COMIDA

Agroindustria busca reducir la pérdida y desperdicio de alimentos

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El Ministerio de Agroindustria de la Nación convoca a compartir iniciativas y proyectos vinculados con la reducción de pérdida y el desperdicio de alimentos, problemática mundial que afecta e influye en todo el sector agroalimentario, a través de dos nuevas herramientas “Compartí tu Iniciativa” y “Banco de proyectos“.

La primera es una sección que permite relevar las experiencias y resultados en nuestro país, identificar puntos de convergencia y oportunidades de articulación, vinculada a los proyectos que se encuentren en marcha. Mientras que el “Banco de proyectos” es una sección en el sitio web que busca detectar proyectos y vincularlos con actores que puedan contribuir a concretarlos, a través de alianzas promovidas por Agroindustria junto con la Red Nacional para la Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos, que ya cuenta con 72 entidades adheridas.
Cabe recordar que la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía, que coordina el Programa Nacional de Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos, avanzó en la promoción de sistemas alimentarios eficientes, sostenibles y que permitan combatir el derroche de comida.
En este sentido, Argentina se encuentra liderando estos procesos de construcción público privada en América Latina, y es uno de los pocos países que cuantificó estas pérdidas y desperdicios que alcanzan a 16 millones de toneladas en total, y que solo en la cadena de frutas y hortalizas, promedian el 45% de toda la producción.
Por esta razón la cartera agroindustrial nacional fue designada, en el marco de la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como custodio de la Meta 12.3: “De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha”.
La Red Nacional para la Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos
Fue creada por Resolución 9-E como un espacio de intercambio multisectorial para acompañar al Programa y conformar un bloque de actores comprometidos con la temática, y tiene entre sus objetivos principales, asistir en la coordinación de acciones entre los actores involucrados en la cadena agroalimentaria, a fin de lograr sistemas agroalimentarios más eficientes; difundir toda la información sobre políticas, programas y proyectos que se realicen en torno a la temática de reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos y generar espacios de diálogo e intercambio de propuestas entre los diversos actores involucrados en la cadena agroalimentaria.
En el marco del G20, que hoy está presidiendo nuestro país, también la temática se encuentra en la agenda estratégica. Se trata de un problema global que debemos abordar todos los países en forma integral y que el resultado a lograr impactará positivamente en un futuro alimentario sostenible.
Sitio Web del Programa Nacional
E-mail: valoremosalimentos@magyp.gob. ar
Tel: 011- 4349-2789/2497
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Gunther Moros, el chef misionero que cocina con madera y acaba de conquistar Madrid

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Después de 10 días cocinando 15 horas por día es inevitable que el chef misionero Gunther Moros esté agotado. Una gira loca e intensa lo llevó a España, junto al rosarino Damián Delorenzi, para representar a la Argentina, primero en la feria de turismo Fitur y luego en Madrid Fusión, el evento que cura las últimas y mejores tendencias de la cocina desde hace 16 ediciones. “Estoy cansado, pero estoy feliz”, dice a TN.com.ar desde Madrid.

“La Argentina quedó muy bien parada y yo siempre llevo la camiseta de mi querida tierra colorada”, agrega Moros, que es descendiente de colonos alemanes y ucranianos y recurre en su cocina a técnicas e ingredientes ancestrales, usados por los nativos.

Uno de los que llamó más la atención en su paso por Europa fue la madera del árbol Yacaritiá, la única comestible del mundo. “Ya la consumían los guaraníes y hoy vuelve a estar en boga en la provincia”, asegura. Específicamente se trata de la corteza de este árbol que mide hasta 30 metros y que tiene una madera húmeda y porosa, sin celulosa, que no puede usarse para hacer muebles ni papel. El Yacaratiá crece en el interior de la selva, protegida por el resto de la vegetación. Para que sea comestible, debe fraccionarse en cortes especiales y trabajarse rápido para que no pierda sabor.

 
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El Conicet estudia la práctica de aborígenes guaraníes de criar insectos comestibles

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La crianza y el consumo de larvas como alimento es una costumbre ancestral que existe en Argentina y que se conserva en las comunidades guaraníes de la provincia de Misiones.
Un grupo de investigadores del Centro Científico Tecnológico Conicet Nordeste describió los métodos que miembros de pueblos originarios aplican sistemáticamente para criar y usar larvas de escarabajo.
El estudio fue desarrollado por equipos del Instituto de Biología Subtropical (IBS, Conicet -Unam) y del Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE, Conicet-UNNE) y se centró en el manejo de tres especies de estos insectos, que son criados en palmeras Syagrus romanzofiana, conocidas popularmente como pindó.

 

“Los primeros reportes de guaraníes cultivando larvas de escarabajo en palmeras y otras especies de árboles son de fines del siglo XIX. En sus artículos, los investigadores de la época mencionaban que las llamaban ‘tambú’ y que usaban vasijas de barro, calabazas, troncos o cañas huecas para transportarlas desde el bosque hasta sus ambientes domésticos”, se destacó.

Luego de un trabajo intensivo con las comunidades, que demandó más de una decena de viajes de campo en la selva misionera, los científicos determinaron que el uso de larvas comestibles no consiste sólo en la mera recolección y cocción de insectos. Se trata de una actividad que es planificada durante meses y que tiene en cuenta diversos factores: el estado de crecimiento de la palmera, las estaciones del año, las fases lunares y las técnicas de manipulación. Estas características, señalan los investigadores, reflejan la concepción holística de los guaraníes acerca de la relación entre la planta huésped, los insectos y el ambiente.
“Aunque la cría se realiza en distintos tipos de árboles, el más habitual es el pindó porque es muy abundante en la región. Es una especie que tiene múltiples usos, que van desde la construcción hasta la fabricación de preparados medicinales. Todo eso genera que tenga un valor muy alto para las comunidades”, explica Jorge Justino Araujo, becario del IBS que estudia el aprovechamiento de larvas comestibles entre los guaraníes de la provincia de Misiones.
En el trabajo, desarrollado como parte de su tesis de doctorado, se identificaron los manejos que se realizan en cinco distintos estadios del crecimiento de la palma para promover la cría de tres especies de larvas comestibles. El uso de una de ellas como alimento, la Metamasius hemipterus, fue descripto por primera vez en este artículo.
Para favorecer el crecimiento de las larvas, los guaraníes realizan cortes en los troncos de las palmeras y las dejan en el monte durante un período promedio de dos meses -que se acorta según la edad de la planta-, para después volver a recolectarlas. Mediante este  estudio, los investigadores pudieron comprobar el amplio conocimiento que existe en las comunidades, tanto de la ecología de estos insectos como de las características anatómicas de la estructura del pindó.

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El estudio analizó tres especies de larvas que se crían, con distintos manejos, en cinco estadios de crecimiento del pindó. FOTO: Jorge Justino Araujo.

Una práctica ancestral
El consumo de insectos como alimentos es una práctica extendida en poblaciones rurales de todo el mundo y hay registros de más de 1.800 especies consumidas en más de 3 mil grupos étnicos. Los primeros reportes de guaraníes cultivando larvas de escarabajo en palmeras y otras especies de árboles son de fines del 1800. En sus artículos, los investigadores de la época mencionaban que las llamaban “tambú” y que usaban vasijas de barro, calabazas, troncos o cañas huecas para transportarlas desde el bosque hasta sus ambientes domésticos.
Los guaraníes son una de las comunidades originarias más numerosas de Sudamérica. De acuerdo a datos de 2015 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en la provincia de Misiones hay más de 13 mil habitantes que pertenecen a este grupo, distribuidos en unas 100 localidades. Para este estudio, los investigadores trabajaron con cuatro comunidades ubicadas en cercanías a Eldorado, El Soberbio y en la Reserva de Biósfera Yabotí.
“En otros países como Tailandia, México o Perú, el consumo de larvas no es una práctica exclusiva de comunidades rurales o de pueblos originarios. Está más extendida al resto la sociedad. Incluso se comercializan platos con insectos en lugares a los que van muchos turistas. Es tan común como la venta de chipa en nuestras provincias del norte”, explica Araujo, quien destaca el buen sabor que tienen estos insectos.
Para cocinar las larvas, los guaraníes las fríen en su propio aceite. El primer paso es retirarles el aparato bucal, lo que permite que liberen su aceite natural, en el que las calientan al fuego o a las brasas durante pocos minutos. Ese mismo aceite, menciona el investigador, también es utilizado con fines medicinales.
“Este tipo de estudios no sólo nos permite conocer el uso que hacen estos pueblos de la naturaleza y sus recursos, sino también crear registros para recuperar estas prácticas culturales y conservarlas para el futuro”, resalta Araujo.

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El consumo de insectos como alimento es una práctica extendida en comunidades de todo el mundo. FOTO: Jorge Justino Araujo.

 
 
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Selva Adentro: este fin de semana, un nuevo encuentro imperdible con la gastronomía misionera

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La feria gastronómica Selva Adentro volverá a presentarse este fin de semana para cerrar el año con un encuentro con la gastronomía misionera, con homenaje a la raíz madre: la mandioca.

La cuarta edición de la feria gourmet abrirá el viernes a las 19 en el paseo El Brete, en la Costanera de Posadas con el tradicional recorrido de platos misioneros, bebidas, cata de té y vinos y un nuevo espacio destinado para los más chicos: el circo de girasoles y el sendero de la selva.

El encuentro permitirá ver en acción a 40 referentes de la “generación dorada” de la cocina local, entre chefs profesionales, agricultores familiares, cocineros de vocación, estudiantes de gastronomía, sommeliers, tea blenders y distintos hacedores del arte culinario misionero.

Bajo la consigna “mandioquera”, se ofrecerá una carta colectiva de estación y de origen Selva Adentro, que reunirá 150 platos, pasos y presentaciones en los menúes que se emplatarán en vivo.

El lanzamiento oficial de la feria se hizo en el ministerio de Turismo y el creador, Carlos Vedoya Recio agradeció el aporte del Estado “presente” para sostener la feria, junto al resto de los cocineros, chefs y emprendedores.

El ministro de Turismo, José María Arrúa destacó que la feria “marca identidad” misionera y valoró el sentido cooperativo con el que se lleva adelante. “Es una feria que va a trascender”, aseguró.  

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Si no te lo comes todo, lo ponés para llevar

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El Gobierno porteño dará inicio a partir de octubre a una campaña para la reducción consciente del desperdicio de alimentos. La prueba que iniciará en la Ciudad de Buenos Aires, que incluye 40 restaurantes y copia el estilo de los “doggy bags” que se implementa en USA, busca que la gente pueda llevarse la comida que no quiere más y la regale a personas en situación de calle o se la dé a su mascota. En la ciudad se desperdiciaron 9.500 toneladas de comida en el 2016, y anualmente se desperdician un tercio de todo lo que se produce en el mundo.

Muchos desconocemos cifras en cuanto a las personas que no tienen que comer, tiramos comida en nuestras casas y ni hablar cuando se sale a comer algo en un restaurante. Y es que alrededor de 805 millones de personas carecen de alimentos en todo el mundo, razón por la cual, muchos países han apostado por aprovechar la sobras, que para darle un nombre más lindo llaman “cocina reciclable”.
Por ello la Argentina optó por copiar el modelo “doggy bags” que se implementa desde hace tiempo en los Estados Unidos, y a partir de octubre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires arrancará el programa “Llévatelo”, en el que eligió a 40 restaurantes porteños para que les entreguen a sus clientes una cajitas en las que podrán llevar la comida que no quieran comer más, esto con el fin de que puedan regalárselas a alguien que se encuentre en situación de calle, o simplemente, se la lleve a su mascota.
La prueba piloto que arranca el mes que viene, se probará por un lapso de tres meses. La iniciativa se debe a los resultados que arrojó un estudio pagado por el Gobierno porteño, que reveló que en la ciudad se desperdiciaron 9.500 toneladas de comida en el 2016, lo que representa en plata 2.380 millones de pesos.
Según el estudio, los alimentos que más se desperdiciaron en la Ciudad de Buenos Aires fueron las frutas y verduras,  los lácteos, panificados y comidas preparadas.
La idea de “Llévatelo” es que la gente use las cajitas de cartón para poner los restos de comida que no tenga más ganas de comer en ese momento, y a su vez, desde octubre los 40 locales de comida seleccionados habrá capacitaciones técnicas y se promocionará entre los clientes los hábitos de cocina reciclable y responsable. Luego de los primeros tres meses de prueba se realizará una evaluación de los primeros resultados y se integrará a más locales.
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