Closs

Alejarse de la grieta

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El timming del Gobierno no parece estar demasiado ajustado a la realidad política. Una semana después de haber tenido que reconocer, una vez más, un error que afectaba a miles de personas, decidió profundizar el endeudamiento con nuevo préstamo a cien años. Cien años. 25 gobiernos. Una deuda de 2.750 millones de dólares, que sólo en intereses significará 20 mil millones al término de un siglo y demandará u$s 217,25 millones de dólares anuales (sin considerar la amortización del capital) y esperando que el dólar se mantenga por siempre a 16,55 pesos.
Una mínima variación del tipo de cambio puede acrecentar los servicios de deuda en pesos y generando un riesgo de default permanente.
La deuda total se pagaría en 13 años. El resto será pago permanente de intereses.
El primer préstamo de la Argentina fue en 1822, tomado por Bernardino Rivadavia. La incipiente industrialización de la Argentina de entonces, se tornó en la ruina y el permanente acoso de los acreedores. Se vendía el cuero y se importaba el zapato. Esa deuda se terminó de pagar en 1947, unos 120 años después. Juan Domingo Perón canceló en ese momento toda la deuda externa.
Lo cierto es que en medio del proceso de presentación de listas de candidatos, los funcionarios nacionales deben salir a explicar que la deuda del siglo es “beneficiosa” para el país. La pagará el tataranieto de Mauricio Macri. Condicionará a 25 futuros presidentes y representará una deuda varias –muchas- veces superior con los intereses acumulados. Muy pocos argentinos del presente estarán vivos para entonces. Pagarán hasta los tataranietos.
El ministro de Finanzas, Luis Caputo, explica que la deuda que pagarán otros, es en realidad, una muestra de confianza al gradualismo de Mauricio Macri.
“Al anterior Gobierno nadie lo quería financiar, nos dejaron sin reservas y emitían pesos del Banco Central en forma descontrolada”, se quejó el ex JP Morgan.
Pese al notable esfuerzo oficial por agradar a los mercados, los resultados son desalentadores. La lluvia de inversiones no llega ni siquiera a humedecer y el Gobierno recibió un cachetazo inesperado de parte de una de las calificadoras de riesgo que rechazó considerar al país como emergente. La Argentina sigue como “economía de frontera” por lo menos hasta 2018, lo que, de todos modos, puede tener un costado positivo. No vendrán tantos fondos especulativos.
La decisión de la consultora Morgan Stanley tuvo efectos inmediatos. Subió el dólar y cayó la Bolsa. En medio, hubo otros dos datos complejos. Pepsi cerró una de sus plantas y dejó afuera a 600 trabajadores. La empresa alemana Lanxess que elabora productos químicos anunció que discontinuará la producción de su planta ubicada en la localidad de Zárate en el cuarto trimestre, por lo que despedirá a 170 trabajadores. Apenas unos días después de la visita de Ángela Merkel.
Ante la desazón económica, Macri se ataja. Advirtió que un mal resultado electoral puede complicar -más si cabe- las proyecciones económicas.

El Gobierno admitió en un prospecto de 290 páginas dirigido a los inversores que suscribieron el bono a 100 años que el lunes pasado Argentina emitió por US$ 2.750 millones que la inflación no está controlada y que hay temor por la volatilidad del tipo de cambio y shocks externos como la recesión o el bajo crecimiento de socios de Argentina, caso Brasil. Hace además referencia a “otros factores adversos” como “la incertidumbre política, incluyendo los efectos de las elecciones de mitad de término de octubre de 2017”.
Si es derrotado, la culpa será del vencedor.
Y las encuestas marcan que el panorama no es demasiado alentador para Cambiemos. Un trabajo del consultor Gustavo Córdoba revela que el 60 por ciento de sus encuestados votará por candidatos opositores. También menciona que Cristina Fernández tiene casi la misma imagen positiva que María Eugenia Vidal, la gran esperanza del oficialismo en Buenos Aires.

El contraste del nuevo endeudamiento con el mensaje que intenta bajar el Gobierno es notorio. Ajuste, achique para que los números cierren de cualquier modo y una “austeridad” impuesta a las provincias.
Pero pese al ajuste en pensiones a discapacitados, por viudez y el último, en el plan Progresar, los números siguen siendo malos. El déficit fiscal aumento 127 por ciento en mayo. El fuerte aumento se explica en gran medida a que los ingresos solo aumentaron 14,5%, debido a que un año antes el Tesoro había recibido recursos extraordinarios de las provincias.
En paralelo el Gobierno condiciona a las provincias con rebaja de impuestos. Pero los distritos gobernados por Cambiemos tienen la presión impositiva más elevada del país. La presión tributaria de la Provincia de Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal es equivalente al 6,6 % del Producto Bruto Geográfico y se encuentra un 0,7 % por encima del Promedio de las 24 Jurisdicciones que asciende al 5,9 %. La ciudad de Buenos Aires, donde el intendente es Horacio Rodríguez Larreta, también tiene una presión tributaria por encima del promedio de las 24 Jurisdicciones, dado que la misma asciende al 6 por ciento aproximadamente del Producto Bruto Geográfico. El alcalde no puede echarle la culpa a la herencia. Pero le bajó Ingresos Brutos a los bancos. En cambio, este año aplicó un aumento promedio de hasta el 30% en el impuesto de Alumbrado Barrido y Limpieza con un techo del 38%.
En su visita a Misiones, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne ratificó el plan económico nacional y se mostró indolente con el padecer de los empresarios misioneros, muchos de los cuáles acompañaron el cambio. Para el ex comentarista de TN, las asimetrías son coyunturales y la solución pasa por bajar impuestos (locales). “No habrá ninguna megamedida”, le dijo a Economis.
Sin embargo, por primera vez, hubo un pase de facturas público: el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Gerardo Díaz Beltran utilizó una red social para cuestionar al ministro.


Dujovne además no dudó en ratificar que habrá nuevos aumentos tarifarios y quita de subsidios el año que viene. Para julio se viene el primero, nuevo aumento de las naftas.
Ante este escenario, más que nunca cobra dimensión el misionerismo. No es casual que los diferentes espacios que competirán en las elecciones legislativas, hayan adoptado variantes del concepto parido por la Renovación. Todos los candidatos de una u otra manera, se ofrecen como los verdaderos defensores de los intereses locales. Los de Cambiemos, por obvias razones, no pueden decir lo mismo. El presidente del PRO, Humberto Schiavoni, relativizó la negativa de Dujovne a atender los pedidos de Misiones: “Como dirigentes de la provincia tenemos en esas cuestiones puntuales un abordaje diferente”, dijo para adelantar que seguirán gestionando la aplicación de medidas para atenuar los efectos negativos que tiene el comercio fronterizo.
La Renovación ratificó el “misionerismo” como bandera. El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, antes de presentar a los candidatos advirtió que la dirigencia debe colocarse por encima de la grieta que se pretende imponer desde Buenos Aires, para mirar a los problemas locales.
“Sabemos que la economía no crece y que la inflación no cede, pero debemos ser autocríticos. Y también decir que le dimos al Presidente todas las armas para aplicar las reformas. Pero hoy es momento de votar a nuestros candidatos y no hay contradicción. Debemos pararnos por arriba de la grieta para mirar al pueblo misionero y hacia allá va la Renovación”, adelantó.
Ante un centro de Convenciones repleto, como testigo de la presentación de los candidatos, Rovira destacó la fortaleza de la Renovación con hombres y mujeres dispuestos a asumir los desafíos y puso como ejemplo a la Escuela de Robótica que conduce Flavia Morales, que tendrá el objetivo de nacionalizar la iniciativa. También resaltó las políticas fiscales que permiten sostener a la educación y la salud como prioridades para la inclusión.
“La grieta va a estar, pero no es problema de los misioneros. Vamos a un lugar superador. Sentimos lo que sentís, hacemos lo que soñás. Al lado de la gente, hasta la victoria, siempre”, culminó para dar paso a los candidatos.
El candidato a senador, Maurice Closs, ratificó la idea de darle gobernabilidad a Macri, pero también “ponerle límites” y controles a la Nación.
“No estamos en la grieta. Confíen en que vamos a llevar la voz reclamando las cosas que le hacen falta para recuperar la competitividad del sector forestal o para defender como lo hacemos todos los años el fondo especial del Tabaco. Vamos a ser nosotros los que vamos a defender a Misiones de las asimetrías duras que vive el comercio de la frontera. Pero por sobre todas las cosas vamos a llevar una bandera que va en alto que dice Primero Misiones”, dijo Closs, que nuevamente se pone el traje de campaña.
En Cambiemos no hubo acto ni formalidad. Humberto Schiavoni, presidente del PRO y candidato a senador, eligió un “timbreo” por el barrio A3-2, donde la Entidad Binacional Yacyretá tiene muchas obras, para presentarse en sociedad, formalmente como aspirante. Será acompañado por la radical Cynthia Cardozo, ex concejal radical de Concepción de la Sierra.La alianza terminó de definirse después de intensas negociaciones. La Unión Cívica Radical fue la que más tardó para definir a sus candidatos, pese a que fue ratificado Luis Pastori, quien buscará su reelección en la Cámara baja. El segundo lugar será para Gabriela Szyszko y en tercer lugar competirá la joven obereña, Mariana Jaquet. La estrategia comunicacional se centrará en los medios alternativos, como Whatssap, Facebook e Instagram, entre otras plataformas.
El radicalismo aporta la mayor cantidad de candidatos en este frente, que, sin embargo, lejos está de conformar a todos internamente.
Antes, el frente Avancemos se presentó en sociedad en el Mercado Concentrador, entre los vendedores y compradores de la producción misionera. En este armado primó el consenso entre todos los sectores que quedaron contenidos. Adolfo Velázquez será el candidato a senador, mientras que la radical de Vanguardia, María Losada encabezará la lista de diputados nacionales. “Nos unimos los que no queremos volver para atrás ni tener este presente”, dijo Velázquez. El grupo hará foco en la situación económica para hacer campaña en el camino del medio.
En las legislativas locales, Hugo Escalada encabezará la lista, secundado por Claudio Wipplinger. Ambos radicales estuvieron cenando el miércoles con Sergio Massa en el mítico restaurante Lalín, cuyo menú era el favorito de Raúl Alfonsín en los albores de la democracia. Se posicionaron para armar la pata radical del massismo de cara a 2019, con los boinas blancas que no acompañaron a Macri y los desencantados con Cambiemos.
El kirchnerismo buscó hasta último momento forzar una asociación con la Renovación. Pero como no hubo acercamientos, fracasó en el intento. Incluso, habían deslizado nombres de viejas figuras, como Ricardo “Pelito” Escobar y Julia Perié. Ninguno se pondrá el traje.
Otro que no será de la contienda es Ramón Puerta, presente siempre desde hace tres décadas. Pero su apellido, seguirá estando. Será su hijo Pedro el que tome la posta como candidato a diputado nacional. El joven abogado que piensa heredar el piso de 25 mil votos del ahora embajador en España, no anduvo con vueltas: “Soy la pata peronista que necesita el presidente Macri desde Misiones, porque su problema son los radicales que no entienden y no saben gobernar y le están haciendo mucho mal a la gestión”.
También se presenta Héctor “Cacho” Bárbaro, quien decretó la mayoría de edad de su partido Agrario y Social, que ya puede “jugar solo”. El actual diputado será candidato a senador y Martín Sereno buscará su reelección. El chacarero es opositor en la provincia, pero tiene entre ceja y ceja al Gobierno nacional al que le cuestiona su insensibilidad social y el ajuste sobre los de menores recursos.
La sorpresa, sin embargo, la dieron un grupo de jóvenes sub-35, con un condimento adicional: la lista de senadores será encabezada por Facundo Sartori, la figura emergente que acompañaba a Alex Ziegler, pero en las últimas horas decidió dar un paso al costado en disidencia con los manejos del eldoradense, quien finalmente quedó anclado en Cambiemos, pero sin su propia candidatura asegurada.
El sub-35 adoptó el nombre de Podemos, para trazar un camino similar al grupo de centroizquierda e independientes que logró colarse en las grandes ligas de la política española e incluso trascender esas fronteras. Se trata de un grupo de jóvenes de distintos partidos y pensamientos, que ya venía trabajando en coincidencias desde hace un tiempo.
La disputa misionera tendrá tantos condimentos como la que se definirá en Buenos Aires y en Capital. No es ni más menos importante. El concepto misionero hizo carne en todos los espacios. Ya no se habla de peronismo ni de radicalismo, sino de la confluencia de ideas que no obedece a un mandato partidario emitido desde una oficina porteña.
Sin embargo, la mirada de los grandes medios estará puesta en Buenos Aires. No habrá que confundirse. Lo importante se resuelve en Misiones.
En Buenos Aires, de todos modos, se pone en juego buena parte de la suerte del Gobierno y las expectativas de cada sector de cara a 2019.
Cristina decidió finalmente ser candidata y dio una muestra de su intacto poder de convocatoria. Lejos de la altiva mujer que dejó la Casa Rosada, se mostró dispuesta a convocar a la unidad y apostó no por un discurso combativo, sino por mostrar las diferencias en el estado de situación de cada argentino.
Cristina si hace una buena elección, puede asestar un golpe grande para las aspiraciones del Gobierno, que se juega el todo por el todo a una polarización con el pasado. Es el todo o nada.

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Wellbach: “Nuestro mandato es de los misioneros”

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“Me mataron”, confesó nervioso cuando le tocó hablar en la presentación de su candidatura en un Centro de Convenciones colmado. No estaba, como siempre, frente al escenario, sino sobre él. Como protagonista. Le tocó hablar después de Carlos Rovira y Maurice Closs, conductor y candidato a senador por la Renovación. A Ricardo Wellbach le confiaron la candidatura a diputado nacional. “¿Cómo no me voy a animar si el pueblo está con nosotros?”, se preguntó después de admitir que le temblaban las piernas de la emoción.

Sin embargo, lejos del escenario, Wellbach deja las emociones de lado. Es reflexivo y metódico. A la formación técnica le sumó Filosofía y Teología. Militante desde joven por las causas sociales, conoce cada escalón de la política. Ahora, como subsecretario de Gobierno, es la fuente obligada de consulta de intendentes y dirigentes del interior.

“Tenemos que trabajar en la construcción cuidando el proyecto común. Nadie quiere ir para atrás”, asegura ya confirmado como candidato.

Wellbach asegura que no será una elección fácil. “Es un riesgo, porque enfrente tenemos el mensaje mentiroso de que “ya viene el cambio”  y denostando el pasado”, analiza. Recuerda que el 40 por ciento de la población se expresó por “el cambio”.

Sin embargo, asegura que la Renovación tiene la fortaleza de expresar la identidad del misionerismo, lo que no implica una contradicción en el trabajo en equipo con la Nación, sino una defensa de la territorialidad.

Por eso, cuenta, el gobernador Hugo Passalacqua mantiene una elevadísima imagen positiva, por encima de la figura presidencial. “Tenemos una fortaleza real y debemos seguir con una gestión cercana con la gente”, insiste.

Wellbach tiene una formación teológica que lo marca como dirigente. Entiende la política como una construcción colectiva que debe generar condiciones que distribuyan mejor la torta. “Trabajo y organización social. La empresa que solo quiere ser rentable, genera lo que está pasando ahora con los despidos. No se debe solo cerrar los números con la obsesión de la rentabilidad o el dinero”, argumenta.

Recuerda que hace algunas décadas, empresas como Celulosa tuvieron un importante despliegue social en Misiones: “Construyeron escuelas, viviendas, instalaciones deportivas. Hoy son fríos números”.

El candidato a diputado nacional se crió en el seno de una familia humilde. Nacido en 25 de Mayo, su padre fue obrero y su madre trabajadora doméstica. “La familia se afirmó en el trabajo, el esfuerzo y la solidaridad, con la humildad desde el servicio”, cuenta.

Después de cursar en la secundaria técnica, continuó su formación teológica y filosófica. “Un ámbito de reflexión que no imaginaba. Pasé de la termodinámica y la física a hablar de metafísica. Pero ahí aprendí, con el trabajo de campo, la orientación social. El seminario, durante los 80, coincidió con el análisis de la Teología de la Liberación, que había comenzado en los 70”, rememora.

Esa inserción social lo llevó a simpatizar con el peronismo desde la recuperación de la democracia. Aunque recién en 1995 ingresó de manera formal a la actividad política.

“Por la formación, sostengo la idea del bien común, el compromiso con la historia que vivo y ayudar  a las concreciones. Todos debemos pensar primero en el bien común, poner el talento al servicio de la comunidad, para lograr un hombre correcto, un misionero con valores, que entienda que lo mejor es el bien común, no violento, que extirpe la violencia de género, que resuelva los conflictos en paz”, enumera.

Aunque dice que falta mucho por hacer, Wellbach también advierte de una nueva conciencia social, que “frena las cosas que están mal hechas”. Pero “a veces se reclama y se piensa que el asfalto es lo mejor y en realidad, la educación es más importante. El asfalto es necesario, pero la educación es lo que cambia el futuro”, explica.

“Me sigue doliendo la marginalidad. Me genera mucha impotencia encontrarme con situaciones que no se solucionan de golpe, porque faltan herramientas. Cuando dicen: “Estos son vagos, en realidad, nadie se pregunta si tuvieron las herramientas. No son un número. Es un país que no les dio las herramientas y hoy lo juzga. No todos nacen con luz, agua, rutas o el wifi. El que vive en Pozo Azul, sobreviviendo en el monte, ¿cómo lo saco? Pusimos 70 millones para urbanizar la chacra 145 de Posadas y apenas le dimos casas, pero eso no les resuelve la historia”, señala.

También pone sobre la lupa el diagnóstico hecho desde arriba. “Dicen que hay que enseñarles oficios para que hagan algo. Pero en realidad, es para pagar dos pesos. Yo quiero que los hijos de los tareferos puedan ir a la Universidad. Que el cortador de pino tenga condiciones dignas, pero que su hijo pueda salir del monte y romper con el esquema. Tenemos gente que no es capaz de pedir. Vive en su paraje porque no puede enfrentar otras realidades”, analiza.

En Misiones se inició un proceso de inclusión que coincidió con un gobierno nacional distinto ¿Se interrumpió ese proceso?

La Renovación no interrumpió ese proceso de inclusión. Puede ser más lento, porque la economía te frena, pero no lo interrumpimos ni interrumpiremos. Se prioriza atender a la gente. Si se suspende algún plan nacional, vemos como continuarlo con recursos propios, como algunos fondos educativos o el subsidio energético a las empresas. Está claro que hay que resolver lo más urgente. Los recortes en salud no son menores y la inversión provincial se incrementa en esas áreas, para cubrir la asistencia a los afiliados al PAMI o los planes nacionales de remedios. Es muy difícil de sostener, pero lo estamos haciendo. La Salud en Misiones es lo más importante. No sólo es en cantidad, sino en calidad y mejor tecnología.

¿Qué puede aportar en el Congreso?

Sostener la idea de la Renovación. De tener un equipo fuerte, con identidad. Podemos pedir mucho, pero vamos a perder si no argumentamos bien. Hay que fundamentar por qué pedimos. Hay que construir ciudadanos que sepan pelear por sus cosas y ser el primer soldado.

¿Se puede luchar desde una provincia lejana como Misiones?

Es difícil la lucha desde cualquier lugar. Peleamos el federalismo desde una Constitución unitaria. Hay 70 diputados de Buenos Aires y 35 de Capital Federal. Con eso logran sacar todos los beneficios y no generan soluciones ellos mismos. Nosotros sí. Logramos vivir con lo nuestro. Hay que replantear esas cosas y es la sociedad la que debe pelear desde el espacio local. Nosotros no vamos a responder a los intereses de otros. Nuestro mandato es de los misioneros. Las indicaciones serán del Gobernador, no de un partido.

 

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La Renovación presentó sus candidatos para defender el misionerismo

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Con un Centro de Convenciones a pleno, la Renovación dio el puntapié inicial de la campaña electoral de cara a octubre. El conductor, Carlos Rovira, fue el encargado de presentar a los candidatos para el Congreso nacional con un mensaje claro: defender el concepto de misionerismo y romper con la lógica de la grieta que se pretende imponer desde Buenos Aires.

El actual diputado nacional Maurice Closs será el candidato a senador, acompañado por Maggie Solari, actual presidenta del Centro del Conocimiento.

En tanto, la lista de Diputados nacionales será encabezada por Ricardo Wellbach, el subsecretario de Gobierno, con una extensa trayectoria en el peronismo y la militancia social. Lo secundará Flavia Morales, la educadora que está a cargo de la Escuela de Robótica, un emblema del desarrollo de Misiones y la apuesta por la educación.

Aunque todavía hay tiempo para las listas provinciales, también se dio a conocer que Martín Cesino, será el primer candidato a diputado provincial. El incansable encargado de la Red de Traslados del Parque de la Salud, buscará trasladar toda su experiencia al parlamento misionero.

Rovira dejó un mensaje claro: “Las situaciones están cambiando, pero las esperanzas se renuevan. Son momentos distintos, pero igualmente importantes para este movimiento misionero que nació para siempre”, arrancó.

El presidente de la Legislatura felicitó a “quienes dejan la posta” y a quienes se convertirán en “custodios de la casa de todos, que es Misiones”.

También celebró a la militancia que colmaba el Centro de Convenciones y los patios externos. “Mi mayor emoción es que no los conozco a todos, porque son nuevos y vienen al calor de la Renovación”, elogió ante un fervoroso auditorio.

“Esta modernidad líquida que nos dejó el gran pensador Zygmunt Bauman es la que nos va integrando y vertebrando en las cabezas nuevas con los que somos más viejos”, analizó.

Acto seguido deslizó el primer diferenciamiento con el Gobierno nacional. “Sabemos que la economía no crece y que la inflación no cede, pero debemos ser autocríticos. Y también decir que le dimos al Presidente todas las armas para aplicar las reformas. Pero hoy es momento de votar a nuestros candidatos y no hay contradicción. Debemos pararnos por arriba de la grieta para mirar al pueblo misionero y hacia allá va la Renovación”, adelantó.

Rovira destacó la fortaleza de los candidatos de la Renovación con hombres y mujeres dispuestos a asumir los desafíos y puso como ejemplo a la Escuela de Robótica que conduce Flavia Morales, que tendrá el objetivo de nacionalizar la iniciativa. También resaltó las políticas fiscales que permiten sostener a la educación y la salud como prioridades para la inclusión.

“La grieta va a estar, pero no es problema de los misioneros. Vamos a un lugar superador. Sentimos lo que sentís, hacemos lo que soñás. Al lado de la gente, hasta la victoria, siempre”, culminó para dar paso a los candidatos.

Closs abrió el fuego. Agradeció la confianza para “formar parte” nuevamente de la oferta política de la Renovación.

El actual diputado nacional explicó el escenario de cara a octubre y lo diferenció de 2015 cuando “decía que un cargo de legislador no le iba a resolver la vida a nadie”.

“Ese año no se resolvió como queríamos y ganó un opositor las presidenciales. En Misiones sí y tenemos a un gran gobernador. Pero las cosas fueron cambiando. Ahora la tendencia de los espacios concentrados es bastardear la política y ahondar la grieta que busca descuartizarnos”, analizó.

“Les quiero advertir que cuando se bastardea la política domina la economía con las decisiones frías para justificar el dolor del ajuste”, explicó.

Closs también se paró lejos de la grieta. “Algunos piensan que el pasado fue una maravilla y que ahora está todo mal. O a la inversa. Nosotros tenemos la visión del medio, reconocemos lo que se hizo y los errores y ahora también. Y seguimos siendo críticos. Nosotros no queremos que al Presidente le vaya mal, porque le irá mal a la Argentina y a Misiones. Hay que darle gobernabilidad, pero también marcarle los límites y controlar como lo venimos haciendo en cada uno de los lugares que nos toca”, advirtió.

Cuando se toca la posibilidad del aumento de una jubilación nosotros sabemos en qué lugar tenemos que estar, sabemos que es la economía la que está queriendo conducir la política y nos expresamos en el Congreso de la Nación, se expresan en la Legislatura provincial, se expresan ustedes los militantes diciendo cuales son las cosas que no nos gustan Cuando se intenta que una persona con capacidades diferentes pierda su beneficio también decimos “este es el límite”, pero siempre dando la gobernabilidad, siempre acompañando y marcando los errores del exceso de una visión economicista del Estado”, argumentó.

 

Closs volvió a convocar a todos los sectores de la política, del trabajo y la producción a confiar en la Renovación.

 

“Esta Renovación, este espacio misionerista es el que mejor va a defender las ideas, este es el espacio  que va a interpretar cada uno de los sentidos que tiene la política el trabajo y la producción de Misiones. Tenemos la responsabilidad de convocar a los mejores peronistas, lo que lo venimos haciendo siempre para defender la soberanía política, la independencia económica, pero por sobre todas las cosas de la justicia social, que vuelve a estar representada en el Frente Renovador de la Concordia”,  aseguró.

Con el mismo énfasis, se dirigió a los radicales. “Yo conozco su historia, se lo que piensa el corazón alfonsinista, las visiones de vanguardia de Alem y de Irigoyen que lejos están de sentirse identificados con los modelos actuales. El modelo radical, la visión radical es progresista como es la Renovación. Habrá algunos que querrán buscar algunos cargos dentro de un espacio de poder nacional, pero el sentimiento radical una vez más va a estar cobijado dentro del Frente Renovador de la Concordia”.

Por último, apuntó a los independientes. “No estamos en la grieta. La Renovación no le va a  tirar ni para un lado ni para el otro, los va respetar tal cuál son, con la capacidad de estar de acuerdo y también de disentir. Los independientes hoy les decimos que confíen que vamos a llevar la voz reclamando las cosas que le hacen falta para recuperar la competitividad del sector forestal o para defender como lo hacemos todos los años el fondo especial del Tabaco. Vamos a ser nosotros los que vamos a defender a Misiones de las asimetrías duras que vive el comercio de la frontera”, se comprometió.

 

“Más allá de lo que diga o piense un presidente nosotros vamos a ser los que vamos a ayudar a la gobernabilidad, vamos a acompañar a nuestro gran Gobernador pero por sobre todas las cosas vamos a llevar una bandera que va en alto que dice Primero Misiones”, culminó.

Después le tocó el turno a Ricardo Wellbach, quien destacó la responsabilidad que se siente al estar en el escenario, cuando siempre estuvo del lado de los militantes. “Pero mirarles la cara a cada uno me llena de fuerzas. ¿Cómo no me voy a animar si el pueblo está con nosotros?”, se entusiasmó.
Finalmente, el gobernador Hugo Passalacqua cerró la “asamblea de la Renovación”.
“La Renovación va a ganar las Paso y en octubre, por aplastamiento… si trabajamos. Hay que trabajar mucho, pero corremos con la ventaja, de cuatro patas muy fuertes”, arrancó.

“Tenemos a quien nos conduce. Tenemos la militancia, gente de trabajo y que transpira la camiseta. Tenemos la doctrina que es el misionerismo, que es el sello de la Renovación y que garantiza que el futuro va a estar en manos de los misioneros”, argumentó.

Por último, “tenemos enormes candidatos, como Closs, dos veces gobernador, que hizo las cosas bien. Ricardo, un militante si los hay, Flavia con la educación, Martín que es casi una leyenda, no hay quien no lo quiera”, dijo el Gobernador.
“Juntos, siempre juntos y orgullosamente misionero, acá tienen al militante número 1”, cerró.

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Mundo guanaco

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Para justificar el brutal ajuste aplicado en las pensiones de discapacitados, el Gobierno puso en el mapa a Guanaco Muerto, un lejano paraje cordobés, donde había más pensiones que habitantes. El ejemplo perfecto para justificar el ajuste. De nada sirvieron las explicaciones ni el análisis de los datos. El relato ya estaba escrito en un par de medios y era multiplicado por miles de “trolls” que ese día se enteraron que el lugar quedaba en la Argentina.

Guanaco Muerto es un pueblo en la miseria, sin trabajo, donde nadie quiere vivir y el mal de Chagas es endémico. “Hay muchos de los beneficiarios de esas pensiones que se han jubilado, no están en los padrones. Dejaron de recibir una pensión para recibir una jubilación”, explicó el jefe comunal, Domingo Zenón Soria.

Su pueblo fue utilizado como argumento para el ajuste. Hubo otros peores. “Una persona con síndrome de down no es sujeto de derecho de esta pensión. Puede trabajar si lo deseara, quizás le pueda caber la Asignación Universal por Hijo”, dijo el presidente de la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, Guillermo Badino. ¿Cuántas personas con síndrome de down en realidad pueden conseguir trabajo? ¿Y cuantas uno más o menos bien remunerado? ¿Conoce alguno?

El funcionario se excusó por el tijeretazo sin aviso. “No tenemos los teléfonos de todos y no es efectiva la comunicación por carta”, confesó al diario Clarín.

Ante la creciente ola de repudio en pleno arranque de la campaña de cara a las elecciones de octubre, el gobierno de Mauricio Macri dijo que, otra vez, se trató de un error y que iban a dar marcha atrás. Con la lógica utilizada, todos los pensionados “clientelistas” seguirán cobrando. El daño, de todos modos, ya está hecho. Hay demora de un año para adquirir un nuevo certificado de discapacidad.

Como se ve, la gestión del Excel nuevamente calculó mal. Con la idea fija de reducir los gastos del Estado, el Gobierno apela a un ajuste que recae siempre sobre los menos poderosos. Ya pasó con los tarifazos de la luz y el gas, las jubilaciones y las paritarias a la baja.

Es un modelo. Para presionar a los docentes de Buenos Aires a que acepten la oferta salarial, María Eugenia Vidal anunció que no enviará comida a los comedores escolares los días de paro, hagan o no huelga los docentes.

Para recortar pensiones, el Gobierno nacional manoteó un decreto de Carlos Menem que ni el mismo riojano -ajustador serial- utilizó. No importó que el texto menemista haya quedado en el olvido con la adhesión de la Argentina a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad –recomendada en 2006 por la asamblea general de las Naciones Unidas-. La ministra Carolina Stanley lo desempolvó para recordar que siempre se puede estar peor. “Error de aplicación de criterio”, dijo después, con el escándalo consumado.  

Un pensionado por discapacidad cobra 4.776 pesos, que en la mayoría de los casos, apenas alcanza para cubrir una parte de sus gastos. Se cuestiona el “clientelismo” porque durante el kirchnerismo, las pensiones por invalidez pasaron de 180 mil a casi dos millones.

Nadie dice que, más allá de casos puntuales que son repudiables siempre -en Misiones hubo varias denuncias a intendentes y parientes- el número saltó porque es un derecho que comenzó a reconocerse en los últimos años. Eran anónimos que pasaron a ser visibles.

La vicepresidenta Gabriela Michetti volvió a apelar a lo fortuito por encima de las decisiones políticas. “”Ese dinero no podía ir a cualquier lado y se empezó a investigar. Tuvimos la pésima suerte de que a personas que debían tener la pensión se les dio de baja”, se atajó. Suerte. La mala siempre les toca a los mismos. Algunos ya deslizan que la próxima yeta será la de los jubilados.

La cantidad de discapacitados en la Argentina coincide con el promedio mundial y hay muchos menos pensionados que discapacitados.

Según el último censo realizado por el Indec, el 12,9 por ciento de la población tiene algún grado de discapacidad, lo que representa 5.114.190 personas que declaran tener alguna dificultad o limitación permanente. Pero solo se pagan 1.037.931 pensiones no contributivas por invalidez. 

La mayor parte de la población que declaró tener una sola dificultad, tiene un problema visual: son 2.069.151 personas que representan casi el 60% del total de esa población. Las dificultades motoras (inferiores y superiores) afectan a poco menos del 24% de los habitantes. Las personas con dificultades auditivas y cognitivas representan algo más del 8%, en cada caso.

De las 4.701.685 personas de 14 años y más con dificultad o limitación permanente, el 47,7% corresponde a la Población Económicamente Activa. En términos absolutos son 2.241.897 personas. El 44,6% de 14 años y más, se encuentra ocupado.

Argentina no tiene ni más ni menos que el promedio mundial: la Organización Mundial de la Salud estima que mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad; alrededor del 15% de la población mundial. Esta cifra es superior a las estimaciones previas de la OMS, correspondientes a 1970, que eran de aproximadamente un 10%, porque el número de personas con discapacidad en el mundo está creciendo. Esto es debido al envejecimiento de la población -las personas ancianas tienen un mayor riesgo de discapacidad- y al incremento global de los problemas crónicos de salud asociados a discapacidad, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos mentales.

Eso redunda en peores resultados sanitarios y académicos, menor participación económica y mayores tasas de pobreza, además de dependencia. El crecimiento es similar en la Argentina.

Misiones no escapa al promedio. En el último censo se registraron 153.455 personas con discapacidad, lo que equivale al 14,1 por ciento de la población. Según los últimos datos oficiales, el Gobierno provincial paga a través de Salud 51.755 pensiones por invalidez y 5.480 a la vejez e invalidez a través de Desarrollo Social, a quienes no tienen otro beneficio previsional. Otras tantas se suman por el gobierno nacional, aunque no hay precisiones sobre la cantidad.

Los datos sanitarios avalan la inclusión de los discapacitados como sujetos de derecho. Pasó lo mismo con el Hambre Cero. No es que de un día para el otro se multiplicaron los números de desnutrición, sino que, al reconocerse el beneficio como un derecho, se amplió el número de beneficiarios. Durante los 90, Misiones ostentaba los peores indicadores sanitarios, que se agravaron con la crisis de 2001. Recién después comenzaron a mejorar los datos, pero el núcleo duro de la pobreza seguía estando y sin la presencia del Estado, no hay esperanzas de que retroceda.

Los derechos ampliados durante los últimos años vinieron a remendar esas grietas. La Asignación Universal por Hijo es otro ejemplo. Sus beneficiarios fueron estigmatizados como planeros y el programa fue despreciado por varios de los actuales funcionarios o integrantes de la alianza gobernante. Pero generó un impacto directo sobre la pobreza y la desigualdad.

Desde su creación hubo una mejora de casi un 30% en el ingreso promedio de los estratos más bajos, mientras que este cambio se redujo a cero para el más rico. A casi 8 años de su implementación, ese efecto se mantuvo, aunque algo más suavizado.

No existe un impacto negativo de la AUH que sea estadísticamente significativo sobre las decisiones de participación económica y en la tasa de empleo de los hogares. De este modo, no es posible concluir que el programa haya generado desincentivos al trabajo”, dice un informe de la UNICEF que acaba de ser presentado por el director de la Anses, Emilio Basavilbaso.

El repudio al ajuste aplicado fue tan intenso que dominó la última sesión de la Legislatura provincial. Todos los bloques, con excepción de la alianza Cambiemos, cuestionaron al Gobierno nacional. Alfredo Schiavoni, referente del PRO, intentó llevar las críticas al plano electoral. Pero casi al unísono, los demás diputados le marcaron la escasa sensibilidad del Gobierno y advirtieron sí, que se trata de un debate ideológico: se ajusta sobre el que menos tiene y se beneficia al poderoso. Hasta Claudio Wipplinger, de origen emparentado al PRO, pareció de ultraizquierda en comparación: “El supuesto mejor equipo reacciona cuando el impacto mediático y electoral les duele”, apuntó y resaltó que para dar de baja las pensiones, “se agarraron de un decreto de Menem”. Cambiemos siguió defendiendo el ajuste aún después de la marcha atrás anunciada por Stanley.

El embate contra la “mafia de las pensiones” no fue el único de Gobierno. Coincidió con el furibundo ataque presidencial a los jueces y abogados laboralistas que conforman la camorra de los juicios laborales”.  Se refería, claro, al crecimiento de los juicios por accidentes de trabajo. La Unión Industrial lo aplaudió y algunos sectores de la economía celebraron la iniciativa presidencial.

Lo curioso es que pese a la reforma de la ley de las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo, sancionada a instancias del Gobierno, los litigios crecieron, especialmente en Buenos Aires. Y no mejoró ningún indicador de productividad ni de empleo.

El discurso dominante choca contra sus propios datos. Tanto que comienza a haber fuego amigo advirtiendo sobre los riesgos de sostener un modelo económico que no tiene más que tímidos brotes verdes después de 18 meses de gestión. “El presidente debe darse cuenta que su discurso no se condice con la realidad”, sorprendió el editorialista de Todo Noticias, Nelson Castro, un enemigo declarado del Gobierno anterior que ahora comienza a despegarse, aunque, como todo el grupo, sostenga a la ex presidenta Cristina Fernández como blanco de sus diatribas.

Castro se refería al permanente mensaje de optimismo que baja del gobierno sobre la marcha de la economía y la generación de empleo. Pero los datos reflejan pocos avances. 

El ajuste no mejora la economía y comienzan a notarse los efectos. En un sólo día, el Gobierno se endeudó por más de 6.200 millones de dólares, lo que representa un aumento del stock del 23 por ciento en dólares y del 77 por ciento en pesos, a una tasa variable nada barata del 25,75 por ciento anual.

La deuda es el único ingreso de dólares en la Argentina. Pero en mayo, el 90 por ciento de lo que ingresó se fue por la “bicisenda” financiera porque los inversores aprovechan las altas tasas de interés locales. Ya son US$4.000 millones en el año lo que se volcó a la especulación, mientras que el flujo de ingreso de divisas por inversión extranjera directa se redujo en mayo por segundo mes consecutivo.

El propio Presidente llamó a un votante decepcionado e intentó convencerlo de que tenga paciencia. “Esto tarda en moverse y arrancar”, confesó, como si se tratara de un viejo camión al que solo hay que empujar. Esa conversación dejó una rara explicación vinculada a los padecimientos locales. Macri aseguró que las asimetrías en Misiones o Mendoza, obedecen a la necesidad de “cuidar el empleo”, por lo que se frenan las importaciones y los productos argentinos valen más que del otro lado de la frontera.

 

Abrí la importación de las computadoras, bajaron los precios y casi me matan. La Argentina tiene que abrirse a compertir, incluso con Brasil, que allá las zapatillas salen un tercio de lo que valen acáLa gente agarra su autito y cruza la frontera, y los que más pueden van a Miami y vienen con 14 valijas”, sostuvo, y se preguntó: “¿Qué más puedo que hacer para que esto vaya más rápido? Esto lleva su tiempo, no hay otro camino”, enfatizó.

El déficit fiscal es más alto que el “heredado” de Cristina. La inflación apenas se aminora, pero el poder adquisitivo perdido, no se recupera.

El desempleo creció a 9,2 por ciento en todo el país, según los datos del Indec, que nuevamente contradijo las expresiones del ministro de Economía, Nicolás Dujovne, quien apenas unas horas antes del dato oficial, aseguraba que el empleo crecía desde hace nueve meses.

El 9,2 por ciento de desempleo es el porcentaje más alto de los últimos años y fue peor en Buenos Aires, el principal distrito de la alianza gobernante: la provincia manejada por María Eugenia Vidal, la gran esperanza de Cambiemos, tiene un desempleo de 10,9 por ciento, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires gobernada por Rodriguez Larreta, subió al 7,9. En los partidos del interior de Buenos Aires, el promedio es de 11,8 por ciento, con un crecimiento de tres puntos por encima de la media nacional.

Los datos del Indec revelan que Posadas se mantiene todavía entre los centros urbanos con menor tasa de desempleo, pero de cualquier modo,  se advierte un crecimiento que no escapa a la media. En la capital misionera, donde los tarifazos nacionales hacen un efecto mucho más dañino por las asimetrías, hay dos mil nuevos desocupados en relación al fin del año pasado y una tasa del 4,1 por ciento.

Podría ser peor sin la activa presencia del Estado provincial en el incentivo a las pequeñas empresas y la búsqueda permanente de inversiones que ahora se potenciará con una Agencia de Inversiones creada por el gobernador Hugo Passalacqua. Los datos son elocuentes sobre la necesidad de que la Nación le preste la debida atención a Misiones: de los 60 mil millones de dólares anunciados en inversión para la Argentina, apenas 10 millones -diez- se enfocaron en la tierra colorada. Uno solo viene de afuera: LUG, la fábrica de Leds que atrajo el Gobierno provincial para que se instale en el Parque Industrial con una inversión de cinco millones de dólares. El otro es capital provincial, de Pindó SA, para la generación de energía con biomasa, también por cinco millones de dólares.  A esos dos se suma un proyecto estatal, de Yacyretá, por 80 millones de dólares, a ejecutarse en varios años. Para alcanzar el promedio de crecimiento de en Latinoamérica, Misiones debe capturar al menos 300 millones de dólares en inversión.

Eso también se pone en juego en las elecciones de octubre. Misiones debe aumentar la presión sobre la Nación para ser atendida. Hasta ahora la gobernabilidad dada desde la provincia, no fue retribuida con igual intensidad ni se atendieron los principales reclamos.  

La Renovación apostará a fortalecer esa línea de trabajo. Gobernabilidad, pero diferenciación a la hora de plantear los temas que interesan a Misiones. ““La Renovación es la única que defiende los intereses misioneros”, aseguró el diputado nacional Maurice Closs, quien se volverá a poner el traje de candidato para regresar al Senado.

La Renovación es el frente más amplio que se anotó para competir en octubre. Liderados por el partido de la Concordia, otros nueve partidos, entre ellos el peronismo, conforman la coalición gobernante, que presentará a sus candidatos el próximo viernes, horas antes del plazo formal.

La alianza Cambiemos todavía no tiene los nombres confirmados, pero logró un inédito consenso: el PRO y la UCR acordaron la integración del frente y marcaron el terreno frenando cualquier aventura personal, como las pretendidas por Alex Ziegler, quien finalmente volvió al rebaño, y Juan Manuel Holz, autoproclamado candidato a senador. Nada de eso sucederá. En las negociaciones se incorporó una cláusula por encima de las Cartas Orgánicas, que determina que las candidaturas deberán ser aprobadas por el PRO y la UCR antes de ser inscriptas. Los que no sean avalados, no podrán postularse. El PRO no quiere internas en ninguna parte, aunque la aceptarán a regañadientes en la Capital, donde se presenta Martín Lousteau.

La fumata blanca no fue sencilla. El macrismo y los socios menores radicales coincidían en el fondo, pero no en las formas. La ambición de Ziegler complicó el reparto. Ya no como senador, quería encabezar la lista provincial. Fue tenso el último tramo de conversaciones, que ya habían avanzado mucho entre los otros socios. Lo mandaron a la cola. Se quedó con el tercer puesto –para una mujer- de la lista provincial y el noveno. El radicalismo hizo buen negocio, quedándose con el primer puesto –el concejal Ariel Pianessi pica en punta- y cuatro entre los siete primeros. El PRO tiene dos más, pero el objetivo de fondo es que Humberto Schiavoni acceda a una banca en el Senado.

En tercer lugar aparece Avancemos, la sociedad conformada por los massistas Adolfo y Alejandro Velázquez, los radicales de Vanguardia Hugo Escalada y María Losada y los diputados de Trabajo y Progreso, Claudio Wipplinger y Victor Kreimer, a los que se sumó el Socialismo. La convivencia es la marca registrada de este frente, por encima de las candidaturas, que todavía no están definidas, pero que no deberían generar resquemores.

Hasta último momento se especuló con el acercamiento de Héctor “Cacho” Bárbaro, pero el chacarero se siente en la mayoría de edad y anotó al Partido Agrario en soledad para competir en todos los cargos.

El kirchnerismo fracasó en su intento de armar una alianza electoral pese al envión que significa la candidatura de Cristina Fernández al frente de Unidad Ciudadana. La Cámpora copó el escenario en Misiones y desplazó a los locales del partido de la Victoria. Por eso no hubo coincidencias con los peronistas locales. El frente no se dio, aunque al filo de la medianoche del miércoles, lograron anotar un partido que representará a Cristina, aunque los papeles se terminaron de oficializar recién este fin de semana.

En las antípodas, Ramón Puerta también se anotó en soledad para intentar volver al Congreso nacional. El apostoleño está dispuesto a dejar la zona de confort como embajador de Macri en Madrid para volver a la campaña por Unión Popular. No será el único detrás del voto peronista desencantado. Jorge Galeano también desempolvó su traje de candidato y recuperó a los herederos del humadismo y alterachismo para frenar la “diáspora” en un Frente Militante.

Está claro que la pulseada electoral estará concentrada en Buenos Aires por la figura de Cristina Fernández. Pero más allá de estar prendidos a las pantallas, en la tierra roja las elecciones tienen su propia intensidad. En octubre se define mucho más que una banca. Se pone en juego de qué lado de la balanza se ubica Misiones.

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Closs: “Los sectores concentrados esperan un triunfo de Macri para exigirle ajustar a fondo”

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El diputado nacional Maurice Closs no duda en afirmar que lo que se pondrá en discusión en las elecciones de octubre es la agenda de las provincias o la consolidación de la mirada “centralista” que exhibe el gobierno de Mauricio Macri. En esa línea, marca que el concepto misionerista de la Renovación es más necesario que nunca ante el conservadurismo nacional. 

Closs recibe a Economis en su casa para hablar de la situación de la economía y el inminente inicio de la campaña electoral para renovar las bancas en el Congreso y en la Legislatura. Advierte que Misiones debe insistir en el Congreso nacional con la búsqueda de soluciones para las problemáticas locales y revertir las asimetrías que se acentuaron con los tarifazos, la inflación y un dólar planchado.

¿Cómo analiza la evolución de la economía en Misiones?

Cuando uno analiza el gobierno Macri puede de alguna forma describirlo con una síntesis. Hay sectores a los que le va bien, hay sectores a los que le va mal. Creo que a la mayoría no le va bien. El problema está donde estamos nosotros, estamos en una economía de frontera donde el tipo de cambio hace que las cosas sean mucho más baratas para ir a comprar a otro lado. El comercio cierra y cada vez que cierra un comercio, se dice que el comerciante es el problema pero esa es una parte del problema. El drama está en que detrás del comerciante, han perdido el trabajo dos o tres familias que a fin de mes no tienen ningún ingreso. Todo ese complejo de cosas sin resolver al cabo de varios meses es lo que preocupa. Sumado a eso nuestra provincia que es exportadora de madera, té, tabaco, tiene un problema de competitividad enorme. Podemos concluir que en este análisis de ganadores y perdedores en el gobierno de Macri, el tipo de cambio y esta visión centralista, están haciendo que Misiones, por lo menos en el sector exportador y comercial que es fuerte para nuestra economía, no esté del lado de los ganadores.

¿Qué se puede hacer desde el Congreso?

Desde el Congreso hicimos todo. Sancionamos la ley 26264 y se ha facultado al Ejecutivo para que la ley Pymes establezca beneficios. Pero no han tomado nota. El Gobierno nacional prioriza otras realidades, con una visión centralista y conservadora. Por eso presentamos, aunque no era necesario, para instalar el debate, un proyecto de ley que diga que vamos a bajar a las pymes misioneras algunos costos, tomando contribuciones patronales a cuenta de IVA, impuesto del Cheque a cuenta de IVA, reducciones de los saldos técnicos a pagar a fin de mes. Haciendo que ese gran impuesto, que es el IVA, que genera desequilibrios entre crédito y débito, sea neutralizado. Tampoco ha servido para modificar el estado de quietud que tiene el gobierno nacional en relación con las economías regionales, muy en especial con las de frontera, como Clorinda o Posadas. Es tan grave, Mendoza se comen un viaje de 400 kilómetros para comprar en Chile.

El año pasado se gastaron 800 millones de dólares en Chile…

No hay dudas, porque las cosas son mucho más baratas. Porque el empresario debe pagar el impuesto nacional que es el IVA, el provincial que es Ingresos Brutos y los locales, que son las tasas de comercio. Además tienen costos logísticos muy altos. Y un costo laboral, de impuestos y seguridad social que los otros países no tienen. De cien pesos que se pagan en sueldos, 60 son de cargas sociales. Entonces, al competir este comercio, con uno de Paraguay que tiene una tasa de informalidad mucho más alta, hace que sea difícil.

¿Qué le responden en el Gobierno y los diputados del oficialismo?
Han pedido igual, pero desde el silencio. Eso es lo que se va a resolver en los próximos meses desde la política. Macri necesita gobernabilidad. Y los misioneros, desde la instrucción misma del gobernador, le dimos gobernabilidad. Pero necesita control, límites y legisladores que pongamos temas en la agenda para mejorar la situación de las provincias. Los legisladores del PRO, lo que hacen es simplemente acompañar las ordenes que bajan desde el Gobierno.

¿Eso se pone en juego?

Eso es lo que pone en juego en octubre. Y Misiones aparece con un proyecto misionerista en momentos en que queremos estar fuera de la grieta. No caemos en esa situación de decir que todo lo que se hizo en el pasado está re mal. O todo bien. O decir que el Gobierno actual es un desastre o una maravilla. Los gobiernos hacen cosas buenas y malas y el pueblo castiga. Queremos dar la gobernabilidad necesaria para que este Gobierno nacional le vaya bien, pero por sobre todas las cosas, el control, límites y autoridad para defender los intereses de los misioneros y eso lo va a poder hacer claramente el proyecto misionerista de la Renovación.

Entonces es un momento crucial para el concepto del misionerismo…

En otras épocas el concepto misionerista iba de la mano, en simbiosis con el proyecto nacional. Porque habían nacido juntos. La génesis del proyecto misionerista coincidió con Néstor Kirchner presidente. Hoy nos toca convivir con un partido que gobierna. No somos iguales y somos distintos a la hora de opinar, de pensar. Es un gobierno centralista y conservador, con una visión distinta a la federal, de descentralización y movilidad social que pretende siempre la Renovación en Misiones. Pero hay que adaptarse y jugar de la mejor manera el juego de la política para conseguir las mayores cosas ante un gobierno nacional que tiene la tendencia de no mirar al interior.

En esa línea de adaptarse, Misiones acaba de presentar su propia agencia de inversiones ¿Qué más se puede hacer para atraer inversiones?

En este momento el problema es que el país no atrae inversiones. Una de las cosas que Macri les convenció a los argentinos es que la lluvia de dólares iba a llegar si él ganaba. La lluvia de dólares está, pero por endeudamiento. Mientras que no se logre que el costo argentino baje, haya competitividad y que el capital que produce, más que el de la timba, sea rentable, Argentina no tiene ningún imán. Excepto en dos o tres cosas. Está muy bien que la Provincia en este escenario de adversidad, esté generando condiciones para salir a la caza de inversiones. Los atractivos son la geopolítica, los recursos naturales, estamos en una zona de paz, sin conflictos, ni condiciones climáticas adversas. Son muchas cosas para atraer inversiones de todo tipo, para industrializar el recurso primario, como el té, que puede apuntar al mercado exigente de Estados Unidos. O las Leds en Posadas.

¿Le preocupa el impacto del endeudamiento en el mediano plazo?

Muchísimo. Tenemos un momento de mucho ajuste. Lo de los discapacitados es sumamente llamativo. Los ajustes no generan equilibrio fiscal. El déficit es parecido. Pero el Gobierno anterior tenía un déficit fiscal con alto nivel de consumo. Ahora hay un bajo nivel de consumo. El alto déficit en gran parte es por el gasto en intereses. El Estado para financiarse está reventando un montón de plata con los intereses de Lebacs, Letes, y tantos bonos. Si esto no termina, el pueblo argentino va a caer en el círculo vicioso de que el esfuerzo termine en pagar intereses y se lo lleve la timba financiera.

Ahora volvió el FMI a controlar las cuentas…

Eso no es malo. Todos los países socios del FMI vuelven a las auditorías. El tema es que luego te digite las políticas que son claramente de corte ortodoxo. Eso también se resuelve en octubre. Macri que ha hecho fuertes ajustes, en algunas cosas es heterodoxo. Los sectores concentrados están esperando para exigirle ajustar a fondo, el ajuste ortodoxo, que elimine subsidios, planes sociales, que recorte gastos en provincias. También ahí el Presidente puede tener en los que pensamos distinto, alguna vocación de ayudar para bien, ponerle límite, no solo al Presidente, sino a los poderosos que están buscando condicionarlo.

 

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