Banco Central

Hasta ahora, la apertura tuvo éxito sólo en el terreno financiero

Compartí esta noticia !
  • Los tres objetivos principales que encara el gobierno en materia de inserción internacional son: la apertura de la cuenta capital; la generación de un flujo de inversiones; y la apertura de mercados de exportación. Sin embargo el Ejecutivo sólo ha avanzado parcialmente en dichos objetivos.
  • La principal dificultad que aparece en esta situación es la falta de competitividad. Un problema de timing se presenta entre los esfuerzos por ganar competitividad no cambiaria (productividad) y el atraso cambiaria existente que se profundiza por el ingreso de capitales.
  • La estrategia de posicionar a nuestro país como el “supermercado” del mundo choca contra las estrategias comerciales de nuestros principales compradores. El arancel a la importación de biodiesel que nos aplicó Estados Unidos, la decisión del gobierno chino de comprar materias primas en vez de alimentos procesados, y las históricas dificultades de colocar productos agroganaderos en Europa, son claros ejemplos.

Estrategias institucionales y económicas

Esta semana estará teñida por el desarrollo de la XI° Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) con sede en Buenos Aires. Estas reuniones, ocurren cada dos años en distintos países miembros de la organización, y tiene como principal objetivo tratar los temas fijados en la Ronda de Doha (iniciada en 2001) así como también discutir diferentes temáticas coyunturales relacionadas con el intercambio de bienes y servicios.

Alcanzar resultados en el marco de la OMC suele ser dificultoso debido a la necesidad de consensos que postula el organismo y probablemente se arriben a pocos resultados concretos. Sin embargo, la organización de esta Cumbre resulta promisoria en el marco de la estrategia de reinserción internacional de nuestro país llevada adelante por el gobierno de Cambiemos.

La apuesta oficial es mostrar al mundo que la Argentina es un mercado emergente con seguridad jurídica donde hay diversas oportunidades de inversión. Para alcanzar este objetivo, el gobierno está tomando ciertas medidas de carácter institucional y económico, pero además está siendo ayudado por una coyuntura internacional que genera el marco propicio para que nuestro país vuelva a tener protagonismo en la vidriera internacional. El desarrollo de la Conferencia Ministerial de la OMC y la asunción de la Presidencia del G20 para el año 2018, harán que Argentina tenga un rol activo en los encuentros multilaterales de las principales potencias del mundo.

Al mismo tiempo, los cambios realizados  en materia de política económica también tienen efectos. La desregulación del comercio internacional, la apertura de la cuenta de capitales, la probable mejora en la calificación por parte de Morgan Stanley, que ascenderá a nuestro país de la categoría de “frontera” a la de “emergente”, y las reformas institucionales que está intentando aprobar el Ejecutivo, tienen una misma dirección: mejorar la percepción de los inversores extranjeros respecto del mercado argentino.

Hasta ahora la estrategia de inserción internacional ha logrado posicionar a la Argentina en la agenda internacional, pero surgen dudas acerca de si esta nueva situación tendrá efectos beneficiosos para nuestro país. Actualmente existe un influjo de capitales significativo, pero la mayoría de las inversiones que están arribando no son mayormente productivas (que se arraigan en el país), sino principalmente financieras (que hoy están pero mañana pueden irse ante cualquier evento).

La pregunta clave a dilucidar es si la Argentina podrá finalmente captar influjos significativos de Inversión Extranjera Directa (IED). El segundo interrogante que surge es si con la nueva estrategia internacional nuestro país podrá ganar mercados externos, para apuntalar nuestras exportaciones


 

Tres objetivos en el frente externo

La estrategia de inserción internacional del actual gobierno busca posicionar a Argentina en el radar de los inversores de los principales países del mundo y desarmar gradualmente el elevado nivel de protección externa. Al hacerlo generó un nuevo relacionamiento externo tanto en el plano comercial como en el de flujos financieros.

El objetivo de esta estrategia fue: i) abrir la cuenta capital tanto para colocar deuda pública para cubrir el déficit fiscal reduciendo la emisión monetaria, como para expandir las operaciones de las empresas locales; ii) generar un flujo de IED que mejore la productividad local y genere empleo; y iii) abrir mercados de forma tal de colocar los productos argentinos en el mundo. Ahora bien, ¿cuál fue el resultado en los dos primeros años de gobierno de Macri?

La apertura financiera sumada a una política fiscal y monetaria particular lograron convertir al país en un tentador destino para los capitales financieros. Al hacerlo se redujo el costo del financiamiento, tornando viable la opción gradualista de reducción del desequilibrio fiscal (a costa de acumulación de deuda e intereses). Asimismo, la política monetaria restrictiva aplicada por el BCRA para combatir la inflación elevó las tasas de interés, generando un rendimiento anual en dólares elevado (actualmente el rendimiento de las Lebac supera en más de 10 p.p. la depreciación esperada). Lógicamente, esto impulsa la entrada de capitales que incrementan la oferta de dólares, apreciando el tipo de cambio real en el proceso. De hecho, en los primeros diez meses del año, los ingresos de capitales financieros crecieron 305% i.a. explicados en su totalidad por las inversiones en portafolios que treparon 650% i.a.

De esta manera, queda en evidencia que la política monetaria y externa del gobierno está logrando con éxito que nuestro país acceda a los mercados financieros incentivando la entrada de capitales. Lamentablemente, no resulta tan claro el panorama al analizar los avances de la inversión productiva y su impacto positivo en nuestra economía. Durante 2017 los anuncios de inversión fueron cercanos al 5% del PBI, pero el número de proyectos en ejecución es significativamente inferior. Además, el impacto sobre el empleo y la productividad luce acotado. Si bien todavía no se logran ver resultados concretos en términos de IED, los anuncios de inversión están llegando y podrán multiplicarse a medida que la salida de un escenario de “estanflación” se consolide.    

En suma, el primer objetivo de la actual estrategia de inserción internacional fue alcanzado, el segundo muestra claroscuros, pero el tercero es, sin dudas, el más complejo hasta el momento. A partir del inicio de la gestión de Cambiemos, la política comercial con el resto del mundo evidenció importantes modificaciones. La quita/reducción de retenciones aplicada a inicios de 2016 sumado a la devaluación del peso, generaron las condiciones apropiadas para que en ese año las ventas al exterior repuntaran (+6,7% i.a.). Asimismo, la apertura de las importaciones, luego de la salida del cepo, también generó un incremento de las cantidades compradas al resto del mundo (+3,3% i.a.).

Este año la situación fue distinta y el avance se dio de manera unilateral en lo que respecta al intercambio de bienes: las importaciones mostraron un avance significativo, mientras que las exportaciones se mantuvieron prácticamente estables. En los primeros diez meses del año, las cantidades importadas treparon 12% i.a. mientras que las vendidas al exterior sólo avanzaron 0,7% i.a., generando un rojo comercial que superará el 1% del PBI en 2017. Es cierto que las exportaciones de servicios han crecido significativamente, pero aquí también el déficit ha aumentado (ver ISE 1.141).

Queda claro que no sólo las inversiones y los flujos financieros son las variables a tener en cuenta. En la búsqueda del crecimiento sostenido, el desbalance comercial no puede perpetuarse en el tiempo y para reducirlo, uno de los pilares fundamentales es el alza de las exportaciones. Entonces, el desafío es incrementar las cantidades de bienes y servicios que se colocan en el exterior.

Este objetivo, clave para dar sostenibilidad inter-temporal al modelo, no se cumplirá solo abriéndonos al mundo. A sabiendas de que la competitividad cambiaria no será un pilar sobre el cual descansar (es probable que el atraso cambiario persista por un par de años), el gobierno busca mejorar la competitividad no cambiaria a través de obras de infraestructura que generen reducciones de costos logísticos, la simplificación burocrática para las exportaciones y el set de reformas económicas enviadas al congreso para reducir costos de producción.

Por último, el Ejecutivo busca posicionar a nuestro país como el “supermercado” del mundo, incrementando el valor agregado que poseen nuestras exportaciones en un contexto de demanda creciente gracias al incremento poblacional y económico de nuestros principales socios comerciales.

 

La difícil hazaña de tener buen timing

Existen dos dificultades en la estrategia mencionada. Por una parte, la competitividad no cambiaria es ardua de alcanzar y puede no compensar el atraso. En la medida que los desequilibrios heredados se resuelvan, el TCR podrá acercarse al equilibrio, pero esto no sucederá en el corto plazo. Es decir, actualmente nuestro sector transable debemos sobrevivir sin mejoras de productividad ni cambiaria.

Por otra parte, las estrategias comerciales de nuestros principales socios comienzan a complicar la decisión argentina de proveer alimentos procesados. De hecho, decisiones tomadas este año, como el arancel a la importación de biodiesel argentino que aplicó Estados Unidos, o la decisión del gobierno chino de comprar materias primas y reducir las compras de alimentos procesados, van diametralmente en contra de las estrategias de inserción de nuestro país. A esto se le suman las históricas dificultades de colocar productos agroganaderos en Europa, lo cual es uno de los principales puntos a discutir de cara a las negociaciones del Mercosur con la Unión Europea.

Compartí esta noticia !

Más del 80% de las PyMEs argentinas tienen restringido el acceso a la financiación

Compartí esta noticia !
Aunque el 99 por ciento de las empresas registradas en el país son micro, pequeñas y medianas; un estudio afirma que más del 80 por ciento de las mismas tienen restringido el acceso al financiamiento. Así lo asegura un informe realizado por la consultora financiera First Capital Group que identifica a las altas tasas de interés y a las condiciones que imponen las entidades para otorgar créditos como los principales inconvenientes a los que se enfrentan.

El financiamiento es una de las barreras más importante contra la que chocan las PyMEs que aspiran a despegar y crecer. Este sector productivo otorga trabajo a más de 4 millones de personas y genera el 44 por ciento de la riqueza del país.

Según el relevamiento de la firma financiera publicado por Noticias Argentinas, actualmente la demanda insatisfecha de financiamiento para este segmento asciende a los US$ 72.000 millones, si sumamos la demanda potencial del sector micro, esta cifra asciende a US$ 100.000 millones. Del otro lado del mostrador, el informe señala que el volumen ofrecido por el sistema bancario y el mercado de capitales no supera el 3 por ciento del PBI.

Los recursos propios son la principal fuente de financiamiento utilizada por casi 7 de cada 10 empresas, siempre de acuerdo al estudio de First Capital Group. En segundo lugar aparece el financiamiento bancario y completa el podio el fondeo a través del mercado de capitales. Mientras que en la Argentina el 80 por ciento de las PyMEs industriales tienen restringido el acceso de los servicios financieros, el informe apunta que en otros países este número disminuye a 55 por ciento.

En los primeros nueve meses del año, el financiamiento total a las PyMEs fue de $ 440.000 millones, un incremento del 58 por ciento con respecto a las cifras del mismo período del año pasado. También a nivel interanual, la financiación por el sistema bancario creció un 59 por ciento, en tanto, la participación del mercado de capitales aumentó a un ritmo más lento –30 por ciento. 

Fuente: Apertura

Compartí esta noticia !

El Central suspendió al Banco Finansur, propiedad de Cristóbal López

Compartí esta noticia !

El Banco Central suspendió por un mes las operaciones del Finansur, de Cristóbal López. Se indicó que la medida fue tomada “debido al incumplimiento en los plazos en el plan de recapitalización” acordado con la máxima autoridad monetaria.

LaNación – El Banco Central (BCRA) resolvió suspender por 30 días las operaciones del Banco Finansur, la entidad que controla el Grupo Indalo propiedad del empresario Cristóbal López, “debido al incumplimiento en los plazos en el plan de recapitalización” que sus accionistas habían acordado con la entidad rectora.

“En ejercicio de las facultades previstas en el artículo 49 de su Carta Orgánica”, según consignó en la Comunicación B 11617, el BCRA tomó esta decisión “en la necesidad de defender los derechos” de los depositantes del Finansur.

De allí que la suspensión no afecta su operatoria básica ya quedan exceptuadas de sus alcances las “extracciones de saldos registrados en las cuentas para el pago de haberes del personal en relación de dependencia y de las prestaciones a cargo de la Anses, hasta el importe de las acreditaciones que se efectúen por los citados conceptos en dichas cuentas, las cobranzas de créditos y las compras con tarjetas de crédito que realicen sus clientes o los pagos a los comercios adheridos”, se aclaró en la resolución.

También anunció que el banco “cuenta con un plazo de 10 días para la presentación de alternativas que le permitan rever su situación”, algo que luce dificultoso en momentos en que, cercado por la Justicia a raíz de la deuda que acumuló con la AFIP, el Grupo acelera su desmembramiento y no logra viabilizar ninguno de los planes de salvataje que intenta.

El Grupo Indalo es propietario del 70% del capital del Finansur, entidad que adquirió en marzo de 2012 cuando López decidió incursionar en otros negocios, alentado por el financiamiento que conseguía de la gestión anterior y la ilusión de una administración que aspiraba a perpetuarse. El resto del capital se mantuvo en manos de la familia Sánchez Córdoba, fundadora del banco y separada de su administración desde el verano, cuando desembarcó un equipo de ex funcionarios del BCRA capitaneados por Juan Basco y Raúl Planes y coordinados desde afuera por Martín Redrado, quien recibió vía su empresa MR, un poder para su venta y transitorio gerenciamiento por 24 meses.

Aquella transacción, sellada en $125 millones, sólo resultó aprobada en mayo de 2015 dado que las recomendaciones prudenciales internacionales estándares desaconsejan que un grupo con participación en el negocio del juego (Cristóbal López es dueño del 30% de Casino Club, empresa que cuenta con más de 20 casinos y salas de máquinas tragamonedas y tiene participaciones en los casinos Flotante de Buenos Aires, en el de Rosario, y en el Hipódromo de Palermo) tenga control de una entidad financiera. Pero en julio el BCRA aprobó una nueva norma para impedir que accionistas que posean más del 5% del capital en un banco tengan a la vez alguna participación en juegos de azar, en un intento por acelerar la salida de Indalo del Finansur.

Compartí esta noticia !

Segundo apretón poselectoral: El BCRA subió las tasas de interés, impactará en créditos

Compartí esta noticia !

En la segunda medida económica poselectoral de relevancia, el Banco Central decidió ayer -sorpresivamente para muchos- subir la tasa de interés de referencia en 150 puntos básicos. De 26,25 a 27,27 por ciento.

Esta decisión impactará en todos los créditos en la Argentina. Por ejemplo, en la tasa a la que le descuentan cheques a los productores de yerba, tabaco o madera. En los créditos al consumo o los planes de cuota. También habrá un rendimiento algo mejor para los inversores en plazo fijos.

De esta forma, el BCRA busca atacar a una inflación que no termina de consolidarse en su tendencia a la baja y tras conocerse el dato de septiembre que sorprendió con un 1,9% que fue más alto de lo que se esperaba.

El el comunicado que acompañó a la decisión el día de ayer, el BCRA citó la suba en el precio de las naftas del día anterior, que fue más alta que lo esperada. Recordemos que los combustibles subieron entre un 10 y un 12 por ciento el lunes y se espera que ese incremento tenga un impacto en otros precios.

La sorpresa del Comité de Política Monetaria del ente quedó plasmada en el tradicional comunicado por el que, cada 15 días, da a conocer su decisión de tasa tras evaluar la situación y los últimos datos disponibles sobre la inflación.

Mencionó la suba en los combustibles como un shock que al ser “superior a lo esperado requirió que la autoridad monetaria indujera al resto de los precios a aumentar a un ritmo menor para compensar dicho efecto” y reconoció que la situación lo obliga a aplicar “un sesgo más contractivo” en su política monetaria.

 

Compartí esta noticia !

La inflación lleva al Banco Central a una encrucijada

Compartí esta noticia !

La semana pasada causó un gran revuelo la información publicada por el Indec acerca de la inflación registrada en el mes de septiembre, cercana al 2% mensual (a nivel nacional). Como bien especifica el informe, este dato estuvo muy influenciado por fenómenos estacionales, ya que el item que capta este tipo de productos subió al 4% mensual. Las autoridades del Banco Central (BCRA) se encargaron de explicar este fenómeno y enfatizaron el hecho que la inflación núcleo se mantuviera en 1.6% mensual.

Más allá de la influencia de los fenómenos estacionales, en septiembre, el hecho relevante y preocupante es que la inflación núcleo, si bien está cayendo, lo hace a un ritmo bastante menor que el proyectado por las autoridades monetarias para cumplir con la meta inflacionaria de este año.

Esta lenta desaceleración de la inflación núcleo se ha traducido no solamente en la imposibilidad de alcanzar la meta de inflación que se auto impuso la autoridad monetaria para fines de este año (con un techo de 17%), sino también en un aumento de la inflación esperada por los agentes económicos, alejándose cada vez más de las metas inflacionarias de los próximos años.

En un régimen de Metas de Inflación (MI), como con el que actualmente opera la política monetaria en nuestro país, cuando la inflación y las expectativas inflacionarias comienzan a desviarse de la meta de inflación, la autoridad monetaria debe comenzar a aumentar la tasa de interés de forma tal de reducir el exceso de pesos que tiene la economía, que es lo que provoca que la inflación resulte mayor a la meta fijada.

Como puede observarse en el siguiente gráfico, esto es lo que ha venido haciendo el BCRA y pese a los temores de algunos analistas, esta política no ha afectado negativamente al proceso de recuperación de la actividad económica, ya que el GAP del PBI se vuelve positivo justo en los trimestres que comienza a subir la tasa de interés real.

¿Por qué la inflación no baja más rápido?

Más allá de los fenómenos coyunturales y estacionales, la inflación es un problema de exceso de pesos en la economía y por lo tanto, la emisión monetaria es siempre un factor crucial. La experiencia mundial es muy ejemplificativa en este aspecto.

El promedio de los países que pasaron de una inflación anual cercana al 30% anual a principios de los 90´s a solamente el 5% – 6% anual en la actualidad muestra que esto se logró con una sustancial reducción en la tasa de emisión monetaria, como puede observarse en los siguientes gráficos.

En nuestro país la emisión monetaria en el último año se ha mantenido en niveles muy elevados, cercanos al 28% anual. El factor clave para esta aceleración fue la acumulación de reservas internacionales, ya que la emisión para financiar al gobierno se desaceleró y la política de esterilización de pesos resultó más intensa durante el 2017. El objetivo de acumular reservas, anunciado a mediados de abril de este año por la autoridad monetaria, comenzó a llevarse a cabo y el BCRA aumentó en más de u$s 5.000 millones (11%) sus reservas internacionales entre los meses de mayo y octubre. La contrapartida de esta mayor compra de dólares fue una aceleración en la emisión monetaria que claramente terminó complicando el objetivo primordial del BCRA (alcanzar la meta inflacionaria) 

La encrucijada del BCRA

Bajo el actual régimen de metas de inflación, el instrumento básico de política económica del BCRA es la fijación de la tasa de interés de corto plazo. Con este único instrumento, el BCRA puede alcanzar solamente un objetivo como bien lo establece un clásico trabajo de política económica de Jan Tinbergen. De esta forma, el objetivo de acumular reservas terminó jugando en contra del principal objetivo en un régimen de MI que es precisamente acercar las expectativas inflacionarias y la propia tasa de inflación al nivel establecido como meta. Las alternativas de la autoridad monetaria para acelerar el proceso de convergencia hacia las metas propuestas no resultan sencillas.

En primer lugar, un sobre cumplimiento en las metas fiscales probablemente ayude al BCRA en su objetivo inflacionario por una doble vía, ya que por un lado desaceleraría la expansión de pesos necesaria para financiar al Tesoro y, por el otro, podría reducir la inflación esperada de mediano plazo. El problema es que las posibles mejoras en las cuentas fiscales resultan exógenas para la autoridad monetaria y, por lo tanto, nada puede hacer al respecto. Otra alternativa es dejar de lado el objetivo de acumulación de reservas.

Si bien esto vuelve más vulnerable al país ante un eventual endurecimiento de las condiciones externas, podría ayudar a reducir el ritmo de emisión monetaria y por lo tanto a desacelerar más rápido el ritmo inflacionario. Un problema adicional de esta alternativa es que, en las actuales condiciones, al dejar de comprar reservas podría generarse un descenso en el tipo de cambio lo cual encarecería aún más a la economía en términos de dólares2 y complicaría la competitividad de la economía derivada del tipo de cambio real.

La otra posibilidad es acentuar la suba de tasas, de forma tal de permitir una mayor absorción del excedente de pesos que tiene la economía. La actual dinámica de la inflación muestra que la tasa de interés real elegida por el BCRA es aún insuficiente para llevar al excedente de pesos a un nivel compatible con las metas inflacionarias.

El principal problema de subir más las tasas de interés a efectos de lograr una mayor esterilización del excedente de pesos es que haría crecer aún más la deuda remunerada del Banco Central, que ya se encuentra en niveles elevados. De esta forma, la encrucijada del BCRA se traduce en que, por un lado, las alternativas disponibles para acelerar el proceso de desinflación resultan bastante complicadas y/o exógenas. Por el otro lado, el “status quo” lleva a un deterioro en la credibilidad de la autoridad monetaria requisito fundamental de cualquier sistema de MI.

El resultado de las elecciones del 22 de octubre quizás pueda ayudar a que el gobierno acelere su programa fiscal y de esa forma contribuir positivamente con la tarea del BCRA de reducir la inflación. Pero la encrucijada de la autoridad monetaria seguramente continuará por largo tiempo. 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin