ASERRADEROS

La obsolescencia tecnológica ahoga sin pausa a los aserraderos del NEA

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Por Aldo Grasso, Asora. Para comprender la crisis de sustentabilidad que atraviesa el subsector maderero PYME en la actualidad, es imperativo analizar la evolución de su matriz tecnológica desde la década de los 80. En aquel entonces, la aparición de los primeros raleos de pino de bajo diámetro obligó a una industria acostumbrada a la madera nativa ‒con sus pesados carros y grandes sierras sin fin‒ a buscar soluciones en la tecnología brasileña de marcas como Schiffer, Langer o Danbros.

Si bien ese parque industrial fue apropiado para su momento, hay un punto de inflexión crítico a mediados de los 90: mientras el mundo avanzaba hacia el aserrado de alta producción, la industria argentina optó por priorizar la inversión en remanufactura (Finger Joint, molduras y blanks) atraída por los mercados de exportación. Esta decisión, aunque generó valor agregado, dejó una cuenta pendiente en la primera transformación que hoy, treinta años después, se traduce en una brecha de eficiencia difícil de sostener ante la competencia regional.

Del aserrío convencional al Chipper Canter: la revolución que no llegó a las PYMES locales

El hito que marcó la diferencia a nivel global ocurrió en la feria Ligna de Hannover en 1993, cuando se presentaron los primeros aserraderos compactos perfiladores. Esta tecnología, basada en el Chipper Canter o perfilador, permite transformar un rollizo cilíndrico en un canto prismático de forma automatizada y continua, optimizando el rendimiento volumétrico mediante escaneo 3D (láser y rayos X) y software de optimización en tiempo real.

A diferencia de nuestras plantas, que mayoritariamente conservan sierras sin fin con clasificación mecánica y visual, los sistemas de flujo continuo integran el descortezado, el perfilado y las sierras múltiples en una sola línea de alta velocidad. Marcas líderes como Westardite o Linck nunca llegaron a establecerse con fuerza en el país, lo que impidió que el núcleo mayoritario de las PYMES se subiera al “tren de la modernidad”, perdiendo la oportunidad de alcanzar los estándares de homogeneidad dimensional y confiabilidad mecánica que exige el mercado actual.

Los devastadores números de la brecha entre Argentina y sus vecinos

Cuando se realiza un análisis comparativo o benchmark sobre la adopción de tecnologías como la optimización en tiempo real y la automatización integral, los resultados para Argentina son preocupantes frente a sus vecinos directos. Mientras que Chile presenta un nivel de adopción “muy alto” y Brasil y Uruguay se sitúan en un nivel “medio”, Argentina permanece en un nivel “bajo” en casi todos los indicadores de modernización.

Esta disparidad tecnológica tiene un impacto directo y brutal en los indicadores de eficiencia: mientras un aserradero local aún ronda rendimientos del 37% al 38%, las plantas tecnificadas de la región alcanzan entre el 55% y el 65%. Del mismo modo, la productividad por hora-hombre en los países vecinos triplica los valores locales, sumado a una mayor disponibilidad operativa que permite trabajar en múltiples turnos con menores paradas técnicas. No se trata solo de un problema de máquinas; es una pérdida sistémica de competitividad frente a países que procesan el mismo recurso forestal con estándares de calidad y costos significativamente superiores.

El nudo gordiano: obsolescencia estructural y el camino a la sustentabilidad

El problema central que enfrentan los aserraderos del NEA es una obsolescencia de carácter estructural que pone en jaque la sustentabilidad misma de la empresa maderera argentina. El sector compite hoy en un mercado global donde la eficiencia no es opcional. La propuesta es tan clara como desafiante: para avanzar, se requiere reconocer que el modelo basado en sierras sin fin y bajo nivel de automatización ha llegado a su límite operativo. Para el corto y mediano plazo, el futuro depende de cerrar esta brecha de rendimiento y productividad mediante la incorporación de robótica y sistemas de escaneo, permitiendo que las PYMES alcancen los niveles de eficiencia de sus competidores internacionales.

En un contexto de país con la economía parada, sin créditos para la actividad productiva y sin política industrial, el riesgo se transforma en agonía. Más aún cuando en el horizonte de la forestoindustria se recorta otro problema: su ineficiente integración vertical.

Ante tamaño panorama, ¿hay salida? La clave para desatar este nudo asfixiante está, en gran parte, en la resiliencia de la industria nacional. Es decir, en esa capacidad de las PyMEs para estirar el tiempo mientras se buscan soluciones y se espera un cambio de contexto. De no mediar una reconversión tecnológica profunda, el riesgo de quedar fuera de los estándares de calidad global es inminente. El tiempo sigue corriendo…

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El aserradero ASECOR de Virasoro paga salarios con vales y expone el deterioro del sector

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Un aserradero ubicado en Gobernador Virasoro comenzó a pagar parte de los salarios con vales, en un contexto de atraso en los haberes y caída del consumo interno que ya había sido advertido por referentes del sector. La situación, que surge del testimonio directo de trabajadores de la firma ASECOR, introduce un dato incómodo para la política productiva regional: cuando una actividad estratégica como la forestoindustria recurre a mecanismos informales de pago, la discusión deja de ser sectorial y pasa a ser estructural.

El hecho ocurre en una provincia que, junto a Misiones, concentra buena parte del complejo maderero del país. Y aparece en un momento donde el discurso público todavía apuesta a la expansión industrial basada en recursos forestales. La pregunta se vuelve inevitable: ¿se trata de un caso puntual de crisis empresaria o de una señal temprana de un ajuste más profundo en la cadena?

Un síntoma que desborda lo laboral

La situación en ASECOR se conoció a partir de testimonios difundidos por el portal Corrientes Hoy de trabajadores, quienes aseguran que “hace meses” no perciben sus salarios en efectivo y que, ante la falta de alternativas, aceptan vales para adquirir mercadería. La práctica no solo implica un deterioro directo del ingreso, sino que también tensiona los marcos regulatorios laborales vigentes.

El dato no es menor: el pago en vales remite a esquemas que históricamente fueron cuestionados por desnaturalizar la relación laboral formal. En términos concretos, limita la capacidad de los trabajadores para decidir sobre su consumo, reduce liquidez en economías locales y desdibuja la trazabilidad del salario.

El contexto empresarial tampoco es ajeno. Según se indicó, la firma tendría entre sus socios a una referente del sector maderero que recientemente había advertido sobre la crisis derivada de la caída del consumo interno. Esa lectura sectorial ahora encuentra una expresión concreta en el territorio.

Marco productivo: una cadena estratégica bajo presión

La industria maderera en la región se apoya en un esquema integrado que va desde la producción forestal hasta la industrialización y exportación. Sin embargo, el eslabón industrial —especialmente los aserraderos— suele ser el más expuesto a variaciones en la demanda y a los costos operativos.

Cuando el consumo interno se retrae, el impacto se traslada rápidamente a la actividad de transformación. En ese escenario, las empresas con menor espalda financiera enfrentan tensiones de liquidez que terminan trasladándose a la variable más sensible: el salario.

El caso de ASECOR se inscribe en esa lógica. No aparece como una decisión aislada, sino como la consecuencia de un desequilibrio económico que todavía no encuentra mecanismos de compensación. Y que, además, convive con un escenario donde otras provincias impulsan inversiones forestales de gran escala, buscando posicionar al sector como motor exportador.

Correlación de fuerzas: entre la crisis empresarial y la respuesta estatal

El episodio deja expuesta una zona gris en la articulación entre el sector privado y el Estado. Por un lado, la forestoindustria continúa siendo presentada como un eje de desarrollo regional. Por otro, emergen situaciones que cuestionan la sostenibilidad de ese modelo en el corto plazo.

En términos de poder, el caso coloca en tensión a varios actores: Empresas del sector, que advierten sobre la caída del consumo y la necesidad de sostener la actividad. Trabajadores, que quedan atrapados en esquemas informales para sostener ingresos. Estado, que enfrenta el desafío de garantizar condiciones laborales sin desarticular la producción.

La aparición de pagos en vales no solo afecta a los empleados involucrados. También introduce ruido en el conjunto de la cadena, porque puede anticipar conflictos laborales, inspecciones o incluso intervenciones regulatorias si la situación escala.

Además, impacta indirectamente en la economía regional: menos ingreso líquido implica menor circulación de dinero en comercios locales, lo que retroalimenta la caída del consumo que originó el problema.

Un escenario abierto: señales a monitorear

El caso ASECOR no define por sí solo el rumbo del sector maderero, pero sí funciona como indicador temprano. Sobre todo en un contexto donde la política económica nacional apuesta a la generación de divisas a través de complejos productivos como el forestal.

En las próximas semanas habrá variables clave a observar: Si la situación se replica en otras empresas del sector. Si aparecen respuestas institucionales para regularizar los pagos. Si el mercado interno muestra señales de recuperación o profundiza su retracción.

También quedará bajo análisis la capacidad del sistema productivo para absorber shocks de demanda sin trasladarlos directamente al empleo. Porque, en definitiva, el equilibrio entre competitividad y condiciones laborales sigue siendo uno de los puntos más sensibles de la agenda industrial.

Por ahora, el episodio en Virasoro pone en evidencia que, detrás de los grandes anuncios de inversión, la realidad cotidiana de algunas empresas empieza a mostrar fisuras que todavía no encuentran respuesta clara.

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Con una inversión de US$250 millones, inaugurarán planta forestal en Corrientes

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Empresas belgas anunciaron a la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo que antes de fin de año inaugurará la primera etapa del que será el complejo forestoindustrial más “moderno de América Latina”; en la localidad correntina de Gobernador Virasoro, con una inversión total por US$250 millones.

“Argentina está ante una oportunidad histórica y Corrientes ubica a nuestro país otra vez en el tablero de la forestoindustria a nivel mundial”, destacó el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren.

El funcionario destacó que Gobernador Virasoro, recibe inversiones “de empresas de 8 países, como Austria, Bélgica, Estados Unidos, República Checa, Taiwán, en proyectos con alto valor agregado y perfil exportador”, lo y ello ubica a la localidad “en la avanzada de lo que (el ministro de Economía y candidato de Unión por la Patria) Sergio Massa plantea como futuro para la Argentina”.

La empresa forestoindustrial Acon Timber, perteneciente al grupo inversor austriaco Timber y a la firma belga Forestcape, ya desembolsó más de US$ 100 millones en el marco de una inversión total de US$ 250 millones para la construcción de la primera etapa de su complejo forestoindustrial que será “el más grande del país y el más moderno de América Latina”, según indicó la secretaría en un comunicado.

El proyecto, que se encuentra en etapas finales de construcción, posee 20 hectáreas de área industrial total y 60.000 metros cuadrados de área cubierta, en los que procesará un total de 650.000 metros cúbicos de rollos al año provenientes de productores locales.

Precisaron que se generarán más de 280 puestos de trabajo permanentes altamente calificados, cerca de 600 empleos indirectos y que exportará el 100% de su producción a más de 70 países del mundo.

El proceso productivo de la planta se basa en el principio de “cero desperdicio”: los rollos son procesados y transformados en madera aserrada mientras que sus subproductos (cortezas, aserrín, astillas, virutas) son convertidos en pellets que se exportarán como biocombustible para calderas domiciliarias del sur de Europa.

La corteza también es aprovechada como combustible de las calderas que generan el vapor en el proceso de secado.

Con la puesta en marcha de la primera etapa del complejo, la planta producirá anualmente 330.000 metros cúbicos de madera aserrada y 135.000 toneladas de pellets.

En una segunda etapa, la firma prevé duplicar la capacidad productiva y se estima que para 2025 tendrá un volumen exportable de 1.000 contenedores mensuales.

En Gobernador Virasoro también invirtió una firma checa en un vivero forestal con tecnología de avanzada para garantizar la continuidad de la producción de pinos, con una capacidad esperada de 10 a 20 millones de plantines.

También la empresa norteamericana Louisiana Pacific Corporation avanzó en el estudio de factibilidad para instalar la primera planta argentina para producir tableros OSB (Oriented Strand Board) para construir viviendas más versátiles y económicas.

Este último proyecto espera generar 200 empleos directos y 500 indirectos y alcanzar una capacidad de producción anual de 300.000 metros cúbicos.

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La industria forestal de Misiones es una constante generadora de empleo

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La industria maderera sigue creciendo en Misiones y presenta un universo de oportunidades en exportaciones, a nivel nacional e internacional. Desde el el Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Eldorado (SOIME) anticipan la creación de nuevos puestos de trabajo y las inversiones de empresas.

El secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Eldorado (SOIME), Domingo Paiva, habló con Economis sobre la actualidad del sector y sostuvo que “es un sector que siempre ve a Misiones como una provincia que tienta a la inversión”.

Contó en ese sentido que cuentan con una empresa que aún no está inaugurada, pero donde ya están trabajando en la capacitación de alrededor de 40 personas en maquinaria de alta tecnología.

Sobre este aserradero ubicado a metros del peaje de Colonia Victoria, Paiva indicó que se trata de la firma ISiSCHU S.R.L. del empresario Martín Stenner, un eldoradense que vive en Buenos Aires y volvió a la provincia para llevar adelante este proyecto en Colonia Victoria. En una primera etapa ese emprendimiento forestal brindará empleo a alrededor de 40 operarios, para la fabricación de machimbres y tirantería. El sindicalista destacó que la empresa tiene un proyecto a mediano plazo de producir Finger, molduras y tableros para exportación, lo que podría elevar el número de operarios a más de 100 en la planta.

Este es un aserradero modelo, con una superficie de cinco hectáreas aproximadamente y 12.500 metros cubiertos. Isischu SRL realizó una inversión de más de 400 millones de pesos, para incorporar tecnología de punta, maquinarias, importadas de Alemania y China. Además de metalurgia local incorporada para la instalación de cintas y mecanismos de transporte de rollos y chipeo.

Paiva dijo que hay “otra empresa de terciados va a proveer trabajo a 200 trabajadores que ya están incorporados a la empresa”. Destacó que esta es una firma familiar muy arraigada en el Alto Paraná, que actualmente cuenta con dos aserraderos y ahora apuestan a llevar adelante una fabrica de terciados.

Esta empresa ya llevó adelante el movimiento de suelo, para la instalación de la futura planta, según Paiva. Quien explicó que están a la espera de la llegada de las maquinas para comenzar con la obra civil.

El gremialista detalló que estos proyectos son de largo plazo, porque las empresas deben prever el abastecimiento de la materia prima. En el caso de la firma que prevé instalar la fabrica de terciados, detalló que tienen plantaciones en todo el Alto Paraná, con árboles de más de 20 años.

Al ser consultado sobre el planteo de Román Queiroz, quien había anunciado que licenciaría al personal por no poder trabajar, debido a las trabas a la importación, Paiva indicó que el empresario maderero logró destrabar el conflicto y podría estar operando al ciento por ciento en septiembre.

Sobre esta situación indicó que “el problema es el faltante de insumos importados, en el caso de Coama, es la falta de resina, para realizar los tableros. Ellos dependen un ciento por ciento de resinas importadas” y ante el freno al acceso a divisas para la compra de insumos, se rompió su cadena de abastecimiento.

Explicó que en Argentina hay solo dos plantas que producen este tipo de resinas, y pueden cubrir solo el 40 por ciento de la demanda, por ello algunas empresas como Coama dependen de las importaciones. Y quienes se abastecen de la resina nacional están reduciendo su producción para no quedarse sin insumos.

Paiva también destacó que a pesar de estos inconvenientes la empresa Coama, sigue apostando a invertir y ha comprado una nueva desbobinadora para aumentar su producción de terciados una vez que regularice su abastecimiento de insumos importados. Cuando comience a operar este nueva maquina la empresa incorporará a más personal destacó el gremialista.

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Trazarán nuevo mapa de la forestoindustria de Misiones

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Con el plan de trabajo “Diálogo para el Desarrollo Forestoindustrial Sustentable” se relevarán datos de todo el sector para mejorar el acceso a financiamiento, tecnología y acompañamiento técnico de todo el arco empresarial.

Se presentó el Diálogo para el Desarrollo Forestoindustrial Sustentable en el Ministerio del Agro y la Producción. El mismo tiene por objetivo contar con información actualizada sobre la situación de los establecimientos madereros de la provincia a fin de dirigir adecuadamente el financiamiento, el acompañamiento técnico y las líneas de investigación.

El relevamiento será intensivo durante julio, agosto y septiembre con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones, la Facultad de Ciencias Forestales de la Unam Amayadap, Apicofom.

La Mesa Forestal de Misiones que está articulada por el Ministerio del Agro y la Producción impulsa esta iniciativa. En este sentido, el ministro Sebastián Oriozabala señaló que este diagnóstico permitirá abordar realidades de pequeños aserraderos, micro pymes que están fuera del radar y necesitan de un acompañamiento especial, ya que tienen necesidades particulares.

“Por eso lo importante de poder articular con los dos grandes gremios provinciales, asociaciones, cámaras empresariales e ir dirigiendo políticas públicas en virtud de las realidades que son diferentes en toda la provincia”, dijo el ministro y explicó: “Nos encontramos con industrias que exportan y con industrias de primera línea, y nos encontramos también con pequeños aserraderos que tienen muy poca infraestructura; con esa manchimbradora de hace 40 años; queremos que den el salto de inclusión financiera y puedan optimizar su infraestructura”.

En este sentido, Oriozabala dijo que no es un simple relevamiento “es mostrar una realidad que nos va a permitir diseñar políticas públicas. Ya sea con aportes del Estado Provincial netamente o, a través del CFI y trabajar desde ahí, en este convenio de cooperación que nos permita adaptar esas necesidades y adaptar líneas financieras a las realidades de cada uno”.

El ministro destacó que existe un plan de trabajo amplio con la construcción de un Centro Tecnológico para la Madera en Salto Encantado, el espacio INN en Oberá y el CTM de Montecarlo.

El secretario General del CFI, Ignacio Lamothe, señaló en la presentación: “las proyecciones que estamos viendo a futuro son enormes. Misiones juega un rol estratégico en el desarrollo del sector en el país, para la generación de divisas, para la generación de nuevas tecnologías y nuevos conocimientos. Creo que si seguimos en estos senderos podemos lograr muy buenos resultados a corto plazo”. Además Lamothe expresó el compromiso del CFI con el sector por ser clave en el desarrollo del país.

A su vez, el subsecretario de Desarrollo Forestal Juan Gauto presentó un documento donde da cuenta del funcionamiento del Sistema de información forestoindustrial.

El funcionario enfatizó en la cantidad de datos que se van a recolectar y, a su vez, la información a la que accederán los aserraderos sobre las líneas de financiamiento y el acompañamiento que pueden tener estas empresas. “Esto también forma parte de una política que se diseña con leyes de nuestra legislatura provincial como la ley de Dendroenergía, que indudablemente valoriza un recurso que antes era rezago, no era un recurso transable en el mercado”, destacó Gauto.

“Entonces es seguir buscando para potenciar justamente nuevos consumos de biomasa forestal, emprendimientos que tengan cabida en esos espacios y otros que se vayan generando”, expresó el subsecretario.

Por su parte, la representante del CFI en Misiones, Viviana Rovira destacó: “Estamos trabajando para y por de los misioneros”. En este sentido, recordó en todos los diseños de políticas públicas se deben tener en cuenta los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), ·tenemos que estar dentro de lo que marca la agenda mundial”, señaló. Y remarcó que uno de los objetivos es la producción y consumo responsable “algo clave en el trabajo para mitigar el cambio climático”.

Guillermo Fachinello de APICOFOM destacó a los profesionales que van a trabajar en este relevamiento “la calidad técnica de quienes estarán en terreno es fundamental porque brindarán la información que necesitamos para seguir fortaleciendo al sector”.

A su vez, Paulo Mattes en representación de AMAYADAP agradeció el espacio de participación y resaltó: “es un buen momento para el sector maderero, eso genera expectativas, pero también necesidades de financiamiento y de incorporación de tecnologías”.

El encuentro que fue presencial y virtual contó además con la participación del decano de la Facultad de Ciencias Forestales, Fabián Romero; el presidente del colegio de Ingeniero Forestales Jaime Ledesma; el director de Recursos Financieros del CFI Faustino Huarte; el equipo de la Subsecretaría de Desarrollo Forestal, y dirigentes de organizaciones madereras.

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