Fernando Storni asume la presidencia y el saliente Juan Eiras ocupará la vicepresidencia para el período 2022/23.
Este jueves, en una nueva Asamblea Anual Ordinaria de socios, la Cámara Argentina de Feedlot procedió a la renovación de autoridades para el período 2022/23. Entre ellas, se renovó la presidencia, que asumirá Fernando Storni, quien integra la Cámara desde el año 2007.
De esta forma, a partir de ahora, Juan Eiras, presidente saliente, asumirá la vicepresidencia.
En su discurso, Storni agradeció la confianza de los socios y directores para este nuevo desafío y destacó el valor de la cámara al contar con directores activos y comprometidos representando, no solo a las diferentes regiones productoras del país, sino también a los diferentes modelos e integraciones productivas que enmarcan el desarrollo de la actividad del engorde a corral.
FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publica su estudio semestral de “Composición de precios”que registra lo que pasa con los precios desde el campo a la góndola. “Por ejemplo, en el caso del pan, el precio se multiplica 7 veces y media desde el trigo al pan que compramos. En la leche, el número se triplica. En la carne, más del 60% son costos y 28% impuestos, adelanta Natalia Ariño, Economista de FADA. ¿Sabemos cómo se llega a estos números?Esta investigación intenta develar qué es lo que pagamos cuando compramos pan, leche y carne,desglosando por eslabones y rubros.
¿Los granos tienen la “culpa”?
No, según los resultados de este informe, es un mito a derribar. El maíz representa sólo el 16% del precio final de la carne de cerdo, 23% en carne aviar, 11% en carne vacuna y 6% en leche. El trigo aporta el 13% del precio del pan. “En el último tiempo, por la guerra Rusia-Ucrania se dio un aumento de granos y erróneamente se desvía la discusión de la inflación hacia ese lado:se asocia el aumento de precios de alimentos a la suba de precios del maíz o trigo, pero esta relación no es la que determina lo que salen los productos. Este estudio demuestra que el impacto es mucho menor al que se cree”, aclara Ariño.
Entre febrero y la primera semana de abril, el precio del trigo aumentó un 30% y maíz un 10%. “Teniendo en cuenta cómo influye el grano en los alimentos, el precio que paga el consumidor por el pan francés, no debería aumentar más del 4% por “culpa” del trigo o, en el caso del maíz, no debería aumentar más del 1,6% la carne porcina, o el 2,3% la carne aviar, 0,6% la leche y 1,1% la carne bovina. Con esta información se cae el mito de que el precio lo pone el productor”, detalla Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.
“Por este motivo, restringir las exportaciones de carne, trigo o maíz, crear un fideicomiso de trigo o subir los derechos de exportación a los granos, son medidas que de ninguna manera reducen la inflación, sólo generan nuevas trabas y menores incentivos a producir. En el largo plazo, lo único que asegura que la carne, la leche o el pan sean baratos es más producción. Que haya más oferta es la única forma genuina para que un producto sea barato. Por este motivo, lo que en realidad hay que hacer es incentivar la producción, abriendo mercados, generando previsibilidad, bajando la carga tributaria. Y en el proceso se genera lo que realmente necesitamos: más trabajo y más dólares”, explica David Miazzo, Economista Jefe de FADA.
¿Cuánto pesa la mochila de los impuestos?
Los resultados del estudio de FADA, muestran un alto impacto de los impuestos en la composición del precio final.
“De lo que pagamos por la carne, leche y pan, 1 de cada 4 pesos son impuestos. Es decir, los impuestos son un cuarto del precio final que pagamos los consumidores.
En la carne de vaca el 28% del precio final son los impuestos de la cadena. En el pan francés la carga tributaria llega al 23%. El sachet de leche entera tiene una mochila impositiva del 26% de lo que pagan los consumidores. En los tres productos analizados es posible ver que 3 de cada 4 pesos de impuestos corresponden a tributos nacionales, en algunos productos incluso más.
“En momentos donde la inflación se acelera se tiende a discutir los precios, la cadena y los costos, pero en realidad el problema no es de un precio en particular sino del peso en sí mismo, nuestra moneda pierde valor de compra, el problema es mucho más amplio. Desde el equipo económico de FADA definen tres puntos para explicarlo: “Primero que tenemos un profundo déficit fiscal, segundo que esto sefinancia emitiendo pesos y como tercero se suma la falta de confianza, esta situación se traduce en pesos que cada vez valen menos: eso es la inflación”.
Una radiografía de los precios
LECHE
El trabajo arroja que, en el precio del sachet de leche entera, el tambo representa el 35%, la industria el 32%, el comercio 7% e impuestos el 26%. “Para decirlo de otra forma, en promedio el sachet tuvo un precio de $106,5, de los cuales $28 son impuestos”, explica Ariño. El maíz constituye el 18% del precio de la leche cruda (tambo) y el 6% del sachet.
También podemos ver la composición de los precios según los costos de producción, los impuestos y el resultado. En el caso de la leche se detalla que el 86% son costos de producción, 26% impuestos y -12% pérdida de la cadena. De los impuestos que paga la cadena, 78% son nacionales, 18% provinciales y 4% municipales. El IVA representa el 67% de todos los impuestos.
PAN
Del total que paga el consumidor por kilo de pan francés. El trigo representa el 13%, el molino el 4%, la panadería el 60% y los impuestos el 23%. Del campo a nuestra mesa el precio del trigo se multiplica por 7,5. “Para decirlo de otra forma, el consumidor pagó en promedio $202,5 el kilo de pan, de los cuales $47 corresponden a la carga tributaria”, afirma la economista.
Si se analiza cómo está compuesto ese importe, en el trabajo se detalla que el 63% son costos, el 23% impuestos y el 14% ganancias. De los impuestos que paga la cadena, el 77% son nacionales, 20% provinciales y 3% municipales. Impuesto a las ganancias e IVA concentran el 70% de los impuestos pagados por la cadena.
El salto que se da en la panadería se debe a que en ese eslabón se combinan dos procesos: producción y comercialización. Tiene un uso intensivo de mano de obra, costos de servicios y costos de alquiler. Adicionalmente, las escalas de producción a lo largo de las cadenas son distintas, mientras el trigo y harina se realizan a gran escala, en la panadería se da de una forma más artesanal, por lo que los costos unitarios son mayores.
“A lo largo de toda la cadena la mano de obra representa el 34% del precio final, acumulado en gran parte en el sector panadero. Por cada kilo de pan que un consumidor compra, paga $70 de salarios, $47 de impuestos y sólo $26 de trigo”, explican desde FADA.
CARNE
Se registra que en el precio promedio de la carnela cría representa el 28%, el feedlot 29%, frigorífico 5%, carnicería el 10% y los impuestos el 28%. El maíz representa 11% del precio del kilo de carne al mostrador.
La carga impositiva representa el 28% del precio, el 60% son costos de la cadena y 11% ganancias. De esos impuestos, el 75% son nacionales, 19% provinciales y el 6% municipales. El impuesto a las ganancias y el IVA, son los de mayor participación, que en conjunto representan el 65% de los impuestos totales.
Para comprender como se va componiendo el precio, este trabajo tiene en cuenta todos los costos, impuestos y resultados que se obtienen en cada eslabón. Por ejemplo, en el caso de la leche se considera desde el costo de la tierra del campo, de estructura, alimentación, sanidad animal, personal, etc. En la industria, la materia prima, logística, personal, gastos comerciales, transporte y en el comercio, también se incluyen sus propios costos operativos.
ALGUNOS NÚMEROS DE “COMPOSICIÓN DE PRECIOS”
1 de cada 4 pesos que pagamos en carne, leche y pan son impuestos. (*)
PAN
Precio del pan: el 63% son costos, el 23% impuestos y el 14% el resultado.
El trigo representa sólo el 13% del precio en góndola.
El precio del trigo se multiplica por 7,5 en su recorrido desde el campo a la panadería.
El consumidor pagó en promedio $202,5 el kilo de pan, de los cuales $47 corresponden a la carga tributaria
Precio pan en eslabones: el trigo representa el 13%, el molino el 4%, la panadería el 60% y los impuestos el 23%.
CARNE
28% con impuestos, el 60% son costos y 11% el resultado.
El maíz representa sólo 16% del precio final de la carne de cerdo, 23% en carne aviary 11% en carne vacuna.
Precio carne en eslabones:la cría representa el 28%, el feedlot 29%, frigorífico 5%, carnicería el 10% y los impuestos el 28%.
LECHE
86% son costos de producción, 26% impuestos y -12% pérdida de la cadena.
El maíz representa sólo el 6% del precio al consumidor.
El precio de la leche se triplica del campo al sachet.
En promedio el sachet tuvo un precio de $106,5, de los cuales $28 son impuestos
Precio leche en eslabones: el tambo representa el 35%, la industria el 32%, el comercio 7% e impuestos el 26%.
La Secretaría de Comercio Interior renovará hoy los programas Cortes Cuidados y +Precios Cuidados, debido a que vence el primer trimestre del esquema previsto en acuerdo con el sector privado, y se iniciará así mañana una nueva etapa de ambos planes en la que se sumará la canasta de 60 productos para comercios de proximidad.
El programa +Precios Cuidados con 1.321 productos se lanzó en enero con una pauta de aumento promedio mensual de hasta 2% y revisión trimestral, por lo que hoy debe renovarse.
En la lista acordada con unas 150 empresas, se destaca una amplia gama de productos esenciales para las compras y los consumos de todos los días como 45 variedades de leche (larga vida, infantiles, saborizadas, fluidas y en polvo), 22 presentaciones de yerbas, 6 panificados de molde, 24 tipos y tamaños de pañales descartables y 33 variedades de paquetes de pasta seca, entre otros artículos de primera necesidad.
En esta nueva etapa, se incorporarán los 60 productos que componen la canasta del programa +Precios Cuidados en comercios de proximidad, con productos básicos de almacén, lácteos, higiene y limpieza.
“El 60% del consumo de alimentos envasados es a través de comercios de proximidad; varias veces intentamos armar una canasta; el problema es el control pero también el margen del comercio, el autoempleo e informalidad”, explicó en su momento el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti.
En las últimas semanas, Feletti mantuvo una serie de reuniones con representantes de supermercados de origen chino y entidades que nuclean autoservicios, almaceneros, supermercadistas y polirrubros, para trabajar en conjunto y avanzar en los acuerdos necesarios de cara a la implementación de la canasta destinada a comercios de proximidad con productos de consumo esencial, en el marco del programa +Precios Cuidados.
El objetivo es que esta iniciativa, que contendrá 60 productos pertenecientes a diversos rubros de consumo masivo, esté presente en todo el país y establezca precios de referencia en comercios de cercanía, con el propósito de reducir la dispersión de valores que existe entre estos locales y las grandes cadenas de supermercados.
La canasta de proximidad será parte de la nueva etapa de +Precios Cuidados, que se pondrá en marcha mañana, y tiene por objetivo ayudar a contener las expectativas inflacionarias.
Los precios de los alimentos que componen la canasta básica de consumo tuvieron durante los 26 meses que lleva la Presidencia de Alberto Fernández una marcada dispersión, con casos extremos como el de los fideos secos, que aumentaron en ese período 67 puntos porcentuales menos que la inflación general, y el del asado, con una suba de 94 puntos superior al nivel global.
La información forma parte del último reporte semanal de la Consultora Sarandí, en base a los relevamientos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborados mensualmente por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El contraste entre una inflación que desde diciembre de 2019 hasta febrero último fue del 123,5% con una suba del precio de los fideos secos que en el mismo lapso fue del 56,5% y una del asado que llegó al 217,5%, se da a conocer en medio de las gestiones del área económica del Gobierno para implementar medidas y acuerdos sectoriales que consigan atenuar el alza de precios, que en febrero fue del 4,7%.
En ese sentido, luego del mensaje del Presidente difundido el viernes pasado, se dispuso la suspensión de la rebaja de dos puntos porcentuales en las retenciones a la harina y el aceite de soja y la creación de un Fondo Estabilizador del Trigo, en atención a los aumentos de los precios internacionales de la commodities agrícolas tras la invasión de Rusia en Ucrania.
De diez alimentos básicos seleccionados, la consultora dirigida por el economista Sergio Chouza comprobó que en seis casos los incrementos en los 26 meses transcurridos fueron mayores al promedio general, en tanto los otros cuatro se ubicaron por debajo del 123,5% acumulado desde diciembre de 2019.
Entre los primeros, los fideos secos mostraron un aumento del 56,5%, 67 puntos porcentuales menos que la inflación general, la harina de trigo 62,9% (-60,6 puntos), la leche fresca 87,2% (-36,3), el pan de mesa 95,2% (-28,3), el arroz blanco 109,9% (-13,6) y los huevos de gallina 120,5% (3 puntos porcentuales menos que el IPC).
Por el contrario, el queso cremoso superó a la inflación general en ocho décimas de punto porcentual, con un alza del 124,3% desde diciembre de 2019, en tanto los otros tres productos que superaron al nivel general fueron el pollo entero, con el 134,6% (11,1 puntos más); el aceite de girasol, con el 135,7% (+12,2) y el asado, con el 217,5% (94 puntos más que la inflación global).
Sarandí planteó en su análisis semanal que “el debate teórico sobre las causas de la inflación es uno de los más intensos en la disciplina en nuestro país” y que en ese contexto “la discusión sobre controles de precios y emisión ha encontrado ciertos límites”.
Al respecto, postuló que “las posiciones maniqueas se chocan contra la evidencia empírica y las respuestas simplistas son cada vez más efímeras”, al tiempo que advirtió sobre las falencias en el análisis, tanto en las propuestas ortodoxas como en las heterodoxas.
En ese sentido, señaló que “descuidar la macro es un problema habitual en las corrientes de pensamiento crítico”, pero por otro lado remarcó que “soslayar la importancia de la coordinación para generar referencias suele ser propio de la petulancia ortodoxa”.
“Hoy la macro vuelve a transitar un sendero de ordenamiento, pero ningún fruto madura rápido. Faltan aún varios años hasta recuperar los equilibrios fiscal, monetario y de financiamiento”, finalizó.
Por Sofía Espejo. Hace dos años, el Instituto de Ciencias y Oficios de la Carne (ICOCA), en convenio con el INTA y la Facultad de Veterinarias de la UBA, lanzó la Escuela de Sommelier de Carne, que ya va por su tercera camada. Este año, surgió el segundo proyecto que apunta a continuar con el objetivo de la valorización de los oficios de la industria de la carne: una escuela para formar futuros carniceros y carniceras.
La Escuela Argentina de Oficios de la Carne
La Escuela Argentina de Oficios de la Carne será la primera institución educativa del país que enseñará, en forma estandarizada y con base técnica y científica, cómo trabajar los diferentes cortes de carne de manera eficiente y segura.
La iniciativa surge luego de un acuerdo de cooperación y de transferencia de conocimientos con la École Nationale Supérieure des Métiers de la Viande, institución francesa creada en 1894, que cuenta con una extensa trayectoria en la formación de artesanos de la carne.
“Francia no solo tiene una tradición muy grande por su expertise en la carnicería, sino por su gran abundancia de boutiques de carne. A su vez es el país por excelencia en la homologación de oficios. Allí las escuelas de oficios tienen mucha trayectoria y a lo largo de su historia mantuvieron una modalidad de certificación de aptitud profesional”, contó en entrevista Juan Ignacio Barcos, presidente del Instituto de Ciencias de Oficios de la Carne.
“Además, los institutos son financiados por las industrias, lo que garantiza este circuito y completa esta cadena de que luego el mercado laboral pueda acceder a personal capacitado”, agregó.
Formar formadores en París
La formación iniciará en el segundo semestre, ya que la siguiente etapa es un ciclo de formación en Francia.
“Seleccionaremos un futuro grupo de profesionales, 5 personas en primera instancia. que viajaremos a París para tomar un curso de Formación de Formadores en la École Nationale Supérieure des Métiers de la Viande. Nos vamos a instruir, no en ser carniceros sino en ser profesores de carnicería”, contó Barcos.
Recuperar el eslabón perdido
Los cursos tendrán una duración de aproximadamente 12 semanas que variarán de acuerdo a los contenidos complementarios que se puedan desarrollar. “Se ajustarán a las novedades que sumemos luego de la formación”, contó el director.
Respecto a los cupos por curso dependerá de los protocolos y aforos. “Las clases teóricas son 100 % online y luego según la cantidad de sedes, frigoríficos, centros de formación disponibles aumentaremos capacidad para las clases técnicas”, detalló Barcos.
Si bien es una formación de carácter privada, trabajan en conjunto con instituciones públicas como el INTI, el INTA y la Facultad de Veterinarias de la UBA.
Respecto a quiénes está dirigido, el director explicó que “se pueden hacer de cero, ya que no hace falta conocimientos previos. El único requisito es que tengan el anhelo de aprender el oficio”.
“El hilo conductor y motor de la creación del instituto y de los cursos de formación está directamente relacionado con una creencia muy fuerte en que es necesario integrar un eslabón desaparecido que son las escuelas de oficio”, agregó.
Puesta en valor
Consultado respecto a qué valor agregado otorga esta formación a un oficio que por tradición se transmiten de generación en generación, Barcos expresó: “Los oficios se aprenden de boca en boca, lo cual tiene muchísima validez pero creemos que su certificación y homologación implican una puesta en valor del trabajo”.
“Todo ese conocimiento y esas habilidades pueden ser complementadas con aportes técnicos del punto de vista de la manipulación de la carne, de la minimización de las mermas, de utilización correcta de las herramientas, de la aplicación de distintos protocolos de seguridad e higiene. Junto a la estandarización de procesos de cuarteo, charqueo, desposte, presentación de cortes y envasados, contrastados siempre con información técnica y científica, es el conjunto que termina de formar una persona que posee un oficio para convertirlo en una aptitud profesional”, concluyó.