Closs

Promesas anticipadas

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Argentine Finance Secretary Luis Caputo gestures during a news conference in Buenos Aires, Argentina, February 29, 2016. Picture taken February 29, 2016. REUTERS/Marcos Brindicci

El ministro de Finanzas, Luis Caputo explicitó, en Nueva York, ante el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la plataforma política con la que el Gobierno intentará ser ratificado en las elecciones de octubre. Prometió más ajuste, pero después del domingo dedicado a las urnas.

Nosotros queremos ganar las elecciones para profundizar nuestro programa económico. Por eso no se puede encarar ahora el problema fiscal. Si atacamos el déficit, habrá más piquetes y la vida será imposible en Argentina”, transparentó.

Y fue por más. “La prioridad es ganar las elecciones y convalidar las propuestas de Gobierno. Después vamos a encarar las asignaturas pendientes”.

Las asignaturas pendientes, según el modelo bendecido por el FMI, son profundizar el recorte de gastos para bajar el déficit fiscal y achicar el Estado, al que el presidente Mauricio Macri definió como “un aguantadero” heredado.

El ajuste prometido tiene sus excepciones. Si bien el grueso del gasto presupuestario son subsidios a la energía, el transporte y los planes sociales, Macri incrementó 25 por ciento promedio la estructura del Estado, pese a haber prometido una reducción y a haber despedido 11.000 contratados.

Es cierto, como admite Caputo, que un ajuste mayor ahora sería insoportable. Pero no solo por los piquetes, sino porque terminaría por secar los tímidos brotes verdes que se registran en algunos sectores de una economía que tarda más de lo esperado en recuperarse.

Los datos oficiales de pérdida de empleo y cierre de empresas ratifican que hay apenas una tímida reactivación que todavía está lejos de compensar lo perdido. Solo en el sector formal, se esfumaron casi 45 mil puestos de trabajo durante 2016, aunque la caída es más brusca si se compara el cuarto trimestre con el mismo período de 2015: hay 68.314 trabajadores menos.

Hay 4.462 empresas registradas menos en el último trimestre del año pasado, en relación con el último de 2015 y la tendencia no cede. Son 829 menos que en el tercer trimestre de 2016.

El ajuste “moderado”, no es entonces una cuestión de sensibilidad, sino de pragmatismo político. El objetivo es llegar a octubre con oxígeno suficiente para ratificar el programa económico comprometido con los organismos financieros que siguen prestando dinero para sostener el rumbo, pese a que prácticamente ninguno de los objetivos se ha cumplido. Argentina está ahora tercera en el ranking global de inflación, lo que trae aparejado un sensible recorte en el consumo. En febrero, en términos reales, las ventas en los supermercados cayeron alrededor de 18% (inflación menos suba en términos nominales), y más del 20 por ciento en los shopping.

El consumo no es lo único que retrocede. La producción industrial sufrió una caída interanual del 9 por ciento con una herida profunda en el sector automotriz, que sufrió un bajón de 29,7%. 

Pese al esfuerzo del Gobierno por evitar parecerse a los años más oscuros de la historia, cuando se destruyó el aparato productivo y se produjo una brutal apertura de las importaciones, está pasando algo similar, aunque los efectos todavía no pueden analizarse en toda su dimensión. La deuda externa tomada en los primeros quince meses de Macri es de más de 40.500 millones de dólares, casi el mismo monto que la deuda emitida durante la última dictadura, especialmente para financiar importaciones que destruyeron la industria nacional.

Un informe, realizado por las consultoras Ecolatina y Key Market, sostiene que el 2016 registró una pérdida del poder adquisitivo de los salarios, aumento de las tasas de interés, deterioro del mercado de trabajo y el desplome de los salarios en dólares.

En consecuencia, el consumo privado se redujo significativamente. Particularmente en el caso de los electrodomésticos la caída alcanzó el 19 por ciento, siendo la línea blanca la más afectada con una retracción del 21,5 por ciento anual.

Los datos son elocuentes. Profundizar el ajuste ahondaría los indicadores negativos, pese a que el Gobierno está siendo corrido por “derecha”.

Los economistas del establishment reclaman más mano dura para controlar el déficit fiscal y hasta acusan a Macri de ejercer un “kirchnerismo soft”.

El más duro fue Miguel Ángel Broda, un economista de los más duros. “Acá no hay plan A ni B y esto es insostenible en el largo plazo”.

Macri no es kirchnerista ni soft. Pero entiende -aquí uno de los pecados de quienes lo subestimaron- que si no gana en octubre, se quedará a medio camino en su promesa de refundación. La política ordena hoy ser “gradualista”, aunque los efectos del ajuste ya están a la vista. Ir a fondo enojaría incluso a aquellos que hoy toleran el ajuste todavía disfrutando del aire de cambio.

Todo está pensado en clave electoral. La declaración de Caputo, excusándose ante el FMI y el Banco Mundial por no ir más rápido es una muestra.

Lo están sufriendo incluso los socios menores dentro de la alianza gobernante. El radicalismo no encuentra más espacios por una sencilla razón, explicitada en cada una de las provincias. El objetivo de octubre es fortalecer al Presidente, lo que no necesariamente implica robustecer “democráticamente” a Cambiemos. Por eso, los candidatos han sido cuidadosamente seleccionados por un verticalismo que baja de la mesa chica y que habrá de respetarse.

Ante los lastímeros reclamos del radicalismo, la respuesta, lacónica de los operadores macristas es que los socios reclaman democracias solo en aquellas provincias donde no encabezarán las listas. En donde sí, todos contentos con el “consenso”.

Misiones es una de las provincias donde está en duda el acuerdo por la ambición de un grupo de radicales, que tienen la ilusión de ganarse espacio en las Primarias enfrentando a Luis Pastori, quien fue premiado para que busque su reelección.  Alex Ziegler es la primera víctima de esa verticalidad. Aunque todavía no es oficial, ya está fuera del esquema de Cambiemos y buscando espacios con otros sectores. El eldoradense se inclinaría por un frente inédito, con la confluencia de jóvenes de diversas facciones políticas. Pero ahí sí, él a la cabeza.

El PRO tiene claro que el candidato a senador debe ser Humberto Schiavoni, uno de los hombres de confianza de Macri e integrante de la mesa chica. Ya lo imaginan como eventual presidente del Senado. Es que gane quien gane, no se modificará sustancialmente la relación de fuerzas en el Congreso y el Presidente necesita de lealtades, pero también de muñeca política para poder avanzar en las leyes que requiera. Schiavoni tiene a favor sus vínculos con el peronismo y un conocimiento más cabal de las realidades políticas del interior, de la que hasta ahora carece la conducción parlamentaria.  

La gobernabilidad, de cualquier modo, está sostenida por los mandatarios de todo el arco político, aunque se encargan de marcar sus diferencias, sobre todo con el ala dura que maneja la economía del país.

De paso por Misiones, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti dejó claro que el rumbo no le gusta. “Hay en el manejo de la economía una situación que es contradictoria, porque hay una política fiscal que es laxa y no hay una reducción del régimen fiscal, y una política monetaria constrictiva con tasas de interés altísimas que hace que no haya reactivación y penaliza el consumo”, indicó.

Schiaretti pidió la unidad de los gobernadores para evitar una crisis mayor. Es que el ajuste llega a todos por igual, más allá de la riqueza de cada provincia en particular. Ninguno quiere enredarse en un conflicto como el que vive hoy Santa Cruz, con atrasos de sueldos, sin giros nacionales y la imposibilidad de endeudarse para salir del paso.

La Justicia Social, no viene por la “teoría del derrame, sino por la opción del Estado que es el que fija las reglas de juego y toma las medidas”, sentenció Schiaretti al lado del gobernador Hugo Passalacqua, con quien firmó un inédito acuerdo que posiciona a Misiones a la vanguardia de la biotecnología en el país: Córdoba comprará tres millones de plantines forestales generados en la Biofábrica para repoblar zonas devastadas en esa provincia por el avance de la explotación sojera.

La Biofábrica es otro de los resultados de políticas de largo plazo que se encararon en Misiones. Denostada por la oposición –hoy en la alianza nacional- como laboratorio “fantasma”, se ha convertido en referencia del desarrollo y el conocimiento genético. El acuerdo con Córdoba, por 20 millones de pesos iniciales, abrirá nuevos mercados en los que también se incluirá a actores privados.  

Passalacqua es uno de los principales sostenes de la gobernabilidad nacional y pretende que los representantes de Misiones en el parlamento sigan en la misma senda aún en tiempos electorales.

Pero en el arranque del tiempo “político”, se desmarcó con sutileza del mensaje que baja Macri. Rechazó la idea de que se considere al Estado un “aguantadero”, como lo calificó el Presidente y recordó que en Misiones él mismo congeló nuevos nombramientos, pese a que es una de las que menos estatales tiene en relación con otras provincias.

También mostró su desencanto con el “poco esfuerzo” que hizo el gobierno nacional por sostener los recursos necesarios para el Fondo Nacional de Incentivo Docente, que ahora deben ser cubiertos por la Provincia. En la misma línea, insistió en que la Nación debe comprar viviendas con madera de Misiones, aún si se concreta la compra de viviendas chinas. 

El mandatario misionero, que el próximo lunes dará su mensaje a la Legislatura, donde se esperan fuertes definiciones de carácter político, confirmó esta semana la convocatoria a elecciones para el próximo 22 de octubre.

Aunque faltan varios meses, incluso para el inicio formal de la campaña, la Renovación está decidida a jugar fuerte para defender el modelo misionerista y hacer frente a los embates de la oposición.

Esta semana fue intensa en reuniones políticas.

Cambiemos mantuvo un encuentro con el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, mientras intentaba disimular el escándalo por la intervención al Incaa y la sospecha de los artistas de que se intenta desfinanciar el cine nacional. El funcionario nacional pidió dejar de lado “diferencias” entre los partidos integrantes de la alianza para fortalecer al Gobierno nacional.

El massismo también está activo. Hubo acercamientos entre quienes quieren conformar el frente del camino del medio, con una coincidencia. Cada sector debe estar representado en alguna de las listas en disputa. Camioneros, el radicalismo de Vanguardia y Trabajo y Progreso de Claudio Wipplinger son los más cercanos a firmar el acuerdo. Todavía resta saber qué hará Héctor “Cacho” Bárbaro, quien coquetea con ser candidato “por la suya”.

La Renovación comenzó a movilizar la tropa. En la Casa de Gobierno, primero entre los funcionarios de primera línea y en el Centro de Convenciones el viernes, donde se encontraron más de mil encargados de agrupaciones, el mensaje compartido fue el de fortalecer la Renovación desde la participación de cada uno.

En el Centro de Convenciones el encuentro fue presidido por el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad, secundado por el subsecretario de Gobierno, Ricardo Wellbach y la presencia de varios de los legisladores provinciales y nacionales. “Hay un equipo alineado y empezamos a calentar motores”, definió uno de los dirigentes que lideró la asamblea renovadora.

Los candidatos de la Renovación se conocerán a mediados de junio. Los nombres todavía están bajo estudio, pero habrá aire fresco mezclado con la experiencia de los líderes y conocedores del concepto misionerista.

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Impulsan la prórroga de la ley 25080 para incentivar la implantación de bosques

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La ley 25080 vence el 1 de enero de 2018. Por eso, con antelación, en Misiones comenzó a debatirse qué acciones tomar para seguir sosteniendo los recursos de promoción a las inversiones en bosques cultivados. El diputado nacional Maurice Closs, el ministro del Agro, José Luis Garay y el de Bosques, Juan Gauto, se reunieron el viernes con empresarios del sector forestal para analizar cómo plantear el debate sobre la continuidad de la ley.

En la sede de la Apicofom se acordó que los legisladores nacionales por Misiones impulsarán la prórroga de la ley y en paralelo, los empresarios harán el reclamo por más fondos al gobierno nacional.

El presupuesto para este año ronda los 200 millones de pesos y el año pasado se cumplió bastante bien con lo estipulado previamente. Sin embargo, hay un atraso considerable en los últimos meses, que afecta el desarrollo de nuevas plantaciones.

“Como este es un año casi parado en el Congreso, coincidimos en impulsar el debate porque no debería haber mucha oposición para la prórroga”, explicó Closs en declaraciones a Economis.

Se acordó impulsar el pedido de prórroga ya este año para que se incluyan los recursos en el presupuesto nacional de 2018 y también se planteará la necesidad de incrementar los recursos asignados.

Para más adelante se dejó la idea de impulsar una reforma general de la ley, con algunas correcciones que el sector considera necesarias para una mejor aplicación de los fondos. Una de las propuestas que se barajó es que se fije en el presupuesto un valor equivalente a la plantación de cien mil hectáreas en Misiones o Corrientes.

En el encuentro participaron la Amayadap, Apicofom, Colegios Forestales y el Gobierno misionero.   

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Campaña de largada

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Envalentonado por el apoyo de la marcha en defensa del Gobierno que se hizo el 1 de abril, el presidente Mauricio Macri decidió redoblar la apuesta a la polarización en la carrera hacia las elecciones legislativas que se harán el 22 de octubre.

La movilización no fue masiva y quedó pequeña en comparación con las marchas previas en contra de las políticas económicas actuales. Sin embargo, le dio al Gobierno la certeza de que hay un nucleo duro que se mantiene leal e inconmovible. Y que pide más. Concentrado en Capital Federal y el centro del país, ese respaldo le dio aires a Macri para enfrentar el primer paro nacional de su gestión.

El paro, que fue casi total por la adhesión de los gremios del transporte y camioneros, le dio una excusa perfecta para fortalecerse en ese nucleo duro.

Por eso, Macri no se amilanó ante la huelga ni los piquetes. Y desafió al anquilosado sindicalismo. “Siento que no paró el país, al contrario, diría yo que fue un activador del cambio, porque vimos una toma de conciencia, una profundización del debate de qué es lo que sirve para construir futuro. Los que pararon, los que no pararon, todos queremos una Argentina con más oportunidades. ¿Y dónde vamos a dirimir las cosas en las que sigamos teniendo diferencias? En la elecciones de octubre. Y creo que cada vez más se ve con claridad quienes queremos construir un futuro y quienes se aferran a un pasado que no nos dio respuestas ni a la pobreza, ni al desarrollo, ni a la mejora de la calidad de la educación pública. Entonces ratifico que creo en lo que estamos haciendo”, dijo, palabras más, palabras menos, el Presidente. Algo así como “armen un partido” y ganen las elecciones.

Son “ellos o nosotros”. “O los mafiosos van presos o nos voltean”, dice que les dijo a sus ministros. La amenaza latente de que la ex presidenta Cristina Fernández vaya presa, encaja perfectamente en la estrategia. Esa dicotomía le sirve para hacer política.

Una apuesta tan alta conlleva el riesgo de perder todo. Pero Macri acostumbra a plantear metas demasiado elevadas aunque después terminen siendo un boomerang.

Ellos o nosotros es yo o el abismo. Ese abismo puede ser perder las elecciones, un escenario que el mismo Presidente define como “un fracaso”, aunque al mismo tiempo espera que aumente la presencia de Cambiemos en el Congreso en 20 por ciento.

Por eso admite que “no hay plan B” para la economía. Su fortaleza está en sostener el rumbo para retener al votante que lo eligió convencido. Con el radicalismo sumiso y el peronismo desperdigado, la opción no es mala. Puede quedarse con un tercio de los espacios de poder en juego. 

Ningún análisis puede caer en la ingenuidad de pretender que el Presidente “no ve la realidad”. La ve, la interpreta y toma posición. Hace política, algo que muchos le endilgan no conocer.

El nucleo duro no quiere torcer el rumbo ni se siente demasiado afectado por la recesión que no cede, los tarifazos ni la inflación. Es el sector más bajo de la pirámide social el que sufre los embates del ajuste. Y es éste el que sale a la calle y el que nutrió el paro de la CGT. Pero ya no lo había votado –mayoritariamente- en 2015. ¿Por qué lo haría ahora? Macri ganó pese a la “calle ganada” del kirchnerismo, que ahora, además, está fragmentado y es mala palabra para algunos sectores.

Como hace dos años, Macri debe convencer de que el camino es el correcto para que lleguen “inversiones” y se produzca algún derrame. Los dos primeros semestres de su gestión pasaron sin grandes novedades.

El Foro Económico Mundial sobre América Latina que se realizó en Buenos Aires, sirvió para repetir el ruego de que los grandes grupos económicos miren a la Argentina como destino de sus dólares. Aunque sean efímeros. “Para aquellos que vengan a invertir en nuestro país, sepan que se pueden llevar el dinero cuando lo decidan, confiando todos los argentinos en que vamos a crecer tanto y durante tantos años, que siempre van a continuar reinvirtiendo”, aseguró Macri. Una confianza demasiado excesiva a la luz de la experiencia. Capitales golondrina y un alto nivel de endeudamiento no suelen ser una buena combinación.

Pero Macri tiene los elogios que busca. David Lipton, subdirector del Fondo Monetario Internacional, consideró que “ya hay indicios de que las políticas están siendo eficaces”.

“Para este año y el próximo prevemos un repunte de la economía, y que la inflación continúe disminuyendo”, aseguró Lipton en sus referencias a la situación económica en el país.

El elogio endulza los oídos del Gobierno, pero contrasta con los propios análisis del FMI. El organismo financiero en enero había pronosticado que el PBI del país crecerá este año 2,2% en lugar de 2,7% como había previsto en octubre último y bastante abajo del 3,5% que planteó el Gobierno en el Presupuesto 2017.

También adelantó que la inflación terminará por encima de la meta del Banco Central y que la recesión fue más grave a lo previsto.

Hace apenas unos días, el director del FMI para occidente, Alejandro Wernes dijo que creía que el Gobierno fue “muy optimista” en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. El funcionario celebró el gradualismo, pero pidió “acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales”. No habrá muchas mejoras, pero el FMI aplaude.

La Fundación Mediterránea advierte que “alcanzar la meta de déficit fiscal de 2017 exigirá una importante moderación en el gasto en lo que resta del año”.

Si el ajuste no llega antes de las elecciones, para no dañar las chances electorales del oficialismo, llegará apenas después.

El Gobierno viene fallando con sus propias metas. En 2016, se cumplió la meta de déficit primario de 4,6 % del PIB, pero fueron determinantes los ingresos extraordinarios del último trimestre, originados en el Sinceramiento Fiscal. Sin ese aporte, el déficit se habría ubicado en torno a 5,8 % del PIB. En el primer trimestre de 2017, los ingresos fiscales subieron 36,9 % interanual, pero sin computar las multas del blanqueo, el aumento habría sido de 27,3 % interanual. Mientras tanto, el gasto primario subió en enero-febrero a un ritmo interanual de 38,5 por ciento.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, ratificó que “bajar el déficit fiscal” no es negociable. Así que en algún momento se profundizará el ajuste. Probablemente sea después de las elecciones.

Sin embargo, las cuentas públicas registraron en febrero un déficit presupuestario primario sin rentas financieras de 26.747 millones de pesos, lo que muestra un incremento del 60,7% en comparación con igual mes de 2016.

El blanqueo disimula un poco el rojo. Pero el récord alcanzado no se traduce en un impacto directo en la economía real ni en las inversiones. Los analistas anticipan que se moverán los mercados inmobiliarios y de automóviles, pero no mucho más en inversión directa. Es que buena parte de los 116 mil millones sigue en el exterior. Peor aún, para la economía misionera, los dólares que ingresen no harán más que fortalecer el tipo de cambio, lo que significará extender las asimetrías en el tiempo.

El resultado del blanqueo representa casi exactamente la mitad de los u$s 232.411 millones que los argentinos tienen en el exterior como dinero no declarado, según informó el Indec el año pasado.

Mientras tanto, la economía real tambalea. Los brotes verdes celebrados no son demasiados. Y los datos que empiezan a aparecer de Macri versus Macri, son desalentadores. La industria cayó  6 por ciento en febrero y la construcción bajó 3,4 por ciento. Y, según el Indec, el uso de la capacidad instalada de la industria se contrajo al nivel más bajo en los últimos catorce años al retroceder al 60 por ciento.  El sector automotriz fue el peor posicionado con 31,5% en el uso de sus posibilidades de producción, seguido por el de la metalmecánica (excepto automotores), con un 42,1%.

El indicador de la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria había alcanzado el 60,6% en enero pasado, y el 64,2% en febrero de 2016. El declive sigue.

Este es el escenario en el que transcurrirá el tiempo de ir a las urnas. Seguramente se moverá más la obra pública, lo que sería una bendición para las provincias, pero no habrá muchos cambios sustanciales.

El Gobierno de Cambiemos se pondrá a prueba con sus propias recetas, aquellas que se sabía antes, iba a aplicar, pero de las que renegaba en público como una supuesta “campaña del miedo”. Deberá, sin embargo, conquistar a sus propios desencantados, que van apareciendo tímidamente y ordenar una tropa política que, salvo el circulo más cercano, pelea sus propias batallas por espacios de poder. La renuncia del embajador de Estados Unidos, Martín Lousteau abre un interrogante sobre el resultado en la Capital Federal, donde el enrulado según algunas encuestas, tiene una imagen positiva superior al 60 por ciento, incluso superando a Elisa Carrió, la carta “ganadora” de Cambiemos para el distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta. Lousteau estuvo a punto de derrotar a Rodríguez Larreta en las elecciones pasadas, lo que podría haber desmoronado todo el armado PRO. ¿Podrá ahora? ¿Irá por afuera o planteará internas?

Del otro lado hay una mayor fragmentación que en 2015 y eso puede jugarle a favor al Gobierno. El kirchnerismo, enredado en inncontables causas judiciales, tiene a su favor la “mística”, pero cada vez menos dirigentes se animan a describirse como tales.  

Sergio Massa está desaparecido de la acción política desde hace más de un mes y parece haber perdido el crédito como “sucesor”. La irrupción de Florencio Randazzo puede volver a modificar el escenario peronista, donde también pretenden competir Daniel Scioli y posiblemente Cristina Fernández.

En esa lógica, el misionerismo se consolida como opción política que no dependa de las decisiones tomadas en un sillón de Buenos Aires. El gobernador Hugo Passalacqua ratificó que en el tiempo electoral se marcarán las diferencias con el Gobierno nacional, disimuladas hasta ahora en pos de la gobernabilidad. Pero lo cierto es que hasta ahora no hubo demasiados beneficios por sostener el acompañamiento.

La estrategia de la Renovación será sostener el modelo con un mensaje claro que ya bajó a las primeras y segundas líneas: lo importante es el equipo y el rumbo. Aparecerán caras nuevas en la oferta electoral legislativa, matizadas con la experiencia de quienes ya tienen carrera hecha. Pero los nombres más firmes se conocerán más o menos en un mes. El oficialismo tiene el mérito de la gestión y por eso puede esconder sus cartas hasta último momento.

“No es momento de vanidades. La gente está en serias dificultades y hay que estar cerca de la gente. Hay dificultades para llenar la olla y para recaudar. Y así y todo estamos haciendo obras, con acuerdos de gobernabilidad con la Nación, con Paraguay, con Brasil”, explicó Passalacqua.

El mandatario sostuvo que Misiones seguirá dando gobernabilidad al Gobierno nacional aunque en tiempos electorales marcarán las diferencias. “No somos del mismo color político y cuando vengan las elecciones en octubre, iremos con nuestras listas. Pero queremos dar gobernabilidad”, afirmó el mandatario.

Passalacqua aseguró que pese a la crisis por la que atraviesa el país, “el error que nunca voy a cometer es alejarme de la gente”.

En la oposición, en cambio, ya aparecen algunas definiciones. La alianza Cambiemos ofrecerá a Humberto Schiavoni como candidato a senador y buscará la ratificación de Luis Pastori como diputado nacional.

El problema está en el deseo de un sector del radicalismo de pelear cargos en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Gustavo González es uno de los que quiere dar el salto al Congreso nacional y los jóvenes que terminan sus mandatos en el Concejo Deliberante posadeño, quieren convertirse por lo menos en diputados provinciales.

Si la UCR obliga a unas internas, en el PRO no disimularán su fastidio. El macrismo quiere marcar el territorio y fortalecer a los propios. Alex Ziegler, quien también tenía aspiraciones de repetir en su banca, está con un pie afuera de Cambiemos y para seguir perteneciendo deberá conformarse con apenas una banca como diputado provincial. Lo más probable es que protagonice una nueva ruptura, como la que lo alejó de la Renovación. El vicepresidente del partido del Colorado, Libertad; Valores y Cambio, Sergio Peñalva, salió con los tapones de punta contra Schiavoni. “El marketing electoral, no nos interesa; nosotros somos verdaderamente el cambio y continuamos representando la voluntad del electorado misionero. Seremos una alternativa electoral en las próximas elecciones”, disparó. 

En la Legislatura misionera está puesta la gran atención de los otros partidos locales. El partido Agrario confirmó que teje una alianza con el massismo y los radicales de Vanguardia. Si se concreta y los votos acompañan, el objetivo es transformarse en la segunda fuerza parlamentaria, desplazando a la suma del PRO  y la UCR.

En cambio, el peronismo y el Frente Grande ratificaron su integración al Frente Renovador de la Concordia, con un mensaje claro: las políticas que hay que enfrentar son las que bajan de la Nación.

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Dinosaurios vivos

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“La ciudad evoluciona. Hay que adaptarse”, describió con frialdad el empresario y dirigente del PRO, Diego Barrios. Respondía así a una noticia sobre el cierre de 254 comercios en Posadas durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri. La opinión contradice abiertamente a la postura de la Cámara de Comercio, que supo presidir, que desde hace tiempo reclama de la Nación un abordaje distinto para que Misiones pueda hacer frente a la caída del consumo, la inflación y los tarifazos que no hicieron más que profundizar las asimetrías con Encarnación.

Los 254  comercios que bajaron las persianas son menos empleo y menos recursos circulando. Solo el año pasado se perdieron más de dos mil puestos de trabajo formales en Posadas según los datos oficiales del Gobierno nacional. La Confederación Económica de Misiones sostiene que Posadas es apenas un ejemplo de la situación que se vive en toda la provincia por la recesión y la caída del consumo. Estima que son muchos más los locales que se vaciaron en las principales ciudades. La CEM encara también ingentes esfuerzos en conjunto con el Gobierno provincial para que las demandas de la Provincia sean atendidas por la Nación.

La teoría darwinista expresada por Barrios no es propia ni original. Es sostenida por el ministro de Producción, Francisco Cabrera y el de Trabajo, Jorge Triaca. Respondieron así al cierre de empresas en el resto del país.

La idea de evolución de Darwin es clara. Las especies que no se adaptan, perecen, desaparecen o mutan en otra cosa. Sustentó después la concepción del capitalismo más salvaje, en el que sólo los poderosos tienen la posibilidad de crecer y expandirse. Los que no se adaptan, quedan fuera del sistema. Bajan las persianas, cierran, quedan desempleados. En la pobreza. En la miseria.

La contracara es la inclusión. De todos, del más pobre, a través de una mejor -nunca es igual-, distribución de la riqueza. Es la presencia del Estado como ordenador de las tensiones económicas, inclinando la balanza hacia el más débil. El último ejemplo es la lucha yerbatera por el cumplimiento de los precios de la materia prima. El gobernador Hugo Passalacqua dejó claro desde un principio que el Gobierno estaba del lado de los eslabones más débiles de la cadena productiva, los pequeños productores y los tareferos. Bajo esa premisa la Renovación se hizo fuerte en la última década, en coincidencia con un modelo político nacional que iba en paralelo.

La defensa del misionerismo es intensa ahora y lo fue antes. Los nuevos valores que regirán a la yerba mate, que se conocieron extraoficialmente en la noche del viernes, no son los que quería la Provincia y mucho menos, el sector productivo. Para la hoja verde apenas se arañó los seis pesos, bastante por debajo de los 50 centavos de dólar pretendidos como precio ideal por el Gobierno provincial. Para la canchada, se alcanzaron los 22 pesos, por debajo de los costos estimados por el sector industrial, que no puede competir con precios imposibles del producto en las góndolas de Buenos Aires. Dos marcas líderes tienen la yerba de un kilo a 24 pesos, 25 por ciento por debajo de cualquier empresa tradicional de Misiones. Es decir, lejos de alcanzar una solución, los nuevos valores extienden una agonía que agobia por igual a pequeños productores y a las grandes industrias. “Temo por la permanencia en el mercado de nuestras empresas”, contó preocupado un ejecutivo de una firma yerbatera.

Mientras tanto, los grandes problemas del sector siguen sin resolverse. Apenas se dilataron.

En diciembre de 2015 llegó el “sinceramiento” de la economía. El ajuste apuntó a los subsidios que alimentaban el consumo  y el empleo. La economía entró en una profunda recesión de la que no sale y las caídas, comparadas ya con los primeros meses del propio Macri, son más profundas. Sin embargo, el déficit fiscal siguió en aumento, la deuda externa se multiplicó y la fuga de divisas se hizo incontenible. En febrero, comparado con el primer febrero de Macri, la industria se contrajo seis por ciento y la construcción, cayó 3,4 por ciento.

La enfermedad se agravó a la espera de una milagrosa cura que no aparece. Como en toda “evolución”, hay quienes salen incluso más fortalecidos. Los sectores financieros, algunos industriales y la patria sojera, son los claros ganadores de los primeros doce meses del cambio. “La economía todavía no arrancó para mucha gente”, admitió el propio Mauricio Macri.

La economía no arranca porque se desmanteló el mercado interno y hay una brutal caída del consumo y del poder adquisitivo. El Gobierno no ha tenido hasta aquí una política clara para que haya una reactivación, sino que, por el contrario, cada medida profundizó un poco más la caída, como los tarifazos eléctricos o la nueva suba del gas, que aumentará 400 por ciento en relación con el invierno pasado. Los precios “transparentes”, eliminando la financiación en cuotas a través de las tarjetas de crédito no hicieron más que profundizar el desplome. Tanto que hubo que dar marcha atrás y reimplantar el programa heredado del kirchnerismo, en doce, seis y tres cuotas sin interés. Pero así no se genera confianza. Las cuotas sin interés, no eran, como se ve, una estafa.

Tampoco hay un volumen suficiente para hablar de reactivación del crédito hipotecario, en otro de los programas que sobreviven al cambio. El Procrear fue relanzado con cambios y distintas modalidades. “Hasta ahora hay más marketing que realidad. Pocos son los que cumplen con todos los requisitos”, coincidieron fuentes bancarias que operan en Misiones. Es que, como también sucedía durante el kirchnerismo, los créditos están pensados para un núcleo duro del país central, con ingresos mucho más elevados que los que se perciben en el norte argentino.

Se observa que dos de los programas emblemáticos del kirchnerismo sobreviven. No hubo ideas nuevas ni mejores.

Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años. Pero están vivos en la imaginación de miles de chicos y grandes que desde esta semana disfrutan de Tecnópolis en Posadas. La megamuestra heredada y transformada, al fin en federal por el gobierno nacional, exhibe lo mejor de la ciencia y la tecnología al alcance de la mano. Obviamente, los enormes monstruos de la prehistoria son el atractivo principal para los más pequeños, llegados desde todos los rincones de Misiones, muchos de los cuáles tienen una doble felicidad: es la primera vez que salen de la colonia y llegan hasta “la capital” y pueden ser protagonistas de un evento que garantiza el asombro.

Tecnópolis es una forma de inclusión social, política y educativa muy importante”, destacó Passalacqua durante la inauguración de la megamuestra. Misiones es la primera provincia en recibir a Tecnópolis durante 2017 y se espera superar los 700 mil visitantes, un número incluso mayor al de Salta, durante el año pasado. Y es probable. Después del turno escolar, miles de familias disfrutaron el sábado de cada punto de la enorme feria de ciencias, distribuida en el Parque del Conocimiento, una perla de la evolución misionera de los últimos años.

Así como los dinosaurios, las prácticas autoritarias de la política, se pensaba, estaban extinguidas. Sin embargo, todavía se perciben signos de que resta mucho por hacer para fortalecer la democracia.

El mundo se escandalizó por el fallo del Tribunal Supremo de Venezuela, que anuló la inmunidad de los legisladores y se arrogó poderes del Legislativo. Los principales gobiernos de la región denunciaron un autogolpe de Nicolás Maduro, el denostado heredero de Hugo Chávez. Le acusan, entre otras cosas, de desconocer las leyes y la propia Constitución. De gobernar por decreto. Y tienen razón, Mauricio Macri, Michel Temer, Donald Trump y varios otros.

Maduro ha logrado descomponer un poderío político y económico que fue reconstruido por Chávez y perdió todo el respeto internacional. Mucho de eso fue producto de los embates de una derecha internacional que no cesa en sus ataques y de la propia oposición interna, conformada por los ricos petroleros que perdieron sus privilegios y que se apoderó del Poder Legislativo bloqueando las principales decisiones del Ejecutivo.

Maduro no es Chávez y el poder no se hereda. Muchos consideran que en Venezuela se vive un Fujimorazo, el recordado autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en Perú, cuando disolvió el Parlamento e intervino el Poder Judicial con respaldo de las Fuerzas Armadas.

Y tiene sus paralelos. En Perú cerca del 80 por ciento de la población apoyó la jugada por el desprestigio del Poder Legislativo. En Venezuela, la población no salió a las calles en contra de Maduro.

El oficialismo venezolano sostiene en su defensa que lo que el Tribunal Supremo evitó, fue justamente que la oposición inicie un “golpe blando”, como el que logró destituir a Dilma Rousseff en Brasil o el que tumbó a Fernando Lugo en Paraguay. La “opinión publicada” no hace referencia a la otra cara del conflicto, que, obviamente, es repudiable. Por suerte –para Maduro y Venezuela-, tras la presión internacional, el Tribunal decidió “no asumir” los poderes de la asamblea.

Curiosamente fue Michael Temer uno de los que repudió el “golpe” en Venezuela, pese a que asumió a través de un impeachment cuestionado desde su raíz contra Dilma Rousseff. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y principal promotor de la caída de la presidenta, fue sentenciado a quince años de prisión por hechos de corrupción que no pudieron probarle a Dilma.

Lugo no se pronunció sobre Venezuela, más preocupado por los avances de la enmienda constitucional que teje junto a su rival, el presidente Horacio Cartes. El apuro por contar con la reforma constitucional que permitiría la reelección del segundo y la nueva postulación del ex obispo, desató una batalla campal en Asunción, que dejó al menos un muerto y el Congreso destrozado por los manifestantes. En Paraguay también se desconoció la letra constitucional, con una reforma amañada a puertas cerradas por parlamentarios del oficialismo y sus aliados que permite avanzar con la idea de reelección. Un símbolo: la enmienda fue aceptada en una de las oficinas del Frente Guazú, que lidera Lugo. Afuera, se vivía otro Marzo Paraguayo, similar a aquel de la última semana de marzo de 1999 cuando siete jóvenes que protestaban por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, fueron masacrados presuntamente por orden del presidente Raúl Cubas y la complicidad del general Lino Oviedo, quien terminó refugiado en la Argentina de Carlos Menem.

El proyecto de reforma constitucional aprobado en Paraguay establece que los presidentes y vicepresidentes del país podrán buscar un periodo más, sea de manera continua o alternada. El partido de Lugo respalda la enmienda para que el ex obispo pueda presentarse a las elecciones de 2018, y el gubernamental Partido Colorado, para que lo haga el presidente paraguayo, Horacio Cartes.

Cartes no habló al país tras los incidentes. Apenas escribió unas líneas que difundió a través de redes sociales en las que acusó a la oposición de querer destruir la democracia. Raro. Parte de la oposición, lo acompaña en la búsqueda de la reelección.

El nuevo Marzo Paraguayo dejó en evidencia las diversas varas con las que se mide. A diferencia de Venezuela, ningún país salió a cuestionar que se vulnere la letra constitucional entre gallos y medianoche. Ningún presidente condenó la brutal represión de la Policía que dejó decenas de heridos –entre ellos el presidente del Senado, que se opone a la enmienda y el presidente del opositor Partido Liberal, Efraín Alegre- y al menos un muerto.  No hubo reunión de urgencia de los cancilleres ni mensajes de los Jefes de Estado. Pero Paraguay arde, como Latinoamérica que después de una década comenzó un lento viraje político. Ecuador será hoy la ratificación de ese giro o la excepción en la región. A través de su delfín, Lenin Moreno, Rafael Correa pone a prueba la continuidad de sus políticas.

En la Argentina el nuevo modelo cruje y enfrenta a la calle que se moviliza constantemente. El 6 de abril la tímida CGT hará un paro nacional. Son pocos los que se animan a salir a la calle en defensa del Gobierno. La marcha de la tarde del sábado dejó en evidencia que el voto PRO quizás no haya sido por amor, sino por hastío. Pero sostienen al Presidente y sus políticas un núcleo duro que permanece leal. Es el mismo corte de la sociedad que apuró a Cristina desde la 125 y que hizo fuerte a Cambiemos.

Uno de los pocos motivos para celebrar que tiene el Gobierno es el resultado del blanqueo. Se alcanzaron los 115 mil millones de dólares. Una cifra superior a la esperada. Sin embargo, esa noticia no necesariamente es buena para Misiones. El volumen declarado solo hará más firme el atraso cambiario, con la profundización de las asimetrías como consecuencia directa. En la provincia también se hizo un blanqueo, cuyos resultados todavía son difíciles de estimar, pero que pueden traer aparejado el traslado de esos recursos a la compra de bienes o vehículos, lo que reactivará la economía.

Como los dinosaurios, los jueces eternos también se extinguirán en la Argentina. El fallo de la Corte que pone un límite de 75 años a los cortesanos y jueces inferiores abre una enorme caja de Pandora. La jueza Romilda Servini de Cubría, una piedra en el zapato del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, cree que el fallo apunta a excluirla a ella, después de que haya quedado firme la continuidad de Elena Higthon de Nolasco. En realidad, hay cerca de una treintena de jueces federales que está al borde de la jubilación forzosa. Son cargos que podrá cubrir a gusto el Presidente. Una Justicia a su medida.

La continuidad de los jueces de más de 75 dependerá del aval del Congreso y del visto bueno presidencial, lo que echa por tierra un precepto básico de la independencia de los magistrados: si quieren seguir, deberán agradar al poder de turno.  Por caso, Elisa Carrió ya pidió por la continuidad de Leopoldo Schiffrin, uno de los que debe dejar su despacho. Más allá de los pergaminos, un juez amigo del poder. 

A través de una carta enviada a Macri, la socia fundadora de la alianza Cambiemos consideró que la decisión de ratificar la edad límite para los jueces en 75 años, como lo fijó la Convención que reformó la Constitución en 1994, está “digitada” en contra de los magistrados Servini de Cubría y Schiffrin y que Lorenzetti tiene “razones de lo más espurias” para promover ese fallo.

Pero el fallo ya comenzó a generar movimientos en la Justicia. El Superior Tribunal de Justicia comenzó a analizar el impacto en Misiones. “El impacto será beneficioso, porque asegurará el recambio en una estructura envejecida y permitirá la incorporación de una nueva generación de magistrados con nuevos bríos”, contó un ministro que analiza la adecuación local. Evolución.

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“Las decisiones económicas de Macri nos ponen en una confrontación social”

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Se apasiona cuando habla de política y se muestra preocupada por los efectos de las políticas del Gobierno nacional, que, dice, pueden empujar a una crisis que ella conoce muy bien. Sandra Giménez viene de una familia política, pero su ingreso formal llegó después de ponerle el cuerpo a la pobreza, desde la dirección de Pediatría del hospital Madariaga.

En una entrevista con Economis, sostuvo que “las decisiones económicas” del gobierno de Mauricio Macri “nos ponen en una situación de confrontación social”.

Estamos entrando a un tiempo político electoral ¿Qué evaluación hace del escenario macional y cómo influye en Misiones?

La complejidad, de las decisiones económicas que tomó el Presidente Macri, sobre la esperanza de un 51% de hombres y mujeres de la Argentina,  que pretendían con buena fe un cambio, y que hoy 14 meses más tarde nos pone en una situación de confrontación social visible en las 24 provincias. Y eso marca claramente un proceso de responsabilidad institucional y política en toda la dirigencia, de todos los partidos políticos. Por eso yo no me puedo excusar de la responsabilidad política, porque la tengo como dirigente con más de 20 años en Misiones, con responsabilidad institucional, delegada por los misioneros que yo tengo que honrar todo el tiempo.

¿Qué siento yo en ese escenario? que nos manipulan permanentemente con la moral y la ética, en las buenas costumbres de la mejor práctica política. Ese cuestionamiento que nos hacen a nosotros, a las Provincias, es una vara distinta a la que se someten a ellos mismos. En esa grieta profunda que hay en la Argentina hoy hay un Gobierno nacional de clases, de ricos para ricos, sin ningún tipo de consideración y respeto hacia la sociedad argentina. Es un Gobierno que día tras día trabaja para acrecentar su propio capital financiero, económico y político para sostenerse en el poder.

Hace 30 años y más, que esta derecha argentina estaba buscando esto, con mucho rencor, con mucho odio y mucho tiempo acumulado para disfrazarse, para seducir a toda la población, lograr el poder y volver a someter. Entonces cómo romper ese proceso de manipulación desde la propuesta política, que nos permita tener voz y representación en la defensa de los intereses de Misiones y la Argentina es el gran paradigma de esta elección. La manipulación que se ejerce desde ese “pensamiento neoliberal” que no es de la Argentina, y no es patrimonio exclusivo de Macri, sino que busca a una Latinoamérica de rodillas, sometida entregando sus recursos naturales, su materia prima en las condiciones más extremas y más baratas, más llanas en el sentido de la pobreza que nos están sometiendo constantemente.

 

Para Giménez, la gobernabilidad exigida estuvo dada, pese a que eso generó rispideces en el seno de cada movimiento. “Buscaban gobernabilidad cuando tomaban decisiones tremendas que condicionan hoy la situación de la Argentina, como el pago de los Fondos Buitres, sin esperar las apelaciones, ni las sentencias de esas apelaciones, lo que nos hubiera indefectiblemente dado la tranquilidad a todos que no nos quedaba más remedio que pagar, pero todavía estamos en un proceso jurídico”.

“Nos manipulaban con la necesidad de ser desde la oposición aquellos que les diéramos  los votos para endeudar a la República, porque la Nación había quedado devastada sin recursos. En el  transcurrir del tiempo y en el proceso de la continuidad de la vida cotidiana, y la evolución de la economía, nos volvieron a decir vamos a modificar el modelo de financiamiento de la ANSES para transformar en un modelo AFJP, le subieron 5 años a la edad jubilatoria de las mujeres; se pasó de 60 a 65 años. Yo voté en contra de ese artículo y de otros más de esa ley  porque eran injustos”, asegura.

 

“Cuando a mí me enseñaron a gobernar, me enseñaron que uno tiene que responsablemente tomar decisiones por los menos asistidos por el derecho, por los más vulnerables, por los más pobres, que no se cumple en esta administración del Estado. Por eso cuando uno dice es un Gobierno de clase, no lo dice desde lo ideológico y desde la oposición sin sustento, lo dice en base a las decisiones económicas y políticas tomadas desde el 10 de diciembre de 2015. Se manifiesta claramente el proceso del Gobierno de clases porque a la masa,  a la trabajadora, a la excluida, no se le modificó el IVA, como se le iba a modificar  en la canasta de alimentos, y acá nadie compra un kilo arroz, un kilo de pan o un litro de aceite, con un IVA del 10%. O la Ley de Emergencia Laboral, ¿cuántas personas  se beneficiaron en Misiones con la emergencia laboral, que ahora se prorrogó? Porque en definitiva ellos siguen conteniendo su propio proceso social, que es la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, ese es su núcleo, el núcleo histórico de centralismo que no hemos podido modificar”, argumenta.

 Para la senadora, “Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Neuquén, tienen economías endebles, como nosotros con Brasil y Paraguay por decisiones de la macroeconomía. ¿A quiénes favorecieron las medidas de devaluación, el dólar flotante? Al capital financiero, al negocio de las LEBAC, al que tenía dólares”, acusa.

“Nos queda salir de la discusión del voto e ir a resolver el problema, hoy nos queda resolver el problema no sólo acá en Misiones sino en la Argentina, para eso hay que sincerar las acciones y tomar las decisiones que tengan que ver con defender a la economía Argentina, al proceso de trabajo argentino, al empleo argentino”, pide.

 

Trazó un panorama muy similar, incluso en Latinoamérica, a lo que fue década de los 90 como concepto, sin embargo este Gobierno no  se presenta como Neoliberal ¿es el mismo escenario?

Son los mismos escenarios, los mismos actores con un gran lifting. Porque los fracasados de la economía de los 90 son los que se sientan hoy en la mesa a decirles a los equipos económicos qué es lo que tienen que hacer. Cuando uno ve que regresa Domingo Cavallo a la televisión y habla de lo que debiera hacerse; aparecen Broda o Redrado… son las mismas personas que durante de más de 30 años dieron la misma receta para los mismos problemas y volvíamos a caer circular o pendularmente en el mismo resultado la crisis económica y el quiebre social de cada 10, cada 15 años. Entonces cambiemos la propuesta de Cambiemos, porque tiene la responsabilidad de gobernar.

Ese escenario Neoliberal está en pleno apogeo porque nos están gobernando, y están gobernando con los hijos o nietos, pero sobre lo aprendido. Los entrenaron a ellos para hacer mucho dinero en un sistema de capital financiero donde las crisis económicas son para ellos procesos de alto florecimiento económico. Porque son los que tienen el capital financiero, son los que prestan el dinero, están en la usura, negrean los capitales, evaden, eluden, y después te dicen qué hay que hacer desde el Estado, y se presentan como grandes integrantes de la Academia de la Economía Argentina. Hoy lo más serio que hay en materia económica es lo mismo que nos ayudó a salir, el ex ministro Roberto Lavagna. En un concepto de calidad académica, y de profesionalismo pero por sobre todo, de compromiso patriótico, desde el principio de generar respuestas del ámbito económico como lo hizo al lado de Néstor Kichner.

 

Me obliga a preguntarle si ese elogio a Lavagna la posiciona cerca de Sergio Massa…

No. Lo más alejada posible. Massa es absolutamente funcional al Gobierno de Macri y al modelo de Cambiemos. Hoy están un poco cambiando su posición, porque veo un Luis Barrionuevo confrontando con Mauricio Macri, a Graciela Camaño que confronta con Macri. Massa está más silencioso en estos últimos tiempos viendo cómo se acomoda, porque la crisis está presente, porque está en los hogares de los argentinos. Los gastronómicos están quebrados, los empleados están quedando en la calle y están reclamándole al sindicato. El paro del 6 de Abril, no es por una casualidad, no porque haya una oposición que no entienda y  quiera desestabilizar. Estamos en esta situación por la mala decisión de los fracasados de estos 30 años.  Son ellos los que tienen que modificar sus propias decisiones, y su propia relación.

 

¿Qué posición debe tomar Misiones?

Si entre todos no hacemos el diagnóstico correcto, a todos nos va a perjudicar. Creo que la Renovación como proyecto político, con la conducción tan firme de Carlos  Rovira, y de nuestro Gobernador, Hugo es el hombre ideal para este tiempo y esta instancia de una transición tan profunda, grave y por momentos brutal, que permanentemente, busca incluir a los misioneros en todos los procesos respetuosamente, con la palabra adecuada, respetando los espacios de la Nación y haciendo respetar los de la provincia.

Lo peor y lo más triste es que la más alta dirigencia del PRO Nacional, es de Misiones. Si vos sos misionero, por más que pertenezcas a otro partido y ves el derrumbe de tu propia provincia en las decisiones macro económicas que impactan directamente ¿Qué te pasa que no estás resolviendo o estas  ayudando a resolver los problemas para Misiones Humberto? Porque Humberto Schiavoni es el presidente del PRO nacional, no es un jugador menor, no es un militante, es un hombre que trabajó al lado de Mauricio Macri 8 años y construyó esta historia.

Conmigo no van a contar para llegar a la crisis de 2001, que la vivimos. Nosotros somos democráticos y defendemos la participación política y  sostenemos la responsabilidad del voto día a día, en el trabajo, levantando la voz, cuestionando los procesos políticos, institucionales, los decretos, las leyes. Debemos defender los intereses de los misioneros, a partir de esa responsabilidad que nos dieron, y saber adaptarnos como movimiento provincial a un contexto nacional que es hostil siempre.

 

¿Usted cree que va a haber un voto castigo, un voto sanción?

Yo espero que lleguemos a octubre. Buenos Aires que instituyó como Presidente a Mauricio Macri está enojada, la Argentina está enojada con Mauricio Macri, y salir de los procesos en paz es responsabilidad de Macri, nosotros seguiremos en el mismo lugar defendiendo los intereses de los misioneros.

 

En cuanto a la figura de Sandra como Senadora, ¿Cuál es el escenario político propio, personal? Más allá de pertenecer a un proyecto

Es que nunca hubo un proyecto político individual, si hay algo que me caracterizó en estos casi 20 años, nunca formé parte de una agrupación, ni construí un sindicato, ni hice una empresa, simplemente fui una mujer que militó convencida de que había que salir en ese 2001, 2003 a la calle en defensa de nuestra propia historia, el resto se fue dando. Yo creo que es muy difícil en la vida política ese modelo de hacer política que elegí yo, que es el de estar, acompañar, militar, conducir procesos cuando así ha sido la decisión de la mayoría de los que conforman nuestro proyecto, y creer que hay otra forma de hacer política que no tenga que ver con lo individual. Indefectiblemente se necesitan líderes en el proceso de construcción política.

Vuelvo a insistir en la maravillosa bendición que significa para Misiones, Carlos Rovira porque supo convocar a hombres y mujeres, a defender a Misiones, todos los que fuimos honrados en ese espacio, le pusimos todo nuestro amor y toda la dedicación a este proyecto. Eso hace que haya 75 municipios que creen en este proyecto Renovador Misionerista, que va aprendiendo también en esta construcción. Siempre defendiendo a Misiones, siempre está en el mismo lugar, los intereses de Misiones. En este caso, habla Hugo Passalacua y nosotros acompañamos, cada uno con su estilo en el lugar que ocupa, la tarea es enorme.

Nos queda hasta fin de año un tiempo importante que uno quisiera que fuera de provecho y ocuparlo como solución de los problemas, pero no va a ser este tiempo porque se están corriendo las fechas de sesión, las fechas de comisión, no funciona el recinto y eso habla claramente de patear la pelota. Y mientras tanto la realidad de la Argentina transcurre dolorosamente y todo eso tiene un costo, que se va a pagar con mucha responsabilidad por parte del pueblo, que va a ejercer ese poder  justamente en el voto.

Termina. Sigue hablando. Sandra es una oradora incansable. Pero ya comienza la despedida. Hasta que una pregunta la vuelve a concentrar. ¿Y Cristina? ¿Qué va a pasar con Cristina?, le pregunta Economis. “Cristina va a ser la revancha de Evita”. “Indefectiblemente, va a venir el tercer mandato”, pronostica.

 

 

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