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Las siderúrgicas más ecológicas de China se extienden por el extranjero

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Escriben Shen Xinyi, Li Yedan / Dialogue Earth – En julio, Hebei Iron & Steel (HBIS) firmó un acuerdo para vender 10.000 toneladas de “acero bajo en carbono” a un cliente italiano. Con una huella de carbono un 50% menor que los productos convencionales, el envío se realizó en un horno “basado en hidrógeno” en una planta siderúrgica en Zhangjiakou, China perteneciente a la subsidiaria de HBIS, Zhangxuan Technology. La planta es uno de los primeros ejemplos a gran escala de fabricación de acero a base de hidrógeno en China. Y tiene la flexibilidad de cambiar al uso de “hidrógeno verde” fabricado completamente con energía renovable.

El acuerdo señala un creciente reconocimiento de los productos chinos bajos en carbono en Europa y muestra cómo los productores se están adaptando al próximo impuesto sobre emisiones de carbono de la UE, llamado Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono (CBAM). Sin embargo, estos son los primeros pilotos en lugar de un cambio en toda la industria, su escala es pequeña en comparación con la producción anual de acero de mil millones de toneladas de China.

Las exportaciones son solo una dimensión del impulso global del acero bajo en carbono de China. Las principales empresas siderúrgicas chinas se están moviendo tanto hacia arriba como hacia abajo en las cadenas de suministro. En el extranjero, están construyendo plantas de acero con bajo contenido de carbono al mismo tiempo que ofrecen servicios de ingeniería e invierten en infraestructura de minería de mineral de hierro y cadena de suministro.

Estos esfuerzos reflejan una forma embrionaria de un cambio más amplio. Las iniciativas nacionales de descarbonización se están extendiendo cada vez más a empresas en el extranjero, en países donde los recursos más abundantes, como el gas y el mineral de hierro de alta calidad, así como la demanda, están haciendo que la fabricación de acero con bajas emisiones de carbono sea más factible a escala.

Este cambio hacia el exterior se produce en medio de la intensificación de la regulación climática y las barreras comerciales. CBAM, que entró en su fase de transición a fines de 2023, comenzará a imponer aranceles de carbono reales al acero importado en 2026. Mientras tanto, el mercado nacional de carbono de China se expandió este año para cubrir el sector siderúrgico, exponiendo a los productores nacionales a los costos de cumplimiento y los puntos de referencia de emisiones en el país.

Tales reglas aumentan las apuestas para las acerías chinas, ya limitadas por los límites a la producción de acero crudo y una política de “no expansión de la capacidad“. Sin reducciones creíbles en la intensidad de las emisiones, el acceso a los mercados de exportación se reducirá. Mientras tanto, la demanda mundial de acero sigue siendo desigual, con un crecimiento en Oriente Medio, África, el sudeste asiático y la India parcialmente compensado por un consumo más débil en otros lugares.

En este contexto, los pioneros del acero bajo en carbono de China están siguiendo una estrategia de dos vías. A nivel nacional, están invirtiendo en tecnologías que reducen las emisiones dentro de las limitaciones de los recursos energéticos de China. En el extranjero, están buscando lugares donde abunden las materias primas para la fabricación de acero con bajo contenido de carbono. Estos incluyen el gas natural ahora y la energía potencialmente renovable para aumentar la producción de hidrógeno verde más adelante.

Tales enfoques brindan alternativas al carbón y permiten una producción más competitiva económicamente. Muchas de estas regiones anfitrionas, desde Oriente Medio hasta Asia Central y partes de África, también ofrecen entornos geopolíticos y comerciales más favorables.

Utilizar las ventajas de la energía y el mercado en el país y en el extranjero

China Baowu, el mayor productor de acero del mundo, ha estado experimentando con métodos bajos en carbono tanto en el país como en el extranjero.

En diciembre de 2023, una subsidiaria, Baosteel, puso en marcha una de las primeras plantas de China para fabricar hierro de reducción directa (DRI) a base de hidrógeno a escala industrial, en la acería de Zhanjiang, provincia de Guangdong.

Vista aérea de un complejo industrial con chimeneas, grandes tanques de almacenamiento y líneas ferroviarias

La acería Zhanjiang de Baosteel en la provincia de Guangdong (Imagen: Deng Hua / Xinhua / Alamy)

DRI se fabrica utilizando hidrocarburos como el monóxido de carbono y el hidrógeno, así como gases residuales industriales como el gas de horno de coque, para reducir el mineral de hierro en su estado sólido. Estos gases eliminan el oxígeno del mineral sin fundirlo, dejando un producto poroso, similar a una esponja con alto contenido de hierro. DRI es una materia prima ideal para la fabricación de acero en hornos de arco eléctrico (EAF), que funcionan con electricidad y pueden alimentarse principalmente con chatarra de acero.

A diferencia del arrabio producido en altos hornos, que depende del coque a base de carbón y emite grandes cantidades de CO2, el DRI se puede fabricar con gas natural, gas de horno de coque o hidrógeno, lo que reduce considerablemente las emisiones. En comparación con los altos hornos convencionales, el proceso DRI basado en gases fósiles puede reducir las emisiones de carbono en un 50-60%.

La flexibilidad para utilizar diferentes fuentes de gas también la convierte en una tecnología ideal para apoyar la transición por etapas de los combustibles fósiles, como el gas natural y el gas de coque, al hidrógeno verde y a la producción de acero casi nula.

La planta DRI de Zhanjiang de Baosteel en realidad utiliza gas refinado de horno de coque, un subproducto del proceso de carbón a coque, que contiene más del 60% de hidrógeno. Esto tiene sentido económico en China, ya que el gas natural es un recurso relativamente escaso.

Si el “hidrógeno verde” está disponible a escala, podría reemplazar por completo los gases fósiles, incluidos el gas natural y el gas de coque, y la reducción de carbono se acercaría al 100%.

En junio, la planta de DRI de Zhanjiang se combinó aún más con un EAF para la fabricación de acero. Este proceso DRI-EAF permite una reducción significativa de hasta un 60% en las emisiones en comparación con un alto horno tradicional.

Mientras Baowu está desarrollando soluciones técnicas bajo limitaciones energéticas en el país, en el extranjero se adapta a las estructuras energéticas y la demanda de productos de los países anfitriones. En mayo de 2023, la empresa firmó una empresa conjunta con Saudi Aramco y el Fondo de Inversión Pública para construir un complejo integrado de fabricación de chapas de acero en Arabia Saudí. Al igual que Zhanjiang, la instalación combina DRI con un EAF para fabricar chapa de acero gruesa, que es más gruesa y robusta que la chapa de acero.

Mientras que Zhanjiang apunta a láminas de acero de alta calidad para los clientes fabricantes de automóviles de Baowu, la instalación saudita está orientada a productos de placa para las industrias de petróleo y gas, construcción naval, costa afuera y construcción en el Medio Oriente y África del Norte. El proyecto representa una inversión de alrededor de USD 2 mil millones y producirá hasta 1,5 millones de toneladas de acero de chapa gruesa por año.

La diferencia clave entre las plantas de Zhanjiang y Arabia Saudita radica en su elección de combustible. Si bien Zhanjiang depende del gas de coquería, debido a las limitaciones de recursos de China, el proyecto saudí utilizará gas natural directamente, aprovechando las reservas locales. Ambas instalaciones adoptan la ruta DRI-EAF.

Aprender y practicar a través de las fronteras

El cambio bajo en carbono de otra gran siderúrgica estatal china, Shougang, se ha producido gradualmente a través de las fronteras. En 2023, su filial de construcción completó una gran instalación de EAF, con una capacidad anual de alrededor de 2,5 millones de toneladas, para el complejo siderúrgico de la siderúrgica turca Tosyali en Argelia. Este fue el segundo horno de este tipo que había construido para el mismo cliente. Estos proyectos le dieron a Shougang una valiosa experiencia en ingeniería antes de que la empresa construyera u operara un EAF dentro de la propia China.

Al año siguiente, Shougang anunció planes para construir su propio EAF en su planta de Tangshan, provincia de Hebei, con una capacidad anual de 1,3 millones de toneladas. Programado para entrar en funcionamiento en 2026, reemplazará a un “horno de oxígeno básico” más antiguo, que convierte el metal caliente de los altos hornos en acero.

Un almacén lleno de filas de bobinas de acero en paletas, con grúas que levantan materiales y un camión que carga suministros.

Acero laminado en un almacén administrado por la siderúrgica Shougang en Tangshan, provincia de Hebei (Imagen: Zhu Xudong / Xinhua / Alamy)

La decisión también reflejó las cambiantes condiciones internas, incluida la política nacional que fomenta la fabricación de acero con bajas emisiones de carbono, y la creciente demanda de clientes extranjeros como BMW de chapas de acero con bajas emisiones de carbono. En este sentido, Argelia proporcionó la confianza técnica, mientras que las señales políticas de China y la demanda del mercado crearon el espacio para que Shougang actuara en casa.

A mediados de 2025, Shougang estaba extendiendo el modelo de ultramar nuevamente, esta vez río arriba en Asia Central. Su brazo de ingeniería, en colaboración con dos socios de inversión estratégicos chinos, inició la construcción de una planta de acero con bajas emisiones de carbono en la región de Jambyl de Kazajstán con una capacidad anual de 3 millones de toneladas. La instalación está diseñada en torno a la alimentación de DRI en la fabricación de acero EAF.

El abundante mineral de hierro de alta ley de Kazajstán, incluidos los nuevos depósitos como la mina Lomonosovskoye, es un facilitador crítico, ya que el método DRI-EAF requiere materia prima de mayor calidad. Al aprovechar estos recursos, las empresas chinas no solo están satisfaciendo la demanda local, sino que también pueden estar alineando mineral de hierro de alta ley o DRI para la exportación para alimentar la futura capacidad de fabricación de acero con menos carbono de China; aunque no hay ningún acuerdo de exportación disponible públicamente.

En conjunto, la secuencia muestra cómo las empresas de Shougang en el extranjero, los incentivos de política nacional y las asociaciones orientadas a los recursos se refuerzan mutuamente. El proyecto de Argelia aportó conocimientos técnicos. El EAF de Tangshan está aplicando eso a la política nacional de descarbonización y la demanda de los clientes. Y la empresa de Kazajstán extiende el enfoque a un país socio rico en recursos al tiempo que asegura el suministro de materias primas. La progresión subraya cómo los fabricantes de acero chinos no solo están aprendiendo en casa, sino que también están aprovechando proyectos en el extranjero para acelerar sus vías de transición.

Adaptarse al contexto

Jinnan Iron & Steel, con sede en la provincia de Shanxi, ha estado experimentando con formas de reducir las emisiones utilizando los altos hornos existentes en China. La compañía ha estado probando la inyección de hidrógeno en altos hornos, en cooperación con el Instituto Central de Investigación del Hierro y el Acero. Este método no reemplaza el carbón por completo, sino que sustituye una parte del coque con hidrógeno, lo que reduce la intensidad de carbono.

Estas soluciones de “modernización” son importantes en China, donde la mayor parte de la producción de acero todavía proviene de grandes altos hornos. Estos hornos son costosos y políticamente difíciles de cerrar, considerando los empleos, los impuestos y las responsabilidades involucradas. La inyección de hidrógeno puede generar una reducción de emisiones de alrededor del 20-30%, menos del potencial del 60-90% que se puede lograr a través de DRI-EAF, pero más rápido y más barato de implementar. Por esa razón, se considera ampliamente como una medida de transición, útil para obtener reducciones tempranas y experiencia en el manejo del hidrógeno mientras se prepara para cambios más profundos.

Al mismo tiempo, Jinnan está siguiendo un camino muy diferente en el extranjero. En 2024, se unió a la brasileña Vale, el mayor productor de mineral de hierro del mundo, para invertir más de 600 millones de dólares en una planta de concentración de mineral de hierro en el puerto de Sohar, en Omán. El mineral de hierro en bruto se enviaría desde Brasil a la instalación, que está programada para comenzar a operar en 2027 y suministrar 12,6 millones de toneladas de concentrado de alta ley al año. La mayor parte de esto se utilizará para fabricar pellets y briquetas de mineral de hierro adecuados para la ruta DRI-EAF. La empresa de Omán también complementa el plan de Vale de construir una red de centros de “briquetas verdes” en el Medio Oriente, creando sinergias entre el mineral brasileño y la demanda mundial de acero.

El contraste entre las dos estrategias destaca cómo las empresas chinas se están adaptando al contexto. Las pruebas nacionales de hidrógeno pueden facilitar la transición de la flota actual de altos hornos de China. Mientras tanto, el proyecto de Omán posiciona a la empresa en cadenas de suministro orientadas al futuro para acero bajo en carbono.

Una doble vía nacida de la necesidad y la estrategia

La escala de los proyectos de acero bajo en carbono de China, tanto en el país como en el extranjero, sigue siendo pequeña en comparación con su capacidad a base de carbón y la producción anual de acero crudo de más de mil millones de toneladas. A pesar de los objetivos políticos, la proporción de acero de los EEP, la principal ruta baja en carbono, se ha estancado en los últimos años en alrededor del 10%, mientras que persiste el exceso de capacidad estructural en la producción tradicional de altos hornos. Estos esfuerzos siguen siendo como puntos bajo un microscopio. Aunque son pequeños, vale la pena observarlos de cerca con la esperanza de que puedan desencadenar más proyectos de acero verde e impulsar un cambio estructural en la industria.

Las experiencias de Baowu, Shougang y Jinnan sugieren que la descarbonización del acero de China ya no se limita a las fronteras nacionales. Cada empresa está experimentando con diferentes tecnologías en el país (DRI a base de hidrógeno, EAF para acero de alta calidad o inyección de hidrógeno en altos hornos) y luego extiende esos enfoques a proyectos en el extranjero donde los recursos, el financiamiento y la demanda del mercado los hacen viables a escala.

Este enfoque de doble vía refleja tanto la necesidad como la estrategia. Las limitaciones nacionales, desde el suministro limitado de gas natural hasta los estrictos límites de capacidad, significan que algunas tecnologías solo pueden probarse en forma piloto dentro de China. En el extranjero, sin embargo, las dotaciones de recursos como las reservas de gas de Arabia Saudita o el acceso de Omán al mineral de alta ley abren la puerta a diferentes vías.

Por lo tanto, para las empresas chinas, invertir en el extranjero no se trata solo de asegurar materiales o mercados, sino de establecer una posición dentro del mapa global emergente del acero bajo en carbono. Lo que comenzó como una experimentación impulsada por políticas en el país ahora está dando forma a los contornos del papel de China en la transición global del acero.

El desafío, entonces, radica en si estos proyectos pueden funcionar tanto en términos climáticos como comerciales. Los procesos de fabricación de acero al hidrógeno y DRI-EAF siguen siendo costosos, y la demanda futura de “acero verde” de primera calidad es incierta. Sin embargo, el gobierno de China ya ha emitido una guía para una inversión saliente más ecológica, pidiendo a las empresas que se alineen con las reglas climáticas internacionales y adopten las mejores prácticas en el extranjero.

Para los fabricantes de acero, esto significa convertir los principios generales en estándares prácticos: garantizar informes transparentes sobre el carbono, vincular el apoyo financiero a reducciones de emisiones medibles y alentar empresas que combinen la tecnología china con los recursos del país anfitrión. Al estrechar el vínculo entre las políticas nacionales y la ejecución de proyectos en el extranjero, China puede reducir el riesgo de ser vista como exportadora de instalaciones intensivas en carbono, al tiempo que fortalece su papel en la configuración de la transición global hacia el acero bajo en carbono.

Shen Xinyi es investigador del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, especializado en descarbonización industrial.

Li Yedan es el analista principal del Earthwise Institute, que se centra en la financiación climática, la energía y la descarbonización industrial

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Economía global “en transición”: el FMI prevé un crecimiento de 3,2% y advierte sobre vulnerabilidades estructurales

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El FMI advirtió que la economía mundial enfrenta un escenario frágil, con crecimiento moderado y riesgos crecientes.

El organismo mantuvo su proyección de expansión global en 3,2% para 2025 y 3,1% para 2026, pero alertó por las tensiones comerciales, el auge especulativo en la tecnología y la falta de espacio fiscal en los países endeudados.

Un “aterrizaje suave” con riesgos persistentes

El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó este lunes 14 de octubre en Washington su informe World Economic Outlook (WEO) 2025, bajo el título “Global Economy in Flux: Prospects Remain Dim” (“Economía global en transición: las perspectivas siguen siendo débiles”). El documento, presentado por el economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, proyecta un crecimiento mundial de 3,2% en 2025 y 3,1% en 2026, una expansión moderada que confirma la desaceleración estructural posterior a la pandemia.

El impacto de las tensiones comerciales fue menor al previsto, pero la economía global sigue mostrando debilidad estructural”, señaló Gourinchas. Según el FMI, la reciente ronda de aranceles entre Estados Unidos y China tuvo un efecto acotado en el crecimiento gracias a exenciones parciales, la flexibilidad de las cadenas de suministro y la ausencia de represalias amplias. Sin embargo, el economista advirtió que el escenario sigue “altamente sensible a cualquier nuevo shock comercial”, con un potencial de caída del producto mundial de hasta 0,3 puntos porcentuales en caso de escalada.

En el mismo sentido, el FMI alertó que la inflación “sigue siendo más persistente de lo deseado” en las principales economías y que la política monetaria enfrenta presiones crecientes para flexibilizarse antes de tiempo. “Los bancos centrales deben resistir los llamados a reducir tasas por motivos fiscales o políticos —dijo Gourinchas—, porque cada vez que se debilita la independencia monetaria, el costo se traduce en inflación y pérdida de confianza”.

Tensiones comerciales, burbuja tecnológica y fragilidad fiscal

El informe de octubre identifica cuatro riesgos principales para el crecimiento global:

  1. El auge especulativo en inteligencia artificial (IA), con “paralelismos claros con la burbuja puntocom de fines de los años 90”.
  2. La desaceleración estructural de China, atrapada entre un sector inmobiliario aún frágil y una dependencia excesiva de subsidios industriales.
  3. La falta de consolidación fiscal en economías avanzadas y emergentes, con elevados niveles de deuda y escaso margen para nuevas expansiones del gasto.
  4. Las presiones políticas sobre los bancos centrales, que podrían comprometer su credibilidad.

Gourinchas sostuvo que el boom de inversión en inteligencia artificial “sostiene la actividad, pero también genera riesgos de sobrevaluación”. Si se produjera una corrección abrupta en los mercados tecnológicos, advirtió, “el efecto sobre el consumo, la inversión y las condiciones financieras podría ser significativo”.

Respecto de China, el FMI reiteró su recomendación de “reorientar el modelo de crecimiento hacia la demanda interna”. El organismo advirtió que el país “sigue demasiado dependiente de las exportaciones y de políticas industriales de gran escala”, con un sector inmobiliario aún sin resolver y una productividad estancada. “El riesgo de una trampa de deuda-deflación está presente”, alertó Gourinchas.

En el plano fiscal, el informe advierte que la mayoría de las economías no reconstruyeron el margen presupuestario perdido tras la pandemia. El Fondo estimó que “el bajo crecimiento, las tasas reales elevadas y las nuevas demandas de gasto —defensa, seguridad económica y transición climática— están reduciendo la capacidad de maniobra de los gobiernos”. En los países de ingresos bajos, añadió, el panorama es más crítico por la reducción de los flujos de ayuda internacional y el aumento de la deuda en moneda extranjera.

Impacto en las economías emergentes y en América Latina

El FMI destacó que la debilidad del dólar durante la primera mitad de 2025 alivió las condiciones financieras en mercados emergentes. “Un dólar más débil reduce la carga de deuda en países con pasivos denominados en esa moneda y ayuda a contener la inflación importada”, explicó Gourinchas. Sin embargo, aclaró que la volatilidad cambiaria sigue siendo un riesgo, y valoró que “los bancos centrales latinoamericanos han mostrado madurez al permitir ajustes cambiarios sin perder el ancla monetaria”.

En África subsahariana, el organismo revisó al alza su proyección de crecimiento a 4,1% en 2025 y 4,4% en 2026, gracias a “reformas estructurales, consolidación macroeconómica y estabilización en economías clave como Nigeria y Etiopía”. Para América Latina, el FMI mantuvo un crecimiento moderado, sostenido por el comercio de materias primas y la estabilidad de las tasas internas, aunque advirtió que la inversión fuera del sector tecnológico muestra señales de enfriamiento.

Respecto de la fragmentación geoeconómica, Gourinchas reconoció que el comercio global no ha disminuido, pero sí se ha reconfigurado: “Se comercia menos entre Estados Unidos y China, y más entre ambos bloques y terceros países. Las cadenas globales de valor se están adaptando, pero el sistema se volvió más complejo y vulnerable”.

Gobernanza global y resiliencia: el mensaje a los países

En su cierre, el director de Investigaciones del FMI retomó el llamado de la directora gerente, Kristalina Georgieva, a que los gobiernos “se ajusten el cinturón” ante un contexto de shocks recurrentes y alta incertidumbre. Gourinchas enumeró tres prioridades:

  1. Reconstruir espacio fiscal y fortalecer la sostenibilidad de la deuda.
  2. Proteger la independencia de las instituciones monetarias y fiscales.
  3. Mantener la apertura comercial y la cooperación multilateral, incluso en un escenario de tensiones geopolíticas crecientes.

“La resiliencia económica no se construye con muros ni subsidios indiscriminados —concluyó—, sino con instituciones sólidas, estabilidad macroeconómica y una estrategia clara para aprovechar la innovación tecnológica sin repetir los errores del pasado”.

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Influencers con estudios: la estrategia de China para evitar la desinformación en redes sociales

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El gobierno de China acaba de dar un paso decisivo en su estrategia para controlar la desinformación digital. Desde octubre de 2025, los influencers y creadores de contenido que aborden temas como medicina, derecho, educación o finanzas deberán acreditar formación académica o certificaciones oficiales en esas áreas. La medida, impulsada por la Administración del Ciberespacio de China (CAC), redefine los límites entre la divulgación digital y la comunicación profesional.

Una nueva frontera entre información y conocimiento

La norma establece que solo quienes estén afiliados a instituciones médicas, educativas o de investigación podrán publicar contenidos considerados “profesionales o especializados”. Las plataformas —como Weibo, Douyin (TikTok en su versión china) o Bilibili— deberán verificar la autenticidad de las credenciales, prohibiendo que las cuentas nuevas publiquen sin certificarse y otorgando dos meses de plazo para que los usuarios existentes completen el proceso.

El objetivo, según la CAC, es “proteger al público de información falsa o engañosa” en un ecosistema donde los consejos financieros, médicos o jurídicos se multiplicaron en formato de video corto y transmisiones en vivo. En los últimos años, China ha enfrentado un aumento de rumores virales sobre salud, economía y política, amplificados por algoritmos que premian la viralidad antes que la precisión.

Transparencia, fuentes y responsabilidad

El nuevo reglamento también exige que los contenidos educativos o científicos citen fuentes verificables y especifiquen si incluyen material generado por inteligencia artificial o dramatizaciones. Las plataformas deberán advertir a los usuarios sobre su responsabilidad legal y científica en la difusión de datos, estableciendo una suerte de “contrato digital” entre creadores y audiencia.

De esta manera, el Estado chino no solo busca limitar la desinformación, sino también institucionalizar la figura del divulgador digital, integrándolo a su sistema de control y credibilidad pública.

Fin de la publicidad encubierta y los falsos expertos

La CAC prohibió toda forma de publicidad relacionada con productos o servicios médicos, incluyendo suplementos, alimentos saludables o consultas en línea. También se ordena eliminar perfiles que suplanten la identidad de profesionales, o que utilicen un formato educativo para promover productos. La medida apunta a desarticular una práctica extendida: el contenido “híbrido” que mezcla entretenimiento con marketing encubierto.

Los algoritmos de las plataformas deberán identificar y bloquear contenidos sexualizados disfrazados de educación, un fenómeno en expansión que el gobierno considera contrario a la “moral pública” y al “orden informativo”.

Educación y reputación digital

Más allá del control político, la iniciativa plantea un debate global sobre la responsabilidad educativa en la era de los creadores. Con esta medida, China se convierte en el primer país que formaliza una equivalencia entre formación académica y derecho a informar en redes sociales.

Para los analistas tecnológicos, la medida puede anticipar un nuevo paradigma: el pasaje del influencer espontáneo al experto certificado, un modelo que podría replicarse —con matices— en otros países preocupados por la desinformación científica y sanitaria.

En un contexto donde la inteligencia artificial genera contenidos indistinguibles de los humanos y las redes sociales moldean percepciones a escala masiva, China propone una fórmula radical: reemplazar la libertad de expresión digital por una suerte de “mérito académico online”.

El experimento recién comienza, pero su alcance global podría transformar no solo las redes, sino la manera en que el mundo define la credibilidad en la era digital.

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Puede China compartir su experiencia sostenible con el Sur Global

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Por Patrick Moore / Dialogue Earth – Las exportaciones de tecnología limpia han convertido a China en un socio clave para la descarbonización de otros países, pero la transferencia de conocimientos es un reto

En la última década, China ha batido récords de tecnología limpia en su territorio. Al mismo tiempo, se ha convertido en un socio importante para los países del Sur Global que buscan impulsar la capacidad de energía renovable y alcanzar un desarrollo con bajas emisiones de carbono.

Los fabricantes chinos de tecnologías limpias han sustentado la enorme expansión del país en materia de energía solar y eólica, baterías y vehículos eléctricos, y ahora buscan y encuentran cada vez más nuevos mercados en el extranjero. En 2024, las exportaciones de estas cuatro tecnologías desde China a las regiones del Sur Global ascendieron a más de 72.000 millones de dólares, lo que representa casi la mitad de todas las exportaciones de energía eólica, solar y vehículos eléctricos.

Para muchos países, estas importaciones han supuesto un impulso muy necesario para sus esfuerzos en materia de sostenibilidad, al ampliar el acceso a la electricidad e impulsar el auge de la capacidad renovable. Sin embargo, los países del Sur Global expresan regularmente su ambición de ir más allá de una relación meramente comercial en lo que respecta a estos productos, tanto en reuniones bilaterales con sus homólogos chinos como en cumbres internacionales.

La esperanza es que China no sea solo una fuente de importaciones de tecnología verde, infraestructura y servicios, sino también un proveedor de la tecnología y los conocimientos que permitan aumentar la fabricación y la innovación dentro de las propias fronteras de los países.

A nivel diplomático, China ha sido durante mucho tiempo sensible a estas peticiones, promoviendo becas para estudiar en China, plataformas de cooperación técnica y talleres para la formación profesional en los países socios. Se prometió a las naciones la ampliación de todas estas iniciativas cuando China fue la sede de la reciente reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái Plus en Tianjin, por ejemplo. Pero puede que estas promesas no sean suficientes, ya que transferencia de tecnología y conocimientos es un tema complejo y, a veces, polémico.

Durante la rápida industrialización de China desde que comenzó la Reforma y Apertura en 1978, las propias empresas chinas se beneficiaron de los intercambios con socios europeos y estadounidenses, así como del desarrollo más reciente de sus sectores de energía solar, eólica y vehículos eléctricos, líderes en el mundo. Sin embargo, los analistas han expresado a Dialogue Earth sus dudas sobre los incentivos y la capacidad de los gigantes tecnológicos chinos para compartir su experiencia en el ámbito de la energía limpia. En cuanto al Sur Global, por su parte, han destacado iniciativas relevantes que demuestran el potencial de tales transferencias, pero también han planteado preguntas sobre la capacidad y la influencia de los países para ampliar este compromiso.

¿Qué es la transferencia tecnológica?

La transferencia de tecnología y conocimientos ha sido durante mucho tiempo un objetivo de los países del Sur Global, pero ha cobrado nueva relevancia con el auge de los esfuerzos mundiales por desarrollar la capacidad de energía limpia. Estos deseos se están uniendo a los llamamientos de los países en desarrollo al Norte Global, así como a los socios e inversores chinos, a menudo compradores de sus materias primas, para que apoyen su industrialización y su avance en las cadenas de valor.

Las cuestiones relacionadas con estas transferencias desde China han sido un tema clave de debate en las recientes reuniones coorganizadas por Dialogue Earth. Entre ellas se incluyen una mesa redonda celebrada en Berlín, Alemania, junto con la Fundación Heinrich Böll, y una conferencia internacional de investigadores, analistas y figuras de la sociedad civil chinas, organizada por el proyecto SGAIN en la Universidad de Bath, en Inglaterra.

“No hay duda de que la transición hacia la sostenibilidad de los países del Sur Global necesitará el apoyo de China, tanto en términos de financiación como de cooperación tecnológica”, declaró a Dialogue Earth Yixian Sun, investigador principal del proyecto SGAIN y organizador principal de la conferencia de Bath. “Por lo tanto, compartir, pero sobre todo desarrollar conjuntamente, conocimientos y tecnologías entre China y sus socios del Sur es un paso necesario en la transición global hacia la sostenibilidad”.

Varios asistentes a la conferencia destacaron la propia experiencia de China, que se ha beneficiado de este tipo de asociaciones, y uno de los ponentes citó como ejemplo destacado la cooperación de BMW con CATL a principios de la década de 2010. CATL es actualmente el mayor fabricante de baterías del mundo.

Anders Hove, investigador sobre China en el Instituto de Estudios Energéticos de Oxford, describió a Dialogue Earth cómo las asociaciones con fabricantes occidentales en la industria automovilística china “evolucionaron desde los simples requisitos de las empresas conjuntas en la década de los noventa hasta políticas más sofisticadas que obligaban a los fabricantes de automóviles extranjeros a garantizar la localización de tecnologías básicas como baterías, motores eléctricos y sistemas de control”.

Un camión grande pintado de azul y rojo junto a un buque de carga azul en un puerto

Estos intercambios han sido un punto delicado en las relaciones comerciales de China con Estados Unidos y la Unión Europea, con acusaciones de que se ha exigido a los inversores asiáticos una “transferencia forzosa de tecnología”, algo que la Ley de Inversión Extranjera de China de 2019 trató de prohibir explícitamente.

En lugar de un simple movimiento “unidireccional”, Hove hizo hincapié en que estas relaciones deben considerarse como una “coevolución” entre socios. Puso como ejemplo el desarrollo de la industria solar china gracias a la colaboración con socios occidentales, que ahora representa más del 80% de la producción mundial: “[Esto] demostró cómo los técnicos alemanes y estadounidenses trabajaron con los fabricantes locales, creando un proceso de coevolución bidireccional en lugar de una transferencia unidireccional”.

Esperanzas y dudas en el Sudeste Asiático

La industria solar china se ha situado a la vanguardia de la expansión internacional de los fabricantes de tecnología limpia, con un crecimiento significativo de las exportaciones mundiales de paneles y otros componentes durante la última década. En los últimos años, los fabricantes solares chinos también han trasladado parte de su producción, sobre todo al Sudeste Asiático, lo que ha contribuido a que Vietnam, Tailandia, Malasia e Indonesia estén entre los principales productores y exportadores fuera de China. Estos traslados se han interpretado ampliamente como un medio para que los fabricantes eviten los aranceles estadounidenses sobre los equipos solares fabricados en China, un comercio que ahora se ve gravemente amenazado por la administración Trump.

Sin embargo, dado que las instalaciones del sudeste asiático se centran principalmente en el montaje final, los expertos consultados por Dialogue Earth cuestionaron el alcance de la transferencia de conocimientos y tecnología que se ha producido en estas inversiones.

Según Hove, “todos los conocimientos técnicos permanecen en China, todas las piezas proceden de China y toda la cadena de suministro sigue estando allí. Básicamente, no se está produciendo ninguna difusión de conocimientos, a pesar de que existe la fabricación de energía solar”.

Jessica Liao, profesora asociada de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, cuya investigación se centra en la política exterior china y el Sudeste Asiático, se hizo eco de estas declaraciones. Describió el desarrollo de capacidades locales a través de inversiones como “limitado”. Sin embargo, también afirmó que las peticiones de este tipo de apoyo han sido una “prioridad creciente” entre los países del Sudeste Asiático.

Liao señaló las inversiones chinas en la fabricación de vehículos eléctricos en Tailandia y en la industria del níquel en Indonesia como áreas en las que los países del Sudeste Asiático esperan recibir apoyo para ascender en las cadenas de valor. El níquel es un componente crucial en las baterías de los vehículos eléctricos e Indonesia ya representa casi la mitad de su producción mundial, pero el país también espera consolidarse entre los principales productores de baterías del mundo. CATL ha iniciado recientemente la construcción de una planta con una inversión de 6.000 millones de dólares en Java Occidental.

Sin embargo, Liao cuestionó el potencial de que se produzcan transferencias en estos sectores: “La fabricación no es realmente la parte intensiva en conocimientos o tecnología de la construcción de vehículos eléctricos. Por lo tanto, no hemos visto ningún caso claro en el que los países anfitriones se beneficien de los conocimientos más avanzados, de los conocimientos clave de cualquiera de esas industrias de tecnología limpia”.

Como mayor mercado y economía de la región, Indonesia puede estar en mejor posición que sus vecinos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para beneficiarse de estos procesos, ya que, en palabras de Liao, tiene “más poder de negociación”. Afirmó que Malasia también puede tener algunas ventajas debido a su capacidad de fabricación, su mano de obra calificada y su gran población de la diáspora china con un historial de negocios con China. Sin embargo, añadió: “La mayoría de los países de la ASEAN tienen un mercado de tamaño modesto y muchas barreras normativas e institucionales, por lo que es difícil para un inversor chino saber hasta qué punto puede haber transferencia de conocimientos”.

Lecciones desde Brasil

Como principal centro industrial de Sudamérica y sede de un mercado de energía limpia bien establecido, Brasil ha sido uno de los principales destinos para la expansión internacional de los fabricantes chinos de tecnología verde, y podría decirse que es uno de los pioneros en las asociaciones de transferencia de conocimientos y tecnología.

El gigante automovilístico chino BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo, anunció recientemente que sus primeros vehículos fabricados en Brasil habían salido de su línea de producción en el estado de Bahía. Otro fabricante, Great Wall Motors, inauguró en agosto una fábrica de vehículos eléctricos en São Paulo. Goldwind, uno de los mayores fabricantes de turbinas eólicas de China, también ha puesto en marcha una base en Bahía para montar en Brasil, que es el quinto mercado eólico más grande del mundo.

João Cumarúespecialista en Brasil y China y asesor internacional del Consorcio Nordeste, un organismo de desarrollo de la región noreste de Brasil, declaró a Dialogue Earth que la transferencia de conocimientos y tecnología se ha convertido en “uno de los pilares centrales de la agenda bilateral”.

“Durante su última visita a China, el presidente Lula señaló que las inversiones no deben centrarse únicamente en las infraestructuras, sino que también deben incluir la educación, la tecnología y la formación de las personas, para que Brasil pueda fortalecer sus propias cadenas de valor”, añadió Cumarú.

Además de las inversiones existentes en la fabricación de vehículos eléctricos y turbinas eólicas, Cumarú afirmó que existe “un gran interés en la experiencia china con minerales críticos, especialmente en el refinado y el procesamiento”, lo que podría ayudar a Brasil a aprovechar sus propias reservas.

Ya se han establecido varias iniciativas entre ambos países para fomentar directamente la transferencia de conocimientos y tecnología en los sectores ecológicos. Tanto Cumarú como Sun destacaron como ejemplo el Centro China-Brasil para el Cambio Climático y la Tecnología Energética Innovadora (CCB). Creado en 2009 gracias a una colaboración entre la Universidad Federal de Río de Janeiro y la Universidad Tsinghua de Beijing, el centro promueve los intercambios académicos y el desarrollo conjunto en materia de bioenergía, energía solar y eólica, y transmisión de electricidad. Cumarú también habló de proyectos de cooperación en el sector agrícola y de combustibles sostenibles para la aviación, así como del CBERS, el programa satelital chino-brasileño que lleva décadas en funcionamiento.

En opinión de Cumarú, los intercambios efectivos en estas áreas dependen de un fuerte apoyo gubernamental: “Se necesitan políticas estables, normas claras sobre propiedad intelectual e incentivos para las empresas conjuntas. Mecanismos como el Comité de Coordinación de Alto Nivel China-Brasil pueden ayudar a establecer la agenda y garantizar que las cosas realmente avancen”. Las finanzas también “son otra pieza del rompecabezas”, y es necesario el apoyo a estos programas por parte de agencias e instituciones federales, como el banco de desarrollo brasileño BNDES. “Sin recursos, la cooperación corre el riesgo de quedarse solo en el papel”, dijo el especialista.

Señales políticas

En cuanto a las perspectivas de transferencia de conocimientos y tecnología entre China y los países del Sur Global, los expertos comentaron a Dialogue Earth las barreras que existen en los países receptores, pero también los incentivos para que las empresas y las autoridades chinas se comprometan.

Anders Hove habló de “señales preocupantes” en los controles de exportación de China que pueden limitar el potencial de intercambios en torno a tecnologías como las baterías, que, según él, han sido designadas como “tecnología sensible”. En definitiva, dijo, “más de la mitad depende de que los países del Sur Global desarrollen su propia capacidad de absorción, pero las políticas del gobierno chino sobre los controles de exportación de tecnología son igualmente cruciales”.

Jessica Liao, por su parte, destacó las motivaciones de las empresas chinas: “Su incentivo no es realmente ayudar a la economía local o a los industriales locales a tener la capacidad independiente para hacerlo… Su principal preocupación es ayudar a resolver su problema de exceso de capacidad interna. ¿Por qué tendrían incentivos para reproducir todo eso como excedente en el Sudeste Asiático otra vez?”.

Medidas como los controles de exportación indican a las empresas de tecnología limpia que su tecnología básica debe “quedarse en casa”, añadió Liao. Estas empresas “caminan por la cuerda floja” para equilibrar el apoyo del gobierno mientras persiguen su expansión en el extranjero, dijo, “conscientes de que esta expansión debería limitarse realmente a la última parte de la producción”.

Yixian Sun destacó una perspectiva diferente: “No creo que los actores chinos no estén dispuestos a transferir o compartir sus tecnologías con sus socios del Sur Global. En muchos casos, no lo han hecho porque no existen mecanismos viables para ello, ya que la transferencia no solo es demasiado costosa en el mercado actual, sino que también resulta difícil debido a las diferencias culturales”.

Sun, al igual que todos los entrevistados, habló de las limitaciones de capacidad y la falta de estrategias coherentes en los países socios: “Los retos en muchos países anfitriones residen, en realidad, en la falta de políticas bien diseñadas para promover esto, así como en la falta de recursos humanos para absorber los conocimientos tecnológicos pertinentes”.

Hove describió de manera similar los recursos humanos como un factor importante en la transferencia de tecnología y conocimientos: “No se pueden meter las habilidades y los conocimientos en un container. Incluso si existiera algún libro de texto o archivo de Wikipedia que se pudiera transferir, eso no resolvería el desafío fundamental de recursos humanos al que se enfrentan los países en desarrollo”.

El potencial de superar estas limitaciones y crear el entorno adecuado para estos intercambios puede reflejarse en las experiencias de Brasil, aunque tanto Sun como Cumarú afirmaron que no es fácil hacer un seguimiento de las iniciativas concretas de transferencia de conocimientos y tecnología, ni medir su impacto, que suele producirse a largo plazo.

Haciéndose eco del concepto de “coevolución” de Hove, Sun afirmó que “no debería ser un proceso unidireccional en el que las empresas chinas transfieran sus conocimientos técnicos a sus socios del Sur Global. En cambio, debería ser un proceso de aprendizaje mutuo, en el que los actores chinos colaboren con sus socios del Sur para desarrollar o mejorar tecnologías limpias”.

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China revisará su plan quinquenal en el cónclave del Partido Comunista de octubre

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(Reuters) -El gobernante Partido Comunista de China se reunirá en octubre para planificar el desarrollo social y económico de los próximos cinco años, en un momento en que el país trata de mantener el impulso económico al tiempo que evita conflictos comerciales con Occidente.

Los miembros del Comité Central, el mayor órgano decisorio del partido, se reunirán en sesión plenaria del 20 al 23 de octubre, según informó el lunes la agencia estatal de noticias Xinhua. Será el cuarto desde el último congreso del partido en 2022.

Los congresos se celebran cada cinco años para trazar los objetivos de la política social y económica de China. Se convocan unos siete plenos a puerta cerrada entre congresos, y el quinto pleno se centra tradicionalmente en las deliberaciones para los planes quinquenales.

Pero debido a un inexplicable retraso de nueve meses del tercer pleno hasta julio de 2024, se espera que el partido revise ahora el plan 2026-2030 en el cuarto pleno antes de finales de año.

Los próximos cinco años serán una oportunidad clave para que los dirigentes económicos reorienten la economía hacia el consumo interno desde un modelo liderado por el comercio y la inversión.

Entre los retos inmediatos figuran las inmensas presiones deflacionistas derivadas de una prolongada recesión inmobiliaria, la erosionada confianza de los consumidores y, más recientemente, el exceso de capacidad de fabricación y las guerras de precios en sectores que van desde los vehículos eléctricos a las plataformas de reparto de comida por internet.

Los planes quinquenales suelen publicarse al inicio de la reunión parlamentaria anual de China, en marzo.

El próximo cuarto pleno se celebrará aproximadamente una semana antes de que el presidente Xi Jinping visite Corea del Sur para asistir a la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico, donde se espera que se reúna con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyos aranceles han enturbiado las perspectivas económicas de China a corto y medio plazo.

(Información de Joe Cash y Ryan Woo; edición de Tom Hogue y Thomas Derpinghaus; edición en español de María Bayarri Cárdenas)

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