Con el objetivo de avanzar en la elaboración del Plan de Gestión para la Península de Andresito, se realizó la primera mesa de trabajo interinstitucional en el Destacamento Uruzú del Parque Provincial Urugua-í. La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables y la Municipalidad de Comandante Andresito, y reunió a representantes de organismos públicos, instituciones científicas y organizaciones de la sociedad civil vinculadas a la conservación y el desarrollo del corredor biológico de la Península de Andresito.
La jornada contó con la participación del ministro de Ecología, Arq. Martín Recamán; el intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck; el subsecretario de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Martín Recamán; el subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo; el director general del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), Emanuel Grassi, además de representantes de la Prefectura Naval Argentina, la Administración de Parques Nacionales, la Policía de Misiones (Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales), CONICET, Fundación Vida Silvestre Argentina, Aves Argentinas, el Proyecto Yaguareté-CEIBA, el Ministerio del Agro y la Producción, además de distintas áreas del Ministerio de Ecología y el cuerpo de Guardaparques Provinciales.
El encuentro tuvo como finalidad comenzar a construir una planificación conjunta que permita potenciar el desarrollo turístico y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de la península, garantizando al mismo tiempo la conservación de su biodiversidad. Entre las oportunidades analizadas se destacan el fortalecimiento del turismo de naturaleza, especialmente el avistamiento de aves, el desarrollo de alternativas productivas sustentables como la elaboración de productos y plantines derivados del palmito sin comprometer el recurso, y la promoción de estrategias que favorezcan la convivencia entre las actividades humanas y la fauna silvestre, considerando que la zona constituye uno de los principales corredores de circulación del yaguareté en Misiones.
Uno de los ejes centrales de la reunión fue la gobernanza del territorio. Debido a la diversidad de actores públicos y privados que intervienen en la gestión de la península, se propuso avanzar en la conformación formal de un Comité de Gestión que reúna a todos los sectores involucrados y facilite la coordinación de acciones. Asimismo, se planteó la necesidad de fortalecer la comunicación y difusión de las actividades que actualmente se desarrollan en el área, como los encuentros de observación de aves, una propuesta que ha registrado una importante diversidad de especies y representa un atractivo creciente para el turismo de naturaleza.
Durante la mesa también se abordaron estrategias vinculadas al desarrollo sostenible, la conservación, el manejo, el aprovechamiento responsable y la restauración de los recursos naturales. La Península de Andresito ocupa una ubicación estratégica dentro del Corredor Verde de Misiones, rodeada por áreas protegidas como el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Urugua-í, otras reservas provinciales y el Parque Nacional do Iguaçu, en Brasil, conformando un paisaje de gran importancia para la conectividad biológica.
Como resultado del encuentro, se acordó avanzar en una agenda de trabajo que contempla el fortalecimiento de la comunicación de las actividades que se realizan en la península, la formalización del Comité de Gestión, la búsqueda de financiamiento y la realización de una nueva mesa de trabajo dentro de los próximos dos meses para evaluar los avances y definir nuevas líneas de acción.
La crisis que atraviesa la producción yerbatera ya no se refleja únicamente en los ingresos de los productores. En Comandante Andresito, uno de los principales polos yerbateros del país, el derrumbe del precio de la hoja verde comienza a medirse en términos de desarrollo local, actividad económica y capacidad de generación de riqueza.
Un informe elaborado por el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones revela que la diferencia entre los aproximadamente $250 por kilo que actualmente reciben los productores y los $700 por kilo que el organismo considera necesarios para cubrir costos y garantizar la sustentabilidad de la actividad provoca una pérdida anual de $64.800 millones para la economía de Andresito.
La magnitud del número adquiere otra dimensión cuando se lo compara con las finanzas públicas del municipio: equivale a casi 14 presupuestos municipales completos que cada año dejan de circular dentro de la localidad.
Una economía que deja de girar
El análisis toma como referencia las cerca de 18.000 hectáreas cultivadas con yerba mate en Comandante Andresito, cuya producción ronda los 144 millones de kilos de hoja verde anuales.
Con el precio actual, esos volúmenes generan ingresos por alrededor de $36.000 millones. Sin embargo, si la materia prima se comercializara a $700 por kilo, el ingreso anual ascendería a $100.800 millones.
La diferencia, de $64.800 millones, representa recursos que hoy no llegan a los productores ni se vuelcan al circuito económico local.
Para una localidad cuya actividad gira en torno a la producción primaria, semejante caída tiene un efecto multiplicador sobre prácticamente todos los sectores.
El impacto supera ampliamente a las chacras
Desde el Ministerio del Agro advierten que la pérdida no termina en el productor.
Menores ingresos implican menos contratación de tareferos, menor demanda de servicios rurales, reducción en la compra de fertilizantes, agroquímicos, combustible y maquinaria, además de una caída del movimiento comercial en talleres mecánicos, estaciones de servicio, corralones, supermercados y pequeños comercios.
Cada peso que deja de percibir un productor es un peso que tampoco circula en la economía de Andresito.
El fenómeno termina afectando el consumo, la inversión privada y también la recaudación de distintos niveles del Estado, profundizando el deterioro económico de una región cuya matriz productiva depende fuertemente de la yerba mate.
Una pérdida que se replica en toda Misiones
El informe también amplía la mirada hacia el conjunto de la provincia.
Tomando una producción anual cercana a los 900 millones de kilos de hoja verde, la diferencia entre el precio actualmente percibido y el valor considerado necesario para sostener la actividad implica que Misiones deja de incorporar alrededor de $405.000 millones por año a su economía.
Ese dinero, sostienen desde la cartera agraria, podría traducirse en mayor inversión productiva, más empleo rural, mayor consumo interno y una mayor capacidad de crecimiento para las economías regionales.
La desregulación, en el centro del debate
El estudio fue difundido en un contexto de fuerte tensión dentro de la cadena yerbatera.
Desde la entrada en vigencia del DNU 70/2023, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) perdió la facultad de fijar precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada, modificando el esquema de regulación que había funcionado durante más de dos décadas.
La desregulación derivó en una fuerte dispersión de valores pagados a los productores y profundizó el conflicto entre los distintos eslabones de la cadena.
Mientras el Gobierno nacional sostiene que el mercado debe definir los precios, el Gobierno de Misiones, cooperativas, asociaciones de productores y trabajadores rurales vienen reclamando mecanismos que permitan recomponer el valor de la materia prima y evitar el deterioro de las economías regionales.
Para el Ministerio del Agro, el caso de Andresito muestra con claridad que la discusión excede al sector yerbatero: el precio de la hoja verde termina definiendo el nivel de actividad económica de localidades enteras.
Cuando el ingreso del productor cae, también se resiente el empleo, el comercio, los servicios y la inversión. En municipios cuya economía depende casi exclusivamente de la yerba mate, el precio de la materia prima deja de ser un dato sectorial para convertirse en un factor determinante del desarrollo local.
La posibilidad de que Comandante Andresito contara con la nueva sucursal física del Banco de la Nación Argentina quedó descartada. Luego de que trascendieran las gestiones realizadas por el Ministerio de Hacienda de Misiones junto a autoridades zonales de la entidad financiera, el propio Banco Nación aclaró que no tiene prevista la apertura de nuevas sedes físicas en esa localidad ni en el resto del país.
La precisión surge tras la reunión mantenida entre el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, y representantes regionales del banco, encuentro en el que se había abordado la situación del edificio ya construido en Andresito y las alternativas para ponerlo en funcionamiento.
Sin embargo, desde la entidad bancaria señalaron que la decisión responde a una política nacional que descarta la inauguración de nuevas sucursales físicas y prioriza el fortalecimiento de los servicios digitales.
La definición supone un cambio respecto de las expectativas generadas en torno al edificio construido en la localidad del norte misionero, cuya habilitación venía siendo impulsada por las autoridades provinciales debido al creciente movimiento económico de la zona, vinculada a la actividad agropecuaria, forestal y comercial.
En lugar de expandir su red de sucursales tradicionales, el Banco Nación ratificó un modelo de atención basado en la digitalización de servicios y la reducción de la presencialidad.
Entre las herramientas que forman parte de esta estrategia se destacan:
Apertura de cuentas de manera completamente virtual.
Calificación crediticia online para clientes.
Utilización de E-cheq y otros instrumentos electrónicos.
Plataformas de autogestión para operaciones y trámites bancarios.
Canales digitales para atención y vinculación comercial.
La entidad considera que este esquema permite ampliar la cobertura territorial sin afrontar los costos operativos asociados a la apertura y mantenimiento de nuevas sucursales.
Una gestión que sigue abierta
Más allá de la negativa a habilitar una sucursal, las conversaciones entre la Provincia y el Banco Nación continúan en otros frentes considerados estratégicos.
Uno de ellos es la reincorporación de la entidad a los programas Ahora, de los cuales el banco dejó de participar a fines de 2023. El Gobierno provincial busca sumar nuevamente al Nación como medio de pago para ampliar el alcance de los beneficios destinados al consumo.
También permanecen vigentes las líneas de financiamiento productivo acordadas entre ambas partes, que contemplan un cupo de 97.000 millones de pesos, plazos de hasta 48 meses y bonificaciones de tasa que alcanzan los 14 puntos porcentuales para sectores productivos estratégicos de Misiones.
Por ahora, la expectativa de contar con una nueva sucursal del Banco Nación en Andresito quedó archivada. El desafío será determinar si el edificio construido podrá reconvertirse en algún esquema alternativo de atención o si la localidad deberá adaptarse al modelo de banca digital que impulsa la entidad financiera a nivel nacional.
La apertura de la sede del Banco Nación en Comandante Andresito volvió a instalarse en la agenda de trabajo entre el Gobierno de Misiones y las nuevas autoridades regionales de la entidad financiera. En una reunión encabezada por el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, junto a la gerente zonal del Banco Nación, Florencia Soto, y la gerente comercial de la sucursal Posadas, Ileana Schiavo, se avanzó en gestiones para habilitar una estructura cuya construcción finalizó hace varios meses, pero que aún no fue puesta en funcionamiento.
La habilitación de la sede aparece como una prioridad para la Provincia debido al fuerte movimiento económico de Andresito, una de las principales cuencas productivas de Misiones, con actividad vinculada a la yerba mate, la forestoindustria, la ganadería y el comercio fronterizo.
Según trascendió tras el encuentro, se analizan distintas alternativas para concretar la apertura, ya sea bajo el formato de sucursal tradicional o como punto de atención bancaria. La discusión no es menor: en los últimos años el Banco Nación redujo significativamente su política de expansión territorial y actualmente no tiene prevista la apertura de nuevas sucursales dentro de su planificación nacional.
La situación genera una paradoja. El edificio ya está concluido, pero permanece sin actividad mientras productores, empresas y vecinos continúan dependiendo de otras localidades para realizar numerosos trámites bancarios.
Créditos productivos por $97.000 millones
La reunión también sirvió para repasar las líneas de financiamiento productivo que actualmente se encuentran vigentes mediante acuerdos entre el Gobierno provincial y el Banco Nación.
El esquema contempla un cupo total de 97.000 millones de pesos y ofrece préstamos con plazos de hasta 48 meses, además de bonificaciones provinciales que reducen hasta 14 puntos porcentuales las tasas de interés.
Las herramientas están orientadas a sectores considerados estratégicos para la economía misionera. Entre ellas se incluyen líneas para capital de trabajo destinadas a productores yerbateros y forestales, financiamiento para empresas tealeras, compra de maquinaria agrícola, inversiones industriales para pymes, proyectos de innovación tecnológica y transformación digital, además de iniciativas energéticas vinculadas a biomasa y gas natural.
La Provincia considera estas herramientas como uno de los principales instrumentos de sostenimiento de la actividad económica en un contexto de caída del consumo y desaceleración de la inversión privada.
Buscan el regreso del Banco Nación a los programas Ahora
Otro de los temas abordados fue la posibilidad de reincorporar al Banco Nación como medio de pago habilitado dentro de los programas Ahora Misiones.
La entidad dejó de participar en diciembre de 2023 y desde entonces los beneficios quedaron limitados a otras entidades financieras. La eventual vuelta del banco permitiría ampliar la cobertura de los programas de incentivo al consumo y alcanzar a miles de clientes que operan habitualmente con tarjetas emitidas por el Nación.
Fuentes oficiales señalaron que actualmente se evalúan alternativas operativas para concretar la reincorporación, aunque todavía no existe una fecha definida.
La reunión dejó una señal política clara: la Provincia busca fortalecer su articulación con el principal banco público del país para sostener el crédito productivo, ampliar las herramientas de consumo y, especialmente, destrabar la puesta en marcha de una sucursal largamente esperada en Comandante Andresito.
En una provincia acostumbrada a pensar su desarrollo productivo alrededor de la yerba mate, la forestoindustria y el té, una nueva experiencia intenta abrir camino hacia una actividad casi inexistente en la Argentina: la industrialización del bambú como materia prima para productos de alto valor agregado.
El proyecto se desarrolla en Comandante Andresito y San Antonio. Detrás de la iniciativa está Miguel Campos, ex secretario de Agricultura de la Nación, acompañado por un grupo de inversores y ex colaboradores que decidieron apostar por un esquema de integración vertical. El objetivo es producir la materia prima, transformarla industrialmente y abastecer a sectores que hoy dependen de importaciones.
La planta industrial ya está instalada en Andresito. Las máquinas atraviesan las últimas etapas de montaje. Si los plazos previstos se cumplen, la producción comenzará antes de fin de mes.
La apuesta combina rentabilidad económica, generación de empleo y captura de carbono. Un modelo de triple impacto que busca demostrar que el bambú puede convertirse en una nueva alternativa productiva para Misiones.
La elección de la provincia no fue casual. Campos explica que durante varios años analizaron distintas regiones del país antes de decidir la localización definitiva. La búsqueda apuntaba a encontrar condiciones agroecológicas capaces de sostener una producción intensiva y permanente. Misiones apareció rápidamente como la mejor opción.
Las precipitaciones abundantes, la temperatura media estable y la calidad de los suelos ofrecen condiciones similares a las de varias regiones asiáticas donde el bambú constituye una industria consolidada.
“Buscábamos una actividad que complementara a la yerba mate y no que compitiera con ella. Después de evaluar distintas regiones, encontramos que Andresito tenía prácticamente las mejores condiciones agroecológicas para desarrollar una microcuenca de bambú con escala industrial”, explica Campos.
El proyecto se desarrolla sobre dos establecimientos de 50 hectáreas cada uno. En total, cien hectáreas cultivadas con una variedad específica de bambú seleccionada por su productividad y calidad industrial.
La genética llegó desde India
La especie elegida es Bambusa balcooa, una variedad ampliamente utilizada en Asia para aplicaciones industriales y estructurales.
El equipo evaluó distintas especies antes de optar por una planta que ofrece elevados rendimientos de biomasa, fibra homogénea y comportamiento controlado.
Uno de los principales temores asociados al bambú es su carácter invasivo. Sin embargo, Campos aclara que esta variedad pertenece al grupo de crecimiento en mata, por lo que no se expande agresivamente mediante rizomas como ocurre con otras especies.
La experiencia comenzó con la importación de apenas 10.000 plantas desde la India.
Luego intervino un laboratorio de cultivo de tejidos del INTA Córdoba, donde se realizó el proceso de micropropagación. Posteriormente, viveros especializados de Entre Ríos multiplicaron el material vegetal hasta alcanzar las 100.000 plantas necesarias para implantar toda la superficie.
El resultado es una plantación homogénea, con genética controlada y diseñada específicamente para abastecer procesos industriales.
Una industria que hoy depende del exterior
El núcleo económico del proyecto es la producción de carbón activado, un insumo estratégico utilizado en múltiples actividades industriales. Sirve para purificación de agua, refinación de hidrocarburos, clarificación de bebidas, filtrado de sustancias químicas y fabricación de productos cosméticos, entre otros usos.
La Argentina consume aproximadamente 4.500 toneladas anuales. La mayor parte llega desde el exterior.
En muchos casos se fabrica a partir de cáscara de coco proveniente de Asia.
La planta de Andresito apunta a producir unas 600 toneladas por año cuando funcione a pleno.
“Argentina importa alrededor de 4.500 toneladas de carbón activado por año. Nosotros no pretendemos reemplazar todo ese volumen, pero sí ofrecer una alternativa nacional de calidad para industrias que hoy dependen exclusivamente de proveedores externos”, señala.
Entre los potenciales usuarios aparecen grandes compañías energéticas, alimenticias y de servicios. YPF, AySA y Arcor figuran entre los consumidores habituales de carbón activado, aunque el mercado incluye también cientos de pequeñas y medianas industrias.
La calidad del producto dependerá del nivel de activación alcanzado durante el proceso térmico.
Ese parámetro, medido mediante el denominado índice de yodo, permite adaptar la producción a distintas necesidades industriales.
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es el aprovechamiento integral de la biomasa. El carbón activado representa apenas uno de los productos finales.
Durante el proceso también se genera biochar o biocarbón, un material que gana protagonismo en la agricultura regenerativa por su capacidad para mejorar suelos y fijar carbono durante largos períodos.
A eso se suma el ácido pirolañoso, un líquido obtenido durante la pirólisis de la madera de bambú.
Por cada tonelada de chip procesada pueden obtenerse más de 200 litros.
Su utilización crece en la agricultura, donde funciona como bioestimulante y protector natural. También encuentra aplicaciones en la industria alimenticia como saborizante para productos ahumados.
La lógica industrial es simple: maximizar el valor agregado y minimizar residuos Prácticamente toda la biomasa se transforma en productos comercializables.
Del carbono a los bonos verdes
La dimensión ambiental constituye otro de los pilares del emprendimiento. El bambú es reconocido mundialmente por su extraordinaria velocidad de crecimiento y su capacidad de capturar dióxido de carbono.
Según las estimaciones del proyecto, solo el sistema radicular aporta una captura equivalente a unas 15 toneladas anuales de CO₂ por hectárea. A eso debe sumarse el carbono retenido en los productos obtenidos.
El biochar, por ejemplo, puede mantener secuestrado carbono durante décadas o incluso siglos cuando se incorpora al suelo.
Los responsables analizan avanzar en procesos de certificación que permitan monetizar esos servicios ecosistémicos mediante mercados voluntarios de carbono.
Todavía no forma parte del flujo económico principal. Las certificaciones tienen costos elevados y demandan varios años de validación. Pero aparece como una fuente adicional de ingresos para el mediano plazo.
Construcción y desarrollo regional
El potencial industrial no termina en el carbón activado.
Cuando la plantación alcance madurez productiva, el esquema contempla una cosecha anual sostenible de postes estructurales.
Las proyecciones hablan de unos 100.000 palos de bambú por año.
Cada uno tendrá aproximadamente 3,5 metros de longitud y entre siete y ocho centímetros de diámetro.
La producción apunta al mercado de la construcción, donde el bambú gana espacio como material renovable, resistente y de baja huella ambiental.
La posibilidad de desarrollar nuevos usos industriales abre un horizonte más amplio para la cadena. Muebles. Estructuras livianas. Componentes constructivos. Biomateriales. Un universo todavía poco explorado en Argentina.
Empleo en una región golpeada
La planta de Andresito comenzará operando con entre 30 y 40 trabajadores directos. A eso se suman empleos rurales, logísticos y de servicios asociados, una cifra significativa para una región que atraviesa dificultades derivadas de la crisis yerbatera y la desaceleración económica.
La importancia del proyecto trasciende el número inicial de puestos de trabajo.
“No estamos hablando solamente de plantar bambú. Estamos construyendo una cadena de valor nueva para la Argentina, con producción primaria, transformación industrial y potencial para generar empleo, sustituir importaciones y, en el futuro, participar del mercado de bonos de carbono”, resume Campos.
“La idea siempre fue desarrollar un proyecto de triple impacto: económicamente viable, socialmente inclusivo y ambientalmente positivo”.