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Agua: un recurso que puede acelerar el crecimiento verde, inclusivo y resiliente

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Escribe Saroj Kumar Jha – Nuestro futuro común depende del agua. Necesitamos agua para erradicar la pobreza, promover el crecimiento verde y construir sociedades más equitativas. Pero la que tenemos no es suficiente. 

Según las estimaciones actuales, para 2030 la brecha entre la oferta y la demanda mundial de agua alcanzará el 40 %. Esta diferencia se ve exacerbada por el cambio climático, cuyas consecuencias se manifiestan principalmente en el ciclo del agua, a través de los fenómenos meteorológicos extremos. Se prevé que para 2050, tan solo las inundaciones y las sequías causarán pérdidas por valor de USD 5,6 billones en la economía mundial. Diversas investigaciones recientes muestran que durante los años extremadamente secos, el empleo se reduce en 2,5 puntos porcentuales. Al mismo tiempo, los servicios de abastecimiento de agua agravan el cambio climático: emiten grandes volúmenes de gases de efecto invernadero (GEI), consumen mucha energía y son ineficientes. Solo el sector de las aguas residuales genera alrededor del 10 % de las emisiones de metano causadas por el ser humano.

La gestión eficaz de los recursos hídricos es un factor clave de nuestra capacidad para hacer frente a los efectos del cambio climático y reducir las emisiones. El agua puede ayudar a impulsar el cambio hacia la energía renovable, pero en la actualidad solo se utiliza cerca del 10 % del potencial hidroeléctrico. Una planificación más adecuada y una mayor inversión en los sistemas hídricos, una mejor tarificación y valoración del agua, y un consumo y almacenamiento eficientes mejorarán nuestra resiliencia frente a las conmociones climáticas.

La agricultura consume el 90 % de todos los recursos hídricos, mientras que en el riego se utiliza el 70 % del agua dulce del mundo. Debemos encontrar maneras de producir más alimentos con menos agua si pretendemos alimentar a los 10 000 millones de personas que conformarán la población mundial en 2050.  Para esto será necesario implementar reformas en el manejo del agua y lograr eficiencia en el consumo de este recurso y de la energía en la agricultura. El sector agrícola es el segundo mayor emisor de GEI después del de energía y el principal emisor de metano, por lo que desempeña un papel fundamental en la mitigación del cambio climático. Por ejemplo, los métodos de alternancia entre secado e inundación en los campos de arroz —que generan el 11 % de todas las emisiones de metano causadas por el ser humano— pueden reducir el consumo del agua en hasta un 30 % y las emisiones de metano en un 48 %.

La competencia por el agua es feroz, y las necesidades de financiamiento, enormes. No podemos lograr un crecimiento y un desarrollo inclusivos a menos que todos tengan acceso al agua. Más de 2300 millones de personas carecen de agua potable y 3600 millones no disponen de servicios de saneamiento seguros. El agua también es esencial para reducir la fragilidad y los riesgos de conflicto. La inseguridad hídrica intensifica los reclamos existentes, profundiza las desigualdades y agrava las tensiones. Los países afectados por conflictos también tienen más probabilidades de carecer de acceso seguro al agua, lo que en ocasiones representa una amenaza mayor que el propio conflicto: los niños menores de 5 años tienen 20 veces más probabilidades de morir por diarrea relacionada con la falta de agua potable y saneamiento seguro que por la violencia relacionada con la guerra.

Suministrar agua potable segura a todo el mundo costará alrededor de USD 1,7 billones, es decir, aproximadamente el triple de los niveles de inversión actuales.  Y esto es solo una parte de la agenda del sector del agua; se prevé que la inversión que se requerirá para una gestión segura alcanzará los USD 22,6 billones para 2050. Estas inversiones salvan vidas, pero también ahorran dinero a largo plazo: por cada USD 1 invertido se genera un rendimiento de USD 4 gracias al ahorro en costos médicos y al aumento de la productividad. Podemos lograr el acceso universal estableciendo alianzas sólidas, implementando reformas (en las políticas, las instituciones, las regulaciones y los precios) y movilizando financiamiento público y privado.

Cuanto más sepamos sobre la crisis del agua, más podremos hacer para subsanar el déficit de financiamiento y dirigir los fondos hacia donde más se necesitan. A tal fin, el sitio web de datos sobre agua del Banco Mundial contiene en un solo lugar la mayor recopilación de información acerca de este tema, y recientemente incorporó una nueva funcionalidad referida a la calidad del agua. La transparencia de los datos nos permitirá gestionar mejor los recursos hídricos, en particular los que atraviesan fronteras y son compartidos por varios países.

Alrededor del 60 % del agua dulce del mundo fluye a través de cuencas fluviales transfronterizas, que abarcan más del 40 % del planeta. La cooperación entre países —basada en datos transparentes, precisos y accesibles— es fundamental para generar resiliencia frente a los riesgos climáticos, mejorar la seguridad hídrica y compartir las oportunidades relacionadas con el agua, como la producción de alimentos y energía.

El agua es fundamental para la adaptación al cambio climático, el crecimiento sostenible y el desarrollo. Los Gobiernos deben implementar con urgencia reformas audaces en el sector del agua, en vista de la incertidumbre que plantea el cambio climático.  Se necesitan instituciones, políticas y regulaciones eficaces para abordar la seguridad hídrica y preparar a las comunidades y los Gobiernos para adaptarse. En apoyo de este objetivo, el Banco Mundial, la mayor entidad de financiamiento del sector del agua, trabaja con Gobiernos, empresas y la sociedad civil para lograr un mundo con seguridad hídrica. Nuestra cartera incluye 147 proyectos activos por un total de más de USD 25 000 millones. La Práctica Global de Agua alberga dos fondos fiduciarios: la Alianza Mundial para la Seguridad Hídrica y el Saneamiento (GWSP), el mayor grupo de estudio del mundo dedicado a cuestiones relacionadas con el agua, y el Grupo de Recursos Hídricos 2030, una alianza única entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil.

La seguridad hídrica requiere un enfoque de múltiples partes interesadas. De ahí la importancia clave de eventos como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2023, que reunirá a un conjunto diverso de actores y promoverá una acción concertada y coordinada. En dicha conferencia se analizarán los avances a nivel mundial en la implementación del Decenio Internacional para la Acción “Agua para el Desarrollo Sostenible”, 2018-2028, que contribuirá al diálogo internacional en curso sobre cómo gestionar más adecuadamente los recursos hídricos y movilizar el financiamiento privado para acelerar el desarrollo verde, resiliente e inclusivo.

*Saroj Kumar Jha Director global, Práctica Global de Agua

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El Banco Mundial destina 497 millones de dólares para la transición energética en Sudáfrica

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El Banco Mundial aprueba $497 millones en financiamiento para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Sudáfrica y apoyar una transición justa

El Directorio Ejecutivo del Grupo del Banco Mundial aprobó la solicitud de Sudáfrica de $497millones para desmantelar y reutilizar la central eléctrica de carbón de Komati utilizando energías renovables y baterías. El proyecto también creará oportunidades para los trabajadores y las comunidades afectadas. Esto está en línea con los esfuerzos del gobierno para hacer la transición del país hacia un camino de desarrollo bajo en carbono con energía confiable, asequible y sostenible para todos.

Abordar la pobreza energética y la transición hacia un desarrollo con menos carbono requiere un sector energético confiable para sustentar el crecimiento económico inclusivo. El Proyecto Komati tiene como objetivo ayudar a mitigar el cambio climático, mejorar la seguridad energética y apoyar las oportunidades económicas en el área de Komati. El proyecto está alineado con el Marco de Transición Justa del país, que tiene como objetivo minimizar los impactos socioeconómicos de la transición climática, mejorar los medios de vida de los más vulnerables y aprovechar las oportunidades derivadas de la transición.

El desmantelamiento y la reutilización de la planta de carbón de Komati es un proyecto de demostración que puede servir como referencia sobre cómo hacer la transición de los activos de combustibles fósiles para proyectos futuros en Sudáfrica y en todo el mundo. El proyecto proporcionará experiencias de aprendizaje a través de un ciclo de pilotaje, seguimiento, evaluación, documentación e intercambio de información.

“ Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es un desafío difícil en todo el mundo, y en particular en Sudáfrica dada la alta intensidad de carbono del sector energético”, dijo el presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass. “ Cerrar la planta de Komati esta semana es un buen primer paso hacia un desarrollo bajo en carbono. Somos conscientes de los desafíos sociales de la transición y nos asociamos con el gobierno, la sociedad civil y los sindicatos para crear oportunidades económicas para los trabajadores y las comunidades afectadas”.

El desmantelamiento de la planta de carbón de Komati dará como resultado una reducción de las emisiones de carbono y una mejora de la calidad del aire ambiente en las inmediaciones de la planta. El sector eléctrico es uno de los principales contribuyentes a las emisiones de gases de efecto invernadero en Sudáfrica, y representa el 41 por ciento de sus emisiones de CO 2 . Esto se debe principalmente a la composición de la flota de Eskom. Sus 15 centrales eléctricas a carbón, con una edad promedio de 41 años, aportan 38,7 GW de los 52,5 GW de capacidad instalada del país.

“Este proyecto es fundamental para nuestra comprensión de la sostenibilidad del desmantelamiento, la reutilización y la mitigación de los impactos socioeconómicos para los trabajadores y las comunidades antes de que amplíemos el movimiento del sector energético hacia un camino bajo en carbono”, dijo el Ministro de Sudáfrica . Empresas Públicas, Pravin Gordhan. “Es parte de la implementación del Plan de Recursos Integrados 2019 del país para retirar gradualmente 12 GW de nuestra vieja e ineficiente flota de energía a carbón para 2030 y aumentar las energías renovables lideradas por el sector privado de 18 GW durante el mismo período”.

La reutilización de la planta mejorará la seguridad energética en Sudáfrica con la instalación de una combinación de soluciones de energía renovable de 220 MW (incluidos 150 MW de energía solar fotovoltaica solar y 70 MW de energía eólica) y baterías de 150 MW, que juntas ayudarán a mejorar la calidad de suministro eléctrico y estabilidad de la red.

En el marco del proyecto Komati, los trabajadores recibirán apoyo a través de un plan de transición integral, elaborado conjuntamente con aportes del personal y los sindicatos. Las opciones para los trabajadores afectados incluirán transferencias a otras instalaciones de Eskom, recapacitación y capacitación para su implementación en las plantas de energía renovable.

Una parte del financiamiento del proyecto se dedicará a crear oportunidades económicas para las comunidades locales, lo que se espera beneficie a aproximadamente 15 000 personas. Se espera que los proyectos impulsados ​​por la comunidad, la capacitación en habilidades, el apoyo a la incubación y los servicios de desarrollo empresarial para micro, pequeñas y medianas empresas nuevas y existentes creen empleos en la agricultura, la fabricación local y la tecnología digital. Las actividades se realizarán en coordinación con el gobierno local, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado.

El Proyecto de Transición Energética Justa de Komati se financia conjuntamente a través de un préstamo del Banco Mundial de $ 439,5 millones, un préstamo en condiciones favorables de $ 47,5 millones del Fondo Canadiense de Energía Limpia y Clima Forestal (CCEFCF) y una subvención de $ 10 millones del Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energético (ESMAP) .

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La transición de China hacia una economía baja en carbono y la resiliencia climática necesita cambios en los recursos y las tecnologías

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El cambio climático representa una amenaza importante para la prosperidad a largo plazo de China. Al mismo tiempo, el país está bien posicionado para cumplir con sus compromisos climáticos y hacer la transición a una economía más verde mientras cumple con sus objetivos de desarrollo, según un informe del Grupo del Banco Mundial publicado hoy.

El Informe sobre el clima y el desarrollo del país (CCDR) del Grupo del Banco Mundial para China analiza los cambios fundamentales en la energía, la industria, el transporte, las ciudades y el uso de la tierra que permitirían a China cumplir sus compromisos nacionales para alcanzar las emisiones máximas de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono. para 2060. El informe destaca la urgencia de la acción, debido a la gran emisión de gases de efecto invernadero de China, la fuerte exposición de la población y la infraestructura económica de China a los riesgos climáticos, y el papel fundamental de China en los esfuerzos globales para combatir el cambio climático.

Los impactos del cambio climático amenazan las ciudades costeras bajas densamente pobladas y económicamente críticas de China, que albergan aproximadamente una quinta parte de la población de China y contribuyen con un tercio de su PIB. China ya experimenta frecuentes inundaciones costeras, marejadas ciclónicas, erosión costera e intrusión de agua salada. El cambio climático constante podría conducir a pérdidas estimadas del PIB de entre 0,5 y 2,3 por ciento ya en 2030, según el informe.

Sin que China haga una transición exitosa hacia una economía baja en carbono, será imposible alcanzar los objetivos climáticos globales. China emite el 27 por ciento del dióxido de carbono global y un tercio de los gases de efecto invernadero del mundo. Esta transición requerirá un cambio masivo en los recursos, la innovación y las nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia energética y la productividad de los recursos. Sin embargo, las capacidades tecnológicas avanzadas de China significan que el camino hacia la neutralidad de carbono abrirá nuevas vías para el desarrollo.

“Las perspectivas de crecimiento a largo plazo de China dependen cada vez más del reequilibrio de la economía desde la inversión en infraestructura hasta la innovación, desde las exportaciones hasta el consumo interno, y desde la asignación de recursos impulsada por el estado a la impulsada por el mercado”, dijo el vicepresidente del Banco Mundial para Asia Oriental y el Pacífico. Manuela V. Ferro. “Este informe muestra que las reformas que China necesita para cambiar a un crecimiento de tan alta calidad también reducirían significativamente el costo de la acción climática”.

El informe enumera una serie de ventajas que permitirían a China convertir el desafío climático en una oportunidad: aumentar los rendimientos de la producción y el desarrollo de tecnologías bajas en carbono, como el almacenamiento de energía eólica y electricidad; una alta tasa de ahorro interno y una posición de liderazgo en finanzas verdes; y la capacidad de crear empleos altamente calificados en industrias de alta productividad. China ya tiene un estimado de 54 millones de “empleos verdes”, con más de 4 millones de empleos en energía renovable. China también ha anunciado que dejará de construir centrales eléctricas de carbón en el extranjero y aumentará el apoyo a otros países en el desarrollo de energía verde y baja en carbono.

La participación del sector privado es crucial en el camino de China hacia la neutralidad de carbono. El informe destaca la importancia de que los sectores público y privado trabajen juntos para abordar el desafío. Un entorno regulatorio más predecible, así como un mejor acceso a los mercados y las finanzas, permitirían que el sector privado desempeñe un papel central en la entrega de soluciones de mercado, mejorando la productividad, reduciendo costos, estimulando la innovación tecnológica y llenando la brecha financiera.

 Para alcanzar emisiones netas cero para 2060, el informe estima que China necesita entre 14 y 17 billones de dólares estadounidenses en inversiones adicionales para infraestructura y tecnología verdes solo en los sectores de energía y transporte  , dijo Ruth, vicepresidenta regional de IFC para Asia y el Pacífico. Horowitz. “Dado el enorme precio, las inversiones públicas no serán suficientes para satisfacer estas necesidades, por lo que China necesita reformas políticas y regulatorias para estimular el sector privado y aprovechar al máximo el potencial de inversión e innovación ”.

El informe contiene un conjunto completo de recomendaciones de política a nivel de sector y de toda la economía, incluidos los sectores de la energía, la industria, la construcción, la agricultura, el transporte y otros. Éstos incluyen:

  • Acelerar la transición del sector eléctrico aumentando la capacidad de generación de energía solar y eólica para 2030 a 1700 gigavatios desde el objetivo actual de 1200 gigavatios, y mejorando la integración de las energías renovables invirtiendo en almacenamiento de energía.
  • Acelerar la electrificación en vehículos privados y comerciales y proporcionar una infraestructura de carga adecuada.
  • Garantizar una transición justa para aquellas regiones y comunidades más afectadas por el abandono de los combustibles fósiles, por ejemplo, mejorando la movilidad laboral y desarrollando un paquete integral de políticas laborales que incluya capacitación y capacitación, así como compensación para los trabajadores despedidos.
  • En el sector de la construcción, desarrollando requisitos de divulgación y mejorando los estándares ecológicos.
  • Reformar los subsidios para el uso del agua, el uso de energía en el riego y la producción de fertilizantes para apoyar el uso de la tierra con bajas emisiones de carbono en la agricultura.
  • Usar pagos de compensación por ecosistemas, desarrollar un mercado de compensación y seguros de riesgo de desastres relacionados con el clima para fomentar una mayor inversión en sumideros de carbono y resiliencia climática.
  • Ampliar el Sistema de Comercio de Emisiones actual en el sector eléctrico a otros sectores con alto contenido de carbono, como el acero, el hierro y el cemento, y hacer una transición gradual a límites absolutos de emisiones.
  • Fomentar estrategias corporativas bajas en carbono en empresas estatales, incluso mediante la adopción de contabilidad y objetivos de carbono para apoyar los objetivos nacionales.
  • Establecer un sistema de contabilidad de emisiones corporativas de alta calidad y exigir informes financieros relacionados con el clima.

Los modelos realizados para el informe indican que, si bien la transición de China a la neutralidad de carbono sería un desafío, los costos económicos a largo plazo seguirían siendo manejables. Sin embargo, habrá pérdidas de puestos de trabajo en sectores intensivos en emisiones como la industria del carbón. Para abordar esto, el informe brinda recomendaciones sobre una transición justa hacia una economía baja en carbono. Esto podría lograrse mediante el apoyo a los hogares pobres ante el aumento de los precios de la energía, capacitando y capacitando a los trabajadores del sector de los combustibles fósiles y brindando asistencia específica a las comunidades locales más afectadas.

Los Informes sobre el clima y el desarrollo por países (CCDR) del Grupo del Banco Mundial son nuevos informes básicos de diagnóstico que integran consideraciones sobre el cambio climático y el desarrollo. Ayudarán a los países a priorizar las acciones más impactantes que pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) e impulsar la adaptación, al tiempo que cumplen objetivos de desarrollo más amplios. Los CCDR se basan en datos e investigaciones rigurosas e identifican las principales vías para reducir las emisiones de GEI y las vulnerabilidades climáticas, incluidos los costos y desafíos, así como los beneficios y oportunidades de hacerlo. Los informes sugieren acciones prioritarias concretas para apoyar la transición resiliente y baja en carbono. Como documentos públicos, los CCDR tienen como objetivo informar a los gobiernos, los ciudadanos, el sector privado y los socios para el desarrollo y permitir compromisos con la agenda climática y de desarrollo. Los CCDR se incorporarán a otros diagnósticos centrales del Grupo del Banco, compromisos de país y operaciones, y ayudarán a atraer financiamiento y financiamiento directo para la acción climática de alto impacto.

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Massa asistirá a la Asamblea del FMI y a la cumbre del G20

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El ministro de Economía arribaría a la capital de Estados Unidos el próximo miércoles, con la posibilidad de que la segunda revisión del programa con el FMI sea aprobada por el Directorio del organismo.

El ministro de Economía, Sergio Massa, viajará a Washington la próxima semana para participar de la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial y de la cumbre de ministros de Economía y presidentes de Bancos Centrales del G20.

Fuentes del Palacio de Hacienda dijeron a Télam que si bien la agenda aún se está delineando, Massa arribaría a la capital de Estados Unidos el próximo miércoles, día en que se llevará a cabo la reunión de ministros del G20, la última del año antes de la Cumbre de Presidentes que tendrá lugar en Bali, Indonesia, a mediados de noviembre.

Luego, el jueves 13 y el viernes siguiente sesionarán la Junta de Gobernadores del FMI y del Banco Mundial, además de la reunión del Comité Monetario y Financiero Internacional, en las que Massa será el representante del gobierno argentino.

El eje de debate que llevará el ministro a esos esos encuentros será la seguridad alimentaria y energética como cuestiones prioritarias, confiaron las mismas fuentes.

Massa confía en llegar a Washington con la segunda revisión del programa con el FMI aprobada por el Directorio del organismo, debido a que este viernes se tratará en ese ámbito el caso argentino.

Tras el visto bueno del Directorio, se liberarán de manera inmediata fondos por 4.100 millones de dólares que pasarán a engrosar las reservas del Banco Central.

En rigor, el directorio tratará la segunda revisión y las metas para fines de septiembre “donde la información completa esté disponible”, explicaron fuentes calificadas, dado que la revisión correspondiente para el trimestre que finaliza en septiembre, la tercera, se llevará a cabo durante el corriente mes, por lo que empezaría apenas finalice la Asamblea del organismo.

Una de las metas en donde el Fondo ya tiene los datos y puede anticiparse con la evaluación de los objetivos es el de las reservas. Este punto y la racionalización del gasto ocuparon la mayoría de las reuniones de la segunda revisión que tuvieron lugar en Washington en septiembre pasado con la plana mayor del equipo económico, y que coincidió con la gira debut de Sergio Massa por Estados Unidos.

En esa oportunidad, un punto a salvar era que la segunda revisión había arrojado un rojo en la reservas de algo menos de 300 millones de dólares, respecto de la meta acordada. Sin embargo, los técnicos del FMI tomaron en cuenta que hubo demoras en los fondos prometidos por el BID, que estaban contemplados en el programa y que, si hubiesen sido desembolsados, la meta se hubiese cumplido.

Precisamente, durante su gira Massa logró un renovado respaldo del BID, entidad que emitió un comunicado anunciando que destrabaría los fondos prometidos y que aumentaría los desembolsos, totalizando un paquete de 3.000 millones de dólares en créditos, de los cuáles 1.200 millones se van a liberar antes de que finalice 2022 y que serían de libre disponibilidad.

Una gran parte de estos fondos tenía fecha de aprobación para fines de septiembre, según el mismo comunicado del organismo, pero la posterior destitución de Mauricio Claver Carone como presidente del BID demoró dicha agenda, por lo que se espera que de manera inminente -podría ser incluso este viernes- el directorio del organismo sesione con el caso argentino y dé luz verde.

Con el nuevo paquete del BID y las divisas ingresadas en septiembre con la implementación temporal del dólar soja, a través de las cuáles se liquidaron más de 8000 millones de dólares en exportaciones de granos, las reservas crecieron en alrededor de 5.000 millones de dólares, lo que permitió al Gobierno superar la meta del tercer trimestre. De esta forma se espera también la aprobación de la tercera revisión, que aún no comenzó.

Esta tercera revisión sería tratada por el directorio del FMI a fines de noviembre o principios de diciembre, cuando el Gobierno espera embolsar otros 5.800 millones de dólares, si se aprueban el resto de las metas comprometidas con el organismo que estarán bajo análisis.

Una parte de esos fondos servirán para pagar los vencimientos que la Argentina tiene con el FMI, del programa heredado de la gestión de Mauricio Macri

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El Banco Mundial proyecta que la economía argentina crecerá 4,2% este año y 2% en 2023

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El Banco Mundial proyectó que la economía argentina crecerá 4,2% en 2022 y 2% en 2023, según el último informe regional publicado hoy por el organismo multilateral.

En una conferencia de prensa, el economista jefe para América Latina y el Caribe, William Maloney, presentó esta mañana el informe económico regional del Banco Mundial denominado “Nuevos enfoques para cerrar la brecha fiscal”, que examina las perspectivas de crecimiento “en medio de los extraordinarios desafíos derivados de la pandemia y la creciente incertidumbre mundial”.

La proyección del 4,2% para el corriente año representa una leve baja -de tres décimas- respecto a la prevista en junio pasado por el organismo, cuando estimó una mejora de 4,5%.

El cálculo de junio representó un fuerte incremento frente a la previsión anterior -informada en abril pasado- cuando estimó que la actividad económica iba a ser de 3,6% este año.

“Estamos con la esperanza de que el programa de préstamos por US$ 45.000 millones con el FMI va a seguir en los rieles, lo estamos apoyando” con la estrategia plurianual del Banco Mundial, que implica un desembolso anual de US$ 2.000 millones, afirmó Maloney sobre la Argentina.

En este sentido, continuó, “dentro de este plan (con el FMI) la idea es bajar la inflación y mantener el presupuesto fiscal sano, con lo cual es temprano aún para hablar de hiperinflación”, consideró al ser consultado por la prensa sobre esa posibilidad.

Este año, el Banco Mundial lleva aprobados US$ 1.100 millones en nuevos proyectos y reconfirmó otros US$ 900 millones para los próximos seis meses, tras el apoyo de la entidad luego del encuentro que mantuvieron el ministro de Economía, Sergio Massa, con el director gerente de Operaciones del Banco Mundial, Axel Van Trosenburg, en septiembre último, durante la gira del funcionario argentino en Washington.

Respecto de los daños de la inflación en la Argentina y en la región, se refirió al impacto en los jóvenes y niños y sostuvo que en “la región muchos alumnos perdieron 1,5 años de educación, es muy preocupante, por las razones de eficiencia y productividad pero obviamente por equidad”, dijo.

Al respecto, sugirió tomar en cuenta ejemplos de la región con transferencias condicionadas, “como el programa en Brasil en las escuelas”, consideró.

En cuanto al crecimiento proyectado para la Argentina este año, consideró que “fue por el impacto en el crecimiento de las materias primas”, pero advirtió que el año próximo se espera una desaceleración del país precisamente porque se espera una baja en los precios de los commodities”, dijo el funcionario, lo mismo que sucederá a otros países de la región.

Maloney, que presentó el informe regional apenas unos días antes de la celebración de la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial en Washington que tendrá lugar la semana próxima, enfatizó que las economías de América Latina y el Caribe recuperaron sus niveles prepandemia y la región recobró cierta sensación de normalidad, aunque la economía debe reactivarse para evitar un nuevo ciclo de bajo crecimiento.

“Se calcula que el PIB regional crecerá 3 por ciento en 2022, una tasa mayor a lo previsto anteriormente debido al alza en los precios de las materias primas”, destacó el informe.

No obstante, se advirtió que “la fuerte incertidumbre que recorre el mundo como resultado de la guerra en Ucrania, la subida de las tasas de interés en los países desarrollados y las persistentes presiones inflacionarias impactarán sobre las economías de la región”.

Hacia el mediano plazo se prevén tasas de crecimiento bajas, de 1,6 por ciento y 2,3 por ciento en 2023 y 2024, respectivamente, similares a los bajos niveles observados en la década de 2010 e insuficientes para lograr avances significativos en términos de reducción de la pobreza.

“Vamos a seguir una situación bastante difícil con tasas de interés más altas en Estados Unidos, pero la buena noticia es que la región se ve más resiliente que hace 20 años”, consideró.

En cuanto a la baja regional de la brecha fiscal, estimó que “manejar la carga creciente de las deudas resultantes de la crisis mientras se genera un margen fiscal suficiente como para realizar inversiones que promuevan el crecimiento requiere de nuevas fuentes de ingresos que deberán ser cuidadosamente analizadas, así como un mejor uso del gasto existente”

En promedio, agregó, se podría ahorrar el 17 por ciento del gasto público y, en dos tercios de los países, “este ahorro serviría para eliminar los actuales déficits fiscales”, dijo Maloney.

La entidad apuesta a que las inversiones sociales y en infraestructura pueden convertirse en motores clave del crecimiento y la prosperidad compartida, de acuerdo con el informe del Banco Mundial “Nuevos enfoques para cerrar la brecha fiscal”, debido a que actualmente son de alrededor de 4% del PIB, “de las más bajas respecto de otras regiones del mundo, y hay una alta oportunidad para generar rentabilidad por esta vía”.

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