Este viernes 14 se realizará una nueva edición de la Feria de Ciencias y Tecnología, en su instancia provincial, que reunirá a más de 700 estudiantes que asisten a todos los niveles del sistema educativo, tanto de gestión estatal como privada. La exposición de los trabajos se realizará de 8 a 15 hs y contará también con 800 docentes que acompañarán la actividad. Las propuestas recorrerán las diferentes áreas del conocimiento que se abordan en las escuelas misioneras. Finalmente llegó el gran día de la realización de la Feria De Ciencia y Tecnología 2026, en la instancia provincial. Allí, los estudiantes que fueron seleccionados en las departamentales, tendrán la oportunidad de exponer sus conocimientos, conectarse con estudiantes de toda la provincia y, quizás, ser seleccionados para la instancia nacional que tendrá tres sedes este año: San Luis, Jujuy y Córdoba. El evento, comandado por el Programa provincial de actividades científicas y tecnológicas (PROPACYT), cuenta con el acompañamiento de la Subsecretaría de Educación, el Consejo General de Educación (CGE), el Servicio Provincial de Educación Privada de Misiones (SPEPM), la totalidad de los municipios misioneros como así también de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (UDPM). Fue declarado de interés también por los Concejos Deliberantes de cada uno de los Municipios. Allí se presentarán proyectos stem situados, como ejes transversal arte, ciencia y tecnología que se suman a cada una de las áreas curriculares en marcadas en los diseños vigentes como también en los núcleos de aprendizaje prioritarios (NAP). Cada uno de los niveles y modalidades del sistema estará representado con sus proyectos. En números habrá más de 700 estudiantes desde el primera grado al nivel superior; 300 docentes asesores, 60 colaboradores y 500 evaluadores. Dentro de la feria la Municipalidad de Apóstoles tendrá stands culturales que enmarcarán un evento que será para toda la familia.
El reconocimiento llegó por el programa de piscicultura regenerativa con enfoque de género que impulsó a más de 200 familias en 23 municipios misioneros entre 2023 y 2025 y que hoy continúa fortaleciendo la cadena de valor con nuevos hitos en la localidad de Apóstoles.
La ONG latinoamericana Mayma, en articulación con el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, fueron distinguidos con el Premio Acciones Positivas, certamen que organiza la Cámara de Comercio Suizo Argentina y que este año llegó a su sexta edición. La distinción se entregó el viernes 7 de agosto en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. El premio correspondió a la categoría Grandes Entidades Sin Fines de Lucro, temática Sustentabilidad Ambiental, por el programa “Impulsando comunidades rurales en Misiones a través de la piscicultura regenerativa con enfoque de género”.
La iniciativa se desarrolló entre 2023 y 2025 con el apoyo de Visa Foundation, en alianza con la cartera agraria del Gobierno de Misiones y la Fundación de Asuntos Agrarios de la provincia. A lo largo de 24 meses, el programa acompañó a más de 200 familias piscicultoras en 23 municipios, fortaleciendo sus capacidades técnicas, comerciales y regenerativas para transformar la piscicultura de pequeña escala en un modelo sostenible, inclusivo y con mujeres en roles activos en la cadena de valor.
En este marco, el ministro Facundo López Sartori destacó el trabajo articulado y sostenido con Mayma en el fortalecimiento de la cadena piscícola. Al mismo tiempo, el titular de la cartera agraria señaló que “recibir este tipo de reconocimiento nos alegra mucho pero más aún nos insta a seguir comprometidos el sector público y el sector privado en pos de mejorar la calidad de vida de las familias que habitan la ruralidad”.
Desde 2026, el programa tiene continuidad en una segunda fase que profundiza los objetivos alcanzados y sigue fortaleciendo la piscicultura y su cadena de valor, ahora con el apoyo de Fundación Alimentaris, en alianza con el Municipio de Apóstoles. En este marco, en mayo de 2026 se inauguró en Apóstoles una sala de faena, un nuevo eslabón productivo que permite a las familias piscicultoras avanzar en la transformación y comercialización de su producción con mayores estándares de calidad.
“El programa propuso convertir la piscicultura en una herramienta de restauración económica, social y ambiental. Este premio es el resultado del compromiso de múltiples actores, y la nueva etapa, con la sala de faena de Apóstoles como uno de sus primeros hitos, nos permite seguir fortaleciendo la cadena de valor junto a las familias productoras”, comentó Ana Webb, bióloga y magíster en acuicultura argentina, y directora del programa premiado.
De la ceremonia de entrega participaron Juan Sicardi, fundador de Mayma, y David Gabriel Schneider, Jefe de Desarrollos y Alianzas. El reconocimiento pone en valor el trabajo coordinado y en red entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado para fortalecer la institucionalidad y consolidar buenas prácticas en el sector productivo. En ese esquema, Mayma cumple un rol central como articulador entre los distintos actores, aportando capacidad técnica y de gestión para que las políticas públicas y las alianzas estratégicas se traduzcan en resultados concretos para las comunidades rurales de Misiones.
Tres años consecutivos de reconocimientos al agro misionero
La nueva distinción se suma a una trayectoria de reconocimientos obtenidos por el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones y organismos vinculados al desarrollo productivo provincial en las últimas ediciones del Premio Acciones Positivas. En 2024, el Ministerio recibió una mención especial en la categoría Diversidad, Equidad e Inclusión por el trabajo de su Gabinete de Género, mientras que Biofábrica Misiones S.A. obtuvo el premio principal en Tecnología e Innovación por su desarrollo vinculado al cultivo de cannabis medicinal y el bioinsumo MIHOBA fue destacado entre los tres mejores proyectos nacionales en el eje de Sustentabilidad Ambiental.
La trayectoria continuó en 2025, cuando la cartera agraria fue nuevamente distinguida, esta vez con una Mención Especial en la categoría Sustentabilidad Ambiental y Social por el Programa de Promoción de la Producción Orgánica de Misiones. El reconocimiento puso en valor una política pública integral orientada a fortalecer a los productores, promover la capacitación técnica y consolidar la producción orgánica como una alternativa sostenible para el desarrollo agropecuario provincial.
Con el reconocimiento obtenido en 2026 por el programa de piscicultura regenerativa con enfoque de género, el Ministerio del Agro vuelve a formar parte de las experiencias distinguidas por la Cámara de Comercio Suizo Argentina. La continuidad de estas distinciones refleja la diversidad de líneas de trabajo que se desarrollan en el ámbito productivo misionero y que abordan, desde diferentes perspectivas, la innovación, la sostenibilidad ambiental, la inclusión y el fortalecimiento de las comunidades rurales.
Acerca de Mayma
Según la propia organización, Mayma se define como “Humanidad Emprendedora”. Desde hace 19 años trabaja en América Latina para promover una economía más humana y consciente, mediante la formación, conexión y visibilización de emprendedores y emprendedoras. Entre sus líneas de trabajo se encuentran el desarrollo de comunidades emprendedoras inclusivas y regenerativas, a través de aprendizajes entre pares, mentorías, alianzas comerciales, desarrollo de habilidades y acceso a financiamiento.
Con el objetivo de seguir construyendo una ciudad más linda, verde y sustentable, continúan los trabajos de plantación de flores en distintos puntos de Apóstoles, embelleciendo plazas, canteros, avenidas y espacios públicos que forman parte de la vida cotidiana de los vecinos.
Además de aportar color y realzar el paisaje urbano, estas acciones contribuyen al cuidado del ambiente al favorecer la biodiversidad, creando espacios que benefician a polinizadores como abejas y mariposas y fortalecen los corredores verdes de la ciudad.
El plan de embellecimiento avanza de manera progresiva en diferentes sectores, reafirmando el compromiso de seguir construyendo una ciudad más agradable, ordenada y sostenible, donde los espacios públicos inviten al encuentro, la recreación y el disfrute de toda la comunidad.
La Municipalidad de Apóstoles continúa ejecutando tareas de mantenimiento y acondicionamiento en distintos caminos rurales del municipio, con el objetivo de garantizar una circulación más segura y eficiente para productores, vecinos y transportistas.
Las labores comprenden perfilado, nivelación y reparación de sectores afectados por las condiciones climáticas, mejorando la transitabilidad y facilitando el acceso a las chacras, establecimientos educativos y servicios esenciales.
Como parte del seguimiento permanente de las obras, la intendente María Eugenia Safrán y el secretario de Obras Públicas, Juan Cazut, recorrieron los sectores donde se desarrollan los trabajos, supervisando su avance y dialogando con vecinos y productores de la zona.
Estas intervenciones forman parte de un plan permanente de mantenimiento de la red vial rural. Debido a que el municipio cuenta con más de 500 kilómetros de caminos rurales, las tareas se ejecutan de manera planificada para llegar a cada sector. Se continúa trabajando de forma constante para alcanzar todos los caminos, agradeciendo la comprensión y la paciencia de los vecinos durante el desarrollo de las obras
La historia de Victoria Szychowski no empieza en un despacho ni en una sala de directorio. Empieza mucho antes, en 1900, cuando sus bisabuelos llegaron a Apóstoles desde aquella Europa partida por imperios, pasaportes cruzados y hambre de futuro. Misiones todavía no era provincia. Era territorio nacional, frontera viva, tierra por poblar y por defender. Allí, sobre el arroyo Chimiray, la familia eligió una chacra de 25 hectáreas con una intuición que hoy parece extraordinaria: algún día, para crecer, haría falta energía.
De esa mirada nació La Cachuera. Primero fue un molino. Después, arroz y maíz. Más tarde, en 1917, llegaron las primeras plantaciones de yerba mate. Y con ellas comenzó una historia que atraviesa más de un siglo y que hoy tiene a Amanda como una de las marcas más vendidas del país y a La Cachuera como la principal exportadora argentina de yerba mate.
Victoria habla de esa historia sin grandilocuencia. Como quien sabe que administra algo más delicado que una empresa: una herencia. Pero no una herencia quieta, de museo y bronce, sino una tradición que debe probar todos los días que todavía está viva.
¿Cómo se conduce una compañía familiar centenaria sin quedar prisionera del apellido? ¿Cómo se honra a los pioneros sin repetirlos? ¿Cómo se sostiene una marca histórica en un mercado donde cada generación exige otro lenguaje?
La respuesta de Victoria tiene más gestión que nostalgia. La tercera generación, dice, tiene un desafío enorme: profesionalizar. Abrir la mesa. Incorporar miradas externas. Escuchar al consumidor. Entender que la marca no puede vivir eternamente de la frase “la yerba que tomaba mi abuela”. Amanda debe seguir siendo memoria, sí, pero también presente.
Ese equilibrio parece ordenar toda su conducción.
La empresa que hoy exporta al mundo estuvo, alguna vez, al borde de desaparecer. En 1966, La Cachuera estaba fundida. Fue entonces cuando su padre, Juan Alfredo “Pancho” Szychowski, volvió para hacerse cargo. Preguntó cuánto se debía, midió el tamaño del problema y reconstruyó la compañía desde adentro. Una tía vendió su casa en Quilmes para aportar capital y se mudó al campo. La familia entera entendió que salvar la empresa no era solamente salvar un negocio: era salvar una forma de vida.
Pancho fue el gran refundador. Un hombre duro, trabajador, visionario. Victoria lo recuerda como alguien exigente, pero justo: nunca pedía más de lo que él mismo estaba dispuesto a dar. También fue quien vio antes que muchos que la yerba mate podía cruzar fronteras. Mientras el producto seguía atado al consumo argentino, él miró hacia Medio Oriente. Viajó, recorrió mercados, convenció clientes y abrió una ruta comercial que todavía hoy sostiene buena parte del liderazgo exportador de La Cachuera.
Siria y el Líbano no aparecen en esta historia como simples destinos comerciales. Aparecen como capítulos de una trama cultural inesperada: inmigrantes árabes que habían vivido en la Argentina, que volvieron a sus países con el hábito del mate y que convirtieron a la yerba en una costumbre propia. Allí, Amanda encontró un mercado. Y también una prueba de que lo profundamente local puede volverse universal.
Victoria llegó a la empresa en 1990. No empezó arriba. Pasó por tareas administrativas, acompañó reuniones, tomó notas, escuchó. Fue secretaria del directorio y, sin proponérselo, absorbió la empresa como una esponja. Producción, secaderos, ventas, finanzas, proveedores, familia, conflictos, decisiones. Todo pasaba por esa mesa.
Cuando asumió la presidencia en 2016, no fue en un momento luminoso. El día de la asamblea murió su madre. Poco después falleció el presidente de la compañía. En medio del duelo, Victoria tuvo que tomar el mando. Reconoce que hubo meses nublados, casi sin memoria. La sostuvieron su familia, su esposo y el equipo de trabajo.
“Hay noches en las que no dormís”, admite en diálogo con La Fábrica del Podcast. No lo dice como queja, sino como parte del oficio. Dirigir una empresa de este tamaño no es administrar una marca desde lejos. Es cargar con empleados, productores, proveedores, mercados externos, consumidores y una comunidad entera que mira a La Cachuera como parte de su propia identidad.
Por eso, cuando habla de liderazgo, Victoria no habla de autoridad sino de escucha. Un buen líder, dice, debe aceptar que no sabe todo. Debe rodearse bien. Debe tener sentido común. Debe poder decir: me equivoqué. En una empresa familiar, esa condición es todavía más importante, porque las rencillas domésticas pueden entrar al negocio si no existen reglas, profesionalismo y distancia.
Amanda compite hoy en un mercado mucho más complejo que el de sus abuelos. Hay nuevas marcas, blends, influencers, venta digital, discursos sobre lo orgánico y consumidores cada vez más atentos. Victoria mira ese fenómeno con una mezcla de curiosidad y advertencia. No todo lo que se vende como natural u orgánico lo es. La certificación importa. La trazabilidad importa. La confianza importa.
Allí ubica uno de los diferenciales de Amanda: controlar el proceso. La empresa posee secaderos propios, trabaja con proveedores históricos auditados y busca garantizar que el paquete que llega a la góndola tenga la misma identidad que el consumidor espera. No es sencillo. La yerba mate es un producto vegetal, sensible al clima, al secado, al estacionamiento y al blend. Cada paquete debe parecerse al anterior, aunque la naturaleza nunca produzca dos cosechas iguales.
Esa tensión entre industria y naturaleza está en el centro del negocio yerbatero. También explica la crisis reciente del sector. Victoria evita las explicaciones fáciles. Sostiene que la caída de precios no puede atribuirse únicamente a la desregulación impulsada por Javier Milei. Hubo, dice, una combinación de factores: tres años de sequía, faltante de materia prima, precios altos, expansión de plantaciones, recuperación de los yerbales con las lluvias y luego una oferta abundante frente a una demanda que no creció al mismo ritmo. La consecuencia fue conocida: márgenes mínimos en toda la cadena.
¿Dónde queda una empresa líder en ese escenario? En el lugar más incómodo: debe defender calidad, sostener mercados, cuidar costos y, al mismo tiempo, pensar en el largo plazo.
Quizás por eso Victoria vuelve tanto al museo familiar. Allí está el viejo molino. Las máquinas adaptadas. Las herramientas construidas por prueba y error. La evidencia material de que todo comenzó con muy poco y con una voluntad enorme.
Cuando camina por ese lugar, no encuentra sólo recuerdos. Encuentra una pregunta: si ellos pudieron, ¿cómo no vamos a poder nosotros?
Esa parece ser la clave de su presidencia. No administrar la nostalgia, sino convertirla en método. No repetir a los fundadores, sino estar a la altura de su audacia.
En el fondo, Victoria Szychowski conduce una empresa que se parece mucho a Misiones: hija de inmigrantes, de frontera, de monte, de trabajo familiar, de industria nacida lejos de los grandes centros de poder. Amanda es una marca nacional, pero su raíz sigue clavada en Apóstoles, donde un arroyo, una represa y una familia decidieron que la yerba mate podía ser mucho más que una hoja.
Al final, cuando habla de su padre, Victoria resume el legado con una frase sencilla: poder caminar por la calle con la frente alta. No hay balance más exigente que ese.
La principal exportadora de yerba mate argentina no se explica sólo por toneladas, mercados o facturación. Se explica también por esa ética antigua, casi austera, que todavía ordena la vida de muchas empresas familiares del interior: trabajar mucho, deber poco, honrar la palabra y dejar algo mejor de lo que se recibió.
Victoria Szychowski parece haber entendido que su tarea no es cuidar una marca congelada en el tiempo, sino lograr que Amanda siga siendo Amanda, incluso cuando el mundo cambia.