Banco Central

El Banco Central da marcha atrás en su política monetaria, preocupado por una inflación que no bajó como esperaba

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Ante una inflación que no baja como estimaba hace unos meses, el Banco Central está recalculando su estrategia monetaria y dando marcha atrás en su sendero de baja de tasas, por  primera vez en nueve meses.

Concretamente, la entidad que dirige Federico Sturzenegger está comenzando a subir nuevamente las tasas de interés, con esa acción logra captar pesos (de bancos e inversores), contrarrestar la alta emisión monetaria, buscando poner menos presión sobre una inflación que no está bajo control, como pensaban muchos funcionarios hace un tiempo.

En febrero, el Indice de Precios al Consumidor subió 2,5% y el próximo martes el Indec dará a conocer el dato de marzo. Algunas consultoras ya están pronosticando un indicador en torno al 2%. Como se sabe, la meta del Banco Central para esta parte del año era una inflación nunca mayor del 1,5%. Es cierto que los aumentos en las tarifas de gas y luz no ayudaron, pero también es un hecho que la inflación en otros rubros no se aplacó como se esperaba.

Para subir las tasas de interés, Sturzenegger está utilizando un mecanismo no tan visible como eran las licitaciones de Lebacs de cada martes (hasta el año pasado). Estas iban acompañadas de un comunicado posterior a la licitación y al otro día todos los diarios comentaban si los rendimientos habían subido o bajado, agregando el análisis del Banco Central.

Pero esta vez el mecanismo para dar marcha atrás es visible solo para aquellos que siguen el mercado en el día a día. Porque Sturzzenegger está subiendo las tasas a través del mercado secundario de las Lebacs. En ese mercado el BCRA está vendiendo letras y captando pesos de bancos y grandes inversores. Al mismo tiempo hace bajar el precio y subir el rendimiento de las Lebacs. Las letras más cortas (30 a 40 dias) ya tienen un rendimiento de 23% anual.

En el mes de marzo, el BCRA absorvió 88.000 millones de pesos bajo este mecanismo, publicó hoy el diario Ambito Financiero.

Es la primera vez que Sturzenegger sube las tasas desde que comenzó el proceso sostenido de baja de las tasas de interés hace más de 9 meses. Es toda una señal de contramarcha, en medio de una inflación que no cede.

La acción del Banco Central también pone en tela de juicio si es realmente la política monetaria un instrumento suficiente para controlar la inflación. Una parte de los economistas sostiene que no, entre ellos, el ex titular del BCRA, Martín Redrado. Algunos analistas sostienen que la inflación no bajó por la política monetaria de Sturzzegger (que puede haber contribuido), sino por la recesión del año pasado, que obligó a muchas empresas a mantener precios y no pasar todo el incremento de sus costos para mantener cierto nivel de actividad.

¿Qué sucederá este año con la inflación si la economía rebota como estiman todos los analistas?

Martin Boerr

 

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Más preocupado por la inflación que antes, el BCRA aspira más pesos, sube tasas y baja el dólar

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Los primeros datos oficiales de la inflación del año prendieron las alarmas en el Banco Central que en los últimos días empezó a realizar acciones para subir las tasas de interés y captar millones de pesos, que de otra forma irían a presionar sobre el índice de precios, razonan en el organismo monetario.

En las últimas jornadas, el Banco Central empezó a vender LEBACs en el mercado secundario, donde operan bancos e inversores. De esta forma, el Central fue subiendo las tasas de las LEBACs en este mercado donde opera la banca y los inversores más sofisticados.

Según operadores consultados por el diario El Cronista, a la tendencia cotidiana que mantiene al dólar flojo se le sumó ayer un agresivo movimiento del BCRA en el mercado secundario de Lebac, algo habitual en lo que va del mes.

Hasta el 23 de marzo, último dato oficial disponible, la autoridad monetaria aspiró $ 42.027 millones más que nada por esta vía: en lugar de licitar letras una vez por semana como hacía en enero, las vende en el mercado secundario y genera así una contracción del dinero circulante.

La contracara es que la suba de tasas en pesos, plancha más el valor del dólar, ya de por sí muy retrasado.

El BCRA conduce un régimen de metas de inflación con el centro del corredor de pases a siete días como tasa de referencia (está en 24,75%). Pero en lo que va de marzo decidió también incidir en la que era tasa de referencia hasta el año pasado, la de Lebac.

 

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Sturzenegger, a los bancos: “Van a tener que rediseñar sus planes de negocios”

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El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aseguró esta tarde que los bancos “tendrán que rediseñar sus modelos de negocios” porque como durante las “últimas décadas” basaron su estrategia “en usufructuar parte del impuesto inflacionario“, con la disminución del aumento de los precios esto ya no será posible. 

“El sistema financiero transitó las últimas décadas basando su estrategia en usufructuar parte del impuesto inflacionario, que le permitía tomar depósitos a costo prácticamente nulo y luego reinvertirlos a través del otorgamiento de préstamos o en instrumentos financieros, que le retribuyen una rentabilidad positiva”, aseguró el jefe de la autoridad monetaria, y remató: “Cuanto mayor sea la inflación en el país, mayor es la rentabilidad que se apropiaban“.

La baja de la inflación, según Sturzenegger, atenta contra ese modelo de ingresos. “Ante un panorama de desinflación, las entidades financieras tendrán que rediseñar sus planes de negocio, orientarlos a ganar en escala de intermediación, conjuntamente con la reducción de sus costos de operación“.

“A medida que el proceso de desinflación siga su curso, nuestros bancos deberán reacomodar sus actividades y objetivos en función de estos horizontes”, remarcó el titular del Central.

Entre los problemas del sistema bancario, Sturzenegger marcó el corto plazo de los depósitos y el bajo volumen de créditos otorgados por las entidades financieras. 

“El 49% de los depósitos en pesos del sector privado están a la vista, y, si contemplamos también los depósitos a plazo, el 89% de los fondos se encuentran a menos de 90 días”, señaló el presidente del BCRA. 

Sturzenegger cerró el XX Taller de Economía Internacional y Finanzas, que tuvo lugar en la sede del organismo en el microcentro porteño.

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5×1: El negocio financiero y la fuga de dólares

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El año 2016 representó un fuerte quiebre de la tendencia mostrada por la fuga de capitales en relación al PBI. Dicho ratio se redujo de manera inequívoca desde la imposición de los controles cambiarios hacia fines de 2011, llegando a representar el 0,2% de la riqueza anual del país en 2015 (que incluso considera el mes de diciembre donde la Formación de Activos Externos –FAE- se incrementa bruscamente producto de la “liberación del cepo”), pero duplicándose hasta el 0,5% en 2016. Siempre en términos netos, es decir restando los ingresos de dólares por la misma operatoria, la Formación de Activos Externos alcanzó los USD 12,7 mil millones, casi un cuarto de las reservas.

Al observar la radiografía completa, se evidencia que por cada dólar ingresado como IED, se fugaron 5 dólares (5×1). Este esquema implica que el endeudamiento es colectivo pero la fuga es privada.

…la fuga de capitales es “esperable” en un modelo donde el Estado es el prestador del servicio de endeudamiento, tal como sucedía en el modelo de Valorización Financiera (1976-2001). Lo que el BCRA indica no es más que lo que hemos advertido desde hace tiempo: el Estado toma deuda para que los grandes actores de la economía puedan fugarlos.

El primer año del gobierno de Cambiemos se caracterizó por un fenomenal proceso de endeudamiento externo encarado desde el Estado, que posicionó al país como el principal tomador de crédito externo entre los países emergentes. Incluso, la colocación de abril de 2016 para “cerrar” el conflicto con los fondos buitre (unos USD 16,5 mil millones) fue consagrada como la más importante en la historia de un país emergente, record que sólo fue superado por Arabia Saudita unos meses después.

El festival de deuda no cesó en 2017 y el gobierno continuó endeudándose en dólares con bancos privados (a través de REPO), actores locales (con LETES) e internacionales (a través de la colocación de bonos a 5 y 10 años).

A esta altura, la caracterización de este proceso es por todos conocida: el gobierno pretende zanjar la brecha externa por la vía del endeudamiento, pero recorriendo a la vez, un camino distinto al desafío que implica la industrialización y el cambio estructural necesario para atacar el problema histórico de la restricción externa en un país periférico como la Argentina. Sin embargo, surge la pregunta ¿por qué hay brecha externa en una economía que no crece? Para ello basta hacer un somero repaso de dos cuestiones centrales en el frente externo actual: la evolución de la inversión extranjera y la fuga de capitales.

 

Lluvia de inversiones

Durante 2016, la tan mentada “lluvia de inversiones” sólo permitió volver a los niveles de inversión de 2013, algo mayores a 2015 pero muy por debajo de 2011 y 2012. Esto no resulta un tema menor si se tiene en cuenta que se pretende dinamizar la economía con dichas inversiones.

Esta performance resulta aún más abrumadora cuando se analiza el desempeño de nuestro país durante 2016 en relación al resto de los países de la región: Argentina fue el que ostentó el ratio inversión extranjera/PBI más bajo, sólo apenas superando a Ecuador.

En efecto, la evidente negativa del capital internacional de instalarse en nuestro país aceleró bruscamente el proceso de endeudamiento. Esta manifiesta necesidad derivó en costos de financiamiento aún muy elevados. En esa categoría -referida a los costos de la financiaciónArgentina es el país más castigado apenas por detrás de Ecuador, con la salvedad de que, a diferencia del modelo de Cambiemos, el crecimiento ecuatoriano no es dependiente del endeudamiento externo (menos aun considerando que se trata de una economía dolarizada). Como ya advertimos en trabajos anteriores1 , el gobierno no logra convencer a los mercados internacionales ni al mercado local sobre la consistencia del “cambio” en términos económicos y políticos. Las constantes rectificaciones de rumbo y la seguidilla interminable de pésimos indicadores en los 15 meses de gobierno que ya lleva su gestión no hacen más que agravar esta situación. Incluso, el poder financiero transnacional aún le reclama al gobierno el hecho de endeudarse por fuera de la plaza internacional (a través REPO, Letras locales, etc.), a tal punto de que algunas firmas nacionales lograron financiarse a una mejor tasa que la obtenida por el propio Estado Nacional.

Recapitulando, el magro desempeño inversor cristaliza una dinámica externa crecientemente consolidada como eje del esquema macroeconómico: los dólares sólo ingresan por endeudamiento y a un costo medio superior al que paga cualquier país de la región. Este segundo punto podría ser anecdótico, pero redundará en dato central a la hora de estimar qué tan caro saldrá el “retorno al mundo”, cuando haya que pagarlo. Menos inversiones, más fuga El año 2016 representó un fuerte quiebre de la tendencia mostrada por la fuga de capitales en relación al PBI.

Dicho ratio se redujo de manera inequívoca desde la imposición de los controles cambiarios hacia fines de 2011, llegando a representar el 0,2% de la riqueza anual del país en 2015 (que incluso considera el mes de diciembre donde la Formación de Activos Externos –FAE- se incrementa bruscamente producto de la “liberación del cepo”), pero duplicándose hasta el 0,5% en 2016. Siempre en términos netos, es decir restando los ingresos de dólares por la misma operatoria, la Formación de Activos Externos alcanzó los USD 12,7 mil millones, casi un cuarto de las reservas.

Al observar la radiografía completa, se evidencia que por cada dólar ingresado como IED, se fugaron 5 dólares (5×1). Este esquema implica que el endeudamiento es colectivo pero la fuga es privada. El modelo: las penas son de nosotros, los dólares son ajenos Queda aún en el tintero la pregunta: ¿para qué necesita dólares una economía en recesión? Tal como han manifestado las autoridades económicas en varias oportunidades, el camino a recorrer es hacia un esquema puro de tipo de cambio flexible, donde la variable de ajuste ante shocks externos es la cotización del dólar. En ese modelo, las reservas no tienen mayores utilidades dado que el BCRA no opera de manera directa en el mercado cambiario. Por ello, el único fin del endeudamiento es el financiamiento artificial de la fuga de capitales. En palabras del propio BCRA: “El sector público no financiero se constituyó como el principal tomador de crédito externo, dada la estrategia de reducción gradual del déficit fiscal heredado. En un régimen de tipo de cambio flexible como el elegido por el BCRA para darle sostenibilidad al proceso de desinflación, es esperable que el sector privado se transforme en quien adquiera las divisas ingresadas por el sector público (tanto para la formación de activos externos como para el giro de utilidades, transacciones que se encontraban restringidas anteriormente).” Informe de Política Monetaria del BCRA, Enero de 2017, Pag. 19; Énfasis añadido Como se desprende de la cita anterior, la fuga de capitales es “esperable” en un modelo donde el Estado es el prestador del servicio de endeudamiento, tal como sucedía en el modelo de Valorización Financiera (1976-2001). Lo que el BCRA indica no es más que lo que hemos advertido desde hace tiempo: el Estado toma deuda para que los grandes actores de la economía puedan fugarlos.

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El turismo tuvo un déficit de u$s 2163 millones, el más alto de la historia

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El Banco Central informó hoy que entre enero y febrero de este año el déficit entre los ingresos y egresos de divisas por turismo alcanzó el récord de u$s 2163 millones, el máximo histórico registrado en el Mercado Único de Cambios.

“Los egresos netos por US$ 2.163 millones del primer bimestre de 2017 representaron el máximo de la historia del MULC por el concepto”, informó el BCRA en el informe de Balance Cambiario de febrero de 2017.

La caída más pronunciada se registró en enero, cuando el rojo para el mercado de cambios fue de u$s 1266 millones, casi el doble de lo que se había registrado en el mismo mes del 2016. Este año, el aumento de los egresos fue del 56% (u$s 1433 millones), mientras que los ingresos de divisas por turismo fueron 27% mayores (u$s 167 millones).

En febrero, en tanto, el déficit cambiario fue de u$s 897 millones, con un aumento del 17% de los egresos (u$s 1048 millones) y 21% de aumento interanual de los ingresos brutos en este rubro (u$s 151 millones).

 
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