El Gobierno de la Provincia de Misiones propone incorporar la Cuenca del Urugua-í como Sitio Ramsar en el marco de la Convención internacional sobre humedales, conocido como Convenio de Ramsar. Además de la concientización a la población sobre la importancia ambiental de la conservación de los humedales, esta declaración abrirá la puerta a la recepción de recursos para el desarrollo de proyectos sustentables.
Este martes la provincia de Misiones, a través del Ministerio de Cambio Climático liderado por el Ministro Patricio Lombardi, propuso oficialmente a la cuenca de Urugua-í para ser declarado el primer Sitio Ramsar del territorio misionero. Este reconocimiento se enmarca en la Convención Ramsar, tratado internacional firmado en 1971 que busca proteger los humedales y servicios ambientales que éstos prestan. Actualmente 171 países adhirieron al tratado y cuentan con más de 2100 humedales de interés internacional bajo esta denominación.
La categorización de Sitio Ramsar en el Urugua-í generaría un reconocimiento internacional del valor ambiental y social del humedal, propiciando tanto el desarrollo de proyectos de conservación y manejo sustentable de la cuenca, como el flujo de fondos internacionales hacia los municipios participantes y actores involucrados. Los humedales son los sumideros de carbono más efectivos del planeta y aliados naturales para enfrentar la crisis climática global, ya que además de absorber el agua de lluvia, reducen las inundaciones y retrasan el inicio de las sequías, siendo fundamentales para la adaptación al cambio climático y el desarrollo de la resiliencia.
No obstante, su pérdida y degradación es preocupante. En los últimos 45 años se redujo más de la tercera parte, desapareciendo tres veces más rápido que los bosques. De esta manera contribuyen al calentamiento global al dejar de ser sumideros naturales de carbono para transformarse en fuentes de emisiones, volviéndose la causa de casi una cuarta parte de la liberación mundial del metano, uno de los principales gases de efecto invernadero.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación promueve la designación de Sitios Ramsar y apoya a las autoridades locales en el manejo, para que sean efectivos en el logro de sus objetivos. Esta declaración no implica una figura de reserva estricta y es compatible con las actividades que ya se están desarrollando en la cuenca. Lo que busca promover es el uso sustentable de los recursos, actividades turísticas, desarrollar nuevas tecnologías o alternativas de manejo y producción que minimicen los efectos nocivos sobre la biodiversidad y calidad ambiental del humedal, a la vez de propiciar proyectos que fomenten la valorización del medio por parte de los habitantes de la cuenca y los servicios ecosistémicos que brindan los humedales en la mitigación de los efectos del cambio climático.
¿Por qué es importante la designación de un Sitio Ramsar en la Provincia de Misiones?
Hasta el día de la fecha existen 23 Sitios Ramsar en la República Argentina, distribuidas en 16 provincias y CABA, en la provincia de Misiones y a pesar de contener humedales con características únicas, aún no existe ningún sitio que haya sido declarado dentro de esta categoría. El Acuerdo de París sobre el cambio climático reconoce la función que éstos desempeñan al limitar la cantidad de carbono presente en la atmósfera. Son una solución fundamental al principal reto al que nos enfrentamos: cómo afrontar el cambio climático y al mismo tiempo limitar el calentamiento global a un nivel por debajo de los 2°C.
Para ello, es importante la sanción de Ley de Presupuestos Mínimos para humedales en Argentina que, de aplicarse, se enfocará en zonas con humedales únicos, en particular los que reciban la categoría de humedal de importancia internacional, por lo que apuntar a la creación de un sitio Ramsar en la cuenca del Urugua-í podría representar potenciales beneficios tanto para los municipios y actores involucrados, como para los habitantes de la cuenca, que recibirán ingresos económicos asociados con la conservación y manejo sustentable de los humedales de la zona. La decisión política incluye la conservación y restauración de los humedales, así como la acción ambiental fundamental de cumplimentar con los objetivos trazados en el Acuerdo de París.
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, se refirió a los compromisos asumidos por Argentina en el marco de la COP 26, que se llevó a cabo durante 13 días en Reino Unido. “No vamos a bajar los brazos y volveremos a plantear la discusión para que los países más ricos cumplan con los compromisos que asumieron, pero tienen que entender que cada minuto que se pierde es tiempo que no se recupera para enfrentar la crisis climática”, expresó Cabandié. Además, el titular de la cartera de Ambiente dijo que “hubo avances como el acuerdo sobre el Libro de Reglas del Artículo 6°”, pero resaltó que “no se avanzó en materia de financiamiento, y eso es grave, ya que la meta de USD 100 mil millones anuales a cargo de países desarrollados sigue lejana y sin financiamiento sostenible no podrá haber desarrollo sostenible. Necesitamos una transición justa y para eso es necesario que tengamos mecanismos de financiación”. Asimismo, el ministro enfatizó: “Argentina está comprometida en la lucha contra el cambio climático. Presentamos una NDC un 27,7% más ambiciosa que la de 2016”, y agregó que “para avanzar en la ambición los países desarrollados deben cumplir sus compromisos y realizar nuevos aportes. Responsabilidades comunes pero diferenciadas”. “Nuestro país es acreedor ambiental del planeta: propusimos analizar mecanismos financieros innovadores: canje de deuda por acción climática, pagos por servicios ecosistémicos y utilización de DEGs”, agregó el funcionario nacional. Asimismo, Cabandié expresó que “los países desarrollados deberían duplicar el financiamiento para la adaptación al 2025” y remarcó: “Todavía queda mucho por hacer para cubrir las necesidades de inversión y disminuir las vulnerabilidades frente al cambio climático”.
Alberto Fernández lleva meses insistiendo sobre el tema ante el G20 y cumbres medioambientales, pero las proclamaciones recientes permiten augurar una aceleración de nuevos mecanismos que podrían favorecer las negociaciones de la Argentina con el FMI.
El gobierno argentino insistió con un canje de deuda por acción climática en las reuniones del G20 en Roma y durante la cumbre de cambio climático en Glasgow, planteos que tuvieron eco en esos foros de la mano de la urgencia ambiental, la pandemia y la crisis de deuda de países medios y menos desarrollados.
La propuesta argentina no es nueva y la pandemia aceleró la discusión que se venía gestando a nivel mundial y era apoyada por el Papa Francisco; la gestión del presidente Alberto Fernández lleva meses insistiendo sobre el tema ante el G20 y cumbres medioambientales, pero las proclamaciones recientes permiten augurar una aceleración de nuevos mecanismos que podrían favorecer de algún modo las negociaciones de la Argentina para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Consultados por Télam, voceros del FMI indicaron que “los canjes de deuda por clima podrían ser un complemento útil de los instrumentos de financiamiento climático existentes, particularmente en países con deudas sostenibles pero con un espacio fiscal limitado”.
La Argentina fue uno de los primeros países que logró reestructurar su deuda privada durante la pandemia y hoy el “único problema de balanza de pagos que tiene es con el FMI”, según recordó esta semana el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos.
Los voceros del Fondo agregaron que, desde el FMI “apoyamos la creación de un entorno que permita que estos intercambios prosperen y alcancen una mayor escala; continuamos explorando ideas y esperamos que nuestras discusiones continúen en el próximo período”, indicaron sin más precisiones al ser consultados sobre los tiempos factibles para implementar estas medidas.
Hasta el momento en el FMI no hubo iniciativas de envergadura en este sentido, y sólo se conoce el antecedente en 2015 de las Islas Seychelles, que logró firmar un acuerdo único en el cual el FMI condonó su deuda externa de casi US$ 22 millones, a cambio de que el soberano haga acciones concretas para proteger sus océanos.
Esta semana, Fernández urgió a “crear mecanismos de pago por servicios ecosistémicos, canje de deuda por acción climática e instalar el concepto de deuda ambiental“, en su discurso ante la Sesión Plenaria de la Cumbre de Glasgow.
Al explicar su propuesta, el mandatario argentino señaló que “es necesario aplicar la emisión de los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional a un gran pacto de solidaridad ambiental, que incluya a los países de bajos ingresos y renta media, y que sirva para extender los plazos de las deudas y la aplicación de menores tasas”.
La declaración de líderes de Roma del fin de semana apoyó estos planteos en el punto 10, que ya se vienen trabajando a nivel ministerial y fueron declamados también por los ministros de Finanzas que se reunieron durante la cumbre anual del FMI del mes pasado.
“Estamos trabajando en opciones viables para miembros con posiciones externas sólidas para magnificar significativamente su impacto mediante la canalización voluntaria de parte de los DEG asignados para ayudar a los países vulnerables, según a las leyes y regulaciones nacionales”, indicó el texto de Presidentes firmado en la capital italiana.
En el mismo punto se planteó también que “pedimos al FMI que establezca un nuevo Fondo Fiduciario de Resiliencia y Sostenibilidad.(RST, por su siglas en inglés), en consonancia con su mandato, de proporcionar financiación asequible a largo plazo para ayudar a los países de bajos ingresos, incluidos los del continente africano, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países vulnerables de ingresos medios para reducir los riesgos para la estabilidad prospectiva de la balanza de pagos, incluidos los derivadas de las pandemias y el cambio climático”.
Brooking Istitution, un think tank de Washington consideró, en un reciente análisis, “que la creación del nuevo fondo de resiliencia” fue el anuncio más significativo dentro del comunicado del G20.
Agregaron que la creación de este fondo “recibió una respuesta tibia cuando se presentó al Directorio del FMI en julio; pero el respaldo del G20 significa que la iniciativa, que requerirá de US$ 30.000 millones a US$ 50.000 millones en fondos durante los próximos diez años, casi con certeza seguirá adelante”, consideraron al analizar el comunicado de ministros de octubre, que fue ratificado por los líderes en Roma.
En paralelo se creó una nueva Task Force compuesta por ONG y think tanks de universidades como Boston y Londres, y es apoyada por el grupo de países del G24, de países de ingresos medios, y el V20 de los países más vulnerables, que pregona que el FMI, al ser “la única institución multilateral basada en reglas encargada de promover la estabilidad del sistema financiero y monetario internacional a fin de permitir un crecimiento a largo plazo, tiene un papel central que desempeñar en la transición hacia una economía baja en carbono. y economía global resiliente“.
En la víspera de las cumbres mencionadas se emitió un reporte donde piden acciones urgentes y concretas en el FMI por tema deuda y cambio climático para la deuda multilateral, y hasta proponen una especie de Plan Brady del estilo de América Latina en los ’80 para canalizar bonos verdes a los privados, para países con problemas de sustentabilidad de la deuda privada.
Por último Carlos Soria, director de la ONG medioambiental Avaaz, presente en Glasgow, expresó que en el G20 “deben redoblar sus esfuerzos en los cambios sistémicos inmediatos que incluyan planes de acción climática reales que mantienen al mundo por debajo de 1,5 ° C de temperatura global; asegurar que las vacunas Covid sean accesibles para todos”, así como “mover los miles de millones dedicados a los subsidios a los combustibles fósiles dañinos en soluciones sostenibles; y cancelar la deuda soberana”.
Escribe Norberto Ovando* – En anteriores Conferencias de la ONU sobre Cambio Climático hemos visto que muchos países, así como del sector privado firmaron compromisos similares a los que se están produciendo en la COP 26. ¿Se cumplirán esta vez?
La antesala de la COP 26
La ciencia es clara en cuanto a lo que se requiere hacer. Para 2030, en menos de una década, es preciso recortar a la mitad las emisiones de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero que impulsan el aumento de las temperaturas globales. De hecho, en la mayoría de los países, estas emisiones siguen en aumento.
Encuentro Fe y Ciencia en el Palacio Apostólico
El 4 de octubre de 2021, el Papa Francisco y docenas de líderes religiosos que representaban a musulmanes suníes y chiíes, judíos, hindúes, budistas, taoístas, jainas y sijs, entre otros., firmaron una petición conjunta a los gobiernos para que se comprometieran a ambiciosos objetivos en la cumbre climática de Naciones Unidas diciendo, «Hemos heredado un jardín, no debemos dejar un desierto a nuestros hijos».
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y el líder espiritual de la mayoría de los cristianos ortodoxos del mundo, el patriarca ecuménico Bartolomé I opinaron que «El mundo tiene apenas el tiempo justo para corregir esto».
El G 20
Los líderes del G 20, el 31 de octubre en Roma, sellaron su compromiso de “esforzarse” para limitar el calentamiento global a 1,5°C, aunque la descarbonización se cumplirá “en torno a mitad de siglo”, un acuerdo mínimo para controlar el calentamiento global que no satisfizo a todos. “Estamos orgullosos del resultado, pero es un comienzo”, reconoció el primer ministro anfitrión, el italiano Mario Draghi, en el cierre de las reuniones.
26 Conferencia de las Partes
Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático, en su discurso inaugural de la COP 26 dijo: “La devastadora pérdida de vidas y medios de subsistencia de este año debido a eventos climáticos extremos aclara la importancia de convocar la COP26 a pesar de que los impactos de la pandemia aún se sienten. Estamos en camino de un aumento de la temperatura global de 2,7 ° C, mientras que deberíamos encaminarnos hacia la meta de 1,5 ° C. Claramente, estamos en una emergencia climática. Claramente, debemos abordarlo. Claramente, tenemos que ayudar a los más vulnerables a afrontar la situación. Para hacerlo con éxito, ahora es fundamental una mayor ambición”.
Se requiere una mayor ambición para lograr avances en todos los elementos de la agenda del cambio climático, incluida la reducción de emisiones, colocar la adaptación en el centro de la agenda, abordar las pérdidas y daños causados por eventos climáticos extremos y aumentar la provisión de apoyo a los países en desarrollo.
El Secretario General Antonio Guterres advirtió que las actuales Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), compromisos formales del gobierno para acciones climáticas progresivamente ambiciosas, siguen condenando al mundo a un aumento “calamitoso” de 2,7°C en el calentamiento global. Existe un “grave riesgo” de que la conferencia de la ONU sobre el clima (COP 26) en Glasgow, Escocia, “no dé resultado”.
“En todos nuestros objetivos climáticos, agregaba, tenemos kilómetros por recorrer. Y debemos acelerar el ritmo. Los científicos tienen claros los hechos. Los líderes deben ser muy claros en sus acciones”. La COP26 puede ser “un punto de inflexión hacia un mundo más seguro y verde” pero debemos actuar ahora”.
El presidente de la COP, Alok Sharma afirmó “Me comprometo a promover la transparencia y la inclusión y para ello debemos empezar a trabajar para desarrollar las soluciones que necesitamos. Tendremos éxito o fracasaremos, como uno solo”.
La reina Isabel II a través de un vídeo, ha lanzado un mensaje contundente, “Me ha reconfortado e inspirado mucho el incesante entusiasmo de personas de todas las edades, especialmente de los jóvenes, al pedir que todos desempeñen su papel. En los próximos días, el mundo tiene la oportunidad de unirse al objetivo compartido de crear un futuro más seguro y estable para nuestra gente y para el planeta del que dependemos”.
El Primer Ministro británico, Boris Johnson, enfatizó en que “Hace mucho que la humanidad ha agotado el reloj del cambio climático, falta un minuto para la medianoche de ese reloj del fin del mundo y debemos actuar ahora”. “Si no tomamos en serio el cambio climático hoy, será demasiado tarde para que nuestros hijos lo hagan mañana”, indicó.
Falsa promesa
China anunció antes de la COP26 que planea reducir su dependencia de los combustibles fósiles por debajo del 20% para 2060.
El uso del carbón caerá dramáticamente para mitad de siglo, a pesar de que este año se ha disparado debido al aumento de la actividad industrial en China.
En septiembre, El presidente de China, Xi Jinping prometió que China no construirá ningún nuevo proyecto de energía a carbón en el extranjero, sin embargo, al mes siguiente ordenó a su país que “produzca tanto carbón como sea posible” en medio de una crisis energética en curso.
China ha logrado un nuevo récord negativo: ha emitido más gases causantes del efecto invernadero superando a todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), juntos. El gigante asiático ha mostrado en otras ocasiones poco interés y voluntad política para reducir sus emisiones de carbono, opinó el Centro de Investigaciones y del Aire Puro (CREA).
El G20 reafirmó el compromiso del Acuerdo de París, y acordó dejar de subvencionar “a partir de finales de 2021″ nuevas centrales térmicas de carbón en el extranjero, aunque no se dieron anuncios a nivel nacional.
La COP26 relega el carbón a la historia
Al menos 23 países han asumido nuevos compromisos al adherirse a la “Declaración de Transición Global del Carbón a la Energía Limpia”, o sea eliminar gradualmente la energía del carbón. Entre los firmantes se incluyen Corea del Sur, Chile, Egipto, España, Indonesia, Malasia, Marruecos, Nepal, Polonia, Singapur, Vietnam, Ucrania, entro otros. China, EE.UU., India y Australia no han ratificado este documento.
Cerca de 25 países e instituciones financieras públicas se comprometen a poner fin al apoyo público internacional al sector de la energía de combustibles fósiles para fines de 2022.
Limitar el metano
El metano se libera mediante la quema de combustibles fósiles, la minería del carbón, la agricultura y algunos procesos industriales y es uno de los gases de efecto invernadero más potentes. En la COP26, 103 países firmaron el Compromiso Global de Metano para reducir las emisiones de metano en al menos un 30% para 2030 en relación con los niveles de 2020; entre los que se encuentran Argentina, Brasil, Estados Unidos, Etiopía, Pakistán y la Unión Europea.
Deforestación
Los líderes mundiales han tardado solo un día en llegar al primer gran acuerdo. Un centenar de ellos se ha comprometido a revertir la reforestación para el año 2030. Para ello, se invertirán unos 10.300 millones de euros públicos a los que se añadirán otros 6.200 millones de entidades privadas.
“Estamos fijando la meta de tener cero deforestación en 2030 o antes. Lo importante es que este año hemos hecho una reducción del 30%”, ha señalado Iván Duque, presidente de Colombia.
A pesar de la buena noticia, son muchos los expertos que la reciben con cautela. Recuerdan que en 2014 ya se alcanzó un acuerdo para frenar la deforestación que finalmente no se cumplió. Pero el tiempo que queda para evitar una catástrofe climática es cada vez menor.
Brenda Brito, investigadora del Instituto Amazónico del Medio Ambiente y la Humanidad (IMAZON) ha fijado las principales necesidades: “Hasta que no consigamos una disminución sustancial de estos indicadores de deforestación, no podremos asegurar que Brasil vaya en la dirección de tener una economía neutra en carbono o de reducir las emisiones en el futuro. Realmente tenemos que centrarnos en este esfuerzo. Brasil sabe lo que hay que hacer para reducir la deforestación, y lo hemos hecho en el pasado. Lo que tenemos que hacer es retomar estas acciones de forma consistente”.
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Valentina Álvarez Salinas, niña de diez años canta y dibuja contra el cambio climático desde Benicasim, el futuro nos habla ¡Despierta! Benicasim municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en la costa de la provincia de Castellón
Conclusiones
Independientemente de lo que suceda hasta finalizar la cumbre, el éxito en la lucha contra el calentamiento global será determinado por la rapidez con que la economía global sea capaz de alejarse de los combustibles fósiles. Los representantes de los intereses del carbón, el petróleo y el gas, así como sus aliados políticos, están en contra de una transición.
Desde la Asociación Amigos de los Parques Nacionales necesitamos y solicitamos: -una década de ambición y acción cada vez mayores. -que se proporcione y difunda información sobre las amenazas que plantea el calentamiento global para la salud humana y las oportunidades de fomentar la salud reduciendo las emisiones de carbono. -que se gestionen nuestros recursos hídricos de forma sostenible durante los cambios provocados por la crisis climática, para asegurarnos de que haya suficiente para todos.
Norberto Ovando* Presidente Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN) / Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA), Educación y Comunicación (CEC) y Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)
¿Qué significan “mitigación” y “huella de carbono”? ¿Por qué el “hidrógeno verde” es la energía del futuro? ¿A qué aluden los científicos cuando hablan de “niveles pre-industriales” como referencia para el incremento de la temperatura?Una aproximación didáctica a términos indispensables para sumarse a la conversación global del momento.
Amnistía Internacional elaboró un glosario con once términos indispensables para comprender la importancia de la Cumbre sobre Cambio Climático COP 26 que tiene lugar en Glasgow, Reino Unido. El documento también explica por qué es imprescindible adoptar medidas urgentes para contener el aumento de la temperatura ambiental antes de que sea demasiado tarde.
El presidente Alberto Fernández, junto a otros líderes del mundo, participaron de este encuentro que busca sellar compromisos más enérgicos en el marco de una mora en los lineamientos consensuados a través del Acuerdo de París para limitar el impacto del daño sobre el medio ambiente. La cumbre se extiende hasta el 12 de noviembre. “Desde Amnistía Internacional sabemos que muchos de los términos que se vinculan con la justicia climática suelen ser complejos, por eso presentamos este glosario con los conceptos fundamentales para conocer cuáles son los ejes clave de la COP26. La información es vital para el ejercicio de nuestros derechos, más en una cuestión tan urgente como el cambio climático pues si los líderes globales y regionales no toman medidas urgentes, el futuro del planeta está en juego”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.
Palabras imprescindibles COP 26 es la abreviatura de la Conferencia de las Partes, que no solo incluye a los Estados que forman parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sino también un sinfín de actores claves de la sociedad global: desde científicos a organizaciones de la sociedad civil. El 26 corresponde al número de la edición, que suele ser anual y, en este caso, con cita en Glasgow, Escocia. Algunas de esas cumbres, como la COP 3 (Kyoto) y la 21 (París) han sido cruciales en la búsqueda de un consenso internacional en el capítulo de la justicia climática.
¿Qué se entiende por “mitigación”, “huella de carbono”? ¿Por qué el “hidrógeno verde” es la energía del futuro? ¿Cuáles son los llamados “Gases de efecto invernadero” (GEI) que contribuyen al incremento de la temperatura sobre la superficie terrestre? ¿A qué se refiere la comunidad científica cuando sostiene que esta suba no puede superar, bajo ningún concepto, los 1,5° sobre los “niveles pre-industriales” si se quieren evitar daños mayores?
El glosario presenta, en un lenguaje didáctico y de fácil accesibilidad, una aproximación a términos que pueden resultar técnicos y complejos pero cuya incorporación es vital para sumarse a la conversación global sobre el cambio climático y sus consecuencias
Glosario
COP 26: Es la abreviatura de la Conferencia de las Partes, que incluye a los Estados que forman parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. No es una reunión exclusiva para líderes políticos, al punto que interpela a un sinfín de actores claves de la sociedad global: desde científicos a organizaciones de la sociedad civil. El 26 corresponde al número de la edición, que suele ser anual y, en este caso, con cita en Glasgow, Escocia. La COP 1 tuvo lugar en Berlín, en 1995, y desde allí arranca la secuencia. Algunas de ellas, como la COP 3 (Kyoto) y la 21 (París) han sido cruciales en la búsqueda de un consenso internacional.
ACUERDO DE PARIS: En diciembre de 2015, 197 países que acudieron a Francia alcanzaron el segundo gran consenso para limitar el calentamiento mundial a un máximo de 2° por sobre el nivel preindustrial. Esta vez, con China y EE.UU. adentro. No obstante, otra vez las aspiraciones quedaron a mitad de camino pues sus directivas carecieron de obligatoriedad y eso redujo el efecto final. Aún hoy no se completó el llamado “Libro de reglas de País”. Tiempo después, desde el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU se exhortó a bajar aún más el incremento de la temperatura global permitido a un máximo de 1,5°.
PROTOCOLO DE KYOTO: Se adoptó en la cumbre de Tokio, Japón, en 1997, para fijar una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el período 2008-2012 del 5% respecto a los niveles de 1990. Cada país propuso una cuota por encima o debajo de ese promedio para lograr esa media global. Sin embargo, su alcance fue limitado porque ni China ni EE.UU., los dos principales emisores de contaminantes, se ciñeron a su objetivo.
NIVELES PRE-INDUSTRIALES: Apunta a la concentración media de dióxido de carbono en la atmósfera antes de la Revolución Industrial, que se fecha en 1750, cuando los niveles acumulados eran de casi la mitad de lo que se registró en 2020. Otras referencias científicas apuntan a las temperaturas medias entre 1850 y 1900 cuando se empezaron a emitir gases de efecto invernadero en mayor cantidad a partir de un salto industrial.
GAS DE EFECTO INVERNADERO (GEI): Se denomina de ese modo al gas presente en la atmósfera terrestre que bloquea la salida natural hacia el espacio de la radiación infrarroja emitida por la tierra por el calentamiento solar, lo que provoca el aumento de la temperatura de la superficie. Los principales gases de efecto invernadero son el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O), el metano (CH4) y los gases fluorados, aquellos creados artificialmente por el hombre, como los sprays de desodorante.
MITIGACIÓN: Alude a las acciones dirigidas especialmente a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero para reducir las fuentes de emisión o potenciar los sumideros de carbono. Si bien hay sistemas artificiales creados para sofocar los grandes volúmenes de CO2 que generan las actividades productivas, la solución más natural y menos costosa sigue siendo la Naturaleza misma, a través de sus bosques y océanos con el proceso de fotosíntesis.
HUELLA DE CARBONO Y ECOLÓGICA: La primera comprende un indicador que describe la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) originados directa o indirectamente por un individuo, organización, evento o producto determinado. La segunda representa el área de tierra o agua necesaria, medida en hectáreas por persona, para que el equilibrio entre los recursos consumidos y la asimilación de residuos sea sustentable. El peligro es que los recursos se vienen destruyendo a un nivel más acelerado que su regeneración con la quema de combustibles fósiles constituyendo la mitad de toda la huella ecológica del planeta.
DESCARBONIZACIÓN: Se llama así al proceso con el cual se alienta a los Estados a que disminuyan sus emisiones de carbono, particularmente en forma de dióxido de carbono (CO2) mediante las llamadas transiciones hacia energías “verdes”, renovables y menos contaminantes. La ONU utiliza el término de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (o NDCs, en inglés) para referirse a las propuestas que cada país formula por su cuenta para lograr la meta global y que deben actualizarse cada cinco años.
EMISIONES NETAS CERO: En principio, comprende la gran meta por la cual se conseguirá eliminar la totalidad de los gases de efecto invernadero emitidos y aunque decenas de países ya asumieron ese compromiso de palabra, es poco lo que se avanzó en esa dirección con acciones concretas desde 2015. Los científicos van más allá: aseguran que, si se quieren prevenir los efectos más devastadores, se debe profundizar hasta lograr emisiones negativas netas, esto es, que se remuevan más gases que los que se producen en un determinado período.
FINANCIACIÓN CLIMÁTICA: Desde la COP 16 (Cancún), se estableció la creación de un Fondo Verde para el Clima (GCF) con el aporte del mundo desarrollado para asistir en la adaptación a los países en desarrollo siguiendo el principio de una “transición justa” para todos. Para 2020, ese monto debía alcanzar los US$ 100 mil millones anuales, una meta que se reafirmó en París y que aún no se logró. La Argentina ha propuesto, en esta línea, el canje de deuda por acciones climáticas para aquellos países con grandes deudas internacionales.
HIDRÓGENO VERDE: Es una de las fuentes de energía claves para un mundo más sustentable cuyo desarrollo aún se encuentra en instancia muy incipiente. Como su nombre lo indica, surge de la extracción de fuentes naturales donde se encuentra este químico en abundancia, como en el agua (H2O) a través del uso de la electricidad en plantas específicas denominado electrólisis. Es una apuesta clave para descarbonizar la matriz productiva.