Closs

Closs anticipó su voto contrario al aborto y a favor del impuesto a la riqueza

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Como en 2018, rechazará la legalización, expresó ante las especulaciones de que pudiera revertir su posición de entonces. Votará a favor del aporte solidario.

El proyecto de legalización del aborto está en Diputados, aunque todavía no ha sido determinado cuál será su recorrido legislativo hasta llegar al recinto. Así y todo, a sabiendas de que el escollo para el proyecto que impulsa el Gobierno nacional está en el Senado, donde hace dos años fue rechazado, todos los ojos están puestos en cómo votarán los senadores que no estaban en 2018, o bien algunos que podrían llegar a cambiar su parecer respecto de aquel debate.

Algunas versiones señalaron al senador nacional por Misiones Maurice Closs como un voto negativo que probablemente podría mutar a positivo. Consultado por parlamentario.com, el senador del Frente de Todos fue enfático: votará en contra. Esto es, no cambiará su voto respecto de 2018.

El vicepresidente primero de la Cámara de Senadores fue más allá del tema del aborto, al anticipar que votará en general en contra del proyecto del aborto, pero que, en cambio, sí votará a favor en particular en los artículos que hagan referencia a la despenalización.

El exgobernador misionero consideró que, al igual que en 2018, su voto ahora será negativo, no por cuestiones religiosas, sino porque no considera al tema de prioridad para la salud pública, más aún si se tiene en cuenta que los hospitales son provinciales y no de la Nación. Asimismo sostuvo que la mayoría de los misioneros rechaza el aborto y él representa a la provincia.

Con respecto al impuesto a la riqueza, adelantó que su voto será positivo, más aún ya que él se encuentra alcanzado por el mismo. Siempre que existe algún tipo de colisión entre el interés privado y el público, debe  prevalecer siempre este último, remarcó.

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Motor en marcha

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La paciencia tiene sus frutos. Finalmente Diputados convirtió ratificó la ley de Presupuesto y se abrió el tiempo de negociaciones para reglamentar la creación del territorio aduanero especial en Misiones. El equipo de trabajo, conducido por el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, y el gobernador Oscar Herrera Ahuad, realiza una tarea de orfebrería para diseñar un futuro distinto para las futuras generaciones. Nunca antes la provincia estuvo ante una posibilidad semejante de transformación y mucho menos que haya surgido de sus entrañas. 

La negociación se anticipa ardua, pero cuando la obra es grande, las dificultades no pueden ser menores. Sin embargo, hay confianza -y entusiasmo- en que llegue a buen puerto después de las muestras de respaldo del presidente Alberto Fernández en Misiones y antes del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Esos compromisos se sustentan en el trabajo puntilloso que sirvió como base para la inclusión del Proyecto Misiones en el Presupuesto. 

En el Gobierno provincial ratifican que el objetivo es conseguir el catálogo de medidas aprobadas en el dictamen de la comisión de Presupuesto, que fueron modificadas después en el recinto. Esa es la base y sigue siendo el fin: exención de todos los impuestos nacionales, IVA, cargas patronales, Ganancias, impuesto al Cheque y a los combustibles y que los beneficios se extiendan a todo el territorio y no una o dos ciudades. 

Los argumentos son sólidos y por primera vez toda la dirigencia política, oficialismo y oposición, empresarios cercanos y no tanto, se encolumnaron detrás de la idea que durante muchos años fue una queja. Ahora mutó en realidad. 

Estos meses quedarán grabados en la historia grande de las transformaciones que van más allá de una obra o espacio de poder. La reforma que impulsa Misiones se propone mover la estructura para siempre para potenciar el desarrollo propio que hoy es sorprende en otras latitudes pero al que le faltan socios de peso. El incipiente desarrollo tecnológico, de la mano de la escuela de Robótica y el Silicon Misiones es el ejemplo de la construcción de partners que potencien la idea. En las otras economías, el Estado está siempre presente para incentivar el consumo o aportar las herramientas para mover la producción. 

Esa sintonía fina se fue construyendo en los últimos años. Pero ya es costumbre ver al sector público y privado trabajando codo a codo para hacer frente a los desafíos de la economía. El Ahora Misiones es una marca registrada que nació para hacer frente a las asimetrías y se transformó en una herramienta indispensable para hacer frente a las crisis o la inflación. 

No es casualidad que la economía local sea la que mejor se recuperó en plena pandemia y la que encabeza el crecimiento del consumo en la economía nacional que de a poco comienza a desentumecerse: un estudio del ministerio de Desarrollo Productivo ubica a Misiones como la provincia donde mejor se reactivó el consumo, con una facturación que creció 12,6 por ciento interanual, por encima de Formosa, casualmente las dos provincias con menor cantidad de contagios de coronavirus.

Las fronteras cerradas provocaron ese efecto y son la muestra de que con los incentivos justos, la economía misionera puede competir de igual a igual con el acoso de Paraguay y Brasil. Misiones es hoy una de las provincias donde más creció la venta de cemento, lo que augura una reactivación sólida de la construcción y con ello, el empleo. El Proyecto Misiones busca consolidar este buen momento con las herramientas fiscales que se impulsan como reforma. 

El Gobernador insiste en que la Nación debe entender que la economía local necesita atención especial porque compite con la distancia interna y políticas fiscales de los países vecinos que imponen un acoso permanente de precios bajos. Por eso pidió ahora al ministro de Agricultura, Luis Basterra, la quita de retenciones a los productos que se exportan desde Misiones, como la yerba, la madera, la pasta celulosa o el té, entre otros. La chacra misionera podría recuperar así 1.249 millones de pesos. 

El esquema que propone Misiones busca triplicar las exportaciones y generar el ingreso de más divisas a la Argentina. Serían, en el mediano plazo, 1.200 millones de dólares los que podría aportar la tierra colorada en ingreso de divisas. Con eso, generar una burguesía poderosa y empleo para los jóvenes que empujan en un mercado laboral cada vez más competitivo. 

No hay idea similar en la Argentina. No hay originalidad en la política fiscal ni siquiera progresividad. El impuesto a las grandes fortunas o aporte solidario, según de qué lado de los 200 millones se encuentre el interlocutor, es necesario en la crisis actual, pero en el fondo, no cambiará ninguna de los problemas estructurales. No bajará la pobreza ni creará empleo. Es apenas una aspirina en la emergencia profundizada por la pandemia. Tampoco es el acabose como critica la oposición -fue llamativa la defensa de los diputados de Cambiemos, erigiéndose en protectores del 0,02 por ciento del país que pagará el impuesto-. 

Pero ninguno de los aportantes quedará en la pobreza ni dejará de invertir lo que no invirtió hasta ahora. Son menos de diez mil personas que pagarán 307 mil millones de pesos por única vez. Pero lo cierto es que la Argentina necesita una reforma fiscal mucho más profunda que un impuesto por única vez. 

En la Argentina conviven una familia pobre con menos de 50 mil pesos mensuales y un trabajador que con poco más de 70 mil, debe pagar Ganancias. No hay progresividad y esa asimetría se profundiza en la Argentina interior. 

Por eso el Proyecto Misiones se distingue como una propuesta innovadora. 

A contramano de las críticas de Cambiemos al aporte solidario de las grandes fortunas, Horacio Rodríguez Larreta anunció una insólita suba de impuestos, que gravará con 1,2 por ciento a las operaciones realizadas con tarjetas de crédito y débito para “cubrir” lo que dejará de recibir por la coparticipación extra que le había cedido Mauricio Macri y que ahora le volvió a quitar Alberto Fernández. 

Rara forma de incentivar la formalidad que va en contra de la bancarización que se impuso en la pandemia. 

“Es insólito, quieren estimular la economía apretando al que la pone en marcha. En lugar de generar más incentivos para movilizar las ventas y la actividad productiva, le pegamos al cliente”, sostuvo el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el misionero Gerardo Díaz Beltrán. “Más presión fiscal y financiera para las pymes comerciales va a volver insostenible la situación, espantando a los inversores y creando más incertidumbre”, cuestionó el líder empresario. 

Es cierto que un impuesto contra el consumo no parece ser la mejor herramienta para salir de la recesión en la que Argentina cayó en 2018 y que se agigantó con un enorme endeudamiento que condiciona las políticas económicas presentes y futuras. 

El Gobierno de Alberto Fernández todavía sigue lidiando con las consecuencias de esas políticas heredadas de Macri, sin poder poner sobre la mesa un plan claro de reactivación. 

Ahora las expectativas están puestas en que el FMI acepte negociar con la Argentina un acuerdo de largo plazo, de Facilidades Extendidas, que ayudará al país a revertir la recesión que comenzó hace tres años, y que extenderá los vencimientos de pago hasta 10 años. El nuevo programa daría un margen de, al menos, cuatro años y medio para comenzar a pagar el dinero adeudado, e incluirá la presentación ante el Congreso de un programa de consolidación macroeconómico plurianual, en el cual se determinarán las metas fiscales, monetarias y financieras para cumplir con un sendero de equilibrio hasta 2025, explicó Guzmán.

“Con la misión del FMI avanzamos en los lineamientos del programa que reemplazará el fallido programa anterior. Deberá estar trazado por nosotros, desde la acción colectiva y el entendimiento de lo que necesitamos”, sostuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán. En un mensaje en redes sociales señaló que “la premisa es crecer para apuntalar la estabilización económica”.

No está claro el cómo. Tampoco se advierte un gran pacto para salir de la grieta y ponerse de acuerdo en tres o cuatro puntos centrales como pregonaba Jorge Brito, el empresario dueño del Banco Macro que falleció el viernes en un accidente de helicóptero. El Presidente lo despidió con una frase que describe la forma en la que pensaba: “Perdimos a un empresario con quien discutir constructivamente mirando al futuro”.

Brito siempre se caracterizó por decir las cosas que pensaba de la economía y el rumbo político. En sus últimas declaraciones públicas había criticado el impuesto a las grandes fortunas. Pero también fue duro con Cambiemos:  “Nos han vendido que el consumo es algo populista y está mal”, le dijo a Economis en una de sus últimas visitas a Misiones. 

Su visión quedó plasmada en un texto que publicó en su propio blog: “Para la Argentina el balance del 2020 será malo, porque tuvimos un presidente que asumió el 10 de diciembre, en un país que Mauricio Macri había dejado devastado en todo sentido”.

“En cuatro años no se puso una fábrica en marcha, se cerraron empresas, y salieron capitales por más de 80.000 millones de dólares. Cuando el actual gobierno asumió y trató de poner en marcha la economía chocamos de frente con la Pandemia; poco se le puede achacar a este gobierno todos los males que vivimos. Espero que podamos salir rápidamente de la Pandemia y que el Presidente pueda empezar a gobernar. Será clave para la recuperación, que la Argentina tenga una moneda fuerte, hoy esto no ocurre, y son recurrentes las corridas hacia el dólar. Si analizamos todas las crisis que vivió la Argentina, fueron siempre crisis cambiarias, y para nosotros como banco la moneda es muy importante porque nuestra materia prima es la moneda. Necesitamos una moneda fuerte para inyectar en la economía, que además necesita de mucha inversión. Este es el desafío para el 2021”.

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Traje a medida

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La definición se estira como esas novelas con buen rating a la que se le agregan capítulos para retener al público. Pero ya es ley. Falta un poco menos. La ratificación del Presupuesto, el martes en Diputados por la insólita omisión de las planillas de obras marcará el penúltimo capítulo del viejo anhelo misionero de conquistar una reparación histórica. El epílogo lo escribirá el presidente Alberto Fernández con el equipo misionero que diseñó el Proyecto Misiones para que la provincia se convierta en un territorio aduanero especial y goce de exenciones que le permitan ser competitiva con las avasallantes economías fronterizas de Brasil y Paraguay. 

Será clave el pulso político del Gobierno de Misiones en esa tarea puntillosa. Ya en Diputados los representantes de provincias vecinas pusieron reparos. En el Senado también hubo protestas. 

El equipo económico al mando de Oscar Herrera Ahuad y el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira no perdió tiempo y ya está trabajando en la letra chica de la reglamentación con la esencia del proyecto original y con la idea de ir por todo y para todos, es decir, que lo que se consiga, llegue a todos los rincones de la provincia: Exención total de los impuestos internos, cargas patronales, a los combustibles y el detestado impuesto al Cheque, Ganancias y gravámenes a las exportaciones e importaciones, incentivos a la venta de mercadería en el territorio aduanero y cualquier otro beneficio que pudiera incorporarse. 

Aunque las negociaciones finales serán arduas, hay confianza en el equipo político en que el Proyecto Misiones pueda hacerse realidad. Los acuerdos sellados durante las visitas de Sergio Massa primero y del propio presidente Alberto Fernández, después, se muestran sólidos ante el escepticismo de algunos empresarios que todavía creen estar en un sueño después de tantos años de resignación y manoseo de parte de los funcionarios anclados en el centro porteño. 

Pero hay señales para creer que el sueño puede hacerse realidad. Empresas de tecnología ya averiguaron precios de terrenos para instalarse en Misiones en caso de que el territorio aduanero se haga realidad. Lo mismo que proveedores de ropa, que preguntaron cómo hacer para venir a producir en la tierra colorada. Sería un negocio clave: el rubro textil y zapatería es lo que presiona los precios hacia arriba, con una suba de 5,2 por ciento, bastante por encima del promedio de 3,7 que marcó el NEA, que registra la inflación más alta en el acumulado 2020 y en la comparación interanual. 

Esos argumentos también pesan a la hora de la discusión con la Nación: Misiones registra la inflación más alta y los costos logísticos bastante por encima del promedio. Recibe escasa coparticipación nominal y una de las más bajas de la región per capita. No tiene gas natural y la energía eléctrica, intensiva para la industria, es cara. Por los dos principales puntos fronterizos -Iguazú y Posadas- cruzan en un año normal más de 20 millones de personas y llevan divisas afuera. La pandemia y el bloqueo de fronteras demostró que con ese dinero dentro, la economía misionera no sufrió tanto como otras provincias. Los 6.500 millones extra registrados en el comercio minorista, se convierten en 78 mil millones anuales que transformarían para siempre los negocios locales. 

Esa transformación será posible sólo si también hay predisposición de los hombres de negocios. El Gobierno, de todos modos, no quiere dejar nada librado a las buenas ganas, sino que fijará reglas para acceder a los beneficios, como el aumento de las ofertas laborales, la incorporación de tecnologías de producto y procesos de producción, niveles crecientes de productividad y competitividad y la reinversión de por lo menos el 50 por ciento de sus utilidades en la provincia. El hombre es bueno, pero si se lo vigila, mejor… 

La confianza en que Fernández cumplirá su palabra se basa en la sintonía fina en materia política. Misiones es aliada en el Congreso, donde el Ejecutivo necesita votos para sacar adelante leyes claves y también hay feeling para sacar adelante los debates más candentes: el impuesto extraordinario a la riqueza se discutirá este martes en la Cámara en una sesión convocada por Máximo Kirchner y diputados del bloque misionerista, junto a otros aliados. 

La alianza Cambiemos ya anunció que votará en contra y la izquierda, que se abstendrá, dos puntas de un mismo ovillo, una por “exceso” y la otra por “escasez” del tributo. Lejos del poder real se pueden dar esos lujos

Con el impuesto solidario por única vez, 9.298 personas físicas deberían hacer una contribución extraordinaria para alcanzar una recaudación potencial de más de 307.000 millones de pesos, lo que equivale al 1 por ciento del PBI. 

Ese feeling político se construyó a lo largo del tiempo con una coherencia en Misiones que no se registra en otras latitudes. La germinación del presente se puede rastrear en distintos momentos de los últimos 20 años. El desendeudamiento fue clave. La última década del siglo pasado fue un festival de bonos y empréstitos que condenaron a la Provincia a un escenario de pobreza y dependencia. 

Haber reducido esa deuda, que llegó a representar dos veces y media el Presupuesto anual, liberó ataduras y permitió surgir el proyecto misionerista, que es la amalgama de distintas ideas que confluyen en un concepto fuerza: Misiones primero. Pero no con una mirada egoísta, sino que los intereses de la provincia deben ser escuchados y atendidos aún en momentos complejos. De hecho, el Proyecto Misiones terminará beneficiando tangencialmente a otras ciudades. Pero el objetivo es que sea Misiones el banco de prueba para las conquistas y que el mismo 2 de enero se esté en condiciones de exhibir los cambios. 

Esos cambios no se evidenciarán de un día para el otro. Hay que cambiar el chip y recomenzar. Pensar distinto. Seducir inversiones y a clientes potenciales, que son millones en 500 kilómetros a la redonda e incalculables si se apunta al mundo. Pero también en la aldea pequeña, la propia, bajar precios para que la vecina de al lado no pague los precios más caros del país, como coincidieron Herrera Ahuad y Rovira durante la conferencia de prensa que brindaron el viernes en la inauguración del modernísimo edificio del Tribunal de Cuentas, que incorpora la mejor tecnología de bajo impacto ambiental. 

“Esto se logra haciendo valer la política con estrategia y en diálogo permanente y acompañamiento. Marca el respeto de la política nacional a los planteos de Misiones, primero porque no se trata de una cuestión de un día para el otro, sino del concepto de pertenencia del misionerismo. Sirvió el tiempo para demostrar que la política no se trata de oponerse por oponerse o ser aliados, sino de consensos y fijar posiciones. En esas posiciones, siempre por encima, el interés del pueblo misionero. Fijada la posición de mejorar la calidad de vida de los misioneros. Vamos a hacer valer el espacio político para ser la provincia que sea la que inicie el proceso de transformación en el menor tiempo posible”, destacó Herrera Ahuad.

“Ha sido un proceso largo y con una anticipación de mucho tiempo buscando la manera de resolver antiguos problemas. La Constitución de 1994 ponía un término exacto para corregir las falencias de la coparticipación. Nuestra responsabilidad es hacer los planteos. Es la única provincia del país con 92 por ciento de frontera con otros países. Además tenemos aire puro, el cuidado de los recursos naturales. Es hora de que esa diferenciación entre en las variables de la distribución de los recursos. Pero las tensiones se resuelven con inteligencia. Hoy quedan pasos institucionales y el Presidente es el principal aliado. Algo inédito, un gran respaldo y garantía institucional. El otro gran aliado es Sergio Massa. Es la tela, ahora hay que hacer el traje. Un buen sastre para que entremos todos y luzca bien”, parafraseó Rovira. 

El conductor de la Renovación dejó claro que Misiones irá por todo en el paso institucional que falta, que es la reglamentación del territorio aduanero especial. El presidente de la Legislatura recordó que para Misiones lo que vale es el dictamen que fue aprobado por la comisión de Presupuesto y que tiene objetivos claros: eximición de todos los impuestos nacionales, como IVA, Ganancias, Bienes Personales, cargas laborales, el impuesto al cheque y al combustible, además de cualquier otro que pudiera crearse. “Misiones con esto pica en punta, pero no porque seamos vivos, sino por un trabajo serio. Tenemos un Gobernador ejemplar, de bajo perfil que no hace gala en el gran Buenos Aires, pero está al lado de marcando el ritmo. Tenemos al mejor intendente de una Capital, adicto al trabajo y a cumplir con los vecinos”, elogió Rovira.

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Tractores y jangadas

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Bajo el impiadoso sol de la siesta misionera, junto al reflejo del río Paraná, un grupo de diputados comenzó a recordar, para matar el tiempo, la génesis de la Renovación, que tuvo su bautismo electoral el 28 de septiembre de 2003. Curiosamente, en el grupo memorioso de este viernes, en el amplio playón del puerto posadeño, había varios que en ese entonces, estaban en veredas opuestas, lo que habla de la diversidad de la que se nutrió la coalición gobernante. El país estaba sumergido en una de sus peores crisis políticas y económicas y la Renovación se fundaba sobre bases hasta entonces antagónicas, para darle forma a un pensamiento que fue evolucionando hacia una síntesis misionerista que nunca antes se había expresado con tanta nitidez. 

Poco más de un año después, el 18 de marzo de 2005, Carlos Rovira anunciaba el plan ProTractor, para darle una mano a la chacra que venía golpeada por la crisis y los bajos precios. “Fue una manera de acercarnos a la chacra y entablar diálogos que estaban rotos”, recordó uno de los que estuvo entonces y sigue estando ahora. 

Los desvencijados tractores venían de ser protagonistas de una de las más intensas luchas agrarias. La política, arte de lo posible, juntó en el presente de la Renovación a quienes estaban rodeando la Casa de Gobierno con quienes eran inquilinos de sus oficinas. 

Quince años después, el programa Tractor sigue activo, refrescado con una inversión de 500 millones de pesos, anunciada esta semana por el gobernador Oscar Herrera Ahuad para renovar unidades y humanizar el trabajo en la chacra. 

Antes, como ahora, la chacra necesita de políticas que les generen las condiciones para poder producir y ganar en competitividad en una provincia alejada de los principales centros logísticos y relegada por la miopía unitaria que rige la distribución de recursos en la Argentina. Si antes eran los productores los que pedían un auxilio, hoy son los industriales los que están reclamando atención, por el aumento de la materia prima y el techo impuesto en góndolas por la Nación para controlar la inflación. Recién ahora autorizaron un mínimo 6 por ciento de aumento, escaso si se compara con el 75 por ciento de incremento que impuso “el mercado” a la materia prima. En la industria además están preocupados por un proyecto que ingresó a la Legislatura para crear al menos cuatro núcleos molineros e industrializar en Misiones la yerba que se empaqueta en otras provincias. La iniciativa no es nueva. El propio Rovira había impulsado la ley de Envasado en Origen que fue frustrada por la Corte Suprema. Pero en un contexto de escasa rentabilidad, los industriales advierten que una inversión estatal de semejante envergadura, podría significar un golpe de nockout. Por eso son del más alto nivel las gestiones para mostrar el estado de la industria, jaqueada por costos financieros, precios congelados y el precio de una materia prima que no detiene su marcha alcista. 

La llegada de Sergio Massa, junto al ministro de Transporte, Mario Meoni, interrumpió el ejercicio de la memoria y las disquisiciones. 

Los enviados nacionales trajeron recursos para poner operativo al puerto posadeño y la confirmación de que Misiones tendrá por primera vez un servicio de tren interurbano, primero entre Posadas y Garupá, pero después hasta Apóstoles y con conexión con Encarnación, en Paraguay, pensando a la región como una sola metrópoli de 553 mil habitantes. Los 300 millones prometidos por la Nación para la compra de grúas, escaners y maquinaria necesaria, reparan un poco los años perdidos para la economía misionera. “Empezamos nuestra historia de cara al río, pero por esas cuestiones de la historia eso se fue dando vueltas, se fueron perdiendo nuestras vías navegables. Hoy la estamos poniendo de nuevo de cara al río, no sólo por la belleza sino también para el agregado de valor y la producción. Estamos honrando ese momento en el que pasaba la jangada con la madera”, recordó Herrera Ahuad. 

Los detalles son necesarios. Misiones, donde el agua abunda y los ríos son parte del paisaje, estaba fuera de la hidrovía federal y no tenía puertos para trasladar la producción que desde siempre pagó el costo de estar lejos del centro porteño del país. Recién ahora se incorpora, con posibilidad de decisión sobre el uso del río y el dragado necesario para sacar con fluidez la producción. “Son decisiones políticas, que se dan cuando se escucha y se mira a un país federal. En esa reivindicación histórica está el ferrocarril, que se fue perdiendo con gobiernos que no acompañaron. Hoy podemos retomar la historia, con el primer tramo del transporte de pasajeros. Ya lo dimos con el de cargas”, agregó Herrera Ahuad. 

El impacto económico de contar con el tren de cargas es enorme. A tres meses de la recuperación del tramo norte de la línea Urquiza, Misiones representó en septiembre el 25 por ciento del volumen de carga total transporte ferroviario de cargas en la Mesopotamia. Se cargaron en septiembre casi 9 mil toneladas con destino y origen en Misiones, con pasta celulosa de ida y cemento de vuelta -lo que explica que la tierra colorada haya aumentado la demanda por cuatro meses seguidos, con un aumento del 27 por ciento del cemento en bolsa-. El contraste salta a la vista. Misiones se había quedado sin tren de cargas en 2018 y el entonces ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, descartaba su vuelta: “No podemos hacer todo junto”, decía el funcionario de Cambiemos. 

Después del acto protocolar al borde del río Paraná, el propio Massa se encargó de marcar las diferencias. “Vamos a trabajar para poner a Misiones absolutamente competitiva”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación ante una pregunta de Economis. Era la certeza que faltaba para fortalecer el planteo de Misiones ante la Nación para transformarse en una zona aduanera especial y poder competir en igualdad de condiciones con Brasil y Paraguay, que tienen políticas fiscales mucho más laxas y regulaciones económicas y sociales mucho más benévolas para con las empresas. 

Hasta ahora el pedido de Misiones no había recibido ninguna respuesta tan contundente. De hecho, el presidente Alberto Fernández gambeteó una respuesta formal cuando vino hace unos meses. Pero Massa le dio al aire al planteo que en las próximas horas será formalmente ingresado al Congreso por la Cámara baja. 

Los pormenores del proyecto están todavía siendo pulidos, pero podrían conocerse en la semana próxima. Los siete diputados por Misiones participaron de una reunión con Massa, en una inédita muestra de solidez. En la mesa se habló de la coparticipación, de la automatización de los envíos del Fondo Especial del Tabaco y de la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes -de la que el tigrense es uno de sus autores y que nunca se consolidó durante la gestión macrista-. De todos modos, la sintonía fina no garantiza un debate sin escollos. Habrá que convencer al resto de los diputados de lo que pide Misiones y conseguir todo el volumen que requiere la provincia. Massa puede aceitar el debate parlamentario, pero también habrá que convencer a los ministros nacionales de que, con las herramientas justas, Misiones puede dar un salto económico beneficioso para todo el país. “Si algo mostró la pandemia y el cierre de fronteras es que la economía de Misiones, cuando tiene condiciones, es muy potente.Si uno mira el nivel de actividad en estos meses, la potencia es alta, salvo cuando se ve condicionada por desventajas macroeconómicas”, detalló el propio Massa, haciendo suyo los argumentos locales. No fue el único guiño. Apenas llegó celebró que el aeropuerto de Posadas ya tiene listo el protocolo para recibir a los vuelos de cabotaje, lo mismo que el de Puerto Iguazú que espera por turistas argentinos para comenzar a recuperar un poco de la actividad perdida en los meses de pandemia. 

El ex candidato presidencial también elogió a Misiones por el liderazgo en materia ambiental, que tiene a la provincia como la primera en contar con un ministerio de Ecología y ahora una secretaría de Cambio Climático, inédita en Latinoamérica. En un escenario global de desastres naturales, el punto verde que significa la selva misionera es un oasis que debe ser respaldado, reconoció Massa en una reunión privada con Herrera Ahuad, Rovira y el ministro Meoni, donde se habló de política y del escenario nacional, con la primera prueba de fuego parlamentaria a la vuelta de la esquina. 

Más de una hora de análisis en la que varias veces Massa elogió el manejo de la pandemia que hizo la provincia, custodiando la salud, sin descuidar la economía, que recuperó rápidamente dinamismo y aprovechó el inédito cierre de las fronteras. 

No fue el único. Alberto Fernández, mientras anunciaba la extensión de las restricciones por la pandemia hasta el 25 de octubre, puso como ejemplo a Misiones por el manejo de la cuarentena. “Hay cuatro provincias que han podido manejar muy bien el problema, que se han podido anticipar: La Pampa, Misiones, Formosa y Catamarca”, dijo Alberto. 

Massa llevó una carpeta con pedidos varios para engrosar el Presupuesto nacional y también el compromiso de acompañamiento de los diputados por Misiones -los de Cambiemos exigen que el tratamiento de la ley sea en forma presencial-.

La carpeta entregada por Herrera Ahuad incorpora una Asignación Extraordinaria Compensatoria por la baja coparticipación que recibe Misiones, la creación de los bonos verdes por medio de los cuales la Provincia pueda recibir una compensación por la protección de la biodiversidad y la creación del territorio con tratamiento impositivo diferencial. Según detallaron funcionarios provinciales, el costo fiscal para la Nación sería de 12.400 millones, equivalente al 0.3% del total de los recursos recaudados. También aparecen obras viales y eléctricas por más de cien mil millones de pesos. 

Rovira remarcó que la idea de Misiones libre de impuestos busca generar empleo y oportunidades a los jóvenes que se están formando en espacios como la educación disruptiva, la robótica, el futuro Silicon Misiones y el Polo Tic, proyectando un horizonte de crecimiento inédito, con crecimiento e inclusión. En el Gobierno provincial quedaron conformes con la respuesta de Massa. Destacaron la predisposición al diálogo y haber entendido rápidamente el contexto en el que Misiones está inserta. “Así se gestiona”, elogió públicamente el bonaerense cuando recibió la carpeta con pedidos de manos del Gobernador.

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Apuntes de fronteras cerradas

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Del otro lado del teléfono, la voz sonaba sorprendida. Los datos mostraban a Misiones con un crecimiento de ventas a contramano del resto del país, donde todavía no hay recuperación en medio de la pandemia que profundizó la recesión que sofoca al país desde fines de 2018. En septiembre el patentamiento de cero kilómetros en Misiones creció 27 por ciento interanual, pero también en relación con agosto. ¿A qué obedece este fenómeno después de una caída del 47 por ciento durante 2019? “Un poco de fronteras cerradas, pero también el buen momento de actividades como la yerba mate o la madera”, explica la empresaria al teléfono. Se vendieron muchas unidades de alta gama y destinadas al transporte. Aunque también, por primera vez en el año, hubo un crecimiento real en la venta de planes de ahorro. Las restricciones a la compra de dólares pueden incluso estimular esa modalidad: la cuota de un auto medio está en promedio por debajo de los cien dólares más impuestos. 

El dato se conoció horas después de una extensa reunión de las concesionarias con el Gobierno provincial, en el que se acordó una serie de medidas para que las empresas recuperen rentabilidad. Se acordó el incremento de 1 a 3 millones del tope para beneficiarse de la bonificación por venta de vehículos y se amplió el Ahora Patentamiento para vehículos usados que se vendan y radiquen en Misiones. 

Pero después de la sorpresa inicial, los datos: no es el primer indicador que muestra a Misiones haciendo punta en la recuperación. El consumo de cemento está en niveles altísimos y tuvo a la tierra roja como la única con saldo positivo en los últimos cuatro meses, lo que implica una recuperación bastante por encima de los niveles pre pandemia.

Esos indicadores económicos se traducen en los indicadores económicos. Aunque la pandemia disparó el porcentaje de desocupación, la pobreza cayó en comparación con 2020 y muestra a la capital misionera con la menor tasa de la región.

Como contraste al aumento promedio  nacional al 49,9 por ciento (cinco puntos por encima de la herencia en alza dejada por Mauricio Macri, la capital misionera logró contener la pobreza. En el primer semestre de 2019 el 28,6 por ciento de los hogares estaba en esa situación, con el 39,8 por ciento de la población. Un año después la pobreza bajó a  27,1 por ciento de los hogares y  38,1 por ciento de la población. En el primer trimestre de este año, de acuerdo a los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, la pobreza en hogares era de 32,1 por ciento.

La capital misionera está entre las diez provincias con menor cantidad de hogares pobres y es una de las cinco donde bajó la pobreza. En el Gobierno aseguran que la baja se produce por una doble condición: inflación a la baja y fronteras cerradas en la segunda mitad del semestre. Eso hizo que el mayor circulante de dinero interno, mitigara los efectos de la parálisis de algunos sectores de la economía.

Misiones tiene la tasa de pobreza más baja del NEA y por debajo de la media nacional con una caída de 2 puntos porcentuales. Además, la indigencia fue del 5,1%, también la menor del NEA, cayendo tres puntos. De este modo, en el último año, 4.465 personas lograron dejar de ser pobres en el principal aglomerado misionero

Los datos que más preocupan son los de la desocupación, ya que el segundo trimestre cerró con 8,2 por ciento en Posadas, contra 2,4% del primer trimestre, lo que elevó de cuatro a trece mil el número de desocupados. La pérdida de ocupación afectó especialmente a cuentapropistas y trabajadores informales, ya que el empleo registrado se mantuvo estable en los últimos meses. 

¿Se puede hablar de reactivación? Alejandro Pegoraro desgrana en su columna en Economis algunos indicadores clave. En el Gobierno sostienen que la combinación de cierre de fronteras con una buena administración de la economía que apenas se detuvo en la pandemia, ha generado un flujo de divisas interno que permitió una rápida recuperación por encima de cualquier otro distrito. En esa línea, el gobernador Oscar Herrera Ahuad fue uno de los más cautos en materia sanitaria, pero al mismo tiempo, uno de los que mayor velocidad le imprimió a la reactivación económica, con protocolos particulares para cada uno. No hubo apuro en los permisos sociales, pero sí inmediatez en lo económico. Esa focalización es también una herramienta que puede usarse ahora para, eventualmente, retroceder si es necesario dado el crecimiento de los casos de coronavirus. Septiembre fue el mes negro, con una duplicación de los casos en comparación con agosto y en los últimos días se dieron los picos de reportes, aunque todavía muy lejos del epicentro de la pandemia, en el gran Buenos Aires y otras provincias mucho más complicadas. Los números sanitarios de Misiones están entre los mejores del país, con un sistema público que en más de seis meses, todavía no fue exigido al máximo. 

Prácticamente no hay sector de la economía que no haya recibido una asistencia del Estado provincial y desde el inicio de la pandemia se ha trabajado para atender las demandas particulares de cada sector. 

El turismo es, por obvias razones, el más complejo de resolver, pese al permiso de la circulación interna. El Gobierno decidió jugar fuerte ahí con una rebaja de Ingresos Brutos exclusiva para Puerto Iguazú, de cinco a 2,5 por ciento, potenciar el Ahora Turismo, extendiendo el programa a todos los fines de semana de noviembre y diciembre y un plan de compra anticipada, con fondos de la Provincia, que después será revendido, pero que significará una inyección inmediata a los hoteles. Buena parte de los beneficios se destinó exclusivamente a Iguazú, como ciudad que vive del turismo. 

Sin embargo, el sector no parece haber quedado conforme. Se llegó a hablar de “insolvencia” si no se abre las puertas al turismo nacional e internacional. Pero eso depende de las cuestiones sanitarias y no únicamente de decisiones políticas. 

Lo cierto es que además de la rebaja de Ingresos Brutos por dos años, la condonación de los intereses y la refinanciación de las facturas acumuladas por la energía eléctrica, el Estado ha aportado mucho en la ciudad de las Cataratas. Según números oficiales de la Nación, 50 empresas recibirán ahora 90,8 millones de pesos no reembolsables para sostener a poco más de mil trabajadores. Desde el inicio de la cuarentena fueron más los recursos que llegaron directamente a las empresas. 

Entre marzo y septiembre, recibieron 95 millones por Asistencia al Trabajo y la Producción, 80 millones por el Ingreso Familiar de Emergencia, 10 millones por un plan de Aptur y otros cinco millones por IFE turístico. Entre octubre y marzo del año que viene llegarán otros 100 millones por ATP, 80 de IFE y otros 60 del IFE turístico. En total, 510 millones de pesos no reembolsables. Hay empresas que recibieron más de diez millones para cubrir sus gastos. 

A eso se debe sumar la quita del 95 por ciento de las cargas patronales, la condonación de deudas y créditos a tasas subsidiadas. Llamativamente, algunos empresarios insisten por más y casi que miraron con desdén lo propuesto por el Gobierno, aunque otros reconocen que el diálogo que tienen en Misiones no se registra en otras provincias. 

¿Es mucho? ¿Es poco? Siempre depende de la lupa. Pero las medidas para el turismo prácticamente dividieron a la provincia en dos: solo Iguazú recibe una baja de Ingresos Brutos -la actividad turística- y quitas en las facturas de energía -las empresas-. En El Soberbio, nadie protestó por lo conseguido. 

De todos modos, el martes seguirán las negociaciones con el sector turístico de Iguazú en una reunión en la que harán de locales. Se espera la presencia del ministro de Turismo, José María Arrúa, del de Hacienda, Adolfo Safrán, Gobierno, Marcelo Pérez y de Salud, Oscar Alarcón, además de entidades empresariales. 

El Estado debe atender las demandas de todos y en la pandemia, son tantas como finitos los recursos. El turismo, aunque cuente con mucha inversión privada, está atado a la suerte de un recurso natural, que es de todos y cuya custodia es, otra vez, una mochila estatal. 

El sector forestal también desdeña el rol del Estado en este momento. No por poco, sino por mucho. La industria está que trina en contra de la fijación del precio de la materia prima para la pasta celulosa y los aserraderos, definida el viernes -por primera vez en la historia- en torno a los 20 dólares la tonelada. 

Es una ley que va a generar consecuencias negativas para la forestoindustria”, señaló el presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná, Román Queiroz, alineado a la postura de la compañía Arauco, principal exportadora de pasta celulosa de la provincia. 

El sector industrial plantea que el Instituto Forestal Provincial no está facultado para fijar precios mínimos, sino para “acordar” entre los distintos actores de la cadena foresto industrial el precio de los productos forestales y que la fijación de precios mínimos con una pretendida penalidad por incumplimiento resulta una amenaza contra la sana competencia, toda vez que puede forzar un incremento de precios en el mercado “aguas abajo”, que perjudique a los consumidores y al interés económico general. En efecto, la ley habla de acordar entre los distintos sectores de la cadena forestoindustrial el precio de los productos forestales. Pero advierte que ese precio resulta de un estudio de costos de producción elaborado por el órgano asesor, según condiciones y estándares de calidad, que los sectores deben respetar. “El incumplimiento del mismo hace pasible al infractor de multas que fija la reglamentación”, aclara la ley.

Horas antes del primer acuerdo de precios, los empresarios pidieron tiempo para analizar el impacto de costos y algunos dijeron desconocer la ley de creación del Instituto Forestal y sus alcances. Pero la ley se aprobó el 29 de septiembre de 2016 y ya en el debate legislativo se planteaba un precio promedio de 20 dólares por tonelada de raleo. 

En medio, el gobierno de Mauricio Macri armó una mesa forestal con los principales jugadores y eliminó retenciones a las exportaciones de pasta celulosa. Se redujeron los impuestos provinciales a las exportaciones, entre otros beneficios. Se prometían inversiones y multiplicar exportaciones. Ni una ni otra se cumplieron. 

El productor forestal no recibió más por la madera, insumo esencial. Los valores actuales promedian entre nueve y once dólares la tonelada de materia prima. La pasta celulosa se vende a 600 dólares. Ahora recibirán 600 pesos más por tonelada. Es muy discutible afirmar que las empresas hacen más o menos inversiones dependiendo de la mayor o menor injerencia del Estado. Durante los últimos cuatro años sin pandemia, cerraron 24.537 empresas en el país, bajo un Gobierno que despreciaba el rol del Estado, pero que dejó inflación y endeudamiento récords. La lluvia de inversiones nunca se concretó.

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