La ley 25080 vence el 1 de enero de 2018. Por eso, con antelación, en Misiones comenzó a debatirse qué acciones tomar para seguir sosteniendo los recursos de promoción a las inversiones en bosques cultivados. El diputado nacional Maurice Closs, el ministro del Agro, José Luis Garay y el de Bosques, Juan Gauto, se reunieron el viernes con empresarios del sector forestal para analizar cómo plantear el debate sobre la continuidad de la ley.
En la sede de la Apicofom se acordó que los legisladores nacionales por Misiones impulsarán la prórroga de la ley y en paralelo, los empresarios harán el reclamo por más fondos al gobierno nacional.
El presupuesto para este año ronda los 200 millones de pesos y el año pasado se cumplió bastante bien con lo estipulado previamente. Sin embargo, hay un atraso considerable en los últimos meses, que afecta el desarrollo de nuevas plantaciones.
“Como este es un año casi parado en el Congreso, coincidimos en impulsar el debate porque no debería haber mucha oposición para la prórroga”, explicó Closs en declaraciones a Economis.
Se acordó impulsar el pedido de prórroga ya este año para que se incluyan los recursos en el presupuesto nacional de 2018 y también se planteará la necesidad de incrementar los recursos asignados.
Para más adelante se dejó la idea de impulsar una reforma general de la ley, con algunas correcciones que el sector considera necesarias para una mejor aplicación de los fondos. Una de las propuestas que se barajó es que se fije en el presupuesto un valor equivalente a la plantación de cien mil hectáreas en Misiones o Corrientes.
En el encuentro participaron la Amayadap, Apicofom, Colegios Forestales y el Gobierno misionero.
Envalentonado por el apoyo de la marcha en defensa del Gobierno que se hizo el 1 de abril, el presidente Mauricio Macri decidió redoblar la apuesta a la polarización en la carrera hacia las elecciones legislativas que se harán el 22 de octubre.
La movilización no fue masiva y quedó pequeña en comparación con las marchas previas en contra de las políticas económicas actuales. Sin embargo, le dio al Gobierno la certeza de que hay un nucleo duro que se mantiene leal e inconmovible. Y que pide más. Concentrado en Capital Federal y el centro del país, ese respaldo le dio aires a Macri para enfrentar el primer paro nacional de su gestión.
El paro, que fue casi total por la adhesión de los gremios del transporte y camioneros, le dio una excusa perfecta para fortalecerse en ese nucleo duro.
Por eso, Macri no se amilanó ante la huelga ni los piquetes. Y desafió al anquilosado sindicalismo. “Siento que no paró el país, al contrario, diría yo que fue un activador del cambio, porque vimos una toma de conciencia, una profundización del debate de qué es lo que sirve para construir futuro. Los que pararon, los que no pararon, todos queremos una Argentina con más oportunidades. ¿Y dónde vamos a dirimir las cosas en las que sigamos teniendo diferencias? En la elecciones de octubre. Y creo que cada vez más se ve con claridad quienes queremos construir un futuro y quienes se aferran a un pasado que no nos dio respuestas ni a la pobreza, ni al desarrollo, ni a la mejora de la calidad de la educación pública. Entonces ratifico que creo en lo que estamos haciendo”, dijo, palabras más, palabras menos, el Presidente. Algo así como “armen un partido” y ganen las elecciones.
Son “ellos o nosotros”. “O los mafiosos van presos o nos voltean”, dice que les dijo a sus ministros. La amenaza latente de que la ex presidenta Cristina Fernández vaya presa, encaja perfectamente en la estrategia. Esa dicotomía le sirve para hacer política.
Una apuesta tan alta conlleva el riesgo de perder todo. Pero Macri acostumbra a plantear metas demasiado elevadas aunque después terminen siendo un boomerang.
Ellos o nosotros es yo o el abismo. Ese abismo puede ser perder las elecciones, un escenario que el mismo Presidente define como “un fracaso”, aunque al mismo tiempo espera que aumente la presencia de Cambiemos en el Congreso en 20 por ciento.
Por eso admite que “no hay plan B” para la economía. Su fortaleza está en sostener el rumbo para retener al votante que lo eligió convencido. Con el radicalismo sumiso y el peronismo desperdigado, la opción no es mala. Puede quedarse con un tercio de los espacios de poder en juego.
Ningún análisis puede caer en la ingenuidad de pretender que el Presidente “no ve la realidad”. La ve, la interpreta y toma posición. Hace política, algo que muchos le endilgan no conocer.
El nucleo duro no quiere torcer el rumbo ni se siente demasiado afectado por la recesión que no cede, los tarifazos ni la inflación. Es el sector más bajo de la pirámide social el que sufre los embates del ajuste. Y es éste el que sale a la calle y el que nutrió el paro de la CGT. Pero ya no lo había votado –mayoritariamente- en 2015. ¿Por qué lo haría ahora? Macri ganó pese a la “calle ganada” del kirchnerismo, que ahora, además, está fragmentado y es mala palabra para algunos sectores.
Como hace dos años, Macri debe convencer de que el camino es el correcto para que lleguen “inversiones” y se produzca algún derrame. Los dos primeros semestres de su gestión pasaron sin grandes novedades.
El Foro Económico Mundial sobre América Latina que se realizó en Buenos Aires, sirvió para repetir el ruego de que los grandes grupos económicos miren a la Argentina como destino de sus dólares. Aunque sean efímeros. “Para aquellos que vengan a invertir en nuestro país, sepan que se pueden llevar el dinero cuando lo decidan, confiando todos los argentinos en que vamos a crecer tanto y durante tantos años, que siempre van a continuar reinvirtiendo”, aseguró Macri. Una confianza demasiado excesiva a la luz de la experiencia. Capitales golondrina y un alto nivel de endeudamiento no suelen ser una buena combinación.
Pero Macri tiene los elogios que busca. David Lipton, subdirector del Fondo Monetario Internacional, consideró que “ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces”.
“Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo”, aseguró Lipton en sus referencias a la situación económica en el país.
El elogio endulza los oídos del Gobierno, pero contrasta con los propios análisis del FMI. El organismo financiero en enero había pronosticado que el PBI del país crecerá este año 2,2% en lugar de 2,7% como había previsto en octubre último y bastante abajo del 3,5% que planteó el Gobierno en el Presupuesto 2017.
También adelantó que la inflación terminará por encima de la meta del Banco Central y que la recesión fue más grave a lo previsto.
Hace apenas unos días, el director del FMI para occidente, Alejandro Wernes dijo que creía que el Gobierno fue “muy optimista” en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. El funcionario celebró el gradualismo, pero pidió “acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales”. No habrá muchas mejoras, pero el FMI aplaude.
La Fundación Mediterránea advierte que “alcanzar la meta de déficit fiscal de 2017 exigirá una importante moderación en el gasto en lo que resta del año”.
Si el ajuste no llega antes de las elecciones, para no dañar las chances electorales del oficialismo, llegará apenas después.
El Gobierno viene fallando con sus propias metas. En 2016, se cumplió la meta de déficit primario de 4,6 % del PIB, pero fueron determinantes los ingresos extraordinarios del último trimestre, originados en el Sinceramiento Fiscal. Sin ese aporte, el déficit se habría ubicado en torno a 5,8 % del PIB. En el primer trimestre de 2017, los ingresos fiscales subieron 36,9 % interanual, pero sin computar las multas del blanqueo, el aumento habría sido de 27,3 % interanual. Mientras tanto, el gasto primario subió en enero-febrero a un ritmo interanual de 38,5 por ciento.
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, ratificó que “bajar el déficit fiscal” no es negociable. Así que en algún momento se profundizará el ajuste. Probablemente sea después de las elecciones.
Sin embargo, las cuentas públicas registraron en febrero un déficit presupuestario primario sin rentas financieras de 26.747 millones de pesos, lo que muestra un incremento del 60,7% en comparación con igual mes de 2016.
El blanqueo disimula un poco el rojo. Pero el récord alcanzado no se traduce en un impacto directo en la economía real ni en las inversiones. Los analistas anticipan que se moverán los mercados inmobiliarios y de automóviles, pero no mucho más en inversión directa. Es que buena parte de los 116 mil millones sigue en el exterior. Peor aún, para la economía misionera, los dólares que ingresen no harán más que fortalecer el tipo de cambio, lo que significará extender las asimetrías en el tiempo.
El resultado del blanqueo representa casi exactamente la mitad de los u$s 232.411 millones que los argentinos tienen en el exterior como dinero no declarado, según informó el Indec el año pasado.
Mientras tanto, la economía real tambalea. Los brotes verdes celebrados no son demasiados. Y los datos que empiezan a aparecer de Macri versus Macri, son desalentadores. La industria cayó 6 por ciento en febrero y la construcción bajó 3,4 por ciento. Y, según el Indec, el uso de la capacidad instalada de la industria se contrajo al nivel más bajo en los últimos catorce años al retroceder al 60 por ciento. El sector automotriz fue el peor posicionado con 31,5% en el uso de sus posibilidades de producción, seguido por el de la metalmecánica (excepto automotores), con un 42,1%.
El indicador de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria había alcanzado el 60,6% en enero pasado, y el 64,2% en febrero de 2016. El declive sigue.
Este es el escenario en el que transcurrirá el tiempo de ir a las urnas. Seguramente se moverá más la obra pública, lo que sería una bendición para las provincias, pero no habrá muchos cambios sustanciales.
El Gobierno de Cambiemos se pondrá a prueba con sus propias recetas, aquellas que se sabía antes, iba a aplicar, pero de las que renegaba en público como una supuesta “campaña del miedo”. Deberá, sin embargo, conquistar a sus propios desencantados, que van apareciendo tímidamente y ordenar una tropa política que, salvo el circulo más cercano, pelea sus propias batallas por espacios de poder. La renuncia del embajador de Estados Unidos, Martín Lousteau abre un interrogante sobre el resultado en la Capital Federal, donde el enrulado según algunas encuestas, tiene una imagen positiva superior al 60 por ciento, incluso superando a Elisa Carrió, la carta “ganadora” de Cambiemos para el distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta. Lousteau estuvo a punto de derrotar a Rodríguez Larreta en las elecciones pasadas, lo que podría haber desmoronado todo el armado PRO. ¿Podrá ahora? ¿Irá por afuera o planteará internas?
Del otro lado hay una mayor fragmentación que en 2015 y eso puede jugarle a favor al Gobierno. El kirchnerismo, enredado en inncontables causas judiciales, tiene a su favor la “mística”, pero cada vez menos dirigentes se animan a describirse como tales.
Sergio Massa está desaparecido de la acción política desde hace más de un mes y parece haber perdido el crédito como “sucesor”. La irrupción de Florencio Randazzo puede volver a modificar el escenario peronista, donde también pretenden competir Daniel Scioli y posiblemente Cristina Fernández.
En esa lógica, el misionerismo se consolida como opción política que no dependa de las decisiones tomadas en un sillón de Buenos Aires. El gobernador Hugo Passalacqua ratificó que en el tiempo electoral se marcarán las diferencias con el Gobierno nacional, disimuladas hasta ahora en pos de la gobernabilidad. Pero lo cierto es que hasta ahora no hubo demasiados beneficios por sostener el acompañamiento.
La estrategia de la Renovación será sostener el modelo con un mensaje claro que ya bajó a las primeras y segundas líneas: lo importante es el equipo y el rumbo. Aparecerán caras nuevas en la oferta electoral legislativa, matizadas con la experiencia de quienes ya tienen carrera hecha. Pero los nombres más firmes se conocerán más o menos en un mes. El oficialismo tiene el mérito de la gestión y por eso puede esconder sus cartas hasta último momento.
“No es momento de vanidades. La gente está en serias dificultades y hay que estar cerca de la gente. Hay dificultades para llenar la olla y para recaudar. Y así y todo estamos haciendo obras, con acuerdos de gobernabilidad con la Nación, con Paraguay, con Brasil”, explicó Passalacqua.
El mandatario sostuvo que Misiones seguirá dando gobernabilidad al Gobierno nacional aunque en tiempos electorales marcarán las diferencias. “No somos del mismo color político y cuando vengan las elecciones en octubre, iremos con nuestras listas. Pero queremos dar gobernabilidad”, afirmó el mandatario.
Passalacqua aseguró que pese a la crisis por la que atraviesa el país, “el error que nunca voy a cometer es alejarme de la gente”.
En la oposición, en cambio, ya aparecen algunas definiciones. La alianza Cambiemos ofrecerá a Humberto Schiavoni como candidato a senador y buscará la ratificación de Luis Pastori como diputado nacional.
El problema está en el deseo de un sector del radicalismo de pelear cargos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Gustavo González es uno de los que quiere dar el salto al Congreso nacional y los jóvenes que terminan sus mandatos en el Concejo Deliberante posadeño, quieren convertirse por lo menos en diputados provinciales.
Si la UCR obliga a unas internas, en el PRO no disimularán su fastidio. El macrismo quiere marcar el territorio y fortalecer a los propios. Alex Ziegler, quien también tenía aspiraciones de repetir en su banca, está con un pie afuera de Cambiemos y para seguir perteneciendo deberá conformarse con apenas una banca como diputado provincial. Lo más probable es que protagonice una nueva ruptura, como la que lo alejó de la Renovación. El vicepresidente del partido del Colorado, Libertad; Valores y Cambio, Sergio Peñalva, salió con los tapones de punta contra Schiavoni. “El marketing electoral, no nos interesa; nosotros somos verdaderamente el cambio y continuamos representando la voluntad del electorado misionero. Seremos una alternativa electoral en las próximas elecciones”, disparó.
En la Legislatura misionera está puesta la gran atención de los otros partidos locales. El partido Agrario confirmó que teje una alianza con el massismo y los radicales de Vanguardia. Si se concreta y los votos acompañan, el objetivo es transformarse en la segunda fuerza parlamentaria, desplazando a la suma del PRO y la UCR.
En cambio, el peronismo y el Frente Grande ratificaron su integración al Frente Renovador de la Concordia, con un mensaje claro: las políticas que hay que enfrentar son las que bajan de la Nación.
“La ciudad evoluciona. Hay que adaptarse”, describió con frialdad el empresario y dirigente del PRO, Diego Barrios. Respondía así a una noticia sobre el cierre de 254 comercios en Posadas durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri. La opinión contradice abiertamente a la postura de la Cámara de Comercio, que supo presidir, que desde hace tiempo reclama de la Nación un abordaje distinto para que Misiones pueda hacer frente a la caída del consumo, la inflación y los tarifazos que no hicieron más que profundizar las asimetrías con Encarnación.
Los 254 comercios que bajaron las persianas son menos empleo y menos recursos circulando. Solo el año pasado se perdieron más de dos mil puestos de trabajo formales en Posadas según los datos oficiales del Gobierno nacional. La Confederación Económica de Misiones sostiene que Posadas es apenas un ejemplo de la situación que se vive en toda la provincia por la recesión y la caída del consumo. Estima que son muchos más los locales que se vaciaron en las principales ciudades. La CEM encara también ingentes esfuerzos en conjunto con el Gobierno provincial para que las demandas de la Provincia sean atendidas por la Nación.
La teoría darwinista expresada por Barrios no es propia ni original. Es sostenida por el ministro de Producción, Francisco Cabrera y el de Trabajo, Jorge Triaca. Respondieron así al cierre de empresas en el resto del país.
La idea de evolución de Darwin es clara. Las especies que no se adaptan, perecen, desaparecen o mutan en otra cosa. Sustentó después la concepción del capitalismo más salvaje, en el que sólo los poderosos tienen la posibilidad de crecer y expandirse. Los que no se adaptan, quedan fuera del sistema. Bajan las persianas, cierran, quedan desempleados. En la pobreza. En la miseria.
La contracara es la inclusión. De todos, del más pobre, a través de una mejor -nunca es igual-, distribución de la riqueza. Es la presencia del Estado como ordenador de las tensiones económicas, inclinando la balanza hacia el más débil. El último ejemplo es la lucha yerbatera por el cumplimiento de los precios de la materia prima. El gobernador Hugo Passalacqua dejó claro desde un principio que el Gobierno estaba del lado de los eslabones más débiles de la cadena productiva, los pequeños productores y los tareferos. Bajo esa premisa la Renovación se hizo fuerte en la última década, en coincidencia con un modelo político nacional que iba en paralelo.
La defensa del misionerismo es intensa ahora y lo fue antes. Los nuevos valores que regirán a la yerba mate, que se conocieron extraoficialmente en la noche del viernes, no son los que quería la Provincia y mucho menos, el sector productivo. Para la hoja verde apenas se arañó los seis pesos, bastante por debajo de los 50 centavos de dólar pretendidos como precio ideal por el Gobierno provincial. Para la canchada, se alcanzaron los 22 pesos, por debajo de los costos estimados por el sector industrial, que no puede competir con precios imposibles del producto en las góndolas de Buenos Aires. Dos marcas líderes tienen la yerba de un kilo a 24 pesos, 25 por ciento por debajo de cualquier empresa tradicional de Misiones. Es decir, lejos de alcanzar una solución, los nuevos valores extienden una agonía que agobia por igual a pequeños productores y a las grandes industrias. “Temo por la permanencia en el mercado de nuestras empresas”, contó preocupado un ejecutivo de una firma yerbatera.
Mientras tanto, los grandes problemas del sector siguen sin resolverse. Apenas se dilataron.
En diciembre de 2015 llegó el “sinceramiento” de la economía. El ajuste apuntó a los subsidios que alimentaban el consumo y el empleo. La economía entró en una profunda recesión de la que no sale y las caídas, comparadas ya con los primeros meses del propio Macri, son más profundas. Sin embargo, el déficit fiscal siguió en aumento, la deuda externa se multiplicó y la fuga de divisas se hizo incontenible. En febrero, comparado con el primer febrero de Macri, la industria se contrajo seis por ciento y la construcción, cayó 3,4 por ciento.
La enfermedad se agravó a la espera de una milagrosa cura que no aparece. Como en toda “evolución”, hay quienes salen incluso más fortalecidos. Los sectores financieros, algunos industriales y la patria sojera, son los claros ganadores de los primeros doce meses del cambio. “La economía todavía no arrancó para mucha gente”, admitió el propio Mauricio Macri.
La economía no arranca porque se desmanteló el mercado interno y hay una brutal caída del consumo y del poder adquisitivo. El Gobierno no ha tenido hasta aquí una política clara para que haya una reactivación, sino que, por el contrario, cada medida profundizó un poco más la caída, como los tarifazos eléctricos o la nueva suba del gas, que aumentará 400 por ciento en relación con el invierno pasado. Los precios “transparentes”, eliminando la financiación en cuotas a través de las tarjetas de crédito no hicieron más que profundizar el desplome. Tanto que hubo que dar marcha atrás y reimplantar el programa heredado del kirchnerismo, en doce, seis y tres cuotas sin interés. Pero así no se genera confianza. Las cuotas sin interés, no eran, como se ve, una estafa.
Tampoco hay un volumen suficiente para hablar de reactivación del crédito hipotecario, en otro de los programas que sobreviven al cambio. El Procrear fue relanzado con cambios y distintas modalidades. “Hasta ahora hay más marketing que realidad. Pocos son los que cumplen con todos los requisitos”, coincidieron fuentes bancarias que operan en Misiones. Es que, como también sucedía durante el kirchnerismo, los créditos están pensados para un núcleo duro del país central, con ingresos mucho más elevados que los que se perciben en el norte argentino.
Se observa que dos de los programas emblemáticos del kirchnerismo sobreviven. No hubo ideas nuevas ni mejores.
Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años. Pero están vivos en la imaginación de miles de chicos y grandes que desde esta semana disfrutan de Tecnópolis en Posadas. La megamuestra heredada y transformada, al fin en federal por el gobierno nacional, exhibe lo mejor de la ciencia y la tecnología al alcance de la mano. Obviamente, los enormes monstruos de la prehistoria son el atractivo principal para los más pequeños, llegados desde todos los rincones de Misiones, muchos de los cuáles tienen una doble felicidad: es la primera vez que salen de la colonia y llegan hasta “la capital” y pueden ser protagonistas de un evento que garantiza el asombro.
“Tecnópolis es una forma de inclusión social, política y educativa muy importante”, destacó Passalacqua durante la inauguración de la megamuestra. Misiones es la primera provincia en recibir a Tecnópolis durante 2017 y se espera superar los 700 mil visitantes, un número incluso mayor al de Salta, durante el año pasado. Y es probable. Después del turno escolar, miles de familias disfrutaron el sábado de cada punto de la enorme feria de ciencias, distribuida en el Parque del Conocimiento, una perla de la evolución misionera de los últimos años.
Así como los dinosaurios, las prácticas autoritarias de la política, se pensaba, estaban extinguidas. Sin embargo, todavía se perciben signos de que resta mucho por hacer para fortalecer la democracia.
El mundo se escandalizó por el fallo del Tribunal Supremo de Venezuela, que anuló la inmunidad de los legisladores y se arrogó poderes del Legislativo. Los principales gobiernos de la región denunciaron un autogolpe de Nicolás Maduro, el denostado heredero de Hugo Chávez. Le acusan, entre otras cosas, de desconocer las leyes y la propia Constitución. De gobernar por decreto. Y tienen razón, Mauricio Macri, Michel Temer, Donald Trump y varios otros.
Maduro ha logrado descomponer un poderío político y económico que fue reconstruido por Chávez y perdió todo el respeto internacional. Mucho de eso fue producto de los embates de una derecha internacional que no cesa en sus ataques y de la propia oposición interna, conformada por los ricos petroleros que perdieron sus privilegios y que se apoderó del Poder Legislativo bloqueando las principales decisiones del Ejecutivo.
Maduro no es Chávez y el poder no se hereda. Muchos consideran que en Venezuela se vive un Fujimorazo, el recordado autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en Perú, cuando disolvió el Parlamento e intervino el Poder Judicial con respaldo de las Fuerzas Armadas.
Y tiene sus paralelos. En Perú cerca del 80 por ciento de la población apoyó la jugada por el desprestigio del Poder Legislativo. En Venezuela, la población no salió a las calles en contra de Maduro.
El oficialismo venezolano sostiene en su defensa que lo que el Tribunal Supremo evitó, fue justamente que la oposición inicie un “golpe blando”, como el que logró destituir a Dilma Rousseff en Brasil o el que tumbó a Fernando Lugo en Paraguay. La “opinión publicada” no hace referencia a la otra cara del conflicto, que, obviamente, es repudiable. Por suerte –para Maduro y Venezuela-, tras la presión internacional, el Tribunal decidió “no asumir” los poderes de la asamblea.
Curiosamente fue Michael Temer uno de los que repudió el “golpe” en Venezuela, pese a que asumió a través de un impeachment cuestionado desde su raíz contra Dilma Rousseff. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y principal promotor de la caída de la presidenta, fue sentenciado a quince años de prisión por hechos de corrupción que no pudieron probarle a Dilma.
Lugo no se pronunció sobre Venezuela, más preocupado por los avances de la enmienda constitucional que teje junto a su rival, el presidente Horacio Cartes. El apuro por contar con la reforma constitucional que permitiría la reelección del segundo y la nueva postulación del ex obispo, desató una batalla campal en Asunción, que dejó al menos un muerto y el Congreso destrozado por los manifestantes. En Paraguay también se desconoció la letra constitucional, con una reforma amañada a puertas cerradas por parlamentarios del oficialismo y sus aliados que permite avanzar con la idea de reelección. Un símbolo: la enmienda fue aceptada en una de las oficinas del Frente Guazú, que lidera Lugo. Afuera, se vivía otro Marzo Paraguayo, similar a aquel de la última semana de marzo de 1999 cuando siete jóvenes que protestaban por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, fueron masacrados presuntamente por orden del presidente Raúl Cubas y la complicidad del general Lino Oviedo, quien terminó refugiado en la Argentina de Carlos Menem.
El proyecto de reforma constitucional aprobado en Paraguay establece que los presidentes y vicepresidentes del país podrán buscar un periodo más, sea de manera continua o alternada. El partido de Lugo respalda la enmienda para que el ex obispo pueda presentarse a las elecciones de 2018, y el gubernamental Partido Colorado, para que lo haga el presidente paraguayo, Horacio Cartes.
Cartes no habló al país tras los incidentes. Apenas escribió unas líneas que difundió a través de redes sociales en las que acusó a la oposición de querer destruir la democracia. Raro. Parte de la oposición, lo acompaña en la búsqueda de la reelección.
El nuevo Marzo Paraguayo dejó en evidencia las diversas varas con las que se mide. A diferencia de Venezuela, ningún país salió a cuestionar que se vulnere la letra constitucional entre gallos y medianoche. Ningún presidente condenó la brutal represión de la Policía que dejó decenas de heridos –entre ellos el presidente del Senado, que se opone a la enmienda y el presidente del opositor Partido Liberal, Efraín Alegre- y al menos un muerto. No hubo reunión de urgencia de los cancilleres ni mensajes de los Jefes de Estado. Pero Paraguay arde, como Latinoamérica que después de una década comenzó un lento viraje político. Ecuador será hoy la ratificación de ese giro o la excepción en la región. A través de su delfín, Lenin Moreno, Rafael Correa pone a prueba la continuidad de sus políticas.
En la Argentina el nuevo modelo cruje y enfrenta a la calle que se moviliza constantemente. El 6 de abril la tímida CGT hará un paro nacional. Son pocos los que se animan a salir a la calle en defensa del Gobierno. La marcha de la tarde del sábado dejó en evidencia que el voto PRO quizás no haya sido por amor, sino por hastío. Pero sostienen al Presidente y sus políticas un núcleo duro que permanece leal. Es el mismo corte de la sociedad que apuró a Cristina desde la 125 y que hizo fuerte a Cambiemos.
Uno de los pocos motivos para celebrar que tiene el Gobierno es el resultado del blanqueo. Se alcanzaron los 115 mil millones de dólares. Una cifra superior a la esperada. Sin embargo, esa noticia no necesariamente es buena para Misiones. El volumen declarado solo hará más firme el atraso cambiario, con la profundización de las asimetrías como consecuencia directa. En la provincia también se hizo un blanqueo, cuyos resultados todavía son difíciles de estimar, pero que pueden traer aparejado el traslado de esos recursos a la compra de bienes o vehículos, lo que reactivará la economía.
Como los dinosaurios, los jueces eternos también se extinguirán en la Argentina. El fallo de la Corte que pone un límite de 75 años a los cortesanos y jueces inferiores abre una enorme caja de Pandora. La jueza Romilda Servini de Cubría, una piedra en el zapato del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, cree que el fallo apunta a excluirla a ella, después de que haya quedado firme la continuidad de Elena Higthon de Nolasco. En realidad, hay cerca de una treintena de jueces federales que está al borde de la jubilación forzosa. Son cargos que podrá cubrir a gusto el Presidente. Una Justicia a su medida.
La continuidad de los jueces de más de 75 dependerá del aval del Congreso y del visto bueno presidencial, lo que echa por tierra un precepto básico de la independencia de los magistrados: si quieren seguir, deberán agradar al poder de turno. Por caso, Elisa Carrió ya pidió por la continuidad de Leopoldo Schiffrin, uno de los que debe dejar su despacho. Más allá de los pergaminos, un juez amigo del poder.
A través de una carta enviada a Macri, la socia fundadora de la alianza Cambiemos consideró que la decisión de ratificar la edad límite para los jueces en 75 años, como lo fijó la Convención que reformó la Constitución en 1994, está “digitada” en contra de los magistrados Servini de Cubría y Schiffrin y que Lorenzetti tiene “razones de lo más espurias” para promover ese fallo.
Pero el fallo ya comenzó a generar movimientos en la Justicia. El Superior Tribunal de Justicia comenzó a analizar el impacto en Misiones. “El impacto será beneficioso, porque asegurará el recambio en una estructura envejecida y permitirá la incorporación de una nueva generación de magistrados con nuevos bríos”, contó un ministro que analiza la adecuación local. Evolución.
Se apasiona cuando habla de política y se muestra preocupada por los efectos de las políticas del Gobierno nacional, que, dice, pueden empujar a una crisis que ella conoce muy bien. Sandra Giménez viene de una familia política, pero su ingreso formal llegó después de ponerle el cuerpo a la pobreza, desde la dirección de Pediatría del hospital Madariaga.
En una entrevista con Economis, sostuvo que “las decisiones económicas” del gobierno de Mauricio Macri “nos ponen en una situación de confrontación social”.
Estamos entrando a un tiempo político electoral ¿Qué evaluación hace del escenario macional y cómo influye en Misiones?
La complejidad, de las decisiones económicas que tomó el Presidente Macri, sobre la esperanza de un 51% de hombres y mujeres de la Argentina, que pretendían con buena fe un cambio, y que hoy 14 meses más tarde nos pone en una situación de confrontación social visible en las 24 provincias. Y eso marca claramente un proceso de responsabilidad institucional y política en toda la dirigencia, de todos los partidos políticos. Por eso yo no me puedo excusar de la responsabilidad política, porque la tengo como dirigente con más de 20 años en Misiones, con responsabilidad institucional, delegada por los misioneros que yo tengo que honrar todo el tiempo.
¿Qué siento yo en ese escenario? que nos manipulan permanentemente con la moral y la ética, en las buenas costumbres de la mejor práctica política. Ese cuestionamiento que nos hacen a nosotros, a las Provincias, es una vara distinta a la que se someten a ellos mismos. En esa grieta profunda que hay en la Argentina hoy hay un Gobierno nacional de clases, de ricos para ricos, sin ningún tipo de consideración y respeto hacia la sociedad argentina. Es un Gobierno que día tras día trabaja para acrecentar su propio capital financiero, económico y político para sostenerse en el poder.
Hace 30 años y más, que esta derecha argentina estaba buscando esto, con mucho rencor, con mucho odio y mucho tiempo acumulado para disfrazarse, para seducir a toda la población, lograr el poder y volver a someter. Entonces cómo romper ese proceso de manipulación desde la propuesta política, que nos permita tener voz y representación en la defensa de los intereses de Misiones y la Argentina es el gran paradigma de esta elección. La manipulación que se ejerce desde ese “pensamiento neoliberal” que no es de la Argentina, y no es patrimonio exclusivo de Macri, sino que busca a una Latinoamérica de rodillas, sometida entregando sus recursos naturales, su materia prima en las condiciones más extremas y más baratas, más llanas en el sentido de la pobreza que nos están sometiendo constantemente.
Para Giménez, la gobernabilidad exigida estuvo dada, pese a que eso generó rispideces en el seno de cada movimiento. “Buscaban gobernabilidad cuando tomaban decisiones tremendas que condicionan hoy la situación de la Argentina, como el pago de los Fondos Buitres, sin esperar las apelaciones, ni las sentencias de esas apelaciones, lo que nos hubiera indefectiblemente dado la tranquilidad a todos que no nos quedaba más remedio que pagar, pero todavía estamos en un proceso jurídico”.
“Nos manipulaban con la necesidad de ser desde la oposición aquellos que les diéramos los votos para endeudar a la República, porque la Nación había quedado devastada sin recursos. En el transcurrir del tiempo y en el proceso de la continuidad de la vida cotidiana, y la evolución de la economía, nos volvieron a decir vamos a modificar el modelo de financiamiento de la ANSES para transformar en un modelo AFJP, le subieron 5 años a la edad jubilatoria de las mujeres; se pasó de 60 a 65 años. Yo voté en contra de ese artículo y de otros más de esa ley porque eran injustos”, asegura.
“Cuando a mí me enseñaron a gobernar, me enseñaron que uno tiene que responsablemente tomar decisiones por los menos asistidos por el derecho, por los más vulnerables, por los más pobres, que no se cumple en esta administración del Estado. Por eso cuando uno dice es un Gobierno de clase, no lo dice desde lo ideológico y desde la oposición sin sustento, lo dice en base a las decisiones económicas y políticas tomadas desde el 10 de diciembre de 2015. Se manifiesta claramente el proceso del Gobierno de clases porque a la masa, a la trabajadora, a la excluida, no se le modificó el IVA, como se le iba a modificar en la canasta de alimentos, y acá nadie compra un kilo arroz, un kilo de pan o un litro de aceite, con un IVA del 10%. O la Ley de Emergencia Laboral, ¿cuántas personas se beneficiaron en Misiones con la emergencia laboral, que ahora se prorrogó? Porque en definitiva ellos siguen conteniendo su propio proceso social, que es la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, ese es su núcleo, el núcleo histórico de centralismo que no hemos podido modificar”, argumenta.
Para la senadora, “Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Neuquén, tienen economías endebles, como nosotros con Brasil y Paraguay por decisiones de la macroeconomía. ¿A quiénes favorecieron las medidas de devaluación, el dólar flotante? Al capital financiero, al negocio de las LEBAC, al que tenía dólares”, acusa.
“Nos queda salir de la discusión del voto e ir a resolver el problema, hoy nos queda resolver el problema no sólo acá en Misiones sino en la Argentina, para eso hay que sincerar las acciones y tomar las decisiones que tengan que ver con defender a la economía Argentina, al proceso de trabajo argentino, al empleo argentino”, pide.
Trazó un panorama muy similar, incluso en Latinoamérica, a lo que fue década de los 90 como concepto, sin embargo este Gobierno no se presenta como Neoliberal ¿es el mismo escenario?
Son los mismos escenarios, los mismos actores con un gran lifting. Porque los fracasados de la economía de los 90 son los que se sientan hoy en la mesa a decirles a los equipos económicos qué es lo que tienen que hacer. Cuando uno ve que regresa Domingo Cavallo a la televisión y habla de lo que debiera hacerse; aparecen Broda o Redrado… son las mismas personas que durante de más de 30 años dieron la misma receta para los mismos problemas y volvíamos a caer circular o pendularmente en el mismo resultado la crisis económica y el quiebre social de cada 10, cada 15 años. Entonces cambiemos la propuesta de Cambiemos, porque tiene la responsabilidad de gobernar.
Ese escenario Neoliberal está en pleno apogeo porque nos están gobernando, y están gobernando con los hijos o nietos, pero sobre lo aprendido. Los entrenaron a ellos para hacer mucho dinero en un sistema de capital financiero donde las crisis económicas son para ellos procesos de alto florecimiento económico. Porque son los que tienen el capital financiero, son los que prestan el dinero, están en la usura, negrean los capitales, evaden, eluden, y después te dicen qué hay que hacer desde el Estado, y se presentan como grandes integrantes de la Academia de la Economía Argentina. Hoy lo más serio que hay en materia económica es lo mismo que nos ayudó a salir, el ex ministro Roberto Lavagna. En un concepto de calidad académica, y de profesionalismo pero por sobre todo, de compromiso patriótico, desde el principio de generar respuestas del ámbito económico como lo hizo al lado de Néstor Kichner.
Me obliga a preguntarle si ese elogio a Lavagna la posiciona cerca de Sergio Massa…
No. Lo más alejada posible. Massa es absolutamente funcional al Gobierno de Macri y al modelo de Cambiemos. Hoy están un poco cambiando su posición, porque veo un Luis Barrionuevo confrontando con Mauricio Macri, a Graciela Camaño que confronta con Macri. Massa está más silencioso en estos últimos tiempos viendo cómo se acomoda, porque la crisis está presente, porque está en los hogares de los argentinos. Los gastronómicos están quebrados, los empleados están quedando en la calle y están reclamándole al sindicato. El paro del 6 de Abril, no es por una casualidad, no porque haya una oposición que no entienda y quiera desestabilizar. Estamos en esta situación por la mala decisión de los fracasados de estos 30 años. Son ellos los que tienen que modificar sus propias decisiones, y su propia relación.
¿Qué posición debe tomar Misiones?
Si entre todos no hacemos el diagnóstico correcto, a todos nos va a perjudicar. Creo que la Renovación como proyecto político, con la conducción tan firme de Carlos Rovira, y de nuestro Gobernador, Hugo es el hombre ideal para este tiempo y esta instancia de una transición tan profunda, grave y por momentos brutal, que permanentemente, busca incluir a los misioneros en todos los procesos respetuosamente, con la palabra adecuada, respetando los espacios de la Nación y haciendo respetar los de la provincia.
Lo peor y lo más triste es que la más alta dirigencia del PRO Nacional, es de Misiones. Si vos sos misionero, por más que pertenezcas a otro partido y ves el derrumbe de tu propia provincia en las decisiones macro económicas que impactan directamente ¿Qué te pasa que no estás resolviendo o estas ayudando a resolver los problemas para Misiones Humberto? Porque Humberto Schiavoni es el presidente del PRO nacional, no es un jugador menor, no es un militante, es un hombre que trabajó al lado de Mauricio Macri 8 años y construyó esta historia.
Conmigo no van a contar para llegar a la crisis de 2001, que la vivimos. Nosotros somos democráticos y defendemos la participación política y sostenemos la responsabilidad del voto día a día, en el trabajo, levantando la voz, cuestionando los procesos políticos, institucionales, los decretos, las leyes. Debemos defender los intereses de los misioneros, a partir de esa responsabilidad que nos dieron, y saber adaptarnos como movimiento provincial a un contexto nacional que es hostil siempre.
¿Usted cree que va a haber un voto castigo, un voto sanción?
Yo espero que lleguemos a octubre. Buenos Aires que instituyó como Presidente a Mauricio Macri está enojada, la Argentina está enojada con Mauricio Macri, y salir de los procesos en paz es responsabilidad de Macri, nosotros seguiremos en el mismo lugar defendiendo los intereses de los misioneros.
En cuanto a la figura de Sandra como Senadora, ¿Cuál es el escenario político propio, personal? Más allá de pertenecer a un proyecto
Es que nunca hubo un proyecto político individual, si hay algo que me caracterizó en estos casi 20 años, nunca formé parte de una agrupación, ni construí un sindicato, ni hice una empresa, simplemente fui una mujer que militó convencida de que había que salir en ese 2001, 2003 a la calle en defensa de nuestra propia historia, el resto se fue dando. Yo creo que es muy difícil en la vida política ese modelo de hacer política que elegí yo, que es el de estar, acompañar, militar, conducir procesos cuando así ha sido la decisión de la mayoría de los que conforman nuestro proyecto, y creer que hay otra forma de hacer política que no tenga que ver con lo individual. Indefectiblemente se necesitan líderes en el proceso de construcción política.
Vuelvo a insistir en la maravillosa bendición que significa para Misiones, Carlos Rovira porque supo convocar a hombres y mujeres, a defender a Misiones, todos los que fuimos honrados en ese espacio, le pusimos todo nuestro amor y toda la dedicación a este proyecto. Eso hace que haya 75 municipios que creen en este proyecto Renovador Misionerista, que va aprendiendo también en esta construcción. Siempre defendiendo a Misiones, siempre está en el mismo lugar, los intereses de Misiones. En este caso, habla Hugo Passalacua y nosotros acompañamos, cada uno con su estilo en el lugar que ocupa, la tarea es enorme.
Nos queda hasta fin de año un tiempo importante que uno quisiera que fuera de provecho y ocuparlo como solución de los problemas, pero no va a ser este tiempo porque se están corriendo las fechas de sesión, las fechas de comisión, no funciona el recinto y eso habla claramente de patear la pelota. Y mientras tanto la realidad de la Argentina transcurre dolorosamente y todo eso tiene un costo, que se va a pagar con mucha responsabilidad por parte del pueblo, que va a ejercer ese poder justamente en el voto.
Termina. Sigue hablando. Sandra es una oradora incansable. Pero ya comienza la despedida. Hasta que una pregunta la vuelve a concentrar. ¿Y Cristina? ¿Qué va a pasar con Cristina?, le pregunta Economis. “Cristina va a ser la revancha de Evita”. “Indefectiblemente, va a venir el tercer mandato”, pronostica.
Por Cristian Milciades. La historia del Instituto Nacional de la Yerba Mate mucho tiene que ver con la imagen de este joven desgarbado, antes con aires de revolucionario, ahora mucho más estilizado. El vínculo empezó allá por el 2001 y 2002, cuando la crisis emergente del neoliberalismo había sumido en la pobreza a la producción y a miles de misioneros. Con apenas 17 años, Julio Peterson, fue uno de los rostros de la protesta masiva, conocida como el Tractorazo. Quince años después, mucho más moderado, vuelve a liderar una nueva manifestación yerbatera.
Sentado en una ronda bajo una carpa atada entre los camiones el joven atiende una llamada de una radio misionera para explicar las razones de la toma del INYM el pasado miércoles. A su lado familias enteras comparten un reviro y piensan que hacer para el almuerzo. Mientras espera que le den aire, saluda al cronista de Economis con un afectuoso “que hacés gurí”, y pide que lo espere para charlar.
Los productores y tareferos pasan a su lado, lo escuchan hablar y lo palmean felicitándole por lo que dice y a la par le susurran lo que escuchan por otros medios, sobre la protesta. Un transeúnte para y lo felicita por “los hue… que tenés para encabezar esta movilización”. Luego de un apretón de manos, sigue su camino.
“Luchamos para dejar un mejor futuro a nuestros hijos y para todos los misioneros” dice Peterson, al comenzar la entrevista con Economis. Él aún es joven, apenas un treintañero, pero los años de lucha le dan una perspectiva a largo plazo.
Recordó que el Tractorazo del 2001 generó como respuesta la creación del INYM, que ellos veían como la solución a la opresión de los grandes industriales. Sin embargo, actualmente lamentó que las expectativas que tenían en el Instituto no se hayan cumplido.
Foto de Ramón González.
Una nueva protesta, viejos reclamos
Peterson es uno de los referentes del acampe frente al INYM, donde los productores yerbateros y los tareferos esperan soluciones. Hace un año, cuando comenzaron a caer los precios de la producción empezó a reclamar desde su cargo como presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN).
Ahora unas 330 personas acampan frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate en Posadas. Con toldos, recordando los viejos campamentos de los yerbales. Práctica que por suerte, Peterson afirma que ha quedado en el pasado ya que “al menos en nuestra zona se solucionó y se arman los campamentos con las comodidades necesarias para los tareferos”.
Sostuvo que “a raíz de los incumplimientos del precio se han generado muchos problemas”. Por eso han vuelto a la calle a protestar por precios justos y que se cumplan las normas vigentes.
“Estamos acá peleando, no vamos a bajar los brazos, lo último que podemos hacer es bajar los brazos y arrodillarnos para los grandes. Si hay que morir, hay que morir parados y luchando por lo nuestro”, dramatiza.
Luego de tractorazo del 2001 el INYM fue creado para regular la oferta y la demanda. Según Peterson para lograr eso “es necesaria la cupificación y la limitación de la plantación. Porque ¿quién planta? Las grandes industrias plantaron miles de hectáreas. Tenemos una industria que tiene 10 mil hectáreas y otra que tiene 9600 hectáreas y después tenemos los productores clase media que tienen entre 30 y 80 hectáreas y el 63 por ciento de los productores que tienen menos de 30 hectáreas”.
Afirma que los “pequeños productores no pudieron plantan nuevos yerbales, sino apenas arreglar los que tenían y lo mismo los clase media”. Mientras que “las grandes industrias siempre cuidaron sus yerbales y cuando tenían buenos precios plantaron nuevos”.
“Además los yerbales nuevos son sin mano de obra porque tienen cosecha mecanizada”, lamenta.
El productor denunció que “en Corrientes cosechan con máquinas y le ponen todo el palerio y después a nosotros nos exigen en Misiones solo hoja para poder equilibrar el porcentaje de palo”. Aseguró que el palo debería ser un desecho de la yerba, pero los grandes molinos lo usan para hacer polvo e incorporar a la yerba.
Detalló que “compran tres kilos de hoja verde a 3 pesos el kilo y le agregan un kilo de palo a 2,50 pesos y con eso están haciendo 1,5 kilos de yerba en paquete, a un costo de 11,50 pesos”. Para él ahí está la distorsión que termina afectando a los pequeños productores y la sobreoferta de yerba.
Quien es Peterson
Julio Peterson es el orgulloso hijo de productores yerbateros de Andresito, que mientras estudiaba en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de su pueblo, decidió subirse a uno de los tractores y llegar primero a Oberá y luego a Posadas en 2001. Pese a su juventud aquel año fue el referente y la voz cantante de los productores.
Con solo 17 años logró lo impensado, sacudir el status quo de la capital misionera y de todo el ámbito político. Al ser una voz nueva, su figura se posicionó rápidamente en la escena mediática y los políticos no supieron cómo tratarlo.
Luego, al levantarse la protesta, que duró casi 20 días en la plaza central de Posadas el joven volvió a la chacra de sus padres y terminó sus estudios secundarios.
Pero al cumplir los 18 años debió fugarse del país, porque la fama obtenida en el tractorazo, le valió 74 causas penales.
Estuvo dos años viviendo en Brasil, tuvo que enajenar todas las propiedades que tenía a su nombre y tuvo que pagar fortunas en abogados para poder volver a su tierra.
“Esto nunca lo conté, pero tampoco nunca me lo preguntaron”, dijo sobre los años luego del tractorazo. “Hoy, por hoy tengo la conciencia tranquila” dijo el joven dirigente, recordando esos años.
Con apenas la secundaria terminada, sin posibilidad de seguir estudios universitarios, este joven dirigente terminó aprendiendo en la escuela de la calle. “La calle te enseña muchas cosas, pero tenés que cuidarte que sea la buena calle, porque hay cosas muy malas”, dijo.
Ahora 16 años después del tractorazo, recordó que “soñaba con haber conseguido un Instituto Nacional de la Yerba Mate grande, fuerte, organizado, ordenado y principalmente que trabaje a pleno por los productores, para los trabajadores y hoy no nos encontramos con eso y por ello volvimos a marchar”.
Consideró que hubo buenos años para el sector, donde había una gran demanda de yerba desde el extranjero, poca oferta y eso generó muy buenos precios para todo el sector. “El INYM se durmió cuando anduvo la yerba, no siguieron estudiando cómo hacer para cuando caiga la demanda y si subía la oferta. Ese fue el momento en que el INYM se durmió, o se calló como se dice”.
“Hoy tenemos que estar más fuertes que nunca, tenemos mucha experiencia y hace un año que venimos peleando con esto”, dijo seguro. Indicó que el sector productivo debe luchar por sus derechos y valoró que muchos productores que, si bien no pudieron llegar a Posadas, acompañan no cosechando.
Al ser consultado, como se ve ahora en relación a la primera gran marcha que participó, recordó que en el 2001 aún vivía con sus padres. Ahora tiene un diálogo muy fluido con los productores, tareferos, cuadrilleros y secaderos de la zona de Andresito.
“Si no estamos unidos todos, vamos mal”, remarcó el dirigente, resaltando el apoyo que tiene de los diferentes sectores que trabajan en la parte productiva.
La familia el gran sostén de Peterson
Si bien durante el tractorazo del 2001 era un joven, ahora Peterson ya es un hombre de familia. En su chacra de 30 hectáreas y en su ferretería el productor debe buscar sustento para los suyos. No deja de agradecer a sus padres, su esposa y sus suegros.
El joven se tomó el tiempo de agradecer el acompañamiento de su familia, en especial de su esposa. En estos días que él encabeza la marcha, ella toma la posta en la chacra y en la ferretería que montaron hace poco tiempo con el apoyo de su padre y su suegro.
Para Peterson hablar de su familia es tocarle el lado emotivo, muy sensible aún porque la llegada de su primer hijo hace dos años y cuatro meses lo cambio todo en su vida. Junto a su esposa debieron hacer casi cinco años de tratamiento para lograr tener un hijo. Pero ahora se lo ve feliz.
“Fueron muchos años de búsqueda y tratamiento para tener esta bendición que es un hijo”, dice, remarcando que le cambió mucho la llegada de su nene.
Al ser consultado sobre los dichos periodísticos de que “fue comprado”, Peterson responde “que lo prueben, hoy estoy limpio para sentarme con cualquiera para pelear frente a frente. Y les puedo probar que lo que hice lo logré con el apoyo de mi padre y de mi suegro para poder formar la pequeña ferretería que ahora está cuidando mi señora”.
Reconoció que su emprendimiento tiene una deuda con el Banco, pero explicó “en estos años desde la ACPYN fuimos sacando cosas a través de la ferretería para poder ayudarlos a todos los productores, compramos cemento, alambre, herramientas y muchas cosas, todo a través de un acuerdo. Yo compraba y ellos después me iban pagando”.
Sobre la deuda dijo que “compramos mucho, en cantidad para llegar a todos, pero cuando cayeron los precios el año pasado comenzaron las dificultades. Llegamos a deber 3 millones de pesos, pero no importa, vamos a seguir trabajando y vamos a salir de esta, como salimos de muchas otras cosas”.
“Los que me critican que vine acá para negociar mi deuda, sepan que vinimos a pelear por el pago justo a todos los productores”, dijo. “Yo vivo en un galpón, no en una mansión como muchos de los que me critican, todos pueden ir a ver dónde vivo”, afirmó desafiante.
Destacó que, como él, los demás productores han dejado a parte de su familia al cuidado de sus chacras, mientras ellos llevan adelante esta lucha política en pro de sus derechos. “No podemos dejar todo tirado y venir acá pensando que mañana vamos y seguimos con la chacra como si nada, hoy más que nunca los productores deben cuidar su yerbal para que cuando logremos un precio justo ellos puedan vender bien su producción y no solo los grandes se enriquezcan”.
Al rememorar los años que vivió como prófugo en el vecino país se emocionó y remarcó que “gracias a Dios seguimos adelante. Volví a mi tierra donde nací y hoy estos decidido a seguir luchando por los derechos de todos”.
Este Gobierno nacional no ha hecho mucho por las economías regionales
El reclamo de los productores está focalizado en el INYM, instituto al cual acusan de no cumplir con las funciones que le fueron establecidas por el Estatuto y las normas fundacionales.
Para Peterson “no es culpa de este gobierno ni del anterior lo que está sucediendo. Viene de añares llegando a la monopolización, llevando a que dependamos de dos o tres. Este Gobierno nacional no ha hecho mucho para cambiar esto. Hoy las economías regionales están mal”.
Lamentó que hoy en día “los productores y los trabajadores tienen que pedir comida, eso es imposible en un país tan rico como el nuestro. No puede ser que la riqueza sea para unos pocos como nos está pasando en el sistema yerbatero”.
Planteó que el Gobierno nacional no está planteando políticas que luchen contra esta concentración de la riqueza. “En un país tan rico como la Argentina acá lo que debería estar sobrando es riqueza, pero para todos, no solo para dos o tres” remarcó convencido.
Consideró que el sector político debe ponerse a trabajar para fomentar las economías regionales. “Hoy más que nunca se dieron cuenta que las economías regionales son las que generan riqueza, las que generan mano de obra y son las únicas que derraman la riqueza en el país”.
Graficó que “cuando el productor y el secadero gana bien derrama riqueza, si el trabajador gana bien en quince días o una semana esa plata es invertida y el rico se dedica a guardar la plata o compra grandes extensiones de tierra”.
No a las drogas a los hijos de los tareferos
Peterson se muestra preocupado por el impacto nocivo que tiene la droga en la zona rural. Explicó que desde la ACPYN organizan charlas en Andresito todos los sábados con los jóvenes para alejarlos del flagelo de las drogas.
“Creo que es bueno este trabajo denominado No a las drogas a los hijos de los tareferos. Porque la verdad me da dolor ver a los gurises con 12 o 13 años drogándose”, dice Peterson. Explica que el mayor flagelo es el Paco.
Comentó que la droga es un gran problema para los jóvenes en la zona de Andresito. Se forman barritas y allí caen en el consumo de sustancias ilegales. “Porque a los gurises les genera expectativa lo prohibido”, cuenta explicando que para él las drogas deben ser legalizadas, y a la par se debe concientizar a los chicos en el daño que produce su consumo.
Explicó que el alcohol se consume en eventos y legalmente, pero que los jóvenes se ven cautivados por las drogas ilegales y eso los impulsa a evadirse de los padres y caer en el consumo.
“Cada sábado organizamos charlas en Andresito, con los gurises de 5 años hasta 16 años, tratamos de concientizarlos en que hagan sus vidas y no se dejen manejar por el consumo de las drogas”, dijo el joven.
Las charlas las encabezan los productores, tareferos y cuadrilleros, que con el apoyo de comerciantes y profesores de la zona organizan las actividades. Llevan especialistas de Salud Pública y referentes en la lucha contra las adicciones para poder concientizar a los chicos.
“Antes, cuando éramos chicos íbamos de campamento, jugábamos a la bolita, a la mancha escondida, íbamos a pescar, pero ahora no se ve eso en los chicos. Están todo el día con el teléfono, y el teléfono es el que le lleva a las cosas prohibidas”, describe Peterson.