CAMBIO CLIMATICO

Lo que hay que saber sobre el cambio climático y las sequías

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¿El cambio climático y las sequías están relacionados? A esta cuestión responden en el siguiente texto los autores del artículo titulado Droughts and Deficits: Summary Evidence of the Global Impact on Economic Growth (i) (Sequías y déficits: Resumen de evidencias sobre el impacto global en el crecimiento económico), Richard Damania, economista en jefe de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, y dos expertos de la Unidad de Desarrollo Sostenible del Banco: Esha Zaveri, economista sénior, y Nathan Engle, especialista sénior en Cambio Climático.

¿Están aumentando las sequías y la culpa es del cambio climático?

Los déficits de agua se están convirtiendo rápidamente en la nueva normalidad. Durante el último medio siglo, las “perturbaciones pluviales secas” extremas, esto es, precipitaciones inferiores al promedio, han aumentado un 233 % en ciertas regiones. Una perturbación de tipo seco que es una desviación estándar de la norma generalmente es un evento poco frecuente que podría incluir 15 de los episodios más áridos en un siglo. Una perturbación de tipo seco que es dos desviaciones estándar de la norma es aún más infrecuente e incluye los 2,5 años más áridos en un siglo. Dichos episodios de sequía deberían ser intermitentes, pero están ocurriendo con mayor frecuencia. Al mismo tiempo, las zonas con precipitaciones superiores al promedio están disminuyendo.

Nuestras observaciones empíricas son consistentes con otras proyecciones científicas de que para fines del siglo 21 la superficie terrestre y la población que enfrentan sequías extremas podrían duplicarse con creces a nivel mundial. Si bien los pronósticos de las precipitaciones futuras son muy inciertos, los modelos del cambio climático son unánimes en afirmar que las precipitaciones se volverán más erráticas y extremas con el aumento de las temperaturas.

Durante el último medio siglo, las “perturbaciones pluviales secas” extremas, esto es, precipitaciones inferiores al promedio, han aumentado un 233 % en ciertas regiones.

¿Dónde se producen las perturbaciones pluviales secas y quiénes son los más afectados?

La geografía y los niveles de ingreso son importantes. Los impactos son desiguales. Los países pobres que se encuentran normalmente en regiones áridas y semiáridas experimentan mayor cantidad de perturbaciones de tipo seco y son también más vulnerables a estas perturbaciones. En Somalia, por ejemplo, las precipitaciones en la temporada de marzo a mayo de 2022 fueron las más bajas de las últimas seis décadas. Gran parte de la República Democrática del Congo y Uganda también han tenido condiciones de mucha sequedad en comparación con el promedio. La sequía en el este de Etiopía, el norte de Kenya y Somalia llevaron a las Naciones Unidas a advertir que unos 22 millones de personas podrían estar en riesgo de hambruna en 2022.

No se encuentra un patrón de sequedad similar en los países de ingresos más altos que están normalmente en zonas templadas y húmedas, donde las precipitaciones también han sido mucho más variables en las últimas cinco décadas. Europa experimentó dos sequías excepcionales en 2018 y 2019, que los científicos consideraron inéditas en los últimos 250 años. En el otro extremo del espectro, en julio de 2021, en Europa se registraron precipitaciones récord e inundaciones graves; ese mismo mes, lluvias torrenciales provocaron inundaciones devastadoras en la provincia de Henan, China, obligando a más de 1 millón de personas a reubicarse.

En general, en el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (i) se advierte que la colisión de eventos extremos será cada vez más frecuente. Adaptarse a esta creciente variabilidad puede ser difícil debido a la duración impredecible de una desviación, su magnitud incierta y su frecuencia desconocida.

En Somalia, las precipitaciones en la temporada de marzo a mayo de 2022 fueron las más bajas de las últimas seis décadas.

¿Cómo afectan a la pobreza las perturbaciones de tipo seco?

Las perturbaciones de tipo seco son especialmente dañinas para el crecimiento económico de los países en desarrollo. En comparación con condiciones normales, la sequía moderada reduce el crecimiento en los países en desarrollo en 0,39 puntos porcentuales, en promedio, mientras que la sequía extrema disminuye el crecimiento en alrededor de 0,85 puntos porcentuales. En un escenario en que el crecimiento general es inferior al 3 %, incluso perturbaciones moderadas podrían provocar una contracción del crecimiento. En cambio, las perturbaciones de tipo húmedo inciden muy poco en el crecimiento del PIB de los países en desarrollo.

Además de afectar al PIB, las sequías pueden ampliar la desigualdad social en los países de ingreso bajo y mediano, y tener impactos significativos y a largo plazo en las explotaciones agrícolas, las empresas y las familias. Una perturbación de tipo seco en los primeros 1000 días de vida de un niño puede tener consecuencias en las perspectivas futuras de ese niño. En las zonas rurales de África, las mujeres nacidas durante períodos de sequía grave alcanzan una estatura menor, reciben menos educación y, en última instancia, logran menos riqueza. Las consecuencias de las sequías pueden propagarse a través de generaciones (i), perjudicando no solo a las mujeres que las experimentaron, sino también a sus hijos, que tienen más probabilidades de sufrir malnutrición.

Además de afectar al PIB, las sequías pueden ampliar la desigualdad social en los países de ingreso bajo y mediano, y tener impactos significativos y a largo plazo en las explotaciones agrícolas, las empresas y las familias.

Se prevé que el cambio climático conducirá a sequías más graves en la mayoría de las regiones, por lo que si no se producen mejoras importantes en la forma en que los encargados de la formulación de políticas gestionan las sequías, el mundo se encamina hacia pérdidas aún más cuantiosas en materia de crecimiento económico y de los logros obtenidos en el área del desarrollo debido a estas perturbaciones de tipo seco prolongadas.


Atlas de los costos económicos de las sequías, 1994-2014
Atlas de los costos económicos de las sequías, 1994-2014Mapa basado en estimaciones del documento de trabajo Droughts and Deficits (i) (Sequías y déficits) (i) 

¿Qué pueden hacer los países para aumentar la resiliencia ante estas tendencias de sequía?

Cuando se abordan las sequías, el primer pensamiento que a menudo surge es la necesidad de almacenar agua para los episodios de aridez. Pero resulta que mantener la humedad del suelo puede contribuir en gran medida a reducir el impacto de las sequías. La humedad en el suelo alrededor de la zona radicular, llamada agua verde, es fundamental para sostener los sistemas terrestres y tiene impacto en las aguas subterráneas, los ríos y lagos, y el funcionamiento de todo el ciclo hidrológico. Por lo tanto, para manejar los efectos de las sequías es fundamental proteger y gestionar los bosques, paisajes y otros sistemas naturales que mejoran la salud del suelo y la retención de agua. Es probable que la conservación del “agua verde” sea una de las maneras más eficaces en función de los costos de prevenir los impactos adversos de las sequías.

Es probable que la conservación del “agua verde” sea una de las maneras más eficaces en función de los costos de prevenir los impactos adversos de las sequías.

Los países también deben invertir proactivamente en sistemas de información, instituciones e infraestructura que generen resiliencia frente a las sequías. Por ejemplo:

  • Sistemas de vigilancia y alerta temprana
  • Otras soluciones en materia de infraestructura, como la desalinización, los sistemas de reutilización y reciclaje del agua, y la recolección de agua de lluvia
  • Instituciones y planificación, a través de mecanismos como legislación sobre sequías para codificar las funciones y responsabilidades en la preparación y respuesta ante casos de sequía
  • Financiamiento de riesgos específico para grupos y sectores vulnerables
  • Planificación coordinada en múltiples niveles tanto para respuestas a contingencias a corto plazo como para planificación de inversiones a largo plazo

ENLACES RELACIONADOS

Informe: Droughts and Deficits: Summary Evidence of the Global Impact on Economic Growth (i)

Sitio web: Serie explicativa sobre el clima (i)

Sitio web: Banco Mundial: Cambio climático

Sitio web: Banco Mundial: Agua 

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Inteligencia Artificial, ¿una amenaza para la crisis climática?

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El crecimiento exponencial de la inteligencia artificial durante los últimos años permitió grandes avances en diversos ámbitos, como en la medicina a partir del procesamiento de historias y ensayos clínicos. Pero también está teniendo consecuencias no tan positivas para el ambiente. Porque cada vez que se ejecuta un algoritmo de IA, el consumo de energía eléctrica genera una gran cantidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero que calientan la tierra. El volumen de emisiones varía en función de la arquitectura de hardware utilizada, el tamaño y la complejidad de los modelos, la carga de trabajo específica y cómo se implementa y se ejecuta el sistema.

Según el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), solamente la huella de carbono de la nube supera actualmente a la industria de la aviación en su totalidad. Además, los conjuntos de datos utilizados para entrenar la IA son cada vez más grandes y demandan cada vez más energía. De acuerdo a Federico Falcón, director de The Carbon Sink, consultora especializada en huella de carbono corporativa: “El entrenamiento de un solo modelo de IA puede emitir más de 285 toneladas de dióxido de carbono equivalente, casi cinco veces lo que emite un automóvil estadounidense promedio en toda su vida útil, y lo que equivale a talar más de 220 algarrobos. Es crucial que las empresas consideren cómo el almacenamiento de información y el uso de la IA están contribuyendo en incrementar su huella de carbono, y así alejándose de sus objetivos de reducción de emisiones”.

Cómo la IA puede contribuir a mitigar  la crisis climática

Por otro lado, la IA tiene la capacidad de analizar enormes cantidades de datos, lo que podría convertirla en una herramienta para mitigar el cambio climático.

De hecho, la Universidad de Columbia fundó recientemente el centro “Learning the Earth with Artificial Intelligence and Physics” (Aprendiendo sobre la Tierra a través de la Inteligencia Artificial y la Física), con el fin de desarrollar modelos climáticos basados en IA de próxima generación y capacitar a estudiantes en este campo. Entre otras acciones, la IA  podría contribuir a analizar las variables complejas y cambiantes del sistema climático, reducir incertidumbres y hacer predicciones más precisas. Y así ayudarnos a anticipar fenómenos climáticos y prepararnos para enfrentarlos o adaptarnos a ellos.

Además, la IA podría contribuir al desarrollo de materiales más ligeros y resistentes, mejorar el proceso de captura de carbono de un proyecto, gestionar la electricidad de fuentes de energía renovable y optimizar la eficiencia en plantas de energía y cadenas de suministro, por mencionar algunos ejemplos.

“En un mundo donde la crisis climática es una realidad apremiante, la inteligencia artificial tiene el potencial de ser una herramienta poderosa para abordar estos desafíos. Si las empresas, y la comunidad científica adoptan prácticas responsables y aplican la IA de manera estratégica, podrían impulsar la innovación en la acción climática para crear un mundo más sostenible” concluye Falcón de The Carbon Sink.

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Un nuevo pacto financiero para los países más vulnerables al clima

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Escriben Ken Oforo Atta y Axel Van Trotsenburg – En medio de la creciente emergencia climática y crisis mundial de la deuda, cada vez más voces en los países en desarrollo convocan a crear una nueva arquitectura financiera mundial «adecuada al clima (i)».

La Iniciativa de Bridgetown (i), de la primera ministra barbadense Mia Mottley, el grupo V20 de países vulnerables al clima y la reciente Cumbre de París para un nuevo pacto financiero mundial (i) resaltaron la urgente necesidad de actuar de manera decisiva. La cumbre climática de África (i), que se llevó a cabo en Nairobi esta semana, brindó la oportunidad de promover medidas muy necesarias para apoyar a los países con bajos ingresos en la búsqueda del crecimiento sostenible.

La situación es especialmente urgente en África: según las estimaciones recientes del Banco Africano de Desarrollo (BAFD), ese continente debe financiar 2,8 billones de dólares (i) para actividades relacionadas con el clima entre 2020 y 2030; pero actualmente África solo recibe el 3 % (i) del financiamiento climático mundial, del cual solo el 14 % (i) proviene del sector privado. Vale la pena destacar que ese continente genera el 3,8 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) (i), mientras que el Norte Global es responsable del 90 % (i).

Pero aunque los países más vulnerables son los más castigados por esta crisis que no crearon, el financiamiento para África relacionado con el clima, aunque parezca mentira, disminuyó (i), al igual que la asistencia general para su desarrollo (i). Los datos preliminares de 2022 muestran que los flujos de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) bilateral del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE a los miembros africanos fueron de USD 34 000 millones el año pasado, lo que representa una caída del 7,4 % en términos reales frente a 2021. Mientras tanto, el total de activos gestionados en los mercados privados se disparó hasta los USD 11,7 billones (i) en 2022, lo que implica una tasa anual de crecimiento cercana al 20 % desde 2017.

Dada la gravedad y urgencia de la crisis climática, la comunidad internacional debe unirse para diseñar y acordar soluciones concretas antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), que tendrá lugar en Dubái en noviembre. Para crear resiliencia contra los impactos climáticos inevitables debemos reunir todos los recursos financieros prometidos por los líderes mundiales en Egipto durante la COP27 para el fondo mundial «para pérdidas y daños (i)» , lograr un acuerdo para duplicar el financiamiento para tareas de adaptación y aplicar el principio de «quien contamina, paga (i)» a las actividades marítimas.

Para reducir las emisiones de GEI y mitigar los efectos más graves del cambio climático habrá que movilizar recursos financieros a una escala sin precedentes , pero las propuestas que actualmente circulan entre los responsables políticos carecen de foco. Frente al mayor desafío para la supervivencia humana, nos arriesgamos a quedar atrapados, al igual que Sísifo, en un ciclo de acciones incrementales fútiles. Antes de la COP28 debemos centrarnos en unos pocos pasos fundamentales que podrían estimular la acción climática mundial y contribuir a limitar el calentamiento global para alcanzar la meta consensuada internacionalmente de 1,5 °C.

Lo primero que hay que solucionar es el problema de la deuda africana: la comunidad internacional debe apoyar a los países vulnerables en desarrollo que enfrentan crisis de deuda y permitirles invertir en la adaptación climática, la resiliencia y el desarrollo sostenible. Para lograr la sostenibilidad de la deuda, los países en desarrollo deben diversificar sus economías, negociar acuerdos de reestructuración de la deuda y garantizar una gobernanza transparente y responsable.  Los países desarrollados y las instituciones financieras mundiales, especialmente los 550 miembros (i) de la Alianza Financiera de Glasgow para Cero Emisiones, podrían apoyar esos esfuerzos con financiamiento preferencial vinculado a la adopción de políticas de adaptación climática.

En segundo lugar, las actividades en curso para reformar el sistema de bancos de desarrollo multilaterales —entre ellas, la iniciativa del «Hoja de Ruta para la Evolución (i)» del Banco Mundial— podrían permitir a esas instituciones asistir a los países en desarrollo a la velocidad y escala necesarias para alcanzar los objetivos de desarrollo mundiales y enfrentar desafíos como el cambio climático, el acceso a la energía y la preparación para pandemias. Esas reformas debieran además tratar de dirigir recursos hacia los prestamistas regionales, como el BAFD y el Banco Interamericano de Desarrollo.

En tercer lugar, hay que redirigir inversiones significativas hacia la transición verde , prestando especial atención a la ampliación del acceso a las energías renovables para los países más vulnerables al clima. Para ello los gobiernos africanos podrían lanzar programas regionales que aprovechen sus recursos naturales para producir energías limpias.

Finalmente, la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el mecanismo para créditos blandos del Banco Mundial, surgió como una herramienta fundamental capaz de brindar el nivel de apoyo que África necesita. La AIF es la fuente principal de créditos preferenciales para África. Los países africanos representaron el 75 % de sus compromisos de USD 34 200 millones —USD 25 800 millones— para el año fiscal que cerró el 30 de junio de 2023.

Además de que los gobiernos del continente ya están familiarizados con la AIF y confían en ella, es una organización que realmente logra amplificar las contribuciones de los donantes, una característica especialmente valiosa en una época en que los países donantes enfrentan restricciones fiscales. Esperamos que el ambicioso pedido del G20 y la cumbre de París de reponer los fondos de la AIF se traduzca en un apoyo sustancial para abordar los desafíos que enfrentan los países beneficiarios.

A pesar de los gigantescos desafíos que nos esperan, sigue siendo posible establecer una nueva arquitectura financiera mundial capaz de atender a las cuestiones climáticas. Trabajando conjuntamente y garantizando que todos los países contribuyan con una parte justa, la comunidad internacional puede salvar las grietas políticas y lograr avances tangibles para garantizar un mundo habitable. Pero para ello debemos mantener el impulso actual hasta lograr el objetivo: que los países más vulnerables al clima consigan un crecimiento sostenible y resiliente. 

KEN OFORI-ATTA Ministro de Finanzas de la República de Ghana. Presidente del V20

AXEL VAN TROTSENBURG Director gerente sénior, Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

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El cambio climático, el proteccionismo y el doble discurso de la Unión Europea

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EL CAMBIO CLIMÁTICO, EL PROTECCIONISMO Y EL DOBLE DISCURSO DE LA UNIÓN EUROPEA 

El doble discurso, o el “haz lo que yo digo, pero no lo que hago”, es la recurrente metodología de acción del colonialismo, y ahora se repite -reforzado- en el accionar neocolonialista, en particular de sus tres actores principales: EEUU, RU y Francia, con los apoyos casi monocordes de la Unión Europea y otros. 

Como en el marco de sus contradicciones internas, sus debilidades energéticas estructurales, y la casi explícita subordinación a las “recomendaciones” de su “aliado” (¿jefe?) extracontinental, la Unión Europea ve cada vez más difícil competir con la muy activa y creciente industria china; y por eso, los voceros europeos claman por implementar activas medidas político – económicas de proteccionismo, enfatizando que “Europa debe defender sus industrias”. 

Notable contradicción, propia del colonialismo, el doble discurso, predican “libertad de mercado” y “comercio sin barreras proteccionistas”, pero -como lo hicieron siempre-, protegen sus mercados internos cuando se sienten vulnerables ante producciones contra las cuales no pueden competir. Mientras se muestran celosos defensores de sus industrias, ante la fuerte competencia china, pretenden que nosotros -los íberos americanos- (latinoamericanos) abramos “alegremente” nuestras aduanas, mediante tratados de “libre comercio”, con lo cual planifican arrasar con nuestras valiosas e importantes industrias, a las que quieren reemplazar por productos “made in Europa”. 

Para concretar esos objetivos, de previsibles desastrosas consecuencias para nosotros, que ya padecimos en precedentes gobiernos neoliberales, con sus secuelas de cierres de ramas enteras industriales -con los deteriores estratégicos que eso implicaría-, y con la desocupación masiva y la miseria generalizada que provocaría nuestra involución forzada a una economía primaria, pastoril y marcada por el subdesarrollo crónico; para esos agresivos fines realizan presiones de todo tipo, y cuentan con legiones de cipayos que operan al servicio extranjero, en contra de los Intereses Nacionales y los de nuestra región. 

Algo similar, casi calcado, ocurre con las forzadas “aceptaciones” al como sea, de las llamadas “energías renovables” a las que nos presionan en el marco del Acuerdo de París, la Agenda 2030 y otros instrumentos similares, con dispositivos políticos y diplomáticos, que instalan como “obligatorios” para el mundo subdesarrollado, pero no de forzado cumplimiento para las naciones fuertemente desarrolladas e industrializadas. Y para obligarnos a esas “aceptaciones”, juegan la carta del cambio climático y los indicadores de polución global. 

Pero en ese contexto de “responsabilidad de disminuir la polución”, apenas se menciona marginalmente, que los principales contaminadores son -por lejos- las grandes potencias industriales; mientras que el mundo subdesarrollado “apenas mueve la aguja” de los indicadores globales de polución. Tampoco mencionan -¡jamás!- que la peor de las contaminaciones es la provocada por la miseria extrema, como se ve en nuestras villas miseria y otros focos de pobreza extrema de nuestros países, por no mencionar el doloroso y caótico ejemplo de miseria y contaminación que nos muestra Haití. ¡Pero de eso no se habla, en los abundantes y bien provistos medios de comunicación al servicio del Bloque Atlantista, sus aliados y sus promotores que tras bambalinas mueven los hilos de las decisiones! Es evidente que “el gran cuco” del cambio climático, se presenta en modo exacerbado, para imponernos -principalmente a Íbero América y África- la agenda energética “renovable”, mientras que los principales polucionadores, buscan la eficiencia energética en concreto, con los imperativos de menores costos operativos y mayores rendimientos energéticos, sin privarse de consumir hidrocarburos, energía nuclear, y energía hidroeléctrica, esta última donde aun quedan capacidades potenciales ociosas (léase, en castizo simple, donde quedan potencialidades hidroeléctricas sin aprovechar). 

Mientras predican supuesta preocupación por el cambio climático, un denso silencio envuelve y parcialmente invisibiliza diversos hechos, que de ser difundidos con un coherente espíritu crítico, resultarían muy “incómodos” para los que operan con astucia, para instalar nuevas agendas, que de hecho pero muy sutilmente buscan crear las condiciones para que nos impongan la globalización salvaje a escala planetaria, la cual requiere un materialismo extremo, y la destrucción de valores éticos esenciales como el sincero patriotismo, la valorización de la familia, la solidaridad y el amor al bien común. 

En lo energético, bajo fortísimas presiones de todo tipo (culturales, mediáticas, diplomáticas, financieras, de infiltración social mediante miríadas de bien financiadas ONGs, y como recurso extremo, el gran garrote del poderío militar, con previas acciones de guerras híbridas), buscan llevarnos a un muy negativo cuadro de pobreza energética, hacia el cual nos inducen con un doble accionar paralelo: pobreza energética por los altos costos de las mal llamadas “energías limpias”, y pobreza energética por los muy serios problemas técnicos que causarán las energías eólica y solar si se masificaran, a consecuencia de sus intermitencias y otras problemáticas consecuencias de las mismas. Paralelamente, y dentro del mismo combo de presiones, los Atlantistas operan ya en forma directa y descubierta, para impedir nuestros desarrollos de las muy limpias y económicas energías hidroeléctrica y nuclear, y ahora que disponemos en enormes volúmenes de hidrocarburos no convencionales, como también los convencionales en tierra y en el Mar Argentino, que están a punto de constituirse en otro puntal muy destacado para nuestro desarrollo, apelan a las ONGs del ecologismo cavernario (con agendas dictadas desde el núcleo del Atlantismo), para demonizarlas y obstaculizar la plena utilización para nuestro desarrollo. 

Y como es una constante en los procesos de colonización cultural, ocultan bajo cataratas de otros temas, a aquellos que a los centros del poder les puedan resultar “incómodos”. Dentro de estos, se destaca el rotundo fracaso en Europa, de las energías eólica y solar, presentadas como “grandes soluciones” para reemplazar a las energías nuclear y termoeléctrica, debido eso a sus intermitencias que las convierten en técnicamente inútiles para operar como Energías de Base. 

Ese hecho, más las presiones de las potencias anglosajonas en el contexto energético de la Unión Europea, para impedir las masivas utilizaciones del económico y técnicamente fiable gas ruso, empujaron al mosaico de naciones comunitarias, a los muy serios problemas energéticos que hoy soportan; los que operan como “el empastador” que frenó o complicó el desarrollo y la estabilidad económica que aqueja al bloque europeo. 

Esa crisis económica, la UE nos quiere “endosar” por medio del nocivo tratado de libre comercio. 

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Ha llegado la era del horno global en el planeta, alerta Guterres

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Por Abigail van Neely de IPS Noticias – “La humanidad está hoy en ebullición”, dijo a los periodistas el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, mientras el mundo asimilaba los datos oficiales que confirman que este julio es el mes más caluroso jamás documentado.

Ello incluye el periodo de tres semanas más caluroso jamás registrado, tres días más calurosos jamás registrados y las temperaturas oceánicas más altas de la historia para esta época del año. Trabajadores, niños y familias de todo el mundo han sentido el efecto «abrasador» del cruel verano boreal mientras luchan por respirar y soportar el calor, dijo Guterres.

“Las consecuencias son claras y trágicas”, remarcó el secretario general, en su imprevista comparecencia ante los periodistas en la sede de la ONU en Nueva York con el objetivo de remarcar la necesidad de que los humanos y sus líderes tomen en serio “la urgencia” de atender la crisis climática.

«La era del calentamiento global ha terminado. La era de la ebullición global ha llegado”: António Guterres.

“Para los científicos, es inequívoco que la culpa es del ser humano. Todo esto es totalmente coherente con las predicciones y repetidas advertencias. La única sorpresa es la velocidad del cambio”, remarcó el máximo responsable de la ONU.

Insistió en que «el cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es apenas el comienzo»

«La era del calentamiento global ha terminado. La era de la ebullición global ha llegado”, puntualizó con dramatismo.

Guterres consideró que la inacción y las excusas “son inaceptables”, ante un planeta que se abrasa. Para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados C, es necesario acelerar la acción para la contención climática. Esto es especialmente cierto para las mayores economías del mundo, dijo.

“Los líderes, y en particular los países del G20 (Grupo de los 20) responsables de 80 % de las emisiones mundiales, deben dar un paso al frente en favor de la acción climática y la justicia climática”, afirmó el secretario general.

Para alcanzar este objetivo, Guterres pidió a los países del Norte industrial que aspiren a cero emisiones para 2040. Las economías emergentes deberían alcanzar el mismo objetivo para 2050 con el apoyo de los países desarrollados.

También instó a empresas, ciudades, regiones e instituciones financieras a crear planes creíbles para la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables.

“No más lavado verde, no más engaños, y no más distorsión abusiva de las leyes antimonopolio para sabotear las alianzas neto cero”, dijo Guterres.

Cuando se le preguntó cómo pensaba responsabilizar a los países de la acción por el clima, Guterres dijo que solo podrían acudir a la Cumbre de Acción por el Clima, que ha convocado para el 20 de septiembre en Nueva York, aquellos que hubieran asumido compromisos claros.

También advirtió a los países que protejan a su población de los fenómenos meteorológicos extremos, que se están convirtiendo en la norma. Señaló que esta carga recae especialmente sobre los países en desarrollo y las pequeñas naciones insulares.

“Los países que se encuentran en primera línea, que son los que menos han contribuido a provocar la crisis y los que menos recursos tienen para hacerle frente, deben contar con el apoyo necesario para ello”, afirmó.

La financiación de los esfuerzos de protección del ambiente también sigue siendo insuficiente, a juicio del secretario general.

Guterres expresó su preocupación por el hecho de que solo dos países del Grupo de los 7 (G7) de los países más ricos, Canadá y Alemania, se hayan comprometido a reponer sus Fondos Verdes para el Clima.

En ese punto, pidió cambios drásticos en el sistema de financiación mundial que apoya la acción por el clima.

“El cambio climático ya está aquí. Es aterrador. Y es solo el principio. La era del calentamiento global ha terminado, y ha llegado la era de la ebullición global”, dijo Guterres.

Y concluyó: “ Debemos convertir un año de calor abrasador en un año de ambición abrasadora y acelerar ya la acción por el clima”.

Abigail van Neely periodista de Inter Press Service (IPS)
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