COMPETITIVIDAD

Ramal que cierra: Misiones también se queda sin tren de cargas

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Lejos de acortar distancias, el tren parece ser una causa perdida para Misiones. El tren de pasajeros es una postal del pasado y ahora se frenó el de cargas, aumentando exponencialmente el costo de logística para algunas empresas que usaban las vías para sacar su producción a un valor competitivo.
No hubo siquiera explicaciones, pero desde julio el tren de carga dejó de llegar hasta Misiones. Primero empezaron a demorar las locomotoras y después impidieron que las cargas lleguen a la estación de Garupá. Finalmente, Trenes Argentinos, que depende del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, duplicó los valores de contratos, lo que destruyó la competitividad buscada. Se pasó de 320 a 780 pesos la tonelada transportada y se rompió el contrato que estipulaba que el precio se definía una sola vez al año.
Son dos las empresas que fueron directamente afectadas. Arauco Argentina -ex Alto Paraná- recibió la notificación de que el servicio estaba “suspendido”. Aguas Misioneras no mereció siquiera esa deferencia.  Simplemente se quedó sin el servicio que había acordado, mediante convenio con Trenes, apenas en noviembre del año pasado.
La pastera chilena cubrió el problema con más camiones en las rutas para sacar su producción de Puerto Esperanza y colocarla en la planta de Zárate, desde donde salen las cargas para el puerto de Buenos Aires. Mientras tanto, presiona por el uso de los bitrenes que, pese a las promesas, todavía no pueden circular.
“Es de suma importancia que se termine de implementar el uso del bitren”, indicaron voceros de Arauco.
Aguas Misioneras tuvo que reordenar toda su logística. Por ahora se arregla con más camiones. Pero debe afrontar un sobrecosto que no estaba previsto. Es que apenas en noviembre pasado el gobernador Hugo Passalacqua selló un acuerdo con Trenes Argentinos para utilizar el tren de carga –reducía el costo de envío a la mitad- y un centro de logística en Buenos Aires que permitía acopiar los packs de agua para ser distribuidos en toda la zona.

Aguas misioneras pierde un centro de logística en Buenos Aires, donde se guarda el agua que se envía desde Misiones.
Aguas misioneras pierde un centro de logística en Buenos Aires, donde se guarda el agua que se envía desde Misiones.

Ese espacio estará disponible únicamente hasta el 30 de este mes, cuando dejarán de operar los zamping y los trabajadores serán reubicados. Es decir, la empresa misionera debe asumir ahora el costo de transporte y eventualmente un nuevo espacio de descarga, guardado y distribución en Buenos Aires, aunque por ahora esa opción está descartada por los altos costos de alquileres.
Actualmente Aguas Misioneras envía entre 30 y 35 camiones por mes para cubrir la demanda en las 17 provincias donde la marca está presente. La aparición de Agua de las misiones en el programa de Marcelo Tinelli potencia la demanda, justo en la “temporada alta” de consumo.
Juan Carlos Telechea es el gerente de logística y servicios de Aguas Misioneras.
Juan Carlos Telechea es el gerente de logística y servicios de Aguas Misioneras.

 
Juan Carlos Telechea lidera el equipo de once personas que trabajan en logística de Aguas Misioneras con móviles de la empresa y camiones tercerizados.
El ejecutivo lamenta la caída del acuerdo con Trenes, porque “la idea es trabajar con mentalidad empresaria para bajar costos y mejorar rendimientos”.
“La operación del tren está ahora suspendida, pero fue una operatoria muy positiva. Desde julio del año pasado se trabajó para cerrar el acuerdo. Enviamos más de 3500 pallets en 160 vagones completos, lo que significa que sacamos de las rutas 140 camiones. Representaba un ahorro del 57 por ciento en el costo del transporte”, explica.
“Hasta hoy esperamos poder reactivar. Era una buena idea, porque se había reactivado el ramal y la actividad de los pueblos en el recorrido”, lamenta.
¿En qué consistía el acuerdo?
La idea del trabajo con trenes era justamente ahorrar y bajar los costos. La empresa encontró en esto tener un centro de almacenamiento en Zárate, de 1600 metros cuadrados para tener las reservas en temporada alta de consumo. Eso se pierde y estamos empezando la temporada y tenemos que ver cómo recuperar ese pulmón de resguardo para cumplir con la demanda en temporada.
Lo curioso es que hace unos meses ejecutivos de Trenes Argentinos mantuvieron una reunión con empresarios misioneros ofreciendo el uso del tren para abaratar costos desde y hacia Buenos Aires. Había varios interesados, entre los que se encontraban yerbateras, tealeras y empresas comerciales.
El ajuste deja una estela de desolación entre Garupá y Monte Caseros. En Paso de los Libres hubo tres despidos, retiros voluntarios, diez reubicados y tres jubilaciones anticipadas. Algo similar ocurre en Garupá y las otras estaciones desde Curuzú Cuatiá hasta Misiones, donde el tren no arriba desde hace varios meses. La desazón es similar a la que se sintió cuando el tren de pasajeros hizo su último recorrido.
Pero el ajuste es solo una parte de la explicación. El parate también obedece al modelo productivo que impone el Gobierno. El ramal que une a Buenos Aires con Salta bate récord de transporte de granos y soja, mientras que de Monte Caseros se transporta piedra para las grandes obras de infraestructura que se están haciendo en el centro del país.
Hace unas horas, a través de una carta, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, celebró un “nuevo récord en el transporte de cargas”, pero especialmente en el ferrocarril Belgrano que en agosto transportó 207.138 toneladas y alcanzó su mejor marca mensual desde 1992, 70% más que en agosto del año pasado.
“La renovación total del Belgrano Cargas es fundamental para conectar la producción del Noroeste con el resto del país y el mundo. Rehabilitar las vías y el material rodante va a mejorar el acceso a los puertos de Santa Fe y Rosario. Ya hay más de 500 kilómetros de vías finalizados y otros 380 en ejecución. Entre las tres líneas de carga (Belgrano, San Martín y Urquiza) transportaron 427.218 toneladas en agosto, 42% más que en el mismo mes de 2017. Desde 2013 no se superaban las 400.000 toneladas”, festejó Peña.
Durante la visita del presidente Mauricio Macri los empresarios le reclamaron por los altos costos que deben afrontar para traer o enviar mercaderías. El Presidente prometió soluciones y el tren era una de las alternativas, además de los bitrenes, el puerto de Posadas y una compensación por los altos costos a través de una rebaja en la tarifa eléctrica. Nada de eso ocurrió, salvo el decreto de autorización de los bitrenes, que de todos modos, no se pusieron operativos por problemas en las rutas.  
Hace poco más de un año el ministerio de Transporte presentaba un plan para potenciar el uso del tren en detrimento de los camiones para pasar del 4% de la carga que viajaba en tren a, al menos, 15%.
Hace casi dos años habían llegado cien vagones comprados en China como parte del plan de renovación de material rodante de cargas que incluye la compra de 3.500 vagones y 107 locomotoras, más repuestos y maquinaria para todas las líneas de Trenes Argentinos Cargas. El presidente de Trenes Argentinos Cargas, Ezequiel Lemos, declaraba: “La llegada de estos nuevos vagones para el Urquiza son esenciales para la recuperación de nuestras empresas y el desarrollo de la Mesopotamia. Queremos que los productores elijan el tren, aumentando las oportunidades comerciales y de exportación.”.
En Misiones no llegó a cumplirse ninguna de las promesas. Arauco que espera por los bitrenes, prácticamente duplicó su movimiento de camiones. Aguas Misioneras está enviando entre 20 y 40 camiones a las rutas, depende de la demanda.
En cambio, en su apogeo, el tren Urquiza llegó a movilizar 20 formaciones por semana, entre Garupá, Concordia, Buenos Aires y Encarnación (Paraguay), en viajes de ida y vuelta.
Arauco llegó a mover 14.000 toneladas mensuales de pasta celulósica hasta puertos del Río de la Plata. Hasta los primeros años de este siglo fueron varias las empresas que trasladaban sus cargas a través del tren. Al menos dos yerbateras estudiaban volver a ese transporte. Aguas Misioneras se sumó el año pasado. El 13 de noviembre partió la primera formación con diez vagones cargados de agua. Pero lo que fue un hito para la logística para la empresa misionera, se transformó en una víctima más del ajuste.  
Ramal que para, ramal que cierra”, había pronosticado Carlos Menem en 1989, anticipando el plan de privatizaciones que demolió el servicio de trenes. Ramal que cierra, pueblo que sufre, se comprobó después.

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Cabrera: “Lo que tenemos que hacer es ponernos a trabajar en una agenda constructiva”

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“Somos uno de los países más cerrados del mundo y tenemos que concretar acuerdos comerciales con países para ganar mercados”, explicó el ministro de la Producción de la Nación, Francisco Cabrera.
El comercio internacional volvió a crecer en 2017 de modo significativo, y se prevé que también lo haga en 2018, pero Argentina permanece relegada, sin que el gobierno atine a dar respuestas de política doméstica ante uno de sus peores momentos que atraviesan las exportaciones. Mira por tevé el avance del proteccionismo de USA aunque ya se haya cobrado víctimas compatriotas al haber bloqueado la entrada de biodiésel, acero y aluminio.
De un plumazo se evaporan US$2.000 millones en las arcas nacionales más el trabajo que los generaba. Pero para el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, la estrategia de integración al mundo sólo pasa por las importaciones. “Somos uno de los países más cerrados del planeta después de Sudán y Nigeria”. Lo atribuye a la falta de acuerdos comerciales con el resto de los países desde hace muchísimos años. “Tenemos que abrir nuevos mercados”, sostuvo en declaraciones a radio Continental. “La Argentina no está preparada para competir”, sentenció en exclusiva alusión a la vulnerabilidad de algunos sectores de la industria frente a las importaciones. Las exportaciones no contaron, al menos según el relato que hizo de la reunión, en el temario tratado con los empresarios, habida cuenta de que el nivel de recaudación de divisas ha venido dependiendo de la producción de commodities y su precio.
Marcelo Elizondo, desde la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales que dirige, deslizó un par de datos sobre los que el gobierno debería ponerse a trabajar si de competitividad se trata: 1) en 10 años se redujo un 60% la cantidad de empresas que colocan productos fuera de las fronteras (Brasil nos duplica y México triplica); 2) apenas el 1% de los exportadores argentinos supera los US$ 100 millones por unidad. Reflejarían, por un lado, un exiguo aporte vendedor de las filiales locales de las grandes compañías en las transacciones globales a nivel corporativo, y por otro, la necesidad de redoblar esfuerzos en pos de abrir mercados exteriores para las Pymes.

No es casual que Argentina haya tenido reiteradas performances decepcionantes en las exportaciones. No sólo en el concierto internacional sino también en el regional. La comparación de los últimos dos años de la década pasada con los dos años recientes es contundente: mientras los más grandes, México y Brasil, crecieron, nuestro país se estancó, lo cual amplió la desventaja. También una economía más chica como la de Chile nos pasó por arriba, como no lo hacía en la primera década del siglo XXI. Hasta Perú se arrima con ímpetu

Los problemas de competitividad que ahora treparon en la agenda de la relación entre el gobierno y los empresarios vienen de larga data y los testimonia la disminución de la cantidad de empresas exportadoras: de 15.075 que había hace 10 años fue a 9.637 en 2016, según datos oficiales. México triplica ese número y Brasil lo duplica.

De los exportadores argentinos, nada más que el 1% vende por valor de más de US$100 millones anuales.

Es cierto que el macrismo heredó este retroceso relativo que viene de largo y que se había estado disimulando en tanto eran altos los precios internacionales de los commodities.

Pero en cuanto dejaron de pesar en el platillo de la balanza comercial afloró y se agravó la descolocación de la producción nacional frente a competidores en los mercados externos.

El director general de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), Marcelo Elizondo, quien trabajó activamente en la campaña que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia e iba a ser el primer director de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional hasta que el ministro de la Producción Francisco Cabrerale bajó el pulgar, aporta desde el llano 5 tips para revertir la caída:

-Que maduren las políticas dirigidas a reducir al mínimo los desequilibrios macroeconómicos (con mejoras la tasa de inflación, el costo financiero, la presión tributaria; y con adelantos en la calidad del entorno regulatorio). La consecuente elevación de la tasa de inversión será, al respecto, de gran utilidad.

-Que mejore el entorno mesoeconómico (infraestructura, acceso a servicios varios, acceso a recursos humanos, capital social) de las empresas exportadoras. Hay en acción políticas gubernamentales que aún no han culminado en su proceso de implementación.

-Que las negociaciones económicas que están en marcha progresen para permitir a Argentina acceder a más mercados externos en condiciones que al menos permitan el m ismo confort de acceso que el que logran otros países de la región. Y que otras nuevas comiencen especialmente en mercados de potencial creciente.

-Que se trabaje en la dotación de servicios a las empresas internacionales que les permitan obtener atributos competitivos necesarios para afrontar la nueva economía. La baja internacionalidad de los actores económicos debe ser subsanada.

-Que la oferta argentina aproveche mejor la demanda de muchos grandes importadores internacionales.

Salvo en los dos primeros puntos, que dependen de los resultados que logre la denominada mesa chica de la economía, los otros tres tienen como denominador común el trabajo, la dedicación, de una cartera de Estado que no se mostró demasiado activa en la materia duran te el primer medio término de gestión: la de Producción, cuyo responsable reaccionó mediáticamente con declaraciones que expresaban el malhumor presidencial hacia sus ex colegas empresarios por habérsela pasado criticando y sin invertir.

En los hechos, propuso en el encuentro corporativo con la Unión Industrial Argentina reactivar las mesas sectoriales, que no se sabe por qué fueron interrumpidas el año pasado, a pesar de que venían generando consensos en algunas áreas, como la petrolera, automotriz, electrónica y metalmecánica.

Proteccionismo ajeno

Otro partido que se le fue de las manos al Ministerio de la Producción fue el del reacomodamiento del intercambio bilateral con Estados Unidos, víctima de la acción de lobbies americanos que se montaron en el proteccionismo proclamado por el presidente Donald Trump.

El golpe más duro lo recibió la nueva industria nacional del biodiésel, que llegó a ser el principal producto de exportación a Estados Unidos, con 1,5 millón de toneladas, por US$ 1.140 millones en 2016, hasta que una presión local logró que la International Trade Administration del Departamento de Comercio la sacara de circulación, con subas de aranceles imposibles, a partir de las cuales a Louis Dreyfus Corporation Argentina le fijaron 72,28%, a Vicentín 71,45% y al resto de las empresas 71,87% por las ventas del biodiésel. No hay competitividad que valga ante tamaña barrera.

No hubo llamadas telefónicas de Macri a la Casa Blanca, ni misiones al Departamento de Comercio que valieran para revertir el daño. Como tampoco tuvieron efecto alguno las respuestas del gobierno argentino a la nueva discriminación arancelaria de Estados Unidos contra las ventas de acero y aluminio, si bien al estar exceptuados México y Canadá de la medida, el grupo Techint lo padecerá desde este lado del mapa, pero no en los principales negocios siderúrgicos que hacen sus plantas radicadas en el norte del continente.

Para Estados Unidos, el acero que le llega de Argentina representa apenas 0,6% del total que importa y el aluminio 2,3%, por lo que los despachos de ambos rubros provenientes de estas latitudes no causan ni contribuyen a las distorsiones que afectan a los mercados.

La balanza comercial del país sí estará afectada, al resignar unos US$770 millones por estas exportaciones industriales vedadas, que se suman a los US$1.200 millones que faltarán por el bloqueo al biodiésel.

O sea que casi US$2.000 millones en total se restan a la columna del haber en el intercambio bilateral con USA, destino de nuestras exportaciones que, paradójicamente por primera vez en varios lustros, el año pasado se había convertido en el segundo de Brasil y desplazando, aunque apenas, a China como nunca había ocurrido desde hace muchos años en el inicio del siglo.

De todos modos, ese ascenso de las ventas argentinas al País del Norte modificó lo alto del podio, pero no la estructura que asumió el platillo exportador de la balanza, donde 3 de los principales 6 destinos son asiáticos.

Precisamente, Sudamérica y Asia son los dos principales continentes receptores de nuestros productos.

En ese sentido, Asia Pacífico (US$10.237 millones) se ha venido acercando al Mercosur (US$11.970 millones).

La provisión de alimentos constituyó el principal componente (57% del total) de las exportaciones en 2017. La industria oleaginosa fue artífice de este resultado y los vegetales (especialmente primarios) se ubicaron segundos.

En cambio, el abastecimiento para la producción industrial fue el principal componente de lasimportaciones (58%), con preeminencia de máquinas y aparatos (28% del total), seguidos por el equipamiento de transporte.

Una vez más, las compras externas se concentraron en tres países: Brasil, China y EE.UU., que ocuparon más de la mitad del total en 2017.

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Semana Santa: se espera récord en turismo

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Dentro de un mes arranca el tan esperado feriado de Semana Santa y las agencias de viajes ya se regocijan porque auguran récord de turistas. Las beneficia que este año las Pascuas empalman con el 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
“Las ventas para Semana Santa van muy bien, incluso tuvimos que comprar más cupos para Iguazú”, explicaron desde la Agencia TTS Viajes.
Lo curioso es que a pesar de la gran demanda, los precios que se comercializan para llegar a las Cataratas desde Buenos Aires rozan los valores más desorbitantes. Hoy hay que desembolsar entre $15.000 y $21.000 para un pasaje ida y vuelta (los hay más caros también). Se trata de una cifra que representa prácticamente el doble que lo que cuesta un vuelo a Río de Janeiro para la misma fecha ($9.700).
La situación se repite para otros destinos del país, que también aumentaron fuertemente sus precios para esta fecha. Viajar a Salta parte de los $11.000, a Bariloche $14.800 y a Ushuaia $18.700.
¿La explicación? Durante las Pascuas suele crecer la demanda y con ella los precios. Para continuar con el ejemplo de Iguazú, los pasajes durante el resto del año, se consiguen para este destino a $3.600. Una diferencia abismal de 316%.
“En Semana Santa la gente aprovecha para hacer vuelos de cabotaje. Quienes sacaron con anticipación, lograron conseguir precios de hace dos años, hubo récord de ventas”, explicó Julián Gurfinkiel, fundador del sitio TurismoCity. Sin embargo, aclaró que ” los vuelos ahora están caros”, por lo que para estas fechas siempre es recomendable planear las vacaciones con anticipación. Quienes fueron previsores, incluso le ganaron a la suba del dólar y en noviembre aprovecharon buenas ofertas de vuelos al exterior, como lo es Miami.
De todas maneras, la demanda para estas microvacaciones se concentrará en destinos de argentina. Según el ranking de ventas de TTS Viajes, en orden de paquetes adquiridos figuran Iguazú, Salta, Calafate y Mendoza. En el exterior, Punta del Este y Colonia son los más elegidos. ¿Y Chile? Curiosamente ya no figura en el podio. Los precios, menos competitivos que en otras épocas, desplazaron a los turistas que iban especialmente a hacer shopping.
Lo cierto es que, a pesar de los altos costos de los vuelos y paquetes, el gran éxodo turístico que se vivió durante las vacaciones de verano seguirá su tendencia a partir del próximo 28 de marzo. Financiación y hasta 18 cuotas sin interés con algunas tarjetas de crédito, son parte de la razón. Durante todo el 2017 se registró un récord histórico de viajeros en el país con una ocupación de 48 millones de plazas, según la última Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH), difundida por el INDEC. El volumen de viajeros creció 7,6% con relación a 2016, en tanto que el nivel de plazas ocupadas representó un incremento interanual del 4,6%.
Todas las regiones evidenciaron variaciones positivas en relación al año anterior. Buenos Aires lideró el mayor incremento (15%), seguida por el Litoral (12%), Córdoba (11%) y Patagonia (7%). Y la tendencia parece que continuará.
Turismo: los costos y la erosión de la rentabilidad preocupan a empresarios
Con subas interanuales en el ingreso de los viajeros no residentes y de hospedados en hoteles, los players del sector esperan cerrar bien la temporada. Sin embargo la suba de costos alarma a los líderes del sector.
En septiembre, el 16% de los turistas que visitaron la Patagonia fueron extranjeros. En Villa la Angostura, junto al Lago Correntoso, está Faraway, hostería de 10 habitaciones, atendida por sus dueños.
“El volumen de clientes está por encima de nuestras expectativas, pero la rentabilidad se deterioró. La presión de los costos es significativa: los alimentos, insumos, ropa blanca, salarios, mantenimiento subieron y no podemos traducir estos aumentos al precio de renta. En dólares, somos caros. Si queremos competir con otros países, no podemos elevar los precios”, resume Sergio Cardinale, dueño de Faraway, donde una habitación doble, por noche, promedia u$s 80.
“Si el Estado desgrava algunos ítems de impuestos ayudaría. Pero hay otros problemas. Está metido en la cabeza del turista que debe apelar por lo barato, y los que buscamos calidad perdemos espacio”, añade.
Con las cataratas como gran atracción, Puerto Iguazú, en septiembre, recibió 47.000 turistas. Emplazado en la selva misionera, se encuentra Iguazú Jungle Lodge, complejo hotelero con 15 cabañas y 20 habitaciones. “El destino es muy noble, pero no escapa a las vicisitudes de la economía. Hay picos buenos y malos”, describe Marcelo Ghione, gerente del hotel, y presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo, sede Puerto Iguazú.
Las entidades hoteleras de la zona se chocan con un contrincante: Brasil. Foz Iguazu es el otro destino predilecto de los extranjeros. Al competir, según Ghione, los argentinos pierden: “Hay que hacer un replanteo estructural del costo argentino”. En promedio, una habitación doble en el Iguazú Jungle Lodge cuesta $ 2100 la noche. En Brasil, uno similar, de 4 estrellas, es raro que supere los $1500. “Se suma una competencia interna con informalidad impositiva y sin personal declarado que también hace fuerza. Se vende precio”, añade Ghione.

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Etchevehere recibió a Garay y a dirigentes de Cambiemos y se desactiva la desregulación del mercado yerbatero

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La bomba que explotó en el seno de Cambiemos en Misiones, puso en alerta a todo el sector yerbatero. El pedido de audiencia de los dirigentes del oficialismo al flamante ministro de Agricultura, Luis Miguel Etchevehere, sirvió por lo menos para desactivar por ahora la idea de desregular el mercado yerbatero, decreto que ya estaba redactado, según confirmaron los propios dirigentes de Cambiemos.

Etchevehere le bajó el tono a la filtración y en una reunión con el ministro del Agro de Misiones, José Luis Garay, solo anunció la convocatoria a una nueva edición de la “Mesa Yerbatera” para analizar la competitividad del sector. Después, repitió lo mismo ante los dirigentes de Cambiemos y el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Ré. 

Durante el encuentro llevado a cabo en el Ministerio de Agroindustria de la Nación se decidió la conformación de la Mesa de Competitividad con el sector yerbatero argentino. 

Etchevehere se reunión con José Luis Garay, ministro del Agro y la Producción de Misiones y también recibió a Alberto Re, presidente del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) y Alfredo Schiavoni, presidente del Consejo Político Provincial y Humberto Schiavoni, senador electo por Misiones.

El ministro señaló que “mediante la creación de esta nueva Mesa, avanzaremos en los consensos necesarios para lograr la competitividad de la cadena yerbatera, sector fundamental para la economía social del noreste argentino”.
A la mesa en el sector yerbatero se suman las que ya se realizaron en las últimas semanas: Carne, Foresto-Industria y Lechería.

Etchevehere estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago del Solar Dorrego y por los secretarios de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial, Santiago Hardie y de Agricultura, Ganadería y Pesca, Guillermo Bernaudo. También estuvo presente el subsecretario de Agricultura, Luis Urriza. 

Al finalizar la reunión, Alfredo Schiavoni, presidente del PRO Misiones, señaló que “ante el rumor que circulara respecto del inminente decreto que liberaría el precio que se establece en el Inym, lo cierto y lo concreto es que se pretende conformar la mesa de competitividad para el sector yerbatero, al igual que ya se está realizando con otros sectores de la producción, por caso el sector forestal, carne, lechería, etc”.

“La intención del Gobierno nacional es propiciar un amplio diálogo entre todos los actores del sector yerbatero, desde los productores primarios, hasta las grandes cadenas de comercialización. En tal sentido, Etchevehere ha venido manteniendo reuniones con representantes de diversos sectores, privados y públicos. La idea es entre todas las partes involucradas, encontrar los mecanismos para garantizar un desarrollo sustentable desde todo punto de vista, para la actividad yerbatera”, aseguró Schiavoni.

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Misiones pidió reducción del IVA y de los aportes patronales para combatir asimetrías

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¿Qué lo preocupa más?

“La falta de reactivación. La inflación es mala, pero el estancamiento es peor. Con crecimiento se puede sobrellevar la inflación. Con recesión y suba de precios, cae el poder adquisitivo, el consumo y se pierde empleo”, define, sin dudar, el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

El titular de la cartera económica sigue atentamente la evolución de la crisis que está viviendo Brasil, inmerso en denuncias de corrupción que tienen su correlato en la economía. Brasil. “Cuando hay un escenario de perturbación, siempre hay efectos. Hay que ver si es transitoria la crisis. Si es así, no hay de qué preocuparse. El Real por unos días va a ser más barato, pero no tendrá demasiado impacto en la Argentina. Si se extiende en el tiempo, sí puede ser dañino. Pero hay que preocuparse por la política cambiaria en la Argentina. Acá el dólar hasta diciembre no se va a mover. No va a subir demasiado, por los ingresos de dólares a través del blanqueo y la toma de deuda”, explica.

Ese dólar planchado es lo que tiene a mal traer a las economías regionales y mucho más a la misionera, enclavada entre Paraguay y Brasil, donde todo se consigue un poco más barato. Para Safrán, el dólar debería subir por lo menos a 18 pesos, aunque de manera paulatina, para no arrastrar nuevamente un efecto inflacionario.

De todos modos, insiste, con inflación se puede convivir. No así con estancamiento y pérdida de empleo. “Entre la hiperinflación, la deflación y el estancamiento, la inflación es el menor de los problemas”, argumenta.

“En lo personal prefiero más empleo y actividad económica. La pérdida del poder adquisitivo fue de diez puntos en el último año y hoy parte del poder adquisitivo del misionero se recupera con Paraguay. Pero lo ideal sería más empleo y más capacidad de compra local”, insiste en un reportaje concedido a un grupo de periodistas.

Mira algunos datos en su computadora y confirma que pese a que el flujo de personas que cruza diariamente a Paraguay parece agigantarse, la fuga de divisas muestra una merma. La evaluación se hace a través de varios parámetros combinados: salarios, recaudación de Rentas y de la capital misionera.

“La fuga a Paraguay bajó. De 600 millones mensuales a entre 400 o 450 millones ahora. Pero no es solo dinero de Misiones el que se va, sino de otros puntos del país, que ahora vienen en tours de compra”, indica.

Pese a las intensas negociaciones con la Nación, hay escasos avances que permitan ilusionarse con que Misiones reciba un tratamiento especial para hacer frente a las asimetrías. “Hay pocos avances en el ministerio de Producción en la búsqueda de medidas que permitan recuperar competitividad. Por ahora no hay mayores respuestas”, ratifica.

La lentitud se explica en que el ministerio de Producción no tiene decisiones sobre algunas otras aristas que se vinculan con el ministerio de Economía o el de Finanzas. “Las decisiones deben pasar primero por Hacienda y Jefatura de Gabinete y por eso se demora”, se lamenta Safrán.

Una de las principales demandas es alguna medida para el sector forestoindustrial, uno de los más afectados por la pérdida de competitividad. “Entienden que si se aprueba algo, todas las economías regionales vendrán con planteos similares”, señala.

Misiones hizo oficialmente un pedido de cinco puntos para combatir las asimetrías y la pérdida de competitividad.

El primero es la reducción de IVA al 10,5 por ciento a la producción local que se comercialice en Misiones. De este modo se podría mejorar las ventas locales y al mismo tiempo, retener el dinero que hoy se fuga a otras provincias de las que se importan productos.

El segundo punto es un subsidio a la electricidad para las industrias y los grandes comercios, con el objetivo de mejorar competitividad y sostener el empleo. La propia Provincia aplicó un subsidio al sector industrial y comercial después del segundo tarifazo aplicado por la Nación a las tarifas eléctricas.

En tercera instancia, se propone la reducción de aportes patronales para las empresas radicadas en Misiones y finalmente, que el  ITC diferenciado para los combustibles se extienda a toda la provincia, algo que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, casi dio por descartado.

El ITC fue ratificado para Posadas por seis meses más. “El beneficio mejoró la situación en Posadas, pero no es la solución y menos la única. El efecto fue que mermó la carga en Encarnación y cambió el consumo: Se pasó a las líneas Premium y no generó asimetrías internas”, explica.   

Safrán insiste en que Misiones tiene fortaleza fiscal y económica, lo que le permite sobrellevar mejor la crisis que obligó a otras provincias a tomar deuda. Incluso, para tomar medidas que incentiven el consumo, cuando la Nación está tomando medidas que van en detrimento de las ventas, como la quita de devolución del puntos del IVA por compras con débito y el fin de las cuotas sin interés para las operaciones con tarjetas.  

De hecho, el programa Ahora Misiones, lanzado en conjunto con la Cámara de Comercio y el Banco Macro, acaba de sumar al Nación y el Hipotecario para la compra con tarjetas de crédito con descuentos y bajos intereses en hasta doce cuotas. “Por lo menos la gente compra algo. Antes todo el efectivo se iba por las fronteras”, señala.  

Los datos indican que a través del Ahora Misiones se hicieron ventas por 119 millones en los últimos meses, más que el Ahora 12 y el ahora 18, los programas nacionales.

En paralelo, mientras se espera alguna manito de la Nación, se analizan medidas que permitan sobrellevar la crisis al sector forestal. El Gobierno podría tomar deuda u oficiar de garante para montar una fábrica de viviendas de madera con tecnología alemana. La fábrica se instalaría en el Parque Industrial y sería operada por un conglomerado de empresas que integran la Apicofom. La industria necesita una inversión de 200 millones y permitiría abastecer la demanda del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional y otras provincias.

Aunque no comparte muchas medidas tomadas por la Nación, Safrán se esfuerza en mostrar optimismo. “Misiones es una provincia fuerte en términos económicos y fiscales. Es de mucho trabajo y creatividad. No soy pesimista, aunque no creo que haya una recuperación rápida. Pero Misiones tiene defensas. Obviamente que si la situación persiste, será más complejo”, afirma.

Esa defensa se basa en una política fiscal que se ha mantenido firme en los últimos catorce años. “Se generan recursos propios a los que se suma la coparticipación, aunque ha caído en los últimos meses. Nuestra masa de recursos no está comprometida. Los salarios representan el 55 por ciento de los recursos. Hay margen para poder hacer obras”, enumera.

Además, es una de las pocas provincias que tiene las cuentas en orden y una deuda pública controlada. La deuda está en 2.600 millones de pesos con la Nación, refinanciada a largo plazo y con una tasa anual del 6 por ciento. A la Anses se le deben otros mil millones que estamos pagando por la refinanciación de los bonos Seniors y Juniors, emitidos en 1999 por cien millones de dólares. A eso hay que sumarle los CEMIS y un crédito con el Fondo Fiduciario por 395 millones de pesos para la construcción de obras públicas.  

Pese a la parálisis de todo el año pasado en la obra pública y la caída de los recursos federales, en Misiones se capea el temporal. “Misiones superó auditorías en obra pública y este año los fondos empezaron a llegar con fluidez”, cuenta Safrán.

“La pérdida de empleo –oficialmente son unos ocho mil puestos de trabajo- no es significativa en términos estadísticos. Pudo haber sido peor. Pero Misiones históricamente es una de las provincias más postergadas y con salarios más bajos. Pasa en todo el NEA y NOA”, sostiene.

Safrán también le quita dramatismo a la discusión por la reforma impositiva, que algunos se apuran a dar por cerrada a la brevedad. “En realidad, ni la reforma fiscal ni la de la coparticipación, tienen grandes avances. Hay muchos dichos mediáticos y justamente varios ministros pedimos que bajen decibeles, porque nos obligan a contestar. Insisten con bajar impuestos “distorsivos”. Y para muchas provincias Ingresos Brutos es sostén de su economía”, explica.

“Recién se empezó a analizar la reforma de la coparticipación en la subcomisión. Pero primero debe analizarse la reforma impositiva, porque no podemos hablar de un nuevo método de reparto si después se cambian los impuestos que se tienen que repartir”, considera.

Además de ser un economista, Safrán es un hombre político que no le escapa al debate ni a exponerse como candidato. Por eso, no teme opinar sobre la política económica actual y la anterior. “Falta un aprendizaje político. Los dos extremos son malos. El mal llamado “populismo” apunta a mejorar la distribución del ingreso, más el consumo. Pero a veces se olvida de la infraestructura que hará sostenible la demanda. Los liberales tienen buscan fortalecer la oferta para después acordarse de la demanda y ambos extremos son malos. Pero con demanda, la economía se reactiva y se pueden tomar medidas estructurales de largo plazo”, analiza.

 

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