cristian Klingbeil, productor tealero y yerbatero y reconocido dirigente de APAM, estará el 2 de junio como candidato a concejal por Oberá.
A los 34 años, este técnico electrónico que cosecha té en la chacra familiar y también presta servicios a terceros, irá como primer candidato en uno de los 11 sublemas de Juntos por el Cambio, que lleva al profesor Roberto Silverston para intendente en la Capital del Monte.
De gran ascendencia entre los pequeños productores tealeros y yerbateros de la zona centro, protagonista de las últimas protestas grandes que llevaron los reclamos de los colonos hasta los despachos de Posadas, Klingbeil prometió una y otra vez que su eventual ingreso al mundo de la política no cambiará su Norte: seguir luchando por el bienestar de todos los que trabajan en la chacra.
“En el Municipio de Oberá hay pocas tierras productivas, debe haber 400 hectáreas de yerba, pero hay muchos barrios de la ciudad de gente que trabaja en las chacras, tareferos, peones rurales, y hay mucho por hacer por el sector productivo, hay que juntarse con los intendentes de municipios aledaños y ponerse a trabajar”, dijo Klingbeil, quien podría dejar la dirigencia rural para abocarse a trabajar desde el concejo en caso de entrar.
El sublema “La Mejor Opción” que lleva a Silverston es una suerte de desprendimiento del lote de los otros 10 sublemas que lleva Juntos por el Cambio para disputar la intendencia obereña.
“En nuestro equipo hay más radicales, pero además, no estamos de acuerdo con el ingreso de los Puerta al espacio”, explicó Klingbeil, sobre la postura de su sublema. Incluso hace unos días cuando Schiavoni presentó a los sublemas de Oberá, ellos no participaron, como tampoco en la presentación que se realizó en La Aventura el sábado 27 de abril pasado.
Klingbeil ya había incursionado como candidato en un sublema que trabajaba con movimientos sociales y luego se alejó cuanto el espacio terminó “absorvido” por el Pays, con quien tiene diferencias sustanciales.
Otro reconocido dirigente yerbatero que va como candidato en estas elecciones a diputado provincial es Julio Peterson, quien ocupa el puesto 10° en la lista de la Renovación, con grandes chances de entrar.
Cada vez que un dirigente rural se presenta a algún cargo electoral, la duda es siempre la misma. Si va a utilizar sus conocimientos y llegada a los productores en su eventual rol legislativo o va a dejar de lado esos reclamos de base, para abocarse a la negociación partidaria y al toma y daca propio de la rutina política.
En diálogo con Economis, Klingbeil recordó lo que sucedió con Rossana Arguello, otrora dirigente de APAM. “Julio (por Peterson) asegura que él no va a seguir ese camino”, señaló.

 
 

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¿Qué hacemos con la yerba mate?

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¿Qué hacemos con la yerba mate? El 2018 cerró con un récord de exportaciones y un consumo por el techo en el mercado interno. El último laudo de la Nación fue superior a la inflación acumulada en el año. Pero el productor sigue penando miserias y el sector industrial está a un peso o dos de diferencia de no poder cerrar un balance, con deudas acumuladas por 3.627 millones, 50 por ciento más que en 2017, como consecuencia de las tasas por las nubes para contener la inflación.
Parece eterna la pelea por el precio, pero este último acuerdo tuvo la particularidad de tener a los dos extremos de la cadena acosados por la suba de precios, que dispara los costos de producción y al mismo tiempo le pone techo al consumo con precios que pesan en bolsillos cada día más deprimidos.
¿Cómo salir de la coyuntura? ¿Cómo recuperar el esplendor del bautizado oro verde? Las respuestas son múltiples y este artículo de Economis no pretende darlas todas, sino generar nuevas preguntas y nuevos debates en un sector que tiene dos o tres elementos externos de riesgo: la yerba es hoy un incipiente commodity cuya producción se expande en Paraguay, Brasil y… en Kenia (a modo de prueba). Como toda commodity, compite por precio en un mercado global.
Como punto de partida, el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad -candidato a gobernador por la Renovación- sugiere, en tiempos de alta volatilidad financiera, establecer un mecanismo de actualización permanente de costos y precio, para eludir discusiones perennes sobre el valor de la materia primera y evitar que se paralice la actividad. Sería un mecanismo similar al índice de la construcción, que permite, mediante los valores de insumos, determinar un promedio que rige para toda la actividad. Despejado ese debate, se podrán sentar las bases para fortalecer al sector.
“No puede ser que vos tengas un precio anual fijo con una volatilidad cambiaria e inflacionaria del 50 por ciento. Obvio que eso se ajusta solo en las áreas superiores y las intermedias quedan relegadas, porque todas sus variables se ajustan a la base de precio”, argumenta Herrera Ahuad.
Un directivo de una de las principales firmas yerbateras tiene una idea revolucionaria en el contexto actual: fijar el precio en planta y dejar el resto de la cadena al libre mercado. ¿Por qué? “Porque el precio de la materia prima se fija teniendo en cuenta una producción de 2.496 kilos por hectárea y la mayoría hoy produce seis mil por hectárea. Un promedio ideal sería 4.875 kilos por hectárea. Menos que eso es ineficiente y a ese productor hay que asistirlo para que mejore su productividad, no subsidiarlo”, explica. Lo mismo sucede con los secaderos: el precio se fija tomando en cuenta una productividad de dos mil kilos por hora, cuando la mayoría está consiguiendo diez mil kilos/hora. Y eso eleva los costos, encareciendo el producto.
En el sector industrial consideran que sin una reforma impositiva de fondo, la situación seguirá siendo endeble en todo el sector, ya que hay mucha informalidad laboral -en la escala más baja se calcula que hay 4.500 tareferos en negro- e impositiva, en la más alta, ya que un productor con buenos rindes, queda atrapado rápidamente en el impuesto a las Ganancias y termina ganando menos que el que está más abajo en la escala. “No hay una solución sola. Hay que empezar a hacer cambios estructurales”.
El ministro del Agro, José Luis Garay está convencido de que el primer paso es transparentar toda la cadena. El Centro de Transacción Electrónico -como ocurre con el trigo o la soja- permitirá seguir las operaciones online y ahí termina el 90 por ciento de los problemas, sostiene Garay. También advierte que los representantes de cada sector sentados en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, deben ser “genuinos”, es decir, elegidos por el voto directo para que voten en defensa de sus intereses, al mismo tiempo que se debe quitar la unanimidad en la definición del precio dentro del organismo. “Que sea por dos tercios o tres cuartos en un directorio de doce”, indica. “Con estas medidas se transparenta el mercado y se termina con la marginalidad, que perjudica al resto”, insiste. Para Garay, la transparencia en el sector y culminar el registro de productores, son pilares fundamentales para pensar en la yerba del futuro. El mapa de la yerba indica que hay 166.737 hectáreas, pero puede haber más no incorporadas.
El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re, deja varias definiciones. La primera, contundente, es que la yerba no nos salva”. Lo que quiere decir es que no se puede pensar a la yerba como si fuera la cosecha que esperanza al Gobierno nacional con la lluvia de dólares, sino como la parte de una chacra que debe producir otras cosas.
“Cuando digo que no podemos vivir solo de la yerba, digo que tenemos que analizar el tema yerbatero en un contexto de desarrollo industrial también de las otras actividades agrícolas y forestales”, insiste.
Re lamenta que parezca que el sector yerbatero siempre esté intentando apagar incendios, en lugar de proyectarse a futuro. Pero trae algunos elementos a la mesa. Hay un plan maestro, desarrollado en 2013, con una visión de largo plazo, con algunos puntos que se están cumpliendo y otros todavía en proceso. Sin embargo, pocos recuerdan ese trabajo.
Entre las misiones de ese documento, aparecen ser proveedores confiables y trabajar por condiciones sociales que hagan al desarrollo del productor.
Re reconoce que “falta una mirada integral para alcanzar metas comunes”.
“Vivir (sólo) de la yerba, no es posible. No somos el ombligo del mundo. Y al mismo tiempo, hay que defender una producción que le genera a Misiones, a precios actuales, ingresos por cerca de ocho mil millones de pesos. El tabaco es un tercio de eso”, argumenta.  El presidente del INYM admite que la ley sancionada en 2002 puede revisarse, pero
“La idea del oro verde no es del todo buena. No es petróleo. Ya no estamos solos en el mundo. Hace unos años, en un Congreso de Brasil sobre la yerba mate se planteó que hoy es una commodity y que se globalizó. Varios países plantan y compiten por precios. En Chile, la yerba de Brasil entra más barata que la nuestra y es una competencia agresiva. Es decir, el mercado también fija el precio”.
Por eso, insiste en que es necesario posicionar a la producción yerbatera como una alimenticia, con los mejores estándares de calidad. Pero, advierte, “eso no necesariamente paga más”.
“Para el futuro, es necesario que el colono tenga mayor productividad y defienda el precio asociado en cooperativas”, proyecta. Y alienta. “Es necesario incorporar tecnología y crear nuevos productos a base de la yerba mate. Hay mercados potenciales en bebidas, energizantes, cosmética y hasta en la salud”, explica. “Pero hay que animarse a experimentar e invertir”, pide.
“La publicidad tácita de tener a Messi, Dybala, Ronaldo, Antoine Griezmann, el Papa, Obama o Xi Jinping es invalorable y hay que saber aprovecharlo. Pero entre todos”, sentencia.


No es el único que plantea la necesidad de una concertación. Juan José Szychoski sostiene que la clave del futuro pasa por dejar de lado las ambiciones sectoriales. “De otro modo, las crisis va a ser cada vez peor. Con la modificación del código alimentario, estamos yendo a un producto de mejor calidad, que aumenta lentamente el consumo local e internacional. Pero trabajando juntos podemos encontrar un mercado mayor en el que el único límite es el mundo. Pero lamentablemente caemos en la pelea del día a día”, reflexiona.

Para Szychoski, el pedido de 13,50 pesos para la hoja verde era irracional “para el momento”, pero quizás en un par de meses, si la inflación sigue desbocada, puede ser justo. Pero no quiere decir que el productor no deba recibir un mejor precio, aclara, sino que al plantear precios sin justificaciones técnicas, lo que hace es dispararse hacia arriba los valores en la cadena productiva. “Cuando se comenzó a hablar de ese precio, los supermercados aumentaron para cubrirse y los molinos aumentaron su stock a precio más bajo. ¿Quién pierde?”, argumentó.  Según sus datos, la yerba aumentó en góndola a 120 pesos el kilo porque los supermercados se cubrieron de los 13,50 pesos eventuales, es decir, por expectativas que no se cumplieron, pero que perjudican al consumidor y, en última instancia, al mismo productor si caen las ventas. 

“Debemos ponernos de acuerdo en cosas básicas, no más trabajo en negro, mejorar calidad, nos faltan controles, muchos y buenos. Con eso, tenemos las dos puntas de la cadena solucionadas”, indica.
El candidato a gobernador del Frente Popular, Agrario y Social, Isaac Lenguaza, discrepa con el precio laudado y asegura que los 13,50 pesos eran razonables. “Dos pesos menos es una barbaridad que mata al sector”, cuestiona.
El abogado coincide en que hay que eliminar la unanimidad para fijar el precio en el INYM y sostiene que es necesario un estudio de costos más objetivo, con intervención del Estado provincial. “Después se respetar y controlar. Por eso insistimos en rápida puesta en funcionamiento del Mercado Concentrador para asegurar el precio fijado y si es necesario, que suba el precio en góndola”, sentencia.
El delegado de Agricultura Familiar de la Nación, Jerónimo Lagier, también quiere que el INYM fije el precio de salida de molino porque “la competencia entre marcas por el mercado hace que el precio a salida de molino sea mas bajo. Esto origina el “planchar” el precio”. Considera que si no hay cartelización, toda la cadena puede mejorar su situación.

El precio actual es razonable, implica un 67 por ciento de incremento interanual. Pero es probable que a fin de mayo los secaderos y molinos estén pagando incluso por encima de ese precio, porque hay poca yerba en stock (canchada), entonces van a salir a pagar por encima del valor oficial”, dijo Lagier, miembro de la Asociacion Rural de la Yerba Argentina (ARYA).

Desde la chacra, Cristian Klingbeil, es la nueva camada de la histórica Apam (Asociación de Productores Agrícolas de Misiones) plantea otra revolución para pensar en la yerba de las futuras generaciones. “Hay que eliminar los agroquímicos e ir hacia una producción orgánica, como está haciendo el té, que consigue insertarse en mercados más exclusivos y caros. También plantea que hay que asistir a los pequeños productores, pero con mejor genética y conocimiento para que se puedan equiparar a los más grandes. “No es lo mismo el tratamiento de un secadero al productor de menos de cinco hectáreas que al resto”, explica.
“Hay que buscar darle valor agregado a la yerba tradicional. Hay que buscar nuevos mercados y productos y que la política escuche más a los productores que conocemos lo que pasa en la chacra. El productor tiene miedo a la diversificación porque ya está quemado con planes que no llegan a nada. Quienes tienen yerbales de baja productividad, apenas sobreviven con bajos precios. Por eso debemos ir hacia una producción de mayor densidad, orgánica, que genera mayor valor agregado y se puede cobrar más, al mismo tiempo que protege el ambiente. que todos debemos cuidar”, culmina.

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Klingbeil, de APAM: “No veo viable para la pequeña chacra el plan para plantar maíz”

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Cristian Klingbeil, vicepresidente de APAM y productor tealero y yerbatero se sumó al debate por el plan de la Nación para plantar 250.000 hectáreas de maíz transgénico en la provincia para exportar a Brasil.
Klingbeil manifestó su oposición a la idea y argumentó que “no es viable para la pequeña chacra de 25 hectáreas reemplazar su cultivo, yerba o té por el maíz”. Además, pidió generar valor agregado acá en lugar de plantear la exportación de maíz para engordar animales en el vecino país: “Seguimos exportando cuero y no zapatos”.
El dirigente, que también fue contratista en la cosecha té en campos de terceros, señaló que el colono no va a poder tener la maquinaria necesaria para cosechar maíz y si en cambio arrienda su tierra a un tercero, será este el veradero “dueño de la chacra”.
“Si vas a plantar tus 25 hectáreas con maíz, esto tiene muchos costos previos de limpieza del terreno, muy pocos pueden plantar 25 hectáreas mecanizados, tenes que tener macquinarias, arados, discos, grandes sembradoras, ¿cómo haces la cosecha?, ¿qué costo tiene todo esto?”, explicó el dirigente de APAM.
“¿Y si el producto se pone a arrendar la tierra, qué número (dinero) le queda al productor? Si arrendás, pasa lo mismo que con el té, tenés tu te pero no sos dueño, tenes tu chacra y no vas a ser dueño, no tenes herramientas o maquinarias, porque no se justifica tener maquinarias (por tan poca superficie)”, señaló Klingbeil.
“Esto puede funcionar quizás paraalgunos grandes terratenientes, como Arauco, que ya no le ven rentable al pino, entonces terminan de cosechar y empiezan a plantar maiz. Ellos si tienen parcelas de 500 o 600 y 1.000 hectáreas también, pero a un pequeño productor solo para vender el grano no es rentable”, manifestó.
Cultivo adicional
En cambio, el productor oriundo de Guaraní, señaló que sí podría considerarse al maíz como un cultivo adicional a los que ya tiene el pequeño chacarero misionero.
De todas formas, advirtió que en lugar de pensar en exportar maíz para que Brasil engorde su ganado y produzca con valor agregado, Misiones tiene que pensar primero en autoabastecerse de pollo y carne.
“Misiones también tiene un déficit de carne vacuna y pollo, se trae de Corrientes, Buenos Aires, Entre Ríos, veo pasar por día equipos (camiones) para abastecer consumo en Misiones. Por qué no planteamos algo para tener nuestro autoabastecimiento de carne primero, antes de ver, ¿qué necesita Brasil. Acá estamos ciegos con los dólares que puedan entrar, así le ponemos retenciones y les cobramos impuestos”, señaló.
 
 

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Fondo Yerbatero: Industria y producción lo rechazan y coinciden en que más vale “malo conocido, que bueno por conocer”

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Esta mañana en una reunión que se celebró en una oficina del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), un grupo de importantes dirigentes de la producción yerbatera firmaron una carta donde expresan su enfático rechazo a la creación del Fondo Especial Yerbatero.
El Fondo Especial Yerbatero es una iniciativa que se encuentra en el Congreso Nacional y se trata de un proyecto de ley que busca modificar el INYM dando lugar a lo que sería una suerte de INYM “paralelo”. Se trata de un proyecto para cobrar más dinero por la estampilla que lleva cada paquete de yerba y que hoy financia al organismo yerbatero. Además, impondría cambios en los actuales mecanismos del INYM para fijar los precios, fiscalizar que se cumplan y regular la oferta de hoja verde.
Según cálculos de la industria, el FEY recaudaría, si se sanciona tal cual está en el Congreso, unos $1.000 millones a valores de este año. El proyecto de ley, impulsado por el diputado Jorge Franco, está a punto de perder estado parlamentario porque nunca fue tratado en comisiones.
Esta mañana los dirigentes de la producción firmaron una carta donde expresan su rechazo y se unieron a las cámaras que aglutinan a la molinería de Misiones y Corrientes.
¿El argumento? Tanto productores como industriales quieren evitar que ese dinero sea manejado con fines políticos. La idea del FEY es que el INYM no toque ese dinero y los recursos sean administrados por algún organismo que siempre dependerá del poder político de Misiones y Corrientes. Los productores reunidos hoy dejaron en claro que no desean esa injerencia.
¿Esto significa que el INYM funciona bien para los productores y molineros? Para nada.
Productores e industriales -habitualmente enfrentados- coinciden en reconocer que el organismo tiene muchas falencias, pero ante la duda prefieren defender lo que se consiguió hasta ahora y pensar en reformas que estén más consensuadas con los eslabones de la cadena.
Lobby conjunto de productores y molineros
“Tras más de 15 años de funcionamiento del INYM, los loables objetivos para los que fue creado no fueron alcanzados en su mayor parte”, reconoció en una nota fechada el lunes pasado (17/9) Claudio Anselmo, titular de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes y gerente de la yerbatera número 1 del mercado.
En tanto, su contraparte misionera, la Cámara de Molineros de la Yerba Mate de la Zona Productora (CMYMZP) emitió una nota similar ayer, firmada por su titular, Victor Saguier. En la nota se opone a otras modificaciones del proyecto en cuestión, que por ejemplo modifica el reglamento del INYM para que las decisiones sobre el precio se tomen por mayoría simple y no por unanimidad.
Este cambio sería la llave para destrabar la mayoría de las discusiones en el INYM e inclinar la balanza un poco más en favor de los productores, dicen algunos. Sin embargo, los productores no quieren cambios, al menos los contemplados en este proyecto de ley.
Por eso, este miércoles los representantes de la producción también rechazaron el proyecto en la nota que firmaron. Estuvieron en la reunión esta mañana Hugo Sand (APAM), Julio Peterson (ACPYN), Jorge Haddad, Nelson Dalcolmo, Hector Biale y Juanjo Szychowski. Algunos de ellos, protagonistas de grandes “peleas” contra la molinería y el “statu quo” en el sector yerbatero que perjudica a los más débiles eslabones de la cadena.
El único que marcó diferencias fue Carlos “Cacho” Ozeñuk, quien a pesar de escuchar todos los fundamentos de los industriales y productores mantuvo su postura a favor del FEY.
En la nota, los productores dicen que “el proyecto presentado por el diputado Jorge Franco fue realizado sin consultar a las entidades representativas del sector”. Dice en otro fragmento que los productores lograron “a través de años de lucha” la creación del INYM y que se sienten “avasallados” por el proyecto de ley.
La toma del INYM
Lo que no menciona la nota es que algunos de esos dirigentes el año pasado tomaron por la fuerza el INYM que ahora defienden a capa y espada. Fue en esa protesta que tomó fuerza el proyecto de ley que hoy está por sufrir el golpe mortal en este lobby conjunto entre productores y molineros. La idea es darle el “tiro de gracia” a este proyecto, barajar y dar de nuevo.
“Coincido plenamente con el pronunciamiento de hoy, no queremos que se le cobren más cosas a la producción de yerba, en vez de cobrar 5 pesos más para un fondo, que se ponga 1 peso más y vaya directo al productor, si se hace ese FEY nos va a perjudicar”, dijo a Economis, Cristian Klingbeil, vicepresidente de APAM, que no fue a la reunión de hoy, pero apoya plenamente lo actuado.
Al final del día, es como si todos supieran que el INYM -tal como está-, no funciona correctamente, pero tampoco quieren que venga alguien de afuera a aspirar los recursos de la yerba mate y manejarlos con discrecionalidad política.
Lo ven como una salida cómoda por parte de los dirigentes políticos, que ponen una estampilla más cara y le “cuelgan el muerto” a la cadena yerbatera. Si hay más costos en esta cadena, normalmente, los que se tienen que ajustar son los eslabones más débiles, razonan algunos. Distinto sería si el proyecto contempla sacarle recursos a un sector del Estado para darle a la cadena yerba.
En otras palabras. Industria y producción coinciden en lo básico. En materia de instituto yerbatero, más vale malo conocido, que bueno por conocer.

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