El gobernador Oscar Herrera Ahuad confirmó que los precios del raleo y materia prima que fijó el Instituto Forestal serán convalidados oficialmente. “El Instituto es un órgano que tiene facultades y el precio lo define el consejo consultivo”, explicó ante una pregunta de Economis.
El Instituto había fijado en 20 dólares promedio la tonelada de raleo utilizado por la industria forestal. Ese precio fue cuestionado por las principales industrias, como Arauco y Papel Misionero, además de empresas que compran madera en el mercado.
“Es un precio que fue validado por el Instituto y sus órganos consultores, que determinan las políticas para el sector productivo forestal. Vamos a respetar las decisiones que toma el Instituto siempre atendiendo las necesidades y escuchando a todos los sectores”, definió el mandatario.
Los precios ya son oficiales, una vez que fueron publicados en el Boletín Oficial de la Provincia, por lo que los productores deberían recibir un mejor precio por la materia prima forestal. Sin embargo, hasta ahora el sector industrial rechazó esos valores y pretendía “dialogar” con el Gobierno para postergar los aumentos. Las palabras del Gobernador despejaron cualquier duda sobre la validez de los nuevos valores que fueron sugeridos por el Consejo Consultivo y votados por el directorio.
Después de casi cuatro horas de debate por primera vez en la historia se fijó el precio de la materia prima forestal. Viernes histórico que marca la culminación de un proceso que se inició en 2016, pero que no estará exento de debates, ya que el sector industrial, que deberá pagar más, no aceptó con resignación el promedio de 20 dólares la tonelada de raleo, fijado por el Instituto Forestal.
El sector forestal tendrá así una guía de precios mínimos que regirá el movimiento económico más relevante dentro del Producto Bruto Geográfico misionero y que, sin embargo, tenía a los productores en lo más bajo de la escala de la rentabilidad.
El presidente del Instituto y autor de la ley que le dio vida, Hugo Escalada, señaló que la materia prima “no tenía valor, realmente, con este fuerte apotegma, si se quiere, de que la oferta y la demanda sola se tienen que establecer, cosa que funciona en teoría, en la facultad y en mercados ideales. Nunca jamás va a haber oferta y demanda justa cuando tenés sectores monopólicos y tenés actores muy fuertes, que gracias al lobby te presionan diciendo: “Te compro a tanto, si te gusta bien y si no también”. Entonces, es imposible establecer un marco referencial librado a la oferta y la demanda.
¿Cuál es la estructura a través de la cual se llegan a estos costos?
La estructura a través de la cual se llega a estos costos, es un trabajo muy eficiente del colegio de Ingenieros Forestales, con profesionales muy eficaces, a la facultad de Ciencias Forestales, basado en saber aprovechar el talento producido en Misiones. Nosotros tenemos una Facultad, un Colegio, de los mejores del país, esos profesionales, ese conocimiento, se puso al servicio primero de establecer un marco conceptual teórico basado en un estudio de ingenieros, para recién a partir de eso empezar a discutir el resto. Porque si no entras en el “a mí me parece esto, o si me parece lo otro”. Al sistema cacho decimal, con un cachito más, un cachito menos, eso no sirve más. En el mundo desarrollado, los números son finitos, porque la rentabilidad es muy chica. Entonces, acá lo primero que tuvimos que hacer era ver donde estábamos parados, porque los números y las estadísticas que había no reflejaban la realidad del productor primario. Así que el primer paso fue hacer un estudio concienzudo, que nosotros queremos seguir haciéndolo cada 6 meses y hacerlo cada vez más profundo y finito todavía. Y después sobre ese número integrar el resto de la cadena de valor, pedirles a todos los actores que nos den sus grillas de costos, empezar a discutir y ver cómo llegar a un precio de referencia.
¿Cómo se arribó al consenso?
Lo que nosotros fijamos en el Instituto Forestal, era un mecanismo que para nosotros era imprescindible, que era salirnos de la unanimidad. No hay posibilidad cuando vos sentás a una mesa, a actores tan antagónicos, con intereses tan opuestos que se llegue a la unanimidad. El primer paso a la hora de formar el instituto fue gestar un sistema de mayorías, donde cada uno da su posición, pero después, se vota. Porque nosotros necesitamos que el producto que salga de ahí sea una respuesta. El primer paso fue salirnos del mecanismo de unanimidad, poner un mecanismo de mayorías, a partir de eso discutir, acercar las posiciones de cada uno. Hace tres meses el Gobernador lanzaba la Mesa Forestal y el Instituto Forestal al mismo tiempo. Y pedía que, en 60, 90 días, “haya definiciones”. Con el Instituto arrancamos específicamente, lo hicimos con 4 videoconferencias de no menos de una hora y media, dos horas, cada 15 días, explicándole a todos los actores de la cadena que íbamos a fijar el precio, que le pedíamos que acerquen sus estudios, que queríamos hacerlo de la manera más eficaz y eficiente, pero que no íbamos a abandonar el norte por el cual el Instituto Forestal iba a trabajar, que es el Estado al lado del productor primario.
¿Ahora cómo va a ser el mecanismo de control, para que se cumplan esos precios?
Esto tiene horas, en la pulseada por la fijación del precio, con muchas presiones, dificultades, con muchos lobbies, ahora viene lo que me estas preguntando, la etapa de definiciones. Quiero creer, va haber un tiempo prudente y prudencial, para esperar que los actores de la cadena no necesiten que se los controle. Ustedes habrán escuchado hablar innumerables veces de la responsabilidad social empresaria. Si realmente tuvieran responsabilidad social empresaria no debieran esperar a que el Estado los persiga para pagar algo que ellos mismos fijaron por ley. Porque en el Instituto también hay representantes de los grandes sectores, hay de Papel Misionero, Arauco, Apicofom, Amayadap, o sea, también ellos fueron parte de esta votación. Así que lo que nosotros esperamos, es que este precio que es absolutamente justo y que tiene nada más que un 5% de rentabilidad se cumpla. No le estamos dando un precio al productor para que mañana se haga millonario, le estamos dando un precio al productor para que deje de perder. Para que le dejen de decir: “Te voy a ir a recoger la basura del pinal, que no vale nada, porque te estoy haciendo un favor, después yo la proceso”. No, no es la basura, el primer raleo, es el primer aprovechamiento que se da de un producto forestal. Entonces cambiar la terminología, empezar a empoderar al productor que, si yo quiero que siga en la actividad, le tengo que dar un plazo hacia delante de sustentabilidad, porque sino en los últimos 6 años se ha dejado de plantar, en este último año hacen tala rasa y están poniendo yerba. Entonces, la actividad forestal, esto que nos resalta por ser la primera provincia forestal del país, está en ciernes, porque los productores la están abandonando. Vamos a terminar con la producción de una empresa y media gigantesca, produciendo de una manera fuertemente monopólica y el resto de los productores mirando hacia otro lugar. Eso fue lo que el Estado advirtió, eso fue lo que el Estado vislumbró, a partir de eso se genero esa herramienta en Cámara de Diputados que es el Instituto Forestal y hoy está teniendo sus primeros resultados.
¿Cuáles son esos valores de referencia, porque hoy son precios mínimos?
No son valores de referencia, son valores exigibles, porque es un valor a cumplir, que esperemos que lo cumplan. El valor gira alrededor de los 1600 pesos, para traducirlo de una manera más clara, está asegurando hoy 600 pesos más de lo que le venían pagando al productor primario por tonelada. Aún con esos 600 pesos más de lo que les estaban pagando, estamos acercándonos a un 4 ó 4,5% de rentabilidad, queda mucho por discutir para delante, queda mucho por establecer en el Instituto. Ahora, lo que sí es cierto que si se presiona la cadena para abajo, si te ponen un precio máximo fuera del país, o en Buenos Aires, vos para poder cumplir con eso, empezás a apretar; el que vende aprieta al que produce, el que produce al que le da de alguna manera la industrialización, y, ese al de la materia prima, el de la materia prima ya no tiene donde escapar, está en el piso.
La industria sostiene que esto va a desalentar inversiones y que incluso los grandes jugadores dejarán de comprar al pequeño productor. ¿Cómo se cuida eso, o cómo se equilibra eso?
Justamente ese es un tema que se puso arriba de la mesa. “Si instalamos este precio despedimos 20 mil personas”. “Si instalamos este precio mañana no le compramos más a todos los productores misioneros porque nos vamos a autoabastecer y ustedes van a tener una gran crisis, van a haber tractores en la ruta”. Se han dicho un montón de cosas. Lo que nosotros decimos de manera fehaciente con los estudios, con los datos que tenemos es, que, si queremos hacer un plan hacia adelante de 20, 30 años, si quieren denominarlo estratégico, cualquier planeamiento tiene que empezar con un mínimo de rentabilidad hacia el pequeño productor. No hay manera que vos reinviertas y compres maquinaria más moderna, que es lo que hoy nos están pidiendo, que nos tecnifiquemos, que exportemos cada vez más, que apostemos al mercado interno, si no tenés rentabilidad en tu producto, es una incoherencia. La manera en que vos reinvertís en lo tuyo es cuando tenés ganancia, si no tenés rentabilidad lo que menos vas a hacer es reinvertir en tu actividad.
¿Genera un impacto tan negativo en estas grandes empresas?
Es un precio que lo van a poder pagar, es un precio que obviamente les va a achicar el margen de rentabilidad, pero cuando hablamos de margen de rentabilidad de las grandes empresas, las grandes empresas tienen margen de rentabilidad porque son competitivas. Si vos vas a ser competitivo y vas a tener rentabilidad porque apretás al que está abajo, porque no le pagas lo que le tenes que pagar, porque de alguna manera para que te cierren los números acudís a otras ecuaciones, termina pasando lo que nos pasó a nosotros en la década del 70. Creció mucho la actividad forestal hasta mediados de la década del 70, después se paralizó. Misiones hoy tiene arriba de los 700 aserraderos, de los cuáles muy poquitos, me sobran los dedos de una mano, están tecnificados a primer nivel, el resto está trabajando con maquinaria en desuso. Sin ir más lejos, la planta de pasta de papel de celulosa de Papel Misionero, es una planta de la década del 70 que generó el Estado, es una planta prácticamente obsoleta. Entonces, no solamente no está pudiendo reinvertir el productor primario, tampoco lo están pudiendo hacer los productores industriales como en este caso Papel Misionero.
El sector industrial se quejó de este valor de 20 dólares la tonelada, ¿qué precio se está manejando en los otros países forestales, Chile, Brasil?
El Instituto Forestal chileno, que es un equivalente al nuestro, ha fijado ahora, en este mes del 2020, 23 dólares la tonelada de precio base. Porque ellos fijan un precio base y después se le van agregando en cuestión de definiciones. Por ejemplo, si vos tenés certificada tu madera, o sea si vos en toda la cadena, cumpliendo con todas las leyes vigentes, con todos los controles ecológicos, eso se llama certificación, vale más porque invertiste mucho más que si yo te estoy vendiendo una madera que no lo tiene. Entonces, ellos ponen un precio sostén, un precio básico, sobre eso a mayor cantidad de distancia que recorren para llevar la madera, a mayor cantidad de certificaciones, a mayor cantidad de valor agregado, vas subiendo el precio. Nosotros ahora hicimos el primer escalón, que es un precio con un mínimo de rentabilidad, al cual todavía no se le han agregado un montón de cuestiones que querríamos en un momento agregarle. Pero, vamos por partes, queremos esperar, queremos ver cómo el mercado se acomoda, el mercado se va a tener que acomodar, nosotros estamos convencidos que este precio se puede pagar tranquilamente, más en un momento de boom como estamos pasando ahora, no estamos lanzando esto en un momento en el cual no cierran para nada los números, en el sector forestal hoy en la provincia de Misiones está pasando por un momento muy bueno.
¿Qué es el raleo? La pregunta, sencilla, desnuda lo poco que se conoce sobre el universo forestal en una provincia maderera. El raleo es la materia prima del principal producto de exportación de Misiones: la pasta celulosa y el papel que implicaron ventas al exterior por 130 millones de dólares. Y una simple ecuación puede cambiar la realidad de cientos de productores forestales que lejos están de recibir esas ganancias. La tonelada de pasta se vende hoy a 600 dólares en el exterior. Los productores forestales reciben 9 dólares por tonelada. Para hacer mil kilos de pasta se necesitan 2,56 toneladas de madera.
El Instituto Forestal Misionero se propuso como primer objetivo elevar ese precio a un mínimo de 20 dólares para despertar a una actividad de la que muchos se están alejando por los bajos precios. Los datos son elocuentes: hoy la yerba vale más que la madera en pie y rinde dividendos en tres o cuatro años, bastante más rápido que una forestación. Llevar a 20 dólares la tonelada de raleo tendrá un fuerte impacto económico y un efecto derrame que no produce la industria. La decisión cuenta con el respaldo de los productores y pequeñas empresas y podría pulirse antes de octubre.
A valores actuales, con nueve dólares la tonelada, los productores recibirían menos de cinco millones de dólares por el raleo e incluso menos si se tiene en cuenta que la industria posee sus propias plantaciones.
Si se elevara a 20 dólares promedio, con la misma cantidad de madera, los productores se quedarían con poco más de diez millones dólares, con un incremento de 5.176.480 dólares. El monto exportado en 2019, a pesar de una leve baja, fue de 130 millones de dólares entre papel y pasta celulosa.
La yerba, con una exportación menor, rinde mucho más a los productores, con una facturación de 69,3 millones de dólares.
Misiones es desde hace algunos años una potencia forestal, con la mayor superficie de bosques implantados y un gran número de industrias vinculadas. Es la protagonista del NEA, donde se produce el 51 por ciento de las exportaciones forestales del país. La madera disfruta hoy de una demanda inédita y sin embargo, los precios están bajos y el productor es el que menos beneficios recibe pese a que es factor indispensable para que haya calidad en la madera.
“Raleo en la jerga forestal es lo que llama a un tratamiento silvicultural, ¿qué significa esto? Todas las intervenciones que uno hace en el bosque para modelar ese bosque. Significa dxxllevar al turno de corte final a los mejores árboles, con la mejor forma, los mejores diámetros. Vos partís de una plantación de determinada cantidad de árboles, por ejemplo, vos plantás mil árboles por hectárea, esos árboles empiezan a crecer y empieza la competencia por la luz, agua y los nutrientes. Llega un momento donde ya no hay lugar para todos, en esa superficie y los árboles, empiezan a entrar en una situación de “estrés”. Ese “estrés” es muy malo para la plantación porque puede ocasionar que los árboles empiecen a morir. Entonces ahí interviene el hombre con una corta selectiva, qué es eliminar una serie de árboles de mala forma. Entonces, al eliminar árboles de mala forma, lo que haces es liberar espacio, liberar nutrientes, agua. A eso se le llama raleo, liberar árboles de peores formas dentro de tu propiedad. En esa primera intervención, tenías mil árboles, vos podés sacar un 30%, con lo cual sacas más o menos 300 árboles, esos como son árboles de mala forma y son de pequeño diámetro es lo que se llama raleo”, explica el ingeniero forestal Sebastián Escalada, asesor del flamante Instituto Forestal Misionero.
¿Y qué se hace con eso, para qué sirve?
Esos árboles van directamente a la industria celulósica, porque con esos diámetros y esa mala forma, no va a ir al aserradero a morir, aunque hay aserraderos que trabajan con esas maderas, pero los que tenemos en Misiones, no trabajan con diámetros finos y esas malas formas, porque no tienen ningún tipo de aprovechamiento, entonces eso va directamente a la industria celulósica. ¿Qué hace la industria celulósica con esos árboles? Los descorteza, después los chipea, para armar lo que se llama la pulpa celulosa. Se chipea esos árboles y ese chip, se cocina en una olla a presión; con químicos y ácidos a alta presión. Entonces ese chip se empieza a disolver, se empiezan a separar lo que son las fibras de lo que es la Lenina, que es ese color marrón que tiene la madera. Lo que se hace en los procesos es eliminar la Lenina, por eso el papel termina quedando blanco. Por eso, en los procesos se cocina a la madera, se separa a la fibra y en un segundo proceso se logra el blanqueo, que es la eliminación de esa Lenina, donde se usa cloro o ozono. La industria nuestra sigue usando cloro, es ahí donde viene la controversia de que son contaminantes, etcétera, etcétera. Vayamos a un segundo raleo. El primer raleo lo hicimos al año 6 ó 7, cuando se termina la luz, el agua o los nutrientes, sacamos eso y el resto sigue creciendo. Al año 12 ó 13, vuelve a pasar lo mismo, los árboles se ensancharon en diámetro, crecieron en altura y otra vez las ramas empiezan a tocarse, otra vez empiezan a competir por el agua, la luz, los nutrientes, otra vez entran en casi un “estrés”; otra vez se hace una segunda intervención, un segundo raleo. En este raleo los árboles son de mayor tamaño, entonces, algo de eso puede llevarse a la industria de aserrados y parte, se vuelve a llevar a la industria de celulosa. Todas las plantaciones que son propiedad de la industria se hacen en un sentido de utilizar los árboles de diámetros finos, largos ¿Qué es lo que ellos quieren? Quieren un mayor volumen forestal, no le interesa el diámetro, ni la altura, ni nada. Entonces ¿Qué es lo que hacen? Hacen algo que se llama cortes de turnos finales Plantan, llevan los árboles hasta los 10 ó 12 años sin hacer ningún tipo de raleo, ahí hacen la tala rasa. O sea que ese raleo no es una basura, ni un subproducto, ese raleo es la materia prima principal de la industria celulósica. Si hay una industria celulósica y está vendiendo a precio dólar, ese raleo tiene un precio dólar, que es muy importante. ¿El productor primario que necesita? Llevar su forestación al turno de corte final, donde se encuentra con una plantación que comenzó con mil árboles, que al final se va a reducir a 250 árboles, de muy buen desarrollo diamétrico y altura, de muy buena forma, que va a poder vender muy bien en la industria de aserrados, sí. Pero también, parte de su negocio son los raleos, o intervenciones, que hubo, que es lo que se llama tratamientos silviculturales, porque al año 7 quiere sacar algo de esa madera, que algunos la llaman basura, pero es muy buen material para la industria celulosa. Otras intervenciones que hacen para lograr una buena madera es la poda. Hay árboles como el eucalipto que se desraman naturalmente. Pero, el pino conserva esas ramas. Esas ramas, a medida que va creciendo el árbol, se van introduciendo hacia adentro, así como van hacia afuera, van hacia adentro, forman a posteriori lo que llaman los nudos, nudos muertos ¿Esos nudos que hacen? Se transforman en una madera de mala calidad, porque se rompen. Un machimbre con nudos es un machimbre de segunda o de tercera, es una madera de mala calidad y la pagan como tal. Por eso, con podas a temprana edad se eliminan esos nudos. Ese rollo, si está libre de nudos, el primer uso que se le da y el de mayor valor es el que se da cuando se bobina la madera, ponen tornos y se la bobina, así al subsiguiente, aserrado grueso, después aserrado fino. Siempre que estés libre de nudos, vas a tener una madera de primera calidad, donde podés negociar los mejores precios. Ahora cuando no tenés libre de nudos, ya no vas a poder pelear mejores precios, porque no vas a poder hacer ese bobinado y todo lo que es aserrado va a ser de segunda y de tercera. Hay hoy en Misiones mucha gente que trabaja con el machimbre de segunda o de tercera, que es lo que más está saliendo hoy día. El commodity de Misiones es el machimbre, entonces están trabajando con árboles con nudos, porque están sacando machimbres de segunda o de tercera, que va para techos, para todo lo que es la construcción.
¿Por qué es clave para el productor aumentar el precio del raleo? ¿Qué impacto puede verse a mediano plazo en la provincial y en la producción forestal?
Primero es importante, porque el productor siempre se está comparando con los productos que tiene al lado. Misiones es minifundista. Cada productor produce yerba, mandioca, algunos hacen los sistemas de silvpastoriles, donde combinan los árboles, pastura y ganadería. ¿Qué está viendo el productor forestal? Que puede tener mejores rentas eliminando lo forestal, porque le tarda 7 años recibir dar algún beneficio. Siete años y encima no pagan nada. Corto todo eso y me dedico a la yerba, que hoy tiene un excelente precio, que, al tercer o cuarto año, ya tenés una producción importante. El otro día hablábamos con un productor forestal, me dijo: “yo hilando fino, en 3, 4 años yo por mi yerba voy a obtener más de un millón de pesos”, tenía 10 hectáreas. Imagínate, con el raleo no tiene ni 15 mil pesos, encima a 7 años. Con la mandioca hoy pasa lo mismo, hoy la mandioca tiene un excelente precio. Entonces ¿Por qué es importante que el raleo tenga un excelente precio? Primero, no es basura, no es un subproducto como lo quisieron presentar, sino que es la materia prima de las industrias celulósicas. BanChile, que hace análisis del negocio celulósico chileno, marca que en el mercado hoy está 570 dólares la tonelada, pero en 2016 se llegó a pagar 1200 dólares. O sea, una industria que está ganando 1200 dólares por tonelada, donde vos para hacer una tonelada de celulosa necesitas 2,56 de madera, ¿cómo puede ser que acá tengas 600 dólares de ganancia y estés pagando 12 dólares? Fíjate la diferencia entre la materia prima y el producto final. ¿Cuál sería una salida muy buena para el sector forestal, sobre todo ese factor primario de ese primer raleo? Si la industria celulósica no quiere pagar lo que vale, que hoy considero que está en los valores que se manejan a 20 dólares, porque uno va poniendo todos los costos. El problema es que nadie hace verdaderos costos, si hablas con un yerbatero te dice: “Más o menos tendría que andar por”, pero nadie te hace una presentación de todos los factores, de todos los instrumentos que intervienen dentro de un costo. Entonces, por ejemplo, yo veo que muchos costos que se presentan, no ponen el costo de la tierra: Para forestar tenés que usar la tierra, entonces es fundamental el costo de la tierra. Siempre empiezan a partir de lo que es el costo de la plantación, lo que le sale plantar, después los movimientos silviculturales de poda y raleo, no ponen el precio de la tierra, no ponen el precio de la gestión, la parte de oficina por decirlo así, no ponen el uso de movilidad para buscar plantines, mover plantines, no ponen los salarios para los trabajadores que van a hacer las plantaciones. Entonces, ves un productor empobrecido, pero no solo el productor está empobrecido, sino el que brinda servicios, aunque la empresa de servicios es fundamental en este tipo de trabajo. Entonces, pagando un buen precio el productor primario, la empresa de servicios va a tener una mejora y esta gente, este productor primario, esta empresa de servicios, son los que realmente vuelcan sus ganancias dentro de la comunidad. Es el que va a comprar una cubierta, va a la metalúrgica a arreglar su tractor, el productor es el que compra todo dentro del pueblo, las grandes empresas no compran nada dentro del pueblo, todo lo que ellos tienen lo traen de afuera, es importando. El que derrama en la comunidad es este pequeño forestal, junto con la empresa de servicio, que son los únicos que se mueven dentro del pueblo.
Se habla de estos 20 dólares como precio futuro, ¿con estos 20 dólares cerrás la ecuación?
Cambia muchísimo, porque no solo se establece los 20 dólares como piso, sino que a partir de ahí que el productor pueda tener bonificaciones. Hoy se habla mucho del CERFOAR (Sistema Argentino de Certificación Forestal), bonificaciones por cantidad, por empleo, cosa que se incentive a ese productor a trabajar en blanco. Entonces, 20 dólares la base y después las bonificaciones que se pueden ir dando.
¿Cuánto empleo tiene hoy la industria forestal?
Más o menos, hoy se calcula que entre directos e indirectos 18 mil registrados.
¿El instituto forestal tendrá la facultad de formalizar estas situaciones laborales?
Queremos apuntar a las certificaciones, pero para apuntar a esas certificaciones vos tenés que decirle al productor que ahora sí vale su producto. Además por todo esto que se viene de los bonos de carbono, todo lo que te piden los europeos y quiénes están en este negocio, es que vos estés siempre en regla y con empleo en blanco. Otro tema importante, es la asistencia, que no sea no solamente a los productores sino a los pequeños industriales en todo lo que sea la línea de aserrados.
¿Un productor de diez hectáreas puede vivir de la forestación?
Según los estudios que tenemos, la mínima unidad productiva para decir vivo de eso, es de más de 30 hectáreas. Por eso es muy importante que el pequeño productor diversifique, no apuntar al monocultivo, sino a tener una buena huerta, ir hacia el mercado concentrador tener tus cerdos, mandioca, tener 2 ó 3 hectáreas de yerba, tener 4 ó 5 hectáreas de pino, porque cuando no vale un producto vale el otro. Es muy importante que el productor entienda la consorciación de productos y se asocie con las industrias como los modelos exitosos en otros países como Canadá y Finlandia, que son potencias forestales. Tenemos un 50% de la capacidad ociosa de la industria forestal, todo lo que es la parte de manufactura, que es la que más valor agregado te da, está parado. Como instituto decimos que ahí tenemos que apuntar, a que vuelva la manufactura, a mejorar las líneas de producción, pero todo esto tiene que ver con si hay capital . Esa es nuestra función ser facilitador, estar al lado del productor, pero también del industrial porque es fundamental en esta cadena.
En el marco de la pandemia por Covid-19, las empresas del sector forestal vienen colaborando en sus comunidades de influencia con variadas acciones para enfrentar esta situación.
Esta semana, a partir de una acción coordinada entre varias empresas y productores forestales, se están entregando cerca de 178 kits sanitarios. Estos kits contienen un total de 17.800 guantes de látex, 8.900 barbijos antibacteriales, 1.780 batas, 1.780 cofias, 1.780 cubre botas descartables y 890 lentes de protección en hospitales.
Hospitales y Salas Sanitarias de varias provincias, recibirán insumos clave para la prevención del coronavirus.
Por parte de la empresa Arauco, Walter González Rojas y Ricardo Austin realizaron entregas a los hospitales de Puerto Esperanza, Puerto Piray y al Hospital Municipal de Zárate respectivamente.
En cuanto al sector Forestal, recientemente se ha publicado una Guía de Prevención Covid-19 Forestal con el consenso de la Asociación Forestal Argentina, el Ministerio de Agricultura, la Superintendencia de Riesgo del Trabajo y UATRE, para reforzar el cuidado de los trabajadores forestales y así contribuir a prevenir la transmisión de la enfermedad.
El sector forestal está conformado por un grupo de personas y empresas que hacen que, luego de muchos años de trabajo, podamos disfrutar de la madera que nos acompaña durante todo nuestro ciclo de vida, desde la cuna, los muebles, pisos y todos los componentes de las viviendas, pero además de un sinnúmero de productos derivados de ella, como papel y cartón que nos permiten comunicarnos, higienizarnos y transportar nuestros alimentos.
En la Argentina el 96% de esos productos se obtienen de bosques implantados renovables, que contribuyen tanto al mantenimiento de la biodiversidad por reemplazar la oferta de los bosques nativos, como a la mejora del medio ambiente por ser uno de los más eficientes fijadores de CO2 de la atmósfera.
En este caso, las empresas Arauco Argentina S.A., Papel Prensa S.A., Caaby S.A., Ederra S.A. y los directivos de la Asociación Forestal Argentina, Cdora. Claudia Peirano, Ing. Jorge Barros, y su Presidente, Lic. Osvaldo Vassallo, hacen entrega de los Kit al Área de Salud de la Municipalidad de Campana.
BUENOS AIRES. El 2020 no es un año corriente para Arauco Argentina, la empresa más grande de Misiones. La firma -que tiene en la provincia 4.000 empleados (entre directos y contratistas)- decidió avanzar con una de las inversiones más grandes desde que compró la ex Alto Paraná en 1996. Y probablemente la inversión privada más importante que llegó a Misiones en los últimos diez años.
A pesar de la incertidumbre económica y el cambio de guardia en la Casa Rosada que genera expectativa en el sector forestoindustrial, la empresa va a desembolsar 140 millones de dólares para poner a nuevo la planta de celulosa de Puerto Esperanza. En rigor, esos trabajos ya arrancaron y se llevan ejecutados varios millones de la moneda estadounidense.
A fin de año la empresa comunicó la decisión sin dar mayores detalles. Economis entrevistó la semana pasada al número 1 de Arauco Argentina, Pablo Ruival, para confirmar la novedad y obtener más detalles sobre esta inversión.
Ruival es un ejecutivo con 18 años de trayectoria en la firma que reemplazó a fin de año a Pablo Mainardi, aunque ya venía participando de la conducción de la empresa como director y gerente de Asuntos Corporativos.
“La inversión no sólo está confirmada, sino que ya está en marcha, ya llevamos ejecutados varios millones de dólares, va a ser íntegramente en Puerto Esperanza para actualizar la planta y ponerla en el nivel de los estándares que maneja hoy Arauco en el resto del mundo”, explicó Ruival, que atendió a Economis en su despacho, en el edificio de oficinas que la empresa tiene en Vicente López, en la provincia de Buenos Aires.
El río ahí nomás
Cae la tarde del miércoles y por las grandes ventanas se puede ver el verde de la Costanera de esta localidad pegadita a la Capital Federal y las aguas del río de la Plata, con su característico tono marrón. Como muchas empresas en la última década, Arauco mudó hace tiempo sus operaciones administrativas del caos de la Capital Federal a este oasis de paz, a unas pocas cuadras de la Quinta Presidencial de Olivos.
El cuartel general de Arauco Argentina es un edificio de oficinas de cuatro piso, con paredes de vidrio, y como no podía ser de otra manera, está cerquita del río.
Río abajo está la city porteña, donde se decide la suerte del dólar, la deuda y tantas variables que miran y afectan a firmas como Arauco. Pero a Ruival, que viste pantalón de gabardina y camisa, le importa mucho más lo que está río arriba. Cerquita, en Zárate, un centro logístico. Y más arriba, ya a la altura de Misiones, las plantas de Puerto Piray (produce tableros MDF) y Puerto Esperanza, donde funciona la planta de pasta celulósica más grande del país.
-A fin de año hicieron un anuncio importante. ¿Está confirmado?
-Si. El plan para este año en curso son 100 millones de dólares, la inversión total que vamos a hacer es de 140 millones, que abarca poco más de tres años de ejecución, es un desembolso importante, fuera de lo corriente, especialmente en la Argentina de hoy.Para que las inversiones se den de la manera prevista, es clave que las retenciones industriales se reduzcan en línea con lo planteado por el Gobierno nacional.
-¿Dónde se van a destinar esos recursos?
-Lo que se está haciendo es un update (modernización) de las instalaciones de Puerto Esperanza, vamos a cambiar todo. El turbogenerador, la caldera, vamos a hacer una modernización del edificio y mejorar todas las instalaciones en general. Si bien es un desembolso muy importante, no vamos a tener prácticamente incremento en la dotación de personal, la variación será pequeña. Pero esto no es un enunciado. Ya está en curso, llevamos como 40 millones de dólares ya invertidos. Yo creo que es una muestra de la confianza de Arauco, en vez de dejar que esta planta vaya envejeciendo, la vamos a poner en estándares Arauco.
-¿Por qué decidieron semejante inversión en un momento como este?
-Porque para Arauco, la Argentina es un destino importante, por eso tenemos que trabajar para seguir siendo merecedores de cualquier tipo de inversión que nos genere trabajo, mejorar nuestro estándar de vida y divisas sobre todo, tenemos que incrementar nuestro nivel de exportaciones.
-¿Cómo vivieron desde el año pasado las restricciones cambiarias que les impone el cepo?
-Estamos con las mismas restricciones que todas las empresas, y no es la primera vez que lidiamos con esas cuestiones.
-¿Cómo les impactó la devaluación en la Argentina? ¿Para bien o para mal? La empresa es una exportadora muy importante.
-Tenemos negocios volcados al mercado interno y otros a exportación, en algunos te ves perjudicado y en otros beneficiado.
-¿Y en el negocio principal que es el de la celulosa?
-Ahí exportamos el 50 por ciento de la producción, con lo cual en líneas generales el resultado es bastante equilibrado.
-¿Más allá de la inversión en Puerto Esperanza, cómo ve el panorama para el 2020 en la actividad?
-Es un año indudablemente difícil, para cualquiera que esté en la Argentina, atraviesa un momento particularmente complicado. Pero en nuestro caso se suma que enfrentamos una debilidad importante de los precios internacionales de celulosa. Eso hace que la retracción del mercado interno se le sume una caída de valores en todas las exportaciones.
-¿A qué se debe la caída en el precio de la celulosa?
-El gran elemento es el conflicto China y Estados Unidos, eso ha debilitado los precios. Hay que esperar para ver cómo evoluciona y cómo lo hace también a la luz del Coronavirus, que empieza a afectar la actividad del comercio mundial.
-¿Cómo ve el nuevo panorama y las políticas del nuevo gobierno, como están trabajando?
–Con las autoridades del ámbito nacional, estamos iniciando la construcción del contacto. En Misiones nos han recibido de la mejor manera. Una de las cosas que pretendíamos como sector, en lo nacional, era que se mantuviera la mesa de forestoindustria, una iniciativa sumamente positiva que había tenido el gobierno de Macri. Porque la forestoindustria tiene un proceso que dura varios períodos de Gobierno, tiene que ser una política de Estado, excede un gobierno y una orientación política. Una aspiración es que esa mesa tenga continuidad en el tiempo. Argentina tiene ventajas competitivas únicas, tiene una oportunidad maravillosa, y no la estamos aprovechando por algunas restricciones. Durante el Gobierno anterior se trabajaron muchas de esas restricciones pero quedan todavía de fondo, para graficar esto, cada planta de celulosa que fue a Uruguay es 10 por ciento de las exportaciones de soja de la Argentina. Si teníamos esas dos plantas muchas de las crisis que tuvimos no las hubiéramos tenido, porque el ciento por ciento se exporta y genera trabajo y divisas, con un factor multiplicador enorme.
-¿Qué representa para ustedes el proceso de renegociación de la deuda?
-El proceso es absolutamente necesario, ojalá que este Gobierno logre una renegociación buena y que respete sus obligaciones. Porque la Argentina tiene que darse cuenta que no podemos volver a caer en un default como el que tuvimos en el pasado. Eso tiene un costo enorme para los argentinos, nos cuesta darnos cuenta de eso.Los que pagamos el costo de eso somos nosotros, los argentinos, que quedamos fuera del mundo. Hay que renegociar la deuda porque la Argentina tiene serios problemas y tiene que poner en marcha su propia economía, pero para eso hay un montón de cambios que hay que hacer a nivel estructural del país.
-¿Están interesados en operar el Puerto de Posadas, a falta de un operador que sigue demorando su puesta en marcha?
–A nosotros nos interesa que el puerto de Posadas esté activo, y el puerto de Posadas sin la carga de Arauco difícilmente pueda estar activo porque no va a tener volumen crítico. Estamos dispuestos a colaborar en lo que fuera necesario para que esté activo, quisiéramos evitar por todos los medios tener que ser operadores, porque no es nuestro metier.
-¿Ustedes no tuvieron puerto propio en Esperanza?
-En construcción en Puerto Esperanza, pero no llegó a operar. El tema no pasa tanto por tener la terminal sino contar con las barcazas, el volumen se va a la soja, y para los barcaceros es un engorro desviar dos barcazas para atender el volumen de la forestoindustria.
-También usaron el tren de cargas hasta hace poco…
-Si, nosotros en algún momento repartíamos en tres patas la producción: la barcaza, el tren y el camión. En algún momento dado el ferrocarril muere y el barcacero deja de tener interés y nos quedamos con el camión, por eso pusimos énfasis en los bitrenes.
-¿Los están usando mucho?
-Sí, tenemos 18 bitrenes en funcionamiento en este momento, propios y tercerizados, los tractores no son nuestros. Después tenés bitrenes que son nuestros. La parte motor no es nuestra nunca. El bitren propiamente dicho algunos de producto terminado son nuestros y los forestales (traen troncos) son de empresas de servicios, llevan rollos a la planta. Nuestros bitrenes van por ruta 14 y van hasta el centro de distribución en Zárate, un lujo. Fue un gran logro. El bitren también es más seguro, la clave es que nunca pierde la línea, la frenada es en menos espacio y tiene menos peso por eje. Además llevan tractores modernos con una cantidad de medidas de seguridad.
-¿Se gana en varios aspectos respecto al camión tradicional?
En términos de medio ambiente y productividad, con apenas un poco más de consumo de combustible con respecto al camión estándar (25% aproximadamente) logras transportar un 80% más de carga. Desde este punto de vista es benéfico para el ambiente. Se puede agregar que los tractores cuentan con las últimas medidas tecnológicas en materia de seguridad pasiva y activa.
El transportista gana más, el dador de carga paga menos y el chofer gana más. Ahora es un elemento importante, sí, pero es impensable moverte solo por camión. Con ese volumen, tenés que pensar en barcazas o en trenes.
-¿Qué pasó con el Tren Urquiza?
– Las inversiones las pusieron en el Belgrano (conecta el Noroeste con la Capital Federal) porque la carga es sustancialmente mayor al que podría tener el Urquiza. Sabemos que existen gestiones para que el Urquiza llegue nuevamente a la Estación Garupá, lo que sería muy beneficioso para la forestoindustria.
-¿Ustedes están trayendo contenedores vacíos a Puerto Esperanza y consolidando (cargando y haciendo el trámite de aduana) el contenedor ahí? Esta es una operación que nunca antes habían hecho.
-Sí, así es. Nosotros hemos categorizado OEA (es la sigla Operador Económico Autorizado, que implica que la empresa puede realizar internamente los controles que antes hacían los oficiales aduaneros). El Operador Económico Autorizado es un Programa que se crea siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) para asegurar y facilitar el comercio global.
Tiene tres categorías, tales como: Cumplimiento, Simplificación y Seguridad. Arauco en Argentina es OEA Cumplimiento, cuenta con avances en Simplificación y está trabajando para obtener Seguridad.
Tener la categorización OEA Seguridad nos permitirá ser reconocida como una Compañía confiable y esto entre otros beneficios nos posibilita tener la autogestión de nuestros despachos, esto es sin intervención directa de un oficial aduanero, porque estás suficientemente considerado confiable por la aduana, eso implica, menores costos, mayor rapidez pero también la descarga de las exportaciones en destino, porque el criterio de OEA no solo te lo da la aduana argentina, sino que te lo dan los países de destino. De esta forma, sos una mejor alternativa para tus clientes de destino.
-¿Ahora ustedes producen en Esperanza, consolidan el container y lo mandan al puerto ya listo para subir al barco?
-Correcto y con la categorización OEA Seguridad, que esperamos alcanzar en breve tendremos la autogestión de nuestros despachos. Este es un concepto que no solo es revolucionario en la Argentina y el mundo. Te autogestionás pero para eso asumís compromisos de control de seguridad de todo tipo.
-¿Qué puerto están utilizando para exportar?
-La producción de Arauco sale de Esperanza y va por ruta 14 hasta Zárate. Usamos Zárate, Rosario y el Puerto de Buenos Aires bastante. En el último año mejoró notablemente sus costos de operación, por ejemplo uno de los temas que habíamos alcanzado antes de esta etapa es el escaneo de los contenedores, antes se escaneaban casi todos y ahora se escanea uno de cada tantos.
-¡La logística y bajar los costos de transporte son claves en el negocio?
-Es fundamental. Pensá que producimos commodities, el precio es un dato más (no lo pone el productor sino que hay un precio internacional establecido en función de la oferta y la demanda), con lo cual, tenés que bajar los costos (para ser competitivo).
-¿Cómo está la relación con el Gobierno de Misiones?
-Somos muy optimistas en la relación con el Gobierno de Misiones. Yo he tenido algunos diálogos telefónicos con el Gobernador que me ha atendido de la mejor manera y con la mejor predisposición, hasta ahora por distintos compromisos no hemos podido encontrarnos pero para mí sería un agrado poder encontrarnos y presentarles el detalle de las inversiones que estamos llevando adelante. Presentarles también el tema de la certificación de la biodiversidad, es un tema absolutamente valioso: el reciente reconocimiento de FSC a Arauco Argentina, por su manejo responsable de bosques y preservación de los servicios ecosistémicos.
Arauco Argentina se convierte así en una de las diez organizaciones a nivel mundial, y la primera en Argentina, en recibir esta certificación, mediante la cual se reconoce el impacto positivo de la empresa a la conservación de dos de las especies de mamíferos más carismáticas de la Argentina: el yaguareté en Misiones y el ciervo de los pantanos en el Delta del Paraná
Hemos estado reunidos con el ministro de Ecología también, Mario Vialey, quien ha estado en el Norte de Misiones, visitando el trailer que tenemos recorriendo la provincia, somos optimistas. Obviamente, son épocas donde los recursos son escasos y nosotros estamos expuestos a tener mayor carga impositiva, pero hasta ahora estamos tratando de afrontarla de la mejor forma posible.
Ficha Personal
Pablo Ruival
Cargo: Country Manager de Arauco Argentina
Formación académica: licenciado en Administración de Empresas.