Misiones obtuvo 7,55 puntos en el Índice de Transparencia Presupuestaria Provincial elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), una mejora frente a los 7,10 puntos registrados en la edición 2023. Con ese resultado, la provincia se ubicó en el segundo lugar del ranking regional del NEA y consolidó una política de apertura de la información fiscal que sostiene desde 2019.
La herramienta central de esa estrategia es Presupuesto Abierto, una plataforma digital que permite consultar el destino y la ejecución de los recursos proyectados para las distintas dependencias y unidades ministeriales del Estado provincial. El objetivo es que la información presupuestaria no quede restringida a los circuitos administrativos, sino que pueda ser consultada por ciudadanos, organizaciones y actores económicos.
La apertura de los datos adquiere especial relevancia cuando la provincia ingresa en la discusión de su próximo presupuesto. El proyecto de Presupuesto Provincial 2027 se encuentra actualmente bajo análisis en la Cámara de Representantes y contempla erogaciones superiores a los $5,2 billones, con una planificación que, según lo informado, busca sostener el equilibrio fiscal, la inversión social y el proceso de desendeudamiento provincial.
Una política de transparencia sostenida desde 2019
La política de acceso a la información presupuestaria no se limita a una medición anual. Desde 2019, Misiones mantiene operativo el sistema Presupuesto Abierto como canal para visualizar información vinculada con la asignación y ejecución de los recursos públicos.
A esa plataforma se suma la sección Transparencia del Ministerio de Hacienda, que concentra leyes, documentos, anexos y proyectos relacionados con la administración financiera provincial. La existencia de ambos canales configura un esquema de publicación que permite seguir el recorrido formal de los recursos desde su planificación hasta su ejecución.
La mejora registrada en la medición de CIPPEC aporta un indicador externo sobre ese proceso. El salto de 7,10 a 7,55 puntos muestra una evolución en el índice respecto de la medición anterior y mantiene a Misiones entre las jurisdicciones mejor posicionadas dentro del NEA.
Transparencia y previsibilidad fiscal
El valor de la transparencia presupuestaria no está solamente en publicar números. Para una administración provincial, disponer de información accesible y relativamente previsible permite que el debate sobre el gasto público se apoye en datos concretos: cuánto se proyecta gastar, hacia dónde se asignan los recursos y qué nivel de ejecución alcanzan las partidas.
Ese mecanismo también adquiere peso para empresas, proveedores, organizaciones sociales y actores institucionales que necesitan anticipar el comportamiento del Estado como ordenador de recursos dentro de la economía provincial. La información presupuestaria se convierte así en una herramienta de seguimiento, control y planificación.
En el caso de Misiones, esa política llega al debate del Presupuesto 2027 en un contexto macroeconómico nacional que condiciona los márgenes de las provincias. El proyecto prevé más de $5,2 billones en erogaciones y plantea sostener simultáneamente el equilibrio fiscal, la inversión social y el desendeudamiento.
La discusión legislativa definirá ahora la estructura definitiva de esas prioridades. Pero el mecanismo de acceso a la información ya constituye una parte estable del proceso: desde 2019, los datos presupuestarios cuentan con canales digitales destinados a hacer visible cómo se planifican y ejecutan los recursos públicos.
La señal que deja la medición de CIPPEC es concreta: Misiones mejoró su puntuación y mantiene una posición destacada en el NEA. El desafío siguiente pasa por transformar esa disponibilidad de información en una herramienta cada vez más útil para evaluar resultados, seguir el gasto y comprender qué impacto tienen las decisiones presupuestarias sobre la economía y los servicios públicos provinciales.
Escribe Manuel Mera, Director de Protección Social de CIPPEC. Argentina atraviesa una transformación demográfica acelerada que obliga a replantear cómo abordamos muchas políticas públicas. En los últimos años, la natalidad ha caído de manera pronunciada: desde 2015, la cantidad de hijos por mujer descendió un 43%. Solo en el último año, el número de nacimientos bajó un 7%, reflejando un cambio estructural en la composición de la sociedad. Si bien esta tendencia acerca a Argentina a los niveles de natalidad de América Latina, Europa y algunas regiones de Asia, lo llamativo es la velocidad con la que se está dando. En otros países, la transición demográfica tomó varias décadas, mientras que acá ocurrió en apenas diez años.
A este fenómeno se suma también el envejecimiento progresivo de la población. La expectativa de vida, que en 1990 era de 71,8 años, hoy alcanza los 77 años y se proyecta que llegará a los 88,6 para finales de siglo. Con la caída de la natalidad y el aumento de la longevidad, se estima que la cantidad de adultos mayores pasará del 12% actual a más del 30% a finales de siglo. A la par, la tasa de dependencia, que mide la cantidad de jubilados por cada 100 trabajadores activos, pasará de los 21 actuales a más de 60.
Esta transformación trae consigo desafíos significativos. A medida que la estructura social se modifica, también deben hacerlo las estrategias en áreas clave como la educación, el mercado laboral y el sistema de seguridad social. Mientras que hace 15 años el debate se centraba en ampliar la capacidad del sistema educativo para absorber una mayor cantidad de alumnos, hoy el reto pasa por reorganizar los recursos ante una matrícula en descenso. En el ámbito laboral, la reducción en la cantidad de trabajadores disponibles obliga a repensar cómo sostener el crecimiento económico y garantizar la viabilidad del sistema previsional, cuya financiación depende históricamente de los aportes de la población en actividad.
A pesar de estos desafíos, Argentina todavía tiene una ventaja. El país aún atraviesa un período de bono demográfico; es decir, la proporción de personas en edad de trabajar seguirá por un tiempo siendo mayor que la de niños y personas mayores dependientes. Por esta razón, es clave llevar a cabo las reformas que permitan, por un lado, fortalecer las capacidades de niños y niñas, con mejor educación y salud. Esto llevará a que en la adultez sean hombres y mujeres mejor preparados para la vida laboral, y esta mayor productividad redundará en mejores trabajos, salarios y aportes al sistema. Por otro lado, debemos pensar en cómo sostener un sistema jubilatorio basado en los aportes de los trabajadores, pero con una proporción creciente de jubilados.
El panorama se vuelve aún más complejo al observar cómo se accede a la jubilación en Argentina. Aunque el país mantiene una de las coberturas previsionales más amplias de la región, con más del 95% de personas mayores percibiendo algún tipo de prestación, lo cierto es que muy pocas cumplen con los 30 años de aportes requeridos para jubilarse bajo el régimen general. En 2023, el 81% de las nuevas jubilaciones se otorgó mediante moratorias, un mecanismo que permite acceder al sistema sin haber completado los años de contribuciones exigidos. Esto responde a una realidad estructural del mercado laboral: la alta informalidad y las trayectorias laborales interrumpidas dificultan que una gran parte de la población alcance los años de aportes necesarios para jubilarse.
En este escenario, la discusión del sistema previsional no puede postergarse. Sin ajustes que aseguren su sostenibilidad en el tiempo, el sistema corre el riesgo de volverse financieramente inviable, generando un costo cada vez mayor para el Estado y dificultades crecientes para garantizar beneficios adecuados a las futuras generaciones. La buena noticia es que es posible reordenar el sistema manteniendo la cobertura, mejorando el valor de las jubilaciones y alcanzando un mayor equilibrio fiscal. Esto se debe a que la desorganización del sistema actual y la multiplicidad de inequidades y excepciones que existen permiten que un reordenamiento favorezca la mayor equidad y sostenibilidad.
Desde CIPPEC elaboramos una propuesta de reordenamiento del sistema previsional que busca mejorar su funcionamiento para que sea más justo y sostenible en el tiempo. Uno de los cambios urgentes planteados es reemplazar las moratorias por un esquema universal que garantice un ingreso básico a los adultos mayores y complemente este beneficio con un componente contributivo que premie los aportes efectivamente realizados. Esto evitaría que los trabajadores que no alcanzan los 30 años de contribuciones pierdan todo lo aportado y, al mismo tiempo, generaría incentivos para la formalización laboral. Cada año de aporte generaría una diferencia en el valor de la jubilación, y eso incentiva y premia a la formalidad.
Otra transformación necesaria es la revisión de los regímenes especiales y diferenciales, que hoy representan el 40% de los beneficios otorgados. Muchos de estos regímenes fueron creados en circunstancias que ya no se justifican y generan inequidades dentro del sistema. Integrar una mayor parte de estos esquemas al régimen general permitiría reducir costos y mejorar la equidad.
También es clave garantizar un mecanismo de actualización de haberes que ofrezca estabilidad y previsibilidad. La indexación de las jubilaciones por inflación es un paso positivo, pero debería complementarse con un índice vinculado a la evolución de los salarios reales, asegurando que los jubilados no pierdan poder adquisitivo en contextos de crecimiento económico.
La reforma del sistema previsional no puede seguir postergándose. Con la finalización de la moratoria en marzo, Argentina tiene la oportunidad de diseñar un esquema de jubilaciones y pensiones que sea sostenible a largo plazo, evitando soluciones temporales que agraven el problema en el futuro. Aprovechar el bono demográfico restante es clave para que la transición hacia un sistema más equilibrado se realice de manera ordenada, sin trasladar cargas excesivas a las generaciones más jóvenes. Garantizar un sistema previsional equitativo y financieramente viable no es solo una cuestión fiscal, sino una decisión de justicia intergeneracional.
En las últimas semanas, se está discutiendo sobre los programas asistenciales que reciben las familias de menores ingresos y como se cree, que estos programas, incentiva notablemente a que las familias quieran tener más hijos. La principal crítica recae en el programa AUH, que cobran las familias por cada hijo menor de 18 años que cumple con los requisitos preestablecidos.
Si se analizan los datos brindados por Cippec, para marzo del año 2022, del total de titulares de AUH, se observa que la mitad de los beneficiarios solo tiene 1 hijo, que solo un 7% tiene 4 hijos o más.
Esta misma estructura es la que se encuentra si se analizan los datos para el año 2018. Lo cual podemos concluir que no hay evidencia suficiente para pensar que la AUH trae incentivos a aumentar la tasa de natalidad.
Adicionalmente, en los últimos años, dicha tasa viene en descenso y no existen distinciones por rangos económicos.
Por ello, políticas como controlar la natalidad de los sectores marginados no solucionarían el problema de fondo y solo conseguiría vulnerar los derechos de la sociedad de tener la cantidad de hijos que deseen.
En consecuencia, es fundamental que centremos el foco en que: una transferencia económica solo es una medida temporal, una ayuda, un “parche”. La única forma de salir de la pobreza y vivir en condiciones dignas es teniendo acceso a empleos de calidad.
Generar un contexto económico favorable, tener seguridad jurídica, ordenamiento tributario, mejorar la infraestructura, instituciones laborales que no desalienten las contrataciones y fundamentalmente elevar los niveles educativos de la sociedad son algunos de los ejes que hay que centrar el debate para poder disminuir la informalidad laboral, aumentar la productividad económica y tener menos familias pobres.
La decisión política está tomada. Para 2023 todas las escuelas secundarias deberán enseñar con el método de la escuela de Innovación. Para el año que viene se sumarán 100 escuelas, cuyos docentes ya están capacitándose, porque la clave, dicen los especialistas, no está en la infraestructura, sino en el cómo se enseña. Romper paradigmas y barreras, que, sin embargo, pueden ser más sencillas de derrumbar en los colegios alejados de la tradición de las ciudades grandes, incluso en los privados, que comienzan a asomarse al nuevo modelo.
Florencia Mezzadra es una especialista en Educación y actualmente directora del Instituto Natura Argentina. ¿Qué tiene que ver una marca que se dedica a la venta de productos cosméticos con la educación misionera? Natura desde hace varios años, como parte de una política de responsabilidad social empresaria, respalda proyectos educativos en Brasil -donde está la casa matriz- y en Argentina, en alianza con el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).
“Natura en 1995 creó una línea de productos, que se llama “Crear para Ver” y todo lo que se recauda no es ganancia ni para la empresa, ni para la consultora de belleza que es la que vende los productos, sino que todo se destina a educación. En Argentina hace diez años que existe “Crear para Ver”, así que es un compromiso de Natura a largo plazo con la educación”, explica Mezzadra, quien hace unos días encabezó una de las series de formación de los docentes misioneros para el modelo de innovación.
¿Qué resultados han tenido hasta ahora, en todo el país?
Nosotros trabajamos hace varios años, desde el año 2014 con un proyecto que se llama comunidades de aprendizaje, hemos trabajado con distintas provincias, con Salta y Santa Fe específicamente en este proyecto y hemos logrado apoyarlos en la implementación de las terturlias literarias dialógicas que es una de las actuaciones, unas de las prácticas educativas de este proyecto en todas las escuelas primarias. Es una fundación que hizo Natura, que trabaja apoyando a los estados en el desarrollo de políticas educativas. Y desde hace dos años tomó la definición, la decisión de apoyar a las provincias que así lo deseen en el desarrollo de dos políticas educativas específicas: La transformación de la escuela secundaria, por los altos niveles de abandono que existen, repitencia y también en bajos niveles de aprendizajes. Y la alfabetización inicial, es decir que los niñitos y las niñas en los primeros años de la escuela primaria aprendan a leer y escribir que es una deuda en muchas zonas del país. Estamos trabajando ahora en Misiones, la primera con la que empezamos a trabajar en secundaria, con Mendoza, estamos firmando un convenio con las provincias de Salta y Entre Ríos para iniciar la alfabetización inicial. Eso en Argentina. En Brasil, trabaja con 22 estados y hay convenios en México con dos estados.
¿Con qué se encontraron en Misiones, cuál es el estado de la educación?
Hay un estado prepandemia y otro en la pandemia. En Misiones, sucede lo que sucede en el resto del país en la escuela secundaria, o sea, tiene que ver con la historia de la escuela secundaria, que se pensó para unos pocos, selectiva, la meritocracia mal entendida, es decir, cuando el estudiante no aprende, repite y si no, se van y eso estaba bien, era esperable incluso que eso sucediera. Pero desde 2006, la educación secundaria es un derecho y es universal, es una obligación del Estado garantizar este derecho. La Argentina y Misiones, han visto mejoras, sobre todo en términos de trayectoria, hay más jóvenes en la escuela, sobre todo lo que fue en ciclo básico, ciclo orientado, pero sobre todo en trayectoria, han ido mejorando. Ahora con la pandemia hay que ver qué pasa, los especialistas internacionales hablan de un retraso de hasta diez años en los indicadores de trayectoria.
¿Por el efecto de la pandemia?
Por la pandemia, en toda la región. Después se ve también que terminar la escuela secundaria no necesariamente alcanza y no todos los estudiantes que terminan la escuela secundaria han desarrollado los conocimientos y las experiencias necesarias para continuar sus estudios en el nivel superior, insertarse en el mundo laboral, o ejercer una ciudadanía plena, además construir su proyecto de vida. Esto que se decía hace unos años, la mitad de los chicos del secundario sale sin saber leer y esto impacta en sus oportunidades de vida.
Misiones puso en marcha esta idea de escuela de innovación, ¿qué resultados pueden esperarse?
Desde Natura y desde Cippec, tenemos una alianza para apoyar esta política educativa. La Escuela de Innovación fue pionera en pensar una educación inclusiva, una educación significativa, una educación que trabaja la justicia, el reconocimiento a la diversidad, etc. El apoyo que estamos dándole a Misiones es poder pensar una política educativa de transformación a todas las escuelas de la provincia. Ahí estamos trabajando, formación docente, formación de directores, pensar qué cambios se pueden hacer en la escuela secundaria.
¿Y se pueden hacer? Porque no habrá en cada localidad una infraestructura similar o el acceso a la tecnología…
El foco de la innovación está puesto en lo pedagógico, en pensar ese aprendizaje como más significativo, más integrado, que haya una enseñanza que se conoce como metodologías activas, donde el estudiante es activo y es protagonista de su aprendizaje. Una educación que forme para una ciudadanía global, un reconocimiento a la diversidad, que haya un valor por la diversidad, que son innovaciones pedagógicas, la tecnología ayuda, acompaña y demás, pero no es el foco de lo que creemos necesario para cambiar.
Cambiemos el eje de la pregunta, ¿puede haber mejoras similares en Posadas que en Pozo Azul, un pueblo pequeño recién creado, con condiciones sociales distintas, de acceso, de formación de los padres?
La escuela, tanto la primaria, como la secundaria tiene la obligación, o sea, está dentro de sus responsabilidades garantizar el acceso a la educación, hay condiciones básicas que obviamente tienen que garantizarse, pero es una propuesta que se puede desarrollar en cualquier parte de la provincia, sí totalmente, tiene que ver con la sofisticación de la propuesta pedagógica. Que tiene que ser una propuesta que logre motivar a los estudiantes, que ellos logren interesarse por aprender lo que se les propone, que logre que ellos quieran aprender, que logre que ellos quieran quedarse en la escuela, que estén bien en la escuela, sobre todo. La escuela de Innovación lo más impresionante, si bien no estamos trabajando directamente con lo que es escuela de innovación, pero el edificio es muy lindo, obviamente es muy llamativo, pero lo más interesante es la mirada que se tiene del estudiante, como una persona con derechos, es valioso, se los conoce, se los recibe con alegría, la parte emocional del trabajo de los estudiantes que es muy importante para el aprendizaje y para el desarrollo, que está demostrado que si uno no está bien no aprende. O sea, los seres humanos si no estamos bien, no aprendemos, no creamos, no somos resilientes, hay un montón de cuestiones que tienen que ver con lo emocional. Me parece que eso es importante para esta escuela y en todas.
¿Los docentes misioneros se adecuaron a esa línea?
Creo que a los docentes, nos gratifica lograr cosas, aportar, sentirnos valiosos, sentir que lo que hacemos funciona, que estamos logrando cosas. Entonces, si uno piensa en docentes que están formados, que tienen las herramientas, que saben cómo hacerlo, que se los acompaña, si uno ve que con cambiar las prácticas de enseñanza logras que tus estudiantes estén más motivados, que estén más contentos, que aprendan más, eso para mí es la clave.
¿Y en cuánto tiempo podemos ver resultados?
Hay que ver eso, porque las condiciones son distintas pero las condiciones son más propicias para la innovación en la zona rural, porque hay menos estructura, hay más flexibilidad, más cercanía de las relaciones interpersonales, entonces el tema de los vínculos es muy importante para el aprendizaje, para animarse a innovar también. Son condiciones distintas, pero en ambos casos se puede lograr. De hecho, si uno mira los resultados de las pruebas Aprender, los resultados de las escuelas rurales han mejorado un montón, han mejorado de una manera impresionante en relación con las urbanas, que estarían más estancadas. Hay condiciones más propicias en zonas rurales para la innovación, tiene que ver quizás más de participar de experiencias de formación que te transformen como docente, después es un ambiente que es más propicio.
¿Esta política de innovación en Misiones, cómo está en relación con otras provincias?
Hay una tendencia desde la Ley de educación nacional del 2006, mirando los indicadores educativos del nivel secundario, hay una intención de transformar la educación secundaria en las provincias, hay experiencias muy interesantes en Río Negro, Tucumán, en Córdoba, en Buenos Aires, en Ciudad de Buenos Aires, en Neuquén, cuando uno quiere acordar hay un camino recorrido, mismo en Misiones. Yo no soy misionera, pero seguro si empiezo a investigar, a preguntar seguramente que han habido muchas cosas de camino a la mejora y la transformación de la escuela secundaria, con un resultado monumental, con mejoras en el aprendizaje, en la trayectoria. Esta política de Misiones, es misionera, es innovadora, es creativa, pero aprende también de lo que se ha hecho en otros lados, no hay que inventar la pólvora, pero sí hay que reconocer que es misionera, con toda la riqueza y la diversidad que tiene Misiones y es impresionante. Es una provincia muy especial.
En un segundo encuentro sincrónico, titulado “Enseñar distinto en la escuela secundaria: cómo crear una cultura de pensamiento en las aulas”, docentes de distintas escuelas secundarias de la provincia profundizarán su capacitación.
En un primer momento, la disertante fue la doctoranda Carla Cecchi y, en esta oportunidad, podremos oír a Melina Furman, doctora en Educación por la Universidad de Columbia.
Este es otro momento clave de la política de Transformación de la Secundaria Misionera, una iniciativa llevada adelante mediante la alianza estratégica con el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y con Natura. El webinar se realizará por Zoom, este jueves a las 18:00 h, y es co-organizado con la Universidad de San Andrés.
Además de los DATE (Docentes Acompañantes de Trayectorias Educativas) podrán asistir docentes del nivel secundario de la provincia que estén interesados por la propuesta.
El objetivo de estos encuentros es formar profesionales de la educación que cuenten con una metodología de enseñanza basada en el desarrollo de saberes integrados, enfocados en las capacidades de los estudiantes, mediados por el trabajo colaborativo e interdisciplinario de docentes. Será parte del rol de estos nuevos docentes que cada estudiante se sienta orientado, acompañado y potenciado durante todo su paso por la secundaria.
En lo que respecta a la enseñanza desde el pensamiento crítico, las ciencias, y desde el uso de la curiosidad como motor para el aprendizaje, no hay palabra más autorizada que la de Melina Furman.
La investigadora del CONICET hace años trabaja en torno al uso de actividades que requieran pensamientos de un orden superior, como crear, evaluar y analizar sucesos, procurando enseñar a los estudiantes a mirar el mundo con ojos curiosos.
El desafío de enseñar ciencia en la escuela es uno que Furman conoce con lujo de detalles y en esta oportunidad nos dará los invaluables resultados de sus investigaciones, reflexiones y de las aplicaciones de todas sus propuestas en los distintos entornos en los que ya han dado grandes frutos.
La especialista constantemente plantea la necesidad de “ir más allá”: “Sabemos muy bien qué tipo de didáctica fomenta el pensamiento científico”, explica, pero “hay una epidemia de elementitis, que es enseñar todo por partes sin tener en cuenta el todo, y de sobreitis, que es aprender sobre la cosa pero sin la experiencia sobre la cosa.
Falta que los estudiantes pongan los pies en el fango”, dice Furman. Para avanzar en el paradigma, la autora propone un modelo de “buenas prácticas” educativas basado en la contextualización del aprendizaje, la participación en prácticas auténticas de indagación y diseño y, por último, ofrecer espacios de intercambio y reflexión para hacer visible al pensamiento del estudiante.
El webinar contará con la presencia de la subsecretaria de Educación Rosana “Cielo” Linares; de la directora de TIC del ministerio, Alejandra Pacheco; de la directora de Políticas Estudiantiles, Emilia Lunge, de los 170 DATE en formación, entre otros miembros del equipo de la subsecretaría, para un mínimo de alrededor de 200 participantes que serán agentes multiplicadores de esta política estratégica de fortalecimiento institucional.