Ciencia

Neurobiología Vegetal Vs Inteligencia Artificial

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Reducir la inteligencia a la mera capacidad de resolver problemas es atentar contra la especie misma. Creer que es posible de cuantificar en cifras lineales, creer que se trata de un sistema perfecto, caracterizado no más que por la cifra de “éxito” que posea el cerebro del más prominente de los científicos, es equivalente a condenar a la súbita y más deplorable extinción al sistema de razonamiento individual más complejo que haya desarrollado el planeta a lo largo de toda su historia, el ser humano.

Obsesionados por medir y comparar, no somos más que verdugos de cualquier futuro imaginado. Para ahondar mejor en esta postura, debemos remontarnos a los orígenes mismos de la vida, y a las transformaciones claves que constituyen la mismísima evolución de las especies. Verán, las especies de seres vivos, se trate del reino que se trate (Vegetal, Animal, Fungi) deben de ser capaces de afrontar diversos desafíos, quizás se trate de una enfermedad, o quizás una “crisis alimentaria”. Cuando uno de estos “desafíos” se muestra limitante para con la procreación y perseveración de una especie, la misma se ve obligada a actuar en consecuencia, desarrollando alteraciones en el genoma, que termina por desencadenar un cambio, algo distinto, no mejor ni peor, sino simplemente distinto. La mayoría de las veces, estos “cambios”, terminan por perecer de manera natural, dejando paso a otras variantes. Finalmente, y en un momento dado, una de estas variables alternativas es capaz de afrontar la problemática y garantizar la supervivencia.

De esta manera, es obvio, que estamos frente a nada menos que una forma de inteligencia. Esto, a lo que podríamos denominar “Inteligencia natural”, se reparte entre muchas denominaciones, disciplinas científicas, etc. Entre ellas, esta la Neurobiología Vegetal, un punto de vista que afirma la existencia de un sistema de razonamiento muy complejo, subyaciendo bajo nuestros pies. Las redes establecidas entre plantas, mediante raíces, actúan de manera similar a una neurona animal, desarrollando sintaxis, pensamiento. Pero, no queda ahí, la red de raíces puede limitarse a una maceta abandonada, o extenderse a lo largo de continentes enteros, elevando el número de sintaxis posible a cifras incalculables, haciéndonos consientes de una inteligencia que existe, pero que no comprendemos.

Desde esta postura, autores como S. Simard o S. Mancuso, señalan que hablamos de un tipo de inteligencia visiblemente diferente al que conocemos, donde los “individuos” no razonan por si solos, comparando el razonamiento de los demás o adoptando posturas ideológicas propias. Sino que su individualidad no sería posible sin una gigantesca y compleja red implicada, en la cual no hay lenguaje, ni interpretación. Simplemente hay intercambio de recursos y cooperación, en contrapunto con nuestra conducta de naturaleza competitiva, acentuada con la educación Prusiana.

Según dicho sistema (Modelo Prusiano), es decir, las bases del sistema educativo que hoy reina, los “patrones evolutivos” se ven curiosamente reflejados. Donde los “grados” representan las etapas de crisis y problemática a afrontar, y las “notas” equivalen al factor de éxito que posea el individuo. No voy a profundizar en los nefastos mecanismos que este sistema implementa de manera forzada y atroz, pero es obvio que el sistema no está pensado para conocer el origen del individuo ni su interpretación de los desafíos allí planteados, sino que, a lo largo de los últimos 200 años, se enseñó a leer a todos los niños de primer grado y a dividir decimales al de segundo grado. Es decir, se gestiona al razonamiento en función de un modelo y juicio generalizado en torno a una necesidad, crear entidades uniformes. Que sepa decir “sí, señor”, “no volveré a llegar tarde, señor”, “soy el responsable absoluto de mis errores”, “si me esfuerzo más, llegaré lejos, seré alguien la vida”.

Mas recientemente en la línea temporal, desarrollamos más estilizados mecanismos para medir la inteligencia, o bien, capacidad para resolver problemas. Entre ellos se encuentra el Test de IQ, con el que pudimos cuantificar de manera relativamente eficaz el desempeño de los individuos, y decirle a Juancito que es mejor que Pedrito. Se lo que están pensando, “El test de IQ si funciona, si no, ¿Por qué el coeficiente de A. Einstein (IQ: 160) era desorbitantemente mayor al promedio?”, a lo que yo respondería, que el mismísimo Einstein consideraba que la verdadera inteligencia se manifestaba en la capacidad de plantear preguntas y resolver problemas de manera innovadora. Además, para él, la inteligencia no estaba determinada por el coeficiente intelectual, sino por la curiosidad, la imaginación y la perseverancia.

Quizás, si yo te preguntara, ¿Quién fue el ser humano más inteligente de la historia? Vendrán a tu mente apellidos como el antes mencionado, o quizás el de Hawking (IQ: 160) o Zuckerberg (IQ: 152). ¿Pero si te dijera que no se encuentra entre ellos? ¿Y que la sociedad no está ni mucho menos orgullosa de su mera existencia? Quien alguna vez poseyó un IQ que sumaba al de A. Einstein y S. Hawking, no era un ciudadano correcto, es más, fue encarcelado por encabezar marchas socialistas en reivindicación del día del trabajador en 1919. William J. Sidis, fue aceptado por el MIT a los 8 años, ingreso a Harvard a los 11 y con 16 años, hablaba no menos de 40 idiomas, incluyendo uno que inventó el mismo a los 7 años de edad. Si Einstein viviera, señalaría el caso Sidis como un ejemplo de relatividad en términos de inteligencia

También nos atribuimos ser poseedores de la “formula de la inteligencia”, estoy hablando de la sintaxis neuronal, un conjunto de ecuaciones que convierten variables en resultados numéricos. Es desde ese lugar, que creamos las famosas “redes neuronales”, que, en conjunto, conforman lo que hoy conocemos como I.A (Inteligencia Artificial). De la cual estamos enormemente orgullosos, y creemos que quizás nos supere en términos intelectuales. Hagamos una pausa aquí, ¿Qué no era la inteligencia la mera capacidad de resolver problemas? ¿Puede resolver problemas la I.A? ¿Qué podemos considerar “un problema”?

Llegados a este punto, nos dirigimos a reconsiderar ¿A que le estamos atribuyendo el adjetivo de “Inteligente”? ¿Lo son nuestros “Smartphones” (Teléfonos “Inteligentes”)? ¿Lo es un estudiante, perdido en algún recóndito punto de Nigeria?

Según el eje de la cuestión, para desenmarañar estas preguntas, debemos tener una cosa en claro. Hablo, de que es verdaderamente un problema, ¿Lo es la correcta secuencia de sugerencias acorde nuestros gustos en redes sociales? ¿O lo es la batalla entre energía renovable y los combustibles fósiles? Para el primero de los casos, todos somos expertos, y sabemos si el Samsung A10 es mejor o peor el Iphone14, por su procesador quizás, quizás por su cámara, o por su dinámica al navegar. Pero ¿Qué hay del segundo caso? ¿Acaso alguna vez oíste siquiera el nombre Oyeyiola? El convirtió su Volkswagen “escarabajo” en un simpático auto solar-eólico, no tiene título de ingeniero, no tiene IQ de 300, no tiene bata blanca. Oyeyiola solo tiene un auto oxidado, Oyeyiola solo tiene su sonrisa contagiosa, Oyeyiola solamente tiene el brillo soñador de sus ojos.

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Titular de Conicet, sobre propuesta de Milei: “No hay país desarrollado que no invierta” en ciencia

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La presidenta del Conicet, Ana Franchi, aseguró hoy que “la ciencia y tecnología son soberanía”, y que “no hay país desarrollado que no invierta” en ese sector, al salir al cruce de la propuesta del candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, de privatizar el organismo.

“En la pandemia, el Conicet desarrolló en un mes y medio kits de diagnóstico en la Argentina y creó el kits de barbijos que se exportó, y gracias a eso entraron divisas; generó insumos de todo tipo que sirvieron acá y en el mundo. La ciencia y la tecnología son soberanía, no me imagino un país desarrollado que no invierta en ciencia y tecnología”, indicó la científica en declaraciones a Radio 10.

En este sentido, amplió que el desarrollo científico inicial “está en el Estado” y explicó que el trabajo de los científicos del Conicet “impacta en nuestras vidas todos los días”.

Anoche, en una entrevista televisiva con el canal LN+ Milei anticipó que en caso de ganar las elecciones eliminaría el Ministerio de Ciencia y Tecnología y privatizaría el Conicet, al señalar que la investigación del sector debería “quedar en manos del sector privado”.

Asimismo, el candidato presidencial agregó que los científicos del Conicet deberán “ganarse el pan con el sudor de su frente” y afirmó que sólo serán exitosos “sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad”.

“¿Qué productividad tienen? ¿Qué han generado?”, preguntó el libertario.

En respuesta, Franchi replicó hoy que los desarrollos tecnológicos “tienen éxito porque no buscan productividad sino mejorar la calidad de vida de la gente” y que lo han hecho en sectores como “salud, energía, construcción y medicina”.

“Nuestros investigadores trabajan con grupos de riesgo, mejorando la calidad de vida. En un futuro incierto tras el desarrollo de la inteligencia artificial vamos a necesitar gente capacitada”, amplió.

Además, Frenchi explicó que esta gente capacitada proviene de “las universidades públicas de todo el país” y se preguntó: “¿Vamos a darles un pasaje a Ezeiza a los científicos para que se vayan?”.

“Tenemos gente formada en el Conicet que trabaja en muchos lugares, como Vaca Muerta y sectores del agro, son empresas que aportan al Estado y al desarrollo del país”, concluyó.

Para Salvarezza, “privatizar el Conicet es volver al pasado, a los años 90”

El exministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, señaló que la propuesta del diputado y candidato a presidente por La Libertad Avanza, Javier Milei de privatizar el Conicet es “volver al pasado, a los años 90” y consideró que es el “Estado el que debe dinamizar la investigación científica”.

“Ya sucedió durante la gestión de (Mauricio) Macri, en la que se rebajó el Ministerio de Ciencia y Tecnología a Secretaría, pero ahora Milei habla de privatizar el Conicet, y con esto lo que hace es exhumar viajas propuestas de los 90, es decir volver al pasado, pero en pleno siglo 21. ¿Qué país desarrollado no apuesta al conocimiento, a la ciencia, a la tecnología y a innovar?”, sostuvo esta mañana Salvarezza en declaraciones al canal C5N.

Además, el exministro de Ciencia y Tecnología destacó que “el principal emprendedor en el área de la ciencia es el Estado, o sea el que va a riesgo y el que invierte en políticas innovadoras y en tecnologías disruptivas”.

“Luego, el sector privado transforma ese conocimiento en un bien comercial, pero sin el apoyo del Estado no habría conocimiento”, agregó el científico.

En ese sentido, Salvarezza precisó: “No hay ninguna duda de que, en el caso de que Milei sea elegido presidente, volvamos a tener una fuga de cerebros”.

Y enumeró: “La comunidad científica ha vivido varios éxodos: en la dictadura, en los años 80 y 90 y durante la gestión de Macri, en la que tuvimos un desaliento muy importante”.

“Aunque lo que propone Milei ahora es peor porque no se trata solo de desfinanciar sino de privatizar el Conicet, es decir un organismo de ciencia que tuvo mucho reconocimiento por parte de sociedad durante la pandemia”, concluyó.

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De Argentina a Argelia: construyen un robot que elimina plagas de cultivos usando rayos ultravioleta

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(Télam-Confiar. Por Gabriela Ensinck, de la Red Argentina de Periodismo Científico).- Un bioingeniero de la Universidad de Entre Ríos desarrolló junto a investigadores de la Universidad del Litoral un robot que aplica rayos UV en cultivos de frutas para la eliminación de plagas sin utilizar agroquímicos, un proyecto que fue seleccionado para un programa en Argelia, donde se probará en la producción dátiles, uvas y tomates de exportación.

Luego de investigar el uso de rayos ultravioleta (UV) para la descontaminación de ambientes, el bioingeniero entrerriano Santiago Romero Ayala, fundador de Lumi, una startup tecnológica, decidió enfocarse en el uso de esta tecnología para eliminar plagas del agro sin utilizar agroquímicos. Comenzó con la frutilla, un cultivo muy popular y del que Argentina es exportador.

Esta fruta fina es una de las que encabeza el ranking de uso de agroquímicos según un informe de la organización Environmental Working Group (EWG). En Argentina se encontraron restos de hasta 17 plaguicidas en frutillares, que además son atacados por casi 200 especies de insectos como polillas, mosca de la fruta, gorgojos y escarabajos; ácaros, pulgones y hongos, entre otras plagas.

Cada vez más, los consumidores exigen alimentos libres de químicos. A su vez, países como los europeos imponen restricciones a la importación de alimentos que han sido fumigados y esto plantea un enorme desafío para los productores.

Una alternativa que se estaba ensayando en la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, es utilizar UV-C (ultravioletas de onda corta) en dosis pequeñas.

“La luz UV-C es la misma que irradia el sol. Este principio responde a la sabiduría popular de nuestras abuelas que ponían la ropa y los colchones al sol para matar los ácaros. Solo que nosotros lo hacemos en dosis concentradas directamente sobre la planta. Esto no daña las frutas, no cambia sus propiedades, y además alarga su duración en la góndola y evita el uso de pesticidas”, aseguró Romero Ayala a Télam.

Con esta premisa, el biotecnólogo y emprendedor construyó un equipo de aplicación manual de rayos UV para plantaciones de frutilla. “El problema es que las aplicaciones deben ser muy precisas y hay que hacerlas de noche, porque durante el día los microorganismos desarrollan una resistencia a los rayos UV”, comentó.

El proyecto Lumi comenzó en la pandemia. Ayala, que se había recibido de bioingeniero y se desempeñaba como evaluador de proyectos en la incubadora de la Universidad Nacional de Entre Ríos, convocó a los dueños de una pyme metalúrgica para fabricar equipos de luz ultravioleta con el fin de desinfectar ambientes.

Esta solución ya se estaba usando en algunos países para eliminar el virus del SARS-CoV-2, pero en Argentina no se conseguía. En una semana, los emprendedores entrerrianos lograron armar el equipo localmente y empezaron a llevarlo a hospitales, fábricas y líneas de transporte en todo el país.

Así, Lumi tuvo un boom de ventas y recibió varios premios, como el IB50K del Instituto Balseiro y el Premio CAME Joven de la Confederación de la Mediana Empresa. Pero con la llegada de las vacunas, la demanda comenzó a mermar y Ayala decidió volcar el uso de esta tecnología para eliminar microorganismos que afectan a los cultivos. Ese fue el inicio de Lumi Agro.

Una vez desarrollado el equipo de rayos UV manual, el paso siguiente es automatizar el proceso mediante un robot aplicador. Si bien con la ropa de protección adecuada la exposición a rayos UV no presenta riesgos para los trabajadores, la tarea es engorrosa, debe hacerse en horarios nocturnos, y la realidad es que para este tipo de tareas rurales hay escasa mano de obra disponible. De ahí la conveniencia de utilizar para esto un robot.

Para diseñarlo, el bioingeniero acudió a especialistas del Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (SINC) de la Universidad Nacional del Litoral. Y a comienzos del año pasado se inscribió al concurso de Soluciones Innovadoras para Desafíos de Software del Ministerio de Ciencia de la Nación y la Fundación Sadosky.

La iniciativa resultó entre las 16 seleccionadas y recibió el acompañamiento de esta fundación público privada que articula y financia proyectos de ciencia y tecnología.

El desarrollo del robot requiere el trabajo de un equipo con conocimientos de mecánica, electrónica, sensores y algoritmos. Actualmente, está en fase de prototipo y su creador espera comenzar con las pruebas de campo en los próximos meses.

En principio, se harán en campos de frutilla, pero la idea es probar esta solución en otro tipo de cultivos, especialmente de frutas, ya que en los de hoja los ensayos no han resultado efectivos.

En el interín, a partir de integrar una misión comercial al norte de África junto a otras startups entrerrianas, Lumi Agro fue seleccionada para participar en un programa de incubación en Argelia.

“Allí tienen un polo tecnológico para el agro impresionante. Es un país productor de dátiles, uvas y tomates de exportación, con lo que podremos probar allí nuestros equipos con miras a exportarlos”, aseguró el emprendedor.

*Esta nota es una producción de Télam-Confiar, una plataforma con información especializada en ciencia, salud, ambiente y tecnología (www.telam.com.ar/confiar).

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Un pequeño robot quirúrgico podría revolucionar el tratamiento del cáncer de pulmón

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El dispositivo que tiene una forma similar a un tentáculo, mide solo 2 milímetros y se controla por imanes, podría ser la herramienta que viaje hasta un 37% más profundo que otros equipos.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la principal causa de muerte en el mundo, el cáncer de pulmón ocupa el segundo lugar en los más frecuentes, con 2,21 millones de casos. Al evaluar cuál es el más letal, ocupa el primer lugar con 1,8 millones de defunciones.

Los científicos de la Universidad de Leeds, publicaron que esta patología es “una de las enfermedades que más amenaza la vida y se trata mediante enfoques invasivos como la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia”. Es por eso que trabajan en un “método novedoso para la entrega dirigida de un láser terapéutico para el tratamiento de tumores en áreas periféricas de los pulmones”.

Este pequeño robot quirúrgico con una forma similar a un tentáculo, el cual mide solo 2 milímetros y está controlado por imanes, según detallaron en el trabajo que publicaron en la revista Nature Engineering Communications. En resumidas cuentas, se trata de un catéter magnético ultrasuave que administra láser terapéutico de manera altamente precisa en áreas periféricas de los pulmones.

Este enfoque innovador, menos invasivo que los tratamientos tradicionales, podría ser una nueva esperanza para los pacientes, ya que “la detección de forma integrada facilita el control autónomo supervisado de forma completa para una navegación precisa”, permitiendo que una “fibra láser integrada realice el tratamiento a través de la entrega de energía localizada”.

El objetivo de este método es “brindar ayuda curativa con el mínimo dolor para el paciente”, informó un coautor del informe, el doctor Giovannu Pittiglio. Además, resaltó que “la activación magnética remota nos permitió hacer esto utilizando tentáculos ultrasuaves que pueden llegar más profundo, mientras se adaptan a la anatomía y reducen el trauma”.

Este catéter magnético diseñado de manera personalizada para cada paciente, de acuerdo a los expertos tiene la capacidad para llegar a áreas periféricas de los pulmones y realizar terapias altamente localizadas, generando un gran interés en la comunidad médica.

Este catéter, se introduce a través de un broncoscopio estándar, lo que permite a los médicos dirigirlo con precisión hacia las áreas objetivo de los pulmones. Con navegación autónoma supervisada, este dispositivo proporciona una terapia láser localizada que minimiza los daños al tejido circundante y ofrece resultados precisos. Al evaluar su comportamiento, destacaron “en tres ramas diversas de pulmones cadavéricos extirpados, mostrando una mejora media en la profundidad de navegación del 37% con menos desplazamiento del tejido.

Esta terapia combinada con la aplicación de nanopartículas de oro plasmónico para la terapia fototérmica dirigida (PTT, en sus siglas en inglés), podría aumentar aún más la eficacia y precisión del tratamiento, presentándose como una alternativa prometedora en el tratamiento del cáncer de pulmón en etapas tempranas.

“Este es un desarrollo realmente emocionante. Este nuevo enfoque tiene la ventaja de ser específico para la anatomía, más suave que la anatomía y de forma totalmente controlada a través del magnetismo. Estas tres características principales tienen el potencial de revolucionar la navegación dentro del cuerpo”, señaló el profesor Pietro Vadastri, supervisor de la investigación, director del laboratorio STORM.

“Nuestros hallazgos muestran que los procedimientos de diagnóstico con una cámara, así como los procedimientos quirúrgicos completos, se pueden realizar en espacios anatómicos pequeños”, señaló la autora principal del artículo Zaneta Koszowska, investigadora de la Escuela de Ingeniería Electrónica y Eléctrica de Leeds, quien concluyó “esta es una contribución significativa al campo de la robótica controlada magnéticamente”.

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“No podemos evitar que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos, pero sí demorar que eso suceda”

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(Agencia CyTA-Leloir).- Cuando la eligió como su objeto de estudio, en los primeros años del siglo XXI, todavía no se había convertido en una de las principales amenazas para la salud pública. Pero a la bioquímica María Soledad Ramírez, que por entonces hacía su posdoctorado en la Facultad de Medicina de la UBA, la bacteria Acinetobacter baumannii (Ab) le resultó muy interesante por su enorme versatilidad genética y la alta tasa de mortalidad que tiene al invadir el organismo humano.

Dos décadas después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) estadounidense incluyen a Ab en la lista de patógenos críticos y la consideran una “superbacteria” porque es resistente a todos los antibióticos disponibles. Ramírez, por su parte, investiga desde su propio laboratorio en la Universidad del Estado de California de Fullerton, Estados Unidos, cómo contrarrestar el poder letal de esta bacteria que se contrae principalmente en el ámbito hospitalario y produce neumonía, septicemia y meningitis, entre otras infecciones que pueden llevar a la muerte.

“Tiene una capacidad de adaptación terrible. Puede permanecer sobre una superficie más de 100 días… en una mesada o en equipamiento hospitalario, por ejemplo. Una vez que Ab ha ingresado dentro del hospital, es casi imposible de erradicar”, especificó Ramírez a la Agencia CyTA-Leloir, que en su página web personal hace una contundente declaración de principios: “Nunca más subestimes el poder de una bacteria”.

La especialista estudia los mecanismos de adaptación de Ab y cómo se vuelve resistente a los distintos antibióticos, como una manera de buscar nuevas alternativas terapéuticas frente a uno de los grandes problemas sanitarios de la actualidad. “Las bacterias han adquirido una capacidad de evolución terrible, mucho mayor que el ser humano”, aseguró. Y graficó: “Apenas 15 años atrás, una infección urinaria se trataba muy fácilmente con antibióticos. Pero hoy ya no es así y es necesaria la información que brinda el antibiograma para poder determinar la mejor manera de abordarla”.

Según la científica, esta pérdida de eficacia de los medicamentos tiene que ver, en parte, con una capacidad natural de las bacterias para adaptarse, pero resaltó que otras de las causas es el mal uso de los antibióticos. “Por ejemplo, cuando uno lo toma sin que se lo hayan indicado o interrumpe el tratamiento antes de tiempo porque ya se siente bien, e incluso porque los médicos lo prescriben ‘por las dudas’ o ceden a la presión de los pacientes”, enumeró. Otro gran problema, enfatizó, es el uso de antibióticos en la ganadería, donde se los utiliza como factor de crecimiento o de manera preventiva para no afectar la producción.

Si bien Ab es una bacteria hospitalaria y hay muy pocos reportes de casos a nivel comunitario, Ramírez explicó que, como también está asociada a climas tropicales, se estima que más allá de la resistencia a los antibióticos, el cambio climático además impactará en el tipo de infección que cause.

En busca de soluciones

Un informe reciente de la OMS establece como especialmente alarmante la rápida propagación mundial de bacterias multirresistentes y “panresistentes” (a todos los antibióticos), que provocan infecciones que ya no pueden tratarse. “La resistencia a los antimicrobianos es una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad”, advirtió.

“Cada vez tenemos menos antibióticos que funcionen y es muy difícil desarrollar uno nuevo. Siempre emerge la resistencia; en algunos casos más rápido, en otros más lento, pero es una situación dramática. Lo que nosotros como investigadores, médicos y pacientes podemos hacer es demorar esa resistencia”, apuntó Ramírez, que aprovechó su reciente visita a Buenos Aires para presentar los resultados de sus últimos trabajos a los científicos de la Fundación Instituto Leloir (FIL), con quienes mantiene una colaboración permanente; en especial con Rodrigo Sieira, del Laboratorio de Microbiología Molecular y Celular.

Pero lo nuevos antibióticos tampoco están exentos de contratiempos. Ramírez compartió en su disertación sus conclusiones sobre el cefiderocol, uno de los últimos antibióticos aprobado por la FDA, la agencia reguladora de los medicamentos de Estados Unidos, para tratar infecciones serias producidas por “superbacterias”. “Aunque es bastante prometedor por su efectividad, ya estamos viendo incrementos de resistencia”, aseguró.

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